UN CONTRATO MÁS CON MI NUEVO JEFE (CAP. 14)
Cuando arribaron a Chicago, fueron directo con Tom, el amigo de Candy, quien los recibió feliz.
──¿Y, dónde está la niña más bonita del mundo? ─le preguntó Tom a su ahijada Candy, quien al verlo corrió a sus brazos──. Vaya... creo que cada vez que te miro, te veo más grande.
──Y, cada día se parece más a su madre... ──dijo Albert, porque su pequeña se parecía mucho a Candy, solo de él heredó los ojos azules claro como el cielo.
Al día siguiente, Albert se reunió con Terrence Granchester Baker, mientras Candy se quedó de ver con sus amigas Annie y Paty para ir de compras a uno de los centros comerciales de la ciudad.
─No puedo creer que ya una de nosotras es madre ─Expresó Annie─. Yo no me miro con un hijo... a duras penas me soporto yo.
Las tres rieron, porque Annie amaba su soltería. Rato después, al Candy mirar unos vestidos para su pequeña, vio pasar por la tienda a Karen, la joven que tomó su puesto como la asistente de Terry. En seguida, con su pequeña en brazos salió de la tienda para saludar a Karen.
──Karen... Karen ──la llamó por su nombre, de inmediato, Karen volteó al escuchar que alguien le hablaba.
──Candy ──dijo quedándose parada cuando la miró──. Vaya que sorpresa volver a verte.
Candy la saludó con un fuerte abrazo, se dio cuenta de que Karen se cambió el color de su cabello, ya no lo tenía castaño como hace casi cinco años, ahora lo tenía rubio igual a ella. Tampoco vestía como antes, su atuendo era diferente. Ambas vestían igual; más bien Karen vestía igual a Candy.
─¡Qué gusto verte Karen... veo que te hiciste un cambio!
─Sí. Y al parecer tú te casaste y te convertiste en madre... porque supongo que esa pequeña que traes en tus brazos es hija tuya... porque es igualita a ti.
La pequeña de Candy solo miraba a Karen.
─Sí, me casé. Y esta pequeña es mi hija Candy... mi amor saluda a Karen ella es una vieja amiga de mamá.
─Hola ─fue lo único que dijo la pequeña Candy.
Candy notó que Karen veía constantemente su reloj.
─Te invito algo de tomar, Karen; así me cuentas como te va ─ella aceptó─. Permite avisar a mis amigas.
Candy regresó a la tienda para decirle: a sus amigas que estaría en la cafetería de enfrente, después salió y se fue con Karen.
─Así que te casaste Candy..., ¿quién fue el afortunado?
─Me casé con un buen hombre. Él también es del mismo pueblo de donde yo soy ─fue lo único que respondió Candy─. Y, tú, Karen: ¿ya te casaste?
Karen puso la taza de café sobre la mesa y negó.
─No aún no me caso, pero, si tengo una relación con alguien.
─¿Y, quién es ese alguien... lo conozco... es alguien del trabajo?
─Sí, es alguien del trabajo, pero, tú no lo conoces... ya tengo casi cuatro años de relación con él.
─Tanto... eso quiere decir que su relación es muy seria.
─Algo así… es que él es... ─Karen interrumpió la conversa, porque su celular empezó a sonar. Candy se dio cuenta de que la persona que le estaba llamando a su vieja amiga era Terry Granchester Baker, porque en la pantalla del celular de Karen aparecía la palabra: "jefe" ─tengo que contestar ─dijo Karen poniéndose de pie.
─Está bien ─expresó Candy. Karen se acercó al ventanal de esa cafetería, contestó la llamada. Candy alcanzó a escuchar lo que Karen le decía a su jefe.
─Ya le dije que solo vine a comprar unas cosas y me encontré con una amiga que me invitó a tomar un café. Es verdad lo que le digo… está bien, ahora mismo voy para allá ─Karen regresó con Candy, estaba muy nerviosa─. Tengo que irme... pero, me gustaría volver a verte, Candy.
─¿Estás bien...?, ¿pasó algo? ─le preguntó Candy a Karen ─Karen nada más asentía─ ¿Segura?, sabes que puedes confiar en mí.
─Después hablamos: ¿sí?... ya sabes dónde encontrarme, y sí, me gustaría hablar con alguien.
Karen salió de la cafetería. Candy, simplemente, la miró alejarse con rapidez─. Ojalá y no sea lo que me estoy imaginando ─dijo Candy.
Más tarde, Candy regresó con sus amigas, las cuales seguían metidas en la tienda.
Albert se encontró en un restaurante con Terry Granchester Baker.
─¿Al parecer tiene problemas con su esposa? ─le preguntó Albert a Terry, porque lo miró hacer una llamada y estaba molestó.
Terry negó y se burló.
─No era mi esposa con la que hablaba... era con mi asistente ─fue la escueta respuesta que Terry dio.
Albert ya no hizo ningún comentario al respecto, pero, se le hizo raro que ese hombre le hablara de esa manera a su asistente como si fuera más que solo una asistente.
─¿Y a usted cómo le va en su vida de casado, señor Ardlay? ─inquirió Terry, mientras firmaba los documentos que tenía frente a él.
─De maravilla. Tengo una esposa hermosa, de hecho, ella es la que se hace cargo de la administración de mi destilería... Al principio solo le ayudaba a mi padre, pero, ahora ella está al frente de la administración y mi padre me ayuda en la elaboración del whisky. Y me dio una hija hermosa, a la cual amo más que a mi vida. En un par de meses cumplirá sus tres años.
─Felicidades... como me gustaría que a mí también me hubiera tocado una buena mujer. Hay veces que el amor nos apendeja y cuando encontramos el verdadero amor lo dejamos ir por pendejos... de verdad me da gusto que usted tenga a una mujer a su lado, el cual lo apoya y no solo quiera dinero para salir a divertirse.
─No crea, a mí también me tocó luchar mucho para recuperar el amor de mi esposa... pero, tuve suerte. Ella se volvió a enamorar de mí. Hoy tenemos una hermosa familia. Le agradezco a Dios por darme una buena mujer linda y hermosa y a una hija igual de bella que ella.
─Que bueno... no todos tenemos esa suerte... sabe este sábado le haré la fiesta de cumpleaños a mi hijo Andy, va a cumplir sus cuatro años, me gustaría que fuera, así su pequeña podrá divertirse.
─Será un placer, señor Granchester... si todavía estoy aquí en Chicago ahí estaré en la fiesta de su hijo. Sabe mi hija tiene un nombre muy parecido al de su hijo... ella se llama Candy... ese nombre se lo puse por mi esposa.
Terry sonrió y le apuntó la dirección donde sería la fiesta de su hijo en un papel.
─Yo, le puse ese nombre a mi hijo por una persona que quise mucho y la cual nunca olvidaré ─Los dos se pusieron de pie.
─Entonces nos vemos pronto, señor Granchester. Espero poder llevar a mi pequeña a la fiesta de su hijo.
Albert se despidió de Terry con un apretón de manos y se retiró de ahí.
Posteriormente, Albert se reunió con su esposa en el restaurante de Tom, en donde se la pasaron el resto del día. Albert no le comentó nada a su esposa sobre la invitación que le hizo Terry.
Tras llegar al departamento de Tom, se relajaron. Candy masajeaba la espalda de su esposo, mientras su pequeña jugaba con Tom en la sala, le enseñaba a jugar videojuegos.
─¿Cómo te fue en tu reunión? ─le preguntó Candy a su esposo.
─Bien mi amor... solo que el viernes tengo una reunión en el banco de los Granchester. Soy uno de los socios de ese banco, quizás nos iremos hasta el día lunes.
Candy quería irse de ahí lo más pronto posible, pero, mientras su esposo no terminara de hacer lo que fue hacer a Chicago no se podían ir.
Al día siguiente, Albert se tuvo que reunir con otras personas que también se dedicaban a la elaboración de whisky. Candy se quedó en el departamento de Tom, debía hacer un trabajo para Bert, el cual tenía que estar listo para la reunión del día siguiente con Terry Granchester en su banco.
Tom se había llevado a su pequeña al restaurante, Candy después iría por ella. Cuando Candy terminó el informe, se fue al restaurante de su amigo y se encontró con la persona que tanto temía ver.
Continuará si me dejan tres mil comentarios en menos de tres horas publico el siguiente, primero Dios.
