Los Personajes fueron creados por Keiko Nagita y Yumiko Igarashi.

UN CONTRATO MÁS CON MI NUEVO JEFE. Escrito por un grupo de jóvenes que me cedieron el derecho de autor para adaptarla a los personajes protagónicos de la serie animada: Candy Candy.

Candy regresó con Tom al departamento. Mientras, Albert se pasó todo el día de un lado a otro. Llegó tarde a la residencia donde se hospedaban.

──Ya regresé ──Albert había saludado a su mujer e hija dándole un beso a cada una, a Tom le dio un apretón de manos como era de esperarse entre caballeros──. Hola, ¿cómo les fue?

──Bien ──le había respondido Tom, quien además le dijo──: tú retoño es muy inquieta... no la entretuve ni con una rebanada de pastel.

Albert empezó a reír, mientras, su hija jugaba en la sala de ese departamento: él conversaba con su esposa en la habitación de ese lugar tan acogedor.

──¿Y tú, amor: si terminaste el informe que te pedí?

──Sí, ya lo tengo listo.

──¡Qué bueno! Quería pedirte otro favor... mañana necesito que tú: te presentes en la reunión con los Granchester, en su Banco.

Candy, casi se ahoga con la comida.

──¿Y yo, por qué?

──Porque eres mi esposa y tú sabes todos los movimientos de la destilería y porque yo tengo una reunión con algunos productores de whisky. Ya le avisé a la asistente de Terry Granchester que no podré asistir a esa reunión, pero que, en mi lugar irá mi asistente, o sea tú. Desde hoy no solo eres mi esposa y mi mano derecha... también eres mi asistente personal.

Candy por más que se negó, Albert terminó convenciéndola. Sabía que en esa reunión miraría a Terry y a su padre: el señor Richard.

──De ahora en adelante tú también asistirás a las reuniones conmigo, mi amor. Tú eres mi esposa y la que administra la destilería.

──Pero, tú siempre te has hecho cargo de eso, amor ──le replicó Candy──. Aparte yo no quiero dejar mucho tiempo sola a nuestra hija.

Albert, quien había estado observando la avenida desde el ventanal de la habitación, se volteó para caminar hacia Candy y abrazarla.

──Pero, será de gran ayuda si me acompañas... mi madre puede cuidar a nuestra pequeña cuando no podamos traerla con nosotros y tu mamá también podrá colaborarnos ──Candy, simplemente, sonrió y besó a su esposo.

──Está bien, seremos un equipo.

──Te amo... te amo... te amo ──le decía Albert mientras la besaba.

──Yo, también, te amo... ──Candy se subió arriba de su esposo y comenzó a besarlo. Entre tanto, hacían el amor, ella no dejaba de ver Albert a los ojos. Sabía que lo amaba. Pensó que al mirar a Terry sus sentimientos cambiarían hacia su marido. Sin embargo, no fue así; Terry solo era una parte de su vida, alguien que le había dado una dura experiencia.

Al día siguiente, Candy se vistió para ir a la reunión en representación de su esposo. Cuando llegó a aquel edificio se quedó parada en la entrada. Miró al vigilante que todos los días la saludaba en la época en la que trabajó ahí.

──Buenos días, Jimmy ──le dijo Candy acercándose a la puerta de entrada. Aquel chico la miró de pies a cabeza.

──Candy…──ella le dio un abrazo── ¿No me digas que vas a volver a trabajar aquí?

──No Jimmy, solo vengo a una reunión. Represento a uno de los socios.

──Ojala y volvieras, Candy; porque desde que te fuiste todo cambio aquí.

──No puedo volver, pero, sí, me dio mucho gusto volver a verte... y perdón por no seguir platicando pero ya es tarde para la reunión. Nos vemos más tarde.

Candy se despidió y entró a ese edificio. Ni siquiera se acercó a la recepción porque ella ya sabía donde era la oficina del dueño.

Subió al elevador. Sacudió sus manos para evitar ponerse nerviosa. A pesar de saber que ella amaba a su esposo, se le dificultaba mantener la calma y más al saber que estaría en una larga reunión con aquel hombre que un día fue su jefe y con el que había tenido sexo en más de una ocasión tras aceptar ser su amante. Motivo por el cual, terminó enamorada de ese hombre que le enseñó a tocar el cielo con las manos cada vez que la hacía suya. El mismo hombre que le hizo creer, aquella noche en París (luego de haberle hecho el amor por primera vez), que se había enamorado de ella.

Al abrirse las puertas de ese elevador se situó en el piso donde trabajó más de cinco años. Se quedó mirando ese pasillo y vio a una señorita sentada en un escritorio.

Al parecer era la secretaria de Karen, la nueva asistente de su ex jefe. Candy nunca tuvo una secretaria quien la ayudara.

──Hola, buenos días. Soy la asistente del señor William Albert Ardlay ──le dijo Candy a la secretaria.

──Mucho gusto, señorita...

──Candy White ──contestó.

──Señorita, White...ya la están esperando. Puede acompañarme, yo la llevaré a la sala de juntas. La asistente del señor Granchester la debería de recibir; pero, ella ya está en la sala preparando todo para la reunión.

Candy siguió a esa mujer, quien la llevó a una sala de juntas donde ella tantas veces estuvo como asistente del señor Richard y de Terry.

──Disculpe, señor ──dijo la secretaria──. Aquí está la asistente del señor Ardlay.

──Que pase, por favor ──ordenó Terry.

──Puede pasar, señorita White.

──Muchas gracias y soy señora ──la corrigió.

──Señora Candy ──la secretaria hizo una sutil reverencia antes de abrirle la puerta para que ella entrase. En ese momento, Candy a la primera persona que miró al frente de la mesa de juntas fue a Terry; a un lado de él estaba el señor Richard y al otro Karen, la asistente.

Terry cuando la vio enseguida se puso de pie, preguntándole──: ¿Usted es la asistente del señor Ardlay?

──Así es señor, Granchester.

──Por favor, Candy toma asiento ──le había pedido con amabilidad el señor Richard──. Nunca imaginé que tú eras la asistente personal de William Ardlay.

Candy se sentó frente a Terry.

──Pues ya ven. Yo soy la asistente de Albert──contestó ella.

En esa mesa había personas que Candy ya conocía; porque, seguían siendo los mismos socios de siempre.

──Solo espero y no termine siendo más que la asistente personal del señor Albert. Porque, la mayoría termina siendo más que una asistente y por lo que sabemos ese hombre es casado ──dijo un hombre mayor que ahí se encontraba.

Ella, simplemente, le sonrió.

──Ya no puedo ser más que una asistente de Albert, señor McGregor... y sé que Albert es casado, porque, yo soy la esposa.

Terry abrió sus ojos cuando Candy dijo que ella era la esposa de William Albert Ardlay.

Continuará.

Falta poco para el final. Dios nos bendiga.

Como ya dije en el grupo de Fanfic: primero editaré los viejos fic antes de iniciar uno nuevo, por lo que acepto sugerencias de cuál editar primero.

Ah, estuve ausente dado a mis estudios de edición de libro y por amor propio antes de avanzar con nuevas ideas editaré los viejos fic.