Los Personajes fueron creados por Keiko Nagita y Yumiko Igarashi.

Penúltimo capítulo de UN CONTRATO MÁS CON MI NUEVO JEFE. Escrito por un grupo de jóvenes que me cedieron el derecho de autor para adaptarla a los personajes protagónicos de la serie animada: Candy Candy.

──¿Usted es la esposa de William Albert Ardlay? ──preguntó el señor Richard.

──Así es señor. Yo soy su esposa, su mano derecha y su asistente personal.

──¡Qué sorpresa! Tener una esposa bonita que aparte sea tu mano derecha y asistente personal... si que su esposo tiene suerte ──dijo Terry sin dejar de ver a Candy.

Candy sonrió. La reunión duró más de dos horas y cuando por fin culminaron los demás socios, se despidieron al igual que el señor Richard. Candy también se quería ir; pero ella tenía que firmar unos papeles.

──Mi esposo dijo que usted me daría a firmar unos documentos, señor Grahamchéster.

Terry se había quedado solo en esa sala de juntas con Karen, su asistente, y con Candy.

──Así es... Karen, por favor, lleva los documentos que la señora Ardlay tiene que firmar a mi oficina y hazte cargo del inventario de este mes.

──Sí, señor.

Karen salió de la sala de juntas.

──Acompáñame a mi oficina, señora Ardlay ──le dijo Terry a Candy.

──¿Y, qué tiene este lugar, señor Grahamchéster? Aquí puedo firmar los documentos.

──Porque los documentos están en mi oficina... ──se acercó a ella── y quiero hablar contigo, Candy..., por favor acompáñame a mi oficina.

Candy se puso nerviosa, trago en seco. Terry abandonó la sala de juntas y se fue a su oficina.

Candy al entrar a la oficina donde, tantas veces, tuvo sexo con su exjefe, se quedó parada en medio de ese lugar.

──¿Quieres algo de tomar? ──le preguntó Terry, quien se servía un vaso de coñac.

──No, gracias. Mejor me da los documentos que tengo que firmar.

──Al parecer llevas prisa ──dijo parándose a un lado de ella.

──Y al parecer usted sigue siendo el mismo acosador de siempre.

Terry soltó una carcajada y caminó hasta aquella silla de piel que estaba frente a su escritorio.

──Y al parecer tú te casaste con aquel novio que dejaste en el altar cuando apenas tenías dieciocho años... porque supongo que William Albert Ardlay: es ese hombre, ¿verdad?

Candy se sentó frente a él y puso sus manos, en el escritorio, entrelazando sus dedos.

──Y usted sigue siendo el mismo manipulador y controlador de siempre... ¿sabe?, Karen se encontraba conmigo cuando usted la llamó. Y por lo que escuché usted es ese hombre con él que ella ya tiene cuatro años de relación... A ella también la hizo firmar un contrato de confidencialidad ──Terry se quedó callado cuando Candy le dijo eso── lo sabía ──Candy se burló y se recargó en la silla──. Supongo que en esta oficina donde tantas veces tuve sexo con usted; también ha tenido sexo con Karen… ¿A ella también le dijo que la ama como me lo dijo a mí? Porque al parecer ella; aún tiene la esperanza de que usted se divorcie con la intención de unírsele en santo matrimonio; cuando en realidad nunca dejará a su esposa.

Terry se puso de pie frente a Candy, se agarró de los antebrazos de la silla en la cual ella estaba sentada.

──Ella sabe que nunca dejaré a mi esposa. Ella jamás ha escuchado de mis labios ninguna palabra de cariño hacia ella. Si ella ha estado todos estos años siendo mi amante es porque quiere... sabe que yo soy un hombre casado.

──¿Y también la hizo firmar ese contrato?

Terry se enderezó y tomó su vaso de coñac.

── Sí, ella también firmó ese contrato ──Candy se puso de pie y se paró frente a ese enorme ventanal, se quedó mirando hacia afuera.

──Sabes Terry... yo muchas veces quise que tú fueras a buscarme... y a decirme que era verdad que te habías enamorado de mí... así como yo estaba enamorada de ti. Pero, nunca lo hiciste.

──Y por eso regresaste con tu ex novio. Formaste una familia con él sin amarlo

──Terry le dijo parándose a un lado de ella.

Candy lo miró a los ojos, a esos ojos azul verdosos que muchas veces miró cuando se acostaba con él.

──Te equivocas, Terry. Yo, sí, estoy enamorada de mi esposo... Al principio no lo estaba, porque yo estaba enamorada de ti... pero, Albert poco a poco me fue enamorando... hasta que logró que otra vez, yo, lo amara.

Terry aventó el vaso de coñac, que tenía en su mano, impactándolo contra la pared.

──Dejaste de amarme, Candy… ¿Ya no me amas? ──la agarró de sus hombros y le preguntó mirándola a los ojos──. Porque, yo, aún sigo enamorado de ti... En estos años no he pasado ni un solo día sin dejar de arrepentirme por ser un maldito cobarde... preferí quedarme al lado de una mujer a la cual no amo; porque me enamoré de otra y esa otra, eres tú... yo te amo Candy... incluso le puse Andy a mi hijo por el amor que te tengo... obligué a Karen a cambiarse el tono de cabello y su forma de vestir... porque no soportaba la idea de no verte o al menos de no escuchar tu nombre.

──Yo me enamoré de mi esposo y lo amo. Amo a ese hombre que a pesar de que le rompí el corazón, siguió y sigue enamorado de mí, me perdonó. Yo ya no te amo a ti; y si tú eres infeliz al lado de tu esposa es porque tú así lo quisiste. Tú siempre formarás parte de mi vida. Tú me enseñaste a ver la vida diferente, me enseñaste a tener sexo en todas las maneras posibles. Pero, lo que más me gustó fue que me enseñaste hacer el amor con la persona que amas. Tú me hiciste el amor cuando me dijiste que estabas enamorado de mí y cuando te dije que te amaba de verdad lo sentía, yo me enamoré de ti; pero, ahora amo a mi esposo y tú solo eres un bonito recuerdo.

A Terry se le llenaron sus ojos de lágrimas al saber que esa mujer a que tantas veces la castigó con sexo y a la que agarraba como a él se le daba su gana. Esa mujer que dejó ir por quedarse con su esposa; porque estaba embarazada, a esa mujer de la cual se había enamorado y que aún amaba; esa mujer: ya lo había dejado de amar. Aprendió a vivir sin él y estaba enamorada de otro hombre al cual quizás nunca dejó de amar y solo pensó no amarlo. Terry había perdido el amor de Candy White, la mujer que se había sometido a todos los deseos de él.

──Estos son los documentos que debes firmar ──le dijo a Candy, dándole una carpeta.

Candy tomó la carpeta y firmó los documentos.

──No debes hacerle perder el tiempo a Karen. Ella tiene derecho a ser feliz y tú sabes bien que tú nunca la harás feliz; porque, no la amas y porque eres un hombre casado. Ella no pasará de ser solo tu amante ─le dijo a Terry antes de salir.

Terry se encerró en su oficina y se puso a beber. Él era infeliz porque él así lo quiso; como se lo había dicho la mujer que amaba.

──¿Por qué no te elegí a ti?... ¿por qué no fui capaz de irte a buscar como mucha veces me dijo mi hermana?

Terry se reprochaba, pero, sabía que ya era tarde. Candy ya no lo amaba. Ella había hecho su vida con ese hombre, el cual formaba parte de los socios de su banco. Ahora, ella tenía una familia y era feliz. Ella, sí, es feliz y no como él que era infeliz por no haber ido a buscar a esa mujer que amaba, él había preferido ser infeliz y ahora se arrepentía.

Continuará: a dos pasos del final. Así qué den sugerencias.

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