UN CONTRATO MÁS CON MI NUEVO JEFE (CAP. 29)

FINAL

Cuando Candy entró al elevador, Karen salió de su oficina.

—¡Candy, espera! —gritó Karen—. Candy detuvo las puertas del elevador para evitar que se cerrarán.

—Hola, Karen —ella entró al ascensor, junto con Candy

—¿Podemos hablar? —preguntó Karen.

—Claro.

Salieron de ese edificio y fueron a comer a un sitio cercano. Candy se dio cuenta de que la asistente de Terry estaba muy nerviosa.

—¿Te pasa algo, Karen?

—No... bueno sí; es que no sé cómo decirte esto... es que, si lo hago y él se entera, tendré que pagarle un millón de dólares y yo no tengo ese dinero —Candy sabía bien lo que su amiga quería decirle.

—Hablas de tu jefe, ¿verdad? Él no te cobrará ese dinero. Si te hizo firmar ese contrato fue para que nadie se entere de que tú eres su amante —Karen se mostró sorprendida por las declaraciones de su amiga.

—¿Tú cómo sabes eso?

—Porque yo también firmé ese contrato... Solo que yo me fui porque no quería ser la amante de Terry toda mi vida... Tú sabes bien que él nunca va a dejar a su esposa. Si tú sigues con él siempre serás la amante... Tú eres muy bonita y joven; no mereces ser la amante de nadie... Mírate... hasta cambiaste tu color de cabello y tu forma de vestir porque él te lo pidió.

—Él me dijo que debía vestir de esta manera siempre. Ahora, sé por qué... Él quería verte a ti... Al parecer tú eres esa mujer que ama... ¿Sabes? Una vez llegó muy borracho a mi departamento y me dijo que él era infeliz porque dejó ir a la mujer que ama.

—Yo, también, lo amé; pero ahora yo amo a mi esposo.

Después de esa confesión, Karen se quedó platicando un rato más con Candy: le dijo que ella solo era amante de Terry por todo lo que le daba, según ella, tampoco tenía que aguantarlo siempre como lo tenía que hacer la esposa.

Karen, solo, estaba con Terry por los lujos que él le daba. Por otro lado, Candy sabía que ese hombre tenía algo de romanticismo y le gustaba ser detallista; sin embargo, también, sabía que nunca dejaría a su esposa; así como tampoco dejaría de ser un manipulador.

Luego de Candy conversar con Karen: fue al restaurante de su amigo, Tom, donde ya estaba su esposo Albert.

—Hola, amor —la saludó Albert poniéndose de pie para darle un beso— ¡Cómo te fue en la reunión?

—Me fue bien.

—Qué bueno... Hoy mismo regresamos a Lakewood. Ya hice todo lo que tenía que hacer aquí.

—Papi, ¡no vamos a ir a la fiesta?

Albert alzó a su pequeña.

—No mi amor... no podemos; pero, a ti también, te haremos una fiesta en casa —Albert miró a su esposa—. Ya me disculpé con el señor Terry. Le dije que no podríamos ir a la fiesta de su hijo; por eso no te comenté nada, porque no quería comprometerme sin saber si podría ir.

—No te preocupes —dijo Candy en forma comprensiva.

Esa misma noche regresaron a su pueblo natal, Michigan, para organizar la celebración de los tres años de su pequeña.

—Albert: ¿podemos hablar? —le preguntó Candy a su esposo, cuando ya estaban en su habitación para dormir.

—Sí, mi amor —Albert dejó la laptop sobre el buró y se acomodó para escuchar a su esposa— ¿De qué quieres hablar?

Candy quería que su amado supiera que ella ya conocía a Terry Grandchéster.

—¿Te acuerdas de que yo te dije que, a mí también, me habían roto el corazón?

—Sí, sí, me acuerdo. También me acuerdo de que yo te pedí que nos diéramos la oportunidad de sanar nuestros corazones juntos.

—Quiero decirte: ¿quién me rompió el corazón y por qué?

—No tienes que decirme eso, amor, no es necesario.

—Sí, es necesario, Albert... y lo es porque tú conoces a esa persona —Albert se le quedó mirando.

—¿Yo conozco a la persona que te rompió el corazón? —Candy asintió— ¿Y quién es?

—Esa persona es… Terry Grandchéster.

—Terry... ¿Ese hombre te rompió el corazón? Entonces tú ya lo conocías; por eso, te negabas a ir a la reunión.

—Sí, yo trabajé para el padre de Terry antes de trabajar para él... No solo eso... yo acepté ser amante de Terry sin saber que él era casado —Candy le contó todo a su esposo. Él solo la escuchaba.

—¡Ese infeliz te hizo firmar un contrato de confidencialidad y te ocultó que tenía una esposa?

—Sí, pero yo no quise terminar siendo su amante toda mi vida; por eso regresé al pueblo... No quería seguir con un hombre que nunca dejaría a su esposa... Cuando me enteré de que es un hombre casado: lo dejé. Si desde un principio hubiese sabido de su compromiso matrimonial yo nunca hubiera aceptado ser su amante. Tampoco hubiese firmado ese contrato.

Albert no sabía que decir. Fue incapaz de juzgar a su mujer. Ella se había enamorado de ese tipo sin saber que tenía una esposa, para colmo embarazada.

—¿Por qué me dices todo esto? —inquirió él.

—Porque estamos casados y tú eres socio de él. No quiero que te enteres por otro lado... prefiero que lo sepas por mí.

—No te juzgo Candy; pero ser la amante de ese hombre no estuvo bien... Por suerte, te diste cuenta de tu error a tiempo. Regresaste a casa y así tuve la oportunidad de volverte a enamorar. Gracias a ese mal momento que viviste, hoy estoy con la mujer que siempre amé y amo, la cual me dio una hija hermosa... Y tú, no volverás a ir a ninguna reunión con ese tipo. Desde ahora, mandaré a la asistente de mi padre..., ella se hará cargo de todo lo relacionado con los Grandchéster. Solo será por el tiempo que dure mi contrato con ellos; después ya no tendremos ningún negocio con ese tipo.

Albert abrazó a Candy. Lo que ella le contó se lo pudo haber guardado; pero no quiso ocultarle esa parte de su vida a su amado. Él le había contado todo lo que hizo cuando ella se fue. Por su parte, Candy, también, quería que él supiera lo que ella había hecho en esos cinco años de su ausencia.

El día de la fiesta de su pequeña: asistieron los amigos de Candy. En realidad, casi todo el pueblo. A Albert le gustaba invitar a todo los allegados, le gustaba compartir su felicidad.

Su pequeña se miraba hermosa en ese vestido azul cielo. Albert se sentía el hombre más afortunado del mundo. Ella era su pequeña princesa y él era el príncipe de su princesa, como ella le decía.

Candy era feliz al lado de Albert. Él luchó por recuperar el amor de esa mujer que salió huyendo, dejándolo en el altar. Bien, es cierto, se fue para cumplir sus sueños y solo había regresado porque alguien le había roto el corazón.

Sin embargo, él al saber que ella lo había dejado de amar enloqueció, obligándola a vivir a su lado hasta que él reflexionó y decidió enamorarla con su buen trato y paciencia. Ahora, esa mujer se convirtió en su esposa por todas las leyes del hombre y las de Dios. Ella es su amiga, su amante y su confidente. Entre los dos hicieron que su destilería de whisky se convirtiera en una de las más importantes de los Estados Unidos con aras a alcanzar el puesto número uno, de ventas, a nivel mundial.

Como Candy le dijo a Terry: "Él era infeliz porque él así lo quiso" y como bien le había dicho su hermana Rebeca a Terry "los hijos no amarran a nadie".

Entre tanto, Terry seguía teniendo de amante a Karen y ella solo lo era por los regalos que él le obsequiaba. Algunas mujeres prefieren ser las amantes solo por los lujos que les dan; a pesar de saber que nunca pasarán de ser la otra, porque algunos hombres prefieren ser infelices al igual que algunas mujeres (solo por los hijos).

Cita del autor original:

Cuando uno acepta ser la amante, o el amante, debe de tener en cuenta de que ese siempre será su lugar (el lugar del amante). Si algunos tienen suerte de convertirse en la pareja oficial, es porque por fin se decidieron por ellos. Debemos tener en cuenta de que, así como nosotros fuimos los amantes y llegamos a ocupar el lugar de la esposa, nuestro lugar quedó libre para ser ocupado por alguien más. LAS PERSONAS QUE ENGAÑAN UNA VEZ... ENGAÑARAN SIEMPRE Y CADA QUIEN VIVE COMO QUIERE VIVIR.

FINAL

Hola, chicas (ahora si les habla Yuleni), gracias por haber seguido este fic que como sabemos es de otra persona que me dio la oportunidad de adaptarla para los rubios. Pensé en cambiar el final, pero perdería la esencia del autor original, así que lo respeté y tan solo le hice correcciones gramaticales.

Bueno, este fic se llama un Contrato más con mi nuevo jefe, pero recordemos que luego Albert contrata a Candy tras ver sus habilidades para administrar, así que el título es perfecto.

Dios nos bendiga y gracias por seguir. Cualquier sugerencia bienvenida sea.