Maretta: ¡Pues aquí yo! Colocando de contrabando este bonito One-Shot de una bonita ship de Miraculous: El Lukagami.

Lo registré para un concurso de hace unos meses y bueno quedó en mención honorífica :D Creo que es el mejor lugar que he tenido hasta el momento. Bueno mejor dejo de interrumpir y vamos a lo que vamos.

Disclaimer: Miraculous: Las aventuras de Ladybug & Chat Noir no me pertenecen, si no ya hubiera hecho que Jeremy Zag subiera una imagen de Adrien sensual (?)


─¡Pero Galletita!─gritó el chico de mechas celestes a su mejor amiga, mientras colocaba una bandeja de éclair cubiertos de chocolate frente a él─¡Te dije que los quería con fresas!

Marinette encogió los hombros dedicándole una mirada fastidiada-compasiva.

─Lo siento Luka, se acabaron las fresas, Madame Agreste vino y se llevó los últimos.

─Uy sí, uy sí. Quedando bien con la suegra ¿No?

Mari se sonrojó violentamente, el muchacho sabía sacarla de sus casillas, y más cuando le hablaba de su eterno enamorado. Sus reacciones siempre le sacaban una carcajada.

─¡No es gracioso Couffaine!

─¡Claro que sí! Además eso es por darme los rellenos de chocolate. Dijo el chico señalando acusatoriamente a la franco-china.

─¿Porque no te gusta el chocolate?

─Es que es un sabor demasiado básico─ explicó Luka─ Los de fruta son mucho más interesantes.

La chica rodo los ojos, tomó un par, los colocó dentro de una bolsa de papel y se los dio a su amigo.

─Ten, y más vale que te los comas Couffaine. Adiós.─Gritó señalando la puerta.

De mala gana el guitarrista aceptó la bolsa y salió del establecimiento. ¡Esa Dupain-Cheng era una desconsiderada! Obligarlo a comer chocolate en favor del rubio barbie por el que babeaba era ser una mala amiga.

Resignado, decidió dejar el tema de lado y decidió caminar un rato para distraerse ya que no podía regresar a casa en ese momento. Su madre tenía reunión en el barco y meterse con una Anarka Couffaine borracha y perdiendo dinero por apostar en el Póker era suicidio. La última vez su guitarra favorita pagó el precio.

"Pobre Elizabeth, era tan joven recordó con exagerada tristeza"

Su estómago comenzó a rugir, tenía tanta hambre...¡Y lo único disponible eran los mentados éclair de chocolate! Trató de resistir lo más que pudo pero el hambre ganó la batalla y refunfuñando se acercó a un banco cerca de una fuente y se sentó para poder darle una mordida a la no deseada masa.

Más un leve quejido a sus espaldas lo sacó de sus pensamientos. Allí se dio cuenta que no estaba sólo.

"Genial" pensó con sarcasmo.

Quizás lo mejor era irse de allí, y estaba dispuesto a ello, pero el brillo de un exquisito kimono rojo bordado en dorado lo detuvo al instante. Giró un poco más para observar a la portadora de tan impresionante prenda, el hermoso rostro de su dueña lo dejó sin habla: Una piel hermosa, unos finos y rosados labios, pero lo más destacado sin duda era ese par de ojos marrones que lo miraban con cautela.

Luka sintió sus mejillas arder.

─¿Estás bien?─preguntó preocupado el chico.
─¿Realmente te importa?─contestó ella con dureza
─S-sí...

Luka estaba muy sorprendido con su voz, no parecía pegar con su imagen. La azabache sólo suspiró.

─Nada del otro mundo, sólo soy patética.

─No deberías decir eso.

─Es la verdad. En el último tiempo no he hecho más que deshonrar el buen nombre de mi familia...

─¿Porque lo dices?

─Hace dos días dieron las últimas plazas para los Juegos Olímpicos, que este año se llevarán a cabo en mi país natal...y no clasifiqué.

─¿En que disciplina?

─Esgrima.─dijo mostrándole el florete -que no había notado- que tenía en la mano.

─Bueno, no sé mucho de esgrima, el casi novio de una amiga lo práctica pero no distingo una cosa de otra.

La chica soltó una leve risilla.

─¿Casi novio?

─La tonta no puede pasar diez segundos sin tartamudear en su presencia, ya le dije que le hable u otra se lo va a llevar, y como su amigo, tendré que escucharla llorar y consolarla mientras maldice a todos los hombres.

La de ojos rasgados bajó la cabeza con solemnidad.

─Como me encantaría tener un amigo.─ soltó, sumiéndose en un abismo melancólico.

─¿Cómo? ─

─Madre siempre dice que sólo traen disgustos y decepciones, pero la verdad es que me siento muy sola a veces. Ni siquiera puedo relacionarme con los de mi escuela, todos estamos en una interminable competencia por la superioridad y no dudarían en apuñalarme por la espalda.

Una repentina nota de la guitarra del de mechas azules salió a relucir dejando a una muy confundida muchacha. Esta era suave y relajante, pero a la vez reconfortante.

─Vaya...tu canción se siente con mucha tristeza─ se sorprendió el Couffaine.

─¿Disculpa?

─La melodía de tu corazón. Siento ese anhelo de libertad, de unidad, como tu alma desea esas cosas tan sencillas que serían fácilmente despreciadas por otros.

─¿Cómo puedes saber eso? No me conoces.

─Puedo conocer una persona en 5 min o menos y te aseguro que hasta aquí escucho en latido claro de tu corazón.

─Mmmm... ¿Siempre les hablas así a las chicas?─cuestionó enarcando una ceja.

─No, exactamente...Por cierto creo que no nos hemos presentado formalmente, soy Luka Couffaine, mucho gusto.─habló extendiendo su mano que fue rápidamente estrechada por la joven.

─Kagami Tsurugi, un placer.

─Bien Kagami Tsurugi─ comentó el zagal parándose del asiento e invitando a la fémina a hacer lo mismo─ Si usted me acepta mademoiselle, puedo ser su primer amigo.

La japonesa lo miró incrédula.

─¿De verdad?
─¡Claro!
─¿Y porque quisieras ser mi amigo? Podría ser una mentirosa secuestradora y tu ni en cuenta.

El varón rió con fuerza.

─No hay manera de que lo seas por más que lo quisieras ser. Eres como tu nombre: Un espejo, claro, limpio, sin maldad, que muestra el reflejo de una mujer fuerte y justa.

─¿Sabes japonés?

─ No realmente, mi hermana y mi amiga son fanáticas del anime, y se me han pegado algunas palabras.─admitió apenado.

La Tsurugi bufó entre fastidiada y divertida.

─Clásico.

─¿Qué? Es como en Francia, los turistas sólo conocen Paris y la Torre Eiffel, nunca ven más allá de lo que les muestran.

─Y no te olvides de los viñedos y los músicos de cabellos pintados.

─¡Oh! ¡Eso fue un golpe muy bajo mademoiselle!

─Jaja, pero dudo que uno sea tan bueno como tú.

Nuevamente el latido del corazón del músico se disparó a niveles nunca antes conocidos, pero en esta ocasión no fue el único, repentinamente el ambiente se volvió mágico.

─Gracias por pensar así de mí.

─Tu mismo dijiste que soy sincera y en este caso también lo soy, tienes una increíble forma de demostrar lo que sientes y escucharte tocar me mostró lo mucho que lo disfrutas.

─Aprendí de mi padre, él era mucho mejor que yo. Ojalá estuviera aquí conmigo.─ alegó con tristeza, a lo que ella colocó una mano en su pecho y lo miró con ternura.

─Sé lo que es no tener un padre, y no sé como habrá sido el mío pero hay algo de lo que estoy completamente segura: El estaría muy orgulloso de ti.

Sin previo aviso él la abrazó, sacando esas lágrimas que nunca se atrevió a demostrar ante nadie, todos lo que lo conocían veían a un joven tranquilo, maduro e imperturbable.

Pero también era un ser humano con problemas, sentimientos, emociones negativas que buscaba un poco de consuelo. Y ella era una chica con grandes presiones sociales de ser perfecta y mantener el honor familiar, deseaba ser una chica común y vivir una vida sin cadenas que reprimieran su verdadera esencia. En sólo unos momentos se sintieron completamente a salvo en los brazos del otro.

─¿Sabes lo que eres?─susurró Luka, pegando su frente a la de ella.
─¿Que?
─Una chica maravillosa─ el rostro de la muchacha fácilmente podía rivalizar con su hermoso atuendo ─Gracias Kagami.
─A ti, Luka.

Empero, el ruido de un papel arrugado llamó su atención se separaron para notar la bolsa de papel ligeramente aplastada. La Tsurugi observó con curiosidad.

─¿Traes algo importante allí? Hace rato que veo que lo llevas.

─¿Esto?...Son unos éclair.─respondió calmadamente

─¿De chocolate?

Luka asintió con sorpresa.

─¡Genial!─exclamó jubilosa la japonesa─¡Son mis favoritos!

Sin perder tiempo los sacó y se los ofreció a la esgrimista. Ella los aceptó encantada.

─Mi madre me mataría si me ve comiendo esta "comida de plebeyos" sobre todo de chocolate, ella dice que es un sabor muy común, y que me manchará los dientes.

El chico no pudo evitar sentirse avergonzado, hace no mucho tiempo tuvo el mismo pensamiento.

─Pero es delicioso, y a mi me encanta.

La sincera sonrisa de la fémina lo dejó decididamente deslumbrado, no obstante al mirar a esos ojos marrones brillantes, claros, fluidos como chocolate derretido supo que nada volvería a ser igual.

"Creo que ahora a mí también"


Tres de la mañana, todo tranquilo en Paris y Marinette se encontraba en su cama a la mitad de su quinto sueño.

Allí fue cuando su celular empezó a sonar, los primeros timbres no hicieron efecto en la ojiazul, pero la insistencia del contacto era brutal y molesta.

Al final no pudo ignorar el sonido del teléfono y contestó:

─¿Diga?

─Mari ¿Aún tienes los éclair de chocolate?


Pues Luka se ha unido con creces a la comunidad de amantes del chocolate jajaja, en lo personal me costó mucho escribirlo en el momento, creo que lo entregué a la última hora. Pero bueno, ojalá y les haya gustado, y sin nada más que decir me despido ;)

Xoxo,Maretta.