Los personajes no me pertenecen son propiedad de la gran Rumiko Takahashi.
Esta historia es sin fines de lucro por el puro gusto de echar a andar mi turbia imaginación, este one shot nació a partir de un bello fan art que vi y dije ¿por qué no? No están descabellada la idea o ¿si…? Quisiera advertirles que si son muy sensibles no lo lean, pues puede ser algo brusco e incluso osco para algunos lectores, pero la verdad siento que quedo muy ligero, así que no hay nada que temer… es verdad que me quedo un poco largo, pero espero lo disfruten….
Pido disculpas por adelantado ya que mi ortografía es pésima y mi linda beta hace todo lo posible por ayudarme y corregir pero es que después de tanta palabra mal escrita apuesto que sus ojos sangran… jejejeje sin más preámbulo les dejo leer.
Sin ella
En las espesas boscosidades de un bosque cercano a Nerima, se podía distinguir a un joven de cabellos azabaches el cual yacía en el suelo inconsciente, esto a causa de haber recibido el mortal ataque traicionero de su padre, el chico se encontraba con la guardia baja cuando el contundente golpe de su padre dio de lleno con la cabeza del muchacho, dejándolo noqueado al instante.
El hombre algo regordete de gafas al ver que su hijo no respondía decidió llevarlo al improvisado campamento, durante varias horas el joven estuvo delirando pues sus balbuceos denotaban el nivel de inconciencia que este llevaba.
A la mañana siguiente la pelea entre esos dos fue notable, Ranma estaba furioso pues sabía que su padre una vez más había abusado de él, no conforme con comerse las pocas provisiones le atacaba de esa forma, justificando que un artista marcial debería estar preparado para todo.
-¡¡Casi me matas viejo loco!! –gritaba exasperado el ojicobalto ante los tontos argumentos de su progenitor.
-Eso me demuestra que aún no estás preparado Ranma, te falta mucho por aprender –hablaba con un semblante serio, sentado con ambos brazos y pies cruzados, tomando toda la solemnidad posible, cerrando sus ojos, mientras asentía serio.
-¿Sabes qué? Ya no te aguanto más… será mejor que nos vayamos de aquí, prefiero las golpizas de Akane y su comida radioactiva, a que tú me mates de un coraje –exaltado tomó sus cosas, para posteriormente guardarlas en su mochila de viaje.
-¿Akane? –Preguntó Genma –así que ya tienes una conquista, Ranma ya sabes cuál es mi intención, en cuanto a esos temas –Genma trataba de explicar la cuestión de manera cautelosa, pues sabía las reacciones de su hijo ante ese tipo de pláticas.
-¿Qué? ¿A qué te refieres con eso? –cuestionó con evidente fastidio, mientras seguía desmontando el campamento.
-Que desde que llegamos a vivir con los Tendo, he querido que emparentemos y te comprometas con una de sus hijas, ya sabes eso Ranma, por Dios –el hombre de gafas veía atento las reacciones de su vástago.
-¿Qué? –de verdad que no entendía las palabras pronunciadas por su padre.
-Si… sé que Nabiki es algo frívola e interesada, pero el deseo de mi amigo y yo siempre fue unir las escuelas de combate, fue un compromiso de hace muchos años atrás –comentaba con los ojos ilusionados, mirando hacia el cielo, como si en su mente imaginara el momento de la unión, mientras él y su amigo festejaran con grandes botellas de sake.
-¿Qué? –por más que su padre le explicara parecía no entender, era cierto no entendía absolutamente nada.
-Ay Ranma que desesperante eres, creo que el golpe terminó de dejarte estúpido, tienes razón volvamos con Tofu para que te revise –tomó su mochila colocándola al hombro, dejando al asombrado y molesto muchacho con la carga más pesada como era costumbre.
-¡Viejo tonto, aquí el único que quedó estúpido eres tú! –refutaba con bastante furia al ver que su padre ya había tomado camino hacia el pueblo, con cansancio cogió las pocas pertenencias que quedaban y emprendió su vuelta a Nerima.
La pelea verbal entre ambos siguió durante todo el trayecto, el azabache aún se sentía aturdido, la cabeza le punzaba, se desorientaba con facilidad, estaba sediento, definitivo necesitaba llegar y tirarse a dormir en su pacifica habitación, durante un largo rato.
Una vez pisaron el terreno de los Tendo, Ranma suspiró aliviado, se sentía en casa, caminó directo a la vivienda esperando ver el adorado flagelo que constantemente le consumía, esa chica que en ocasiones lo volvía loco por su terquedad y testarudez, esa mujer que por momentos deseaba desaparecer ante los ojos de todos, en otras situaciones quería vivir adorándola, pues aunque aquellos sentimientos no se los externaba a nadie, después de esos años viviendo junto a ella, se había percatado que desde la primera vez que le vio sonreír se declaró internamente su esclavo.
Ya dentro de la residencia le extrañó no distinguir el indiscutible aroma de su prometida, en particular ella poseía una fragancia fresca que se asimilaba a los cítricos, le fascinaba aspirar ese delicado perfume que al unirse con su piel emanaban un exquisito perfume, de tal manera que cuando ella se encontraba en casa, las habitaciones se inundaban con su esencia, Ranma trató de agudizar su sentido del olfato pero nada, sabía que las hermanas estaban presentes, su tío, pero no había señales de ella, siguió su camino hasta la estancia donde las hermanas Tendo bebían té, sentadas en el pequeño comedor, observando atentas lo que en ese momento la televisión proyectaba.
-Hola que sorpresa, bienvenidos –hablaba Kasumi sonriéndoles de manera gentil, ya era bien sabido de lo hospitalaria que podía llegar a ser la mayor de las hermanas Tendo -¿Cómo les fue en su viaje de entrenamiento? –preguntaba sin borrar la sonrisa de su rostro.
-Muy bien Kasumi gracias –contestaba Genma, devolviendo la sonrisa.
-Y tú… ¿por qué traes esa carita querido? ¿Te sientes mal? –cuestionaba la mediana de los Tendo mientras miraba de arriba abajo a Ranma, quien traía un color pálido en la piel y su rostro presentaba marcas de haber sudado profusamente.
-No, para nada –Ranma respondía con desinterés, mientras buscaba con la mirada a la dueña de sus pensamientos.
-Están en el Dojo entrenando –comentó Nabiki de la manera más desentendida posible, ubicando toda su atención en el programa que se veía en la pantalla, mordiendo lentamente una de las galletas que había tomado del tazón central de la mesa.
-¿Qué? –el azabache trató de esquivar la frase.
-Dije que ambos están en el Dojo entrenando, Papá le enseñaría una técnica especial –los ojos de la castaña seguían plantados en aquel aburrido dorama.
-¿Qué? –una vez más pronunciaba asombrado aquella silaba.
-Ranma se golpeó la cabeza y está algo aturdido, creo que será mejor llamar a Tofu, para que le revise –el hombre del turbante justificaba la falta de entendimiento de su único hijo frente a las mujeres.
-Si, será lo mejor Tío –habló Kasumi mientras incorporaba su cuerpo, con la intención de ir directo al teléfono y realizar la llamada.
-Estoy bien… estoy tan bien, que iré a ver esa nueva técnica –muy decidido ante la situación siguió hablando, al igual que caminando hacia el Dojo, haciendo ademanes con sus manos restándole importancia a la preocupación de su padre.
Una vez sus pasos se acercaron al Dojo lo único que pudo escuchar fueron los rugidos de combate de dos hombres, no sentía el aura de su prometida, ni escuchaba sus acostumbrados gritos al entrenar, lo único que percibía era la testosterona emanar del interior de aquel lugar hecho para las peleas.
Deslizó despacio el portón de madera observando cauteloso su interior, esperando ver el pequeño cuerpo de su prometida agitado, algo sudoroso por el esfuerzo, con el gi que cada vez le quedaba más ajustado de ciertas partes curvilíneas de la chica, los años le habían sentado de maravilla a la peliazul, sus caderas eran sensuales, y su busto erguido redondeado, el ojicobalto disfrutaba verla a la distancia, siempre buscando el mejor ángulo para no ser descubierto deleitándose con la femenina anatomía, en sus memorias guardaba esas imágenes para después buscar el desfogue de auto complacerse, fantaseando con ella, soñando que era ella quien le tocaba, imaginando que sus delicados labios eran los que rozaban su miembro.
Ya sabía lo que sus ojos observarían, estaba preparado para eso, su rostro ya había adoptado esa apariencia burlona que utilizaba para molestarla, pero en cambio la escena que se topó en el Dojo fue totalmente diferente, contempló como Soun combatía muy concentrado con un chico bastante bueno en lo que hacía, llevaba un gi negro parecido al de su tío, era un joven de altura considerable, de ancha espalda y por lo que alcanzaba a apreciar desde su lugar, la piel del joven varón era pálida, pero lo que más llamó su atención desde la distancia, fue el color de su cabello, el cual poseía destellos azulados muy conocidos para él. No le tomó mucha importancia pues creyó que tal vez era un nuevo aprendiz de Soun.
Al entrar por completo a las instalaciones sus ojos buscaban con desesperación a su prometida, pero nada, no había rastro de ella.
El combate seguía de lo más acalorado, el muchacho definitivo era hábil y fuerte, sus movimientos eran algo digno de un artista marcial, se preguntaba ¿quién era? Pues en el tiempo que Ranma llevaba en el hogar de los Tendo jamás le vio.
Una vez que los sujetos quienes combatían arduamente se percataron de la presencia de Ranma pararon de manera abrupta el entrenamiento.
-Vaya no te oí llegar Ranma –habló Soun amablemente, mientras se acercaba al lugar donde estaba parado el chico del cabello trenzado -¿cómo les fue? No los esperaba tan rápido –preguntó de manera cortés, secando el líquido salino que resbalaba por su áspero rostro.
-Si, lo que pasa es que las provisiones se agotaron –respondió el muchacho de ojos azules, observando detenidamente al varón que seguía los pasos de su tío Soun.
-Huy y eso si es malo, y más para un Saotome hombre entre hombres, no es así amigo –el joven de azulados cabellos caminaba despacio en dirección al azabache con una de las pequeñas toallas en su rostro, limpiando el sudor que supuraba la piel.
Ranma al escucharle hablar con tanta familiaridad se tensó, y lo tomó como una falta de respeto, que se creía ese paliducho para hablarle así, lo más seguro es que era otro loco de los pretendientes de su bella prometida o un amiguito de esos empalagosos, de los cuales el gran Ranma Saotome disfrutaba en romperles la cara por atrevidos. Una vez que el joven detuvo sus pasos frente a él, retiró sin ningún tipo de cuidado la tela que cubría en gran parte su rostro, dejando a la vista unos hermosos ojos color canela, tan expresivos, delineados por una gruesa y tupida capa de largas y rizadas pestañas.
En ese momento Ranma tragó saliva en seco, al observar detenidamente esas astillas doradas que se reflejaban en los iris color canela, esos destellos los conocía a la perfección, al seguir escrutando detalladamente la mirada del muchacho frente a él pudo ver como las pupilas eran adornadas con el tenue matiz que reflejaban el color miel y café al difuminarse en sus iris, sintió que su respiración se agitó de golpe, como era posible que otra persona tuviera los mismos ojos que su prometida, Ranma estaba seguro que nadie en el planeta podría asemejar la belleza de la menor de las Tendo.
El chico que se encontraba delante del primogénito de los Saotome se percató del notorio sobresalto del muchacho, lo cual le hizo esbozar una sonrisa, que de inmediato iluminó por completo su rostro.
-¿Te sucede algo hermano? Creo que te pusiste pálido, está bien que seamos amigos, pero jamás imaginé ponerte así –el varón de ojos canela sonrió aún más abiertamente, provocando que Ranma temblara ante lo que veía, la sonrisa y los ojos eran idénticos a los de Akane, en ese instante todo empezó a dar vueltas para el ojicobalto, se sintió acalorado, y su vista ya no enfocaba con claridad su objetivo, veía el rostro del chico algo borroso y su voz la escuchaba cada vez más lejana.
-Ranma…. Ranma…. ¿Qué sucede? –preguntaba el pálido varón con un semblante algo preocupado, el azabache perdió el color, y su vista perdida no lograba fijar, el sonido de su nariz tratando de jalar la mayor cantidad de oxigeno era evidente, sus manos se posaron en los costados de su cabeza, tal vez con el fin de acabar con el vértigo que estaba sufriendo.
De un momento a otro las piernas del azabache ya no soportaron su peso, la visión que sus orbes le brindaron se tornó negro, llevándose como última imagen antes de perder la conciencia, la figura de los pálidos pies del extraño muchacho al desplomarse frente a ellos.
Unos instantes después, Ranma despertaba bastante sobresaltado y sudoroso, sintió la frescura de un paño húmedo en su cabeza, incorporó su anatomía de la acolchada superficie, quedando sentado con las piernas estiradas, cubiertas por la suave sabana, palpó con desesperación el rostro sudoroso que poseía, toco de manera brusca su cuerpo, tratando de reconocerlo, aun se sentía desorientado y por qué no hasta perdido en sus recuerdos.
-Fue un sueño –musitó –por un momento creí que –empezó a reír, soltando una carcajada ahogada en su boca –por Dios Ranma, que imaginación tienes –se tomaba el rostro, tratando de callar la gran carcajada que amenazaba con salir, sus gruesos dedos hacían presión en su boca.
-Qué bueno que estas de tan buen humor, me imagino que te sientes bien, el tío nos contó lo que sucedió, fue un fuerte golpe, pero Tofu dice que aparentemente es solo la hinchazón del impacto, no hay nada de qué preocuparnos… pero, para estar más seguros, te tomaran unas radiografías para descartar cualquier cosa –la voz pausada de Kasumi intentaba darle algo de tranquilidad al muchacho, intentando al mismo tiempo recostarlo de nuevo, humedeciendo el paño nuevamente para colocarlo en la frente del joven de cabello trenzado –la alta temperatura es a causa de algo que comiste, parece que tienes una leve infección estomacal, pero todo estará bien, toma estas pastillas y pronto pasará –Kasumi seguía sumergida en su plática, mientras que en el rostro del azabache permanecía una sonrisa dibujada con una extraña mueca.
-Kasumi…. –susurró el chico –no he visto a Akane ¿está molesta? –sabía que en la mujer de larga coleta podía confiar para preguntar aquello, sin hacer una fiesta, o ser juzgado duramente.
-¿Quién? ¿Akane? –cuestionó extrañada, la sonrisa del chico se borró en milésimas de segundo ante aquella respuesta, las facciones del ojicobalto se transformaron a una expresión de completa frustración y confusión.
-¿Por qué respondes así Kasumi? ¿Qué está pasando? ¿Tan enojada está? –pronunciaba preocupado el azabache, proyectando angustia en su mirada.
-Creo que el golpe te afectó, será mejor que tomes pronto las pastillas –comentó con un tono diferente de voz al que había utilizado antes, aunque ella era muy cuidadosa al hablar se asomaba algo de miedo –pero que descuidada soy, no traje agua –hablaba en un tono alto para ella misma, girando su cuerpo despacio, dirigiéndose en sentido opuesto al azabache –¡¡Kannon….!! ¡¡Puedes traer un poco de agua por favor…!! –gritaba asomando ligeramente su anatomía por el marco de la puerta.
-¿Kannon…? -repitió el azabache en un susurro, ¿tanto había ocurrido en los días que estuvo fuera? que ahora existía un nuevo inquilino en la casa de los Tendo, pero conociendo lo desequilibrados que llegaban a ser, no le tomó mayor importancia.
-¡¡Ya voy Kasumi!! –se escuchó la varonil voz en la planta baja.
-Listo… en unos momentos podrás tomar los medicamentos –explicaba con la acostumbrada calma que caracterizaba a la castaña, Ranma asintió con el semblante lleno de incertidumbre.
Por la escalera unos pasos hacían crujir la madera de las desgastadas tablas, poco a poco el sonido se hacía más sólido, esperando así el arribo de alguien en la planta alta.
-Aquí está el agua –por el umbral que dejaba ver la entrada de la habitación, se distinguió la fuerte y estilizada anatomía de un alto muchacho de cortos y algo alborotados cabellos azulados.
-Gracias Kannon –la castaña tomó la botella de agua de entre las manos del varón –eres muy amable –giró su cuerpo para llevar el recipiente hacia el joven que se encontraba recostado en la cama.
-De nada Kasumi –respondía el chico –y…. ¿cómo te sientes Ranma? ¿Espero que estés bien? necesito saber que tanto avanzaste con tu entrenamiento, sabes… papá me enseñó algunas cosas cuando ustedes se fueron, y tengo que probarlas contigo –la plática del chico de cabellos azulados era adornada con alegría mientras sus pasos se dirigían hacia el interior del cuarto.
-¿Papá….? –repitió el azabache con un visible temblor en su mandíbula.
-Kannon… -reprendió la mayor –basta de atosigarlo, acaba de despertar de un desmayo y tú ya lo estas agobiando –reclamaba con firmeza la mujer de coleta castaña, apuntando con su dedo índice al sorprendido muchacho de ojos color canela.
-Ya… ya perdón hermanita… no lo vuelvo hacer –habló el chico después de salir del asombro, como buen hermano menor y único varón utilizó algunas de sus ya conocidas tretas, abrazaba a su hermana de manera fraternal –mejor cuéntame ¿qué te dijo Tofu…? Vamos cuéntame… ¿ya se te declaró? -su tono de voz era juguetón, sabía que con eso haría sonrojar a su hermana hasta las pestañas.
-Basta Kannon… eres un travieso, si papá se entera lo que estás diciendo, te reprenderá –las palabras de la mayor de los hermanos Tendo eran acompañados de un sonrojo que poco a poco iba desapareciendo.
-Boca sellada –el chico de pálida piel hacia movimientos con sus manos dando alusión a cerrar un cierre en sus labios, alejándose despacio de su hermana mayor –ya no diré más hermanita… pero es que Tofu me agrada demasiado, creo que si yo fuera mujer, caería rendida a sus pies –comentaba entre risas el muchacho haciendo ojos soñadores.
-Qué cosas dices… eres muy ocurrente –el sonrojo había pasado a un ligero rosado en las mejillas, Kasumi le sonreí ante las ocurrencias del joven frente a ella.
Ranma estaba totalmente estupefacto, no entendía nada, ¿ese muchacho era hermano de Akane? ahora entendía el gran parecido, tal vez era su gemelo perdido o algo así, como en las series románticas que Akane veía en la televisión, donde familiares salían de la nada, hijos perdidos todos esos dramas tan patéticos que las chicas veían por televisión.
-Bueno chicos los dejo, vuelvo más tarde para ver como sigues y darte el medicamento Ranma… y tu Kannon estate quieto por favor –enunciaba Kasumi mientras avanzaba hacia la puerta de la habitación, sin esperar algún tipo de respuesta.
Una vez fuera de la alcoba Kannon caminó hacia una de las pequeñas camas individuales dejando caer su cuerpo, sentándose de manera pesada y soltando un sonoro suspiro. Ranma por su parte no sabía que decir, como entablar una conversación coherente, así que hizo lo único que su cerebro le dicto.
-Con que Kannon ¿eh…? -habló incorporando un poco su cuerpo, girándolo para ver al chico quien se encontraba sentado con la espalda encorvada y sus brazos recargados en ambas rodillas.
-De verdad que el golpe estuvo fuerte ¿perdiste la memoria? –preguntaba divertido mientras se incorporaba ligeramente de aquella posición y poder ver a su interlocutor.
-No perdí la memoria, solo que esto es confuso… ¿Dónde está Akane? –se animó a preguntar ante el cuestionamiento del joven desconocido, quien le miraba de manera escrutadora.
-¿Akane? ¿Quién es ella? pillín… así que por fin te conseguiste una mujer… platícame –hablaba con los ojos iluminados, chispeantes ante la inconsciente confesión del azabache.
Esto de verdad era una buena broma, la mejor de todas, definitivo Nabiki y Akane debieron fraguarla, las muy desconsideradas, pero él no caería en sus juegos, él era el gran Ranma Saotome hombre entre hombres, esas escenitas las conocía muy bien, definitivo esas dos se arrepentirán de intentar engañarlo de esa manera.
Aunque no tenía que ser un experto o un brujo para notar que la anatomía de Akane no era esa, definitivo el hecho de estar disfrazada quedaba descartada, de donde sacaría semejante altura y cuerpo, no… esa teoría estaba desechada.
Lo más probable pudiera ser, que pagaron a alguien para que hiciera eso, si claro… eso era… pero que profesionalismo, el tipo es idéntico a Akane. Pero ya verán esto no se quedara así, la venganza del heredero Saotome será épica, se decía internamente, mientras veía como el chico le observaba con detenimiento y algo de temor, pues aunque las teorías de Ranma iban y venían en su mente, sus pensamientos se reflejaban en cada una de sus facciones.
-Creo que deberías dormir… eso sería lo mejor –concluyó el muchacho de ojos canela, al poder distinguir la mirada psicópata de Ranma, mientras un aura maléfica se dibujaba alrededor del chico de trenza.
Ranma dio un vistazo a la habitación poniendo atención a los detalles, el cuarto estaba decorado de manera masculina, donde predominaban los colores grises y azules, de manera muy sutil asomaban ciertas tonalidades en amarillo, acomodadas de manera paralela se encontraban dos camas individuales, con edredones que hacían juego, algunos trofeos resaltaban de las estanterías, al igual que fotos de ambos jóvenes colgadas en las paredes, un escritorio sencillo y un par de mesitas de noche alrededor de las camas, entre las fotografías reconoció una, en la cual Soun abrazaba al muchacho de cabellos azulados y a los lados las dos hermanas haciendo lo mismo.
-El cumpleaños de Akane –se dijo mentalmente, esa foto… esa foto existe pero con Akane siendo abrazada por su familia y no con el tal Kannon, definitivo lo estaban llevando bastante lejos, mira que cambiar todo esto solo por jugarle una mala broma.
-¿Te pasa algo Ranma? Me estás dando algo de miedo… -el varón de blanca piel comentaba, mientras su semblante vislumbraba un ligero atisbo de desconfianza al ver los ojos del azabache emanar fuego.
-No nada, solo veía cada detalle, deberás que le invirtieron bastante… eh… –el tono del menor de los Saotome dejaba ver un visible rastro sarcástico, dibujando una sonrisa tétrica.
-¿Que…? te refieres a la habitación, pues desde que la compartimos esta de la misma manera, pero ya vez, la tía Nodoka se empeña en entrar a limpiarla, y siempre que lo hace mueve las camas y cuelga una foto nueva ¿ya viste? puso la foto que nos tomamos en la Isla del príncipe Toma ¿la recuerdas? –el muchacho de cabellos cortos, le extendía la foto en un portarretrato blanco, donde aparecían todos sus amigos y rivales que se colaron en aquella ocasión, todo estaba igual a excepción que en el lugar de Akane estaba ese tal Kannon, con un pantaloncillo blanco hasta las rodillas y una playera sin mangas en el mismo color.
-Oooh si… claro que lo recuerdo –decía de la manera más automática posible, restándole importancia al asunto, en su mente estaba siguiendo el juego de aquella terrible broma.
-Bueno espero te mejores, duerme, saldré con los chicos un rato, te veo a la hora de la cena… y de verdad, espero que te mejores amigo –al ver que la conducta de Ranma cada vez estaba más extraña, decidió cortar aquel incomodo momento, toda aquella explicación era dada mientras caminaba por el umbral de la puerta.
Ranma solo asintió esperando que su nuevo compañero de habitación cerrara la gruesa madera dándole así privacidad. Una vez fuera el intruso el ojicobalto se puso en pie, buscando con desesperación las cámaras escondidas que las muy pillas de las hermanitas Tendo habían puesto para burlarse de él, buscó en los rincones de la recamara, cobijas, el armario y nada, cada esquina y madera del suelo había sido explorada, pero no encontró nada…
-Qué raro –musitaba al mismo tiempo que sus ojos se paseaban por cada rincón sin éxito -Los cajones –pensó.
Lo más seguro es que la astuta de Nabiki puso una grabadora, rápidamente se colocó delante de la cómoda que guardaba sus pertenencias, con premura casi desquiciante sacó todo lo que pudo del mueble, pero para su mala suerte no encontró nada, había saqueado en su totalidad cada uno de los cajones en los que se encontraban sus prendas y lo único que encontró fueron unos cuantos yenes que probablemente él o su compañero habían colocado en ese lugar, en uno de los espacios que existía entre las repisas del armario, miró los diferentes cuadernos, álbumes, pero el dichoso aparato no aparecía, mientras hojeaba una de las libretas de manera brusca, cayeron al suelo unas cuantas hojas y fotografías. El ojicobalto levanto del suelo lo que había caído del interior de las libretas, observando con detenimiento el contenido, en una de las imágenes se podía distinguir a un muy sonriente Kannon acompañado de Yuka quien sonrojada permanecía abrazada al chico, en la siguiente foto su compañera de clase depositaba un beso en la mejilla del joven de cabellos azulados.
-Es Yuka –pronuncio casi con miedo –y esta otra foto… es Kannon con los chicos del salón y también estoy yo –la respiración le estaba fallando, le faltaba oxígeno, colocaba su mano en el pecho, sintiendo como el corazón golpeaba con fuerza las paredes torácicas –¿qué está pasando…? esto debe ser una tontería, lo están llevando bastante lejos…. –rebuscó entre los álbumes, y ahí estaba todo, eran las fotos de la familia donde aparecía Kannon siendo niño con sus hermanas y padre, en la obra de teatro de Romeo y Julieta, su graduación del jardín de infantes, con Soun en su primer torneo ganado, incluso había fotos con Tofu curando sus heridas, Ranma en muchas ocasiones había visto todas esas fotos anteriormente, pero teniendo a Akane como protagonista.
-Esto está mal… muy mal… me estoy volviendo loco –sus manos despeinaban con ansiedad su flequillo, mientras el sudor bajaba con rapidez por su sien.
Ese mismo día por la noche, la familia Tendo Saotome ya se encontraba reunida alrededor de la mesa, incluido Ranma quien veía detenidamente a todos los integrantes de aquel peculiar grupo de personas quienes conversaban de lo más normal, su madre platicaba muy entretenida con Nabiki sobre unas tiendas nuevas en el centro de Nerima, su padre y el tío Soun dialogaban de manera audible, con risas y gestos exagerados, entretanto la hermana mayor de los Tendo se encontraba en la cocina tarareando una melodía y terminando los últimos preparativos para la sencilla cena de esa noche.
-Ya tengo hambre –expresó Nabiki con algo de fastidio, fijando sus ojos directo en la puerta que dejaba ver los finos movimientos de Kasumi.
-Querida tenemos que esperar unos cuantos minutos, tu hermano ya no debe de tardar –habló Nodoka de la manera más calmada, mostrando una tenue sonrisa.
-Seguro debe de estar con sus amiguitas esas… perdiendo tiempo y nosotros aquí esperándole –cada palabra era dicha con fastidio, rodando sus ojos.
-Kannon no tiene la culpa de ser tan bien parecido y tener suerte con las chicas, es muy varonil de su parte darle tiempo a todas las atenciones que las mujeres le brindan –los argumentos que la matriarca Saotome exponía, era como si describiera orgullosa a un verdadero don Juan.
También mi madre… esto ya no es normal, pensaba el azabache mientras escuchaba las conversaciones con atención.
-Ese hijo mío, es muy asediado por las damas, definitivo es todo un Tendo, no lo cree así señor Saotome – el patriarca de los Tendo se le hinchaba el pecho al hablar de los dotes de su hijo menor.
-Cierto amigo, aún recuerdo que tú eras muy afortunado con las mujeres –las carcajadas estruendosas de los varones eran acompañadas con golpes sonoros en sus espaldas, felicitando al hombre de abultado bigote por sus entrañables hazañas.
Ranma solo se limitaba a escuchar y a observar, todo parecía tan normal, las actitudes, las conversaciones, el enorme detalle es que ahora el protagonista era un joven, un varón, un hombre de cortos cabellos azulados, grandes y expresivos ojos color canela…
-Ya llegue –se escuchaba una gruesa voz anunciar la llegada a su hogar, acompañada del sonido de la madera al avanzar por el pasillo –perdón por la tardanza, es que me encontré con Ryoga en el camino –se excusaba el muchacho con una amplia sonrisa, acomodando sus rebeldes cabellos hacia atrás. Por una extraña razón el ojicobalto sintió su corazón acelerarse al escucharle llegar, era el mismo alivio que sentía al ver que su prometida ya estaba segura dentro de su casa.
-Déjame adivinar y volviste a pelear con Ryoga –cansancio en la voz de la mediana de los Tendo se hacía presente.
-No peleamos, solo medimos fuerza, ya sabes nunca es mal momento para eso… aparte charlamos un momento, hacía tiempo que no nos veíamos –mientras Kannon hablaba amenamente, Ranma le observaba con detenimiento, sus gestos, su brillo en los ojos, era idéntico al de Akane, solo que sus facciones eran más toscas y obvio su cuerpo era bastante más robusto, pero el rostro de ese muchacho lo hacía trastabillar, casi podía apostar que la piel de sus manos era tan tersa como la de su prometida, ¿a qué olerá? Se preguntó, sería el colmo que incluso en eso se pareciera a ella.
El hijo varón del señor Tendo, tomaba asiento a lado de Ranma, para poder degustar sus alimentos, doblando sus rodillas brindándoles a todos su acostumbrada sonrisa.
-¿Y tú como sigues…? ¿Ya estas mejor hermano? –giró su rostro con la intensión de ver directamente al menor de los Saotome, sonriéndole abiertamente, observándole de frente, brindándole calidez y una visible preocupación reflejada en sus gestos –hace unas horas atrás me asusté mucho al ver lo confundido que te veías –
-Emmm…. Yo… pues…. Veras… -intentaba articular una frase coherente, o como minimo que las palabras hilaran entre ellas, pero esa sonrisa que el joven le brindaba tenía el mismo maldito efecto en él, pudo sentir como se perdía en sus ojos y en el hermoso gesto, que al azabache le fascinaba, cuando fue consciente de lo que ocurría tuvo que desviar los ojos al cuerpo del chico para ubicar con quien estaba hablando, tenía que volver en sí, ya que si su mirada seguía clavada en la sonrisa y ojos del muchacho, este se embobaría igual como lo hacía con su inexistente Akane –me siento mejor gracias…. Aún sigo aturdido –se rasco la nuca con algo de pena, bajando la vista hacia la mesa.
En ese preciso instante Kasumi entraba al pequeño comedor, tarareando aun una alegre melodía extendía los recipientes con la deliciosa comida, todos tomaban los palillos y pequeños vasos que en un momento serian llenados con el acostumbrado té. Estaban todos tan sonrientes, sirviendo sus alimentos, a excepción de un integrante que ya se había mareado de tantas vueltas que en su cabeza existían, esto está mal… es una broma… esto es un sueño… si claro es eso.. Es una pesadilla…. Ya sé en este sueño Akane cayó al pozo del hombre ahogado y esa es la razón por la cual ahora es hombre, y la única manera de comprobarlo será vertiéndole el té caliente… Ranma eres un genio… reía casi de manera siniestra mientras todos le observaban con algo de asombro y tal vez creyendo que el golpe le había dejado trastornado, pues después de aquel incidente el chico ya no actuaba muy normal que digamos, teniendo en cuenta que los estándares de normalidad en aquella familia eran bastante variantes y amplios… tomó con cuidado el recipiente que aun humeaba por el líquido caliente.
Estaba preparado para fingir un accidente en la mesa y derramarlo sobre el pecho del chico cuando inesperadamente, una de las paredes de la barba perimetral fue literalmente pulverizada ante la mirada cansada de los miembros de la familia….
-Ni hao a todos –habló una muy sonriente peliviolácea mientras se acercaba a la mesa con una caja en sus manos.
-Shampoo –dijo para sí mismo el azabache –yo no la invite, lo juro, yo.. yo… yo.. –y después de ese intento de justificación entendió que no había nadie a quien explicarle, todos tenían la mirada puesta en la mesa, al mismo tiempo que comían despacio sus alimentos.
-Ni hao Kannon –la voz chillona de la amazona se tornaba melosa, su actitud era coqueta, pues mientras caminaba, con su mano libre se enroscaba un mechón de cabello en su dedo índice –ah si toma esto airén mandar abuela –dijo de manera despectiva – ¿Kannon como estar hoy? ¿Querer que Shampoo acompañar hoy al parque? –la chinita, se había abierto lugar entre ambos jóvenes para acercar su cuerpo al corpulento chico de ojos color canela.
-Shampoo por Dios…. –interrumpía una cansada Nabiki -tu airén es él –apuntaba con su dedo índice el chico de la trenza –así que aléjate de mi hermano, no quiero que lo vayas a engatusar como es tu costumbre, la última vez salió bastante caro los medicamentos para quitarle esas hiervas raras que le diste –malhumorada la mujer de melena castaña se dirigía a una muy sorprendida Shampoo –aparte que de todas eres la más tacaña, ya te dije que llegues al precio y te dejare en paz –ahí estaba la Nabiki que Ranma conocía, otro punto más para esta rara realidad que se reflejaba ante sus ojos.
-No sé de qué hablar –desviaba la mirada hacia el techo, fingiendo demencia la joven de ojos color escarlata.
-Ya calma… mejor porque no comemos todos tranquilos –expresó el menor de los Tendo, tratando de mediar entre su hermana y la amazona que estaba pegada a su brazo.
-Kannon siempre tener solución –un abrazo aún más fuerte aprisionó el cuello del muchacho. Un conocido click de una cámara y el flash deslumbró a todos.
-Nabiki… -dijo entre dientes el chico de cabello azulado.
-Pagaras muy bien por esto hermanito… y si no lo haces… ya sabes lo que pasara… -la hermana mayor del muchacho le veía desafiante, mientras una risa malévola surcaba su rostro… Kannon crujía sus dedos con fuerza tratando de calmar la furia que sentía hacia su avara hermana.
-Voy hacer trizas esa camarita tuya –dijo con los dientes apretados.
-¿Lo escuchaste papá…? tu hijo me está amenazando –
-Ya basta… por Dios no se puede comer en esta casa sin pelear…. Kannon estas advertido no quiero que toques a tus hermanas y esa cámara estará intacta ¿oíste…? -habló el patriarca de manera autoritaria.
-Si papá… -pronuncio con fastidio –me las pagaras hermanita –su voz salía con una sonrisa tan siniestra que sus dientes rechinaban.
También eso era tan parecido los problemas entre ellos dos. Ranma veía con curiosidad la escena, los pucheros del chico, la manera en que levantaba la ceja, todo era igual… igual… lo único que si lo desconcertó fue esa Shampoo que se pegaba como lapa a su amigo, no le prestaba el menor interés a él.
-Ah que descuido… –comentó la chica de cabellos purpuras mientras sacaba de la caja un contenedor con un exquisito pastel –preparar Shampoo con mucho amor para todos –los integrantes de las familias se asombraron y comieron sus alimentos para poder degustar el postre que la chinita preparó.
La cena paso en calma después de todo lo sucedido unos instantes atrás, Ranma no podía fingir un accidente con el té, pues la pegajosa mujer se había interpuesto entre ellos, maldecía su mala suerte.
La empalagosa chinita trataba de alimentar al peliazul, dándole grandes cucharadas del dulce postre, mientras el joven solo se limitaba a alejarla de él amablemente, al estudiar detenidamente la escena una idea cruzó por la mente del ojicobalto. Fingiría pasarle un vaso de té a la amazona loca y cuando esta lo intentara tomar, lo arrojaría disimuladamente hacia el cuerpo de su actual amigo, era ahora o nunca, así que puso en marcha el improvisado plan.
-Shampoo… ¿gustas una taza más de té? –preguntó el chico de la trenza con amabilidad fingida.
-Si… ser muy amable, airén –sonriente, acepto el ofrecimiento, sin soltar el casi inmóvil brazo del chico.
Perfecto pensó Ranma, tomó la pequeña taza y vacío despacio el humeante líquido, veía el contenido observando como los residuos de las hiervas giraban con el movimiento natural del agua, lo tomó con cuidado para pasarlo a la mujer de larga cabellera purpura, observo la mano de Shampoo acercarse a él de manera despreocupada, todo fue en cámara lenta, veía los femeninos y delgados dedos adornados por un esmalte en rojo brillante tratar de tomar la pequeña taza, cuando vio que sus dedos se cerraban alrededor del traste, este empujo con fuerza el recipiente deslizando sus dígitos hacia el chico, haciendo que la taza tomara el impulso suficiente para caer en su objetivo…
-¡¡Aaaahh…!! - fue el ronco grito masculino –¡¡está caliente!! –hablaba mientras rápidamente se ponía en pie –¡¡Dios….!! ¡¡Dios…!! -decía mientras se separaba la tela húmeda de su enrojecido cuerpo.
-No se transformó –musito el azabache, con una gran cara de decepción.
-¿Kannon estar bien…? ser accidente –se disculpaba una muy preocupada Shampoo..
-Si no te preocupes… fue solo el ardor del momento, ya pasó… -el varón de ojos color canela se abanicaba la zona lastimada..
-Tendrás que quitarte esa camiseta hijo… -comentó Nodoka.
-Es verdad… en el cuarto de lavado hay ropa limpia, ve y deja esa camiseta en remojo, esa mancha será difícil de sacar –hablo la mayor de los Tendo.. el chico asintió y se dirigió al lugar.
Ranma no lo podía creer, aquello era su esperanza de un sueño o de una broma pesada por parte de las Tendo, todos seguían degustando del pastel, los señores de la casa, comían muy contentos, era delicioso, una, dos, tres rebanadas ya habían perdido la cuenta.
-Ranma no has comido lo habitual el día de hoy ¿te sientes bien? –preguntaba la matriarca de los Saotome.
-Si mamá lo que pasa es que…. –que explicación daría, que estaba en un universo alterno donde su Akane era hombre, o que tal vez estaba en una dimensión equivocada, así que se resignó y dijo lo más coherente que podía –ya se tardó Kannon, creo que iré a ver que le sucedió –
-Si buena idea, ya sabes que ese muchacho es muy brusco, lo más seguro es que ya hizo añicos la lavadora –comentó con una enorme sonrisa Genma.
El azabache sonrió mientras caminaba hacia el cuarto de lavado, Kannon también era un terror en cuestiones domésticas. Sus pies lo guiaron hasta donde el sabia estaba la habitación que era usada para lavar, lentamente abrió la puerta asomando su cabeza de manera sigilosa, observó la enorme espalda del chico, quien se encontraba llenando una cubeta con agua y jabón.
Al sentir la presencia del azabache este giró su cuerpo, dejando a la vista de Ranma su bien trabajado pecho, su abdomen no parecía el de un joven de diecinueve años, estaba marcado por las extenuantes horas de entrenamiento, Ranma pensó de inmediato que ese cuerpo estaba mucho mejor formado que el suyo propio, incluso tenía mejor aspecto que el de todos los guerreros que él conocía, Ryoga, Mousse, Taro, estaba algo sorprendido, jamás imaginó ver semejante visión, era verdad que el peliazul era más alto que Ranma, pero el solo hecho de pensar que debajo de aquel gi con que lo vio por primera vez y la camiseta que traía puesta hace unos momentos no demostraban tal musculatura.
-No me veas así…. Y ayúdame a sacar a la loca de tu prometida de aquí –habló con visible furia.
-¿Y qué quieres que haga…? –Comentó el azabache en el mismo tono.
–No se… pero no la quiero aquí… ella es tu problema, no el mío… Dios es tan empalagosa… maldigo el día en que me hiciste cubrirte, desde esa vez ella no se me despega –la expresión de fastidio era notable en el rostro del chico de ojos color canela…
Ranma no entendía en gran parte lo que ocurría, lo único que para él era visible, es que la amazona estaba enamorada del peliazul.
-Aparte el estúpido que lanzó el té fuiste tú… no creas que no me di cuenta… -mientras Kannon reprochaba los actos de su amigo, giró su cuerpo hacia los baldes que contenían agua fría, tomando uno de ellos por el aza, lanzando el líquido jabonoso directo al azabache, al instante el cuerpo del varón tomó las dimensiones de la pequeña pelirroja.
-No puede ser –musitó la chica de cabellos rojizos –aquí también me transformo –mencionó en un suspiro, decepcionado tal vez inconscientemente pensó que en esa realidad él era un hombre completo, si todo lo que ocurría era tan absurdo ante sus ojos, el evitar la maldición era totalmente posible.
-Ahora siii… así me gustas más –dijo con una sonrisa seductora el muchacho… Ranma se tensó al momento de sentir la cercanía del chico –eres tan bonita, es una lástima, que esta sensualidad solo sea parte de tu maldición, si esta fuera tu apariencia normal, con mucho gusto seria yo tu prometido, de esta manera tu no serias el prometido de una de mis hermanas… pero en fin, es una verdadera lástima enana –se separó despacio del perfil femenino, para colocarse una de las camisas que se encontraba doblada sobre la secadora, giró su cuerpo una vez más hacia la puerta, mientras una sonrojada pelirroja quedaba sola en la habitación –por cierto tu secas eso… me lo debes.. baka.. –la ahora chica de ojos azules, al escuchar ese insulto tan conocido volvió de sus pensamientos… baka... eso le era tan familiar…
Al día siguiente…. era un día común de escuela, las actividades en la casa de los Tendo eran habituales, muy temprano Kasumi ya se encontraba en la cocina al igual que Nodoka preparando el desayuno para la familia, los patriarcas bebían té sentados cómodamente en los pequeños cojines del comedor, Nabiki comía de un pequeño tazón con arroz y verduras, ya que debido a la distancia de donde se encontraba la universidad, tenía que salir temprano del hogar y tomar el autobús, esta situación era temporal ya que pronto tendría un departamento cercano que su padre rentaría para comodidad de la chica.
En la planta alta Ranma permanecía recostado en su ahora cama individual, percibía lo cómodo del colchón y de los edredones en su piel, sabía perfectamente donde se encontraba, pero quería engañar a su mente, no deseaba abrir los ojos, los rayos de luz se colaban por la ventana, el ojicobalto aun guardaba la ilusión que un contundente golpe o un grito de su prometida lo despertara, lo ansiaba con todas sus fuerzas, quería despertar de aquella pesadilla.
Lamentablemente para el chico aquello no pasó, al contrario el sonido ensordecedor de un despertador lo hizo abrir los ojos abruptamente, ladeo la cabeza a un costado observando cómo se erguía el cuerpo varonil de su compañero de cuarto.
-Ranma ya es hora… despierta perezoso –le habló el muchacho con la voz aun adormilada, enronquecida a causa de la soñolencia –no te duermas de nuevo, anda –los ojos de Ranma no se separaban de la figura masculina, lo vivido el día anterior no había sido un sueño, apretó los dientes a manera de frustración.
Irguió su cuerpo sobre la cama, sentándose, observando su nueva realidad, una realidad que él simplemente no deseaba. Puso sus pies sobre el tapete que unía ambas camas, vio cómo su compañero salía de la habitación con sus enseres de baño. Suspiró cansado esa noche había sido bastante mala para el ojicobalto. Alzó su vista y en el marco de la puerta se encontraba su madre con el uniforme del Furinkan en sus manos.
-Toma hijo… vamos apúrate, que aun tienes que desayunar –se extrañó de aquellas palabras el muchacho, nunca había utilizado uniforme, pero no opuso resistencia, ya nada le sorprendía después de presenciar tantas cosas.
Una vez desayunaron salieron a toda prisa hacia el instituto, ambos corrían como era costumbre, Ranma por encima del enrejado y Kannon corría por la acera con la mochila en su espalda, Ranma desde arriba observaba como las brazadas del chico eran fuertes, toscas, aunque había peinado su cabello un poco hacia atrás eliminando el flequillo, sus facciones seguían siendo muy parecidas a las de su prometida, su blanca tez, sus ojos, sus largas y tupidas pestañas, sus labios, solo que todo aquello tenía un aire masculino, incluso algunos mohines era iguales. Maldición aquello lo confundía tanto ¿Cómo podía ser aquello posible? ¿Cómo dos personas podían parecerse en la mirada? Era casi estúpido.
Ya en la entrada del Furinkan ambos entraron caminando, apaciguando las respiraciones de la carrera matutina, al encaminarse hacia los edificios, Ranma notó como su amigo paró su andar un poco, observando hacia un pequeño círculo de jovencitas, observó como Kannon sonreía de lado, algo soñador, mientras sus ojos se fijaban en una silueta en específico. El azabache se percató de como la chica le sonrió, coloco un pequeño mechón de cabello detrás de su oreja y regreso su vista hacia la plática que mantenía con sus compañeras, un sonrojo se formó en el rostro de la chica al igual que en el de su amigo.
-¿Sucede algo? –preguntó el azabache algo desconcertado.
-Nada… solo que la extraño mucho –pronuncio con un cansado suspiro, colocando las manos en los bolsillos del oscuro pantalón… volviendo a echar andar sus pasos.
-¿Qué? ¿A quién extrañas? –preguntó siguiendo el camino de su amigo.
-Te quieres burlar de mi dolor Saotome –comentó dibujando una sonrisa nostálgica y negando con la cabeza.
-No… no… yo no haría eso, pero creo que el golpe si me sacudió el cerebro, no recuerdo algunas cosas –habló el azabache, rascándose la cabeza, esquivando la mirada del peliazul, tratando de obtener información, si se quedaría en aquella realidad, mínimo debería saber los pormenores de quien era tan importante para él.
-Ósea que no recuerdas lo mío con Yuka –ante la pregunta del menor de los Tendo el azabache negó con algo de pena.
-Es una larga historia, después te la contare –sin detener sus pasos, contestó a la muda pregunta del ojicobalto.
Ya en la puerta del aula Ranma entró detrás de su amigo, quien saludaba con camaradería a los varones que se encontraban sentados en sus pupitres, Ranma caminaba detrás de él con algo de cautela, Kannon lo supo y con un pequeño movimiento de cabeza le indicó el lugar en el cual se sentaba normalmente, el azabache rápidamente lo entendió parecía que esa complicidad que existía entre ambos no había cambiado aunque su prometida no existiera en ese mundo.
Colocó su mochila y se sentó en silencio examinando detenidamente su entorno, todos conversaban de manera amena, riendo, bromeando sobre trivialidades, el azabache paseaba sus ojos estudiando cada detalle, veía hacia los ventanales, sus compañeras de clase, algunos maestros que pasaban por los pasillos, algo que le gritara aquí se encuentra Akane, pero nada, seguía buscando inconscientemente cualquier pista cuando observó cómo su amiga de la infancia entraba despacio al aula, la muchacha de largo cabello castaño vestía con su acostumbrado uniforme de pantalón, al chocar sus miradas esta le saludo con un ligero movimiento de cabeza, sonriéndole a su amigo.
Kannon estaba demasiado concentrado en la plática con sus amigos, dando la espalda hacia la puerta sin poder percatarse quien era la persona que había entrado al aula, Ukyo avanzó despacio hacia donde se encontraban todos. Ranma analizaba con curiosidad los movimientos de su amiga y autoproclamada prometida, sinceramente el joven esperaba que ella le saludara como de costumbre, pero no ocurrió.
-Hola Ranchan –saludó la castaña cordialmente.
-Hola Uchan –contestó tratando de sonreír – ¿cómo estás? –preguntó con el fin de alargar un poco la plática.
-Bien gracias –dijo sonriéndole, para Ranma no pasó desapercibido ese tono de voz, mientras ella observaba cabizbaja hacia donde se encontraban los varones platicando. El ojicobalto pudo distinguir un gesto de fastidio en el rostro de Kannon al ver a la chica, lo cual le extrañó al muchacho de la trenza, pues Akane hacia esa mueca cuando algo le molestaba, lo había visto pocas veces en ella, pero conocía sus reacciones.
No quiso preguntar, simplemente ignoró aquello y prefirió dejarlo para después, esa realidad que estaba viviendo era tan extraña, tan rara ante sus ojos que prefería guardarse sus comentarios.
A la hora del desayuno el azabache notó como el chico de ojos canela cerró apresurado sus libros, colocando de manera poco ordenada sus útiles escolares, abriéndose paso en los estrechos caminos que existían entre los pupitres, corriendo en dirección a la puerta perdiéndose entre los pasillos y alumnos que salían a tomar sus alimentos.
-Ranma vamos a comer, tengo mucha hambre –le invito Hiroshi mientras caminaba junto a Daisuke. El azabache asintió mientras al igual que ellos se encaminaba a la cafetería. Durante ese pequeño trayecto que los guiaba al pequeño comercio uno de los chicos rompía el silencio que inundaba al trio de muchachos.
-Quien viera a Kannon no… Yuka lo tiene comiendo de su mano –Daisuke ante sus propias palabras, sonrió con algo de burla.
-Sii…. Esa chica literal le robo el corazón y ella lo hace sufrir mucho con sus negativas, ya sabes desde que Ukyo se metió entre ellos… Kannon ha sufrido por la distancia que Yuka puso entre ambos –charlaba Hiroshi con visible pesar.
-Pobre de nuestro amigo –
Ranma escuchaba atento la plática que los chicos mantenían, tenía tantas dudas estaba tan confundido, y un ligero deje de coraje se asomó en su semblante, alguien había dañado a Kannon y eso él no lo permitiría.
Después de comprar algunas bebidas subieron a la azotea del edificio tratando de encontrar un plácido lugar donde degustar sus alimentos.
Los tres subían conversando cuestiones sin importancia, maestros, tareas, clases aburridas, el curvilíneo cuerpo de algunas chicas, Ranma asentía de manera robótica percatándose que aquellos tontos no habían cambiado en nada afortunadamente para él.
Al abrir la puerta que daba hacia el lugar más alto del instituto, la luz del sol los cegó por breves momentos, rápidamente sus ojos se acostumbraron a la claridad divisando que había varios grupos de alumnos sentados sobre la superficie del edificio, otros estaban parados conversando y riendo escandalosamente junto a la cerca que rodeaba el lugar.
En una de las esquinas alejada discretamente de los demás alumnos se podía ver a un alto peliazul visiblemente ofuscado, apretando los puños, mientras una triste Yuka agachaba la cabeza, observando el movimiento torpe de sus pies, Hiroshi y Daisuke se miraron con gesto de "ya valió" pero siguieron caminando. Ranma por su parte siguió a los jóvenes, no perdiendo de vista a la singular pareja, agudizó su sentido del oído, evitando todos los distractores, para poder escuchar con atención la plática que su actual amigo mantenía con la chica de cabello castaño claro.
-Yuka en verdad jamás me perdonaras… ya te dije que ella no significa nada para mí, ella se metió a mi cama, yo estaba demasiado ebrio –justificaba el muchacho, con bruscos ademanes, desesperado ante la situación.
-El problema fue ese Kannon, tú no supiste parar esto a tiempo, y luego ella me lo grita en la cara, lo gritó a todo Furinkan ¿para qué? Para que todos se dieran cuenta que ella pasó la noche contigo –dijo con profunda tristeza –pero que pronto me reemplazaste por ella –las lágrimas se asomaban en los cristalizados ojos de la chica –seamos sinceros, Ukyo ganó.
-Eso jamás Yuka… yo solo… yo solo… fue el peor error de mi vida, entiende por favor –la voz del varón se ensombrecía al igual que sus facciones, la quijada del varón de cabello azulado estaba apretada, probablemente aguantando las ganas de dejar salir su furia o el llanto que guardaba en su pecho.
Ranma desde su lugar veía el dolor en el semblante del muchacho, al igual que en el lloroso rostro de Yuka, el ojicobalto sintió una profunda tristeza al presenciar aquella escena, esos pucheros, esa atribulada mirada de Kannon, él la vio muchas veces en las facciones de su prometida, en su cabeza los recuerdos afloraron como si quisieran atormentarlo, rememoró esos momentos en los que Akane lo veía con las locas que lo acosaban, cuando él llevaba a cabo algún tipo de desplante en contra de ella, los instantes que por su estúpido orgullo la insultaba de manera atroz solo por no dejar salir sus verdaderos sentimientos y como cereza de aquel amargo pastel, las imágenes del peor de los días llegaron a sus memorias, recordando con suma tristeza el momento de su boda al ser interrumpida por los locos de Nerima y por él mismo.
Ranma supo que en ese instante algo se rompió en Akane, su actitud cambio para con él, estaba muy distante y esquiva. No era grosera pero el sentía como su prometida marcaba distancia entre ambos, ya no le sonreía de la manera que acostumbraba hacerlo, ya no charlaba como antes lo hacía con el pelinegro.
Ya no quiso seguir presenciando la deplorable escena entre la pareja, pues recordaba los instantes que él y su ahora inexistente prometida protagonizaban.
La jornada escolar corrió con regularidad, Kannon estaba ausente, aunque su cuerpo se encontraba en clase de manera presencial, sus ojos estaban perdidos de vez en cuando se cristalizaban reflejando dolor, estos se fijaban en los amplios ventanales que daban hacia el exterior, los alumnos se percataban al igual que los maestros, pero nadie hacia ningún comentario, los docentes sabían que el ojicanela era un alumno sobresaliente, no existía la posibilidad de que el joven no quisiera aprender, estaban conscientes que algo le sucedía al muchacho pero no era el tiempo de atosigarlo con tontos cuestionamientos. Sin embargo Ukyo se veía algo sonriente ante la visible depresión del ojicanela, Ranma se sorprendió un poco ese lado de su amiga no lo conocía, como podía ser capaz de alegrarse ante el visible sufrimiento de Yuka y Kannon, y más cuando todo apuntaba que ella era la culpable de la desdicha de ambos jóvenes, el azabache delineo el afligido rostro del chico llegando a la conclusión que al igual que su prometida, el chico era tan transparente en sus emociones, una mueca que trataba de aparentar una triste sonrisa de dibujó en Ranma.
Ya afuera de las instalaciones del instituto, los dos muchachos recorrían el acostumbrado camino que llevaba a el Dojo Tendo, Ranma tenía tantas preguntas volando en su cabeza, tantas dudas que le carcomían, pero simplemente el estado anímico del ojicanela no era el mejor.
-Oye Akan…. Kannon, sabes… creo que ese golpe si borró parte de mis recuerdos… -habló Ranma mientras giraba su cabeza hacia los escaparates de algunas tiendas que estaban a sus costados, disimulando su incertidumbre.
-Si ya vi, tu cara de bobo lo refleja todo –le sonrió con algo de melancolía mientras seguía caminando, con las manos posicionadas en el interior de sus bolsillos.
-Me gustaría que me recordaras algunas cosas, como lo de Shampoo, sabes no sé por qué me dice airén, o lo de Ukyo, sé que es mi amiga de la infancia pero…. No sé, hoy todo me pareció bastante raro –las palabras del azabache iban con el afán de que su nuevo amigo le platicara a detalle, lo que sucedía con ellas en esta dimensión que el desconocía.
-Bueno por donde empiezo –el muchacho de mirada canela colocó un dedo sobre sus labios simulando que pensaba a profundidad lo que diría –te contare desde que llegaste a nuestra casa… -comentaba sin detener sus pasos, mirando hacia arriba, tratando de recordar con detalle lo que su memoria guardaba.
-Cuando tu padre y tú llegaron llovía a cantaros, la lluvia no cesaba, ese mismo día mi padre nos había reunido en el comedor para explicarnos que las escuelas de combate libre se unirían por medio de un matrimonio, del cual tú y una de mis hermanas se casarían.
.Pero cual fue la sorpresa, lo que entro por la puerta no fue un chico, sino una linda pelirroja y un gordo panda, en ese momento se me crisparon los vellos de la piel, pues al presentarte, resulta que esa pelirroja seria mi prometida, yo estaba en shock pero al ver las bellas curvas de la niña dije ¿por qué no…? jajajaja
.Te invite al Dojo unos momentos, te mostré nuestro hogar, entrenamos un tiempo.
.Cuando decidí meterme a bañar, lo que vi casi me provocó un desmayo, había un chico en la bañera, así que hice lo único que se me ocurrió… oye eras un intruso así que te ataque, estabas desnudo al igual que yo, y fue muy cómico verte pelear mientras con una toalla tratabas de taparte… Así fue como llegaste –al recordar esos momentos en el rostro de Kannon se dibujaba una sonrisa bastante sincera, le hacía gracia dibujar aquellas imágenes en su mente.
-Vaya si recuerdo algunas cosas de eso –las escenas de su prometida sonriéndole, entrenando y la imagen de su cuerpo desnudo llegaron a su mente, dándole un ligero sonrojo a sus mejillas.
-Entonces los planes volvieron al inicio, tú serias el prometido de una de mis hermanas –
-Ya veo y ¿cómo apareció Shampoo? –esa era su única salida, Ranma estaba consiente que el compromiso que lo unía a la amazona era porque, él defendió a Akane, recordaba perfectamente como la venció por proteger a su prometida, así que ahí se daría cuenta de lo que sucedió.
-No estoy muy seguro que pasó en china, pero ella aquí llego tratando de matar a tu versión femenina, lo del beso de la muerte y esas tonterías, cuando llegamos al comedor de nuestra casa junto con Ryoga, como siempre peleando, discutiendo por todo, ella estaba sentada ahí como si nada, bebiendo té, tu padre estaba convertido en panda debajo de la mesa, comenzó a preguntarnos por ti… buscando desesperada a Ranma mujer, cuando vio que no estaba en casa lo primero que hizo fue atacarme con uno de sus bomborines, yo solo la esquivaba, pero si te soy sincero esa chica es fuerte y en uno de sus feroces ataques apenas la pude esquivar, lanzándome al suelo, cuando ella estaba a punto de atacarme con sus armas, lo único que hice fue cubrirme, pero tu pateaste una de esos raros artefactos, la pieza superior se desprendió por el impacto y al momento de caer, este fue directo a su cabeza, dejándola fuera de combate, y….. –
-Y por eso soy su airén –maldecía todo era tan parecido…
-Bueno pero no todo es tan malo… desde que ustedes llegaron nuestra vida a estado llena de muchas aventuras, debo decir que eres bastante divertido, eres como el hermano que nunca tuve –los ojos de Kannon se fijaron en los azules de Ranma, provocando un estremecimiento involuntario del azabache –y después llegaron más rivales, Ryoga, Mousse, Heita, el chico camaleón, recuerdas la ocasión del rey del juego…. Eso fue tan divertido y las ocasiones en que fuimos al baño público, de verdad que me he divertido mucho todo este tiempo.
-¿Y Ukyo? –preguntó temeroso de la reacción del muchacho.
-¿Qué? –Kannon se desconcertó por momentos.
-¿Por qué odias a Ukyo? –
-No la odio, jamás he odiado a alguien, simplemente la prefiero lejos de mí –se notaba que el varón de cortos cabellos azulados necesitaba acabar con aquel tema.
-Ah –fue lo único que pronuncio.
Kannon suspiro con pesadez la verdad era que el tema le dolía, pero tenía que explicarle a su desmemoriado amigo –Yo sé que ella representa algo importante para ti, es una amiga de la infancia, pero compréndeme, ella se metió entre Yuka y yo, me emborracho, para acostarse conmigo y luego fue a gritárselo a Yuka en la cara, se acercó a mi fingiendo que éramos amigos, utilizo la falsa amistad para acomodar todo a su conveniencia, es verdad que Yuka y yo no éramos pareja en ese tiempo, por cuestiones de su familia, pero salíamos a escondidas, y nos veíamos seguido, ahora… no quiere ni verme, incluso hasta se cambió de salón para ya no estar junto a mi… ¿sabes lo que es amar a alguien y que todos a tu alrededor parezcan odiar tu relación? Y lo único que buscan es separarte, lo peor es que Yuka sufre por mi estupidez y eso me duele –a cada palabra dicha sus emociones afloraban de nuevo, una vez más sus ojos se nublaban, no solo existía dolor si no también culpa y arrepentimiento.
-Me imagino que la extrañas mucho ¿verdad? –destellos de dolor y decepción se dejaban ver en las palabras del azabache al confirmar aquella frase, porque le dolían tanto las palabras de Kannon, que sentía solo empatía por el chico a lago más se dejaba ver, rápido se reprendió mentalmente, esta realidad lo estaba castigando fuerte, a tal grado que la confusión lo hacía pensar tonterías.
-Como no tienes una idea, yo sé que Nabiki me ha creado una reputación donde vende citas conmigo y fotografías, las chicas me siguen pero yo solo tengo ojos para ella, cuando estuvimos juntos por primera vez fue mágico, aunque los dos estábamos muy nerviosos, ella temblaba en mis brazos… ¡¡rayossss….!! ¡¡Maldición….!! ¡¡La perdí…!! ¡¡la perdí para siempre!! ¡¡soy un idiota!! –golpeaba con desesperación las paredes de las bardas perimetrales, tratando de sacar la ira que sentía, sus nudillos ensangrentados dejaban marcas sanguinolentas en la pintura de las estructuras.
-Oye no te pongas así… hay más chicas que encantadas estarían contigo –Ranma trataba de apaciguar el arrebato impulso de su amigo, incluso lo tomo de ambas manos para que este ya no se hiciera daño.
-Pero Yuka es especial, con ella podía platicar por horas, ella me escucha, me entiende, me conoce, a mí no me interesa alguien bonita, o con el mejor cuerpo, yo la necesito a ella... ¿me entiendes? A ella –los ojos del peliazul se fijaban en la asustada mirada del azabache, por momentos Ranma casi pudo distinguir fuego en los iris del menor de los Tendo, los sentimientos de Kannon eran tan puros que sintió envidia de la manera de amar del chico.
Ranma sonrió con desgano, sabia de ese sentimiento, lamentablemente lo conocía a la perfección.
Todas las dinámicas de los integrantes de la familia Tendo Saotome seguía de lo más normal… los dos hijos varones de ambas dinastías entrenaban en el Dojo arduamente, Kannon era bastante fuerte, los combates eran muy parejos, definitivo el chico era el mejor contrincante que Ranma podía tener, gozaba de técnicas muy buenas y bien empleadas. Los roces y fricciones entre sus cuerpos ponían mal al chico de cabello trenzado, cuando ejecutaban cierto tipo de llaves de rendición sus rostros quedaban tan juntos que el azabache tragaba saliva pesado, pues esos ojos en sus memorias pertenecían a alguien a quien él, extrañaba demasiado, era inconsciente el impulso de bajar la mirada hacia sus carnosos labios entreabiertos producto del agitado ejercicio, era hipnotizante el sentir como el mentolado aliento del chico llegaba a rozar ligeramente su rostro, Ranma sacudía la cabeza con fuerza alejando aquellos pensamientos, aquello que su corazón experimentaba no estaba bien el era Ranma Saotome hombre entre hombres asediado por las féminas, porque sentía esos impulsos, acaso era porque el joven de azulados cabellos era el único vínculo que lo conectaba a Akane, a su Akane, se estaba volviendo loco la extrañaba demasiado.
En más de una ocasión a su mente llegaban conclusiones que le quitaban el sueño y lo ponían entre la espada y la pared, siempre amó a Akane ese era un hecho que el guardaba con recelo, desde que la vio por primera vez supo que ella sería la mujer con la que le encantaría pasar sus días, pero conforme la conocía con el trato diario aquel sentimiento fue creciendo y más al ver que ella le aceptaba en su forma femenina, para Akane el amarlo no implicaba género, Ranma sabía que Akane le besaría igual en Ranko como en Ranma, recordó los momentos en que estuvieron a punto de besarse o declararse pero siempre eran interrumpidos. Entonces si aquello era amor, Ranma tal vez estaba experimentando algo por Kannon, era lo mismo ¿no?... Pero que estaba pensando, su cabeza dolía de tanto meditarlo y tratar de darle una excusa a esos sentimientos que el peliazul despertaba en él.
Ya había transcurrido más de una semana en la cual Ranma estaba tratando de adaptarse a las circunstancias, todas las pláticas con su nuevo amigo habían sido de recuerdos pasados, recuerdos en los cuales él en su memoria los había protagonizado con Akane, pero en esta realidad eran con Kannon, su nuevo compañero. Se estaba volviendo loco que acaso su pasado, sus memorias eran mentiras, ¿qué había ocurrido? Aquel golpe de su padre lo había matado y estaba en el infierno, en una dimensión desconocida, en un universo alterno donde solo ella había cambiado, era como un mundo al revés donde solo a él le había afectado, y es que la vida lo odiaba tanto, primero creció sin su madre, estaba maldito, después una chinita casi lo mata, todas las malas pasadas que el destino le tenía y ahora esto, su prometida era hombre….
-¡¡Kannon!!- grito la mayor de las Tendo… -necesito que me hagas un favor –
-Si Kasumi –entraba al pequeño comedor, buscando a su hermana.
-Ve a la consulta de Tofu y entrégale esto por favor –le extendía unos cuantos libros, envueltos en un grueso listón.
-Kasumi por que no vas tú… yo sé que a Tofu le encanta verte –
-Pero que cosas dices – se sonrojo –anda has lo que te pido –Kasumi colocaba sus manos sobre sus coloradas mejillas.
-Es la verdad… ve tu Hermanita y sirve que platicas con él… se hacen novios y se aman para siempre ¿qué dices? –Kannon levantaba ambas cejas de manera coqueta y juguetona hacia su hermana mayor.
-Que corras a dejar eso, como te dije – aunque no necesitaba levantar la voz, esas palabras eran dicha con algo de molestia para su hermano menor.
-Está bien… está bien… no te enojes –elevaba su mano libre para que esta viera que se rendía ante su enojo.
-Vayan tú y Ranma –
Ambos chicos transitaban por los caminos de Nerima que llevaban directo al consultorio, no emitían sonido alguno, simplemente se limitaban a observar el paisaje que ese día les regalaba la naturaleza. Ranma no dejaba de preguntarse lo mismo mentalmente, aun cuando una parte de él trataba de asimilar su nueva realidad, la parte egoísta que vivía en el azabache le gritaba que todo estaba mal; estos caminos, estas escenas que tantas veces se repitieron con Akane, ahora las compartía con la versión masculina de su prometida, ya no había duda de nada, Kannon y Akane eran la misma persona, era el alter ego de una realidad turbia para el muchacho de ojos color cobalto.
Todo en aquel universo paralelo era de lo más parecido, solo algo había cambiado drásticamente aparte de su prometida, al analizar la vida de Kannon con detenimiento, pudo deducir que era como ver su propia vida desde otra perspectiva, como un testigo de lo desastroso que podía llegar a ser su vida, ante los ojos del azabache Yuka y Kannon eran la versión de Ranma y Akane, el asedio de las chicas por el ojicanela, los malos entendidos, las aventuras era su vida proyectada en el menor de los Tendo.
El simple hecho de ver el comportamiento de las locas de sus prometidas con Kannon era como verse en un espejo, era un reflejo oscuro el cual no le gustó. Acaso su mejor amiga Ukyo hubiera sido capaz de hacer tal cosa con él, llevarlo a la cama con engaños, ¿tan cruel sería? A tanto llegaría su obsesión por un hombre que preferiría verle destruido antes de verlo feliz con otra persona, recordó la ocasión en que la castaña unía fuerzas con las otras chicas e incluso utilizo a Ryoga para alejarlo de Akane… y la respuesta a su incógnita era si… si… se dijo mentalmente… su amiga era capaz de todas esas cosas… pues aunque esa realidad no era la de su mundo las esencias de las personas eran las mismas.
Muchas veces se lo advirtieron pero nunca lo quiso entender, sintió miedo, pavor solo de imaginarse a Akane como Yuka llorando ante la decepción de su amor, y el dolor de Kannon, que aunque trataba de ocultarlo se veía reflejado en sus ojos, en su semblante.
-Ranma…. Ranma… ¿qué te pasa Ranma….? Vienes muy extraño –habló el chico observándolo con detenimiento.
-Nada es solo que… me preguntaba ¿porque he olvidado tantas cosas? –dijo el chico ante la interrogante del peliazul.
-No lo sé, sabes una vez escuche que el cerebro, solo recuerda lo que él quiere, por ejemplo, veras existen mecanismos de defensa que eliminan lo que te hace sufrir, algo así como un bloqueo –
-Ya veo –
-Tal vez tú no quieres recordar algo –cuestionó el ojicanela ante la confusión de Ranma
-Pero ¿cómo qué? –
-No sé, puede ser desde algo muy vergonzoso, hasta algo muy doloroso, algo que haya hecho click en tu cerebro, que lo dejo flotando con tus recuerdos –
-Y como hago para recuperarme… ¿sabes? siento que estoy viviendo una vida que no es mía –mencionó bajando el rostro, acortando los pasos, disminuyendo la velocidad.
-¿Como si estuvieras en otra dimensión? como en las películas de ficción –
-Si algo así –
-Vaya, deberías ir con tu abuelita Cologne… jajaja esa momia lo sabe todo –aunque la idea del muchacho de blanca piel no era tan descabellada, le provocaba risa mencionarlo pues a causa de esas chinas ellos habían pasado por grandes aventuras.
-No gracias, prefiero quedarme así –ante la evidente burla de su amigo Ranma contestó algo tajante, pues le molestaba el hecho de escuchar sobre las amazonas.
Al doblar en la esquina, se podía distinguir el cuerpo de un varón de corta coleta castaña, se le veía barriendo de manera alegre la entrada hacia los límites de la construcción que tenía la función de consultorio médico.
-Oh mira Tofu está afuera –comentó el chico de ojos color canela – ¡Hola Tofu! ¿Cómo estás? –saludó en voz alta, con una gran sonrisa extendiendo su brazo para ser notado, acercándose efusivamente a el medico de anteojos.
-Kannon pero que sorpresa, hace días que no te veía –el amable semblante del varón, respondía el saludo –ya no has venido a tomar el té conmigo y desde que creciste ya casi no vienes a la consulta –
-Lo se doctor –Kannon rascó su nuca mientras sonreía con algo de pena –pero hoy, me encantaría tomar una taza de té con usted –recomponía su postura, para hablar con Tofu.
-Magnifico ¿nos acompañas Ranma? –preguntó el galeno ante la seria presencia del azabache, que solo se había limitado a acercarse y observar la plática.
El pelinegro solo asintió de manera mecánica, recordando como su prometida siempre era tan amable con el doctor, no podía evitar que su lado celoso comenzara a salir hacia el galeno, pues al ver la efusividad con la que Kannon se dirigía a Tofu le trajo tristes recuerdos, al salir a flote aquellas imágenes de Akane enamorada del castaño, aun le dolía saber que su prometida llegó a experimentar amor por alguien que no fuera él, Ranma sabía que aquello fue una simple ilusión, un amor imposible de la adolescencia, pero su carácter posesivo salía a relucir cada que su mente evocaba esas memorias.
Tofu jamás se dio cuenta de los sentimientos de la peliazul, lo cual para ser sincero mantenía bastante sereno al azabache, pues el galeno nunca vio a Akane como una posible postulante para su amor, más bien la chica era como una hermana pequeña a la que él, disfrutaba cuidar.
Dentro del inmueble Ranma y Kannon platicaban amenamente con Tofu, ambos chicos conversaban acerca de la pérdida de memoria del muchacho, el medico escuchaba atento la situación.
-Vaya por lo que me platicas es posible que ciertas partes de tu cerebro estén aun algo inflamadas o tal vez sea una secuela del mismo golpe, la mente es aún un acertijo, a veces se recupera con total normalidad y en otras jamás lo hace – comentaba mientras bebía un sorbo de té –sabes hace unos días me llegaron unas hiervas de china muy efectivas, una de ellas es para despejar la mente y aclarar los recuerdos, cuando este trastorno es consecuencia de un hechizo, si gustas puedes tomar un poco de estas ¿quieres que te haga un té Ranma? –preguntó el galeno de manera seria observando al aludido, quien sostenía con ambas manos el recipiente con el humeante líquido.
-Pero, ¿no tendrá consecuencias? –levantando los ojos de la bebida Ranma cuestiono sobre los efectos que esta pudiera tener en su organismo, ya había tenido malas experiencias con las bebidas y pociones.
-Esa es la ventaja de estas raíces, son antídotos a las malas hiervas, si no tienes nada, no pasara nada, será una simple bebida caliente –comentó con un tono seguro mientas posaba una de sus manos en el hombro del chico para transmitir confianza, observándole con una ligera sonrisa en el rostro.
-Pero… mi problema fue a partir del golpe que me dio el tramposo de mi padre –contestaba con la quijada tensa de solo recordar el incidente entre ambos –viejo tramposo –
-No perdemos nada… tal vez recuerdes, y elimines esas lagunas que tienes o simplemente te quedes igual –
-¿Y eso tiene un precio? –hablo con algo de vergüenza pues realmente estaba bastante corto de dinero.
-Claro que no… para ustedes no… es más, me servirá para ver la función y efectos de las raíces, sé que son efectivas, pero que mejor… que ver cómo reaccionan en un cuerpo sano –
-Está bien doctor… lo hare –Ranma contestó con algo de ilusión, mientras su mirada se dirigía a su amigo, quien le sonreía a manera de apoyo, asintiendo con la cabeza.
Tofu se puso en pie dirigiéndose a la estantería que existía en una de las paredes del consultorio, había muchos frascos con etiquetas que exhibían el nombre de las hierbas, para lo que eran efectivas al igual que las fechas en las que él las había adquirido…
Tomó uno de los envases cristalinos que se encontraba en la parte baja de las repisas, examinándolo detenidamente, una vez confirmado el nombre que buscaba lo llevó con él directo a la cocina.
Ambos chicos no platicaron mucho en la ausencia del doctor solo se decían uno al otro será lo mejor, no te arrepentirás, tienes que confiar en Tofu, él siempre nos ha ayudado.
Al regresar el galeno portaba en sus manos una taza oscura con el humeante líquido, en el fondo del recipiente se podían observar restos ligeros de las hojas y palillos del brebaje.
-Tómalo… -incito el castaño, invitando a que Ranma cogiera la pequeña taza –bébelo con cuidado –indico.
El azabache le observó con algo de incertidumbre, asintió automáticamente, con sus manos temblorosas acercó el recipiente a sus labios, soplando un poco antes de engullirlo, bebió despacio el líquido, al hacer contacto con sus papilas gustativas se percató que este no tenía nada de extraño o extraordinario, no poseía un mal sabor, ni tenia olor raro, era un simple té de hierbas común y corriente, de los que acostumbraba beber en casa de los Tendo.
-Pues, no siento nada –comentó después de beber el primer sorbo.
-Acabas de dar el primer trago baka, primero termínatelo y luego hablas –el peliazul arremetía con algo de impaciencia, elevando una de sus manos en forma de puño de manera amenazante, en cambio Tofu que se encontraba sentado frente a Ranma, le observaba minuciosamente esperando cualquier tipo de reacción.
El ojicobalto sorbo a sorbo terminó el contenido del recipiente, con cautela depositó la taza en la pequeña mesilla, sin mostrar algún tipo de síntoma.
-Bueno… creo que esto no fue obra de nada en especial –comentó Tofu mientras examinaba atento las reacciones de Ranma, delineando con sus ojos el físico del chico.
El azabache estaba a punto de pronunciar alguna de sus acostumbradas incongruencias, cuando súbitamente un ligero pero palpable mareo le invadió – ¿estás bien Ranma? –preguntó alarmado Kannon al percatarse del estado de su amigo.
-Sí, solo fue un mareo –tras decir aquella frase, ante los ojos del ojicobalto el consultorio empezó a girar de manera abrupta en su cabeza, cerraba los ojos fuerte esperando que el malestar pasara, su respiración se agitó con notoriedad, sentía que la poca saliva que inundaba su boca tomaba una densa consistencia pegándose en su paladar y lengua, el aire le faltaba, su pecho se contraía dejando ver los movimientos desesperados de sus pulmones por inhalar oxígeno.
Tofu de inmediato sacó algunos de sus instrumentos para revisar los síntomas del paciente, Ranma sentía que la piel le hervía, podía percibir cada gota de sudor fría recorrer su piel, se sentía mal, estaba pésimo, la cabeza le estallaría a causa de las terribles punzadas. Y de un minuto a otro todo fue paz, experimentó en sus oídos el "beeeep" que retumbaba, y después todo se volvió blanco como si una luz le cegara por completo, teniendo como última imagen los ojos acanelados que el tanto adoraba.
En una conocida camilla, con sabanas blancas, se veía como despertaba pesadamente el chico de cabello trenzado, sus ojos trataban de enfocar el techo del lugar, la tenue azulada luz de las lámparas le encandilaba un poco, pero a pesar de eso conoció el lugar, el olor a alcohol y el suavizante de la telas era inconfundible, giró su cabeza despacio, distinguiendo a la perfección la silueta de su madre, Nabiki y Kasumi quienes permanecían sentadas en unos taburetes.
-¿Qué fue lo que paso…? me siento mareado –fueron sus escuetas y casi inaudibles palabras del chico de mirada azulada.
-Hijo…. Hijo mío.. Gracias al cielo… nuestros ruegos fueron escuchados –hablaba con visibles lágrimas la señora Saotome.
-Llamare a Tofu –comentó Kasumi antes de salir a pasos apresurados hacia el pasillo.
-Vaya sí que eres fuerte, no todos hubieran sobrevivido a eso –Nabiki cerraba un ojo de manera juguetona mientras se acercaba a donde el muchacho se encontraba.
-¿Qué fue lo que me paso? ¿Qué día es hoy? Siento como si hubiera dormido por años –la mediana de las Tendo rio sonoramente ante las palabras del aturdido joven.
-Deberás que eres chistoso –comentó la ambiciosa chica –pero ahora que lo mencionas estuviste algo así como catorce días, ya se llevó acabo la graduación del instituto y tú ni en cuenta –
-Vaya –musitó regresando la vista al techo del lugar.
-Bueno hijo, probablemente fueron los efectos del antídoto, pero todo estará bien –comentó Nodoka –Nabiki creo que será importante llamar a casa he informarle a los demás, ¿no crees? –la matriarca utilizaba siempre ese amable tono de voz.
-Si tía, tiene razón mi padre y Akane deben de estar muy preocupados, dudo que el tío Genma sepa donde se encuentra Ranma –las palabras de la chica de melena castaña salían de su boca acompañados de una risita burlona.
-¿Akane…? ¿Dijo Akane? –Pensó el azabache, su corazón se agito, y su cabeza casi explota de solo nombrarlo en su mente –No. No te emociones Saotome, Akane es un nombre muy común, debe de ser otra persona, recuerda Ranma que la caída siempre es más fuerte, entre más entusiasmado estés… recuérdalo… recuérdalo –trataba de convencer a su mente, no quería ilusionarse como la primera vez, que despertó del desmayo.
-Sí, creo tienes razón querida…. –reía Nodoka ante la ocurrencia de la muchacha –bueno pero Soun y Akane deben de saber que mi hijo ya despertó –
-Si ahora mismo lo hago –Nabiki movió sus pies en dirección a la puerta, para hacer las llamadas pertinentes.
Su madre había mencionado a Akane con mucha familiaridad, tenía que ser eso, estaba pasmado sobre la cama tratando de asimilar lo que escuchaba, tomando todo lo que las féminas platicaban. Una vez su madre quedó a solas con él, supo que era el momento adecuado.
-Madre podrías explicarme ¿qué fue lo que paso? –el azabache pedía una explicación de lo ocurrido, definitivo Nodoka era una de las personas más confiables ante los ojos del chico de la trenza.
Nodoka suspiró y le sonrió con algo de melancolía.
-Pasó lo que ya se venía esperando desde hace tiempo –comentó la elegante mujer –al parecer fuiste envenenado por una hierba muy peligrosa, que al ingerirla en cantidades inadecuadas, tu cuerpo puede quedar en deplorables condiciones, es una rara mezcla de hojas y raíces que provocan alucinaciones muy fuertes –la mirada de la matriarca estaba fija en el pulcro suelo –incluso esta infusión llega a confundir a tu inconsciente, haciéndole creer que lo que ve en sueños es verdad, borrando todo lo que se ha vivido, incluido sentimientos –Ranma observaba atento el dialogo de su madre –lo que Tofu explicó fue que estas hierbas buscan en tus memorias trayendo a la realidad el mayor de tus miedos, Ranma… en estos días viviste uno de tus mayores miedos en carne viva –hizo una breve pausa para continuar con la explicación –por los balbuceos que pronunciabas entre las alusiones y la fiebre que en estos días padeciste, lo que ella quería era borrar a tu prometida de tu memoria para siempre. El propósito era que cada vez que Akane estuviera cerca de ti, la vieras como lo hiciste en tus sueños –suspiró al terminar de hablar –tal vez en esos horribles sueños la imaginaste como un gato o ¿algo así? -
-¿Mi prometida? ¿Akane? –cuestionó casi para él mismo, mientras fijaba sus ojos en el semblante abatido de su madre.
-Si hijo… creo que aun estas mal –
-No... Sígueme platicando –pedía el muchacho ante la conclusión de la mujer de bellos ojos castaños.
-Bueno al parecer esa última comida que diste antes de irte de entrenamiento fue la que estaba contaminada con esas hierbas, si no es por el gran golpe que tu padre te dio, no te hubieras percatado de todo esto, al parecer ese golpe evitó que las conexiones neuronales de tu cerebro no se formaran adecuadamente, ósea que obstaculizo que tus alucinaciones fueran eternas, solo duraron un plazo de tiempo, el problema es que así como interrumpió el proceso, también tuvo consecuencias malas, como por ejemplo, desde hace dos semanas has padecido mucha fiebre, creí por momentos que morirías, Tofu comentó que el daño ocasionado por las hierbas seria irreversible, tal vez pudiste haber quedado en cama toda tu vida –y sin más la madura mujer se echó a llorar, ante las visualizaciones de las consecuencias.
Ranma se incorporó de la cama, posicionando sus pies en el suelo, escuchando atento el relato de su madre.
-No sabíamos con exactitud qué era eso que habías ingerido, y sin el nombre de la planta no sabíamos qué remedio o medicamento darte, estábamos muy mal, tu padre trajo los empaques de comida, pero era imposible descifrarlo, hasta que…. –Nodoka guardo silencio pues escuchó unos pasos adentrarse al consultorio.
Era Tofu quien entraba sonriente a la habitación -Vaya que nos diste un gran susto, solo tomaré sus signos vitales, necesito ver que todo esté en orden –el galeno observó cada detalle del muchacho, su pulso, el corazón, respiración, reflejos, incluso lo pesó y midió para ver si había afectado algo, pero afortunadamente nada parecía estar mal, Tofu realizó un par de preguntas las cuales fueron contestadas con normalidad por el chico, Ranma le comento como en las alucinaciones había bebido un té y a partir de ese momento él había despertado con ellos, el doctor explicó que probablemente aquello era una manera en que su inconsciente le estaba alertando de lo que ocurría a su alrededor, para que su despertar no fuera tan traumático –solo pediré algunas radiografías para descartar cualquier fisura craneal, pero creo que es todo, veo que estas muy bien, pero debes de seguir tomando las pastillas, y tés, también es importante que bebas muchos líquidos, para terminar de sacar de tu cuerpo el veneno, aunque esta última semana fue de tratamiento más vale estar seguros de que todo está bien –
-Claro que si doctor –dijo la señora Saotome con ojos chispeantes al saber que su vástago se encontraba en buen estado.
-Bien les dejo para que platiquen, me imagino que existe mucho que informar –Tofu se levantaba del asiento que se encontraba a lado de la camilla, despidiéndose con una de sus amables sonrisas.
En el marco de la puerta una sonriente Nabiki, observaba la escena dentro de la estrecha habitación.
-Bueno hijo, me imagino que quieres descansar –habló Nodoka colocándose en pie, tratando de salir del lugar.
-No… quiero saber todo –comento con tono tajante el artista marcial.
-¿De verdad lo quieres saber? –pregunto una muy sospechosa Nabiki, afilando sus ojos hacia los Saotome.
-Nabiki calla, fue un acuerdo entre familias –la voz de Nodoka cambio de manera drástica, dejando salir un tono agresivo y burdo.
-¿Por qué tía? Ranma tiene que saber lo que ocurrió para encontrar la cura, pero no le afectara en nada, él no siente nada por mi hermanita, así que le dará igual ¿no es así ex cuñadito? –Nabiki utilizaba sus palabras como armas letales.
-¿Hermanita…? ¿Ex cuñadito? –eso era lo que el necesitaba para volver a respirar, sintió como la luz iluminó su rostro, ya quería verla y decirle dos que tres verdades, como se atrevía hacerlo sufrir de ese modo, ella que era una tonta marimacho… -De verdad espero que sigas sonriendo de esa manera cuando termine de contarte todo –
-No tienes derecho a contar eso, lo que hicieron fue para rescatarlo, para salvarlo de los efectos de ese maldito veneno –el lado protector de Nodoka estaba saliendo cada vez más brusco, incluso su mano tocaba la afilada katana.
-¿Así tía? ¿Y crees que el estará seguro con una mujer que cada que puede lo engatusa y envenena, por sus estúpidas leyes? –la chica de la melena castaña no se amedrentaba ante la visible amenaza de la mujer frente a ella.
-Él lo decidirá, nadie lo obligara, el acuerdo que se tomó entre las familias fue para ver su bien y el de tu hermana –Nabiki rio ante los argumentos débiles de Nodoka.
-Quiero saber… -afirmo de manera segura, mirando a ambas mujeres.
-Hijo no vale la pena, de verdad… lo hecho, hecho esta –sonreía tratando de cubrir el malestar la mujer de elegante kimono.
-Nabiki… ¿qué fue lo que paso? –cuestionó tajante el menor de los Saotome.
-Estás listo… -el solo asintió ante la mirada afilada de su excuñada –bien pues después de que tu padre te trajo a la consulta de Tofu, comentó que tu querida y bella Shampoo, ¿si recuerdas a tu noviecita esa, o prometida? –
-Ella no es nada mío –comento en voz baja.
-Ok. Ella te dio unos panes a vapor, los cuales devoraste como es costumbre, entonces llegamos a la conclusión que ella tenía mucho que ver con esto, así que al ver que no mejorabas, y que cada vez tu vida corría más y más peligro, la muy cobarde de la china ni siquiera la cara dio… Akane la busco –
-¿Que…? ¿Porque hizo eso…? ¿La golpeo? ¿Akane está bien? si Shampoo le toco un solo cabello yo… -el chico hablaba sin pausar, parecía que hiperventilaría en cualquier instante.
-Ella está bien… físicamente, sigo con mi platica, Akane la encaro y le comentó por lo que estabas pasando, le dijo que solo quería saber qué tipo de veneno te dio, para poder contrarrestarlo, la muy gata aprovecho la vulnerabilidad de la situación y de Akane –
-¿Qué hizo? –los dientes del azabache rechinaban al expresar la pregunta.
-Pues en primera no quiso decirle, comento que prefería verte muerto o postrado en una cama antes de que estuvieras con mi hermana o cualquier otra mujer, Akane no pudo más y después de mucho dialogar con ella llego a una resolución, tu prometida la china loca, le dijo que solo se lo diría a cambio de que ella se alejara de Nerima –
-¿Qué? Pero como se atrevió –Ranma intercalaba miradas entre Nabiki y su madre quien permanecía con la cabeza agachada limpiando despacio las lágrimas que resbalaban por su mejilla.
-Entonces obvio, Akane acepto, dio su palabra de artista marcial, ella se iría de aquí en cuanto tú salieras del peligro –
Ranma estaba pasmado ante las palabras de la ambiciosa de las Tendo.
-Así que tus padres se reunieron junto con Akane y papá, llegando a una conclusión… romper el compromiso, eres libre… ¿qué bien no…? Ahora si puedes correr a los brazos de tus noviecitas, puedes irte con Ukyo, o Kodachi, incluso con Shampoo, mira que si te ama… no cualquiera mata a su gran amor por estar con él… es una hermosa historia de amor la tuya con Shampoo, aparte tú no quieres a mi hermana. Te soy sincera, Akane es muy tonta ¿no crees? Mira que arriesgar su felicidad, dejara a su familia, a todos sus amigos, solo porque tu estés bien… vaya que es estúpida –la maldita ironía en las frases de la mujer ponía de muy mal humor al chico, las comparaciones, los insultos hacia la peliazul, lo estaban tensando cada vez más.
-¿Donde esta Akane? –preguntó con un semblante sombrío..
-Pues viendo el tiempo que ha pasado desde mi llamada, me imagino que debe de estar arreglando su maleta, aunque creo que ya tenía algunas cosas empacadas, quizá este rumbo al aeropuerto –movía sus brazos restándole interés a la información que daba.
-Pero no te preocupes ella estará bien, no tengas remordimientos por mi hermana, Akane te superara rápido, te imaginas irá a América, donde hay muchos hombres guapos con la moral bastante distraída, Estados unidos es conocido por esas enormes universidades llenas de fiestas subidas de tono, haz visto lo altos que son esos chicos y que hay de los latinos esos hombres son fuego andando –en la plática de la mediana de las Tendo se podía distinguir un deje de burla en sus palabras –creo que mi hermanita se olvidara de este trago amargo con facilidad, incluso le dije que yo la acompañaba, te imaginas… seria mi tiempo de brillar… pero gracias al cielo a ti no te gusta Akane, ni mucho menos la quieres… pero en fin, quien soy yo para juzgar –casi se podía advertir los dardos que escupían sus palabras, mientras veía el esmalte de sus uñas.
En ese momento Ranma se puso en pie torpemente, encaminando su adolorido cuerpo hacia la puerta.
-¿A dónde vas Ranma? –preguntó su madre aun con lágrimas en los ojos.
-Necesito enmendar mis errores antes de que sea demasiado tarde –y tras decir esas palabras movió sus pies lo más rápido que pudo, dando todo lo que sus débiles piernas podían avanzar. Cayó en varias ocasiones al salir de la habitación, topó con las duras paredes del pasillo, sus descalzos dedos tropezaban con las puntiagudas esquinas de los marcos de la puerta, no solo sus piernas estaban mal, también sus sentidos estaban confusos, esas semanas en las que estuvo postrado en una cama sin movilidad le estaban cobrando factura, aun para él que era un artista marcial destacado, veía como sus sentidos no respondían como de costumbre, el entumecimiento de los músculos de las extremidades inferiores lo hacían desesperarse pero el detenerse no estaba en sus planes.
Una vez fuera de la edificación el sol golpeo sus ojos con fuerza, dándose de bruces contra el suelo al intentar bajar el pequeño escalón –Maldición, estúpidos escalones –musitó mientras trataba de ponerse en pie lo antes posible.
Apoyaba sus manos en las paredes y bardas tratando de ayudar a su carrera poco a poco sus piernas parecían recuperarse, aunque este trataba de correr, sus avances eran torpes y lentos.
-Vaya tía… nunca ha pensado en ser actriz de televisión –la joven de corta cabellera castaña se acercaba a la matriarca de los Saotome con una gran sonrisa en su rostro.
-¿Cómo estuve…? ¿Fue creíble…? -expresó la mujer secando las lágrimas que corrían por su rostro mientras reía al ver a su acompañante –Bueno, los hombres de la casa no podrán echarme en cara que fui yo la que informó a Ranma de la situación, ahora todo está en las manos de mi hijo, lucia tan varonil al ir con Akane –el pequeño pañuelo con el que limpiaba sus mejillas, lo colocaba entre sus manos de manera soñadora al recordar como su vástago salía del lugar para recuperar la mujer que ama, Nabiki por momentos vio una aura angelical rodear a la mujer que parecía flotar entre nubes.
Al caer en cuanta de lo que ambas hicieron rieron de manera audible, controlando un poco el ataque de risa, la señora Saotome le extendía un grueso fajo de billetes, que había sacado del interior de su kimono.
-Es un placer hacer negocios con usted –afirmó mientras colocaba el dinero frente a sus ojos, contando los yenes, saboreando el momento -por cierto… ¿dejo el dinero donde acordamos? –cuestionó sin despegar la vista de su ahora objetivo.
-Por supuesto –la sonrisa calculadora de Nodoka era tan encantadora como sus brillantes ideas.
En el gran portón de entrada de la residencia Tendo se veía aun cansado y agitado varón de cabellos atados en una trenza, se avistaba sudoroso, el espeso flequillo se pegaba a su frente a causa del exceso de sudor que emanaba de la piel, el camino hacia el Dojo jamás le había parecido tan largo y lleno de obstáculos, por lo menos debió de tropezar una docena de veces antes de llegar a su casa, a pesar de eso estaba satisfecho de llegar a su primer objetivo.
Con pasos un poco menos torpes entró a la propiedad, caminando directo al hogar, deslizando el portón con cuidado, introduciendo su cuerpo por completo al recibidor lo primero que su olfato detectó, fue ese ligero y fresco aroma que le encantaba, sonrió con ilusión con emoción de volverla a ver, la extrañó tanto. Sus pies estaban desesperados por tomar el rumbo a las escaleras enumerando en su cabeza todo lo que llevaría a cabo, una vez dentro de la estancia escuchó las varoniles voces de los patriarcas.
-Ranma que felicidad que te encuentres bien estuvimos muy preocupados –hablaba el hombre de grueso bigote, mientras abrazaba de manera efusiva al chico quien solo se limitaba a ser estrujado entre los fuertes brazos de su tío Soun.
-Amigo mi hijo es fuerte, él tiene mucha resistencia –la sonrisa del varón de turbante mostraba su gran dentadura, mientras golpeaba la ancha espalda de su amigo.
-Tiene razón Saotome, digno heredero de su padre –contestaba el señor Tendo, mientras ambos hombres reían a carcajadas ante sus ocurrencias, dándole la espalda al mallugado Ranma.
Ranma aprovecho la distracción del cansado monologo entre los amigos para seguir con su objetivo. Camino despacio posicionándose a los pies de los escalones, subió tembloroso los peldaños, su corazón latía con fuerza conforme avanzaba, veía al frente observando la segunda planta, el retumbar en sus oídos hacia visible el bombear de la sangre… creyó perderla, vivió en carne propia el no tenerla, el hecho de que ella no existiera había sido aterrador para el muchacho.
Una vez habiendo subido por completo las escalinatas, sus ojos se fijaron en el soso patito con el nombre de Akane colgado en la puerta, tragó saliva… era la hora de la verdad, era todo o nada y esa terca y testaruda lo escucharía y vaya que lo haría, aunque se reusara, le gritaría si eso fuera necesario. Número uno ¿por qué lo hace sufrir de esa manera? dos ¿porque rayos había caído en el juego de la loca de Shampoo? Tres ¿cómo se atrevía a alejarse de su familia? y cuatro ¿de cuándo acá ella toma decisiones que lo afectaban directamente?
Estaba a punto de abrir la puerta de manera estruendosa cuando a sus oídos llegaron los pausados movimientos dentro de la habitación, el azabache sonrió de lado ante los casi imperceptibles crujidos de la madera, que esta hacia al pisarla, ahí estaba su prometida, aún no se había ido, suspiro, dejando salir el aire que sus pulmones guardaban al agudizar su sentido del oído.
Abrió la puerta con sigilo, allí estaba ella dándole la espalda, colocando ropa dentro de una gran maleta, estaba tan concentrada en lo que hacía, distraída de todo lo que le rodeaba, la verdad que esa mujer era tan descuidada, jamás estaba en guardia, motivo por el cual no sintió la presencia de su ahora ex prometido, Ranma aprovechó para darle un rápido vistazo a la pequeña anatomía de la chica que en esas últimas semanas sintió perdida, vio el largo y estilizado cuello, tan blanco, tan niveo y perfecto, el cual era adornado son los mechones azulinos que caían de manera coqueta sobre el estrecho camino que guiaba a su espalda.
La pequeña figura frente a él le idiotizaba, su angosta cintura era coronada con amplias y firmes caderas, al verla parada ahí tan vulnerable e ingenua hasta cierto punto, lo hacía preguntarse ¿por qué últimamente usaba esos cortos atuendos? Los cuales dejaban sus gruesas y torneadas piernas al descubierto, el short corto que traía puesto le venía bastante bien, la prenda tenía un dobladillo en las piernas del mismo color, era en tono negro, con un corte holgado, pero que lucía de alguna manera elegante, la blusa caía por su torso de manera juguetona, las mangas eran largas de una tela suave, dejando su espalda al descubierto, pues la prenda superior estaba abierta desde la costura del cuello hasta la cintura, dejando ver una brecha de piel tersa y blanca.
Instantáneamente el ojicobalto frunció el ceño, esa marimacho que se creía.
-¿Se puede saber a dónde vas? –preguntó de golpe, entrando a la habitación de la fémina sin ningún tipo de cuidado, sobresaltando a la chica, haciéndola girar su cuerpo bruscamente hacia él.
-Ranma…. Por Dios me asustaste ¿que no te enseñaron a tocar? –Fue su primer respuesta, era increíble lo que su mecanismo de defensa le impulsaba a contestar, aunque segundos después de haber articulado aquellas palabras le sonrió con tristeza, eliminando el puchero que su rostro había dibujado –me alegro que estés bien, deberás que eres fuerte –comento la peliazul mientras regresaba sus ojos a la maleta delante de ella.
-No has respondido mi pregunta ¿a dónde vas? –sin despegar su mirada de Akane, con el mismo gesto duro en su semblante cuestiono sin titubear.
-Yo… eemm… Tengo una propuesta, para ingresar a una universidad de estados unidos, la beca es algo que siempre busque, y decidí ir, es una oportunidad difícil de rechazar –comentó la mujer de bellos ojos color canela, mientras colocaba sus prendas con cuidado.
-Mmmm… bien… y de un día para otro te dieron esa irresistible oferta… que suerte ¿no? Cuando sabemos que esos trámites son de meses… –el sarcasmo se asomaba en el tono del artista marcial, haciendo titubear a la chica quien trataba a toda costa de ignorarlo y no caer en su juego.
-Mmm si… ya tenía la propuesta desde hace algunos meses atrás, pero no me había decidido a contestar, fue algo de últim hora… decidí ir y mi Padre me apoya –Akane no quería dar le la cara, aunque ella esquivaba la inquisidora mirada del chico de cabello trenzado, sabía que Ranma estaba aún lado de ella buscando contacto visual con la peliazul, podía sentir como su vista taladraba sus barreras.
-Si sabes lo mala mentirosa que eres, verdad –una ligera sonrisa con destellos de burla se hacia presente en el varón de ojos cobalto.
-No sé de qué hablas –la menor de los Tendo podía experimentar como el timbre de su voz cambiaba ante las aseveraciones de quien la acompañaba en esos momentos, Akane ya no doblaba la ropa, por los nervios lanzaba cosas con brusquedad dentro de la maleta, sus movimientos eran torpes a causa de la firme mirada del azabache.
-Si lo sabes…. ¿Por qué lo permitiste? –ante todas las evasivas de la chica, el arte marcialista ya estaba perdiendo los estribos, su pregunta era amenazante, su quijada estaba tensa, ya no podía ocultar más su estado de furia.
-¿Que te sucede Ranma? no te alteres, acabas de salir de la inconciencia cálmate –hablaba la chica mientras retrocedía unos cuantos pasos hacia atrás, la imponente presencia del varón en conjunto con su aparente histeria le hacían buscar refugio.
-Como fuiste capaz Akane de hacer semejante cosa –la aparente ira de veía mermada ligeramente por un deje de tristeza y decepción.
-¿Yooo…? ¿yooooo capaz….? ¿De qué….? Ahora la mala de la película voy hacer yo –el contragolpe de la menor de los Tendo, se veía en sus ojos, en como su respiración de agitaba, mientras que parecía avanzar hacia él, tomando fuerzas de su interior.
-Si tu… tu eres la peor persona del mundo –definitivo Ranma no sabía lidiar con sus emociones, mucho menos con sus palabras, y cuando de ella se trataba en su cabeza todo hacia corto circuito, cruzándose las ideas de un lado para otro sin coherencia alguna.
Una vez termino de pronunciar esa frase, ambos se quedaron en silencio, el valor que la peliazul había dejado salir unos segundos atrás se vio mermado en su totalidad, solo atino a bajar la mirada y a ensombrecer su bello rostro, ya había remado demasiado contra la marea para intentar ganar la batalla, ya era tarde para ella, solo hizo lo único que podía hacer, se preguntó mentalmente si Ranma había sido consiente del sonido que hizo su corazón al desplomarse, al hacerse añicos con esas palabras, la peliazul asintió sin elevar el rostro.
-Es verdad Ranma, soy yo la peor persona del mundo, tienes razón –que le quedaba hacer tirarse a llorar, como tantas veces lo hizo antes, gritarle, golpearlo, no… ya no, sacó la dignidad que en más de una ocasión la caracterizó, elevó el rostro, con los ojos cristalizados, temiendo parpadear, evitando a toda costa dejar salir una traicionera lagrima –te pido que te retires de mi habitación en este momento –su labio inferior delataba el dolor que experimentó, su dulce voz comenzaba a temblar.
-No… no lo hare hasta que me escuches... ¿Quieres saber por qué eres la peor de todas mis supuestas prometidas…? ¿La peor de todo el mundo? –los sentimientos de ambos estaban a flor de piel, sus temperamentos fuertes y parecidos los hacían enfrentarse en más de una ocasión, ninguno cedía siempre se iban hasta las últimas, aunque saliera más de uno lastimado.
-No gracias… no quiero saber nada –para esto Akane ya había girado su cuerpo, dándole la espalda, no quería exponerse ante él, darle el placer de verle derrotada una vez más, no quería que Ranma se diera cuenta que sus palabras le dolían en el alma, definitivo la decisión que habían tomados sus padres era la mejor, tenía que alejarse de ahí, todo aquello era dañino para ella.
-Eres la peor porque me haces sufrir, no existe nadie en este mundo que me haga sufrir más que tu…. Y lo peor del caso es que no lo haces de manera intencional, yo no sé porque pero, tu sola presencia me pone mal, soy tan vulnerable ante ti y me odio por eso, yo… yo... No soy bueno en esto… yo... soy muy torpe para expresar lo que siento, pero estoy molesto… estoy furioso ¿porque te dejaste chantajear por Shampoo? caíste como la mayor de las tontas en su juego –el dialogo del azabache inicio como un reclamo con la voz elevada, gritando exasperado, sus manos las guiaba continuamente hacia su cabello revolviendo los rebeldes mechones oscuros, para terminar con la cabeza agachada, dejando caer sus barreras, esos mecanismos de defensa en los que tanto tiempo se escudó.
-¿Y que querías que hiciera? Tu sueño de artista marcial pudo haberse extinguido, esa planta que ingeriste literalmente era veneno… ¿entiendes? veneno –
-Ella te pudo haber golpeado Akane, te presentaste sola al neko hanten, entre Shampoo y Cologne pudieron dañarte, no te das cuenta que aprovechan cada oportunidad que tienen para hacer algo en tu contra –la molestia en el azabache parecía regresar de solo pensar en los diferentes panoramas que pudieron ser, sus ojos volvieron a tomar aquella seguridad, provocando que Akane se estremeciera al ver chocar su incrédula mirada con la azulina del azabache.
-Eso no importa ya, lo importante es que funcionó, ahora yo solo cumpliré con el acuerdo –en el rostro de la peliazul trataba de formarse una sonrisa, sonrisa que no llegaba a sus ojos, pero que ella sabía tranquilizaría a Ranma.
-Quiero saber ¿qué fue lo que prometiste? –preguntó sin despegar sus ojos de la mujer frente a él.
-Nada importante, nada que dañe tu vida –confirmó Akane regresando a empacar sus pertenencias.
-Te equivocas, lo que harás me dañara demasiado –
-No hay vuelta atrás, yo di mi palabra y la cumpliré –la ojicanela temía enfrentarlo, conocía el carácter del muchacho por eso prefería esquivar sus ojos.
-Necesito que me digas exactamente cuales fueron tus palabras –al escuchar una vez más la insistencia del chico, prefirió hablar con él, al fin de cuentas ella no cedería, si algo le quedaba a la menor de las Tendo era su orgullo de artista marcial. Suspiró sonoramente sacando el poco aire que sus pulmones guardaban, dejando una vez más la tarea de empacar.
-Ella me pidió que a cambio del nombre de la planta, me alejara de Japón, ella dijo que si yo estaba cerca seguiría siendo un estorbo entre ustedes, así que yo le dije que una vez repuesto yo me iría lo más lejos posible, pero hasta que yo estuviera segura de que te encontraras bien –la tenue voz de Akane era firme y a la vez dolorosa, brotando un sincero sentimiento de cada palabra.
El chico sonrió… -ósea que la promesa es irte de Japón… nada más… eso es lo único –reía ampliamente, mostraba su perfecta dentadura, iluminando su rostro, dejando ver una completa alegría en él.
-Vaya me alegra verte tan sonriente con mi partida… -comento con sarcasmo y furia.
-Y nuestros padres ¿qué dijeron? –cuestionó sin quitar la burlona sonrisa de su rostro.
-Que el seguir aferrados a algo que podría matarte a ti o incluso me podían dañar a mí, no era sano, así que lo más viable era romper el compromiso, que las escuelas se unirían por medio de una asociación –
-Eso fue lo mejor, definitivo fue una excelente idea –la maldita risa, las pequeñas carcajadas que ahogaba el chico crispaban el humor de la mujer.
-Si, creo que sí… fue lo mejor, bueno si me disculpas el taxi no tarda en llegar, aún tengo que pasar a comprar algunas cosas que me hacen falta, y tengo que irme… adiós Ranma –mientras el muchacho parecía estar en otro mundo, reía casi de manera macabra, había enloquecido de la felicidad. La mujer frente a él, solo se acercó aprovechando lo distraído que se encontraba, posó ligeramente sus labios en la comisura de la masculina boca a manera de despedida, ese movimiento de Akane trajo a la realidad al azabache, ese insípido roce, le supo a tristeza y una total melancolía de parte de su prometida –te extrañare Ranma –los ojos azules del chico se centraron en las dulces facciones de la peliazul, diciéndole adiós, una sonrisa menos triste se formó en el rostro de la chica mientras se alejaba con pesar del ojicobalto, girando hacia su objetivo, recordándole el empacar de sus prendas.
Ranma en ese instante decidió hacer lo que tantas veces deseo, pero jamás pudo llevarlo a cabo, con rapidez tomó la muñeca de Akane y la acercó de nuevo a su cuerpo, dejándola frente a él, con su mano libre acaricio la sonrojada y femenina mejilla, con sus iris delineo las delicadas facciones de su ex prometida, tratando de grabar cada detalle en su memoria, bajo despacio desde sus cejas, observando detenidamente lo bello y expresivo de sus ojos coronados por aquella densa, oscura y rizada capa de pestañas, con parsimonia siguió descendiendo su mirada topándose con la pequeña nariz, que amaba hacer fruncir ante las ocurrencias y peleas que sostenían, bajo con lentitud topándose con los rosados y carnosos labios de ella, los miro con hambre, con necesidad, sonrió ante lo que haría, tal vez se ganaría un viaje por todo Nerima, pero para ser sincero también extrañó ese detalle.
Disminuyó la distancia entre sus rostros, sintiendo el mentolado aliento de Akane chocar contra el suyo, aspiro la tibia exhalación femenina disfrutando del ligero calor, y sin pensarlo un minuto más elimino todo espacio entre ellos, acariciando suavemente los femeninos bordes de Akane, la mujer de corta melena no pudo evitar sorprenderse ante el osado movimiento del chico, pero lo único que su cuerpo hizo fue relajarse al instante, cerrando sus ojos, sincronizando los movimientos con los de su ex prometido. Ambos eran inexpertos, pero no por eso la caricia dejaba de ser placentera, por fin se estaban besando, después de tantas discusiones, peleas mortales, malos entendidos, prometidas y pretendientes locos, se estaban besando ahora que nada les unía, ahora que no podían estar juntos, Ranma delineaba los labios de Akane con paciencia, tratando de memorizar cada minucioso detalle, saboreando los dulces y carnosos que podían llegar a ser, en un santiamén se besaban como si aquel gesto fuera de lo más común entre la ex pareja.
Terminan la caricia en contra de su voluntad, pero siendo conscientes de que el tiempo corre, y cierta peliazul tiene asuntos pendientes por realizar. Los jóvenes sonrieron con un tenue rosado en sus mejillas, ninguno de los dos levantaba la vista, simplemente sonreían tímidamente, Ranma seguía encorvado para estar a la altura de ella, mientras que Akane estiraba lo más que podía su espalda, para alcanzarle, teniendo sus narices unidas, disfrutando de su cercanía.
-Espera unos minutos, solo quédate aquí ¿siii? No te muevas –la pequeña caricia de la peliazul lo puso algo eufórico, le había confirmado lo que tejía mentalmente en su cerebro -¿en cuánto tiempo llega el taxi? –Preguntó antes de salir de la habitación con una amplia sonrisa.
-En unos veinte minutos aproximadamente –contestó la mujer de cabellos azulados mientras observaba el reloj sobre su escritorio.
-Es suficiente para mí –sin dar mayor explicación el chico corrió con rumbo a su habitación.
Atravesó el pasillo con velocidad sobrehumana deslizando con descuido la puerta, entró a su cuarto con grandes zancadas, tomando sus enseres de baño, dirigiéndose con premura a darse una ducha rápida, salió de la regadera en cuestión de segundos. Su trenza destilaba gotas gruesas de agua que caían en sus hombros.
Se vistió en cinco minutos y con rapidez fue hacia su principal objetivo.
Abrió el armario sin cuidado para sacar su gastada mochila de viaje, abrió la gran bolsa con desesperación, tomando ropa de los cajones y perchas, literalmente aventando las prendas, colocó algunos de sus artículos de importancia, documentos, utensilios de aseo personal etc. dentro de la mochila, se dirigió al lugar que para él era su escondite personal, el cual utilizaba para guardar pertenencias de valor, tomó entre sus manos la fotografía de su prometida que mantenía escondida, al elevarla observó una pequeña nota con una caligrafía impecable, esa perfección en los trazos de los canjis Ranma la conocía, su madre le había dejado en corto recado.
"sé que este dinero te servirá, cuídate mucho y esta vez hazlo bien "
El chico sonrió al terminar de leer la corta frase, tomó la foto colocándola en un lugar seguro dentro de la gran bolsa café, cogió el dinero que su madre le había dejado debajo del maltratado portarretrato de madera, al igual que sus escondidos ahorros, los cuales había guardado con mucho recelo, pues conocía las mañas de su padre, pensó en lo inteligente que era su madre, de verdad que él había sido un tonto al pensar que pudo engañar a su progenitora.
-Que iluso… tan obvio fui –musitó para él mismo, sonriendo de manera melancólica, al ver el trozo de papel entre sus manos.
Una vez empacadas sus pertenencias y cerrada la mochila de viaje, colocó sobre esta el futon que permanecía limpio, listo y enrollado para utilizarse –también pensaste en esto mamá –sonrió mientras aseguraba lo gruesa capa de tela sobre el equipaje.
Camino hacia la puerta con la mochila puesta a su espalda, teniendo una vez más como objetivo el cuarto de Akane. La menor de los Tendo desde su habitación escuchaba la revolución que se llevaba a cabo en la alcoba del chico, no hizo ni la más mínima acción por espiarle, pero los continuos sonidos del crujir de la madera, artículos chocando contra otros objetos le indicaban que Ranma parecía estar luchando contra algo o alguien, además las carcajadas ahogadas eran el detonante perfecto para querer evitar acercarse al lugar.
El ojicobalto entro a la pequeña habitación de su prometida, donde ella le miró de arriba abajo, analizando lo que aparentemente ella no entendía, era una escena extraña, el cabello del chico escurría los residuos de agua jabonosa goteando sobre sus humedecidos hombros, dejando manchas visibles sobre la tela de su camisa china, estaba despeinado, había lavado su cabello sin desatar la trenza, la ropa tenía un aspecto desprolijo como cuando un niño está aprendiendo a vestirse, su semblante algo agitado respirando de manera forzada, pero tratando de aparentar normalidad, Akane estaba muda, no quería hablar pues lo más seguro es que se echara a reír al ver la condición de su ex prometido. El azabache caminó firme directo a la inerte mujer.
-Bueno solo espero que el taxi no tarde mucho… -comentó el varón de trenza –déjame yo llevo esto, eres algo torpe y está algo pesada… por Dios ¿cuantas cosas llevas? Aaah... dame también eso –el chico colocó la pequeña maleta personal de Akane en una de sus manos, la bolsa de mano la colgó en su cuello y la de mayor tamaño la rodó hacia él con cuidado, todas aquellas acciones fueron efectuadas con rapidez, y de manera casual.
-¿Pero qué te sucede? –cuestionó la aturdida chica, quien apenas salía del asombro.
-Nada que me va a suceder… solo que tenemos que irnos ya, aun compraras algunas cosas y no me gustaría llegar tarde a Norteamérica –el ojicobalto hablaba acomodando, la pequeña bolsa de mano que había colocado en su cuerpo, sin mirar a Akane, esquivando la mirada inquisidora de la chica.
-Estás loco, tu no iras a ningún lado –Akane le arrebataba con fuerza la maleta que él tenía en su mano.
-Aaaah… claro que siii… -respondió tomando una vez más el pequeño equipaje que Akane le había arrebatado.
-¡¡Ranma…!! –el semblante de la peliazul se estaba transformando en uno hostil -yo di mi palabra, le prometí a Shampoo que …. –trató de argumentar con fuerza.
-Que te alejarías de Japón… que te irías muuuuy lejos de Nerima… no es así… -la voz del arte marcialista sonaba con desgano, mientras elevaba su vista el techo de la habitación.
-¡Siiii… eso prometí! –
-Y eso haremos… nos vamos de aquí… esta panda de locos me están "literal" matando –la voz del azabache sonaba con alegría y a la vez con burla ante el confundido rostro de Akane, quien le observaba como si de un alíen de tres cabezas se tratase.
-Ranma no puedes hacerlo, yo di mi palabra, tú conoces a Shampoo, ella podría –
-Aplicaremos la misma, ella dejo huecos en ese trato, ella te pidió que te alejaras…. tú te estas alejando… tu estas cumpliendo… pero yo me iré contigo y no acepto un NO como respuesta –los perfectos dientes del azabache adornaban su bella sonrisa, al pronunciar su malévolo plan frente a una estupefacta Akane.
-¿Pero que pasara con tu vida aquí? ¿Tus compromisos? ¿y Ukyo.. –intentó cuestionar la ojicanela.
-No menciones a Ukyo –interrumpió con algo de molestia –yo solo tengo… o tenía un compromiso y era contigo… así que si me permites –de nuevo arrebató la maleta de entre las manos de Akane. El claxon del taxi resonó a las afueras de la casa de los Tendo, la peliazul se acercó a la ventana confirmando que ya era la hora de partir.
-¿Por qué lo haces…? ¿Qué es lo que pretendes con esto? –preguntó con dolor en su hablar mientras regresaba frente al varón.
-Pretendo estar contigo, supe lo que es vivir sin ti, y no quiero hacerlo, no quiero volver a vivirlo, así que esta decisión es la definitiva... Akane me voy contigo –la mirada del joven Saotome era de total convicción lo que pasara a su alrededor o lo que ella le dijera no le haría cambiar su decisión.
-¿Estás seguro de esto? –después de pronunciar aquella pregunta, Ranma se abalanzo hacia ella para tomarla en brazos, al igual que el equipaje que estaba cerca de ellos, Akane no opuso resistencia simplemente rodeo el masculino cuello con sus brazos, sonriéndole de manera sincera, Ranma sintió electricidad correr por su cuerpo, ese gesto lo había extrañado tanto, beso con ternura la frente de su marimacho… era ella, estaba en sus brazos… que más podía pedirle a la vida…. ¿Una segunda oportunidad? Ya la estaba teniendo, así que no lo arruinaría esta vez, se encamino hacia la ventana y salto hacia el patio como tantas veces lo había hecho antes para huir de los golpes de Akane, para enfrentar a los locos de Nerima, pero ahora todo era diferente, lo espera una vida llena de retos y responsabilidades que él llevaría con gusto, estaba deseoso de establecerse, de experimentar tantas cosas con ella, de vivir una relación de pareja como en sus sueños, sonrió ampliamente al pensar en su futuro, sabía que la vida junto a ella sería un completo caos; pero eso era lo que Ranma quería, su caos.
Rápidamente esquivó la barda perimetral de la residencia, colocó con cuidado el tesoro que llevaba en sus brazos, acomodando las maletas de ambos en el porta equipaje, mientras que Akane se introducía a la parte trasera del auto, con ligereza Ranma se lanzó al interior del taxi ordenándole al chofer que avanzara lo antes posible. Tenían que salir de ahí sin ser descubiertos, Akane no podía creer lo que pasaba estaba asombrada y quizás hasta asustada pero igual enfrentaría las consecuencias de esta genial locura.
Una vez puesto en marcha el auto ambos jóvenes rieron con complicidad, definitivo era una locura, la mayor que habían hecho en sus cortas vidas, pero para eso era este mundo y tendrían que aprovecharlo.
Al doblar en la esquina, unas figuras femeninas caminaban muy sonrientes con dirección al Dojo Tendo, Nabiki y Nodoka observaron como el par de prometidos testarudos iban dentro del taxi… la imagen que sus ojos detectaron con rapidez fue la de un Ranma aprisionando a Akane, mientras reían.
-Misión cumplida –fueron las escuetas palabras de Nabiki al seguir con la vista el auto….
Fin
Bueno hasta aquí llego este eterno one shot, espero les haya gustado y quedado claro el punto que quise tocar, un universo donde Akane no existe, y donde un Kannon es el protagonista.
Creí que dentro de la historia no sería necesario explicar la diferencia de las esencias entre Kannon y Akane, pero lo hago ahora. A diferencia de Akane, Kannon es varón, el hijo menor de Soun, el varón deseado, consentido y entrenado por el patriarca, incluso me atrevería a decir que consentido por Kasumi al ser el próximo heredero, Kannon al ser un chico fuerte y guapo las féminas se desviven por él aumentando su autoestima, es por eso que decidí describir así al personaje, espero no les haya causado confusión mi narrativa.
Dicho esto prosigo con los agradecimientos.
Gracias a mi bella e incondicional beta Ziari27 por siempre estar ahí para mí, cuando más la necesito, a pesar de estar a últimos días de tener al príncipe sobrino. Gracias por cada uno de sus consejos y correcciones.
Gracias al TeamRanmaconda por el apoyo, chicas son un amor.
Gracias a mis amigas y cómplices de la página mundo Fanfics RyI por apoyar las historias que se publican con mucha ilusión.
Aprovecho para invitarles a leer las historias de ArTendo donde felizmente soy beta.
Las invito a leer el fic "entrenamiento en las montañas" donde participe, gracias a una divertida dinámica hecha en la página de Facebook Mundo FanFicsRyI..
Me despido esperando leer sus reviews… y de antemano me voy como las grandes
"Gracias Totales"
