Disclaimer : El precioso de Inuyasha y el resto de la manada no me pertenecen, son propiedad de Rumiko Takahashi. Yo solo descargo mi fanatismo con historias de ellos, producto de mi cabecita loca XD…
Este producto es responsabilidad de quien lo recomienda y de quien lo lee X3
Aun no se a donde me llevara la historia, los personajes avanzan a su propio ritmo y se crean su propia historia, para mí siempre ha sido así… haber que pasa en esta historia de la que aun no tengo el final =^w^=
Diálogos entre -.-
Pensamientos en cursivas
Antes De Conocerte…
Capitulo 2.- La paz de tus ojos…
Tres días habían pasado¡ maldita sea mi suerte¡ desde que Kikyo se marcho han pasado ya tres días y aun no he podido acercarme ni a diez metros del mentado pozo, si no son los monjes era algún aldeano preocupado o era Kaede-chan, lo juro¡ esa niña va a sacarme de quicio¡ en mi vida imagine que la honorable anciana Kaede de mi tiempo… bueno aunque no era realmente mi tiempo… en fin… ahora entiendo cómo es que a tan entrada edad aun parecía que le quedaba mucha vida por delante… bueno… el caso es que no había tenido ninguna oportunidad de estar a solas lo suficiente como para ir al mugroso pozo ese uish!¡ y ahora esto!¡ mi suerte no había podido ser peor, wua!¡ siento que me va a dar jaqueca, si hay viene, viene… listo genial, ahora me duele la cabeza y además el trasero por estar todo el día en este caballo…
La caravana de todo un pequeño pueblo ya llevaba medio día de camino, al final los monjes no habían seguido las ordenes de la sacerdotisa Kikyo, prefiriendo mudar a todo un pueblo a un lugar que ellos consideraban más seguro, …al pie de la montaña Chihiro, zona sagrada de meditación donde los tres monjes sentían aumentar exponencialmente sus poderes sagrados, además de que el ambiente era un tanto pesado para cualquier demonio y por ende preferían evitar la zona y las aldeas cercanas que casi siempre tenían a más de un monje exorcista… el problema era, entre muchas otras cosas, que el lugar estaba a tres días de distancia de la aldea de Kaede y eso si te da por caminar todo el día, pero un pueblito por más pequeño que este estuviera tenia niños y ancianos que bien aunque iban en caballos o carretas era inevitable tardar más lo convencional…
Aun faltan como mínimo dos días más de viaje, me hubiera gustado tanto poder comprobar si podía pasar o no por el pozo, ahora la duda no va a dejarme tranquila… y creo que la jaqueca tampoco… aunque siempre tuve que tener algún fragmento para poder atravesarlo, pero bueno… maldición¡ si al menos estuviera segura de que la perla está del otro lado…
Inuyasha… que estarás haciendo en esos momentos, como ha afectado a nuestras vidas el hecho de que yo esté en esta época… sabes algo Inuyasha, he conocido a Kikyo y aunque ella no sabe quién soy y ciertamente tampoco estuve mucho tiempo con ella, aun así me he dado cuenta de algunas de las razones por las que probablemente te enamoraste de ella, también me di cuenta de que a pesar de todo… ya sabes, soy su reencarnación y todo eso, pero ella y yo somos muy diferentes, ella es más madura, yo por otro lado creo que jamás podría dejar de ser la niña caprichosa que soy, aunque lograse madurar un poco jamás podría alcanzar ese nivel de madures y elegancia… en fin… Inuyasha me gustaría tanto poder encontrarte, en esta época o en la mía o en cualquier otra… solo deseo verte de nuevo… saber que estas bien… Inuyasha…
La azabache podía ver a lo lejos entre las montañas como el bajo sol anunciaba que pronto comenzaría a oscurecer, los tonos anaranjados y el refrescante aire que comenzó a soplar agitando sus largos cabellos negros, deseo tanto poder ver esos ojos dorados que tanto extrañaba…
Bien… ya estamos aquí, wua¡ con tanto ajetreo ni siquiera había tenido tiempo como para escuchar mis propios pensamientos, esta cabaña que nos asignaron Kaede-chan y a mi es mucho más pequeña que la que tenemos en la aldea pero está bien… al menos es bastante cálida y el futon es bastante suave… vaya… a pesar de lo cansada que estoy supongo que no podre conciliar el sueño tan pronto…
Me levante con cuidado intentando no despertar a Kaede quien dormía feliz junto a mí y la tape con cuidado para que no notara mi ausencia y no tuviera frio…
La aldea era bastante más grande que muchas otras que había visto, sin embargo recuerdo esta ruta, solíamos usarla mucho para ir a buscar los fragmentos, y también recuerdo esta montaña pero lo que no recuerdo es el templo que está a su pie y por lo mismo la gran aldea que se ha desarrollado a su alrededor, sostengo mi pecho con fuerza, una sensación desagradable de impotencia al saber que probablemente en algún momento de tiempo la aldea seria destruida…
-Kagome-sama¡-
Voltee un poco asustada por el repentino llamado de uno de los monjes, venían acompañados de una sacerdotisa algo adulta, su fría mirada me escudriño por completo, con tanta intensidad que sentí como si espiara dentro de mi alma…
-Kagome-sama ella es la sacerdotisa Kimiko-dono…- la sacerdotisa hiso una reverencia ante mi pero sin dejar de mirarme, yo le respondí de la misma manera, no iba a dejar que me amedrentara…
- ella te guiara para poder proteger mejor el pueblo, los días pasan y el rumor de que la perla a desaparecido se extiende con velocidad, nosotros tres crearemos una barrera para proteger el área pero sin ayuda de ustedes no servirá de mucho…-
Los monjes simplemente se alejaron, mientras que Kimiko-dono no dejaba de verme, su fuerte mirada me dio escalofríos, casi la sentía hurgar en mi mente…
-Kagome-chan… eres sacerdotisa puedo verlo, pero no fuiste entrenada para ello… está bien… tendrá que servir… tú te encargaras de mis deberes de curandera, yo reforzare la protección del pueblo…-
Me molesto un poco la forma altanera con la que me hablo, pero al menos era relajante saber que no la tendría viendo sobre mi hombro todo el rato que estemos aquí y si realmente no era necesaria, tal vez podría escaparme, no creo poder esperar a que Kikyo regrese para poder ver si el pozo sirve o no… Kimiko-dono me mostro la cabaña-hospital jeje al menos así la llame yo, habían algunas personas durmiendo adentro, mi trabajo de enfermera no empezaba hasta mañana, y ahora tenía aun menos sueño que antes… pero ya era hora de regresar junto a Kaede-chan… camino a la cabaña mire al cielo, pude ver que la fina línea de la luna se veía aun más pequeña que el día anterior… cuando llegue no estaba segura si estaba en menguante o en creciente, ahora estoy segura que tal vez mañana o pasado mañana habrá luna nueva, al menos en esta época…
Inuyasha no puedo evitar pensar en ti, sobretodo en estas noches dónde estás tan vulnerable, no solo físicamente sino que además tus sentimientos los mantienes a flor de piel aunque quieras disimularlo… me pregunto como estarás en esta época, se que aun no conoces a Kikyo y se por lo que tú mismo me has contado que tu vida era muy difícil antes de conocerla, que precisamente al conocerla fue que decidiste quedarte en un solo lugar y que su presencia te había hecho cambiar poco a poco… ahora que aun no ha ocurrido anda de eso… Inuyasha… donde estarás, que harás esta luna nueva… oh kami¡ desearía tanto poder verte, poder consolarte en tus momentos donde te sientes más sensible… te imagino agazapado en una oscura cueva sin poder dormir, pendiente de cualquier ruido que ocurra a tu alrededor, nervioso y temeroso de tu propia existencia… …sin darme cuenta con una de mis manos había tapado mi boca intentando aguantar las ganas de llorar que sentía… y ni siquiera sé donde te encuentras con exactitud, si estás bien, si no estás enfermo, si tienes un techo que te cubra durante las noches o si encontraste un árbol lo suficientemente grande y seguro como para que puedas dormir tan solo un poco… tantas ideas que pasaban sobre mi cabeza… me deje resbalar por la pared de madera de la que era mi cabañita, no podía dejar de ver el pequeño hilo de luna mientras te recordaba… oh¡ kami¡ deseo tanto verte¡
-Kagome onee-sama? Estas bien…- la pequeña Kaede había salido de la cabaña, los sollozos de la azabache la habían despertado… - Onee-sama… por que estas llorando?...- sus infantiles bracitos rodearon en un tierno abraso a la pelinegra que le había sonreído con suavidad mientras aun sentada en el suelo, limpiaba sus lagrimas que recién había notado que estaba soltando… la presión es su pecho se había apaciguado tan solo un poco…
Solo había logrado dormir a lo mucho un par de horas, antes de que Kimiko-Dono fuera a despertarla para decirle que su trabajo comenzaba a la de ya… se paso el día atendiendo aldeanos que la gran mayoría tenia resfriados por los drásticos cambios de temperatura, pero era de esperarse el invierno se acercaba, la noche y el día extremaban sus temperaturas…
El día había sido agotador, de nuevo no encontraba el momento para irse de ahí, recostada en su pequeña cabaña escuchaba los murmullos de afuera, Kaede jugaba feliz con una muñeca que una amable señora le había regalado, un poco antes de pedirle que si la dejaba adoptarla jeje, la señora tenía como 20 hijos pero le encantaba tener mas y mas hijos de hecho 6 de esos niños no eran de su sangre, pero era casi imposible decir cual… la ojicanela se pregunto si acaso Miroku no hubiera pegado saltos de felicidad si hubiera conocido a esa mujer en su propio tiempo… de nuevo sintió nostalgia por sus amigos y su familia, cuanto del efecto mariposa podría tener esta situación con su vida en cualquiera de las dos épocas… wua¡ maldita sea, de nuevo esa incesante e incansable jaqueca que parecía gozar con atosigarla… se levanto de ahí mientras Kaede intentaba acomodarse en el futon que ella había dejado templado por su temperatura corporal… estaba segura que en la alacena, donde guardaban las plantas que ya estaban buenas para usarse, había logrado distinguir una que era muy buena para estos casos… estaba a medio camino de la cabaña hospital cuando lo vio¡ oh kami¡ sus ojos oscuros, sus cabellos negros¡ esa mirada picara¡ no había duda de nada… era Miroku en persona¡
-Miroku¡- no pude evitar gritar su nombre, era casi imposible que él estuviera en esta época pero mis ojos no me mentían, era él, tal vez había regresado¡ tal vez todo había sido un extraño sueño¡… tal vez… tal vez muchas cosas… muchas sin sentidos muchas otras con un poco de lógica… segundos después sentí moverse mi centro de gravedad acompañada de una ola de sentimientos y esperanzas que los incluía a todos los demás, la fuerza en mis piernas cedió un poco, lo suficiente para sentirme mareada, pero no llegue a chocar contra el suelo, me sentí aprisionada contra unos fuertes brazos, los ojos azul profundo no habían dejado de verme de esa intensa manera, aunque estaban a muy poca distancia de mi rostro, a demasiada poca distancia, tanto que me sentí invadida en mi espacio personal rallando en lo intimo… lo empuje con fuerza un poco molesta, un poco mas avergonzada…
-Miroku que diablos haces¡… es que nunca cambias que diría Sango si te viera?-
-Miroku?... creo que se ha confundido de persona hermosa señorita, mi nombre es Miatsu, soy el monje Miatsu…-
Miatsu-sama… ese nombre me suena… y esa cara… debe ser familiar de Miroku… oh¡ su abuelo… no pude evitarlo, rápidamente mire su mano derecha pero no… no había muestras de que hubiera algún kazzana sellado en ella… eso me alegro de sobre manera… claro, Naraku aun no existía, por lo tanto la maldición tampoco, de nuevo me asaltaron mis complejos de efectos mariposa… si acaso tuviera la oportunidad de evitar la creación de un ser tan perverso como Naraku, como afectaría eso a mis amigos tan solo a un par de generaciones adelante, tal vez ellos ni siquiera nacerían o… no lo sé…
-y dígame hermosa señorita, cual es el nombre que ha de tener la madre de mis hijos- el monje tomo en su manos las manos de la azabache, ella con una cara de resignación simplemente negó con la cabeza, mientras se salía de ese coqueto agarre y se convenció a sí misma que Miroku definitivamente habría de nacer…
-me llamo Kagome…-
-y dígame Kagome-sama, acaso es usted alumna de la Kimiko-dono… siempre creí que esa mujer jamás tendría alumnos, jeje… no me mal entienda…no quiero ser grosero ni nada…-
- no… bueno… yo solo soy… soy…- el reemplazo de Kikyo… o maldita sea el juego del destino le encanta ponerme en estas situaciones, porque mi existencia siempre tiene que estar ligada con ella…- soy la sacerdotisa que llego junto con el pueblo que se mudo temporalmente aquí-
-sacerdotisa dice? Bueno es extraño, esas ropas…pues…-
-si bueno… prefiero estas, tiene algún problema con ello?...- no me importa que me vean solo como una estudiante, me gusta mi hakama café mostaza… no pienso ponerme el rojo y que todos me miren como a una copia de Kikyo…
-no, no… ninguna, no se moleste… debo decir que le queda muy bien, le hace lucir… más joven e inocente…- al monje Miatsu casi se le van los ojos al recorrer descaradamente el cuerpo de la Kagome, el no tan bombacho hakama le hacía lucir sus caderas y el gi de sacerdotisa se le ajustaba bien a la cintura ya que no había tanta tela que estorbara…
0000 ooo 0000000 0000 ooo 0000000
Otro día mas… otra jaqueca mas… más complejos existenciales… las mismas preguntas sin las mismas respuestas… el día parecía repetirse… todo fue tan parecido al día anterior que Kagome se pregunto si el tiempo realmente estaba corriendo… la sensación de dejavu no la abandono más que en los leves momentos el monje Miatsu flirteaba con ella, entonces lo que la invadía era la nostalgia, pero si es que hasta su voz era casi la misma, sabía que las generaciones se saltaba una pero esto era rayaba en lo ridículo…
Ha¡ al fin el día a finalizado, de que sigan así las cosas tendré que escaparme una de estas noches a riesgo de ser capturada por algún ladrón o devorada por algún youkai…
-Saito-chan… donde se encuentra Miatsu-sama…- tal vez pueda pedirle que me escolte hasta la aldea… con lo poco que le conozco, pero con lo mucho que conozco a Miroku estoy segura que me ayudara…
-oh¡ Kagome-dono, el sensei a salido a preparar la carreta…-
-oh ya veo, a donde irán? saldrán a algún lado?- esta podría ser mi oportunidad…
- Kimiko-dono le pidió de urgencia unos artilugios de un poblado cercano… iremos de prisa y corre, estaremos aquí a mas tardar por la mañana…- a demonios, llevan prisa… bueno será cuando regresen…
Hoy finalmente es noche sin luna... las estrellas brillan intensamente sin la presencia de ella… demonios, con todas las desveladas que me he dado cualquiera diría que sería capaz de dormir como si estuviera en coma, pero de nuevo no puedo conciliar el sueño… bueno… al menos se que en algún lugar de esta tierra hay alguien más que tampoco podrá dormir esta noche… aunque no esté cerca de ti Inuyasha y ni siquiera tengas conciencia de mi existencia, aun así te acompañare a desvelarte la noche entera…
Kagome se recostó contra la pared de su cabaña, mientras admiraba las estrellas del firmamento y la extraña mancha negra que debería ser la luna sin luz de sol que reflejar, …se había sacado unas mantas para aguantar el fresco de la noche, el paso de un par de viajeros la mantuvo entretenida de vez en cuando, …muy entrada la madrugada decidió que era momento de intentar dormir un poco… el ruido de unos cascos le llamo la atención, mientras a lo lejos lograba distinguir el lento andar de la carreta guiada por el monje Miatsu… decidió esperar a que pasaran, incluso tal vez traerían algo interesante…
Después de sonreírle al alegre monje sus ojos canela alcanzaron a ver una silueta de rojo en la parte de atrás de la carreta, Saito estaba con él, al parecer traían a una persona enferma…
No sé por cuánto tiempo quede congelada en mi lugar sin poder moverme, mi mente quedo en shock cuando lo vi… sus cabellos negros, su haori rojo, su hermoso rostro, mis piernas se rehusaron a moverse, mientras la carreta se alejaba de mi alejándome su presencia un poco mas, hasta que salió absolutamente de mi vista fue que pude reaccionar, corrí hacia ellos de nuevo, al parecer lo llevaban al templo que era donde dormía la anciana Kimiko…
-Miatsu-sama que… que…- no podía coordinar mis palabras…
-no se preocupe Kagome-sama, solo esta envenenado, lo llevaremos Kimiko-sama para que…-
-envenenado¡- no pude controlar mi emociones, me partió el alma verlo así, desmallado y tan indefenso, me subí a la carreta sin siquiera esperar a que esta se detuviera, lo que ciertamente me dio un poco de trabajo y unas cuantas expresiones de asombro de Saito y Miatsu, la carreta al final había detenido su marcha pero yo ni siquiera lo note, podía verlo recostado y respirando con dificultad, sentí mi pecho estrujarse, acerque mis manos para tocar su rostro, se veía tan frágil… apenas y rose sus mejillas sentí que tenía una intensa fiebre, entre en pánico, la fiebre puede llegar a ser muy peligrosa si no se atiende…
-hay que bajarle la fiebre ahora¡-
-lo sé señorita por eso lo llevo con la…-
-no¡ todavía hay que subirlo por las escaleras del templo y ella aun tendría que bajar a buscar las cosas a la cabaña… rápido llévenlo a mi cabaña, yo lo atenderé¡… rápido maldición¡-
-hai¡- gritaron ambos alumno y maestro al unisonó, obedeciendo las ordenes que Kagome les iba dando a cada uno de ellos…
Lo habían recostado en el futon donde momentos antes Kaede dormía, la chamaca aun media dormida observaba entre divertida y asustada todo el espectáculo desde un rincón en la cabaña…
Lo primero que la azabache había hecho era desnudarlo del torso y mojarlo con agua fresca que tenia disponible, al igual que su frente, su cabeza y sus cabellos, dio unas cuantas indicaciones de ciertas plantas especificas antes de que sus improvisados ayudantes salieran en su búsqueda… quito la venda que Inuyasha tenía en su brazo, comprobando tanto la herida como el tipo de plantas que esta tenia, eran buenas pero no lo necesario, limpio la mordida con toda la dedicación que siempre le había brindado al hanyou, remplazando las plantas por las nuevas que Miatsu le había dado, cuando Saito llego con mucha más agua fresca, la azabache ya había concluido las vendas y se dedico a cambiar los paños en su frente y a humedecer su sedoso cabello negro… ya no había nada más que hacer que controlar su temperatura… los otros tres ocupantes de la cabaña observaban un poco intrigados como la miko doblaba el haori y el kosode como si mas que su enfermera fuera la esposa del aquel que dormía en el futon, con suavidad como si de una caricia se tratara enredaba sus finos dedos en las sedosas y húmedas hebras para mantenerlas frías y húmedas, había tanta intimidad y ternura en sus actos que incluso Kaede se llego a preguntar si acaso su onee-sama no lo conocía de antes...
Miatsu por su parte deseo más que nunca poder encontrar a aquella mujer predestinada para él, que lo cuidara con tanta devoción… pero por el momento era mejor dejarlos solos… se levanto siendo seguido de inmediato por su aprendiz…
-espero que todo vaya bien a partir de ahora Kagome-dono, le deseo lo mejor a usted y al viajero…-
Kagome vio un poco sorprendida y avergonzada al monje que dejaba la cabaña, había olvidado en donde se encontraba, por salvarlo a él… había olvidado que incluso este no era el tiempo que compartía junto con el hermoso hanyou-humano que dormía a su lado…
-no se preocupe monje Miatsu… el estará bien, para la mañana…- claro que estaba segura, con el primer rayo de sol sus cabellos se tornarían de plata y su energía youkai se encargaría de contrarrestar cualquier residuo del veneno que aun quedara en su sangre…
La puerta se abrió de improvisto dando paso a la sacerdotisa de fría mirada…
-Kimiko-dono, no se preocupe Kagome-sama ya tiene todo bajo con…-
-todos¡ salgan de aquí, yo me encargare a partir de ahora de cuidar al viajero¡- la sacerdotisa hablo en tono tan serio y amenazante, en su mano izquierda traía su arco y en la espalda su carcaj con varias flechas… Kagome sintió un escalofríos recorres su cuerpo entero, al verla tan brava, una ola de ira recorrió su cuerpo, a ella nadie le hablaba así, ni para desplazarla ni mucho menos para separarla de su hanyou…
Kagome controlando su enojo, hablo con toda la temple que pudo, lo último que le convenía era alterar mas a la vieja mujer que la enfrentaba como una fiera que se le habían metido sin permiso a su territorio
-Kimiko-dono, no es necesario que usted se moleste, yo puedo cuidar perfectamente de él, por la mañana podrá…-
-no¡ hay algo malo en este viajero, trae algo extraño¡- la ojicanela sintió de nuevo esa ola de nerviosismo recórrela entera, temerosa de que la anciana intentara algo contra Inuyasha,
-por supuesto que sí, esta envenenado…-no quedándole otra que intentar obviar la situación, tratando de hacer parecer exageradas las reacciones de la vieja miko…
-no juegues conmigo niña, lleva algo oscuro en su interior, puedo sentirlo…- la anciana tomo con un poco de forcejeo momentáneo e involuntario el traste de agua y las hierbas que en primera instancia Kagome se había rehusado a dejar…
-el solo es un humano… Kimiko-sama…-
La filosa y fría mirada que le dio la vieja sacerdotisa bloquearon cualquier otro pensamiento de la ojicanela, la fuerza y tenacidad de esta mujer era demasiado, tendría que idear otra manera de alejarla de Inuyasha…
-sálganse todos de aquí y también llévense a la chiquilla y tu Kagome… solo vayan al templo…-
Todos salieron de la cabaña incluyendo a Kimiko-dono, quien se aseguraba que los demás cumplieran con sus órdenes, volviendo a entrar hasta que estos ya habían tomado distancia…
La azabache removía nerviosamente sus manos intentando pensar en alguna manera de alejar a la vieja sacerdotisa de Inuyasha… temía por él, porque al salir el sol se haría hanyou de nuevo y muy probablemente la sacerdotisa dispararía antes de preguntar… y ya faltaba poco para el amanecer, una hora a lo máximo…
-Saito-chan, Miatsu-sama… adelántese por favor, yo… yo y Kaede regresaremos a buscar… unas… unas… mudas de ropa… si eso…-
No sé si Miatsu me creyó o solo hizo como que me creyó, creo que fue lo segundo, aun así después de que ellos se adelantaran, convencí a Kaede para que alejara a Kimiko-sama de la cabaña… debía regresar con Inuyasha, debía protegerlo de otra sacerdotisa si era necesario… aun me sorprende lo rápido que accedió a ayudarme, supongo que tampoco le agrada mucho Kimiko-sama o tal vez lo vio como un juego, pero en menos de lo que pensé Kaede salió de la cabaña con el arco y las flechas de Kimiko-dono seguida de cerca por la dueña de estos… yo estando escondida detrás de un árbol cercano aproveche el momento para entrar, protegería a Inuyasha así tuviera que enfrentarme a Kimiko-dono…
Verlo levantado me causo una sensación que no sabría como describir, un gran alivio y al mismo tiempo una profunda angustia, se veía aun tan débil, su mirada oscura y sorprendida me recorrió completa, casi tuve la impresión que diría mi nombre en cualquier momento… pero no lo hizo, era de esperarse, yo sabía que no me reconocería porque simplemente aun no me conoce, pero aun así mi pecho me dolió de alguna manera a pesar de que no pude definir que sentí… el solo termino de colocarse su haori, podía verlo temblar ligeramente, no sé si era por nerviosismo o por debilidad, …no pude moverme tampoco podía apartar mi mirada, cada movimiento en el aumentaba mi deseo de acercarme y al mismo tiempo me paralizaba…
Se acerco a mí, pude distinguir en su mirada un tanto de molestia, no supe cómo reaccionar…
-apártate por favor…- sus filosas palabras me sorprendieron bastante, extrañaba tanto el sonido de su voz pero la fuerza con que me hablo me dolió demasiado…no deseaba que se fuera, que se apartara de mi, tenía que hacer algo para detenerlo…
-no debes moverte o salir y menos irte, aun… aun estas muy débil, por favor deja que te cure tus heridas y descansa…- quise tocarlo, aferrarlo a mí, abrasarlo y nunca soltarlo, pero el retrocedió, de nuevo ese vuelco en mi pecho me asfixiaron por unos segundos… iba a intentarlo de nuevo cuando esa mirada me detuvo, vi tanto odio y tanto desprecio, me sentí tan mal, casi creí que mi corazón se detendría… fue demasiado rápido, me rodeo antes de que pudiera siquiera reaccionar, cuando paso a mi lado pude sentir ese embriagante aroma a bosque, a sándalo, quise gritar su nombre, pero las palabras murieron en mi garganta mientras las lagrimas se acumulaban en mis ojos, el se iba de mi lado tal vez para siempre y yo no fui capaz de reaccionar…
0000 ooo 0000000 0000 ooo 0000000
Cuanto tiempo había pasado ya …tres días… quizá cuatro? ciertamente nunca he tenido interés en contar el paso del tiempo, cuando me doy cuenta las horas se convierten en días y los días en años, solo la luna me indica cuando debo de preocuparme por ocúltame… pero ahora cada vez que cierro los ojos ahí esta ella, esa extraña mirada, hace tanto tiempo ya que no había vuelto a ver esa mirada, que ya la había olvidado, la última persona que me miro de esa forma fue mi madre la cual ya tiene tantos años que murió, creí que jamás volvería a ver unos ojos viéndome con esa intensidad… bueno, no importa igual no volveré a verla, ella era una estudiante de sacerdotisa y yo en ese momento era humano… cualquier encanto que hubiese tenido en ella se hubiera roto al llegar la mañana, al menos así puedo recordar tan solo sus hermosos ojos canela sin que estos estén acompañados del desencanto y desazón que empaña la verdad de mi existencia…
Esa noche, mientras intentaba esconderme entre el bosque y la aldea llegaron a mí, rumores acerca de la perla de Shikkon, al parecer la poderosa sacerdotisa que normalmente la protegía había decidido tomarse un descanso y por eso la perla había sido robada… decidí quedarme por los alrededores para enterarme mejor de la situación, después de todo si se tratara de la magnífica joya que puede cumplirle un deseo a quien la posea, podría ser mi oportunidad de poder hacer algo con mi vida… hace mucho tiempo había intentado buscar la joya pero jamás pude dar con una pista tan clara como esta… supongo que hasta un sucio hanyou como yo puede tener suerte de vez en cuando, en especial después de esa maldita semana de perros que tuve…
Ahora después de unos días que quise esperar para que las cosas se calmaran después de que desaparecí de ahí sin consentimiento ni del monje, ni de ambas sacerdotisas, que según los rumores que escuche, me estuvieron buscando, sobre todo la más joven, al parecer si le había causado alguna especie de primera impresión, keh!¡, solo puedo imaginar cómo sería su mirada asustada si me encontrara de nuevo como soy realmente, supongo que en algún momento tendrá que pasar, pensándolo bien, sería lo mejor, su mirada de odio y desprecio sería un buen antídoto contra sus hermosos ojos marrones que no puedo dejar de recordar…
0000 ooo 0000000 0000 ooo 0000000
Lo buscamos por varios días, me sentí tan torpe y tan estúpida por haberlo dejado irse, pero ya había pasado casi una semana… se ha ido y no tuve la fuerza suficiente para detenerlo, aun recuerdo es mirada tan tosca que me dio… pero lo conozco y sé que solo fue una máscara para esconder sus verdaderos sentimientos, aun así me dolió mucho y más me duele el hecho de que todos los momentos que hemos pasado juntos, todos los recuerdos, los buenos y los malos, y la confianza que ya existía entre los dos… todo se ha ido porque realmente nunca ha existido… al fin estoy consciente de ello y me provoca un extraño y gran vacío en mi alma…
Escuche un ruido detrás de mí, me asuste bastante, me había salido de la aldea para buscar agua del rio que pasa cerca, pero como lo había hecho a la prisa intentando escapar de la insistente mirada de Kimiko-dono no había alcanzado a tomar mi arco y mis flechas… solo me quedaba mi barrera para protegerme y esperaba que eso fuera suficiente, si me pasaba algo Inuyasha no estaría para rescatarme… me sentí tan patética con ese pensamiento, pero no podía hacer nada mas…
Finalmente había dado con ella y que mejor momento, el destino me brindo la oportunidad perfecta pues ella no llevaba armas con que protegerse, pero siempre había sido así, siempre se me daban las condiciones ideales para que los humanos me temieran y huyeran de mi…
Salí a su encuentro… podía ver sus intensos ojos canela, pero no baje mi mirada, a pesar de que deseaba hacerlo… bebería del veneno de su desengaño y todo terminaría, dejaría de pensar en ella y continuaría con mi vida y ella con la suya, pasaron segundos que me parecieron una eternidad mientras sus ojos me recorrían enteros, yo solo esperaba el momento en que su mirada se transformara en odio o al menos en desprecio, después me iría de ahí, …ella pasaría a ser parte de mi colección personal de heridas en mi corazón de aquellas personas que me habían cautivado o removido de alguna manera, después de todo no soy de piedra, aunque cuanto agradecería poder serlo, pero siempre terminaba igual, siempre ha sido así y ahora sé que no será diferente, después de todo solo soy un hanyou y eso jamás cambiara… tal vez si bebo suficientes dosis de veneno llegara el día en que me vuelva inmune a cualquier clase de sentimiento…
No he podido esta vez, vuelvo a no ser, vuelvo a caer,
Que importa nada si yo, no se reír, no se sentir,
Lo mire desde mi lugar, me sorprendió por un momento la manera segura y al mismo tiempo desconfiada en que se acerco a mí, como podía alguien traspirar dos sentimientos tan contradictorios al mismo tiempo… conocía esa mirada, estaba esperando una respuesta… yo solo deseaba abrasarlo y nunca soltarlo… ya me había resignado en el hecho de que quizá no volvería a ver hasta que llegara el espacio de tiempo en que tuviera que encontrarse con Kikyo…
Quiero oírte llorar y que me parta el corazón,
Quiero darte un beso sin pensar,
Quiero sentir miedo cuando me digas adiós,
Quiero que me enseñes a jugar,
Quise parecer indiferente, fingir que no lo conocía, pero aun así no pude evitar que la felicidad me invadiera por completo… al menos logre contener en mi garganta el grito de su nombre… sabiendo lo mucho que para el significaba el que alguien conociera su nombre y seguramente poseer ese tipo de conocimiento sin que él me lo hubiese brindado previamente, entonces si me vería completamente exenta del tipo de personas en las que él podría llegar a confiar… pude ver el desconcierto en su mirada, toda la temple y seguridad con la que se había acercado a mí, se esfumo en el momento que no pude contener mi sonrisa…
La vi y exactamente no sé lo que sentí, incluso creo que deje de respirar, mi mente se negaba a creer lo que veía… ella... ella me había sonreído y sus hermosos ojos marrones me seguían viendo con la misma intensidad que la primera vez…
Sé que me he vuelto a perder,
Que he vuelto a desenterrar, todo aquello que pase,
No sé ni cómo explicar que solo puedo llorar,
Que necesito la paz, que se esconde en tus ojos,
Que se anuncia en tu boca que te da la razón…
(La Oreja De Van Gogh: La Paz De Tus Ojos)
Continuara:… deberás que la música es magia pura… sabe en qué momento pegarte, jejeje, estaba haciendo la parte final del capi cuando precisamente en el reproductor sonó la canción que tuve que poner en el capi, y es que ni por la mente la tenia, pero cuando la escuche y en la tensión de estar a media escritura simplemente vi completado el capi, wua¡ fue genial, la emoción en mi pecho de que el destino entendió lo que necesitaba en ese momento juju, bueno…
Muchísimas gracias a todas aquellas que me mandaros sus hermosos reviews, se siente tan bonito ver el numero de rews aumentar día con día, es una sensación maravillosa arigatou!¡
Disfruten el capi, no olviden sus reviews por favor, son el alimento de mi musa, lo que me inspira a continuar el saber que hay a quienes les gustan mis historias xD…
Atte: Kagome-Nekko …. Yane¡
