Disclaimer : El precioso de Inuyasha y el resto de la manada no me pertenecen, son propiedad de Rumiko Takahashi. Yo solo descargo mi fanatismo con historias de ellos, producto de mi cabecita loca XD…

Este producto es responsabilidad de quien lo recomienda y de quien lo lee X3

Aun no se a donde me llevara la historia, los personajes avanzan a su propio ritmo y se crean su propia historia, para mí siempre ha sido así… haber que pasa en esta historia de la que aun no tengo el final =^w^=

Diálogos entre -.-

Pensamientos en cursivas

Antes De Conocerte…

Capitulo 4.- Tus Razones, Mis Razones...

La azabache no cabía en la felicidad que sentía, acomodada en su cabaña junto al cálido fuego, tomando un poco de té, en compañía de la pequeña Kaede quien dormía plácidamente a lado de su hermana Kikyo, la cual frente a la joven miko leía un par de libros que se había conseguido de regreso a la aldea… su mente volaba en los agradables momentos horas atrás cuando finalmente se había vuelto a encontrar con el hermoso par de ojos dorados que al final de cuentas habían decidido buscarla y encontrarla… casi podía verlo un poco más parecido al Inuyasha que ella conocía… al final el tiempo que logro verlo había sido tan poco… el hanyou había hecho su apenada aparición y después de haberse perdido unos momentos en esa mirada chocolate que lo veía con amor, aunque el aun no supiera leer tal sentimiento, había dado su característico feh¡ en respuesta y después se había internado de nuevo en el bosque, alejándose de cualquier mirada… mientras los rayos de sol que se habían tornado anaranjados y violetas finalmente habían dado paso a la noche, no había intentado llamarlo, ni mucho menos buscarlo, aunque la tentación había sido inmensa, sabía que se escondía para no dar luz a su forma humana… pero estaría seguro mientras se quedara por los alrededores, al menos en el par de días previos ella y Kikyo habían recorrido el área asegurándose que ningún demonio hubiese hecho nido en su ausencia… esperaba con ansias el momento en que amaneciera de nuevo y entonces si intentaría buscarlo, era el momento exacto para avanzar un poco más en su intento de relación…

-entonces Kagome…- Kikyo había roto el plácido silencio, sacando a Kagome de sus pensamientos que no se encontraban ahí precisamente…

- tengo entendido, que desde la última vez que nos vimos antes de que yo me fuera de viaje… que algo te había pasado para que llegases llorando a la aldea… bien, creo que ya es tiempo de que me digas la verdad… sinceramente no me trago la floja historia que me contaste nada más llegar…- los fríos y calculadores ojos de Kikyo escudriñaban a la sacerdotisa frente a ella, leyendo cualquier movimiento que la delatara…

-no… yo no sé a que te refieres Kikyo…. Lo que te conté aquella vez fue…-

-apuesto a que ni siquiera podrías repetirme la misma historia…-

-nani?... esto yo… bueno… a que viene esto tan de pronto…- Kagome sabía que Kikyo tenía razón, realmente ya no recordaba mucho de la historia que se había hecho para poder salir del paso, ciertamente intentar repetirla probablemente solo la delataría aun mas…

-veras Kagome… en el monte Fuhim… realmente si sentí la presencia de la perla… - Kagome sintió como si su sangre hubiese dejado de circular…

- fue endemoniadamente difícil dar con su paradero y es que, la perla se encontraba aun en perfecto estado de purificación lo que la hacía aun mas difícil de detectar, además de que yo esperaba encontrarla levemente oscura, sería lo más lógico si algún demonio había logrado hacerse con ella…-

Kagome trago grueso… un sin fin de opciones se formaban en su cabeza intentando hilvanar lo que la nívea miko frente a ella intentaba explicarle… temía de sus palabras… que le provocaban el sentirse descubierta, un ligero temor recorrió su espalda mientras esperaba que lo que se imagina no fuera cierto…

-pero al final, descubrí su ubicación exacta…- Kikyo espero, viendo duramente a los ojos a la morena que sentía nerviosa frente a ella… Kagome podía distinguir esa fuerte y astuta mirada calándola, estudiándola, tenia una leve idea de lo que la mas adulta insinuaba… pero ni siquiera ella estaba segura, pero si Kikyo había sido capaz de sentir la presencia de la perla entonces había cruzado en el tiempo junto con ella… lo único que podía significar… -la perla… regreso a mi interior?... maldición… y Kikyo lo sabe… o maldición debí irme en el pozo nada mas tuve la oportunidad… en lugar de pasándomela paseando por los alrededores del rio… -

-y… entonces…. Cuál sería su ubicación exacta?… Kikyo?…- una sínica sonrisa adorno el pálido rostro… Kagome espero un poco temerosa, casi hasta podía esperar a que la atacara… pero se sorprendió bastante al ver a esta retomar su libro… Kikyo se recostó cerca de su hermanita y después de acariciar los enmarañados cabellos a la pequeña, retomo su lectura… Kagome se quedo con las palabras en la boca un tanto confundida… cuestionándose si sus sospechas eran ciertas o de nuevo se había equivocado…

- entonces… Kikyo…-

-no finjas Kagome… no soy tonta… se que la tienes tu… por alguna razón no puedo sentirla en esos momentos, pero lo que sentí en el monte Fuhim me es suficiente… -

-yo… yo la tengo…? - maldita sea… lo sabia¡ de nuevo esta en mi interior… pero si Kikyo no puede sentirla a menos que este en ese monte, significa que un demonio menos, tal vez no sea tan peligroso como en un principio… pero entonces ella al ser la guardiana… significa que intentara recuperarla, demonios¡ demonios¡… que puedo hacer… nunca me eh enfrentado a Kikyo, no directamente… y al estar ahora con vida debe ser aun más fuerte que la que yo conocí en mi tiempo…-

-te equivocas Kikyo¡ yo no tengo la perla¡…- la aludida simplemente giro a verla un par de segundos sin darle más importancia al asunto y siguió leyendo como si nada…

Kagome se levanto del piso para intentar dar fuerza a sus palabras…

-como podría tenerla Kikyo¡ además tu misma dices que no la sientes no?... te aseguro que no la tengo¡… puedes…- a pesar de todo Kagome no pudo evitar sonrojarse por lo que iba a decir…- puedes revisarme si quieres, lo que sea para que me creas… onegai…- si Kikyo no siente la perla, es porque la tengo en mi interior, fusionada con mi alma o algo, si insisto de esta manera tal vez consiga que me crea o al menos crea que en verdad yo no tengo idea…

-no hace falta, si la tuvieras a mano te aseguro que sentiría su presencia…-

-entonces?...-

-… (silencio)…-

-maldición Kikyo¡- Kagome aporreo molesta uno de sus pies… causando que la pequeña Kaede se levantara un poco asustada…

-Onee-sama… que ocurre?- la pequeña tallo sus ojos intentando salir del sopor de su sueño…

-tranquila Kaede… no pasa nada, si… saldré por un momento… vuelve a dormir- la miko deposito un cálido beso sobre la frente de la pequeña intentando hacerla dormir de nuevo, después se levanto tranquilamente y se acerco a la menor, la mirada canela y la marrón se intercambiaron por algunos momentos antes de que la mas adulta decidiera tomarla de la mano y guiar a la menor fuera de la cabaña…

-a donde…- no la dejo terminar…

-si de verdad… intentas… que yo te crea… iremos al templo… y bueno… ya verás…-

Kagome veía el firme agarre de Kikyo en su mano,., se sintió un poco extraña, era la primera vez que tenía contacto directo con ella después del primer incidente en el pozo… su mano cálida y suave la sostenía con fuerza, sus apurados pasos que la guiaban sin duda alguna… la azabache no pudo evitar compararla con la Kikyo que ella conocía, fría y ajena… esta por el contrario era fuerte pero cálida... madura… toda una mujer… -la verdadera Kikyo… supongo que en algún momento tendré que acostumbrarme…- Kagome se dejo guiar, deseando que no pasara nada malo que la delatara…

Llegamos al templo, Kikyo simplemente me pidió que me metiera en un extraño circulo lleno de sellos, me recordó un poco a los pergaminos que usaba Miroku… pero bueno… en grande… cuando pase al centro de estos me sentí un poco extraña como si me pusieran una enorme y pesada mochila en la espalda, mi respiración se volvió pesada y sentía como si el aire estuviera sucio… me gire para preguntarle a Kikyo pero ella ya no estaba, a mi alrededor solo había una pinta oscuridad, con manchas violetas rojas y amarillas, me sentía dentro de un caleidoscopio…

-relájate Kagome, intenta dominar tus emociones y déjame leerte el alma…- escuche la voz de Kikyo muy cerca pero aun así era como si no estuviera, escuche una especie de eco, intente responderle pero las palabras no salieron de mis labios… me comencé a asustar de ese lugar, la oscuridad y las manchas moradas purpureas aumentaban, me recordaron al veneno de Naraku, el temor se apodero de mi, mientras sentía mas dificultad para respirar, quería irme de ahí, pero mi pequeño circulito era el único lugar con luz, no deseaba moverme… cerré los ojos intentando controlarme, recobrar la compostura, pero solo podía llamarlo a él, a Inuyasha… oh Kami¡ lo necesitaba tanto… el brillo de sus ojos, la fortaleza de sus brazos, el color de sus cabellos, el olor de su piel… recordarlo me relajo, saber que el aun estaba ahí afuera esperando por mí, aunque el aun no lo quisiera admitir… me dieron la fuerza para hacerle frente a esta situación… abrí mis ojos y descubrí que las manchas violáceas se habían trasformado en motas rosadas, eso me relajo aun mas, las otras parecían veneno pero estas me recordaban a los algodones de dulce que vendían en los parques… la luz en mi circulo comenzó a aumentar… y la luz rosada se extendió abarcando la oscuridad… me di cuenta que la oscuridad eran mis miedos, probablemente mis impurezas igual… me recordó un poco a cuando purificaba la perla de shikon… me asuste por ese pensamiento, si Kikyo estuviera de alguna manera viendo en mis pensamientos, lo último que deseaba era que se enterara de todo aquello, vi aparecer frente a mí una mota de color verde… después todo se difumino como simple humo de concierto… el templo y Kikyo, todo reapareció atrás de ese extraño humo…

-bien… Kagome… pude ver los colores de tu alma, temores y anhelos como cualquier persona, tu miedo a la oscuridad en muy grande, jeje, el miedo al miedo mismo… si algo así… pero en ti hay un fuerte amor por alguien, un amor tan grande y benévolo que es capaz de purificarlo todo a tu alrededor y regresarte a tus cabales… sin contar que tu alma es enorme, nunca había visto una tan grande… pero aun al fondo de todo eso, hay algo que temes que los demás vean… escondes algo… un secreto… y por su magnitud es algo muy importante… pero no hay mayor oscuridad que esa… un temor extraño y nada mas…-

Mire a Kikyo esperando una respuesta, me sentía como segundos antes de que me dieran una prueba de matemáticas que no sabía si había pasado…

La nívea miko se acerco con tranquilidad a la azabache, su mirada era relajada pero intrigada, sujeto por los hombros a la menor y bajo su gi blanco, dejando expuesto sus hombros y parte de su pecho, Kagome no pudo evitar ruborizase por la extraña actitud de la más grande, pero no dijo nada… la misma Kikyo se bajo su propio gi, quedando en las misma condiciones que Kagome, la cual estaba más que roja, pero la sorpresa no la dejaban reaccionar… iba a hablar pero la mas adulta se adelanto…

-ahora que he visto que tu alma es tan pura como pude imaginarme, pues los colores solo describen tus sentimientos, realmente en ti no hay obscuridad alguna… intentare fusionar momentáneamente mi alma con la tuya, si lo que me contaste es verdad… entonces lo sabré… sin esperar respuesta Kikyo abraso con fuerza a Kagome quien solo se había quedado de piedra…

Pude sentir como un extraño calor me cubrió por completo, era como estar en la aguas termales… no pude evitar recordar el momento exacto en que el alma de Kikyo se había despedido de nosotros justo después de su definitiva muerte… los besos de Inuyasha la habían logrado salvar… me sentí tan extraña, podía sentir mis lagrimas mojar mis mejillas, pero el dolor de mis sentimientos no pasaba de un efímero recuerdo… recordé a mis padres a mis amigos… a todos ellos, pasaban y desaparecían en mi mente mientras las correntadas de sensaciones me alegraban y me entristecían a la vez… pasaron algunos momentos y sentí a Kikyo despegarse de mi, pude ver sus llorosos ojos al igual que los míos… seco su lagrimas con sus mangas y después seco las mías, yo seguían sin querer moverme, estaba absorta en un sopor de tristeza y anhelo, tan fuerte que no me sentía capaz de hablar sin romperme de nuevo… me sentí un poco ultrajada, mentalmente… pero no me sentía mal… solo un poco descubierta…

-lo… lo siento… Kagome… esto puede ser un poco, bueno… emotivo… muy emotivo… y por cierto… se que mientes… - la mire asustada pero ella no parecía estar más preocupada por ello... se veía un poco extraña mientras intentaba secar sus lagrimas que simplemente volvían a caer…

-ahora sé donde la tienes… la perla… esta en tu interior y de alguna forma tu lo sabías… aunque tal vez no conscientemente… sin embargo, esta tan pura… yo … ha¡…- la vi tapar su rostro ocultando sus lagrimas que no dejaban de correr, las mías por otro lado finalmente habían parado, poco a poco, pero al menos ya se habían detenido…

-oh¡ Kami¡ Kagome como puedes soportar tanta tristeza, tanta añoranza, tanto amor, tanta… tanta necesidad, pero a la vez… tantas ganas de dar… haz… haz obsequiado tu corazón a tantas personas, como puedes tener tantas cosas por dar…- vi a Kikyo derrumbarse frente a mi mientras fieros sollozos se apoderaban de ella, yo solo me senté a su lado… sabía que estaba congestionada de sentimientos que eran solo míos… así que no dije nada ni intente consolarla… era presa de las misma inseguridades y sentimientos que yo llevaba conmigo todo el tiempo… solo que yo ya me había resignado y sabia llevarlo de una mejor manera… de acuerdo, me quebraba algunas veces… muy probablemente cuando me sentía desbordada justo como Kikyo se siente ahora, pero son cosas que poco a poco he ido superando y he reacomodando en mi interior… una sacerdotisa como ella acostumbrada a controlarse, a no retener sentimientos ni emociones, lo cual es altamente comprensible debido a la clase de carga que debe de llevar… supongo que… verse abrumada por todo esto que yo cargo… no debe ser fácil para alguien como ella…

Espere paciente mientras ella técnicamente se desasía en el suelo, sacando todo lo que yo sabía debía sentir… seque los restos de mis húmedos ojos y me recosté en el dojo mientras la escuchaba llorar… cerré los ojos y me di cuenta que así como yo le había pasado desbordados sentimientos, ella por su parte me había pasado su serenidad, un alma limpia, con apenas un matiz de soledad y otro poco de amor… muy seguramente se mantenía tan reservada apropósito… me reconsidere si por esta clase de paz no sería buena idea tomar un entrenamiento propio de sacerdotisa… la sola mención de largas horas de meditación y fríos y largos baños en helados ríos me retracto enseguida… me gire a verla, sus sollozos habían menguado un poco… pero no podía saber por cuánto tiempo más estaría llorando así…

000000000000 ooooooooooo 00000000000000 ooooooooooooo

Bien… aquí estaba frente al mentado pozo… ahora estaba segura de que pasaría por el… después de todo era más que seguro que la perla estaba bien fusionadita dentro de mi… pero tenía miedo de que en lugar de llevarme a mi época me llevara tan solo 50 años adelante… bueno 53 si consideramos el tiempo que ya había pasado en el primer Sengoku… ah maldición¡, no se que hacer… me gire de nuevo y me recosté en el pasto mientras intentaba reacomodar mis ideas, se que debería de regresar ciertamente creo que ya falte demasiado a la escuela, tanto trabajo que me dio al final de cuentas entrar a la universidad y de hecho no sé cómo es que estando ya en el quinto semestre aun no me han expulsado, bueno eso es lo de menos jejeje pero mi familia debe de estar muy preocupada…

Después de que Kikyo finalmente se calmara, solo me dijo que aunque podría considerarse un abandono de responsabilidades, por el momento prefería que la perla estuviera en mi interior y no bajo su cuidado como lo había estado en todos estos años… vi como que quería decirme algo mas, tal vez disculparse por pasarme un peso tan grande, pero solo me pidió que esperara un poco, que había una gran ventaja en el hecho de que ni ella misma pudiera sentir su presencia, por lo tanto era difícil o casi imposible que algún demonio pudiera… y que debía regresar a una extensa meditación y baños purificadores para poder regresar a su estado de guardiana… que con tantos sentimientos encima no podría ni disparar una flecha a un blanco quieto y del tamaño de una sandia, mucho menos a algún escurridizo demonio…

Suspire por decima vez en tan solo el par de horas que llevaba recostada aquí frente al pozo… la mañana era fresca y relajante… comenzaba a darme sueño, después de todo no había dormido mucho durante la ajetreada noche y por la mañana Kikyo se había ido dejándome de nuevo la aldea a mi cuidado… creo que le esta agarrando el gustito a eso de tomarse vacaciones…

000000000000 ooooooooooo

Su suave e inconfundible fragancia fue lo que me despertó, el sol ya había salido hace algunos momentos, después de recuperar mi energía youkai y con más confianza, había decidido dormir un poco, pero estoy seguro que no llevaba mucho dormido cuando la sentí… me encontraba bien escondido a los más alto de uno de los viejos arboles del lugar, baje tan solo un poco para poder verla, llevaba el cabello suelto como siempre, aunque su atuendo me destanteo bastante, llevaba un gi blanco muy estrecho con un moño oscuro al cuello y una cortísima falda gris con cuadros negros, que dejaba a la vista sus largas y blancas piernas, me recordó a aquellas gypsis que había tenido la oportunidad de ver en alguna ocasión… … por supuesto llevaba de igual manera su arco y su carcaj con flechas… paso tranquilamente por debajo del árbol donde yo estaba, al parecer no tenía ni idea que andaba por aquí… me decidí a seguirla lo más silencioso que pude… finalmente llego junto a un viejo pozo… la vi mirar una y diez veces su interior… se sentaba y se volvía a parar… se me hizo tan extraño, era como si estuviera esperando a que algo pasara… no me di cuenta de lo pendiente que estaba de cada uno de sus movimientos hasta que finalmente se quito su carcaj y su arco y se recostó en el pasto mientras yo sentía que una extraña tensión se relajaba en mi cuerpo… … ella estaba viendo siempre en dirección al pozo, no entendía que le pasaba… aunque me encontraba bastante alejado, más que nada por precaución, al fin y al cabo no dejaba de ser una sacerdotisa y yo solo un hanyou… pude escucharla suspirar otra vez, ya había perdido la cuenta de cuantas veces lo había hecho, al parecer estaba bastante preocupada por algo… al estar desarmada tuve un poco mas de confianza para acercarme, aunque con sus armas tan de cerca no podía confiarme tanto…

-y ahora a ti que te pasa… loca…-

Comenzaba a dormirme cuando escuche su voz, sentí tanta alegría de saberlo cerca, hasta que escuche la última parte de su comentario, supongo que ser irritante es la parte que no puede faltar en Inuyasha…

Me levante para mirarlo y vi que aun tenia medio cuerpo resguardado detrás de un árbol… no sé si me dio ternura o tristeza…

-hola Inuyasha… acércate que no muerdo jejeje…- quería aligerar la tención, era más que obvio que aun no se fiaba de mi… lo vi mirarme de cuerpo completo, me sentí extraña, era como si me viera por primera vez, caí en la cuenta de que con mis ropas de universidad si sería la primera vez que me veía… comenzaba a sentirme cohibida cuando lo vi tensar su expresión y mirar mi arco que se encontraba cerca de mis pies… entendí que era a lo que le temía… haciéndome a la desentendida me acerque a él, en consecuencia alejándome de mi arco…

Escuche su comentario un tanto sarcástico… estando frente a mi pude admirar sus torneadas y largas piernas, el blanco de su piel contrastaba perfectamente con el negro de su corta falda mientras su gi se ajustaba a su pequeña cintura y sus pechos… tenía unas curvas hermosas y aunque me había parecido una niña la primera vez que la vi con esas ropas holgadas, ahora me doy cuenta que ya es una mujer o al menos ya no le falta mucho… no pude evitar ver sus armas, aun tan cerca de ella, lo que me significaba un alto riesgo… iba a responderle pero ella comenzó a caminar hacia mi… se veía tan tranquila… dejando sus armas atrás mientras se acercaba a un mediodemonio como yo… me pregunte si acaso este intento de sacerdotisa, aunque ciertamente con esas ropas era difícil decirlo, si acaso era tan confiada con todos los demonios que se topaba… keh¡ si iba armada era porque obviamente no le daba el mismo trato a todos… aun me costaba entender porque a mí me trataba de esa manera tan confianzuda… la había asustado, enfrentado, insultado, atacado, amarrado, amenazado y aun seguía tratándome como si yo fuera un pequeño cachorro con quien jugar, me sentí tan irritado… no podía entender porque… porque¡ maldita loca…

Podía ver como su mirada se iba transformando con cada paso que yo desasía entre nosotros… llego a verme con tanta ira y desprecio que me dieron ganas de salir corriendo de ahí… todo paso tan rápido, lo vi tomar impulso y después sentí un fuerte golpe en mi espalda y mi pecho, mi cuerpo se cimbro completo… me maree, cuando entendí que había pasado tenia a Inuyasha sobre mi… me aplastaba el estomago con su trasero, sus piernas aprisionando mis costados y mis brazos, sus manos sosteniéndome de los hombros con fuerza, lo escuchaba claramente gruñirme… me entro tanto miedo… no podía entender porque se comportaba así conmigo cuando yo no le había hecho nada… me sentí tan mal…

Mi cuerpo había reaccionado por si solo… cuando quise darme cuenta estaba sobre ella, la sujetaba de los hombros y le gruñía como un perro protegiendo su territorio… pude ver el miedo en su ojos… me sentí tan poderoso por algunos momentos… aunque después de la primera euforia me sentí tan estúpido… era la primera persona en muchos años que me trataba bien y yo la atacaba, pero es que hace tanto tiempo que me había prometido no confiar en nadie… pero esos malditos ojos… cerré los ojos para intentar calmarme… por mi mente como fugaces recuerdos pasaron las pocas situaciones en que me había decidido acercarme a una hembra… me habían rechazado todas ella y las pocas que me habían aceptado solo era para dar celos a otro macho o alguna otra extraña cosa, pero jamás fue por mi… pero esas eran hembras youkais… por otro lado ella era humana, las humanas sin excepción simplemente huían de mi …ni siquiera sé porque recordé todo esto, abrí los ojos y vi su mirada confundida, ya llevaba unos momentos así sobre de ella y aun no había dicho nada, tan asustada estaba que no era capaz de reaccionar?… que patética sacerdotisa… incapaz de reaccionar a un torpe ataque como este… si se tratara de una sacerdotisa en forma seguramente ya estaría clavado contra un árbol o en peor caso, completamente purificado… tantos años que me habían llamado bestia, demonio, escoria, a pesar de que yo había hecho tanto por demostrar que no lo era, que por unos momentos quise ser lo que me decían que era… tal vez por venganza?... no lo sabía… tan cansado estaba ya de luchar contra toda la mierda que me habían echado desde que tengo memoria y seguramente desde que el primer instante que existí aunque eso no lo recordara, pero estaba seguro… ...sentí el tacto de mi agarre sobre sus hombros podía distinguir con facilidad la suavidad y calidez de su piel por debajo de la fina tela blanca… los apreté concienzudamente mientras ella daba un pequeño respingo seguramente por el dolor de la caricia de mis garras que comenzaban a rasgar su gi… ha maldita sea¡, me sentí tan extraño… tan poderoso… tan… no tenía idea de que… pero… deseaba gritarle… rasgarla… humillarla… porque no me trataba igual que los demás?… porque maldita sea me daba esperanzas? si yo sabía perfectamente que era solo algún extraño juego de su loca presencia… qué carajo quería conmigo?… o es que acaso solo era una tonta torpe… o tal vez solo de alguna retorcida manera le guste?… aunque esa definitivamente sería mi última opción… qué demonios quería conmigo?... no podía quitarme ese sentimiento extraño de tenerla a mi merced bajo mi cuerpo… esa maldita mirada que parecía buscar algo en mi interior… seguramente buscaba la razón de porque la tenia así… bien… alguna respuesta tengo que darle no?… simplemente deje que mis instintos y mi locura siguieran con lo que habían empezado, no me sentía capaz de razonar nada… mientras me ahogaba en mis colección de recuerdos de desprecio y humillación que ella aun no había sido capaz de darme… porque… porque maldita sea¡ me trataba tan distinto…

-porque¡ maldita porque eres tan distinta…-

Su endemoniada mirada y su poderoso agarre que amenazaba con clavarme sus garras en cualquier momento no me habían dejado reaccionar… aunque tal vez, no quería reaccionar del todo, deseaba ver qué era lo que pasaba por la mente de Inuyasha… parecía a punto de decirme algo, aunque bien podría ser solo un insulto, pero tenía la esperanza que me dijera la razón por la que se comportaba así conmigo… pude escucharlo murmurar, su pregunta no coincidía con el odio y el desprecio con que me lo había dicho… pero al menos podía entenderla un poco… tratarlo diferente? Al grado de descolocarlo así? …yo simplemente había sido amable con él, tratando de acercarme a su persona… esa revelación me dio una fuerte punzada en mi pecho… el dolor de su soledad y desesperanza me pesaron angustiantemente… cual dolorosa debía haber sido su vida hasta ahora para ponerse así… oh Kami Inuyasha… yo sabía que te habías sentido muy mal antes de conocer a Kikyo, pero por lo visto no tenía ni idea de la magnitud de tu dolor…

La respuesta a mi pregunta llego a manera de lastima desde esos hermoso y atrevidos ojos marrones¡ como podía verme así¡ …puedo tolerar el miedo y el desprecio pero no la lástima, que me degrada y humilla mas allá de lo que puedo soportar, maldita perra¡… mis extraños sentimientos y mi ira finalmente me desbordaron…

-no te atrevas a mírame así, maldita y torpe sacerdotisa¡ deberías sentir lástima por ti misma…-

Inuyasha ya no entendía lo que sentía o lo que pasaba por su cabeza, se sentía humillado y con deseos de venganza, Kagome había despertado en el, los deseos de venganza de aquellas personas que lo habían tratado tan mal, que lo habían traicionado, o que le habían tratado bien para después demostrare que todo no era más que un truco o un estúpido capricho y mintiéndole con cada nueva acción… Kagome podía ver su mirada que desprendía odio y desprecio matizado con una extraña locura, una mirada que en su vida había visto en esos ojos dorados… quiso hablar… pero el hanyou enterró su rostro entre su cuello y su hombro… la azabache distinguió con claridad como sus afilados y peligrosos colmillos la amenazaron justo contra su yugular… sintió temblar todo su cuerpo…

-por favor Inuyasha… detente…- la miko cerro con fuerza sus ojos, sintiendo como los afilados colmillos eran reemplazados por la cálida y húmeda lengua del peliplateado, la efímera caricia recorrió completo su cuello, saboreándola lento pero sin dejar de ser amenazante, Kagome se estremeció por completo… presa de una extraña mezcla de placer y miedo que amenazaba con rebasarla en cualquier momento y aun no podía entender que quería el hanyou con ella, de hecho tenia la leve idea de que quizá el mismo Inuyasha no sabía muy bien lo que estaba haciendo…

Inuyasha había estado a punto de morderla, extraviado en los recuerdos y vehementes sentimientos de aquellos dolorosos momentos que aun los tenía tan abiertos como heridas en carne viva, pero el lastimoso alarido de Kagome llamándolo por su nombre le hicieron recordar realmente con quien estaba… solo hasta entonces pudo reconocer aun dentro del estado de frenesí y locura de su parte youkai que casi logra dominarlo, la suave y exquisita fragancia a flores Sakura que tanto le había gustado… recordando los escasos momentos en que ella había permanecido con él, recordándole que a pesar de todo, ella por cual sea que fueran sus razones, nunca había hecho por lastimarlo… logrando apenas y cambiar sus intenciones asesinas por una lenguetada que hasta ese momento en que se sintió desbordado por el dulce sabor de la cálida piel de la azabache, se dio cuenta realmente de lo deseoso que había estado por probarla para ver si alguien así realmente podía existir o si todo había sido siempre producto de su imaginación, de una mente desecha y solitaria que había llegado al extremo de crearse una fantasía… pero ella real, estaba ahí intentando acercársele y él la había atacado nuevamente…

Los ojos dorados se apresuraron en subir su mirada para poder apreciar el estado en que había dejado a la miko con todas esas extrañas acciones contra ella, sorprendiéndose que únicamente había confusión con un poco de vergüenza en esa mirada achocolatada, sus sonrosadas mejillas, su cuello levemente brilloso por la humedad que le había dejado, su gi desacomodado debido a su fuerte y desesperado agarre que le habían desabotonado un par de botones había descubierto levemente su pecho y aun debajo del moño negro quedaba a la vista el inicio de sus pechos, todo perfectamente enmarcado con ese enmarañado cabello de ébano…

Se veía tan hermosa y sensual que no pude evitar sentirme levemente excitado, un angustioso calor recorrió mi cuerpo y pude sentir la tención en mis músculos… no se qué demonios estaba pensando, pero al ver su frágil y esbelta figura, sometida bajo mi cuerpo oh Kami¡ sentí tensionarse mi entrepierna, mientras todo lo que tenia momentos antes pasaba a segundo plano…

El semidemonio que recién caía en la magnitud de sus acciones, se levanto tan rápido como sus reacciones se lo permitieron, la súbita separación hicieron a la azabache levantarse casi con la misma velocidad pero más humana, ambos se sentían incapaces de hablar o hacer algo… Kagome apenas y atino a reacomodarse su uniforme, solamente como una excusa de hacer algo, mientras intentaba tranquilizar su desbocado corazón… el ojidorado sentía arder sus mejillas mientras escondido detrás de su flequillo plateado observaba de reojo los movimientos de ella deseando desde lo más profundo que la tierra se abriera y fuera consumido…

-Inuy…- no la dejo terminar…

-es tu culpa¡! por… por¡ por ir así tan descubierta¡! que clase de sacerdotisa se viste de esa manera¡! mas que sacerdotisa parecieras una… una… no importa….- el solo buscaba excusarse y lograr salir de esta situación lo mejor parado posible, ella sintió hervir sus sangre…

-cuál es tu maldito problema¡! te me lanzas y me… me…- Kagome sujeto su cuello en donde aun la humedad estaba presente, sus mejillas se arrebolaron pero ya le había soportado suficientes cosas a este Inuyasha

-me gritas¡! y me preguntas cosas que no comprendo… Si quieres decirme algo¡! por Kami Inuyasha¡! solo dímelo y ya, que no vez que yo… - que yo solo deseo estar contigo Inuyasha… maldición porque no lo entiendes… por primera vez quisiera ser egoísta con algo tan importante como lo es el amor que siento por ti…

Los ojos dorados que solo buscaban un punto para permanecer mientras la miko se desahogaba por sus acciones que hasta el sabia fuera de contexto… giraron a verla como si finalmente algún importante secreto fuera a ser rebelado… pero ella simplemente dejo de hablar, antes de decir lo que a él le interesaba saber, aunque su mirada chocolate que ahora lo evitaban parecían gritar tantas cosas…

-tu que… oi… sacerdotisa…- quiso decirle de alguna manera que terminara lo que había estado por decirle… en verdad necesitaba una razón válida para su constante presencia… lo que sea... cualquier punto valido para agarrase de ahí… y que la ilusión no terminara…

-no soy sacerdotisa¡! bueno si¡! pero no me llames así¡! me llamo Kagome¡! Kagome¡!-

-Ka… Kagome…- los ojos dorados la vieron un poco desconcertados, la azabache sí que era irritable y voluble…

-así es… Inuyasha…- la radiante sonrisa de la pelinegra sonrojaron al ya bastante alterado hanyou

-bien pues… Kagome…- acentuó la pronunciación de su nombre como si fuera un favor que le hiciera a ella, Kagome simplemente lo dejo pasar…

-Kagome… exactamente que es lo que quieres conmigo… como es que a pesar de todo puedes estar tan confiada cuando estoy cerca, aun cuando no te he dado razones para estarlo… tú dices... tu misma dices que TU no me has dado razones para tratarte mal y quizá tengas razón, pero YO no te he dado a ti razones para que TU me trates bien…-

Y ahí estaba, la pregunta del millón…

CONTINUARA… jejeje… saben… me encanta cuando me pico escribiendo jeje, se que tarde un poco en actualizar pero tuve unos pequeños problemas, cuando mi musa decide LEER en vez de ESCRIBIR no puedo hacer absolutamente nada xD….

Espero les haya gustado el capi…. PORFAS PORFS PORFAS dejen reviews, Onegai, son mi alimento y el de mi musa xD

Atte: Kagome Nekko.