Disclaimer : El precioso de Inuyasha y el resto de la manada no me pertenecen, son propiedad de Rumiko Takahashi. Yo solo descargo mi fanatismo con historias de ellos, producto de mi cabecita loca XD…

Este producto es responsabilidad de quien lo recomienda y de quien lo lee X3

Diálogos entre -.-

Pensamientos en cursivas

Antes De Conocerte…

Capitulo 6: Heridas…

Llegue a la aldea sin problemas… antes de que pudiera entra a la cabaña fue Kikyo quien salió a recibirme… se veía tensa, quizá incluso enojada… no dejaba de intercalar su mirada entre mi pecho donde aun entre mis ropas, permanecía la perla, oculta a la vista pero no a los poderes de Kikyo…

-vaya Kagome… te estaba esperando… tienes muchas cosas que contarme… no crees?…- sus palabras me recordaron tanto a la fría Kikyo de barro que incluso sentí como si en cualquier momento fuera a atacarme… no me moví, aunque ella me había dejado el paso libre para entrar a la cabaña… su insistente mirada me hicieron continuar, al pasar a su lado pude sentir como su mirada me atravesaba como una lanza, un escalofríos recorrió toda mi espalda, oh Kami… si las miradas mataran…

Me senté intentando mantener la calma y ella se sentó frente a mí, a una distancia prudente… busque con la mirada a la pequeña Kaede pero no la vi por ningún lado…

-le pedí de favor a Mae que la cuidara por mi esta noche… pues sospechaba que sería una noche agitada…- agitada? Que demonios significa eso… acaso quiere pelear?...

-esto… Kikyo yo…-

-ahórrate las escusas Kagome… habla claro o en verdad vas a conocer mi lado malo…-

Trague grueso, su mirada era amenazante pero nada que no hubiera visto antes, pero sus palabras… oh kami, era como cuando había peleado con esos monjes, rebatiendo su punto y pasando sobre ellos con solo las palabras… llevaban tanta fuerza y seguridad, no estaba para juegos y de alguna manera supe que sabría exactamente el momento en que intentara mentirle… no podía con este nerviosismo, tenia que hacer algo para calmarla antes de tratar de hilvanar una historia para ella o fracasaría en mi intento… sujete mi pecho y casi como si ella lo hubiese invocado su arco apareció en su mano… podía escuchar el fuerte retumbar de mi corazón… mientras esperaba que no intentara dispárame… cerré los ojos, no se si fue para darme valor o para que ella viera que no quería hacer nada, supongo que fue un poco de ambos… saque la pequeña bolita de entre mis ropas y casi por instinto pude sentir como si ella ya estuviera apuntándome con alguna flecha… extendí mi mano abierta hacia ella, claramente ofreciéndole la perla… espere unos segundos y abrí primero un ojo … la vi a ella viendo fijamente la perla, no me apuntaba, al parecer eso había sido solo mi imaginación o al menos eso creí, hasta que vi que en la otra mano sujetaba una flecha… abrí ambos ojos y espere alguna reacción de ella mientras yo seguía sosteniendo la bolita rosácea entre las dos…

Me miro a los ojos y tomo la perla con la precaución que se toma una serpiente venenosa…

-bien… supongo que puedes contarme tu historia… Kagome…- me relaje casi al mismo tiempo en que ella lo hizo… la vi guardar la perlita entre sus ropas y sentarse con la espalda apoyada en la pared de la cabaña… yo hice lo mismo de mi lado…

Comencé muy parecido a como le conté a Inuyasha… solo que a diferencia de él, ella me hacia toda clase de preguntas, parecía querer intentar que yo misma me contradijera… por suerte todo salió mejor de lo que espere… le conté sobre mi "amigo" y lo mucho que llegue a quererlo, el cómo habían matado a su novia y que de hecho me sentía un tanto responsable… a ella tuve contarle aun más que con Inuyasha… incluso aun no sé como lo logre, pero le dije que el pozo y mi casa estaban conectados… a veces me pregunto cómo es que la palabra magia o poderes sobrenaturales pueden esclarecer tantas cosas en esta época, al menos eso, en consecuencia, le explico cómo fue que ella me encontró en primer lugar saliendo de ahí, así como que eso en consecuencia de alguna manera había sido capaz tanto de fusionar la perla con mi alma así como de regresarla al exterior, ciertamente eso fue del todo verdad… eso agregado a que de por si ella sabía que el pozo devora huesos tenía un poder especial, se lo tomo bastante bien…

Cuando termine mi historia estuvimos tanto tiempo en silencio que incluso creí que ella se habría dormido ya… pero no… seguía ahí viéndome… aun mas bien parecía que lo hacía solo por ver a algún lado, pues su mirada parecía estar a mucho kilómetros de aquí… con las aguas calmas al menos de momento, aprovecharía dormir un poco… no sabía qué hora de la madrugada seria ya pero dios¡ si que tenía sueño…

-aun te falta algo… Kagome…- estaba desdoblando el futón que me correspondía cuando escuche su pregunta… fue una suerte haberle estando dando la espalda en ese momento porque estoy segura que mi sorpresa me habría delatado completamente…

-no sé a qué te refieres Kikyo… esa es toda la historia… bueno, la demás ya la conoces… llegue aquí, te conocí a ti y a Kaede… la perla… bueno… desconocía que se encontraba dentro de mí, así que…-

-me refiero a ese hanyou que anda rondando por aquí…- sentí claramente como mi cuerpo se paralizo al instante, aun de espaldas sabia que ella se habría dado cuenta de mi reacción… en qué momento se encontró con Inuyasha?… oh maldición¡… fue antes o después de que yo le propusiera un lazo de amistad… no, no puede ser… aun si fuera así dudo que haya sido un buen encuentro pues Inuyasha hasta hoy por la mañana parecía despreciar a cualquier tipo de sacerdotisa… el temor me invadió cuando pensé en que quizá la hubiese atacado de alguna manera y ella… oh Kami¡

-que le hiciste a Inuyasha?¡…- mi reacción me salió sola… cuando me di cuenta ya estaba a escasos centímetros de ella y por su expresión diría que no esperaba que le gritara así…

-vaya… entonces si le conoces… y al parecer se llevan bien… eres su amiga no?- intente calmarme… ella hablaba en presente, así que Inuyasha aun debía de andar por ahí… lo que hubiese pasado entre ellos no podía ser tan malo… verdad?... el maldito gusanito de la duda me recorrió por completo… tal vez había sido todo lo contrario de malo… que tal si fue amor a primera vista y ellos… oh maldición¡ cálmate Kagome¡ no te delates sola… yo se que su historia en un principio no fue así y aun ahora no puede ser realmente tan diferente… pero… pero… aunque no se hayan desecho a besos, el amor pudo haber estado ahí… tal vez al final de cuentas si están destinados a estar juntos… o diablos¡ tal vez debería haberme llevado la perla a mi tiempo, donde estaría segura y purificada y permitirle a Inuyasha y a Kikyo vivir esa vida que se merecen… o tal vez ni siquiera debí intentar nada con el… yo… yo…

-Kagome¡ Kagome¡ hazme caso…- las manos de Kikyo en mis hombros me regreso a la realidad…

-que te pasa¡ solo dime qué relación tienes con él, …solo cuéntame, está bien… como le conociste?-

-eto… yo… el… solo somos amigos…- me senté de nuevo e intente relajarme… al menos lo siguiente no sería del todo una mentira o una verdad a medias, seria bueno… mas real…

-si eso dijo el… como se conocieron… no lo mencionaste para nada antes…-

-es que… yo… lo conocí aquí después… bueno… no aquí… exactamente aquí… fue en la aldea de Kimiko sama… no empezamos precisamente con el pie derecho, pero bueno… ahora somos amigos…-

-con el pie derecho? Entonces? Te ataco?...-

-no¡ bueno si¡ bueno no precisamente… pero no importa porque él no es una mala persona…-

-no es una mala?... – ella hablo con ironía, de alguna manera me sentí un poco irritada con eso…

- …Kagome… es un hanyou…- su expresión fue simple, sin cinismo sin nada, solo como se afirma un simple hecho…

-y?- no se si fue mi mirada de odio o alguna otra cosa… pero Kikyo levanto las manos dando por terminada su insistencia…

-bien, bien… solo digo que con youkais hay que andarse con cuidado… bien dicen que los demonios más peligrosos son lo que poseen apariencia humana…- estaba segura de haber escuchado eso antes…

-Inuyasha no es malo-

-bien, no digo que lo sea… solo digo que no está de más que seas precavida…-

Kikyo salió de la cabaña y yo me recosté en el futon reflexionando acerca de los complejos que acompañan esta época y a todas las personas nacidas en ella, … las relaciones entre humanos y demonios siempre serán repudiadas o al menos ese siempre será su primer sentimiento… no puede evitarse, incluso la primera vez que conocimos a Miroku y a Sango su reacción fue similar, la de Sango incluso mucho peor, incluso Shippo quien siendo un youkai de sangre pura menosprecio a Inuyasha por ser lo que era…

Aunque creí que había perdido el sueño con eso ultimo… no creo haber permanecido mucho mas despierta… pues en solo momentos pude ver de nuevo a todos mis amigos, sin odios, sin rencores… Sango, Miroku, el pequeño Shippo, Kirara y por último a Inuyasha… quien me miraba de una hermosa manera con esos ojos dorados que tanto me gustaban… fue un buen sueño…

00000 oooo OOOOO ooooo 00000000

Apenas y había logrado dormir unas pocas horas, intentando recordar de donde había escuchado el nombre de aquella sacerdotisa del rio… cuando el sol salió supe que de nada me serviría intentar dormir de nuevo… regrese al rio en silencio, como si intentara cazar algo… no esperaba verla, pero aun así me sentí algo decepcionado al llegar y realmente no encontrar a nadie…

Me hice unos pescados para desayunar… ciertamente el día anterior no había comido nada en todo el día y tenía un hambre de pocas veces… … …ella… la sacerdotisa del río realmente era muy hermosa… aunque su mirada no me había gustado para nada… tan diferente a la de Kagome… … Kagome… no pude evitar recordar su manera tan extraña e intensa de mirarme… me pregunto qué demonios es lo que estará buscando en mi… solo amistad… tal vez… ha¡ ya no se qué demonios pensar de ella… tal vez ambas son parientes de alguna manera… hermanas quizá… supongo que podre preguntarle cuando la vea… cuando la vea hoy… me sentí tonto por sentir emoción con esa simple frase… pero no podía evitarlo… la vería de nuevo y ella… ella…

-matta ne? Que dices?... amigos… - su voz sonó tan clara en mi mente… Keh¡ chiquilla tonta… queriendo ser amigo de un hanyou…

Por otro lado ella… -cuál es tu nombre hanyou… o es que acaso solo es hanyou…-

Keh¡ al menos Kagome me da mejor espina que la sacerdotisa del rio… Kikyo… oh¡ maldita sea, porque no puedo recordar de donde la escuche¡…

El sol ya estaba bastante alto cuando el ojidorado decidió que ya seria un buen momento para ir a la extraña cita, que si bien ambos habían acordado, ninguno había sido especifico con la hora… camino con tranquilidad, haciendo tiempo de mas y reflexionando acerca de lo que "realmente" estaba haciendo… pudo olerla mucho antes de poder verla, una ola de calor e incertidumbre recorrió su cuerpo, algo similar al miedo… se sintió extraño de saber que ella lo estaba esperando… a él, solo a él… tubo que esforzase mas de lo que quiso aceptar, para no retroceder sus últimos pasos y salir huyendo de ahí… pero no deseaba sentirse después como un cobarde, aunque bien el sentimiento rayaba mucho en eso…

Parecía tan irreal… me agite para ver si no era solo mi imaginación… pero ella seguía ahí… sentada y dormida a la sombra de uno de los arboles del lugar, se veía tan cómoda, una amplia manta de color azul claro debajo de ella la enmarcaban a ella y a una extraña bolsa a su lado, llevaba un gi un poco extraño, blanco sin mangas, bastante entallado y una falda azul oscuro que le llegaba apenas arriba de la mitad del muslo, dejando a la vista sus blancas piernas... me acerque con cautela intentando no despertarla, al menos mientras me asegurara que no llevaba sus armas como me había prometido… se veía tan pacifica y no tan loca…

Logro distinguir entre sus manos un libro de los que ella solía leer antes junto a él en el rio, la curiosidad pudo mas que su precaución, lo hojeo lentamente y después mas rápido, pasando de su aburrida información que entendía a duras penas, plantas, plantas, algunas semillas… que aburrido…

-mmm… Inuyasha…- la vio despertar y aunque él estaba técnicamente sobre ella, se sorprendió bastante de que a ella no pareció molestarle su cercanía que para el rayaba en lo extrema…

-creí que vendrías más temprano… gommene por dormirme, es que ayer no pude dormir mucho jeje…- se sentó a lado de ella a una distancia prudente mientras la veía retozar y estirarse como un gato mimado… se pregunto si acaso, por estar medio dormida solo no había notado lo cerca que estaba… no… eso era imposible… pero no quiso seguir pensando, prefirió distraerse con otra cosa… tal vez… comenzar con esto llamado "amistad"…

-oi¡ que es lo que traes en la bolsa…- tenía que admitir que la curiosidad lo estaba comiendo, además el saber que no traía armas lo habían relajado enormemente…

-mm… el almuerzo…-

-…-

Me dio un poco de risa ver su mirada desconfiada, pero le enseñe todo lo que llevaba en mi mochila… esta mañana me haba levantado temprano para preparar un tradicional picnic, no pude evitarlo, a pesar de todo me sentía como si estuviera en una cita, aunque se que para Inuyasha todo esto dista mucho, pero al menos se que la comida no me la rechazara, jejeje, en especial porque me asegure de prepararle su comida favorita… ramen, adicionada con un toque especial casero de mi parte…

Todo fue tan tranquilo, que por un momento me vi trasportada a todo lo de antes, que irónicamente es 50 años en el futuro…

-eto… quiero mas…- extendí el plato vacio hacia ella… intentando no mirarla y que mi vergüenza no me delatara… en mi vida había probado algo como esto… la comida era simplemente perfecta, deliciosa… aunque ya estaba lleno pues no tenia mucho que había desayunado, no pude aguantarme el querer mas …y mas después ese…

Cuando terminamos ella retomo su libro ese… y aunque no me guste admitirlo no me hubiese molestado para nada el quedarme ahí con ella… pero había algo que aun me molestaba… todo esto... ella y sus intenciones… eran demasiado perfectas… algo tenia que estar mal…

-Kagome…-

-dime…-

Ella me contesto aun sin quitar la vista de su libro… pero sabía que me estaba prestando atención… quería decirle… preguntarle acerca de esa sacerdotisa tan parecida a ella… pero no sabía como empezar…

-que obsesión por solo leer esas cosas… eres alguna ratoncita de los libros o que?...-

No pude evitar soltar una risita, el comentario era ofensivo pero me recordó tanto a las películas donde entre chicos populares llaman a los mas estudiosos ratones de biblioteca, me pregunto realmente que tan antiguo puede ser ese insulto…

-el invierno se acerca…- simple llano… no entendí que tenía que ver con que ella no despegara la nariz de esa cosa…

-y?...-

-bien te lo pondré así… - la vi bajar el libro y absorber aire como preparándose para una largo y aburrido parloteo…

-Kikyo me pidió que si quería ganarme de buena manera la estadía en la aldea, tenía que retribuir con alguna cosa, y que por lo que ella había escuchado de los monjes, la hierbas no se me dan nada mal… y bueno, al pueblo no le vendría nada mal una curandera… el invierno se acerca… las plantas que curan los resfriados o al menos ayudan a pasarla mejor, bueno… suelen morir con la primera nevada… tengo que encontrarlas antes de que eso suceda-

Escuche ese nombre, la curiosidad de saber quién era Kikyo pudo mas que lo que sea que ella me estuviera diciendo…

-quien es ella…- pude ver su mirada marrón que se clavo en mi… me sentí extraño… de nuevo era como si intentara rebuscar una respuesta con solo mirarme… me gire para no tener que sentirme así…

-keh¡ bueno… después de todo ella… no creo que no… em… se parecen mucho… así que…- y de nuevo estaba ahí, me sentí tan extraña… nunca había soportado que me compararan con Kikyo… no me sentía ni superior, ni inferior a ella, pero siempre fue algo que me fastidio demasiado…

-a Kikyo?…- hable fuerte y no pude evitar sonar molesta…

-si bueno… son hermanas o algo porque… bueno no creo que no hayas notado el parecido que tienen… incluso…- incluso llegue a confundirlas cuando recién la vi por aquella vez…

-no¡ no somos para nada parientes… nuestro parentesco es mera coincidencia… te lo puedo asegurar…- eso y el hecho de que soy su reencarnación¡ pero seguimos sin ser parientes no? Además somos muy diferentes

Se oía molesta y no entendí porque… quise adjuntárselo a su actitud voluble, pero me pareció que había algo más ahí…

- si ella… de que la conoces entonces… su nombre me suena, pero no puedo recordarla…-

-claro que te suena¡ te la mencione antes de regresar a esta aldea…-

Es verdad, ella me había hablado de que la sacerdotisa de su aldea pedía que ya era tiempo de regresar… pero no es por ahí que su nombre me suena, sé que hay algo mas…

-si pero… creo que antes ya había escuchado su nombre…-

Maldición… porque tanto interés por ella¡ … ha¡ que me pasa… porque siento celos… ellos ni siquiera se llevan… bueno eso creo… eso entendí de parte de Kikyo, pero acaso a Inuyasha… no, no creo que le haya gustado ni nada… verdad?...

-será mejor que te mantengas alejado de ella…- ah¡ Kagome¡ que estás haciendo… tranquilízate… no te comportes como una novia celosa, dios¡

-porque… porque… pues… ella es… es famosa, pues es la guardiana de la perla, así que no te recomiendo te le acerques mucho ya que es muy desconfiada de los youkais incluso de humanos y otras sacerdotisas… jejeje- no pude evitar tartamudear, incluso ni yo misma me había escuchado muy segura, pero era verdad… Kikyo… ella ni siquiera puede confiar completamente en alguien que incluso es capaz de mantener la perla tan pura como ella… a pesar de mis celos, esa simple revelación me peso bastante… recordé como a Kikyo no se le permitía ser una simple humana, una simple sacerdotisa, una simple mujer… sobre sus hombros cargaba el magnánimo peso que significaba llevar la perla… ahora recuerdo que su mirada… a pesar de devolverle la perla, nunca regreso a ser simple y llana como antes… como cuando la perla estaba dentro mío… me pregunto si realmente deseaba que esa cosa regresara… ahora creo que ella hubiese sido feliz si la perla se hubiese quedado en mi interior para siempre…

-ella no puede confiar en nadie pues es la guardiana de la perla… la poderosa Kikyo… no me gustaría que por algún mal entendido te hiciera algo malo-

Reconocí tan fácilmente la tristeza de aquella frase… era como si hubiera algún dolor o historia en aquella sacerdotisa del rio, que ella misma hubiese sentido en carne propia… no supe que pensar… eso parecía ser algo demasiado complicado…

Por otro lado… LA PERLA¡ MALDICIÓN¡ que suerte¡ de ahí me sonaba su nombre… la poderosa Kikyo, la guardiana de la poderosa perla de shikkon, oh¡ Kami¡ no creí que finalmente la encontraría algún día… cuentan las malas lenguas que esa preciosa perla le cumple cualquier deseo a quien la posea, no tengo que pensármelo mucho¡ por fin podre ser un demonio de sangre pura…

-ella no puede lastimarme, soy en verdad mucho más fuerte de lo que aparento…-

No se porque dije eso… pude sentir sus suaves manos que me sujetaron las mejillas, obligándome a verla, de nuevo esa intensa mirada canela, me sentí un poco abrumado, parecía que quisiera absorberme por completo…

-Inuyasha… la perla solo trae desgracias a aquel que la posea y a todos aquellos que estén a su alrededor, es tan fácil corromperla que lo único prudente para hacer con ella es mantenerla resguardada y purificada…-

-eso no es lo que he escuchado…-

-la gente dice solo aquello en lo que quiere creer…-

Se veía tan seguro, me recordó tanto a la primera vez que lo conocí, tan necio de poseerla y de usarla… recordé todos aquellos momentos en que la perla había lastimado a tanta gente, a mis amigos, al mismo Inuyasha y ahora a pesar de todo seguía deseándola… bueno después de todo no es como que el ya hubiese visto aquellas desgracias provocadas por la perla, aun no había sido sellado por 50 años ni había sido engañado por… Naraku… el solo recordar su nombre me causo un escalofríos completo… en esta época el aun no había sido creado… no puedo permitir que el exista y que por alguna razón pase algo como lo de mi propio futuro… que pensándolo bien, es algo que empieza por estas fechas, ha¡ no importa… no puedo dejar que Inuyasha ambicione la perla y sobre todo no puedo permitir la existencia de un ser como Naraku…

-que concede un deseo, eso es lo que he escuchado…- su voz me regreso a la realidad, hizo un movimiento que rompió el agarre que tenia sobre sus mejillas… y fue como sentir que el se alejaba de mi, no solo físicamente… la perla, el deseo de tenerla lo estaba apartando de mi…

-la perla no concede el deseo en si mismo… solo te da la posibilidad de modificar tu futuro, pero no siempre sale como tu habías pensado… en especial porque no todos saben exactamente lo que desean… esa es la principal razón porque la perla causa más desgracias que beneficios…- a menos que se pida el deseo correcto… deseo que aun desconozco…

-parece que la conoces demasiado bien…-

-he visto como funciona y créeme… no es como lo que la gente dice…-

Estaba molesto… si la perla no era lo que se decían… pero… gire a verla de nuevo… se veía tan preocupada y perdida en sus propios recuerdos… ella… después de todo no deja de ser una sacerdotisa, por lo tanto su deber era el de proteger la perla… no? Sobre todo si su maestra es la guardiana en función… me levante de ahí… a pesar de lo que ella pudiera decirme… un momento de tranquilidad no podía compensar toda una vida de desprecios, sufrimiento y soledad, …te da la posibilidad de modificar tu futuro, eso me basta…

-no me importa lo que tu creas… obtendré esa perla y me convertiré en un demonio completo…-

Lo escuche tan claramente, y me recordó tanto al Inuyasha que había conocido cuando recién había despertado de ese letargo de 50 años… tenía que hacer algo para persuadirlo…

-para que deseas ser un demonio completo, tu mismo acabas de decirme que eres muy fuerte… no?...-

-seré mucho mas fuerte si soy de sangre pura… pero también…- también podre reclamar un lugar en esta vida… y nadie volverá a despreciarme por ser un simple y sucio hibrido…

-también que Inuyasha?...-

-nada… a demás porque tendría que decirte… -

-espera Inuyasha… onegai… Kikyo… ella es muy poderosa y no permitirá que ningún demonio o nadie se acerque a la perla… por favor… no quiero que salgas lastimado…- lastimado en más de un sentido… Inuyasha…

Tenía que admitir que aquella sacerdotisa del rio me pareció muy poderosa y astuta… gire a ver a Kagome… a mi nueva amiga?... keh¡ esto es mas grande e importante... además tenía algo que confirmar por mi propia cuenta…

Salí corriendo de ahí de… escuche su voz llamándome en un grito, pero no me importo… en cuestión de segundos llegue a la aldea… no recordaba el aroma de aquella sacerdotisa pero si su rostro… camine con sigilo intentando reconocerla entre la gente, los murmullos por mi presencia comenzaron a escucharse de nuevo, recordé porque desde hace algún tiempo prefería estar apartado de cualquier contacto humano… en momentos así me gustaría no tener un oído tan desarrollado…

-es un demonio…-

-si, será mejor irnos puede ser peligroso…

-oh por Kami¡ hay que llamar a Kikyo sama…-

-rápido ella debe de estar en el templo, hay que avisarle de alguna manera…-

Bien eso es lo que deseaba escuchar…

-Inuyasha¡- escuche el grito de Kagome aun bastante lejos, pero ya me había localizado, vaya… si que podía ser rápida… no quise voltear a verla, por alguna razón sentí que si volvía a ver esos ojos marrones me arrepentiría de lo que estoy haciendo… emprendí de nuevo la carrera, el templo fue muy fácil de distinguir, unas enormes escaleras anunciaban su acceso… no había llegado ni a la mitad y sentí un dolor desgarrador en mi hombro y en una de mis piernas… tenía clavada dos flechas… demonios, esa Kikyo si que es rápida…

-largo de aquí hanyou¡… si das un paso más esta vez le daré a tu corazón¡- pude verla parada en la cima de las escaleras, con el portón del templo dándole magnificencia… me pareció tan mortal aferrada a su arco tenso y apuntándome con una flecha…

-Kikyo¡ espera por favor¡ - escuche su voz a mis espaldas… diablos… no podre defenderme de dos sacerdotisas y el dolor en mi pierna no me dejaban moverme con libertad…

-Kagome¡ será mejor que saques a tu "amiguito" de aquí a menos que quieras que lo mate¡…- ella hablaba fuerte, segura… su sola presencia me impedían seguir avanzando…

-no Kikyo¡ por favor¡… Inuyasha basta¡ regresa aquí¡-

-nai¡ quiero esa perla¡…- sabía que había cometido un error al mencionar mis intenciones en el momento exacto en que sentí con claridad como dos flechas mas se clavaban en mi misma pierna lastimada y otras tres repartidas en mi torso y brazo… me sentí asfixiado por el dolor… pero al menos sabia que ella no había tocado ningún punto importante… seguramente apropósito… sí que era malditamente poderosa y certera… caí de rodillas pues el dolor era desgarrador y había perdido toda la fuerza en mi pierna lacerada… maldición… soy tan patético¡ ni siquiera fui capaz de entrar al maldito templo y menos hacerle frente a su guardiana… ahora entendía porque es que ella era la elegida para custodiar tan ambicionado objeto… tome la primera flecha que encontré con la mano que aun me obedecía y use todas mis fuerzas para retirarla, cada milímetro que la hacía retroceder sentía claramente mi carne ser cortada por la punta de flecha, de seguro debía de ser de esas que tenían la punta en forma de anzuelo… esa forma tan específica para que la salida fuera cien veces más dolorosa que la entrada… ha¡ demonios¡ se me revolvió el estomago por el dolor de mis heridas y la humillación de saberme tan fácilmente derrotado…

-basta Inuyasha, vas a lastimarte más… déjame ayudarte…- pude sentir la calidez y suavidad de sus manos intentando detener la mía… me sentí tan estúpido, no lo soporte¡

-déjame en paz¡ maldición¡ lárgate de aquí¡- agite mi mano para intentan alejarla, de inmediato sentí como mi rostro se giraba con violencia mientras un sonoro golpe retumbaba en mis oídos… tarde en comprenderlo que había ocurrido hasta que el picor en mi mejilla se hizo presente… ella me había abofeteado…

-cual es tu maldito problema¡… no sabes que¡… no lo quiero saber… solo por una maldita vez hazme caso si?… así que déjate en paz esas cosas¡ anda deja que yo te las quite¡… maldición Inuyasha… por una vez me gustaría que me escucharas…- gire a verla para reclamarme, para largarme de ahí por mi propio pie… pero no pude… las lagrimas que corrían por sus rosadas mejillas me debilitaron aun mas que las mismas flechas en mi cuerpo… acaso… estaba llorando por mi?... no… no podía ser por eso…

-llévatelo de aquí Kagome y mejor explícale bien que la próxima vez no dudare en…-

-no Kikyo por favor…- la vi girarse con prisa y encarar a la otra sacerdotisa quien ya estaba a unos cuantos metros de nosotros…

-por favor… aun si volviera a intentarlo, por favor no lo mates… onegai… - ella se aferro de los hombros de la guardiana… aun no podía creer que estuviera suplicando por mi… ella estaba… estaba… intentando protegerme…

-Kagome pero… es que… no puedo permitir… que…- incluso la poderosa Kikyo pareció dudar debido a la actitud de su propia discípula…

-onegai¡ Kikyo… yo… yo me haré responsable por el… está bien?-

-como puedes? Porque tomarías la responsabilidad por un hanyou que desea robar la perla? Kagome por Kami¡ es que no te das cuenta que no es más que otro demonio buscando el poder de la perla…-

-no lo es… bueno tal vez ahora… pero por favor solo… déjame… intentarlo… - Kikyo se giro dándonos la espalda a mí y a Kagome y comenzó a regresar a su templo… yo me sentí de lo más extraño con todo lo que había pasado… no sabía que pensar o que sentir… nunca me había pasado algo así... algo como esto… yo… yo no sé…

-sinceramente Kagome… espero que no te equivoques…-

No lo hare… Kikyo…

Me gire a verlo… me dolía tanto verlo así, tres flechas en su pierna, dos en su pecho y dos más en uno de sus hombro, ligeros chorritos de sangre adornaba cada herida a diferencia de la que había intentado sacarse la cual tenía un mancha aun mas grande y seguía saliendo sangre de ella… oh Kami¡

-tenemos que quitarse esas primero… Inuyasha…- me agache a su lado y tome con fuerza su mano cuando esta intento regresar a la flecha que antes ya había intentado quitar…

-espera… si lo haces así solo te lastimaras… vamos a la cabaña, ahí te las quitare si?, yo igual trabajo con flechas así que se quitarlas sin que te duela tanto y curara mas rápido si lo hacemos bien…- él no quería verme… se veía triste y… derrotado…

-me da igual, no importa como me las quite igual sanaran en tres días…- de nuevo intento quitársela y de nuevo lo detuve…

-maldición Kagome¡ déjame en paz si¡-

-no lo hare¡ así que haznos un favor y déjame ayudarte¡-

-maldición¡ yo no te he pedido ayuda¡-

-es verdad¡ pero ahora eres mi responsabilidad así que¡…-

-tampoco te pedí que hicieras eso… eso lo hiciste por tu cuenta y es solo tu problema¡- el me miro con tanto odio… pero no me dejaría amedrentar esta vez…

-tienes razón, lo hice porque YO QUISE, y ahora yo quiero ayudarte, ahora y después también querré, así que ahórranos todo esto… esto… este drama¡ y solo… solo ven conmigo… si?…-

La mire extrañado… no podía entenderla… ahora menos que antes… había desafiado a su guardiana y en lugar de atacarme me había protegido y ahora quería ayudarme… "de verdad" quería ayudarme… ella lo quería… ayudarme… ha¡ maldición por más que lo intentaba no podía entender esa maldita frase, esa acción… había tomado la responsabilidad por mis actos… porque? Maldición porque?...

La vi agacharse a lado de mi y colocarse debajo de mi brazo bueno para ayudarme a caminar….

-no voy a regresar a la aldea… menos así… no dejare que nadie me vea así¡ no lo permitiré¡ prefiero arránqueme el brazo a dejar que me vean de esta manera¡-

Lo mire asustada por sus palabras, su mirada enloquecida se veía más aterrada que molesta… sabia que habla en serio…

-esta bien, tranquilo si rodeamos el templo podremos ir por una brecha en el bosque, nadie nos vera y podremos llegar a mi cabaña tranquilamente… esta bien…-

-bien… si una sola¡ una sola¡ persona me ve así¡ la matare¡-

-está bien, está bien… tranquilo¡ no pasara nada, si?-

Caminamos sin que nadie nos viera, protegidos con la vegetación del boque, aun así el parecía que había extremado sus sentidos y se veía sumamente alerta… a pesar del dolor que debía de estar sintiendo caminaba bastante rápido y trataba de apoyarse en mi lo menos posible, pero cada que pisaba con su pierna lastimada, simplemente no podía evitarlo… en todo el trayecto no se quejo ni una sola vez, aunque estaba sudando bastante…

Aun no entendía porque las flechas y las heridas seguían ardiéndome demasiado… no era normal, ya me habían lastimado así antes, pero por alguna razón el dolor no disminuía sentía como si estuvieran quemándome y no había dejado de sangrar, aunque era poco comenzaba a marearme… por suerte llegamos sin que nadie nos viera…

Cuando entramos no pude evitar derrumbarme, apenas y pude sostenerme a cuatro patas con mi brazo y mi pierna buena… me sentí tan humillado y tan débil… completamente derrotado… maldición¡ porque quemaban tanto las malditas flechas… ha¡ solo quiero arrancármelas y ya¡

-recuéstate si… y no te las forces¡ enseguida te las quito…- me recosté con un poco de trabajo… ella me coloco un extraño unguento en cada una de las heridas y el dolor disminuyo casi como magia, ha¡ me sentí tan aliviado, aunque aun dolían, no había comparación…

-está bien, es solo un analgésico cutáneo, eso deberá relajar tus músculos para poder retíralas…- por mi podía hablarme en otro idioma todo lo que quisiera mientras siguiera aplicándome ese delicioso y frío ungüento… la vi sacar una pequeña navaja alargada y redondeada de la punta… ya las había visto antes, los curanderos solían usarlas para muchas cosas… la vi intentando introducirla por el mismo orificio por donde una de las flechas había entrado, espere sentir una ola de dolor pero este apenas y llego como un ligero mordisco mucho menos doloroso de lo que yo tenía en mente… después saco ambas cosas sin abrirme más de lo que ya estaba… puede observar de cerca esa maldita punta, era raro ver a monjes o sacerdotes con ese tipo de flechas, estas eran más bien característicos de los taijiya, definitivamente Kikyo se tomaba muy enserio eso de que aquellos que la desafíen se lo piensen dos veces antes de intentarlo de nuevo… cuando termino de sacar todas, sentía tan poco dolor, que incluso me sentí avergonzado por haber hecho tanto alboroto…

-vaya…- la vi observar detenidamente de cerca la ultima flecha que había sacado…

-ahora lo entiendo…-

-entiendes que?...-

-son flechas purificadas, no como para matar, pero si lo suficiente como para detener a cualquier demonio… aun guarda un poco del poder de Kikyo… ahora entiendo porque es que te daño tanto…-

Si y ahora entiendo porque sentía que me habían clavado un punzón al rojo vivo, vaya ella no se iba con juegos… iba atener que pensar una muy buena estrategia para intentar robar la perla…

-vez¡ te dije que era preferible quitarlas de inmediato…-

-aun así te hubieras hecho mas daño y yo no sabia que estaban purificadas¡…- nos miramos un tanto molestos, pero no me sentía realmente así y se que ella tampoco… por primera vez en mucho tiempo me sentí realmente agradecido por algo, por alguien…

-ahora recuéstate y quítate tu haori, anda… te limpiare las heridas…- la mire un poco indeciso… que manía por curarme?…

-así estoy bien… curara solo…- vi su mirada cabreada y yo no tenía ganas de pelear… no quise hacerlo pero aun me salió un suspiro muy profundo y sonoro… simplemente me quite mi haori y mi kosode recostándome de nuevo… ella preparo unas cuantas hierbas que me olieron un poco a hoja de menta, era un olor muy relajante, la vi acomodarse a mi lado y colocarse sobre mi lo suficiente como para darle una atención especial a cada una de sus acciones, me tome la libertad de observarla detalladamente ya que ella no me prestaba atención, bueno, no exactamente a mi… sus finos dedos diestros y seguros de lo que hacían, su cabello de ébano revolviéndose al compas de sus movimientos que terminaban en unos rebeldes risos, su fino perfil y sus arreboladas mejillas de un rosa que florecía tan natural en su piel que parecía hecha con los botones de las flores de Sakura, sus profundos y brillantes ojos marrones coronados por tupidas y risadas pestañas negras, su mirada concentrada observando de cerca mi piel, no pude evitar sonrojarme por esto último, agradecía que ella no estuviera viendo mi rostro, ella era realmente hermosa… de una manera inocente y natural, aun no entendía como alguien así podía preocuparse por alguien como yo… no quise seguirme cuestionando mas, además el olor mentolado de la mezcla verde-café y el suave perfume de ella me era tan relajante… la pasta me ardía por los primeros segundos pero después dejaba una sensación de humedad y frescura…

Por un momento me sentí como antes, cuando solía curar sus heridas después de cada pelea que así lo ameritaba, me era difícil pensar que realmente era la primera vez que lo curaba, podía reconocer tan fácilmente la calidez y textura de su piel, su tono levemente bronceado y como se tensaba levemente cada que tocaba algún punto adolorido, cuando aplique lo necesario en la última herida en su hombro lo observe completamente, sus manos relajadas a los costados, sus ojos semiabiertos con esa pupilas de oro fundido que me observaban pero que al mismo tiempo parecían que su mente no estaba ahí, su cabello platinado enmarcando su relajado rostro, sus aterciopeladas orejitas que me moría de ganas por volver a tocar, sus labios masculinos que me desasía en ganas por poder probar, su pecho que bajaba y subía al compas de su tranquila respiración, su torso y su abdomen tan perfecto, con esos músculos hermosamente tallados, ciertamente los puntos verde-café eran casi como un rayón de sprite en un Van Gogh o un Da Vinci, estropeando una perfecta y sublime obra de arte…

Era momento de atender las heridas en su pierna, me contuve de pedirle que se quitara el hakama, podía soportarlo de cualquier otra persona, una simple cuestión de enfermería, pero no de él, saberlo desnudo o casi, estaba segura que me descolocaría… decidí ponerle el unguento por entre la tela rota, pero comencé a alterarme cuando la tela regresaba a su posición original y quitaba el trabajo que había hecho… perdí la cabeza en el momento que escuche su suave y divertida risita burlándose de mi... solo pude ver su expresión asustada cuando me gire hacia mi mochila y saque unas enormes tijeras…

-oye¡ espera¡ no lo… hagas…- demasiado tarde, me había abierto mi hakama desde arriba del muslo hasta llegar a la rodilla…

-volveré a coserlo después…-

-eso espero…- sus suave dedos tocando mis piernas me provocaron un ligero escalofríos que calentó de inmediato toda mi piel… ciertamente no estaba acostumbrado a un trato así y menos a las caricias… aunque sé que eran para ayudarme… su tacto… era tan suave… me mordí mis labios y mire el techo de la cabaña intentando no pensar en ella… en su suave aroma, en sus manos rozando mi piel… en esa fría mescla que me adormecía la piel y el dolor que estaba sintiendo cada vez menos… demonios¡ si no me tranquilizaba mi cuerpo me delataría en cualquier momento… lo ultimo que quería era que ella pensara que era un pervertido… definitivamente eso tendría que enojarla de verdad… no importaba lo mucho que dijera que no le importaba mi raza, algo como eso haría que me despreciara de verdad… preferí pensar en otra cosa… en la perla… en su guardiana, en la manera de franquearla y hacerme con la joya…

-bien esta todo listo… como te sientes?...-

El peliplateado seguía observando el techo, esperando a que desaparecieran las agradables sensaciones de las caricias, ella podía verlo ahí concentrado, quiso saber, realmente saber lo que él estaría pensando… el encuentro con Kikyo y todo lo demás la tenían preocupada… el finalmente se incorporo notando que las heridas técnicamente ya ni las sentía…

-vaya… si eres hábil con esas cosas…-

- eso significa que ya no te duele…-

No me contesto mientras lo veía colocarse su haori de manera tranquila, su mirada seria… sentí en mi pecho una profunda opresión… sabia que algo no andaba bien…

-sabes algo… a pesar de todo… aun deseo obtener la perla…- él se giro y pude ver el peso real de sus palabras… ponía el deseo por la perla por encima de lo que nosotros estábamos comenzando a tener… sentí mi corazón destrozarse por completo…

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Continuara: XD bien aquí el sig capi jojojojo, espero les haya gustado, a veces siento que avanzo muy lento aunque escribo y escribo paginas, jejeje...

Atte: Kagome Nekko