Disclaimer : El precioso de Inuyasha y el resto de la manada no me pertenecen, son propiedad de Rumiko Takahashi. Yo solo descargo mi fanatismo con historias de ellos, producto de mi cabecita loca XD…

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Diálogos entre -.-

Pensamientos en cursivas

Antes De Conocerte…

Capitulo 7: Responsabilidad…

No me contesto mientras lo veía colocarse su haori de manera tranquila, su mirada seria… sentí en mi pecho una opresión… sabia que algo no andaba bien…

-sabes algo… a pesar de todo… aun deseo obtener la perla…- él se giro y pude ver el peso real de sus palabras… ponía el deseo por la perla por encima de lo que nosotros estábamos comenzando a tener… sentí mi corazón destrozarse por completo…

-sabes algo Inuyasha… cuando te des cuenta que la perla no es lo que realmente estas buscando… quiero que sepas que después de eso… y a pesar de eso… me gustaría estar contigo…-

La voltee a ver… no entendí realmente lo que quería decir, de alguna forma era como si realmente supiera de lo que la perla era capaz… era eso… o estaba menospreciándome… pero… por el momento no podía saberlo con certeza, no de ella al menos…

-tú no puedes saber lo que realmente quiero…- me gire para irme y esperaba que esta vez no intentara detenerme…

-tal vez… pero si se que la perla solo puede cumplir un solo deseo… lo que no te dicen es que solo puede cumplir el deseo correcto y ese será cuando la perla finalmente desaparezca de este mundo… hasta entonces solo traerá desgracias a quien intente utilizarla…-

No creo que me haya entendido del todo o si es que en verdad no quiso escucharme, mmm… conociéndolo lo más seguro es que haya sido lo segundo… pude escucharlo claramente cuando salió de la cabaña y su presencia desapareció difuminándose en el bosque… aunque bien… al menos ahora sabia que estaría por aquí, solo deseaba que las cosas con Kikyo no se pusieran feas…

Regrese al templo, la gente del pueblo se veía un poco tensa… pero nada se comparaba con la cara que los monjes pusieron al verme llegar…

-que descaró…-

-Señorita Kagome, me temo que tendré que pedirle que se vaya de aquí…-

-necesito hablar con Kikyo…-

-me temo que no podemos permitirlo…- ellos me rodearon y obstruyeron mi paso, no quería causar más problemas pero dudaba que eso fuera posible…

-no me iré de aquí hasta haber hablado con Kikyo…- iban a reprocharme y yo sabía que seguiría respondiéndoles, por suerte la voz de Kikyo sonó segura y firme a lo alto del templo, pidiendo que me dejaran pasar… no les quedo de otra que dejarme pasar, ella me llevo hacia el interior del templo, yo no sabía cómo comenzar pero al menos ella parecía saber lo que hacía, así que deje que me llevara a donde quería antes de intentar disculparme por lo de Inuyasha y sobre todo pedirle ayuda con lo mismo… al final me llevo hasta un pequeño cuarto, que si no mal recuerdo 50 años en el futuro se convertiría en una bodega de alimentos, jejeje… pero ahora se encontraba vacía… me sorprendió bastante verla tantear en la pared hasta dar con una pequeña puerta que quedaba muy bien oculta…

-estas escaleras llevan a una cueva subterránea donde los sonidos, los aromas, las presencias y todo lo de afuera no es capaz de entrar y por lo mismo, tampoco de salir…- jejeje un buen lugar para desaparecer a una persona… me dio un escalofríos mi propio pensamiento…

-lo que sea que vayas a decirme tendrá que ser ahí… Kagome…- sus ojos fríos y calculadores me hicieron dudar de sus motivos…

-no veo el motivo o la razón para ello...- la vi sonreír, parecía estarse divirtiendo con todo esto, pero de una manera un poco sádica…

-acaso tienes miedo Kagome… además esta petición es algo justo, ya que yo tampoco veo razón o motivos para las acciones que tomaste a favor de ese hanyou…-

-se llama Inuyasha…-

-lo sé… también se que sientes algo por el… eso que hiciste no…- ella se silencio de pronto y miro un poco desconfiada la entrada por donde llegamos, fue cuando comprendí que lo que realmente quería era estar libre de oídos curiosos… pase frente a ella y entre en el extraño pasillo que después de unos metros dejaban de ser paredes de madera para convertirse en paredes de rocas… parecía una tumba…una fría y silenciosa tumba…

Ella entro detrás de mi con una antorcha para iluminar el camino, después cerró la puerta tras nosotras…

-muy pocos conocen este lugar, ya que es un lugar sagrado de meditación, aunque para mí es un buen lugar para esconder la perla a presencias y sentidos youkais…- habíamos llegado a un espacio de la cueva un poco más grande casi del tamaño de una habitación, en el centro había un par de tatamis donde las dos nos sentamos lo mas separadas la una de la otra que se podía, pero aun así quedamos bastante cerca… en la pared del frente había un pequeño paso de agua, más bien parecía que alguna tubería se hubiese roto y ahora el chorrito de agua no dejara de fluir…

-y porque no la dejas aquí… y seguir fingiendo que sigue desaparecida…- pude darme cuenta que aquí adentro el aire se sentía tan limpio, era como respirar oxigeno puro y había bastante frio, también note algo que me quito el aliento… no podía sentir la presencia de Kikyo… este lugar sí que era raro, me entro el gusanito de saber que habría sido de él en el futuro, 50 años o incluso 500 años… tome nota mental para buscarlo cuando alguna vez regresara a mi casa…

-no creas que no lo he pensado, de hecho una vez lo intente… pero la perla necesita estarse purificando constante mente, después de unos días aquí había perdido su brillo y aunque su presencia seguía sin sentirse en el exterior, supuse que podía volverse peligroso… por eso siempre la llevo conmigo o la mantengo sellada en el altar del templo…-

-porque no sellarla aquí y venir a purificarla de vez en cuando…-

-dejaría de ser secreto no crees, y si algo me pasara y nadie supiera de ese lugar… seria solo cuestión de tiempo antes que su poder se incrementase lo suficiente como para llamar a una horda de demonios… no puedo hacer eso solo por… mmm esconder la perla…- note que le costó un poco encontrar la palabra esconder, ciertamente yo habría pensado en deshacerme de ella… tal vez no quería hacerlo sonar como que de hecho parecía que ella misma lo había intentado…

-sabes deshacerte de ella?…- ella me miro un poco sorprendida… tal vez buscándole dobles intenciones a mis palabras…

- si la perla es purificada con algo tan bondadoso o con… mmm… el deseo correcto, esta podría purificarse a tal grado que desaparecería… pero aun con todo mi poder no he podido purificarla a ese nivel…-

-pero entonces si encontramos la manera…-

-basta Kagome¡… no te traje aquí para platicar de lo que he hecho con la perla todo este tiempo¡… te traje aquí porque tienes un pequeño gran problema de índole youkai rondando por aquí… y necesito que lo arreglemos ya¡ no puedo permitirme a ningún youkai o hanyou o incluso un humano deseando la perla que yo estoy destinada a proteger…-

-yo… -mire el tatami a mis pies- no sé qué decirte…- la antorcha que Kikyo había colocado en una de las paredes hacia un gracioso movimiento de sombras… realmente… no sabía que decirle a Kikyo…

- bien… primero… bueno… ya sabes lo que el realmente está buscando… así que…-

-esa fue mi culpa, el no quería la perla yo fui una torpe al mencionarla por accidente y bueno…-

-no importa Kagome… se habría enterado tarde o temprano y su reacción habría sido la misma, ese no es el problema, el problema ahora es que me digas que es lo que tu quieres que yo haga con eso…- la mire un poco confundida… que es lo que ella realmente quería decirme…

-tu tomaste responsabilidad por el… no sé en qué sentido o porque lo habrás hecho, pero para mí significa que ofreces tu vida para proteger la de él, o en el menor de los casos te harás responsable y pagaras por sus daños…-

-si… esa es… fue exactamente lo que quise decir…- ella me miro tan profundo, que casi la sentía rebuscar en mi mente… que manía tenían las sacerdotisas de alto nivel en hacer esto… mire de nuevo el tatami… su mirada me había incomodado de la misma manera en que la de Kimiko-sama lo había hecho… como si rebuscara la respuesta directamente en mi interior…

-mi pregunta sería entonces… porque?...-

Que podía decirle… ya le había contado la historia de Inuyasha y la mía, al menos aquella que si puedo contarle… si eso no la había convencido… no podía simplemente decirle que lo amaba… y que daría mi vida por protegerlo…

-bueno pues… él es bueno, es mi amigo y lo quiero mucho… no voy a abandonarlo solo porque ahora está confundido… sabes… el… pues bueno… ha sufrido mucho y supongo que cree que con el poder de la perla ese sufrimiento se acabara…- vi sus ojos cafés tan parecidos a los míos… oh Kami, si no fuera porque ella se veía mucho mas adulta y su piel era mas pálida, sentiría que estaba viendo un espejo…

-entones Kagome… que haremos?...- la vi y me pregunte si realmente yo tendría un voto en esto… supongo que solo valdría mi respuesta si esta era realmente muy buena… y el problema era ese exactamente…

-dame tiempo… -mire hacia el frente donde ese pequeño rio fluía con tanta libertad… recién me daba cuenta que no emitía ningún ruido a pesar de tener una corriente considerable, como una llave de agua abierta a su máximo…

-tiempo… que esperas conseguir con eso?…-

-solo tiempo…- no pude evitarlo… la idea que paso por mi mente me hizo voltear a ver el pecho de Kikyo en el lugar donde ella guardaba la perla, vi su reacción de inmediato, cerro ambas manos en puños y levanto la ceja como retándome a que lo intentara…

-ah¡ no… Kikyo no me mal entiendas… solo estoy pensando, se que lo intentaste, pero tal vez si encontramos el deseo correcto o la manera de sellar o deshacernos de la perla… no solo Inuyasha si no mucho otros demonios de los cuales estoy segura habrán unos aun más peligrosos, dejaran de desearla porque esta ya no existirá…-

-sabes… eres muy rara Kagome…- entonces fui yo quien miro a verla, sentí claramente como una de mis cejas se levanto aunque no lo hice intencional… ella solo sonrió, saco de entre sus ropas una pequeña cantimplora de piel… se acerco al paso de agua y la remojo hasta que esta quedo llena…

-he conocido tanta gente… Kagome… no tienes idea… humanos y youkais que han deseado la perla, para estudiarla, para adórala, para usarla, para la guerra, para simplemente coleccionarla, han intentado de todo para llevársela, para poder poseerla para sus propios intereses, algunos malos pero algunos otros no tanto e incluso han llegado personas pidiéndola amablemente para salvar a otra o para enamorar a alguien o cosas aun mas ridículas… es la primera vez que escucho que alguien quiera hacerla desaparecer, realmente desaparecerla de este mundo… y de nuevo pregunto… porque?...-

-porque yo sé… que es lo único que se puede hacer con ella…-

-como podrías saberlo?...- ella se sentó frente a mí, fue la primera vez que sentí que mi respuesta le interesaba por el hecho de que a ella misma podría servirle mi respuesta, más que por el hecho de saber mi razón… supongo que era tiempo para otra de mis mentiras necesarias…

-cuando la perla estuvo en mi interior… pude ver lo que ocurriría si alguien la llegase a poseer para sus propios intereses… eran como sueños, en ese entonces no sabía si eran sueños, pesadillas o premoniciones, y aun ahora no se que podrían ser, pero pude ver tanta desgracia, tanto odio, tantas trampas, tantas muertes, solo por conseguir esa joya que ahora que se que era lo que la perla me estaba diciendo… que me deshiciera de ella, que evitara eso, no puedo permitir que eso ocurra¡ jamás¡ - cerré los ojos tratando de controlarme, recordando con tanta facilidad la historia de mis amigos, de Shippo, de Sango, de Miroku, de Kouga, la mismísima historia de Inuyasha y Kikyo así como de todos aquellos que habían ambicionado la perla y que habían lastimado y matado por conseguirla y los que en su camino habían sufrido por ello… abrí los ojos después de que recupere un poco la cordura… y entonces la que veía el tatami era ella… se veía tan concentrada que hubiese dado lo que fuera por saber que era lo que estaba pensando…

-un penique por tus pensamientos…-

-un qué?...- me vio confundida, jejeje… supongo que debí decir yen en lugar de penique, pero la frase se me vino de manera inconsciente…

-ah bueno… pues es una moneda extranjera… significa que me gustaría saber qué es lo que estas pensando…- ella me miro y la vi sonreír, era una mirada cálida… me sentí extraña… después regreso su mirada al tatami…

-supongo que te daré ese tiempo que me pides…- ella me ofreció un poco del agua que había recolectado, yo la bebí para no ser descortés, me sorprendí al sentir el suave sabor satinado y burbujeante, como si estuviera bebiendo agua mineral, pero había algo diferente se sentía tan pura que me perdí en la sensación de estarla bebiendo, cuando me la gaste fue que me di cuenta que me había perdido por algunos momentos… Kikyo parecía estar atenta a mis movimientos, como si hubiera estado esperando esa exacta reacción… me sentí un poco apenada y baje mi mirada mientras ella se levantaba para rellenar de nuevo la pequeña cantimplora…

-solo por favor… intenta mantenerlo a raya lo más posible, prometo no matarlo Kagome… pero no puedo prometer que no lo lastimare si se me acerca demasiado…- ella tomo la antorcha para irnos de ahí… cuando salimos de nuevo era como si el aire se hubiera vuelto espeso, o simplemente que aquí afuera no era tan excesivamente puro como haya adentro… antes de sepáranos ella me miro de una manera que no pude descifrar…

-si encuentras la respuesta Kagome… me encantaría intentarlo…- no pude evitarlo tenía que preguntarle…

-que fue eso ahí adentro Kikyo, que te hizo creer en mi…- ella realmente me había escuchado y realmente me había considerado… conociéndola no podía ser así de simple…

-el lugar… el agua… el mismo aire que respiras hace que se rebelen los verdaderos sentimientos de una persona… si son buenos o malos… y digamos que pasaste la prueba…-

Esta noche Kikyo había decidido dormir en el templo y me había pedido que cuidara a su hermanita… yo solo veía como la pequeña Kaede jugaba con sus muñecas después de una cena que a pesar de estar deliciosa, simplemente no la pude pasar, aun podía sentir el aroma de las medicinas con las que había atendido a Inuyasha… oh¡ Kami¡ deseaba tanto verlo… lo extrañaba, realmente lo extraña, a él… al que siempre me cuidaba y me protegía, al que juntaba la perla para acabar con las desgracias en este mundo, el que confiaba ciegamente en mí y yo en el… sentía que en cualquier momento me quebraría, e iría por él y le declararía lo mucho que lo amaba… si tan solo esa simple acción en estos momentos probablemente ocasionarían la reacción contraria a lo que realmente deseo… rebusque en mi mochila y encontré un frasquito de pastillas para el dolor de cabeza, ah¡ las había extrañado tanto… me tome una y esperaba que me ayudaran a dormir…

No podía dormir, subido hasta la parte más alta del árbol cerca del pozo, la luz de la luna y mi buena visión nocturna me rebelaban que la manta azul aun estaba ahí colocada, recordándome lo que mande al demonio, por mi obsesión con la perla, pero que mas iba a hacer?, tenía ya mucho tiempo buscando una oportunidad como esta, iba a obtener esa maldita joya y me convertiría en un youkai completo…

Aun podía sentir el aroma de las hierbas impregnadas en mi piel y en mis heridas… a este paso estarían completamente curadas para mañana… no podía dejar de recordar claramente la suavidad de sus dedos y la intensidad de su mirada mientras ella me atendía… cómo es posible la existencia de alguien así?...

El sol brillaba a lo alto, Kagome había sido encargada de buscar todas la hierbas que serian altamente útiles y necesarias para el invierno, si bien muchas se encontraban a las afuera de la aldea, dificultando aun mas su trabajo, pero ella había aceptado con gusto la responsabilidad, en parte porque los aldeanos no dejaban de verla como un bicho raro… el bicho raro que había protegido a un demonio, la otra razón era para pagar precisamente por esa falta, le debía algo muy grande a Kikyo… aunque en el fondo sabia que realmente la mas adulta no habría sido capaz de matar a Inuyasha, pero con ella ahí, el pasado había sido cambiado drásticamente, realmente no podía saber cuánto su presencia afectaría la reacción de la sacerdotisa del pasado… prefería no arriesgarse…

Kikyo paseaba por la aldea, ayudando en lo que era requería y su sola presencia calmaba a la gente, la perla en su pecho era tan tranquilizante como amenazante a la vez, pues significaba que la poderosa guardiana había ganado una vez más, ilesa, poderosa y tan capaz como siempre, por otro lado, eso significaba que la aldea nuevamente seria victima de humanos y youkais por igual, intentando hacerse con la joya… ella lo sabía, estar a la vista la convertía en el blanco pero a la vez evitaba que el pueblo se viera involucrado en desgracias aun mas grandes por intentar buscarla a ella. Podía sentir con claridad la presencia de Inuyasha quien desde hace rato la seguía, escondiéndose a las orillas del bosque que rodeaban la aldea, era momento de enfrentarlo… de nuevo…

Como quien no se entera, la miko salió al bosque fingiendo que iría en busca de Kagome, esperando el momento exacto en que el Inuhanyou saliera en su busca. No tuvo que esperar mucho pues apenas y había entrado lo suficiente al bosque, Inuyasha había atacado ruidoso y altanero como siempre, para ella había significado clavarlo con mucha facilidad en uno de los muchos árboles de ahí…

-que sorpresa… mmm… Inuyasha cierto?...-

-keh¡…-

-que deseas?...-

-como si no lo supieras…- pude verla mientras ella preparaba lentamente una nueva flecha, me sentí tan torpe y estúpido por estar en esta situación, clavado a un árbol, maldición¡ ni siquiera me había lastimado, solo había clavado mis ropas de tal manera que no podía zafarme… la vi apúntame en el pecho… era como si se estuviera decidiendo si acababa conmigo o no… keh¡ maldita odiosa¡

-sabes, lo prudente en estos casos, seria sellarte o purificarte… pero en vista que eres mitad humano te daré una oportunidad…-

-no necesito la compasión de nadie¡ bruja¡ si vas a matarme hazlo de una vez, pues yo te matare en cuanto tenga la oportunidad¡ no lo dudes¡…-

-hablas mucho para la posición en la que estas…- la vi guardar su flecha y comenzar a caminar de nuevo… me sentí tan malditamente humillado¡ es que ni siquiera valía su tiempo?¡… y yo no podía liberarme por más que lo intentaba…

-no me des la espalda maldita o te juro que te arrepentirás¡- ella apenas y medio giro a verme… su mirada fría y molesta… me pregunte si ahora si llegaría mi fin…

-sabes… aun no sé cómo es que Kagome es capaz de pagar por tus insolencias… deberías ser más agradecido con ella y dejarte de estupideces…- pagar por mi culpa? Que demonios le habían hecho?...

-que le hiciste¡ ella no tiene nada que ver con esto…- eso me sonó raro hasta a mí, pero no podía evitar reaccionar de esta manera… ella por mas loca que estuviera, era la única que me había tratado bien, no podría soportar que le hubiera pasado algo por mi culpa…

-por el momento solo se le han encargado una de las tareas más odiosas y hasta cierto punto peligrosas, pues estando a las afueras de la aldea, quien sabe, algún hanyou o youkai pretencioso podría atacarla estando desprevenida, pero de seguir así, incluso podrían rechazarla de esta aldea…-

Rechazarla?… yo sabia perfectamente lo que eso significaba… algo se me removió al saber que ella podría ser víctima del mismo dolor que yo… ella ya estaba loca, no merecía sufrir por eso…

-ya te dije que ella no tiene nada que ver conmi…-

-pero aun así¡ ella ha decidido pagar por tus acciones… que se le va a hacer verdad?...-

Kikyo siguió caminando mientras en el fondo esperaba que sus duras palabras hubieran apaciguado al hanyou… quería creer en las palabras de Kagome, de que ese semi demonio en verdad no era una mala persona. Inuyasha seguía forzando las flechas para lograr salir del férreo agarre que Kikyo le había dejado, mientras intentaba descifrar lo que realmente sentía por la ojicanela que había dado la cara por el…

Le había sido fácil encontrarla, vestida con un pantalón de mezclilla que le quedaba bastante ancho y una blusita blanca muy parecida a la del día anterior pero con mangas, subida en un empedrado cerro, agachada, la azabache intentaba sacar de entre las rocas un poco del musgo café que si se trataba correctamente podía aliviar ciertas intoxicaciones…

-sabes que aun no sé qué es lo que intentas de verdad?- él le había preguntado aun desde abajo del pequeño risco donde ella intentaba conservar el equilibrio, su voz le había resultado una agradable sorpresa pero casi la habían hecho caer, Inuyasha apenas y logro contener el deseo de bajarla de ahí, después de todo ella estaba ahí por su culpa…

-pues solo intento sacar suficiente de este musgo… aunque no me vendría mal una ayudadita sabes…- de un solo brinco él ya se encontraba a lado de ella, pero por su postura la ojicanela supo que no tenía intenciones de ayudarla realmente…

-no me refiero a lo que haces "ahora", sino a "esto"…- el ojidorado extendió los brazos y la señalo a ella intentando explicarse…

-esto que Inuyasha?...- no sabía como explicarme… realmente odiaba el que alguien como ella pagara por lo que yo estaba haciendo, en especial cuando no tenía pensado dejar de hacerlo, lo que lo hacían aun más injusto, para ella y para mi, pues solo me hacía sentirme directamente responsable si le llegara a pasar algo…

-porque tienes que hacer cosas como esta solo porque yo estoy tras la perla, no lo veo lógico…-

-tienes razón, si lo pones de esa manera no es lógico, pero si consideras que somos amigos entonces…-

-y dale con eso¡ eres una sacerdotisa¡ yo soy un hanyou que va tras la perla que tu proteges¡ eso no te da ninguna idea de lo que realmente deberías estar haciendo?¡ en lugar de estar aquí arriesgándote por algo tan absurdo como eso de la amistad?¡- pude verla erguirse molesta, me grito una frase a medias diciendo que la amistad no era absurda y sé que aun iba a decirme mucho mas, pero el afilado risco no es un lugar para andar brincando, perdió el equilibrio y pude verla caer como si el tiempo realmente avanzara más lento… la adrenalina se me subió por completo…

Su comentario me había enojado de verdad muchísimo, quise pararme para encáralo pero el piso se me removió de mis pies, el vértigo de la caída me alertaron de lo que estaba pasando, yo solo cerré los ojos y espere que el golpe no me rompiera nada…

Termino tan rápido como comenzó… ya no caía y de hecho no sentía ningún dolor, la suave sensación de otro cuerpo apresándome, enseguida me hicieron darme cuenta de que Inuyasha había evitado que me lastimara. La sensación de seguridad que me abordo fue tan intensa, justo como antes… no quería abrir los ojos solo para poder prolongar aun mas este cómodo momento, fui tan consciente del calor de su cuerpo, su aroma a bosque, extrañaba tanto el contacto con él, que desee poder quedarme así solo un poco mas… pero sus movimientos me indicaron que ya no podía seguir refugiada ahí por más tiempo…

-arigatou Inuyasha-

Ya de por si él se había sonrojado al momento en que había aprisionado ese frágil cuerpo, pero ahora no daba crédito a lo que había escuchado…

Ella me había dado las gracias, sus ojos marrones me absorbieron mientras buscaba algún recuerdo de alguien que me hubiese agradecido por lo que sea… nuevamente solo mi madre… definitivamente la miko frente a mi había perdido la razón en algún punto de su vida… y yo era testigo de esa locura, pues es la única respuesta para que alguien como ella sintiese amistad y agradecimiento hacia alguien como yo, que solo le había ocasionado problemas con su mentora, con el pueblo… un ser hibrido como yo, sin derecho siquiera de coexistir con cualquiera que no fuera mi propio exilio…

No pude seguir aguantando esa hermosa mirada, deseaba irme de nuevo pero no podía dejar que ella se lastimara…

-exactamente… que tanto es lo que… bueno… tienes que hacer…- pude ver como evitaba mi mirada, me pareció muy lindo, supongo que la caída había removido algo de ese Inuyasha protector que tanto amo… o al menos esperaba que así fuera… me sentí feliz…

- solo algo más de ese musgo y otras hiervas que están arriba de esta montaña y… ah¡ si… hay una que solo crese a las orillas de los lagos, pero por aquí solo veo ríos…-

-hay un lago casi llegando a otra aldea… supongo que tendré que llevarte…-

-gracias Inuyasha…- ella me sonrió y de nuevo esa mirada intensa se apodero de mi… definitivamente tenía que estar loca para aceptar mi ayuda y además agradecerla, pero no podía dejar que nada malo le pasara, no a ella, no ahora y menos si es por mi causa…

-pero creo que primero deberíamos ir por las que hay aquí…- la vi observar el pequeño risco por el que debía volver a subir y después de pensárselo me volteo a ver con otra de esas miradas que no lograba entender… lo que escuche de sus labios… creí que de hecho había escuchado mal…

-como?-

-dije que si por favor podías llevarme, o subirme… así sería más rápido y menos peligroso…-

Termine por subirla a esos lugares peligrosos para que ella tomara las plantas que necesitaba, aun me parecía increíble el que me permitiera tocar su cuerpo, Kami¡ el olor de sus cabellos, el terciopelo de la piel de sus brazos, la suave risa que emitía cada que dábamos un salto muy grande, en verdad lo estaba disfrutando y todo lo hacía con una naturalidad, parecía que en verdad mi presencia o mi cercanía no le molestaba en lo mas mínimo… era la primera vez que estaba tan cerca de una mujer humana, sacerdotisa para el colmo de males, pero ella era diferente, después de todo estaba loca y por primera vez en toda mi vida agradecía la existencia de alguien así…

Cuando llegamos al lago, un olor a humo y a sangre me llego completamente, seguramente estarían atacando la aldea cercana, esperaba que ella no se diera cuenta mientras juntaba las raíces que nacían al borde del lago, esperaba a que terminara rápido y regresáramos lo más pronto posible… siendo como era ella, seguramente querría ir a ver lo que sucedía, o al menos como sacerdotisa sentiría el deber de ir a ayudar… yo no quería que se arriesgara… supe que se había dado cuenta en el momento en que dejo todas sus cosas en el piso y volteo a ver exactamente en dirección a la aldea…

-Inuyasha… sientes eso?…-

-No sé de que hablas…- ella miro a verme como si le estuviera tomando el pelo, lo cual era cierto…

-keh¡ en estos momentos seguramente estén atacando la aldea de aquí cerca…-

-oh¡ kami¡ Inuyasha tenemos que ir, rápido¡-

-no seas tonta Kagome, eso sería muy peligroso, no sabes si son bandidos o son youkasi- yo si lo sabía, no había olor a youkai, así que seguramente se tratara de bandidos… lo que lo hacía aun más riesgoso para ella, como sacerdotisa se tienen permitido matar demonios pero no pueden hacerlo con otros humanos, aunque sean despreciables bandidos…

-no podemos quedarnos solo así Inuyasha, podría haber heridos tenemos que…-

-oh¡ los hay¡ dalo por seguro, el olor a sangre es intenso, pero lo que sea que esté pasando ahí, aun no ha terminado… es una mala idea que fueras ahora- Ciertamente no le veía ninguna utilidad el que yo fuera ahí, además de que realmente no me importaba. Eran problemas de humanos, que los resuelvan ellos, pero ella… seguramente sería muy apreciada su ayuda como sacerdotisa y curandera… pero aun era muy arriesgado… la vi caminar decidida. Intente contenerme… era su decisión, pero cuando su pequeño cuerpo despareció entre la espesura del bosque no pude contenerme más…

-maldición Kagome¡ si vas ahora seguramente te mataran a ti también…- lo vi ponerse enfrente de mí, impidiendo mi paso, sus ojos dorados me recordaron tanto a lo que antes solía ser, que de hecho seria en el futuro je… sabia que se preocupaba por mí, al menos ahora lo hacía, me pareció de lo más tierno. Me entraron unas ganas inmensas de abrasarlo y pedirle que no se preocupara por mí, o al menos que me acompañara y luchara a mi lado… oh Kami¡ volver a luchar a su lado… era la primera vez que abordaba esa idea desde que llegue aquí…

-entonces porque no me acompañas y me ayudas…-

-estás loca¡ esas personas lo último que quisieran ver en estos momentos seria a un demonio¡ suficientes problemas tienen ya con los bandidos que están…- demonios había hablado demasiado…

-oh¡ con más razón tenemos que ir Inuyasha¡-

-no, no tenemos¡-

A pesar de los reclamos del hanyou, Kagome termino acarreándolo con ella, no podía permitir que esta locura de "amistad" terminara por otra de las locuras de ella, la de "ayudar"… cuando llegaron al borde de la aldea, se escondieron para poder estudiar mejor la situación… una banda de diez o doce bandidos habían saqueado la aldea, incendiado algunas cuantas casas, habían matado a casi todos los hombres que les habían hecho frente y los sobrevivientes estaban amarrados y recluidos en una de las cabañas mientras cada uno de los agresores se escogía con calma una a una de las mujeres para que les hicieran "compañía", a Inuyasha le pareció un atraco de lo más típico… mataban, robaban, violaban a las mujeres que con suerte sobrevivirían y después se iban, dejando la aldea media destrozada, no era nada raro ver algo como eso, para los mismos aldeanos tampoco, al final sabia que mientras sobrevivieran los suficientes siempre podían recuperarse, tal vez aumentarían sus armas y quizá en el siguiente enfrentamiento pudiesen defenderse mejor, pero casi siempre resultaría muy similar… lo que Inuyasha no lograba entender era porque la azabache quería intervenir ahora, los monjes, sacerdotes y curanderos normalmente esperaban a que el peligro terminara y después de eso atendían a los heridos e incluso reubicaban a los de mayor riesgo… pero parecía que ella de hecho quería pelear… aunque no estaba muy seguro y al mismo tiempo era consciente que no sabía que esperar de ella…

-exactamente qué piensas hacer Kagome?- hablaban en susurros escondidos detrás de la cabaña donde estaban atrapados los que habían sobrevivido…

-tenemos que sacarlos a todos de aquí…-

-bien, supongo que podríamos con los que están aquí adentro, pero no esperaras poder hacerlo con las mujeres que ellos tienen…-

-dije a todos Inuyasha…-

-y como piensas hacerlo…- el ojidorado hablo irónico, retándola a decirle su brillante plan que dudaba fuera realmente bueno…

-pues no lo sé… pero algo habremos de hacer…-

-lo sabia…- si al menos tuviera mis flechas o Inuyasha su Tessaiga, o si incluso Sango y Miroku estuvieran aquí, todo esto sería tan sencillo…

-Inuyasha crees poder liberar a las mujeres mientras yo guio a los aldeanos fuera de aquí, tal vez puedan refugiarse en la aldea de Kikyo mientras todo esto termina…-

-podría pero no me interesa en lo mas mínimo, además dudo mucho que a aquellas mujeres prefirieran estar en manos de un youkai que en las de un bandido…- la mire a los ojos, por algún motivo sabia que esta conversación daría miles de vueltas hasta que aceptara lo que ella decía… no tenía ganas de discutir con ella, solo quería largarme de aquí y que ella dejara de arriesgarse así…

Inuyasha rompió la pared trasera de la cabaña, mientras aprovechaba el ruido para hacer su entrada triunfal, en cuestión de segundos la mitad de los bandidos habían caído inconscientes al piso, la parte fácil, pero ahora los que quedaban habían agarrado a las mujeres de rehenes amenazando con matarlas si es que a Inuyasha se le ocurría moverse solo un poco. El Inuhanyou trono sus garras esperando el momento adecuado, los seis bandidos que aun quedaban habían comenzado a rodearlo mientras las mujeres lo veían a él con tanto horror como veían a los mismos bandidos… lo hicieron preguntarse porque demonios estaba haciendo esto… hacia tanto tiempo que se había prometido no arriesgarse para proteger a ningún humano desde aquella vez que su grupo lo había traicionado usándolo como carnada y dejándolo a la suerte de cientos de demonios, esa vez casi le había costado la vida, de hecho no recordaba ninguna ora vez que hubiese quedado tan lastimado, herido y roto como aquella vez… se preguntaba en qué momento había caído de nuevo en el mismo juego…

El filo de una espada lo atravesó como una pika por la espalda hasta traspasar su pecho… típico de los humanos, atacando desde la espalda como los cobardes que eran. La sangre que mancho sus ropas y la ira que comenzaba a crecerle era la única arma que necesitaba, con certeza utilizo sus garras de sangre para tirar al resto, pero el ultimo había logrado protegerse detrás de uno de sus propios camaradas… el peliplateado sonrió ante lo lógico y predecible de la situación… las mujeres que había logrado liberar corrían asustadas huyendo del campo de batalla, él se pregunto si este sería un buen momento para retirarse, había cumplido su objetivo y la pérdida de la humana que aun estaba en manos del último no parecía ser un gran precio, si consideraba a las que había logrado salvar…

La voz de Kagome pidiéndole que la salve pues era la última que faltaba, lo hizo darse cuenta que para ella si era un precio muy alto…

-aléjate maldito youkai, si me matas ella caerá conmigo¡…- la amenaza clásica, el llanto clásico… lo único diferente en esta ocasión era esa sacerdotisa aferrada de su brazo que le pedía en susurros que no permitiera que la matase…

-déjale que se marche Kagome…- hablo en susurros…

-no Inuyasha no podemos… tenemos que…-

-confía en mi…-

Los achocolatados ojos vieron con insistencia a los dorados intentando encontrar el valor en ellos, no podía abandonar a una mujer así, a su suerte… suerte que no parecía ser nada buena…pero la tranquilidad de la mirada ambarina la convencieron de confiar en el hanyou…

Cuando el bandido finalmente había salido de su campo de visión, la ojicanela le insistió de nuevo al semidemonio que fuera a por ella…

-tranquila, no la matara mientras no se sienta seguro…-

Corriendo entre los árboles lo más silencioso que podía le había dado alcance al bandido quien a caballo se alejaba con toda la velocidad que el animal le permitía, mientras aferraba como a su propia vida a la mujer que no dejaba de llorar su suerte… un movimiento de sus garras fue suficiente, el bandido aun con vida había caído desangrándose y la mujer asustada huía de toda esa locura, regresando a trompicones a la aldea destruida… Inuyasha decidió regresar más tranquilo por el mismo camino, no quería que la mujer pensara que ahora era perseguida por un youkai… suficientemente malo había sido intervenir en contra de su voluntad solo por complacer a la sacerdotisa, como para que le estén recordando las verdaderas razones por las que había dejado de juntarse con humanos… después de todo, los que no me desprecian o me odian, es porque me temen, o ambas cosas…

Ella me esperaba a la entrada de la aldea, en sus brazos lloraba la mujer que acababa de salvar pero en cuanto esta se percato de mi presencia intento salir corriendo de nuevo, jalando a Kagome con ella… de nuevo sus palabras me sorprendieron bastante…

-tranquila, el no nos hará daño…- el miedo, la confusión y la incredulidad con que la mujer vio a la miko, como si esta hablara en otro idioma, le trajeron tantos recuerdos a Inuyasha… recuerdos que por suerte habían dejado de dolerle desde hace algún tiempo, ahora solo le causaban una especie de sentimiento risible, una burla propia que le recordaba que no debía juntarse con humanos…

-sabes… esa reacción sería la más adecuada en mi presencia…-

-no veo porque, después de todo tu fuiste quien los rescato a todos…-

Liberándose un poco agresiva del agarre de la sacerdotisa, la mujer salió corriendo en dirección donde algunos hombres del pueblo habían regresado a deshacerse de los bandidos que seguían con vida o a capturar a los que se veían menos peligrosos… uno de ellos se había acercado con precaución hacia Kagome, conservando aun bastante distancia…

-mu… muchas gracias por ayudarnos a escapar señorita…-

-no hay de qué, pero realmente fue Inuyasha quien los rescato, debería de agradecerle a él…- el hombre que aparentaba ya una edad bastante adulta, se le quedo viendo a Inuyasha… intentando descifrar que sería lo más prudente en estos casos… acababan de sufrir un ataque y estaban demasiado débiles como para decir algo que molestara al demonio, no se creían capaces de enfrentar otra amenaza más…

-déjalo ya Kagome… keh¡ ya están bastante alterados como para que andes diciendo esas cosas- Inuyasha camino de regreso, a su paso las miradas lo seguían con la precaución que se vigila a un perro salvaje en apariencia tranquilo pero que en cualquier momento puede tirar la mordida…

Kagome se molesto bastante, pero era verdad que ellos ya habían sufrido lo suficiente como para forzarlos a confiar en un hanyou, aunque este haya sido el responsable de salvarles la vida…

De vuelta en el lago la azabache se acomodo las cosas que había dejado por ir a la aldea, a pesar de todo se sentía bien por haber ayudado, salvar la vida es suficiente recompensa…

Podía ver en sus ojos la tristeza, probablemente porque a pesar de todo, los humanos como siempre no eran para nada agradecidos, en especial cuando criaturas como yo estábamos involucrados, yo estaba acostumbrado, pero seguramente ella no…

-sabes… el que tu estés loca, no significa que los demás lo estén…- pude ver que mi comentario la había irritado, la ira era más productiva que la tristeza, así que estaba bien…

-es solo que me molesta que no te hayan dado el crédito por lo que hiciste es todo…- oh… eso si era nuevo… y yo preocupado por lo que ella podría estar sintiendo y resulta que de nuevo solo se preocupa por mi… ella de verdad lo hace…

-yo estoy a acostumbrado a ese trato Kagome… como te dije… eso es lo más lógico cuando estoy cerca… y de nuevo… el que tu estés loca no significa que…-

-deja de llamarme loca¡ maldición¡ Inuyasha¡ te dije que no me gusta que me llames así¡ además no estoy loca¡ solo soy justa¡-

-justicia… la justicia solo existe entre las personas de la misma raza…-

-eso no es justicia… es racismo¡-

-es la vida real Kagome…-

-las personas solo deberían ser juzgadas por la bondad o la maldad de sus corazones…-

-tú lo has dicho Kagome… las personas… los youkai exentan esa justicia ya que ellos manejan sus propias leyes y en el caso de los hanyou exentan ambas…- la risa sardónica del hanyou sacaron de quicio a la sacerdotisa…

-ush¡ eres imposible¡…-

Se giro y comenzó a caminar con furia, casi podía ver su aura demoniaca salir de su cuerpo… tenía tiempo… tanto tiempo que no me divertía de esta manera…

Antes de entrar a la aldea, ella se detuvo de golpe como si hubiera recordado algo de pronto… sus ojos marrones me miraron fascinados mientras intentaba descifrar que demonios quería ahora de mi…

-lo había olvidado, por favor discúlpame tanto… oh¡ Inuyasha…- y de nuevo usando esas palabras que me desconcertaban tanto… aunque ahora estaba seguro que cada vez se me hacia menos extraño escuchar lo que sea que viniera de ella… sobre todo palabras dulces como esas que creí que jamás sería capaz de escuchar…

-ahora que te pasa…-

Ella acerco una de sus manos hacia mi… la desconfianza me abordo hasta el último poro de mi piel… pero esa mano no era la primera vez que me tocaba y después de todo lo que había pasado, no tenía una verdadera razón para dudar de su contacto… me controle todo lo que pude y la deje agarrarme… de inmediato una descarga de dolor surco mi hombro y mi espalda en el exacto lugar donde aquel bandido me había atravesado con su espada…

-oh¡ gommene Inuyasha… lo sabia¡ estas herido…- ella soltó sus cosas mientras yo intentaba recuperar el aliento, la vi sacar un par de vendas y una extraña cantimplora trasparente, era la primera vez que veía algo así…

-que obsesión tienes por estarme curando¡-

-pues estas herido¡, y además fue por mi culpa, así que¡-

-keh¡ esto no es como las flechas de tu maestra, mañana estaré bien¡-

Antes de que pudiera forzarlo de nuevo, el ojidorado salió corriendo de su lado, después de todo, ella ya estaba segura a la entrada de su aldea y él aun tenía muchas cosas que reconsiderar con respecto a su loca amiga sacerdotisa…

Después de beberme casi medio rio, me di cuenta que mientras había estado con ella, realmente no había pensado en la perla o en su poder para convertirme en un youkai… qué demonios está pasando conmigo?… como puede ella alterarme de esta manera?… mire mis manos y recordé tan fácil el rose de su piel, la fragancia de sus cabellos, cerré mis ojos y pude verla tan claramente como si estuviera frente a mi… sacudí mi cabeza e intente alejarla de mis pensamientos… me quite mi haori y pude ver los pequeños puntos rosas en los que se habían convertido mis heridas de antes, pronto desaparecerían, pero la reciente herida de la espada, esa tardaría un poco más en sanar, al menos ya no me sangraba… antes de darme cuenta estaba ideando alguna excusa para poder acercarme de nuevo a ella… tal vez hubiera sido mejor dejar que ella me curara… al menos así hubiera tenido alguna excusa para poder sentir de nuevo el roce de sus manos sobre mi piel…

… … … .. … ..

Continuara xD… arigatou a todas aquellas que aun siguen leyendo mi historia jejeje, espero no estarme desviando mucho de lo que pensaban que seria jojojo…

Reviews porfas, ya saben que son el alimento de mi musa xD

Atte: Kagome Nekko