Disclaimer : El precioso de Inuyasha y el resto de la manada no me pertenecen, son propiedad de Rumiko Takahashi. Yo solo descargo mi fanatismo con historias de ellos, producto de mi cabecita loca XD…

Este producto es responsabilidad de quien lo recomienda y de quien lo lee X3

Diálogos entre -.-

Pensamientos en cursivas

Antes De Conocerte…

Capitulo 8: Aroma…

Por la mañana Kikyo me levanto realmente muy temprano. Me dio uno de sus atuendos de sacerdotisa y me pido terminante que me lo pusiera pues había llegado gente de otro pueblo, y era necesario que me vieran como una competente sacerdotisa, para que se tranquilizaran. Me dijo que habían sido atacados por una banda de ladrones y asesinos y necesitaban atención con urgencia, yo me preguntaba si acaso seria el mismo pueblo que Inuyasha y yo habíamos ayudado el día anterior…

Pase toda la mañana y parte de la tarde haciéndola de curandera, la mayoría no me reconoció, pero la mujer que Inuyasha había logrado rescatar se disculpo conmigo después de que atendí a su marido, que era uno de los pocos hombres que habían sobrevivido… yo solo podía pensar que al que le debían la disculpa era a Inuyasha, pero no diría nada. No quería armar un revuelo con lo mismo de ayer…

A la hora de mi descanso Kikyo y yo nos fuimos a comer a la cabaña. Ya extrañaba un poco de tranquilidad.

-Ellos mencionan que fueron rescatados por una chica de ropas extrañas y por un demonio rojo… me pregunto que habrá pasado?-

La mire extrañada, realmente no parecía que se lo preguntara, de hecho por la manera tranquila en que seguía comiendo, estaba segura que no esperaba una respuesta…

-esto… Kikyo pues…-ella me interrumpió como si nunca hubiese estado hablando

-Hoy no he sentido la presencia de Inuyasha, acaso se habrá dado por vencido después del enfrentamiento de ayer? o tal vez lograste convencerlo de alguna manera?- ella me miro y esta vez sí esperaba una respuesta, por otro lado yo no sabía que ayer Inuyasha hubiese atacado de nuevo a Kikyo… supongo que se dio cuenta que no sabía de que hablaba, pues continuo con su relato…

-ayer por la mañana no dejaba de seguirme a todos lados y al final termine haciéndole frente, pero descuida… no lo lastime-

Yo guarde silencio, si ha sido por la mañana, entonces fue antes de que él me encontrara y me ayudara con mis tareas. Había salido más lastimado por andar conmigo, que por amenazar a Kikyo… no supe que pensar de eso…

Durante la noche la mayoría de las personas ya estaba de regreso en su propia aldea, aunque algunos pocos se quedaron para poder darles más medicamento por la mañana, esto cada vez más me parecía un hospital…

Kikyo haría el primer turno de noche y yo haría el segundo…

-Kagome¡ Kagome despierta…- bostece y me estire, oh¡ aun tenía mucho sueño…

-vamos¡ es tu turno Kagome, el de la pierna rota tiene muy alta la fiebre, hay que darle la medicina cada hora exactamente y cambiarle los paños… me estas escuchando?-

-si, si, si… -bostece de nuevo, para molestia de ella, pero no pude evitarlo, oh Kami¡ se me cerraban los ojos…- pierna rota, fiebre, medicina cada hora… lo tengo…- junte todas mis fuerzas para levantarme. Ella me siguió dando indicaciones de diferentes pacientes y yo intente memorizarlas…

El tramito de mi cabaña a la cabaña hospital se me hizo casi eterna, era como si nunca dejara de llegar, oh¡ tenia tanto sueño¡

-keh¡ con lo distraída que estas, sería tan sencillo atraparte…- sonreí, con su presencia esto sería más llevador… tenia sueño y necesitaba algo para despertarme… y a falta café, dorado… bien¡… supongo que siempre podría incomodarlo…

-si fueras tu quien quisiera atraparme yo no pondría resistencia…- pude escuchar una especie exclamación de su parte, jejeje, había dado resultado…

Aterrizo frente a mí, tal vez para asustarme o algo, pero yo seguí caminado como si nada hubiera pasado. Cuando pase a su lado pude ver la cara de molestia que puso, definitivamente el sueño se me estaba yendo…

Su indiferencia me molesto demasiado, además su comentario anterior aun no terminaba de comprenderlo. Le tomaría la palabra para demostrarle que no puede andar de altanera sin consecuencias.

La jale de los brazos y los inmovilice en su espalda… no iba a lastimarla pero iba a enseñarle que con criaturas peligrosas uno siempre debe andar con la guardia alta…

Lo sentí aprisionarme. Su agarre era bastante más suave que otras ocasiones, supe que solo estaba alardeando… no sé si fue por aun estaba medio dormida, pero me sentía mas desínvida.

-y se supone que aquí es la parte donde tengo que tener miedo?...- la sentí recostar su cabeza en uno de mis hombros mientras una sínica risa adornaba sus labios. Eso me crispo. Actué por instinto… la sujete de las muñecas y la obligue a girarse, acorralándola contra la pared de una de las cabañas. Con solo una de mis manos sujetaba las suyas por arriba de su cabeza… me recordó un poco a la primer vez que le hice frente, en el rio, solo que en aquella ocasión la había dejado inconsciente por asfixia. Tal vez debería recordárselo…

-no… pero esta si…-

Lentamente para asegurarse de que la sacerdotisa no se perdiera de sus movimientos, el ambarino llevo su mano libre hasta su níveo cuello, agarrándola suavemente, manteniendo apenas un aterciopelado contacto, la calidez de su piel se coló entre sus dedos mientras la tención en el ambiente se volvía espesa.

La azabache admiraba extasiada esas orbes de oro fundido, a tan pocos centímetros de ella, levemente mas dilatadas por la oscuridad de la noche y con ese matiz eléctrico que le hablaban del riesgo que significaba este ser salvaje y sobrenatural con el que ella había decidido tratar. El tacto de sus garras le producía agradables sensaciones en su piel, mientras lo sentía acariciarla parsimoniosamente con el peligro de su filo, en un vano intento por recordarle lo mortal que esta situación podía llegar a ser. Lo que el hanyou no sabía, era que el peligro que provenía de él, en vez de asustarla, hacían a la azabache estremecerse de excitación…

Me acerque a ella mientras me sentía hipnotizado por esa mirada canela y profunda que tanto me gustaba, era como si quisiera absorberme atreves de sus ojos, me detuve a pocos centímetros de su rostro, esperando alguna reacción de ella mientras el aroma a flores Sakura me llenaban los sentidos… oh Kami¡ ella olía tan endemoniadamente bien…

La vi abrir sus labios lo suficiente para que su rosada lengua los humedeciera en una especie de invitación silenciosa que no supe como descifrar, pero me encendió furiosamente, sentí el palpitar de mi sexo que comenzaba a despertarse, maldición¡ el deseo de probarla se me hizo tan fuerte, aun mas que aquella vez que la había tecleado cerca del pozo…

-aun… no veo… a que… debería temerle…- hablo tan pasudamente que sentí marearme con el suave movimiento de sus labios pulposos y el delicado roce de su aliento sobre mi rostro…

-entonces… debería… darte algo… para que… me… temieras…- apenas y coordinaba las palabras mientras deshacía el espacio entre nosotros. No quería detenerme. Solo podía mirar sus labios, esperando que me dejara continuar… la deseaba demasiado.

Escuche sus el suave ronroneo en que se habían convertido sus palabras en un tono tan grueso que parecían salir directamente de su garganta, mientras que me costaba procesar lo que estaba intentando decirme, aunque eso ya no importaba, solo podía verlo acercarse mas y mas con esos carnoso labios masculinos que tantas veces había soñado con poder probar, oh¡ Kami¡ desee deshacer de una vez el pequeño tramo que aun nos separaba pero temía romper esta perfecta ilusión en la que me había sumergido…

En el momento que toque sus labios, mi cuerpo entero se estremeció por completo, estaba sorprendido que ella me hubiese dejado llegar hasta este punto pero ya no me importaba… ya nada más me importaba. Solo la dulzura de sus labios que increíblemente seguían sobre los míos…

La azabache cerró los ojos mientras se abandonaba a la tímida caricia que el hanyou le daba, las mariposas en su estomago le hacían sentir que en cualquier momento sus piernas le fallarían, deseaba poder abrasarse a él y olvidarlo todo, pero sus manos aun sujetas firmemente sobre su cabeza le impedían ahondar ese perfecto beso, de su tan perfecto hanyou.

Él se sorprendió aun mas al sentirla responderle, ella había atrapado sus labios y acariciaba su borde con esa húmeda lengua, dejándole sentir ese delicioso sabor que lo hicieron olvidarse, del lugar, del tiempo, de las razas… la soltó de ese agarre en sus muñecas, que ya no le veía ningún sentido y la atrapo de nuevo por la estrecha cintura, acercándola a él, haciendo contacto con ese pequeño cuerpo que comenzaba a encenderlo de una manera que no recordaba haber experimentado nunca, mientras la mano en su cuello se deslizaba hacia atrás sujetándola por su nuca y enredando sus dedos en ese sedoso cabello de ébano, besándola como su instinto se lo pedía, ahondado su lengua en esa cálida cavidad, llenándose de su suave sabor de vainilla y menta, jugando con esa suave lengua que respondía a su intrusión. Era tan dulce a sus sentidos que su cuerpo vibro deseándola aun mas, completa y solo para él. Había olvidado su propio nombre y su razón de estar ahí, en estos momentos solo existía ella, aceptándolo y besándolo, llevándolo a despertar sensaciones que nunca antes había experimentado. Un gutural gemido se escapo de su garganta al untarse en ella y forzar el roce de su excitado sexo contra el femenino vientre, aplastándola contra su cuerpo y la pared de madera tras ellos, volviéndose consiente de la calidez y suavidad del cuerpo debajo de esos gruesos atuendos de sacerdotisa. Desesperado por sentirla aun mas, abandono sus labios y con premura se hundió en su níveo cuello, degustándola lentamente, recordando ese delicioso y perfecto sabor que había sentido una sola vez, pero ahora pareciera no tener comparación, mientras el aroma excesivamente más dulce, lo embriagaban completamente, provocando que su cuerpo no pudiera controlar una instintiva envestida que le demostraron a ella lo excitado que el ambarino se encontraba, solo por su causa, sintiendo con tanta facilidad la dureza que aun dentro de su hakama la hicieron estremecer completa pues su trabajada imaginación sabía lo que era y sabia que lo había deseado y soñado tantas otras veces, siendo la primera vez que lo experimentaba en carne propia y por Kami¡ que no deseaba que se detuviera. Lo aferro como pudo a su cuerpo, clavando el agarre de sus dedos en los fuertes hombros masculinos, intentando no desfallecer mientras la húmeda, lenta y la deliciosamente tortuosa caricia en su cuello le daban pequeñas descargas placenteras y la hacían tan consciente de los excitantes latidos en su intimidad y la humedad entre sus piernas que todo esto le generaba, dios¡ se sentía tan bien¡… él se sentía tan bien…

-quien anda ahí¡- un grito directo desde el interior de la cabaña donde ambos habían decidido desenfrenarse. Se detuvieron de golpe, recordando de igual manera el tiempo y el lugar en donde realmente se encontraban, mientras ambos veían a la dirección donde entre sonoros ruidos de algo que golpea y después una puerta abriéndose, la luz de un quinqué salía anunciando su presencia… lo que dura un latido le basto a la azabache para sentir desaparecer el cálido cuerpo del que angustiosa se sostenía segundos antes. La luz le dio de lleno en el rostro, obligándola a ver hacia otro lado. Lo rebusco con rapidez con la mirada, a pesar de saber que seguramente ya no se encontraba ni cerca. Sostuvo su pecho sintiendo su corazón latir tan rápido como si acabara de terminar una carrera de la que dependiera su vida, mientras sus piernas perdían la poca fuerza que aun creía tener…

-Kagome sama¡- un hombre de alrededor de unos treinta años se sorprendió al ver caer arrodilladla a la sacerdotisa que no hace mucho se había mudado a la aldea, alumbro con premura alrededor para encontrar la causa o la situación que provocara tal estado a la protegida de Kikyo sama, pero no encontró nada extraño alrededor…

-se encuentra bien… Kagome-sama…- la azabache regresos sus chocolates ojos al señor que de pie frente a ella, fue testigo de los brillantes e intensos ojos marrones que expelían una belleza y una inusitada aura de sensual encanto, haciéndose pensar que no haber estado casado y altamente enamorado de su fiel esposa y sus tres hijos, seguramente hubiese quedado prendado de tan intensa mirada…

-yo… estoy bien…- una respuesta automática mientras regresaba la mirada hacia donde seguramente el hanyou hubiese salido huyendo, suspiro profundo intentando cavilar lo que acaba de pasar…

-solo… creo que sigo aun dormida…- le dio al señor del quinqué una dulce sonrisa mientras relacionaba que no ser por los sensibilizados que sentía los labios y por la humedad en su cuello y en sus bragas, seguramente hubiese creído que de verdad había estado soñando…

En la rama más alta del goshimboku, el confundido hanyou trataba de cavilar lo que había pasado tan solo unos minutos atrás. Tocaba sus labios insistentemente percibiendo lo sensibilizados que estaban, sus garras aun conservaban el ligero aroma de los cabellos oscuros, cerró los ojos y se concentro en el dulce sabor que aun percibía en el interior de su boca. Sin poder evitarlo el mismo se recordó dándole a ella una ligera envestida, de lo excitado que había llegado a quedar…

Maldita sea¡ que fue eso… yo… como?... como termino así?... yo solo… solo estaba jugando con ella, amenazándola, quería hacerla retroceder, …como se trasformo en eso?…

Miro mis garras y recuerdo tan fácilmente el contacto de su piel… fue verdad?... yo… yo la bese?...

Vuelvo a tocar mis labios y a recordar el sabor de su boca, maldita sea¡ si la bese¡ y no solo eso, me excite a tal grado, que si no hubieran interrumpido… yo…

El ambarino sacudió con fuerza su cabeza intentando alejar las ideas que recién comenzaban a llegarle, pero que no tenía intención de analizar… si la había besado y si se había excitado… lo que pudo haber pasado después o no, eso prefirió ni siquiera considerarlo… otra duda lo abarco…

Pero… y ella?... no parecía que le hubiese disgustado lo que hice… para empezar, fue ella quien me dejo avanzar a tal grado… o no?... fue ella quien me dejo acercarme tanto, fue ella quien NO me pidió que me fuera, fue ella la que confió en lo que yo le hacía…

Me pregunto si me odia?... tal vez… ella también estaba probándome… tal vez ahora ya no me dejara acercarme nunca más… maldición¡ creo que ahora si la jodi en grande¡…

Demonios¡ demonios¡ soy un completo imbécil¡ …desesperado rasco mi cabeza, mis orejas y tallo mi rostro mientras intento calmarme, pero maldita sea¡ si solo la hubiera besado tal vez aun podría ignorarlo, hacer como que nada paso¡ pero con un demonio, le lamí el cuello y la envestí¡… la envestí maldición¡ por mas loca y tonta que este… eso… eso no¡… me comporte como un simple animal… como una bestia en celo…

Resignado el hanyou apretó los puños intentando aguantar un grito de rabia pura. Se recostó de nuevo en el goshimboku tratando de dejar de reprocharse internamente por haber cometido una gigantesca falta como esa, aunque los pensamientos volvían siempre con nuevos reproches y con nuevas ideas, incluso llego a considerar una verdadera posibilidad de que ella llegara con arco y flechas en mano, dispuesta a matarlo, a exterminar a la fea bestia que se había atrevido a tocarla. Se tranquilizaba recordando que ella no era ni de cerca, parecida a nada, ni a nadie, que conocía, aunque bien sabia que algo como eso sería difícil de pasar por alto. Pasaron un par de horas antes de que el cansancio de sus pensamientos superara a su energía acumulada, logrando calmarse lo suficiente como para simplemente recordar sin reproches, ni culpas, ese cálido y hambriento beso que le había dado a la miko… solo hasta entonces cayó en cuenta de algo ultimo… ella, no solo lo había dejado avanzar, si no que también lo había besado, ella también se había aferrado a él…

Además, ese aroma… ese aroma tan malditamente dulce. Con lo cerca que estaba, si ella hubiera tenido miedo o asco yo me habría dado cuenta por su aroma, pero en ningún momento percibí nada así, solo puedo recordar su delicioso y embriagante aroma, tan dulce, era como si me invitara a seguir avanzando… eso solo significa… que ella… ella estaba excitada?... no… eso es imposible… de seguro solo estaba tan sorprendida como yo…

Un lejano gruñido y el sonido de flechas, sacaron al semidemonio de sus pensamientos, siguiendo el sonido y el leve olor a sangre que comenzaba a llegarle, era sangre de youkai, pero también sangre humana. Su cuerpo vibro, sintiendo la desesperación de que algo pudiera poner en riesgo la seguridad de la miko con la que aun tenia demasiadas cosas por aclarar… llego al pequeño tramo de bosque donde varios cuerpos de demonios despedazados hacían un lúgubre escenario con una única sobreviviente en su centro, una miko de cabellos negros…

Kagome¡… no… no es ella… me escondí entre las ramas de uno de los arboles cercanos mientras veía como la maestra de Kagome, aquella que siempre protegía la perla, ensartaba un par de demonios mas como si no fueran mas que simples desperdicios… de alguna forma me di cuenta de lo fuerte que era aquella miko, aunque ya me lo había demostrado antes… pero ahora… parecía estar al límite de sus fuerzas…

-acaso piensas quedarte ahí toda la noche¡-escucho sus provocaciones, pero aun así no se movió de donde se encontraba, no tenía ganas de ir contra ella cuando esta se encontraba en tal nivel de alteración. El olor a lluvia le llego segundos antes de escuchar el agua caer, las frías gotas le erizaron al contacto con la cálida piel de su espalda y sus hombros, mientras plegaba sus aterciopeladas orejas para evitar que el agua se metiera en estas. El sonido de un leve golpe seco llamo su atención, con precaución regreso la vista a la guardiana que finalmente había agotado sus últimas fuerzas. Con su característica agilidad Inuhanyou, se acerco a la miko que yacía tendida en el suelo, se dio la libertad de observarla de cerca mientras las gruesas gotas de lluvia borraban del pálido rostro las manchas de sangre que la batalla habían colocado en ella…

Se parece a Kagome… pero ella… huele a sangre, a batalla… una miko que va por un camino lleno de sangre… realmente no se parece en nada a ella…

Lejanos gritos de aldeanos buscando a Kikyo sama le dieron a Inuyasha la pauta para retirarse, lo último que quería era hacerle frente tan pronto a Kagome y menos en una situación que podría malinterpretarse…

La pequeña Kaede ayudo a su hermana mayor a ponerse de pie. La nívea miko se dio cuenta que Inuyasha de haber querido, hubiera podido matarla fácilmente y quitarle la perla… tal vez realmente Kagome tuviera razón con respecto al hanyou, aunque aun no se sentía muy segura con respecto a eso…

Después del problema de youkais que hubo antes de amanecer, Kikyo me pidió que me encargara yo sola de los de la cabaña hospital, estaba preocupada, pues había salido herida de batalla, pero ella sabía cuidarse sola. También tenía sueño, se suponía que Kikyo se encargaría del turno de la mañana mientras yo terminaba de dormir, pero ahora tuve que hacerme ambos turnos seguidos…

Al menos durante la noche, tuve mucho con que mantenerme despierta. No podía dejar de pensar en ese beso que Inuyasha me había dado, fue alucinante, oh Kami¡ aun no entiendo cómo llegamos hasta ahí, aunque de algo estoy segura. Si tuviera la oportunidad de repetirlo, definitivamente lo haría…

El peliplateado se encontraba a la orilla del rio, había ido a beber agua después de desayunarse o comer, pues ya pasaban de medio día, un par de conejos asados, pero al ver su reflejo, se había quedado viendo, como si se observara por primera vez… sus cabellos de plata, color mas común en los youkais, pues de hecho no recordaba ningún humano joven que lo llevara así, al menos no naturalmente, ese par de orejas de perro, característica absolutamente youkai, colmillos grandes, con que sonriera levemente bastaba para que estos saltaran a la vista, sus ojos dorados, ojos exclusivos del clan de los perro demonio… y sin contar sus visibles y enormes garras, era mil veces mas sencillo confundirlo con un youkai que con un humano… sigo preguntándome, como demonios es que ella quiso ser mi "amiga" y como es que me dejo llegar tan lejos, aunque no era mi intención, pero ella tampoco hizo nada por evitarlo…

De nuevo el sonido de flechazos dando en el blanco, seguido de olor a sangre youkai, el ambarino sonrió internamente, al parecer este día se estaba tornando mucho mas agitado que los anteriores.

Con precaución siguió el rastro de cadáveres youkai, mucho más pequeño que el de la terminada noche. Esperaba ver de nuevo a esa nívea sacerdotisa, no estaba preparado para verla a ella, a Kagome, empapada de sangre al igual que su maestra la noche anterior, instintivamente respiro con fuerza intentando atrapar el aroma de sus cabellos sueltos o de su piel, se le revolvió dolorosamente el estomago al percibir únicamente el desagradable aroma a sangre youkai y a shouki. Se mordió el labio conteniendo un coraje que no le encontraba razón, cerrando sus puños con fuerza, salió a su vista sabiendo de antemano que ella no lo lastimaría. Su recién adquirida seguridad, no le evitaron un desagradable escalofríos cuando ella en el candor de la pelea recién terminada, apunto con arco y flecha, por un par de segundos al pecho de Inuyasha, quien al verse amenazado por ella, le hicieron preguntarse de dónde demonios le había salido la seguridad de que ella no lo lastimaría, en qué momento había caído víctima de una confianza hacia ella… jamás se alegro tanto de tener la razón al verla bajar casi de inmediato sus armas y sonreírle de manera cansada y agitada pero siempre tan dulce como le conocía…

-Inuyasha…- hablaba entre suspiros mientras recuperaba el aliento…- llegaste un poco tarde… no crees?... ya no quedo… ninguno para ti…-

-keh¡ no parece que necesitaras ayuda…- ayudarla? El iba a ayudarla? No estaba muy seguro de lo que sentía en esos momentos, pero estaba seguro que si en estos momentos ella realmente necesitase de su ayuda, el lo habría hecho seguramente sin pensar… tampoco podía entender la incomodidad que sentía al no poder percibir su aroma, no podía dejar de pensar en lo mucho que le fastidiaba que su aroma se hubiese perdido en ese mar de sangre… a su mente regresaron los recuerdos de la sacerdotisa guardiana y su coraje se incremento a un nivel visible, apretando los puños, gruñendo levemente y enseñándole los colmillos a la confundida miko frente a él, no quería esa semejanza, por alguna razón odiaba el ahora casi absoluto parecido entre ambas…

Kagome solo parpadeo confundida intentando entender la obvia rabieta del ambarino…

-apestas¡-

-que¡- Kagome se irrito demasiado con el poco sensible comentario, acababa de luchar maldición¡… contra demonios que pudieron amenazar su vida¡… estaba cansada¡ y por supuesto que se daba cuenta que apestaba¡ no se necesitaba tener un maldito sentido desarrollado del olfato para percibir el desagradable olor de toda la escena¡

-pues no es como que sea mi decisión sabes¡ por si no lo notaste acabo de deshacerme de un buen de youkais que intentaron MATARME…- recalco la última palabra con toda la fuerza y obviedad que pudo, mientras se apuntaba a sí misma el pecho para dejarlo aun más claro si fuera posible…

El concepto de que ella hubiera estado en verdadero riesgo le pegaron profundo en su pecho… se dio cuenta que el aroma le desagradaba porque simplemente significaba muerte, y lo último que quería en ella, era que estuviera rodeada de muerte… se sonrió por lo bajo dándose cuenta de lo mal que estaba… por primera vez era consciente de que sentía algo por esa miko, no quería averiguar que exactamente, lo dejaría en su tan aclamada amistad, pues no se sentía con fuerzas de admitid nada mas, suficiente tenia con saber que no deseaba perderla… su maldita presencia había logrado atravesar quien sabe cuántas mas de sus barreras, y ahora de nuevo sentía eso a lo que tanto le temía y que tanto se había prometido no sentir de nuevo jamás… apego por alguien…

-creo que utilizare una más de mis condicionantes para esta… amistad…- a pesar de todo la simple mención de la palabra "amistad" se le manejaba tan extraño, ella simplemente parpadeo intentando descifrar que demonios le pasaba a Inuyasha que andaba tan voluble… y a que tenía que venir una condicionante en un momento así… estaba fuera de contexto…

-la primera era de no armas, cierto?...- Kagome parpadeo nuevamente confundida, no era como que en estos momentos anduviera sin armas, al contrario, pero no le quedo más que asentir…

-ahora… tu aroma… no puede ser el de la sangre…- la azabache se miro el cuerpo completo, como si recién analizara realmente lo asquerosa que estaba, tenia pedazos de carne y sustancias de diferentes tonalidades por todo el cuerpo y definitivamente el aroma era desagradable, pero ella misma considero que algo así es imposible de evitar en una batalla, como el simple concepto de llevar armas…

-y exactamente como propones que no me ensucie cuando luche, Inuyasha se lógico¡ cuando peleo es obvio que…-

-pues no pelees¡…-

-tengo que hacerlo… es mi deber…-

Ella lo miro intentando entender, él al borde de un ataque de nervios deshizo la distancia entre ambos, quedando a menos de un metro de la miko, enterró con fuerza su mirada de fuego en las orbes canela de la chica, quería que lo entendería… toda la extensión y el significado de sus palabras…

-yo luchare por ti… - una embriagadora sonrisa fue la única respuesta que la morena atino a darle…

CONTINUARA : xD como vamos? Mucha miel?... jejejeje, acostúmbrense que hay viene mas y mas miel, la aparición de Onigumo se acerca así como el pequeño gran dilema de la perla, jojojo, ah¡ quería escribir mas con respecto a eso, pero hubiese quedado muy forzado en este capi jejeje…

Me gustaría saber que piensan de las comparaciones que Inuyasha hace con Kikyo y Kagome, hay una cosita que quise explicar, me encantaría saber que sintieron con eso *w*

mandenme reviews porfa, son el alimento de mi musa...

Atte: Kagome Nekko