Hermosa Juventud

Es el año 2284 la ciudad es un caos total aunque reine la paz el trafico es insoportable a pesar de que los autos pueden transportarse sin estar sujetos a una calle, los grandes edificios de más de 2000 pisos no son suficientes para poder albergar a toda la población del planeta y los cimientos de estas enormes megalópolis son lo que en un principio fueron las primeras ciudades y un enorme vacio divide estas ciudades contaminadas y llenas de oscuridad de las nuevas.

En la ciudad No. 10 en la Tienda Departamental "Campana Dorada" que es la más grande de la ciudad un operativo policiaco es llevado acabo tres unidades de policías bien armados están dentro del edificio en el piso 581 donde están las cajas registradoras, las tres unidades están compuestas por 10 hombres cada uno de ellos está frente al gran mostrador de metal apuntando sus armas y el capitán del escuadrón dice:

- ¡Arriba las manos en nombre de la ley!… baja lentamente tu arma y coloca tus manos detrás de la nuca… sino… ¡dispararemos!

El capitán es un hombre de tez morena clara, cabello con canas y corpulento; el sujeto a quien apuntan es un joven de alrededor de 18 años alto de piel blanca de cabello negro al igual que sus ojos viste un pantalón de mezclilla y una playera sin mangas negra con muchos agujeritos.

El ladrón baja lentamente el arma, sube lentamente sus dos manos hacia arriba en dirección a su nuca, en tanto el capitán sigue son su vista el movimiento de las manos hasta que se percata de un extraño tatuaje que el chico tiene en su brazo izquierdo el cual se le hace familiar y se queda en shock. El criminal percibe la distracción y en un hábil movimiento de su espalda saca dos armas que dispara en contra de los policías como segundo acto impulsa su cuerpo hacia atrás pegando un salto que lo deja detrás del mostrador de metal, comienza a disparar hacia unas cadenas que sujetan una campana de metal que esta en el techo cuando la campana se desprende de las cadenas cae encima de los uniformados a excepción del capitán. El maleante corre hacia las escaleras eléctricas que dan al piso de arriba y sube velozmente.

El capitán reacciona y sigue al ladrón él cual esta en el área de alimentos, lo ve que corre rápido entre los estantes mientras él llega a ese piso comienza a disparar en contra del criminal pero sin dar en su objetivo.

El maleante llega al área de vinos toma unas botellas destapando una y tomando un poco después se dirige al final del estante y antes de que el capitán entre en este pasillo tira los anaqueles deteniendo en seco a su persecutor que solo ve como los vinos, licores y de más bebidas se rompen desencadenando un efecto domino que tira las demás repisas, del otro lado el criminal saca de su pantalón una recipiente que abre y mientas corre hacia el siguiente piso va tirando su contenido.

El capitán regresa por donde vino encontrando las escaleras que el chico uso para subir desde ahí lo ve alejarse de unos tanques de metano empieza a disparar pero sin dar en su objetivo ya que el ladrón es ágil y muy rápido.

Finalmente el criminal se encuentra con las escaleras se detiene rápidamente abre las otras dos botellas que trae y las derrama en la ropa que encuentra cerca de él después de su pantalón saca una tira de cerillos que parte a la mitad, agachándose esquiva un disparo del capitán que casi lo alcanza, se levanta, mira al capitán encendiendo las dos tiras de cerillos.

- ¡Detente!… que demonios vas hacer… el capitán que ha visto todo lo que el ladrón ha hecho.

El criminal mira contento y triunfante al capitán, deja caer los cerillos en el camino de pólvora que hizo y lanza los otros a la ropa bañada en alcohol enseguida el fuego se extiende por todo el lugar, el uniformado en tanto mira como el fuego se expande hacia donde él se encuentra como puede se avienta hacia el piso de abajo.

En un casino en las afueras de la ciudad una sensual mujer baila al ritmo de una música exótica los hombres ahí presentes la miran extasiados especialmente por la belleza de esa despampanante mujer de cabello negro de tez bronceada, cuerpo seductor, en uno de sus brazos un extraño tatuaje del color de su piel y un vestido negro que detallaba cada curva de su impresionante cuerpo. Todos los presentes miraban sin dar crédito a lo que ven sus ojos un espectáculo sin igual en tanto en las salas de juego los jugadores pierden grandes cantidades de dinero apostando.

Adentro en la habitación donde se encuentra la sensual mujer bailando cinco hombres la ven mientras que cuentan los millones de dólares que han ganado hasta que la mujer de su vestido saca dos armas con las cuales mata a cada uno de los sujetos ahí presentes.

En el centro de la ciudad No. 10 a unas cuantas cuadras de la tienda "Campana Dorada" el trafico se ha apoderado de la poca paciencia que tienen los conductores en especial de una joven de cabello corto negro, piel morena y hermosos ojos azules, es tanta ya su desesperación que no deja de gritar groserías y de apretar el claxon, con ella se encuentra otra joven de su misma edad 18 años de tez blanca, pelirroja con rizos y ojos verdegris, ella es quien trata de tranquilizarla.

- Ya cálmate… tranquila en cualquier momento el trafico se va a mover… tranquila

- ¡¿Como que tranquila?!... sabes cuánto tiempo hemos estado aquí… ¡Idiotas muévanse!

La joven respiro tratando de no perder también la paciencia.

- Mírame

La joven de ojos verdegrises llamo la atención de su joven compañera quien la mira y se calma, en tanto el tráfico avanza y el semáforo esta apunto de cambiar a verde, en el carro las dos jóvenes se miran, lentamente se acercan hasta rosar sus labios en un cálido beso, el semáforo esta en verde y el automóvil de ellas no avanza ya que están entretenidas en sus asuntos, los conductores empiezan a tocar el claxon de sus autos pero ellas siguen en lo suyo hasta que un oficial de transito llega a la ventana al lado del copiloto, él trata de llamar su atención tocando la ventana pero nada una vez más lo intenta y una de las jóvenes le hace una seña indicándole que se valla, el uniformado enojado toca de nuevo.

- Señoritas por favor muévanse…¡Ahora!

En la tienda departamental el ladrón sube al barandal de la escalera bajando rápidamente antes de llegar al siguiente piso se su pantalón saca un arpón pequeño que lanza hacia el techo columpiándose en la cuerda del ancla directo hacia la salida mientras se columpia la soga baja poco a poco a la altura de una puerta que esta abierta pero enseguida se cierra cuando un padrecito entra al lugar, el criminal se dirige a toda velocidad hacia la puerta cerrada. En tanto el fuego se expande en el piso de arriba acercándose a los tanques de metano por un lado y por el otro a el área de licores, el maleante se tapa la cara para después inevitablemente estrellarse en la puerta de vidrio, gracias a la fuerza que lleva traspasa el cristal, al instante se suelta y milagrosamente entra en su carro que está abierto.

El capitán cae en un globo inflable gigante al instante se levanta corre a la salida viendo al padre.

- ¡Nooo!... que hace aquí… hay que irnos ¡ahora!

El capitán jala al clérigo quien mira al piso de arriba mirando el fuego, ya afuera el ladrón ya no está, el uniformado detiene un taxi baja al conductor y sigue al maleante.

En tanto el oficial de transito espera que las chicas avancen, la conductora se separa de su fiel compañera mira con enojo al oficial y le grita

- ¡¿Qué te pasa idiota?! No ve que estoy ocupada porque no se va a molestar a alguien más

La joven logra intimidar al oficial que empieza a discutir con la joven conductora, mientras que la otra joven solo se limita a verlos con fastidio, ve hacia la ventana que se encuentra a su lado por el retrovisor nota que un carro se acerca a toda velocidad hacia donde esta el oficial pero es emaciado tarde para hacerlo a un lado cuando el automóvil del ladrón llega a donde el uniformado se encuentra la defensa del vehículo se lleva al oficial el cual flotaba en una patineta voladora en el aire, en ese mismo instante el tiempo parece detenerse y el criminal voltea a su izquierda mirando a la joven de aquel auto perdiéndose en sus ojos verdegrises por unos segundos se sonríen sin percatarse que el oficial se estrella contra un coche, el tiempo parece regresar a su normalidad, para ellos, y el maleante se vuelve a concentrar en conducir esquivando el tráfico. En ese instante se escucha un gran sonido que hace temblar todo mientras que las ventanas de los edificios cercanos se rompen para después sentirse una tremenda explosión, se trata de la tienda departamental que ha volado en miles de pedazos. Las personas que están cerca se impresionan al ver una enorme nube de humo y fuego que puede verse a la distancia.

En el casino la mujer sale de la habitación de donde estuvo bailando cierra la puerta baja las escaleras contoneándose de forma sensual hacia la salida hasta que…

- ¡Señorita!

Ella voltea asustada la han descubierto ahora tendrá que matarlos a todos, tranquilamente se da la vuelta mirando al hombre que la llamo.

- Si diga -. Habla con un tono seductor

- No le gustaría jugar en la ruleta de la suerte -. Se trata de un empleado del lugar

- Mmmmm… esta bien

- Escoja un numero

- El 12

La ruleta dio vueltas sin parar hasta que lentamente se detiene, ella mira sorprendida la ruleta al ver que el número que ha caído es el que ella escogió, el hombre la mira felicitándola.

- Felicidades señorita ya gano… aquí esta su premio 500 dorales para que gaste en ropa.

Ella sonríe complacida marchándose con el botín que robo en la habitación y con el premio de la ruleta…

Esa si que es suerte…

Nota Final: Gracias por leerlo si deseas comentar me harias muy feliz. Los capítulos se estaran publicando los martes.