Oficina del Detective Privado.

Rarity descansaba plácidamente sobre su silla, ya que no tenía mucho que hacer luego de haber resulto todos los casos, cuando una señora gorda de a mediados de sus cuarenta años ingresa intempestivamente con lágrimas en los ojos.

"¡Socorro, detective! ¡Me han robado a plena luz del día! ¡Ni siquiera me di cuenta hasta que fue demasiado tarde!"

"Tranquila señorita, no hay por qué desesperarse." Dice Rarity, despertando de su ahora interrumpido sueño. A pesar de los gritos de la mujer, ella mantiene la compostura. "Por favor, tome asiento y dígame su nombre."

"*Sniff*… Soy la Sra. Barbie Q. …"

"Muy bien señora Q, ahora dígame qué fue lo que le robaron."

"¡Mi teléfono celular! ¡Se robaron mi teléfono celular! ¡Por favor, ayúdeme a encontrar mi teléfono! ¡MI TELÉFONOOOO!"

"Cálmese querida, no necesito que se altere más de lo que ya está. Yo me encargo de la situación, mientras usted quédese aquí y entreténgase con estas revistas de moda."

Así, la detective Rarity abandona su oficina para cumplir con su deber.

(Quince minutos después)

"¡Volví!"

La señora quedó impresionada por el tiempo que le tomó a Rarity en regresar de su misión. ¡Oh! ¡Eso fue bastante rápido!"

"Soy bastante eficiente." Dice Rarity sonriendo orgullosamente.

"Ya lo creo. Y bien, ¿dónde está?"

"¡Justo aquí!... y es el número +1(408) 785-9962."


Zephyr Breeze iba en dirección rumbo a la casa de Rainbow Dash. La atleta lo había llamado temprano para almorzar y Zephyr pensó que le había preparado algo exquisito por motivo de su cumpleaños, así que acelera el paso para llegar rápido. Una vez estando afuera del inmueble, Zephyr toca el timbre de la casa siendo recibido por una Rainbow Dash portando escobas y trapeadores.

"¡Vaya, hasta que al fin llegas! Estoy limpiando toda mi casa, espero que eso no te moleste en lo absoluto."

"Uh… claro que no, para nada." Asegura Zephyr.

"¡Bueno, no te quedes ahí como bobo! ¡Entra de una vez!" Rainbow hace ingresar al hermano mayor de Fluttershy de un tirón al brazo y lo sienta junto a la mesa donde le sirve un simple plato de sopa de verduras en lo que ella prosigue con la limpieza.

"¡Pero qué es esto! ¿Así celebras mi cumpleaños? ¿Con una miserable sopa?"

"¿Y que querías? ¿Langosta? ¿Faisán? ¿Caviar?..."

"No pido tanto… ¿pero ni siquiera una botella o una lata de refresco para destapar?"

Entonces Zephyr comienza a protestar. "¡Eso sí que no! ¡Tengo que destapar algo!"

"¡Qué bueno!" Exclama Rainbow Dash, entregándole a Zephyr una sopapa. ¡Toma, aquí tienes para que empieces a destapar la tina del baño!"


En las afueras de la ciudad, bajo el inclemente sol, estaba un grupo de reos picando piedras en una cantera bajo la constante vigilancia de los guardias de seguridad.

Entre los prisioneros se encontraba Trixie Lulamoon transpirando de sudor por tratar de picar su piedra. Lo peor del caso era que tenía que hacer esto hasta las doce del mediodía, y recién eran las 09:10.

"Cuando a Trixie le dijeron que tenía que pasar cuatro años a la sombra, ¡esto no era lo que tenía en mente!"


Edad Clásica

Sobre el monte de una ciudad estado se erguía un espléndido templo construido con las piedras más finas traídas desde el corazón de las montañas. Un panteón hecho en honor a la diosa local y guardiana de la ciudad, Faust.

En su interior se hallaban dos de las sacerdotisas, Fluttershy y Amethyst Star, preparando los inciensos para la celebración que se iba a dar esa tarde. Amethyst se aburre de los inciensos y decide entablar una conversación con su amiga.

"Fluttershy, ¿alguna te comenté que los dioses se presentaron ante mí?"

"No, nunca. ¿Cuándo sucedió?"

"Hace mucho tiempo, en un sueño." Responde Amethyst, "bajaron de su morada celestial y me dieron a elegir entre dos opciones: ser la más rica del mundo, o ser la más hermosa del mundo."

"¿Y cuál elegiste?" Pregunta Fluttershy.

"¿Acaso no es obvio?" Amethyst hace poses denotando su escultural figura.

"Qué casualidad. Te confieso que los dioses también aparecieron ante mí en un sueño."

Este comentario toma por sorpresa a Star. De entre todas las personas que conocía, jamás pensó que estas cosas le sucedan a alguien como a Fluttershy. Especialmente Fluttershy.

"¡No me digas! ¿Y qué te dijeron?"

"Los dioses me dieron a elegir entre dos opciones, como a ti, pero las mías fueron distintas. Debía escoger entre tener mucho coraje o tener buena memoria."

"¿Y qué opción escogiste?"

"Uh… pues... no lo recuerdo." Responde la peli rosa.


Una tarde de fin de semana, Shining Armor recibe a un par de distinguidos señores, parece que se trataba de gente muy importante.

"Buenas tardes caballeros, ¿qué los trae a mi hogar?"

"Venimos en representación del Museo de Historia de Canterlot."

"Nos informaron que usted tiene en su posesión una gran colección de armas antiguas."

"En efecto señores, tengo una variedad de armas fabricadas aquí en la misma Canterlot."

"¡Fascinante detalle!" Exclama uno de los representantes del museo.

"¿Cómo obtuvo la valiosa colección?"

"Fue pasando a través de mi familia. De generación en generación." Shining Armor hace pasar a los señores representantes a la sala de estar donde había una variedad de resorteras y hondas de maderas exhibidas sobre un marco.

"¡Y aquí están las hondas de mis abuelos, bisabuelos y tatarabuelos!"


Bulk Biceps ejercitaba sus brazos levantando pesas constantemente sin mostrar ni el más mínimo signo de agotamiento.

"¡Wow Bulk, estás que ardes! Cuando se trata de ejercitar el cuerpo, tú te lo tomas muy en serio." Flash Sentry dice con admiración junto a sus amigos, Brawly Beats y Ringo.

"¡Gracias! Debo mantener estos brazos en forma para jugar dominó."

"Viejo, ¡si para jugar dominó no se necesita eso!" Replica Brawly Beats.

"Es que yo lo juego con ladrillos." Admite Bulk Biceps.


Apple Bloom y Sweetie Belle estaban descansando en el campo de entrenamiento de la escuela Canterlot cuando Scootaloo se acerca con ellas.

"Oigan chicas, ¿quieren escuchar un cuento subido de tono?"

Ambas Crusaders intercambian miradas. Habían escuchado toda clase de cuentos pero jamás uno que sea subido de tono porque ese tipo de historias estaban reservadas únicamente para los adultos y adolescentes, creían ellas. De cualquier forma lo iban a saber tarde o temprano, ¡y qué mejor momento que ahora!

"A mí me gustaría escucharlo."

"Lo mismo digo. ¡Dale Scoots!"

Entonces la peli morada toma aire y en voz alta dice: "¡HABÍA UNA VEZ UN BARCO CHIQUITO…!"


Ahí lo tienen, un cuento "subido de tono" narrado por la voz de una pre-adolescente. No apta para los que tienen problemas de audición.