DGM OTP Week 2020

Día 3: Ella

Tema: Color/ Silencio

La silueta de aquél día se desvanece en blanco
Mirando a aquélla estación teñida de palidez

yo, que dejé de moverme, fui arrastrado

Glaring my way Gravitation

No podía seguir observándolo a lo lejos, sentía que se veía a si misma hacía pocos meses.

Road observaba al chico nuevo de su clase, él se llamaba Allen Walker, pero no hablaba con nadie, llegaba justo a tiempo para las clases y se iba enseguida a su casa, siempre almorzaba solo y cuando alguien le hablaba solo pronunciaba monosílabos o ni respondía.

Así que un día, simplemente comenzó a hablarlo, aunque a él no le prestara atención.

—Hola, me llamo Road Kamelot.

—¿Y? —fue lo que Allen le contestó.

Road sonrió, en verdad sería muy difícil.

—Solo quería decírtelo Allen, eso es todo, no importa si ahora no te interesa mi nombre.

El chico no volvió a contestarle, simplemente se levantó y se fue.

Road no se rindió. Absolutamente todos los días, se sentaba a su lado y le contaba algo de ella, a veces le hablaba sobre la tarea o simplemente sobre lo que había desayunado ese día.

Llevaba dos meses así y Allen la ignoraba totalmente, era como si ella le hablara a una pared.

—Sé que tampoco te interesa esto, ni nada de lo que te diga, pero no puedo dejarte solo y no lo haré, seguiré hablando contigo y no podrás detenerme.

—Eres un real fastidio, ¿sabes? —aunque no era nada bueno lo que le dijo, Road era feliz con el avance.

—Soy consciente de ello, Allen.

Otro mes pasó de esa manera y noviembre llegó.

—No vendré a clases en los siguientes tres días Allen, solo espero que no te sientas solo sin mí, pero volveré pronto y te volveré a hablar.

Y una vez más, Allen no le dijo nada, solo siguió leyendo un libro.

Al día siguiente, Allen miraba a su alrededor. Road no estaba, era la primera vez que no iba a la escuela.

—Espero que se haya rendido.

Pero, al día siguiente fue igual, no quería admitirlo y probablemente no lo haría, pero comenzaba a preocuparse. ¿Dónde estaba? ¿Por qué no le había dicho dónde iba? ¿le había pasado algo? ¿se había cansado de él y cambiado de escuela? Y lo más importante, ¡¿por qué demonios estaba tan preocupado?! ¡Era ella la que lo buscaba y hablaba todos los días! ¡Él no quería tener cerca a nadie!

Pero, el tercer día ya estaba en su límite. Nunca había iniciado él una conversación, pero dado que había visto siempre a Road con unos de sus compañeros, se acercó a preguntarles.

—¿Puedo preguntar algo?

Un chico pelirrojo y una chica de cabello verde, se miraron con sorpresa.

—Puedes preguntar con confianza, ¿qué pasa?

—¿Ustedes saben por qué Road no ha venido los últimos tres días?

—¿No te avisó? —le respondió la chica—ella dijo que lo haría.

—Solo sabemos que, por motivos personales, pidió permiso por 3 días para poder faltar, pero mañana debe regresar—explicó el pelirrojo.

—Ya veo, muchas gracias.

Allen al saber lo que quería, se disponía a regresar a su asiento, pero el chico lo llamó.

—Ella en verdad quiere llevarse contigo, no sé realmente porqué, pero sus intenciones son buenas, pensé que en realidad ella no te importaba, pero ahora sé que sí, me alegro por ello.

—Es cierto—intervino su amiga—ella ha intentado duro por estos meses para ser tu amiga, por favor no la lastimes.

Allen no supo que responder, por lo que solo asintió y se alejó.

Y, al fin, el nuevo día llegó y Road regresó a la escuela.

Allen se quería golpear a sí mismo, se encontraba en la puerta de la escuela, esperando a que apareciera.

No habían pasado ni cinco minutos, cuando ella llegó.

—Hola, Allen.

El chico la miró nada más, y ella acostumbrada a ese trato, siguió de largo y entró al edificio, pero se detuvo al sentir que alguien tomaba su mano. Al darse la vuelta y ver quien era no pudo evitar preguntarse qué pasaba.

—¿Por qué no viniste los últimos tres días?

Road quedó aún más sorprendida. Era la primera vez que él le decía una frase tan larga, y, además, algo de ese estilo.

—Te avisé, ¿no lo recuerdas?

—¿Me avisaste?

—Sí, te dije que faltaría tres días, pero al parecer no me prestaste atención, como es ya costumbre.

Allen la soltó de golpe y bajó la mirada.

—Perdón, en verdad no lo recuerdo.

Road suspiró, pero a la vez, sonrió.

—Fui a mi ciudad natal a visitar la tumba de mi madre. Era su primer aniversario luctuoso, pero nos tomamos tres días, porque está bastante lejos.

Allen volvió a mirarla con arrepentimiento.

—Lo siento.

—No te preocupes, pero ¿recuerdas que una vez te dije que no te dejaría solo, aunque tú no quisieras?

—Eso sí lo recuerdo.

—Eso es porque me recuerdas a mí hace unos meses. Cuando perdí a mi madre, yo empecé a comportarme como tú. No sé cuáles sean tus circunstancias, pero quiero apoyarte como nadie me apoyó a mí, a pesar de haber pedido ayuda. Esa igual fue una de las razones por las que me mudé aquí con mi tío, incluso dejé a mi padre atrás. Tal vez solo me acerqué a ti, para sentirme mejor conmigo misma, pero no podía permitir que alguien se sintiera como yo llegué a sentirme.

—En mi caso, fue mi padre—confesó Allen por primera vez desde lo ocurrido.

Aclaradas un poco las cosas, Allen comenzó a prestarle mayor atención a Road y a hablar un poco más con ella. Era bueno tener alguien con quien hablar de cómo se sentía y de que ella no lo juzgara, lo comprendiera y apoyara.

Su vida se había vuelto totalmente negra desde que perdió a su padre, silencio y oscuridad era lo único que existía a su alrededor, pero gracias a Road su vida volvió a tomar color y poco a poco volvió la luz a él.

—Gracias—le dijo Allen a Road un día en el descanso, mientras almorzaban en el salón.

Road no preguntó por qué, lo comprendía totalmente y estaba tan feliz por haber ayudado a Allen, aunque fuera un poco, que lo abrazó fuertemente. Lo soltó pocos segundos después y lo miró sonriente. Su mirada se perdió en la de Allen, podía ver cariño en sus ojos y un enorme agradecimiento. Se miraron fijamente unos momentos, antes de que sus rostros se acercaran y sus labios se juntaran.

Ruborizados se alejaron por haber hecho tal cosa sin proponérselo.

—Vaya—dijo Road rompiendo con el silencio—, creo que me gustas.

Allen agachó la cabeza, aún más ruborizado al escucharla.

—Opino lo mismo.

Road sonrió.

Sin que ninguno de los dos se lo imaginara, sus vidas se habían enlazado de tal manera que ahora se llenarían de luces y colores mutuamente, rompiendo con el silencio y oscuridad que a ambos atacaba.