DGM OTP Week

Día 7: Te lo prometo

Tema: Meta/Confesión

Necesitaba urgentemente hablar con ella, tenían un terrible mal entendido y necesitaba aclarárselo, pero ella se negaba a hablar con él, lo había evitado durante una semana, y al fin había logrado localizarla, sin embargo, ella echo a correr al verlo.

—Road, espera—gritaba corriendo detrás de ella, lo más aprisa que podía—necesito hablar contigo.

—Pero yo no quiero hablar contigo—le respondió sin dejar de correr. Allen la vio bajar por unas escaleras, pero él conocía un atajo, así que entró a una puerta de servicio y corrió más rápido, hasta que llegó al final de las escaleras y así logró atraparla y evitar que siguiera huyendo.

—Road, quiero hablar contigo.

—Ya te dije que yo no quiero hablar contigo.

—Lo que escuchaste ese día, es un error, no sé por qué te dijeron que estoy saliendo con Loufa, yo solo le ayudé a llevar unos papeles, nada más.

—No te creo nada.

—¡Tienes que creerme! ¿Qué necesito hacer para que me creas?

—Solo déjame en paz, ¡¿quieres?!

—No lo voy a hacer, hasta que digas que me crees.

—No lo voy a decir, porque no te creo.

Allen comenzaba a desesperarse, pero escuchaba claramente en su cabeza las palabras que su amigo Lavi le aconsejó.

"Si quieres que ella te crea, tienes que confesártele"

Allen no quería hacerlo ahora, no era el mejor momento para hacerlo, deseaba poder decírselo de otra manera, no así.

—Escúchame Road—, le dijo suspirando y sosteniéndola de los hombros para que no volviera a huir—la única chica que siempre me ha importado eres tú, nadie más.

—Eso no es cierto, tú eres amable con todos.

—Eso es porque yo siempre he sido así, pero a la única a la que trato diferente, es a ti. Road, tienes que creerme, la única mujer en mi vida eres tú, y quiero que siempre sea así.

—Sigo sin creerte.

Muy frustrado, así se sentía Allen, debía decirle todo y ya.

—Entiende de una vez, la única chica que me interesa eres tú, porque me gustas, porque estoy absolutamente enamorado de ti—le gritó.

Road parpadeo, una, dos, tres veces.

—¿Qué? —preguntó incrédula—¿qué acabas de decir?

—Que me gustas, no te lo había dicho antes porque planeaba poder ser un hombre de bien del que te pudieras sentir orgullosa, antes de confesártelo, pero dadas las circunstancias, no tuve otra opción.

—¿Te gusto?

—Sí, mucho.

—¿Yo?

—Sí, tú Road Kamelot.

—¿Tienes fiebre o algo así?

Allen volvió a suspirar. ¡Qué difícil era! Decidido y harto a la vez, la miró fijamente por unos segundos.

—Te lo demostraré.

Y tomándola de los hombros, la besó. Allen sentía su cara arder de la vergüenza por tal atrevimiento, pero sentía que no tenía otra opción. Solo logró relajarse, cuando sintió que Road correspondía a su beso.

—¿Me entiendes ahora?

—Con ese beso, claro que sí.

—Lo que tuve que hacer para que me creyeras—se quejó.

—Lo siento, estaba celosa.

—Lo noté.

Road puso un puchero en protesta.

—Te esperaré—le dijo con una linda sonrisa.

—¿Me esperarás?

—Sí, hay una razón por la que no me lo habías dicho, así que te esperaré hasta que estés listo.

Allen la miró sin saber qué decir. ¿Esperar? Él ya le había confesado todo, ya no tenía por qué esperar.

—Creo que eso ya no es necesario. ¿No te importa cómo soy ahora, verdad?

—Estoy bien con eso, más que bien de hecho.

—Entonces, ya no hay nada que esperar.

Road sonrió. Allen sonrió.

—Bien—dijeron al mismo tiempo.

Y ahí estaba ese par, mirándose y sonriendo, sin saber qué más decir o hacer, pero ya habría tiempo para ello.