Disclaimer 1: Fanfic sin ánimos de lucro. The Loud House es creación de Chris Savino, propiedad material de Nickelodeon Intl, y está bajo licencia de Viacom International Media y Jam Filled Entertainment.

Disclaimer 2: Los materiales referidos y/o parodiados son propiedad intelectual y material de sus respectivos creadores.

Amarillo al índigo

Pánico escénico

Royal Woods, Michigan

9 de diciembre de 2017

El pórtico de los Loud

7:04 pm

Como Lincoln en su momento, se aseguró de pedir su propia pijamada usando sus propias fortalezas, solo que sin la ayuda del Señor Cocos. Más que nada, tuvo la sutileza con sus padres al darles un pastel Selva Negra y una petición frontal para Leni.

Benny no está invitado. Después de aquella presentación, a la semana lo encontró en brazos de Ruby. No era un buen momento para recordar al imbécil que rompió su corazón, pero…

~x~

De todos los lugares que pudo haber elegido para darse cita, uno de los gabinetes del restaurante familiar fue el peor. Como estaban en hora pico del servicio, lo menos que pudo hacer sería pedir perdón por llegar tan tarde. La maestra Bernardo se pasó ahora sí con esa absurda comedia griega de la huelga de mujeres como para no darle mucha importancia. Todo lo que quería era pasar una tarde agradable con Benny comiendo algo de lomo Strogonnoff. No tanto por cuenta de la casa, sino con cargo a su mesada.

De lejos, veía arrumbada a la Señora Appleblossom, pero había alguien más que, entre otras cosas, deja ver una manga corta roja y un pantalón holgado de algodón verde. De la manga, reconoció un brazo moreno demasiado bien.

Decidida, decidió confrontarlos. Craso error, pues en el último segundo Benny se separó. Demasiado tarde, porque Luan lo vio todo.

-Es que se le metió algo en el ojo -alegó Benny, con Ruby sentada en sus rodillas.

-No… digas más, Benjamin -dijo Luan, molesta, o más bien furiosa y contenida.

No se lo quería guardar. No se puede permitir un ultraje semejante, por lo que, nada más llegó a la cocina, tomó un cuchillo, sacó a Grant de la cocina y empezó a cortar vegetales con la velocidad de una desquiciada, mascullando insultos a diestro y siniestro.

~x~

Definitivamente le sentó muy bien cobrarse con un especial del Día de las Bromas. Pudo dar las gracias a que Lincoln accedió a participar a cambio de dos años por completo libres de bromas, no válidos en Navidad y Año Nuevo ni en las visitas a los abuelos.

Tiene suerte de que Leni se fuera a casa de unas amigas y sus padres salieran al cine. Espera a que su lista de invitados sea cumplida al menos a tres cuartas partes de lo que espera. Benny y Ruby están en la lista negra, desde luego, y el tener a Jackie y a Shannon como apoyo al menos es una suerte. A menos que…

-Lo siento mucho, Luan -dijo Leni-. Jackie dijo que no vendrá porque… -pensó su respuesta antes de leer el mensaje-… porque a Sebastian le sacaron un diente roto, ¡sí, eso! Y tendrá que quedarse a cuidarlo.

-¿Y a dónde vas con ese saco de dormir? -quiso saber Luan.

-¡No es un saco de dormir! -mintió Leni-. Es una bolsa con cosas que me encargó Fiona.

-¿Cómo una bolsa de dormir? -cuestionó Lynn antes de dar una mordida a un submarino de albondigón.

-Ah… -jadeó nerviosa Leni, abriendo la puerta y saliendo hecha un bólido.

Bufando, Luan cerró la puerta y miró a la mesita de la sala.

Sabiendo que la ocasión para una pijamada suya podría no darse de nuevo, decidió emplearse a fondo en la cocina. ¿Papitas, frituras, aderezos comerciales y pizza? Cosa de aficionados, pensó, pues la mesita de la sala tiembla con el peso de al menos dos baldes de pollo frito casero -se saltó la cena, dicho sea de paso, para aguantar lo más que pudiera-, purés de papa, zanahoria, camote y garbanzo en cantidades moderadas, gravy, cáscaras de papa fritas, latas de soda de varios sabores y, como remate, una fuente con pequeños cupcakes de banana, fresa, vainilla y limón, todos con cubierta de chocolate blanco, fondant y chispitas.

-¡Deja eso! -dijo Luan, sorprendiendo a Lana con las manos en la masa.

-Me quedó el hueco en el estómago -se excusó esta, a nada de haber intentado tomar una bandeja con cupcakes.

-¿Y los que te dieron? -cuestionó Lincoln, llevando un último tazón con puré de papa.

-Lisa dijo que "eran demasiado azúcar para mi sangre" -remedó la tomboy- y se los llevó a su cuarto. A cambio me dio pasas… fuchi… ¿A quién se le ocurre comer algo que parece popó de hámster?

-No es por interrumpir -intervino Lisa, bajando por la escalera-, pero esos pastelitos individuales con una enorme carga hipercalórica no son adecuados para su metabolismo. Sugiero que…

-¿Qué los entregue y coma pasas mientras tú y Lily se llenan la boca de cupcakes? -cuestionó Lana- ¡Ni lo sueñes!

Como si la ofensa fuera grave, Lana se fue directo sobre Lisa con todo. Esta no hizo mucho por defenderse mas que aprovechar el terreno alto que brindan las escaleras para asestar una patada a la rubia.

-¡Niñas, ya sepárense! -ordenó Lincoln, quedando envuelto en la trifulca.

-¡¿Quieren bajar el volumen?! -exigió Luna, notablemente estresada- ¡Trato de escribir una canción!

Como si todos temieran represalias, todas las implicadas en la trifulca prefirieron largarse de allí. Lincoln estuvo a punto de irse, mas Luan se adelantó a él y lo detuvo al principio de la escalera.

-¿No se supone que ibas a ayudarme con esto? -preguntó inquisitiva Luan.

-Eso fue lo último -declaró Lincoln, ansioso por irse.

-¿Tienes algo más que hacer? -interrogó la castaña.

-La tutora con quien me mandó Bolhofner es algo… "especial" -responde el peliblanco, sonando convincente.

-Una tutora -dijo Luan, poco convencida de ello.

-Es que quise evitarme problemas. Ya sabes… por lo de H-U-G-H. Y ella, digamos que es una chica de ciertos rituales, como entrar por la puerta trasera y eso -añadió Lincoln.

El momento fue oportuno, pues tanto en la puerta del patio trasero como la entrada principal sonaron sendos golpeteos.

En la puerta principal, Luan recibía al mismo tiempo a Parvana, Shannon y Lyberti. Las tres chicas, todas hasta esa semana compañeras del club de drama de la preparatoria, han sido para la comediante un grupo de apoyo. Después de todo, no ha sido mas que la última en pasar por una infidelidad. Lincoln, por su lado y ya ajeno al ajetreo de la sala, recibía a su tutora.

La chica en cuestión, Maggie, apenas y había cambiado desde el verano del año pasado. Viendo el potencial desastre de la anterior fiesta que organizó la madre de esta, optó este verano por prescindir de cualquier diversión e invitar a ambos hermanos. Con el cabello arreglado ya con una liga de color índigo para formar una cola de caballo y despejando la frente, a Lincoln le pareció la versión deprimente de su hermana comediante.

-Dejemos las cosas en claro -dijo Maggie, un tanto molesta por la hora-. Tengo hasta las siete para avisar que me voy a quedar. Si estoy aquí, es porque no tengo de otra, así que si haces algo que no debes me largo. ¿Quedó claro?

-Como cristal -respondió Lincoln, al mismo tiempo que ve a su tutora olisquear el ambiente.

-¿Cenaron pollo frito? -cuestionó Maggie, sintiendo el gruñir de su estómago.

-No -responde Lincoln-. Es mi hermana, Luan. Tiene una pijamada y no quiere que la moleste.

-Dime que… no es la dueña de Negocios Graciosos -estimó la emo.

-De hecho soy su empleado -añade Lincoln con algo de modestia.

-Todavía no olvido que arruinaste mi pastel en mi fiesta de trece.

-¿Podríamos ir al grano, por favor? -pidió nervioso el peliblanco.

-Mientras no sea álgebra, adelante -accede Maggie.

Conforme a la velada en la sala avanza, Luan se desahogó del mal trago que le significó Benny, y más al saber que no fue la primera a quien se lo hizo.

-Toc toc… -dijo Shannon, jugueteando con un muslo de pollo en plan de animar la noche.

-¿Quién es? -preguntó jocosa Parvana antes de dar un trago a una lata de toronja.

-El frígido

-¿El frígido quién? -animó Lyberti, burlona.

-¡El que congela tu corazón! -dijo riendo Shannon, tomando un cupcake de limón y estampándolo contra una foto de Benny.

El juego que Luan había improvisado consistía en imitar un drama o contar un chiste hiriente. Sin importar la respuesta, debían embarrar el cupcake que tomaran contra una foto del infiel en cuestión, pero si era uno muy malo el precio a pagar era recibirlo en lugar de la foto.

Dicho eso, el chiste no causó gracia. Para entonces, Luan ya había recibido un par de cupcakes en la cara, mientras que Parvana y Shannon tenían uno cada quien. Lyberti, por su lado, no tenía nada en la cara o en la ropa.

En la cocina, con el suficiente espacio que el resto les dejó, Lincoln sencillamente decidió atorarse a propósito. Está muy bien enterado de lo que sucedió con su hermana, y su plan de tres fases hasta ahora no ha tenido muchos problemas.

"Fase uno…", pensó tratando de distraerse de las causas de la Guerra Mexico-Americana "…, traer a Maggie, completa. Fase dos, inducirla a ir al baño…"

-¿Me disculpas? -dijo, pensando en servirse lentamente un vaso de agua- Tengo sed.

-Casi acaban de cenar -cortó Maggie.

-Es que hoy a papá se le pasó de sal la comida.

~o~

En el cine, estando Monster Trucks en pantalla, Lynn sr. sintió un escalofrío mientras estaba sentado junto a Rita al fondo de la sala, haciendo de todo menos prestar atención a la pantalla. Nervioso, rompió el contacto con su mujer.

-¿Qué pasa, cariño? -preguntó jadeando Rita.

-Creo que alguien habló mal de mi comida -jadeó Lynn como respuesta en voz alta.

-¡Silencio, por favor! -pidió a voces uno de los acomodadores.

-¡Cállense y dejen ver la película! -exigió la voz de la señora Gurdle a tres asientos de ellos.

-¡Para eso existen los hoteles, cochinotes! -maldijo un latino gordo de lentes con el cabello atado con ligas- ¡Con sus gemidos me jodieron la película!

-¡Váyanse a un hotel! -berreó Zach, siguiendo la corriente y recibiendo un zape de su madre.

Maldiciendo ambos para sí, tanto Lynn como Rita se limitaron a ser separados unas tres filas de asientos. Lynn se quedó donde estaba, mientras a Rita la pusieron al lado de un sujeto que solo puede definir como desagradable, pues masticaba sus nachos con la boca abierta.

~o~

Dudando, Maggie no sabe si dejarlo ir. La historia americana del siglo XIX se le antoja particularmente como algo de flojera, y no quiere seguir perdiendo el tiempo con alguien que, empieza a creer, se hace el tonto.

-Bien, tomemos un descanso -cedió Maggie-. Solo no hagas algo tonto.

-Gracias.

Repasó los garabatos que, por suerte, Lincoln no pudo verle dibujar en su libro de Historia. Dibujar pequeños corazones en tinta negra y azul con la leyenda LL n' MS no es precisamente algo discreto, pero se moriría de vergüenza si alguien se entera. No quiere que nadie se entere de qué hermana se siente atraída, pero que confundan que lo está por Lincoln sería una soberana idiotez. Peor aún, considerando que es monitora escolar desde que destituyeron a Lynn, esa maniática de los deportes, luego de las dos primeras semanas de clases. Han tenido sus roces, es cierto, pero lo último que desea es tener a toda la comitiva de hermanas encima suyo por una pequeña confusión sobre su interés amoroso.

Estaba por cerrar su libro y revisar su cuenta de Swiftipic cuando vio la hora. Pasaban ya de las nueve, y la hora límite que le dio su madre para regresar a casa eran las nueve en punto. Incómoda, llamó a casa.

-¿Mamá?

-Maggie, ya pasan de las 9:00 -dijo su madre al otro lado de la línea-. ¿Quieres que vaya por ti?

-La verdad… es que -titubeó un poco- quería saber si… me puedo… quedar esta noche.

-¿Por qué dices eso? -preguntó inquisitiva la mujer.

-¿Recuerdas al chico que se estrelló en el pastel? -preguntó Maggie mientras empezó a garabatear en un cuaderno.

-¡Cómo no recordarlo!

-Organizó una pijamada -mintió Maggie- y están sus hermanas.

-Entonces iré por ti en la mañana -accedió.

-Nos vemos mañana.

-Solo no comas chatarra tan tarde.

-¡Me estás avergonzando!

-Duerme bien, amor.

Colgó.

Definitivamente no quiere pasar por ridículos.

-Así que ¿quién es la afortunada? -preguntó Lincoln, viendo uno de los corazones dibujados en su cuaderno.

-¡Eso no te incumbe! -protestó airada Maggie, sorprendida.

-No es la primera vez que alguien se fija en una de mis hermanas, y entiendo eso -dijo pensativo el peliblanco.

-¡Si no dejas mi vida personal en paz me largo! -amenazó la emo.

-Está bien -accedió Lincoln, buscando aplicar un poco de psicología inversa y sonar convincente de nuevo-. No es que los papás de mi mejor amigo son gay o una de mis hermanas se fijó en su mejor amiga.

"¿Tan estúpido es para exponer a amigos y familia con tal que me quede? Ya veremos…"

-Es Luan -musitó Maggie.

-¿Podrías repetirlo por favor? -pidió cortés Lincoln- Es que no escuché.

-Es… -repitió, jalando al chico del cuello de la polera-… Luan.

Por un instante, Lincoln quiso reírse de ella. Maggie, la emo implacable que a menudo actúa con peor humor que Lucy, enamorada de su hermana comediante. La sola idea de mofarse de ella rondó su cabeza hasta chocar con el recuerdo de la vez que Clyde le presentó a sus papás. Por entonces no entendía por qué lo hacía, mucho menos viendo algo que los papás de Mollie, en el preescolar durante el Dia de la Carrera, decían que era su trabajo en la iglesia luchar contra las abominaciones de la sociedad, las uniones homosexuales entre ellas. Si dos personas se querían, ¿quién era él para juzgarlos? No era un juez o un pastor, y en última instancia no le compete hacerlo ni al propio presidente.

Respirando hondo, Lincoln dibujó una sonrisa que Maggie tomó mal.

-Me largo de aquí -decidió Maggie, cansada.

-No me estoy burlando -atajó el peliblanco-. ¿Qué te gusta de ella?

-No lo sé. Sólo… -dudó de nueva cuenta, atrapada-… me gusta de gustar, gustar.

-Se lo que se siente.

-¿En serio?

-Una vez me gustaba una chica de la clase, pero pasaron algunas cosas, humillé en video a mis hermanas y después a mí mismo para quedar bien con ellas… -recordó Lincoln-… supe que se mudó en el verano.

-Pero no sé cómo acercarme a ella -dijo nerviosa Maggie-. No sé como hablarle ni si le gustaría alguien como yo.

-Hum… sería algo difícil -razona Lincoln-. Está pasando por una depresión post-rompimiento y no sé cómo lo tome.

Con su plan en mente, la idea ya no sería buscarle algo a Luan para que se quite el despecho. Ahora tiene en mente algo más.

-No pude evitar escucharte hablar por teléfono con tu mamá -añadió Lincoln-, y pensé. ¿Qué tal si le pides unirte?

-No estoy segura.

En la sala, las cosas dejaron su lado jocoso cuando Shannon le recordó por accidente a Luan su primera cita al poner en el DVD una comedia romántica de Adam Sandler y Drew Barrymore. No la puso tan mal como se esperaría, pero siendo Luan una chica muy emocional más bien se diría que se tornó muy distante.

-Bien hecho, Shannon -dijo sarcástica Parvana al quitarse el hijab y revelar una cabellera larga y rizada que cae sobre su espalda.

-El novio de Jackie dice "un clavo saca otro clavo" -replicó Shannon mientras se acomoda el camisón.

-No estoy jugando -advierte la oriental-. ¿Esa es tu idea de pasar una noche para animar a una amiga? ¿Una película de mal gusto?

-Bueno, no es que Casarse está en griego sea una mejor opción.

-¿Cómo usar una bufanda del vestuario de la obra del año pasado? -atacó Parvana.

-¡Mira quién lo dice, señorita "en Irak ya había civilización cuando en América la gente vivía en cuevas"!

-Eso suena estúpido.

-Tú eres estúpida.

-¿Quieren bajar la voz, por favor? -pidió Luan, forzando una sonrisa- Solo tratamos de pasarla bien.

Calladas, ambas invitadas dudaron de seguir peleando. Avergonzadas, volvieron su atención a Drew Barrymore, cayendo en parapente hacia un rinoceronte.

Pensando en retrospectiva, Luan concluyó que Benny fue un error. Lori se lo dijo cuando trató de explicarle que él de verdad le gustaba, que no hay muchos chicos que se consideren de verdad devotos, ya ni decir fieles. Su primer beso, su primera ilusión amorosa… su primera gran decepción… con Lori fue un chico de intercambio de California antes de que Bobby la sorprendiera con unos pastelillos en su casillero, Leni con Chaz (quien la botó por considerarla muy estúpida y dependiente), e incluso Lincoln tenía a Cristina, aquella pelirroja que se aterró de verlo besar el busto de Lucy. Y quedaba el asunto de Ruby.

"¿En qué rayos estaba pensando?", pensó a punto de caer aburrida de la película y remojando en puré un muslo de pollo. "Esa… esa perra. ¡Tenía algo bueno con Spencer! ¿Por qué se fijó en él?"

Poco a poco, el ambiente decayó hasta un punto muerto. Mientras Lincoln y Maggie parecían pasarla más o menos bien, ella en lugar de divertirse se aburre horrores. Para colmo, el bocado de pollo bañado en puré no le supo tan bien como en la tarde.

Para cuando la película llegó a la cita de ambos personajes principales, Shannon, Parvana y Lyberti cayeron dormidas, y Luan sumergía sus penas en pollo frito y gravy. Con la cara tan larga que tiene, todo prometía que su humor sería deprimente como el de Lucy, si no es que peor.

Desganada, paró la película y apagó todo. El escaso maquillaje de su rostro, limitado a delineador en los ojos, empezó a diluirse con unas cuantas lágrimas que caen al piso. No notó, empero, los pasos de dos figuras.

-Luan… -llamó Lincoln, sin obtener respuesta.

-Déjala dormir -escuchó una voz que, sin duda, era de la tutora de Lincoln-. De seguro tiene demasiado en qué pensar.

-Es mejor así -sugirió el peliblanco, poco antes de bostezar-. Tal ves te… preste un pijama.

-¿Tientas a tu suerte? -advierte Maggie con nerviosismo.

-No tienes que ser tan realista. Luan… Luan… -llamó de nuevo, respondiendo esta con un quejido- Se nos hizo un poco tarde y Maggie pidió permiso para quedarse. ¿Puede dormir con ustedes?

Volteando, y pretendiendo que estaba cayendo dormida, Luan volteó a ver. Junto a su hermano, estaba aquella chica. En su cara puede confirmar lo que su voz ya le daba a entender, sobre todo con esa sonrisa antes inexistente, y… ¿está sonrojada? No puede evitar no pensar en ese detalle. Había escuchado que en las pijamadas "mientras más, mejor", aunque en la casa Loud esa regla no aplicaba.

Tan solo de recordar el apagón que provocaron las amigas de Leni o el que ese enorme amigo de Luna le negó la entrada a su papá eran ejemplos de ello, aunque a decir verdad no esperaba que le dieran una oportunidad.

-Claro, ¿por qué no? -accedió Luan, un poco apenada.

Lincoln, retirándose, sonrió. Sólo tenía que ir a la habitación de Luna y Luan por una pijama para Maggie, cosa que no pasaría inadvertida para al menos una persona.

-¿Una pijama extra? -dijo Lynn al verlo.

-A mi tutora se le hizo un poco tarde para volver a casa y se va a quedar -respondió Lincoln al sujetar las prendas.

-¿No es ese rayito de sol por el que me destituyeron? -preguntó de nuevo la atleta, molesta.

-Se llama Maggie -aclaró el peliblanco-, no "rayito de sol".

-Cómo sea… más te vale que te trate bien, porque si te rompe el corazón lo que sigue será la quijada -advierte Lynn-. ¿O crees que no he visto sus garabatos cuando bajé por algo de beber?

-Ah, ¡sí! Claro como el agua -dijo Lincoln, riendo un poco nervioso.

Bajando, las encontró jugando un solitario "Verdad o Reto". Era algo hasta ahora inocente, pues hasta ahora solo habían sido verdades.

-… apestaba en serio -terminaba de narrar Luan.

-¿Lynn no conoce la lavandería? -preguntó riendo Maggie.

-Dijo que era un jersey de la suerte, y que mientras más gente dentro su equipo ganaría. ¡Apenas llegamos y me metí a bañar con Lincoln para quitarnos la peste de esa cosa!

Puede sonreír satisfecho. No salió como quería, pero una vez que dejó la ropa -no sin antes ser cuestionado por esa acción posterior al último partido de hockey al que Lynn los arrastró- se retiró a dormir.

.

Una semana había pasado desde la pijamada. Viendo nerviosa a Luan, esta buscó como loca sus pantuflas de conejo por toda su habitación, incluso debajo de la ropa sucia de Luna. El colmo de todo eso es que aún en el sótano las buscó y no había nada.

-¿Ya revisaste si Gary no se las llevó bajo la puerta? -preguntó Luna, colocando nuevas cuerdas a su guitarra acústica.

-No. ¿Las has visto? -preguntó ansiosa Luan.

-Habría jurado que ese conejo o la chica de Lincoln se las llevaron.

-¡Luna!

-Solo bromeaba, chica -dijo burlona Luna, tomando de debajo de sí misma el par-. Las tenía aquí.

-Eres una malvada.

-Eso fue por la vez que me tomaste el gong hace un mes.

-¿Qué tal tu…? ya sabes.

-¿Ese infeliz? -Luna asintió- No lo vale. Esa chica del otro día -añadió Luan, omitiendo deliberadamente a Ruby- se enteró que él salía con tres a la vez antes de que yo lo cortara.

-¿Y a dónde va a ser la pijamada?

-Digamos que le debía una a alguien. Nos vemos mañana -se despidió Luan, tomando su saco de dormir y las pantuflas.

-¿No llevas al amaderado?

-¿Amanerado? –"preguntó" el Señor Cocos, indignado- ¡Ni que fuera…!

La marioneta terminó por ser defenestrada.

-¡Louds! -se oyó la voz del señor Grouse, antes de devolver al muleco de ventrílocuo por el mismo lugar del que vino- ¡No me arrojen su basura!

.

Muy ajeno a esa conversación, Lincoln se encontró con Maggie en la biblioteca. Esa era la última sesión, pero no por ello esta consideró que ni Lincoln ni Luan eran tan desagradables como creyera.

-Puede que no baste para complacer a Bolhofner -dijo Maggie, calmada-, pero eso no quiere decir que tengas una idea de cómo pasarle encima con el examen.

-Este… gracias -agradeció con modestia Lincoln.

-A ti, por presentarme a tu hermana -devolvió la emo, bajando un poco la mirada.

-¿Todo está bien entre ustedes? -preguntó Lincoln.

-Eso no sale de aquí. ¿Lo prometes? -Lincoln asintió- Prefiero que vayamos lentamente. No me gustaría que en la primera cita mi varano se coma a su conejo, si sabes a qué me refiero.

-No -dijo Lincoln, nervioso, hasta que Maggie le susurró algo al oído-. ¿Eso es…?

-Considera esto una sesión extra sin costo, o ¿cómo era? Un favor por otro.

Aún con reservas, Lincoln se preparó mentalmente para lo que pudiera derivar esa charla. Después de todo, su madre habló con él hace poco, a días de empezar con la educación sexual en clases.

~o~

Tenemos mucho por delante, señores.

Segunda Luaggie Week en la que me meto, y esta vez las temáticas son más desafiantes. Llevo preparando esto desde que el bueno PpMay93 lanzó la convocatoria. Al cierre, apenas ando en el día 3, así que esperen algo más sustancioso. Los leo mañana, que el tema nos meterá en una pesadilla para cualquiera ajeno a la cultura geek.

It's showtime!

Sam the Stormbringer