Disclaimer 1: Fanfic sin ánimos de lucro. The Loud House es creación de Chris Savino, propiedad material de Nickelodeon Intl, y está bajo licencia de Viacom International Media y Jam Filled Entertainment.

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Amarillo al índigo

Jugada innecesaria

Royal Woods, Michigan

12 de julio de 2019

La habitación de Maggie Sammet

3:04 pm

Esmerada en afinar unos cuantos detalles menores más, tuvo que admitir que Leni le enseñó lo mejor que podía, aunque el resultado pudo ser mucho mejor de lo que ese disfraz le resulta.

No podía creer que Lincoln de nuevo lo hiciera. Un nuevo concurso de fancómic de Ace Savvy le valió no solo una beca con su nombre en California, sino dos pases dobles para el evento que quisieran dentro de la convención con validez a todo el fin de semana.

El único punto que su hermano no tomó en cuenta fue a quienes llevar. La chica a la que invitó solo lo haría por la posibilidad de conocer a Phoebe Powers, aquella actriz de acción que dio vida a la nada aceptada Carta Alta en el recién abierto Universo Cinemático de la obra de Bill Buck. Por eso y porque, en el mismo lugar, se presentaría el panel de Vampiros de Melancholia con un anuncio sorpresivo previo a la temporada final sobre Blake Bradley.

El nuevo disfraz de La Bromista, a su ver, ya está terminado. Como promoción a su propia secuela, Lincoln le sugirió un cambio radical para hacerlo más acorde a la misma, El comodín de La Bromista. Un cambio por completo visceral a formas más ajustadas al cuerpo, más angulosas con la excepción del antifaz y telas en tonos rojos, verdes y amarillos en un aparente caos.

-¡Dense prisa! -gritó Luna desde Vanzilla- ¡En cuanto los deje en su convención me voy con Sam a ver motocicletas!

-¡Ya vamos! -anunció Lincoln a gritos desde el baño, saltando en su ajustado traje y cayendo de bruces-. ¡Luan! ¡Ayúdame a ponerme esta bota!

No le dio oportunidad a recoger su disfraz. Viendo a su hermano sufrir un poco, le divierte el cómo está postrado de espaldas, sufriendo por la bota izquierda. Sabe que, si bien el cosplay no es precisamente su fuerte desde el breve cameo que hizo en la última película hace unos años, el que haya invitado a alguien más no era precisamente una buena idea para salir de esa al final tortuosa relación con Benny.

~o~

Se siente especialmente estúpida de haber aceptado salir con Luan ese día. Si bien las cosas con ella y con su hermano menor se han suavizado lo suficiente, tener que acompañar a este como pareja de su hermana se le antoja enfermizo.

El disfraz que confeccionó no es de lo más original. Magnolia Smith, nombre dado para esconder que se basó por completo en ella, es -dentro del universo que Lincoln creó para su serie de cómics- una abogada a la que los esbirros de El Gatito rociaron con ácido a mitad de un juicio como un ajuste de cuentas. Con graves quemaduras que mutilaron horriblemente su costado izquierdo hasta el pecho, estuvo convaleciente mientras repasaba en el hospital primero sus definiciones de justicia y luego mascando una muy particular venganza contra Ace Savvy, a pesar de ser una de las tantas amigas de Lincoln -amistad que, en el asalto al asilo Bingham, terminó obliterada-. El final que leyó, especialmente cardiaco para alguien como ella, la tuvo al borde del asiento, con La Bifacial enloquecida y sedada en una celda especialmente reforzada y con visitas periódicas del peliblanco, la muerte de la doctora Pingrey llevándose a Luan en el camino y con Ace profundamente resentido con su carrera de tal forma que se retiró de toda vida pública y dedicarse a una familia con un amor de secundaria.

No quiere criticar al hermano de Luan, pero eso, lejos de disgustarle, le encantó. Esa relación chocante de La Bromista y la Bifacial le recuerda en lo superficial a la propia, aunque espera que nunca tenga que llegar a los enfermizos niveles de sadismo que ambos personajes se tienen entre sí. Le sorprende que, para ser apenas un chico dos años menor que ella misma tenga la suficiente madurez como para realizar un cómic de clasificación M-17 por sexualidad y violencia gráfica.

Miró por un segundo a su varano, Czolgosz. El animal, para variar, acabó de excretar un cuyo que fue su comida de hace dos días, por lo que espera tener que encontrar, con suerte, alguna osamenta que pueda venderle a algún gótico o a algún aficionado a las cosas animales grotescas.

Nada… bueno. Ya habrá otros excrementos qué revisar.

Puede agradecer que esté sola en casa. Su madre salió a broncearse al patio ("vaya novedad", pensó), y al hacerlo siempre usa audífonos, motivo por el que puede darse un pequeño escape. Ya se arreglará en el camino.

-¿A dónde vas? -preguntó su madre, ya vestida con un bikini de dos piezas en colores amarillo y rosa que, de chillones, querría llamar la atención desde la órbita.

-Voy con unos amigos -mintió Maggie con habitual hastío.

-Juraría que Mickey, Gunny y Romeo se irían con sus familias.

-De hecho Mickey se peleó con Gunny y sus padres volvieron a ralentizar su agonía -adornó con cierta ligereza, minimizando el asunto-. Me pidió que fuera a su casa para que su sufrimiento sea más llevadero.

-Entonces no llegues tan tarde -cedió la mujer-. Sabes que no me gusta que te la pases tanto tiempo con ellos. En especial con Mickey, ya sabes… sus padres no son para nada normales.

-Son solo un poco desobligados, lo entiendo.

-Te quiero aquí antes de las ocho, y ni un minuto más.

Aliviada dentro de lo que cabe, sobre todo porque no le cuestionó el por qué la bolsa de tintorería sobre sus hombros, emprendió el camino a la esquina de la casa de los Cluverius. Allí, le dejó claro Lincoln, sería lo que el llamó el punto de extracción.

Ciertamente puede decirle que el chico le debe un favor. Luego de haberle presentado formalmente a Luan a dos meses de que un tal Benjamin Stein se mudó sin decir nada y le rompió el corazón, ella le dio una tutoría y un par de consejos sobre chicas. Dos favores en uno, lo que implica que él le debía esa salida y la coartada. Todo en uno.

-¿Por qué tardaste tanto? -preguntó Luan, ansiosa.

-Tenía que sacarme a mamá de encima.

-Sé lo que se siente, chica -masculló Luna por lo bajo.

-Ya nos arreglaremos en el camino -determinó Luan, antes de dirigirse a Lincoln-. ¿Podrías ir al frente?

-Siempre puedo cambiarme en el baño -dijo resignado este-, pero no me culpen si elijo la estación.

-Mi turno en Vanzilla, mis reglas, niño -sentenció Luna, ignorando cierta obligación del copiloto.

No tuvieron de otra. Maggie no es para nada fanática de Mick Swagger, sobre todo porque su madre solía ponerle música suya como canciones de cuna hasta los siete años. Ya entonces lo odiaba, pero el mero hecho de ser invitada la obliga a callar.

Al cambiarse, no es que sea fan de mirar a otras personas mientras lo hacen, pero el pecho apenas desarrollado de Luan siempre le ha parecido más ventajoso que sus propios senos. Nunca le ha gustado que los chicos la vean con morbo, y en especial ese raro amigo de Lincoln fanático de los aliens. No termina con dolores en la espalda, no tiene que levantar el cuello para verse a los pies estando acostada (y mucho menos acabar con tortícolis por ello) o buscar lencería de copa C en la tienda soportando las envidias de algunas amigas y empleadas.

En cambio, el hecho de que ella tenga un pecho escaso se le antoja deseable. Sin problemas físicos ni necesidades tan exuberantes, podría comer cereal acostada con facilidad o practicar algún deporte sin temor a que un seno se salga de su lugar… o al público.

Unas tres casas más (la de Sam, la novia de Luna, la de Clyde, quien canceló por estar enfermo y la de una chica filipina que se presentó como Stella Zhau) y, nada más llegaron al centro de convenciones Luna los sacó con prisa.

-¿Crees que le llegó su periodo? -preguntó Maggie.

-Cree que Lincoln podría robársela en algún momento -respondió Luan, colocándose la máscara.

-El que me gusten altas no quiere decir que me guste Sam -alegó Lincoln, indignado.

-Se lo diré a Jordan y a Mollie cuando las vea -repuso Stella, un poco halagada.

-Se nota que eres todo un trepador -añadió Maggie con sequedad.

-¿No quieres equipo de alpinismo? -preguntó Luan.

-¿Por qué querría uno? -cuestionó Lincoln.

-Porque quieres ver si el clima arriba es bueno, ¿entiendes? -rió la comediante, rematando con una vieja grabadora de bolsillo y reproduciendo un aporreo de batería.

-Eso no es gracioso -dijo ofendida Stella.

-¿No querrás reforzar el taladro? -preguntó Maggie, sarcástica.

-¿Cuál taladro? -dijo intrigada Luan.

-Tu lengua.

La risa seca de Maggie incomodó a los tres. Luan había pensado que iba a referirse a sus dientes, aún con el aparato de ortodoncia, en tanto que Lincoln y Stella se alejaron un poco.

-Ja… no aprecian la comedia sarcástica -dijo Maggie, no tan sorprendida-. ¿Y ustedes qué miran?

-¿A qué se refiere con eso? -preguntó Stella, al ver que la emo no se dirigió a nadie en particular. Un susurro de Lincoln a su oído es toda la explicación que recibe esta- ¿En serio?

-Así es -respondió Lincoln antes de dirigirse a Maggie-. ¿Ya podemos entrar?

El centro de convenciones no lucía tan pletórico como en otros años. Lo vale, pues algunos de los ponentes y panelistas pidieron a los organizadores del evento que así fuera para tener un mayor espacio. Actores de voz de la serie animada como Hailey Tju, John DiMaggio, Carlos Alazraqui, Asher Bishop, Grey DeLisle, Kari Wahlgren y Cristina Pucelli estaban anunciados para el cierre, mientras que algunos puestos con mercancía oficial gemían bajo todo el peso de los productos a comerciarse ese día.

Separándose, ambas parejas tomaron diferentes rumbos. Mientras que Lincoln y Stella fueron a un torneo de Batalla de Baile, Luan y Maggie fueron directo a la zona de comida rápida. El hecho de haber salido con mucha prisa por causa de Luna les obligó a haberlo hecho antes de que la cena estuviera empezada siquiera, por lo que la comediante empezó a sentir hambre apenas olfatease el olor de la chatarra.

Con un par de perros calientes, mismos que Maggie tuvo la poca sensibilidad de llamarlos "caballos con condón" ("He visto demasiados videos de inseminación artificial con mi papá", dijo para justificar el hecho), ambas buscaron una mesa o un gabinete para sentarse. En todo caso, a Luan la atenazó un hambre asesina.

-Oye, estupendo disfraz -halaga un chico de cabello castaño y suéter rojo con la divisa de Ace Savvy-, ¿dónde lo conseguiste?

-Entre ella y mi cuñado lo hicieron -respondió Maggie, viendo a Luan con el bocado a medio masticar.

-¿Quién se supone que sea? -preguntó el susodicho.

-Si leíste la presentación del Mazo Lleno, sabrás entonces que hay una secuela enfocada en La Bromista -continúa Maggie.

-Mi hermano lo publicó esta mañana -añadió Luan, tragando el trozo de salchicha.

-Con alguien así, dudo mucho que pueda ganar -se lamentó el visitante.

-Dudo que participe el año que viene.

-¿En serio?

-Si crees poder con ese concurso, es probable que sea juez el año que viene -remató la emo.

-Eso haré… supongo -dijo un poco más animado el castaño antes de retirarse.

-¿Qué fue eso? -preguntó melosa Luan.

-Rompía sus esperanzas, solo eso -respondió Maggie, volviendo a su bocadillo.

-Creí que querías actuar como mi postre.

-Dejemos lo cursi hasta que me quite el maquillaje de la cara -cortó Maggie-. Me empieza a picar.

-Y rascar es tu solución, ¿entiendes? -agregó burlona Luan.

-No me hagas reír con eso.

-Público exigente, ¿no?

-No exigente. Solo uno que desea algo más atrevido… ya sabes. Para entrar en personaje.

Tosiendo porque un pedazo de pepinillo se le fue por el lado incorrecto de la garganta, Luan tuvo que contenerse. Haciendo lo posible por parecer normal, sencillamente bebió algo de jugo antes de poder quitarse esa molesta sensación.

El resto de la tarde la pasaron posando para no pocas personas que les pidieron una fotografía juntos. Entre una cosa y otra Maggie no parece tan satisfecha de tener que ser una especie de fenómeno de circo para el goce de las masas de geeks, nerds y demás fauna de los bajos escaños escolares.

No fue sino hasta que llegó la noche que se reencontraron con Lincoln. Para entonces -dicho por este-, Stella tuvo un accidente en la pista de baile por culpa de un universitario que había decidido hacer de ella su conquista en medio de la competencia, razón por la cual se tuvo que ir temprano a casa.

-¿Qué pasa, Lincoln? -preguntó Luan.

-Nos eliminaron por lesión -respondió Lincoln, cojeando y apoyado en la mesa-. No es mi culpa que Mollie tropezara con un universitario y cayera sobre nosotros a mitad de la competencia -añadió molesto, bañado en un líquido rojo oscuro y pastoso.

-¿Cátsup? -preguntó Maggie, tomando una papa frita y limpiando un poco del líquido con esta antes de llevarla a la boca.

-No, es salsa de unas alitas -aclaró Lincoln.

-¡¿QUÉ?!

La reacción de Maggie no fue precisamente la mejor. Le gusta la cocina de Luan, pero si hay dos cosas que en serio no soporta son las alas de pollo y la salsa picante. Y siendo que lo volcado por Mollie eran restos de salsa picante en la que se cocieron alitas, la cara que esta puso no pudo ser peor.

Dirigiendo una mirada asesina a su hermano, Luan se arrepintió de haberse despegado de él. Pero que Maggie tendrá su venganza, la tendrá.

Con el tiempo contado, la tercia no tuvo de otra que ir a la premiación del concurso de cosplay. Lincoln no se los dijo, pero inscribió a su hermana y a Maggie solo como plan B si las cosas salían mal en algún momento. La lista de concursantes era amplia, aunque él mismo descartó participar. Por ello, estuvo al tanto de cualquier mensaje que pudiera llegar de parte de los jueces.

Lo que supo, y sus acompañantes lo ignoraban, es que muchos de los visitantes se tomaban selfies con ellas, premisa clave para ganar el concurso ya que los jueces califican tres cosas. Actuación, fidelidad sel disfraz y accesibilidad con el público.

Maggie luce incómoda ante esa situación, mientras que Luan goza de la atención. Empero, no faltó el tipo que se quiso pasar de listo con alguna de las dos.

-¡Solo dije que me gusta cómo huele su cabello! -maldijo un chico de la clase de Lucy.

-¡Mas te vale que te alejes de ella, pedazo de…! -amenazó Maggie, quien luce aterradora por el maquillaje aplicado para acentuar las expresiones de su rostro.

-Déjalo -pidió, Luan-. No lo vale.

-¿Después de que te agarró el trasero? -comentó Lincoln, molesto porque a él lo empujaron en plena huida.

-¿Y cómo supiste que le agarró el trasero, pequeño mirón? -acusó Maggie.

-No me gustaba la actitud de ese chico. ¿Podemos ir ya al foro?

La mirada sospechosa de Maggie se detuvo en él. Por mucho que lo llegue a apreciar, no piensa pasar por alto ni el incidente de la salsa ni mucho menos el asunto reciente.

Viendo su teléfono, Maggie reparó en la hora. Sin casi las siete, y el evento al que Lincoln decidió arrastrarlas no es precisamente a una hora a la que su madre le tiene tolerancia máxima para ponerse en camino a casa.

Por increíble que pareciera, ambas pasaron ciertamente un rato de compras. Una de las maestras de la secundaria había instalado un puesto de bromas con la temática de la convención, mientras que Maggie aprovechó un segundo de distracción para un par de selfies con uno de los panelistas de Vampiros de Melancholia, lo que puso un tanto celosa a Luan.

Estando ya entre la multitud del sitio donde se realizaría el concurso de cosplay, la tercia se sentó en un lugar lo bastante alejado para tener la salida más cerca de ellos.

Tuvieron que aguantar la larga perorata de Phoebe Powers sobre el porqué aceptó un papel por el que fue rechazada por el público. Aunque Lincoln tuvo que aceptarlo a regañadientes, a Maggie se le hizo particularmente desagradable que un canon demasiado claro haya sido pasado por alto en aras de una agenda regida más por justicia social.

Una vez que la actriz se despidió, en medio de una sonora rechifla, el concurso de cosplay había dado inicio a su recuento final. Eso a Maggie la tenía sin cuidado, pues ya está impaciente por irse.

-¿No puedes quedarte? -preguntó Luan- Tenemos tiempo hasta las nueve y media.

-Están de suerte -respondió sarcástica Maggie-. Tengo que estar en casa a las ocho.

-Pero ¡no podemos irnos todavía! -replicó Lincoln- ¡Tenemos que estar aquí!

-¿Y a mí qué me puede importar un concurso de disfraces? -cuestionó retadora Maggie- Si vine aquí fue solo por el evento de Blake Bradley. ¡Y fue al mismo tiempo que la entrevista a esa pesada! ¿O nadie tiene nada mejor qué hacer mañana?

-Tengo cita con el doctor Feinstein para que me quiten al fin los frenos -contestó Luan, cayendo en cuenta de ello.

-Ya quiero ver cómo luces sin ellos -presionó la emo-, ¿nos podemos ir?

-No podemos hacerlo todavía -objetó Lincoln mientras que Luan se sonrojaba.

-¿Y por qué no podemos irnos? -insiste Maggie.

-Es que…

-Y el segundo lugar es para… -anunció uno de los animadores del evento-… ¡Vaya! Tenemos un empate. ¡La Bromista y La Bifacial, del canon expandido de Ace Savvy! Boletos G-273A y G-293B, favor de subir al escenario

Nerviosa, Luan revisó su boleto. Los pases que Lincoln les ganó no podían estar registrados con ese número, a menos que él hiciera algo realmente tonto como para cobrarse al momento.

-Dueños de los boletos ganadores -insiste la animadora, disfrazada de la Ladrona de Corazones, totalmente en rojo con vivos celestes-, suban al escenario antes de descalificarlos por ausencia.

-¡Lincoln! -exclamó Luan, molesta al confirmar los boletos en cuestión- Si esto es una broma, ¡no es graciosa!

-Terminemos esto de una vez -dijo resuelta Maggie, tomando a la comediante del hombro.

Entre quejas, ambas avanzaron hacia el escenario. Lincoln, mientras, solo veía el fruto de su plan madurar. Si bien el primer premio de aquél concurso era un pase anual para Lactolandia, el segundo y tercer lugares se llevarían sets de películas y cosas varias.

Durante el trayecto de vuelta -a pie, ya que Luna había dicho que pasaba a recogerlos y jamás se presentó-, y en vista de que Maggie tuvo que pedir permiso para quedarse a dormir con los Loud y justificar su tardanza, los tres estaban en silencio. No tenían, en realidad, nada qué decir entre sí.

Luan no sabía si asesinar a su hermano por inscribirlas en un concurso o por la vergüenza que sintió de tener ciertos contactos; Maggie no estaba molesta, pero deseaba tener una muy personal charla con ambos, mientras que Lincoln, sencillamente, siente el estómago revuelto y sigue adolorido.

Sin mediar palabra alguna, el chico decidió darles su espacio. Cualquier cosa que quisieran con él, ya atenderá en la mañana, si es que Lola les deja algo de él.

En la sala, ambas ven una serie de las que el bagaje constaba, Flecha Blanca. El protagonista, un chico acomplejado por haber asesinado a su familia bajo presión de un poderoso jefe criminal, solo se hacía acompañar de dos hermanos supervivientes. Luan no se nota muy convencida por el humor sardónico del mismo, a la vez que Maggie recostó su cabeza contra el hombro derecho de la castaña, visiblemente cansada.

-Quiero pedirte un favor -bosteza Maggie, apenas terminando el capítulo final del primero de tres discos y ya sin el maquillaje en la cara.

-¿Es algo privado? -cuestionó Luan. La emo asintió- ¿Es sobre Lincoln?

-Por mucho que haya estado mal lo que hizo, no estuvo tan mal -comentó Maggie-. No seas tan dura con él… hazme ese favor.

-No te prometo nada.

-A cambio… podría, no sé, ayudarle con su problema de chicas -ofreció Maggie, pensativa.

-¿Y si me ayudas mejor con el mío? -contraofertó Luan.

-Tú no tienes problemas de faldas -acusó Maggie.

-¿Y este?

Un beso, algo prolongado, cortó el aliento de Maggie. Esta, sorprendida por la acción, pasó de estar contrariada a estar complacida. Habían rematado la tardía cena con rollos de canela glaseados de la tienda, a falta de postre, por lo que el sabor dulzón invadió la boca de ambas de nuevo.

-Ah… ¿y eso por qué? -preguntó Maggie.

-Por ser tan dulce -respondió Luan, un poco acaramelada.

Riendo un poco por el chiste, Maggie admite que las cosas con Luan podrían ir por buen camino.

~o~

Día 2, señores.

Seré franco. Las convenciones nunca fueron mi fuerte. Ya hasta muy tarde (a los veinte) me enteré de eventos en México como La Mole o TNT, que en sus primeras ediciones se realizaron en Tlatelolco. Toda la data que disponía, por tanto, fue muy aleatoria, de revistas viejas y videos recientes hasta la pasada TNT en Marzo... efectuada de forma muy irresponsable a horas de decretado el cierre de actividades económicas no indispensables *lo dice el cabrón que vio un streaming del final del Hell and Heaven de este año*.

Como dato adicional, digamos que los nombres de algunos amigos de Maggie no fueron dados tan al azar. Al momento de escribir esto estaba leyendo un libro de Halo, así que ya pueden medio intuir de qué va la cosa. ¿No ubican? Podrían preguntar por el sargento de artillería Eddie Buck, de la 11ma. división de la SCDO.

Respondiendo...

J0nas Nagera, sin albur, te lo sostengo y te lo pruebo. Y con el asunto de las confianzas, pues... ya puedes hacerte una idea. ¿Chaz? Lo pondré así... si a Benny lo veo como una bestia por plano, Chaz es apenas un insecto por aquella mala costumbre de hablar de sí en tercera persona. Eso es desesperante, sin mencionar estúpido. Sobre lo de Lynn y Rita, si. Cochinotes. Asumí que, apenas vino Lily al mundo, él se hizo la vasectomía.

Siguiente cita, bueno... dadas las condiciones, sería una broma de mal gusto.

Ahora...

... sigan sintonizados.

Sam the Stormbringer

Para PenguinArrow a la memoria de su abuelo.