Disclaimer 1: Fanfic sin ánimos de lucro. The Loud House es creación de Chris Savino, propiedad material de Nickelodeon Intl, y está bajo licencia de Viacom International Media y Jam Filled Entertainment.
Disclaimer 2: Los materiales referidos y/o parodiados son propiedad intelectual y material de sus respectivos creadores.
Amarillo al índigo
La mano que mece a la emo
Royal Woods, Michigan
16 de septiembre de 2019
3:04 pm
La habitación de Luna y Luan Loud
Para ser la tercera semana en que está a cargo, Luan se encontró con las verdaderas dificultades de lo que es tener que vigilar a sus hermanos menores. Lincoln, Lucy y Lisa no eran gran problema, siempre que Lisa no se meta en problemas con sus pruebas, pero lo que a ellos tres se refiere por ausencia casi total de problemas de conducta Lily lo sobrepasa con creces. Más aún, las gemelas entraron a una edad sumamente conflictiva, Lynn está en la mira de varios observadores que le exigen dar de sí hasta el último aloento -razón por la que sus niveles de testosterona se hallan elevados para lo que una mujer se refiere y, para ser concretos, ella misma no es precisamente la mejor portada.
Con algunas cosas en su bolso, se siente lista para salir. Se supone que irá con Shannon y Amy en una cita triple al teatro para ver el monólogo de un tal Kevin Sullivan sobre el dilema de ser un escritor de comedia, aunque tiene la idea de que su cita se salga de lo que ellas dos esperan.
Nerviosa, revisó su maquillaje, dinero para lo que es menester, las entradas e incluso la jaula de Gary, su aparentemente inmortal conejo. No quiere tener que pensar en nada más que esta noche, e incluso piensa que no sería tan mala idea de tomar prestado a Luna uno de sus juguetes. Espera que sea una noche especial.
El timbre del teléfono -la línea de Negocios Graciosos- resuena en la habitación. Era bastante inusual, porque dejó avisado en redes que tanto su servicio como niñera como el de su negocio de animación de fiestas no tendrán actividades. Ni Benny se había atrevido a tanto desde que confesó que aquella iraquí, Parvana, le dijo que estaba embarazada de él hace un año.
-¿Diga?
-Disculpe, ¿es el servicio de niñeras de las hermanas Loud? -preguntó una voz femenina ya algo mayor.
-Si, pero dejé en claro que hoy yo no estoy disponible.
-Es una emergencia, ¿si? -continúa la mujer- Mi hija está enferma, y necesito salir por algunas cosas a la tienda.
-Señora, puedo pasarle a…
-Es la única chica disponible, y no confío en ese chico. Seguro es un degenerado.
-Bien -accedió Luan de mala gana-, ¿cuál es la dirección?
Más tardó en soportar las quejas de Shannon y las burlas de Amy por videoconferencia que en aceptar aquél trabajo. No le parece gracioso tener que cancelar planes por cuidar de una niña enferma, y menos en una calle muy alejada del teatro de la ciudad.
Una vez en la puerta del 63 de la calle Cluverius, tocó el timbre y nadie salió a recibirla. Algo raro, tomando en cuenta que allí vive precisamente su cita. Solo unos segundos después encontró una nota.
A quien corresponda
Dejé una copia de la llave bajo el macetón.
La cena está en la estufa,
medicinas a la las
7. Baño tibio a las 7:30
M. Sammet
Como remate, había una flecha, misma que Luan no vio por tener el pulgar sobre ella.
Levantó con esfuerzo el macetón, encontrando la dicha copia. De mal humor, tuvo que aceptar el hecho de que su prospecto a suegra es una mujer agobiante, tal vez pesada y sobreprotectora.
Haciendo de tripas corazón, se obligó a entrar.
Encontró a Maggie en el sofá biplaza de la sala. La emo está tapada hasta el cuello con una manta, temblando y con la nariz inusualmente enrojecida y escurriendo mocos. Le pareció algo incongruente, pues apenas hace dos días había acordado lo de la cita triple. Entonces se veía bastante sana, pero ahora con esas notables ojeras, amén de lo dicho antes, dejan ver una figura macilenta y decadente.
-Hola, Luan -saludó Maggie, escribiendo en la pantalla de su teléfono tan despacio como era humanamente posible a causa de un fuerte dolor en el pecho.
-No te muevas, por favor -pidió Luan, acercándose con cierta cautela-. Tendrás que ser paciente y dejar que te atienda, ¿entiendes?
-¿Es un chiste?
-Si.
-Porque no hace gracia.
Contuvo una pequeña risa. Para no ser una comediante nata -pensó- es buena, y ella tiene el tiempo suficiente para admitirlo.
-¿Cómo está tu hermano? -cuestionó la emo.
-Está bastante mal desde que rompió con esa chica, Paige -respondió Luan, un poco preocupada.
Una línea retorcida en la cara de Maggie fue la respuesta de esta.
-Se esforzó tanto para tratar de salir con ella solo para encontrarla con ese pelirrojo tonto -continúa Luan-. Eso es demasiado bajo hasta para alguien como Jackie.
Con una expresión ausente, Maggie dejó su teléfono y se acurrucó en posición fetal antes de un fuerte acceso de tos. Esta trajo como resultado una violenta expulsión de flema y sangre de la que no reconoce bien a bien el origen.
Sin prisas, Luan fue a la cocina.
La madre de Maggie dejó en el refrigerador una serie de instrucciones más detallada de lo que había en la entrada. El olor a un caldo de pollo bastante fuerte invadió sus fosas nasales, a la vez que leyó el papel.
Dos tazones de caldo
Vegetales incluidos.
No hay postre
Medicinas en la gaveta derecha
de la alacena.
Agua a 34 grados
Hora de dormir 8:30
Resignada, decidió echar un vistazo a la cacerola en la estufa. Apenas quitó la tapa, un olor fuerte de ajo invadió sus fosas nasales, y apreció un ligero aroma de jengibre. Alas de pollo, zanahorias y papas en cubos, trozos de nabo y trozos de brócoli nadaban en un caldo de aspecto turbio, y los fideos que usualmente ve en la sopa de pollo cuando está resfriada brillan por su ausencia.
-¡Si necesitas algo, solo dilo! -anunció Luan desde la cocina- ¡Estaré en la cocina!
La única respuesta que obtuvo fue un mensaje de texto.
Púdrete
"Necesita ordenar sus prioridades", pensó.Luan.
Recordó el último gran resfrío en casa. Lola había llegado de un concurso una semana atrás, y al no estar vacunada contra la influenza la emergencia escaló. En ese orden, Lana y Lincoln cayeron primero, una por convivencia directa y el otro por intentar cuidarle. De ahí, siguieron Luna, Lynn, Lily, Lisa, Luna y Lynn, todas por comer una ensalada de manzana al que Lana le había metido el dedo después de sacarse los mocos. Y por si eso fuera poco, Lori llevó el contagio con los Casagrande y algunos vecinos de estos. Leni y ella misma salieron bien de ello, pero tuvieron que soportar la cocina de su madre el tiempo que su padre estuvo convaleciente.
Asumiendo la respuesta de Maggie como una aceptación, primero buscó que no hubiera cámaras. No le gusta tirar la comida, pero con tal de evitar algo que se antoja demasiado desagradable las opciones se reducen a comer ella del caldo y tratar de consentir a su paciente, pasar hambre o empezar un caldo desde cero y guardar el otro.
En todo el rato que estuvo preparando una sopa bastante más sustanciosa (cambiando el nabo por apio y añadiendo perejil fresco y fideos), todo el sonido que pudo escuchar de Maggie fue una constante tos y un ligero castañeo de dientes. Ello la puso un tanto nerviosa, pues las veces que ha visto a sus hermanos contagiarse le ha ido bastante mal con ello.
.
Una vez que hubieran comido el caldo, mismo que su paciente ni siquiera notó el sabor por tener tapada la nariz, Maggie luchó por conciliar el sueño, en tanto que Luan puso una película.
El repertorio de la casa, en sí, no era muy de su agrado. Casi todo melodramas como Mientras Dormías, Titanic y Bajo el sol de Toscana, nada realmente de su interés, pero al fin y al cabo decidió intentarlo conectándose a la red local para buscar alguna comedia en Netflix.
-Quita eso -protestó la emo, escuchando apenas la intro de New Girl.
-¿Ni siquiera con los audífonos puestos? -cuestionó la comediante.
-No soporto a Zooey Deschanel.
-Aguafiestas…
La tarde cayó, y tras un par de horas de sueño, Maggie dormía lo mejor que podía. Acostumbrada a estar boca arriba, estar en posición fetal es la única manera en que podía hacerlo.
Con lo que no contó es que Luan intentaría despertarla.
-¿Qué quieres? -musitó Maggie tan alto como pudo, lo que no fue mucho debido a su ronquera.
-Hora de tu medicina -señaló Luan, sosteniendo una botella con ambroxol en jarabe.
Maggie solo hizo ascos.
-No es tan malo -continúa Luan-. No sabe tan horrible como crees.
-Prefiero que perforen mi trasero -escribió Maggie.
-Te gusta sufrir, ¿cierto?
-Es mej
No pudo terminar de escribir. Maggie tuvo un acceso de tos lo bastante violento para que Luan le acercase una bolsa de plástico.
La flema vomitada resultó particularmente asquerosa, lo suficiente como para manchar la alfombra y parte de su propia ropa, lo cual a Luan le desagrada demasiado.
El saldo, un posible cambio de ropa, dos teléfonos asquerosos y una mancha en la alfombra demasiado asquerosa para limpiarla con un trapo.
Con tal de que Maggie tomara su medicina, Luan diluyó las dos cucharadas de ambroxol en un vaso de agua del grifo. No era gran ciencia, pero de beberlo así a hacerlo en su estado puro prefiere la mezcla. Tal vez un poco endulzada, pero en menos de diez minutos, cinco de pasada la hora de la toma, ese impulso de hacer algo en la cocina terminó por ser un vaso de limonada con un toque algo raro.
-¿Por qué no lo pruebas? -escribió Maggie.
-Bebí un poco antes y lavé el vaso -mintió Luan.
Con una mirada de desconfianza, Maggie hizo el intento por incorporarse del sofá, apenas coordinando sus movimientos si no es con mucha lentitud.
-¡No te levantes! -indicó Luan- Ya iré a probarte que bebí limonada.
No tardó mucho. Solo teniendo que mojar uno de los vasos del fregadero, ya limpios y secos, tuvo lo suficiente para poder despistarla.
Apenas lo tuvo entre sus manos, Maggie intentó estudiarlo con aire crítico, mas el cansancio le juega a menudo malas pasadas. Acto seguido, tosió un poco antes de beber la limonada. Un leve gesto de agradecimiento de su parte bastó para volver a dormir un poco más.
Por si las dudas, Luan decidió repasar la lista que le dieron. Esta vez, encontró la flexha que estaba dibujada y tapó hace rato, encontrando una última instrucción.
P. D. Maggie debe dormir temprano,
antes de las 9 de preferencia.
-¿Y ahora me lo dicen? -se preguntó Luan, molesta.
Las horas siguientes, a pesar de los ataques de tos y expulsiones de flema, la expresión en el rostro de la emo se relajaron. Luan diría incluso que estaría soñando con ella, aunque no está segura por completo. Solo para asegurarse de que ella tenga un sueño tranquilo, se acuesta un poco con ella, de espaldas y tomando su brazo para rodear su pecho.
Aunque en fiebre, su tacto no es desagradable ni mucho menos. Si bien Benny se sentía agradable, al final terminó por ser demasiado empalagoso para su gusto, lo cual es mucho. Ella se siente más suave, como si estuviera acariciando a Gary o usara suavizante en su pijama recién planchada y puesta. Tan cómoda que incluso sintió cómo Maggie, en un momento, se aferró de su cuerpo poco después de que su madre llegara.
Unos días después, una compañera de Luan, a la que ve siempre con desdén sobre la cerca, se acercó a ella en la zona de casilleros. A juzgar por su expresión, no está precisamente complacida de ir allá para ir a dejar una tarea, y dado que nunca había ido con los Loud, menos aún.
-¡Vamos! No tengo todo el día -animó Shannon, ansiosa por irse a su ensayo en cuanto termine su cometido.
-Y ¿tú eres…?
-Tu vecina.
-Se supone que tengo que llevarle a Luan su tarea, pero nadie quiere ir.
-Te puedo ahorrar el trabajo y la puedo llevar yo -ofreció Maggie.
-¿De verdad? -dijo aliviada Shannon- ¡Perfecto! Esto -saca de su mochila algunos textos- es de cálculo, química avanzada, tiene que hacer un… reporte… -gime por el peso del ejemplar de La Guerra y La Paz de Tolstoi-… de esto, y tiene un aviso de la señora Bernardo para dentro de una semana y presentarse a las audiciones para la obra de Acción de Gracias de la clase Senior.
Extrañada, una vez que se fue Shannon revisó su teléfono, mismo que tiene registradas al menos doce llamadas de Lincoln, otras tantas de su madre y un mensaje de Luan.
Sin un asomo de culpa, decidió ignorarlos. Es una suerte que Luan sea su amiga desde el punto de vista de su madre, siendo ella una mujer lo suficientemente conservadora como para intentar convencerle de que prefiere una chica, encima comediante natural, a un chico como cualquiera de sus amigos.
En la puerta del 1216 de la avenida Franklin, contrario al usual ruido que ya era costumbre en el vecindario, el silencio es señal clara de algo que tiene posibilidad de ser un desastre. Ello se confirmó cuando una figura alta salió prácticamente en un traje como los que en las películas de epidemias retratan a los doctores y al personal de los laboratorios de donde salen (por accidente o con premeditación) las enfermedades.
-Lo siento mucho -dijo aquella figura, una chica, a juzgar por la voz-. ¿A quién buscaba?
-Vine a dejar unas cuantas tareas de Luan -respondió Maggie antes de preguntar-. ¿Puede salir ya?
-Me temo… -dijo la figura, revelándose como Luna al quitarse la protección de la cabeza-... que pierdes tu tiempo. Muchos de mis hermanos se contagiaron de un resfriado, niña. Fue a cuidar de una niña enferma y a los tres días casi todos se quedaron en la cama.
-¿Y qué haces aquí? -cuestionó la emo.
-Pedí permiso para faltar a clases -dijo Luna con sequedad-. Lori y Leni pudieron pedir permiso, pero prefirieron quedarse lejos, ya sabes. No querían perder horas de clase.
-Entonces dale mis saludos a Luan, por favor.
-Dalo por hecho, niña.
Dejando su carga, Maggie se siente mal por no poder devolver el favor. Derrotada, llegó a casa y se acostó en la cama para dormir una siesta, no sin antes tomar su teléfono y ver al fondo de pantalla, cuya foto era una de la comediante con su traje de mimo.
~o~
Por muy ingrato y a mal chiste que suene en estos días, a mucha gente no le hace gracia tener que cuidar de un enfermo. Menos en estos días, por obvias razones.
Solo para aclarar, un último punto. Aquí la cosa es que aún no se declaran, y eso sería determinante en el futuro de este pequeño universo. ¿Pueden concederme ese dudoso plan?Respondiendo a las reviews...charly888, su opinión no es muy diferente a la de otras mujeres de busto amplio. Se te agradece el comentario.J0nas Nagera... creo que hace tiempo dejaron en claro que no siento tanto aprecio por el Stellacoln como por el Jordancoln, el Ronniecoln y el... ¿Boricolnnie, podría llamarse ese cuarteto del universo de Loan? Como dije, tomé como referencia un shot del año pasado, ya dije cuál. Tal vez debiera dejar de referenciar la obra de Frank O'Connor con Bungie y 343 Industries, así como debí evitar ese pequeño guiño a Is (not) your fault de JaviSuzumiya. Saludos hasta el estado con forma de lomito n.nLa siguiente cita tendrá una fantasía de algo que muchos no pudimos cumplir ni de chiste. Y eso a Luan le dará problemas.Ahora...
... sigan sintonizados
Sam the Stormbringer
¡Valiste madres, Simi!
