Disclaimer 1: Fanfic sin ánimos de lucro. The Loud House es creación de Chris Savino, propiedad material de Nickelodeon Intl, y está bajo licencia de Viacom International Media y Jam Filled Entertainment.
Disclaimer 2: Los materiales referidos y/o parodiados son propiedad intelectual y material de sus respectivos creadores.
Advertencia: situaciones sexuales leves a moderadas.
Amarillo al índigo
La delgada línea Loud
Royal Woods, Michigan
14 de abril de 2029
5:04 pm
Sobre la intersección de Olmo y la salida a Lansing
Lo menos que puede decirse del estado de Luan Loud, posible señora Sammet, es que está en alteración total.
La semana pasada Maggie la presentó ante su madre como dama de honor, aunque el hecho que Lori se fuera de lengua y dijera borracha que ella y no Lincoln es su novia fue un auténtico desliz de su parte. En su vida, concluyó, no volverá a confiar en Lori sobre esos asuntos. Ni Lola era tan chismosa estando sobria, como pudo comprobar un par de veces que estuvo de visita.
Con algo de prisa, llegó a un embotellamiento que no ha tenido en cuenta. Las vacaciones de primavera están llegando a su fin, y aprovechando el caos del mismo decidió sintonizar la radio de su auto, un Corolla que compró cuando entró a la Estatal de Florida.
No es muy afín a escuchar la estación donde trabaja. El locutor, un colega que en más de una ocasión le pidió algún consejo marital, no se oye tan animado como debiera. Puede decirse que tuvo otra vez un problema en la cama con su esposa y su amante… bueno, allá ellos. No es culpa suya que él sea impotente y creyera que una veinteañera
-Y acabamos de escuchar Todo sobre nosotras de las rusas T. A. T. U, en voz de KC Ahmad, hoy viernes 14 de abril de este año 2029, espero que ya estén por llegar a casa después de este pesado viernes…
-Dinos algo que no sepamos -recriminó Maggie en el asiento del copiloto.
-…, y para nuestros amigos en las salidas a Pontiac, Toledo, Lansing y la vía internacional a Windsor, Ontario, les espera una pesada carga vehicular si vienen de regreso a las zonas de Detroit, Royal Woods, Daisy Hill y muy especialmente Hazeltucky…
-Gracias por decirnos, Kyle -secundó Luan a su novia con sarcasmo.
-…, así que pónganse cómodos, relájense y, si pueden, tomen una bebida -continúa la voz de Kyle-. En Swiftipic tenemos una petición para un par de chicas que deben de estar llegando a Royal Woods de un tal Amante de Lori; esto se llama…
-No quiero tener que soportar a ese pesado -dijo quejumbrosa Maggie, apagando el estéreo-. Ya es bastante con tener que ver tu cara al saber que a Lori se le ocurrió meterse con el amigo de tu hermano en su aniversario.
-No es por eso, pero gracias por recordarme que Liam se la llevó a su recámara ebria.
Tal imagen mental la perturba. Lori, borracha sobre el juego de ropa de cama que Leni le dio el día de su boda. Ella misma había ido a buscarle junto con su hasta ese día cuñado, Ronnie Anne y aquella novia de Lincoln que no recuerda cómo se llamaba, solo para encontrarla cabalgando al granjero con rudeza y jadeando obscenidades. Dos días después, Lincoln le entregaba la notificación del juzgado y terminó con un la nariz rota, en medio de un mar de reclamos e insultos incluso más duro que cuando este fue con Luna y Sam para ajustar cuentas con el idiota del cuñado de la rockera por una idiotez que prefiere olvidar.
Con el tránsito pesado, pasaron al menos tres horas en la intersección de Olmo y la salida a Lansing. La razón del embotellamiento, como pudieron descubrir más adelante, había sido un choque que terminó con las partes implicadas peleando entre sí. Hasta donde supo, eran un pelirrojo que Lincoln señaló en alguna ocasión como su mayor dolor de cabeza en la preparatoria y un transportista con el remolque vacío.
Para cuando por fin llegaron a La Mesa de Lynn, ya el lugar había cerrado. La idea que tenían en mente era entrar en la última hora pico, cerca de las cinco. A partir de ahí, en picada hasta el cierre a las siete. Lo que quería decir que las chicas y Lincoln seguramente ya estarán en camino a casa o, en el caso de Lori, al departamento donde se está quedando. Eso deja a Maggie algo más tranquila, ya que el asunto de tener que enfrentar a toda la familia y presentarse como novia de Luan se le antoja peor que el final de temporada de Más allá del Día, esa cosa mexicana a la que se había hecho fan.
Conduciendo por el viejo barrio, a Luan le queda más que claro que los cambios eran palpables. Los Yates, aquella familia que siempre aspiraba a la perfección, seguían en su campaña de mejora local, mientras que la casa del viejo señor Grouse tenía un letrero de "Se vende" dado que el anciano falleció hace poco. El roble frente a la casa perdió buena parte de su follaje habitual, el columpio de neumático ya no está y la vieja casa del árbol de Lincoln parecía tener una inusual actividad.
-¡No, Lincoln! -dijo divertida la voz de una chica- Podrían no vernos.
-¿Perdón? -cuestionó el peliblanco.
-Vamos, Linc -animó la chica-, quiero verte y que me veas.
-¿De verdad? -dijo Lincoln, soltando un gemido ahogado a los pocos segundos.
De la construcción, un suéter rosado salió volando hasta caer en el capó del auto de ambas chicas. A Luan no le parece gracioso, mientras que Maggie luchaba por mantener una postura digna a pesar de querer partirse de la risa. Cedió a esta en cuanto volaron con casi idéntico destino un par de camisetas, una chaqueta naranja, dos pares de vaqueros y, cosa que terminó por hacer que la antaño emo soltase una carcajada sonora, una tanga por demás reveladora que, sobre cualquier cuerpo, no dejaría absolutamente nada a la imaginación, pues en el frontal el único trozo de tela que daría algo de decencia es de un tejido e hilado tan delgado que es traslúcido.
Bajando del auto, Luan tomó una piedra y la arrojó a la base. Tuvo tan buena puntería que, ni bien el proyectil golpeó uno de los soportes, la añosa construcción se vino abajo con todo y amantes.
Gimoteando, de la pila de escombros en que se convirtió la casa del árbol salieron Lincoln, cubierto apenas por una trusa, y una chica de cabello rubio oscuro corto que ya estaba por completo desnuda. A juzgar por lo que podían ver las recién llegadas, Lincoln no estaba perdiendo el tiempo para compensar el que ambas chicas llegaran tarde.
-¿Qué demonios? -preguntó Lincoln, aturdido.
-Ahí va mi… -dijo aquella chica.
-¡Loud! ¡En el nombre de la decencia, ponte algo! -gritó un vecino al otro lado de la calle.
-¡Nos mudamos de aquí! -secundó otra vecina.
Exclamaciones y reacciones similares de otras casas en la calle causaron que aquella chica se plantara de frente.
-¡Vamos! Soy mayor de edad, ¿por qué mejor no toman fotos? ¡Duran más! -dijo desafiante la rubia.
-¡Mollie! Deja de provocarlos -reaccionó Lincoln, más preocupado por cubrir a Mollie que a sí mismo mientras que algunos vecinos no perdían la oportunidad.
-¿Ese es el legendario "Salchichón Coctelero"? -dijo burlona Maggie, riéndose de su futuro cuñado- Creía que exagerabas, ¡pero no sabía que le daría tanto frío!
-Lincoln, por favor, esto es vergonzoso -repuso Luan, cubriendo sus ojos.
Más tardó Luan en decirlo que Lincoln en huir que aquella chica. Esta, por lo visto, goza más de la atención pese a que el chico logró alcanzar a cubrir su desnudez con una tabla lo bastante intacta como para servirle de protección. Y aún menos en escuchar que, tratando de forzar la puerta trasera, se oyó un grito bastante agudo y reclamos de madre a hijo.
-Rita tiene una voz muy aguda -apuntó Maggie.
-Ese no era mamá -corrigió Luan, escuchando los reclamos de Rita con la habitual voz potente que le caracteriza.
-Creo que no es momento de entrar. Podemos venir otro día.
-Cielo, es la última noche que la familia podría estar más reunida desde el divorcio de Lori -señala la locutora-. Tengo un buen presentimiento.
-¿En qué te basas?
-Ah…
-Mejor dejémoslo así, ¿quieres?
Con un dejo de nerviosismo, Luan tocó a la puerta, golpeando tres veces. El habitual ruido que precedía cada que alguien llama se hizo presente. Definitivamente apuesta porque Lola llegue primero a la puerta y Lily termine por abrir.
-¡Detente, Lana! -oyeron gritar a la menor.
-¿Y quién me lo impide? -retó la tomboy, gritando de inmediato- ¡Me mordiste! ¡Eso es jugar sucio!
-Dejen de hacer tanto ruido -amenaza Lola-, ¡o les meteré sus zapatos donde no les da el…!
Si hubiesen apostado, la casa habría ganado. Lucy había tenido que abrir la puerta, debido a que Lily mordió a Lana en el tobillo, Lola tenía prendida del cabello a esta y Lisa, cosa inusual, estampó su puño contra el estómago de la diva plástica. En cuanto a la gótica, no tuvo demasiados problemas para colarse y apenas salir afectada.
Casi al mismo tiempo, Rita volvió de la cocina. A juzgar por la cara que tiene, surcada de arrugas por las tensiones de los últimos años, los meses precedentes no han sido especialmente buenos con ella, y menos con dos hijos universitarios todavía en casa antes de partir en la mañana, tres chicas en preparatoria que le han dado serios dolores de cabeza en casa y una en secundaria que tiene un amplio campo de acción para meterse en problemas.
Tras la madre de familia, Lynn sr, seguido de Lincoln y la -pensó Maggie- novia de este, se detuvo en seco de ver a Luan en casa. Para este, Luan seguía siendo aquella niña que lo despertaba con alguna gracia o con un panquecito por las mañanas antes de prepararse para la escuela.
-Debes ser amiga de Lucy -empezó Rita, sonando bastante amable con Maggie-, soy Rita Loud, y este es mi esposo Lynn.
-En realidad yo… -estuvo a punto de corregir Maggie.
-Te presentaríamos a toda la familia, pero algunas de las chicas ya se fueron a casa -interrumpió Lynn.
-Papá… -llamó Lincoln, nervioso.
-No es el mejor momento para que digas nada -lo interrumpe Lucy en voz baja.
-Estas son Lucy, a quien ya conoces...
-Pero mamá
-Lincoln -reprochó Rita, a lo que este decidió callar-… te decía. Estas son Lucy, Lana, Lola, Lisa y Lily. ¿Venías por Lucy para salir?
-Señora Loud, en realidad yo...
-No seas tímida -incitó Lynn.
-Papá, a ella ya la conocían -interrumpió Luan, un tanto impaciente-. Fue tutora de Literatura de Lincoln en la preparatoria.
-Reconocería esa cara de amargura donde quiera -dijo Lola, desdeñosa al limarse las uñas.
-Luan, ¿quieres dejarme esto, por favor? -pidió Maggie. La locutora asiente, callando- Me llamo Margaret Sammet, señores Loud. Es… un gusto.
-Entiendo que estés nerviosa, pero vamos -invitó Rita-. Siéntate como en tu casa.
"Ya quisiera", pensó con algo de amargura, recordando la última visita a su primer hogar.
Toda la familia se dirigió a la sala, con la excepción de Rita, Mollie y Lincoln.
-Si querían hacer algo así -reprochó Rita-, mejor se habrían ido al patio trasero.
-¡Mamá! -exclamó sorprendido Lincoln.
-No se volverá a repetir -alcanzó a decir Mollie, cosa que Luan no cree en realidad.
Una vez que el chico se despidió de su cita, toda la familia se había sentado en el comedor con Maggie sentada en el extremo de la mesa. Casi todos parecían querer desnudarla con la mirada por media hora, con las excepciones del propio peliblanco (cuya relación con ella fue meramente escolar y muy sujeta a malinterpretaciones de la señora Sammet, lo que los dejó como meros conocidos) y la propia Luan, quien podía hacerlo cuando quiera.
Con el asado de cordero que iban a cenar en el restaurante vuelto sándwiches aprovechando que se enfrió lo suficiente, los comensales se limitan a alternar bocados con alguna pregunta que hace parecer todo eso un mero trámite. Tanto Lola como Lily ya querían levantarse, mientras que a Lucy le intriga saber con qué tipo de persona está viviendo su hermana y principal mentora. De entre todos, solo Luna (quien se fue a casa de los Sharp), Lucy y Lincoln saben de la relación que ambas chicas tienen.
-Así que… -dijo Lynn, una vez que Maggie terminó con una pregunta incómoda de Lisa sobre sus hábitos en el retrete que tardaron demasiado en censurar-… ¿en qué trabajas?
-Acabo de obtener una maestría en Literatura Francesa y empiezo como maestra suplente el año escolar entrante -respondió Maggie.
-¿Y a qué te dedicabas?
-Era mesera en un café -dijo Maggie con cierto desdén hacia dicha ocupación-. En resumen, era aguantar a muchos transportistas patanes que solo querían la taza llena, el plato con comida y una chica sentada en su…
-¿Por qué mejor no se van a dormir, niñas? -dijo Rita, intranquila de que las menores escuchen algo así.
-¡Ya estábamos en la parte buena! -protestó Lana.
-En realidad no me importaría, madre -secundó Lisa-. Las gemelas y Lily, al parecer, siguen siendo mentalmente inmaduras para una anécdota picante.
-Tú también, Lisa -rezongó Rita con pocas ganas de tratar una discusión.
-¿Y si tienen una pijamada en el búnker? -sugirió Lincoln, recordando que Lisa tiene ahí un sistema de circuito cerrado por donde las chicas podrían espiar sin interrupciones.
-¡Pido operar las cámaras! -parloteó Lola, dejando junto al resto una estela de polvo.
-Ja. Novatas… -suspiró Lincoln, aliviado.
-Si querían algo picante, se van a llevar una buena decepción -resopla Maggie, dando al terminar una mordida a un sándwich-. En fin… cuando mamá supo a qué me dedicaba, incluso se ofreció a mudarse a Lansing conmigo para que no tenga que trabajar antes de terminar mis estudios.
-De hecho nos conocimos bien en una noche de micrófono abierto cuando buscaba trabajo en la estación -añadió Luan-. Sabía que ya antes hablé con su madre, pero son cosas que Lincoln tuvo que arreglar con algo de ayuda.
-Como sea, el punto -prosigue Maggie- es que, bueno, señores Loud… quisiera presentarme como novia de su hija.
El silencio incómodo que ambas chicas temían en el camino nunca llegó. Aunque a Lynn sr. la idea de tener otra hija no heterosexual le parece algo más bien de una película moderna, Rita solo decidió guardarse cualquier comentario que considere ofensivo para cuando esté en la recámara.
-Felicidades -expresó Lucy con una sonrisa ligera en el rostro, rompiendo el silencio.
-¡Qué más da! -determinó Lincoln, dirigiéndose a la invitada- No eres la primera chica que se fijó en mi hermana.
-¡¿Dis… culpa?! -dijeron sorprendidos ambos padres.
-Amy, cuando el imbécil de Stein la dejó por mudarse a Portland... -empezó a enlistar Lucy.
-Parvana y un tal Rex al mismo tiempo a los dieciséis... -sumó Lincoln.
-Shannon en la graduación y el verano que le siguió… -agregó Lucy, viendo a Luan hacerle señas diciendo que corten el rollo.
-Y no olvidemos a las gemelas de Wisconsin -concluyó Lincoln.
Sonrojada como un tomate, Luan está muerta de la vergüenza. Ni hablar de sus padres, que prácticamente desconocían de la visa amorosa de Luan en adelante. Para la comediante, todo se está yendo al desastre por ayudar a mantener el control y cierta dignidad.
Horas después, y con Lucy en su vieja habitación y Lincoln en la pieza que ocuparan Lori y Leni, Luan estaba en pijama. El coarto que ocupara con Luna ahora luce una cama matrimonial, ya que esa habitación decidieron dejarla como una para invitados. Empero, con la presente situación y dados los comentarios de la cena, lo último que quiere es tener que ver la cara de Maggie. Esta se quedó abajo hablando con sus padres, tratando de arreglar algo que ve sin resolución posible.
En la puerta, Lincoln llamó tocando tres veces.
-¿Puedo pasar? -preguntó.
-Por favor, vete -pidió Luan, gimoteando.
-Si te interesa, hablé con Maggie cuando bajé por agua -comentó el peliblanco-. Escucha: se que Lucy y yo no pudimos tener la boca cerrada, pero a ella no le importa mucho.
-¿En serio?
-De verdad. Incluso cree -añade Lincoln con una sonrisa- que puede servirles, pues… ya sabes… ah… -titubea un poco, ya que jamás trató con ella de asuntos sexuales, por lo que solo extendió dos dedos de cada mano y los cruzó como si remedara un acto lésbico.
-Son un par de idiotas -refunfuñó Luan.
-Tus idiotas.
-Lincoln, solo… ¿solo quieres irte de aquí? Estoy molesta contigo.
-Como quieras -respondió Lincoln-. Nos vemos en la mañana.
-Y una cosa más -agregó Luan.
-¿Eh?
-No hagas tu acto de exhibicionismo de nuevo.
-No tenía pensado hacerlo. Mollie es demasiado alocada para mi. Toda tuya -añade dirigido a Maggie, en el quicio de la puerta.
Una vez que Lincoln dejó el pasillo, la aún universitaria entró y se quitó la ropa, quedando en interiores consistentes en un cachetero morado con encaje negro y un top deportivo blanco para tallas grandes, de lo poco que puede encontrar en tiendas para sus senos.
-Ni yo fui tan dura con el Yeti -dijo Maggie, refiriéndose a Lincoln como aquél ente mítico.
-Tocó un asunto MUY personal -masculló Luan, abrazando su almohada.
-Nada que no supiera ya -suspiró la universitaria-. Se que todavía te mensajeas con Shannon y te ves a escondidas con Parvana.
"Atrapada", pensó, aunque la verdad es que con Shannon y Parvana sale más en un plan social, a beber café o en el bar donde la primera suele trabajar como hostess. El resto… mejor dejar atrás aquellas malas experiencias. En especial el asunto de Rex y la orden de alejamiento que recibió de él por amanecer por completo afeitado un primero de abril.
-Y no me importa -continúa Maggie-. Tus hermanos podrán ser idiotas, y tal vez entrometidos. Pero eso me demuestra que pueden confiar en que no te haré daño.
-¿Y qué hay de mis papás?
-Lo siento, pero tu papá tendrá que tomar terapia un tiempo. Todavía no se siente cómodo con tener chicas por nueras.
-Entonces…
Una sonrisa, poco usual en Maggie tras un momento así de bochornoso, fue su respuesta.
~o~
Lamento mucho el retraso. Día 5, la fobia máxima de muchas parejas... conocer a los suegros.
Admítanlo. Esa experiencia puede ser traumática en su relación de pareja o puede ser miel sobre hojuelas. Al menos a uno de mis hermanos su suegra lo adora, aunque a mi hermana la suya la aprecia con reservas. Al dolor de culo, pues...
Ok, ok. Déjenme responder.
J0nas Nagera, ¿en serio pasaste como botarga? Ay, ¡puercas! No sabía eso... *se pone a ver el primer video del Ardidómetro en el canal de Ubaldo en YouTube*... en fin. Leí el fic que comentas, y el contraste es más que notable. Admito que fue enrevesado. Ya sabes que si hay quintillizos Fox de por medio, pues...
charly888. ¿Qué puedo decirte? Si tomas un elemento cotidiano o una situación, puedes tener algo. Lo demostraste en La Apuesta (charros... debo apurarme a leerlo), así que no debe ser ninguna novedad, realmente.
Ok, el día 6... ¡ay madres! Debe ser algo por lo que siempre quise pasar pero mi incompetencia me privó por completo.
Ahora...
... sigan sintonizados
Sam the Stormbringer
*toma un viejo cuaderno de sus días de bachiller* Ya será otro día *lo avienta contra su repisa y tira esta* ¡Mierda!
