Disclaimer 1: Fanfic sin ánimos de lucro. The Loud House es creación de Chris Savino, propiedad material de Nickelodeon Intl, y está bajo licencia de Viacom International Media y Jam Filled Entertainment.

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Advertencia: relacionado a un proyecto futuro.

Amarillo al índigo

Sin pompa y en circunstancia

Royal Woods, Michigan

18 de junio de 2021

12:20 am

Estadio de la preparatoria Royal Woods

Es claro que las cosas se amargaron.

Desde abril del año pasado, mes en el que la alcaldesa Davis ordenó una cuarentena en la ciudad y condenó a muchos estudiantes a perderse la fiesta escolar de sus vidas, ha estado bastante aburrida. Y de no ser porque Luan regresó y decidió tomar la escuela en línea, se aburriría de lo peor.

Es la primera vez que sale en semanas. Si bien la escuela le ha traído buenos recuerdos, lo cierto es que nada ha sido como debía. Entre un regreso precipitado en septiembre, un nuevo confinamiento después de Acción de Gracias y la oleada final en la primavera, lo cierto es que la ceremonia de graduación se retrasa.

No quiere culpar a nadie. Dado que el auditorio es un espacio cerrado, aprovecharon las instalaciones deportivas de la escuela para el evento. Huecos en las gradas donde debieran estar cientos de personas entre padres y familiares se cuentan apenas con unas docenas de ellos. Como su propia familia es solo su madre (debido a que sus padres se separaron cuando ella cumplió quince), no tiene mucho problema con eso.

Caso contrario, el de aquella imbécil que tiene por hermana de su novia, Lynn. Si no fuera por su fulgurante currículo en al menos cuatro equipos -soccer, softbol, hockey sobre pasto y cien metros planos-, sería ella, y no la atleta, quien diera el discurso de despedida por parte del estudiantado. Y menos aún por haber sido sondeada y reclutada por las Red Stars de Chicago, de la liga de soccer femenil.

Se siente aliviada. Al volver un momento al estacionamiento de alumnos de la preparatoria, el anuncio, pintado en una manta de lona, advertía del control de temperatura y el acceso limitado a dos personas. Por un lado, se siente bien al saber que no habrá tanta audiencia por ello, mas siente lástima de Lynn. Toda su familia esperaba ansiosa el evento, pero con las mermas de Lincoln y Lori en Canadá, el referido anuncio y la presencia solo de Luan y su madre todo desluce.

Mira su reflejo contra el vidrio de un auto bastante feo de color azul. La toga, de color azul rey, hace bien en ocultar su prominente busto, mientras que el birrete le sienta un poco mal. Jamás imaginó que sería de la primera promoción que se graduará sin bailes, deportes ni actividades extracurriculares. Desde hace más de un año su madre se partió la espalda para conseguirle un vestido índigo con un ligero escote frontal y tuvo que conformarse con devolverlo a la tienda una vez que terminó la sesión fotográfica. Por ahora, había cosas más importantes qué atender.

Por lo mismo, asume que será un evento austero. Si esperaba que la banda de guerra interpretara Pompa y Circunstancia, se llevó una profunda decepción en cuanto vio a varios estudiantes guardar los instrumentos en el almacén, mientras otros llevaban equipos de sonido a conectar.

"Pista grabada, foro al aire libre, poca asistencia… casi todo lo que soñaste".

Resignada, saca de un bolsillo bajo la toga una cajetilla de cigarrillos y un encendedor. Ocasional fumadora, a la semana cuenta unos tres o cuatro. Nueve en temporada de exámenes.

Mirando el interior del paquete, nota que le quedan solo unos tres cigarrillos. No quiere ni pensar que, al menos hasta que se vacunó al ofrecerse como conejillo de Indias sin consentimiento de su madre y mintiendo sobre su edad, todo pudo ser distinto.

-¿Te sobra uno? -preguntó una voz tras ella.

-¿Ah?

Volteando, vio a Shannon, aquella amiga de Luan que solía pasarse más tiempo en el auditorio que en el salón de clases. Con la usual bufanda en color crema y una boina verde hoja, la antes actriz de cabello castaño se presentó porque un hermano suyo se gradúa también.

Maggie desconfía de varios amigos de Luan. No es que le gusten mucho los comediantes, los payasos y los actores, pero en Shannon ve una persona en quien pueda confiar sobre ciertos asuntos. Asuntos sobre los que es mejor tener a una confidente.

-Sírvete, ya que -cedió Maggie, tendiendo la cajetilla.

Con el pitillo en la mano y ya encendido, Shannon miró un poco al cielo. En su última obra cono preparatoriana, la maestra Bernardo puso a la emo a su cargo con un monólogo de su autoría. No fue la mejor idea, y menos aún plasmando su comentario como actriz "infravalorada" enseñando en una escuela donde da mucho más de sí, pero el que hayan pasado un tiempo juntas le dio una idea mejor de lo que puede ser tener algo con Luan… una vez que le quite los chistes bobos y los actos de ventrílocuo.

-¿Cómo ha estado Luan? -preguntó Maggie.

-Tengo tanta información como tú -respondió Shannon-. Honestamente, creo que en su casa las cosas estuvieron feas.

-¿Por qué lo dices?

-Su abuelo murió el año pasado, está el pleito de sus hermanas mayores, el tonto de su hermano menor en Canadá… ¡yo qué se! -afirmó Shannon- Eso la ha tenido mal un tiempo. ¿Te imaginas un funeral con todos ellos reunidos y algunas personas más?

No se lo imagina. El mismo día que una amiga de su madre falleció y la forzaron a ir vio a los Loud en torno a una fosa. Por lo que Luan le contó horas más tarde -y más por desahogo con alguien no tan cercano entonces, habiendo terminado a Benny-, un paro cardiaco leve no atendido a causa de la conversión del hospital de la ciudad en una clínica de atención a Covid-19 alterna al sistema de Detroit le costó la vida a su abuelo. Tuvo que violar el toque de queda para acudir a consolarle y, para variar, por poco la detiene la policía. Preferible, pues ambas estuvieron tres semanas en cuarentena en un búnker salido solo los Loud sabrán donde.

-Estuve allí -dijo Maggie, dando una calada.

-Auch.

-No fue por mi gusto -aclaró la emo-. Una amiga de mamá falleció por esa cosa y no tenía a nadie. Sus hijos estaban entre Atlanta, Wichita y Kalamazoo, y le pidieron a ella que hiciera los arreglos.

-Lo siento -lamentó la castaña.

-Era eso o dejar que la llevaran a las fosas comunes de la isla Grosse.

Por unos minutos, en silencio, terminaron los cigarrillos. Le duele la cabeza el pensar que en dicha isla, donde su madre recibiera su propuesta de matrimonio, antes hubiese un campo de golf. Ahora, todo romanticismo del sitio quedó arruinado por una circunstancia que le quita todo gana de volver a pensar en ello de forma positiva.

-¿A dónde pensabas ir? -preguntó Shannon.

-Quería largarme lejos de aquí -dijo Maggie, echando una última bocanada de humo al aire-. Envié solicitudes a San Diego, la Estatal de Arizona, Berkeley… cualquier lugar donde mamá no esté tan al pendiente de mi.

-¿Nunca pensaste que no se acercará a donde Luan esté? -cuestionó Shannon- La Estatal de Florida es de los pocos lugares a donde me dijiste que ella no iría.

-¡Maldita sea! -gritó la emo, pateando la llanta de un auto cercano- ¡Nunca pensé que Luan le desagradara tanto!

Florida… nunca ha querido hablar del primer hogar de su madre. Su abuela materna nunca aprobó que su familia se dispersara, y menos desde que se mudaron de la zona suburbana de Orlando a Royal Woods. Lo más seguro es que ella termine recibiendo una carta de aceptación a la Estatal de Arizona y tenga que mudarse con todo y su madre y le planteara a Luan que empiecen una relación a distancia.

.

El discurso de Lynn terminó por fin. Lejos del tono solemne que esperaban todos de ella, la atleta se enfocó en expresarse con energía, como si de una arenga deportiva se tratara.

Anotó un nuevo motivo para despreciarla, pero siendo justa con ella se alegrará de no volver a verla. Solo sería, de recibir aceptación en su última opción en la universidad comunitaria, cosa de un estado y un lago de separación.

Shannon ya no está con ella. Apenas terminó el evento, ella y su familia se fueron a casa, En cuanto a los Loud, le envió un mensaje a Luan de encontrarse en la puerta del auditorio. Le da igual que no haya tenido un baile la noche anterior. Esperar a que Luan le pueda comprender es lo mínimo que puede aspirar.

-Ha pasado tiempo desde el encierro, ¿no? -preguntó desde las sombras. Ello arrancó un susto.

-¡No hagas eso! -jadeó Luan- En eso te pareces a Lucy.

-¿Verdad?

-¿Y para qué me querías ver? -preguntó la comediante.

-Me le escapé a mamá y, bueno… quería despedirme. Supongo que te irás a Florida acabando con tu visita.

-Me tomaré unos meses para ir por la Costa Oeste -declara Luan-. Me encanta Florida, pero la gente allí es algo amargada.

-Como digas -dijo Maggie, suspirando al final.

-¿Es por lo que podremos hacer en lo que vuelven las clases?

-No es eso -evadió Maggie-. Vamos a estar separadas por demasiado país y no quiero tener que pasar por un noviazgo a la distancia.

-¿Te aterra que estemos separadas?

-Admito que llegué a odiarte por ese búnker -confesó la emo-. Tenías que hacer chistes de todo hasta que se te acabó el material, usar cada maldito aparato para inventarte cualquier historia de comedia.

-Eso duele -dijo un tanto decaída Luan.

-Si, duele -admitió Maggie-. Pero entendí que hiciste lo posible para no aburrirte y no aburrirme. No tenías mucho material para mi, y a la larga ambas queríamos asesinarnos.

-Nunca me dijiste eso.

-Pero lo pensé.

-Oh…

-En las noches, cuando podías cerrar los ojos, trataba de dormir pensando en el tiempo que perdíamos -reflexionó Maggie-. Cuando estuvimos a días de salir, no sé… quise enmendarlo durmiendo contigo.

-Debiste avisarme -reprochó Luan.

-No supe nunca por qué me contuve al final -expuso la emo-. Si fue el respeto que al final empecé a tenerte o la cámara escondida del baño que apuntaba a las literas. Pero el caso es que… pues…

-Solo dilo -pidió Luan.

-… bien. Solo… me detuve. ¿Qué tal si empezabas a pensar mal de mi o a creer que soy una enferma? ¿Qué tal si no te gustaba?

-¿Solo era eso? -preguntó Luan.

La expresión de desconcierto en Maggie era más que palpable. La emo definitivamente se siente atrapada, a lo que Luan decidió poner todas sus cartas sobre la mesa. Sin chistes, sin bromas.

-Habría pensado mal de ti…

-Lo sabía -gimió Maggie, autocompadeciéndose un poco.

-¿Quieres dejarme terminar? -pidió Luan, un tanto molesta por la interrupción- Habría pensado mal de ti, pero ya que lo dices no me hubiera molestado. Sólo estabas un poco insegura, como cuando recibiste tu diploma, y para serte sincera mi graduación fue peor que esta.

-¿Por qué lo dices?

-No tuve baile de graduación, discursos ni recibí mi diploma de la mano de la directora. ¡Todo fue por maldito correo!

-Puedo compensarte lo del baile, si quieres.

-¿Harías eso por mi? -preguntó ilusionada Luan.

-No será algo grande ni nada, pero… si quieres

-Gracias, gracias, ¡gracias! -dijo exaltada Luan, estrechando a Maggie entre sus brazos y llenándola de besos.

-Solo no vayas demasiado formal -pidió Maggie.

Poco importaron las llamadas perdidas que Luan tuviera. En semanas tendrán que separarse, pero a ella le duelen dos cosas justo ahora. Que este verano sea la última vez que se vea con Maggie en mucho tiempo y, piensa eso, que Lincoln podría no regresar de Canadá con Lori.

Por lo pronto, le quedará disfrutar cada segundo de su chica

~o~

Día 6, graduación. Listo.

Para muchos desertores que teníamos esa pequeña esperanza de ir a dar un último tirón, algo así nos parece cada vez más lejano y terminamos de formas que terminamos odiando.

Tal y como la advertencia deja claro, decidí hacer de este un pequeño preludio de algo que cocino desde septiembre. Ver en la misma semana los capítulos ¡No me olvides! (5ta temporada) y otros dos relacionados a Lincoln y Lori me dejaron pensando en qué hacer con ellos si las cosas no salieran como debieran. La situación con Luan, al menos, se explicó de forma MUY somera.En fin. Dejemos este asunto para después. Por ahora, les daré respuesta a sus comentarios... ¿no hay nada hoy? Bueno, ya saben...

Mañana, día 7 y final. ¿Qué hace que el hogar sea un hogar?

Ahora...

... sigan sintonizados

Sam the Stormbringer