Disclaimer 1: Fanfic sin ánimos de lucro. The Loud House es creación de Chris Savino, propiedad material de Nickelodeon Intl, y está bajo licencia de Viacom International Media y Jam Filled Entertainment.
Disclaimer 2: Los materiales referidos y/o parodiados son propiedad intelectual y material de sus respectivos creadores.
Amarillo al índigo
Mal tercio, buen tío, mejor familia
Royal Woods, Michigan
21 de abril de 2034
1:04 pm
Preparatoria Royal Woods
Las clases no pudieron ser más pesadas. Heather tuvo en el almuerzo su menstruación, por lo que está llevando Cálculo con ciertos problemas. En eso, agradece, Kaede y Mina no la tienen mejor que ella. Caso contrario al de Rhonda, quien no parece estar tan mal. Empero, Lois tiene cierto grado de dignidad. Podrá jugarle bromas un tanto crueles a sus madres el primero de abril y en Halloween, pero de ahí a pedirle unas cuantas respuestas a aquella huérfana que parecía tenerlo fácil…
Estaba revisando sus ejercicios cuando sintió una bolita de papel ensalivado caer en el escote de la blusa. No tuvo que ser una genio para darse cuenta de que fue cierta chica con el lateral derecho afeitado, sentada al lado de la puerta.
"Tranquila, Lois -pensó-. Esa bruja quiere venganza por lo del sexto grado".
Un par más de bolitas y decidió calmarse. No le dará el gusto al maestro de enviarle sin escalas a detención.
Una nueva bolita de papel le dio directo en la oreja desde atrás. Esta vez reacciona tomando un popote metálico de su mochila, y estaba a punto de devolver el favor cuando sintió una mano sobre su hombro.
-Te acabas de ganar un show en detención, Loud -dijo el maestro de cálculo.
El dicho docente, castaño rizado y con una camisa de color celeste, la dejó para volver a su escritorio. En este, una placa con el nombre Benjamin Stein, Cálculo Diferencial clase Senior 34-35 dejaba en claro quién es el que manda en el aula.
-Y eso no es todo -continuó Benny con severidad-. Acabas de suspender tu prueba. Nos vemos en…
-Salón A-113, lo sé -interrumpió Lois, molesta, mientras ve a Kaede (baja estatura, cabello lacio y ojos achinados, con gran predilección por las faldas azules y botas de diseñador) reír por lo bajo junto a aquella insufrible idiota como solo Mina, su perrita faldera pelirroja de pecho tan amplio como el suyo, podía serlo.
-Ahora, retírese antes de que me arrepienta y le de otros dos días -ordena Benny, molesto.
Lois conoce de sobra el por qué él en particular la odia. Si la trampa de caza que dispuso para Rhonda en sexto como venganza por todos los comentarios e insultos a su comedia y a sus actos de magia es algo que en la gráfica de la tía Lisa llega a "Estampida T-Rex", lo que pasó entre sus madres y aquél estirado fue algo como una "crisis Fukushima". Apenas y tiene detalles, mismos que nadie se ha dignado en contarle pero que le llegaron de primera mano apenas empezó el curso. Sabía que antes de que ella misma naciera, Luan y él tenían una relación de años que, independientemente de lo que pudiera suceder, estaba igual condenada a fracasar. Un poco del Jugo Futa que Maggie bebiera como conejillo de Indias, una discusión que terminó con el ahora maestro abofeteado y este hallándolas en La Casa de la Risa de Lactolandia echó por la borda todo plan de bodas.
No le sorprende en realidad. De todos modos, el muy ciego se ganó a pulso que le fueran infiel, descuidando demasiado la relación por sus estudios en pos de una maestría. Incluso el tío Lincoln insistió en ello,
Con el reloj marcando las tres y media de la tarde y con la señorita Nordberg dejándole salir antes de lo previsto, decidió esperar sentada en el pórtico. Diez minutos, nadie viene a recogerla, volvería a casa sola.
Le alegra no ver a aquellas presumidas. En cambio, ni bien volteó a la puerta salieron algunos de los chicos que estaban en entrenamiento. Ya sea por parte del equipo de fútbol o de las "ninfómanas" de soccer y el cuadro de animadoras, los pocos miembros del grupo de baloncesto le dieron una muy buena razón para babear.
-¿Pensabas ir con Mina? -preguntó un chico robusto de cabello castaño oscuro, aún vestido con el uniforme del equipo.
-Viv me ha estado jodiendo con que no debería preocuparme de tener novia -respondió Axel, aquel chico rubio que Lois siempre ha visto como tallado por los dioses y destruido y borrado su molde-. Insiste con que debo mejorar calificaciones y aumentar mis porcentajes para entrar a una buena escuela. ¡A veces puede ser tan pesada que…!
-Con calma, hermano -intervino un tercero, elevado de estatura y de origen coreano-. No es como que no se preocupe de ti.
-¿Y qué puedes saber, Hwang? -cuestionó el robusto, deteniéndose un poco.
-Mis padres y yo venimos de Corea cuando apenas tenía un año. ¿ Qué esperabas? -respondió Hwang- Ellos se creen que por haberla pasado mal en Daegu como estudiantes pueden joderme aquí y mandarme a San Francisco con mención honorífica.
-¿Ves a lo que me refiero, Trey? -aseveró Axel- Él me comprende.
-No digo que no quiera a mis padres como deba. Ellos quieren lo mejor para mi que pueden darme, no endeudarse demasiado y que yo no tenga problemas.
-No sean tan estirados, ¡por Dios! -cortó Trey.
-Viejo, aceptémoslo. Tus papás se pelean porque ella es una apostadora -acusó Axel-. Se parecen a los Wormwood y no parecen interesarse mucho en ti.
-¿Has estado leyendo Matilda? -cuestionó Trey mientras Hwang revisa su teléfono.
-No. Me refería a mis vecinos de atrás.
-Si no les molesta, los veo mañana -se despidió Hwang-. Mamá dice que se hace tarde para nuestra tarde de Pai Gow.
-Nos vemos, viejo -despide Trey.
-Hasta mañana -secundó Axel-. También me voy. Viv quiere que la ayude con las agujas de la tienda.
-¿Crees que me haga un descuento por esa calavera de ave? -preguntó el castaño.
-¿Por ser mi amigo? Te dirá que son tres veces más porque no tienes dieciocho.
-¡Por favor, viejo!
-Una cosa es que me haya ofrecido un tatuaje en el brazo para mi cumpleaños, y una muy distinta es que intente usar mi descuento contigo. ¡Y no me gustan los tatuajes!
-No se puede hablar contigo, ¿verdad? -suspiró Axel, cansado- Mejor me apuro antes de que me descuente dinero de mi mesada.
-Como sea, Axel. Nos vemos.
-Si, nos vemos.
Tomando camino al centro comercial, Axel tiene la ligera sospecha de que está siendo seguido. No le toma demasiada importancia, por lo que se detiene en el parque a usar el bebedero.
Tratando de ocultarse lo mejor que puede, cosa que logra gracias a la blusa azul marino que eligió para hoy, lo contempla embobada. Lavarse la cara, bebiendo a tragos, incluso remojar un poco esa blonda cabellera…
-¿Te gusta lo que ves? -preguntó una voz tras ella, un poco aguda para ser de un hombre.
-Es un sueño -suspiró Lois sin voltear a ver de dónde procede esa voz.
-Será una pena si Luan se entera -advirtió la voz.
Alarmada, su burbuja se rompe. Volteando por doquier, una figura apenas más alta que la tía Luna pareció querer abrazarla en cuanto giró. Tomando al sujeto como un agresor, pateó su entrepierna y, en un intento por emprender la carrera, cayó sobre un seto.
Dando la vuelta, Axel solo ve a alguien retorcerse del dolor y un par de piernas blanquísimas al aire. Por lo que puede hacerse idea, alguien debió robarlo y golpearlo en el estómago, empujando en el proceso a alguien en su huída.
-¿Está bien, señor? -preguntó.
-Es-estaré bien, hijo, gracias -responde el sujeto, jadeando un poco-. Gajes de la vida, ya sabes…
Mirando con incredulidad, la gorra del sujeto que acaba de patear cayó y se reveló una cabellera blanca que hace años de no haber visto.
"Ay… maldita sea".
-¿Puedes… decirme cómo llego a la calle Cluverius? -pidió Lincoln, adolorido.
-Solo tome ese sendero -señala Axel en dirección al estanque- y unos tres o cuatro árboles a la izquierda para ir sobre la calle Libertad. Toma a la derecha sobre Franklin y de ahí unas dos cuadras para encontrar la calle que dice. No hay pierde.
-Gracias, chico.
El día no se puede poner peor. Acaba de golpear a un tío y perdió la oportunidad de pedirle una cita a Axel. A menos que le digan algo en casa, no tiene opciones mas que fingir demencia.
~o~
Hacía una hora que debió haber llegado. Luan está visiblemente preocupada porque ni Lois ni Lincoln han llegado a casa. La chica por el incidente en clase de Benny, Lincoln porque había dicho una y otra vez que podía llegar antes de las cuatro y media.
Es la segunda copa de vino blanco que se sirve en el día. No es que la bebida le guste, pero Lisa le advirtió hace tiempo que no debía beber más de una copa cada dos días en la cena. La preocupación, no obstante, le está ganando en serio.
-¿Todo bien? -preguntó Maggie, recién llegada de la oficina.
-Ni uno ni otro -responde Luan, apurando la copa.
-Es comprensible. Lois se metió en problemas, tu hermano hace años que no viene y tú no deberías beber ahora.
-Bebo cuando estoy preocupada.
-Te dije hace tiempo que yo me preocupo por las tres, cara mía -dijo sugerente Maggie.
-Ahora no -cortó Luan-. Es la primera vez que Lincoln regresa a Royal Woods en mucho tiempo y no puedo calmarme. ¿Te imaginas qué diría mamá cuando sepa que él no regresó de Alaska?
-Luan, a veces eres una aguafiestas cuando te lo propones.
-¿En serio?
-Tu hermano no es un tarado como para que algo le pase aquí.
-¿Tienes pruebas de eso?
-Ah…
~o~
Una vez aclarado por qué demonios Lois le asestó una patada, Lincoln podía estar un poco más tranquilo.
En realidad, Lois perdió un poco las ganas de hacer poco tiempo para llegar a casa y esconder lo de su frustrado viaje a detención. Y dado que su tío está por primera vez en micho tiempo en casa, parecía que este no se encuentra muy a gusto por estar bastante más acostumbrado al frío de las heladas soledades del frío trasero de América.
La chica apenas y sentía algún respeto por él. Antes de irse al norte, a Lincoln le gustaba pasar el tiempo que tenía libre entre dos lugares. Intentando buscar una novia que no sintiera la imperiosa necesidad de congraciarse con sus hermanas y en su casa. El poco tiempo que se quedó allí lo hizo como asistente tanto como mago y prestidigitador. Puede que Lois haya aprendido algunos trucos de Luan, pero en lo que a refinar su habilidad en el área tocaba su tío fue toda una caja de sorpresas. Empero, unos líos de faldas con una amiga de Luna gracias a los pésimos consejos de un cierto pelirrojo al que la chica rehuye le obligaron a cambiar de aires y dejar los lagos por una desolada nada en Alaska.
-¿Puedes repetir el truco de los anillos? -pidió Lois, algo apenada.
-¿Y faltar al más alto secreto de un mago? -cuestionó el peliblanco- Repítelo, por favor.
-Un mago jamás revela sus secretos -dijeron ambos al unísono.
-Pero… contigo puedo hacer una excepción. No con los anillos, sino algo más interesante.
-¿No puede ser eso?
-Dejé muchas cosas de mis cosas en Alaska -se excusó Lincoln-, y la verdad esperaba contar con que tuvieras con… no lo sé… algo de café, dos vasos y como treinta dólares en monedas.
-Eso huele a una estafa.
-No si tienes una esponja.
Interesada, Lois se guarda toda expectativa para sí misma. Si bien sabe de ese truco, jamás se lo explicaron a detalle.
Una vez que llegaron a casa, la adolescente se había olvidado de los problemas que en la mañana se había ocasionado sin querer. Había tomado de debajo de cráneo de toro junto al payaso pescador de la entrada una copia de la llave, a la altura del paladar del bovino. Metió la llave, la giró y ambos trataron de hacer el menor ruido posible…
-¡Impuntual!
… o, mejor dicho, armando una escena, pues Lincoln recibió una fuerte bofetada que le mandó al suelo.
Repuestos del susto que Luan les metió, y una vez que Maggie tuvo que improvisar un filete como cataplasma para el morado que su cuñado empezó a exhibir, se sentaron a la sala. Luan y Lois, obviamente, no verían una gota de alcohol. La primera por el vino bebido horas atrás y Lois por ser menor de edad. Lincoln, en cambio, está demasiado ocupado sosteniendo el trozo de carne sobre el pómulo donde recibió el impacto.
-Te dimos instrucciones claras -reprochó Luan.
-¿Tan claras como para hacerme bajar en Ann Arbor por tomar el expreso desde Vancouver? -acusó Lincoln.
-Un error lo tiene cualquiera -justificó Maggie.
-Se nota -murmuró Lincoln, dirigiendo una mirada de molestia a Lois.
-Llegar como un depredador sexual no es tampoco una buena idea -se defendió la adolescente.
-Aclaré un poco la garganta para anunciarme -aclaró Lincoln-. No me hacías caso, llegué como llegué, me diste una patada que tu tía Lynn envidiaría
-¿Cómo que lo pateaste? -preguntaron escandalizadas ambas féminas.
-El tío ya lo dijo todo -explicó Lois.
--¿Y por qué no hiciste caso cuando te llamó? -quiso saber Luan.
-Babeaba por un chico -respondió Lincoln.
-No babeaba por Axel West -contraatacó Lois.
-¿Así se llama ese chico?
Como si de una ratonera activándose se tratara, Luan se llevó la mano a la cara.
-¿Nos disculpan? -dijo esta, tomando a Lois del brazo- Esta señorita -señaló a Lois- y yo tenemos que hablar.
-Esto no me lo pierdo -secundó Maggie-. Te quedarás unos días hasta que te encuentre algo… y a alguien.
-¿Alguien? -cuestionó Lincoln.
-Te escuché la última vez que hablamos, y es la última vez que ese idiota de tu amigo te aconseja sobre mujeres.
-Solo espero que no sea una total controladora.
-Hum… ¿qué tanto disfrutas de ser amo y no mascota?
Con la duda turbando la mente de Lincoln, este se quedó en la sala.
En cuanto Maggie entró a la habitación de Lois, esta parecía contener la risa por la forma en que Luan trata de parecer más dura.
-¿… te lo había dicho? ¿Te cuesta mucho confiar en nosotras para eso? -cuestionó Luan.
-No entiendes, mamá -dijo un tanto cohibida Lois-. Nunca lo van a entender porque ustedes son mujeres.
-¿Y por qué crees que tu maestro de cálculo te detesta? -dijo retadora Luan- Las dos sabemos bien porqué, y te enteraste de la peor forma.
-¿Leyendo tu diario pensando que era el de la tía Lucy?
-Hasta que Maggie y yo hablemos con el director, no estás castigada -resolvió Luan, sonrojada por haber pensado mal.
-Al menos no tendré que ver a Heather fuera de casa -se mofó Lois.
-¿Me hago cargo, Lu? -preguntó Maggie, sarcástica.
-Toda tuya -cedió Luan, acercándose a su hermano en la sala-. ¿Quieres un buen consejo? No tengas hijos si no sabes a qué te enfrentas.
Yendo a la recámara, Luan no miró a su hermano. Este, contrariado, se alegra de que las cosas, al menos en su vida amorosa, ya no pueden salir tan mal. No después de comprobar que Lynn podría tener a alguien que la humille en las reuniones familiares
~Ø~
Día 7 atrasado, Familia. Fin del camino.
A decir verdad, este shot es secuela directa de otro del año pasado, y agradezco a PepeMay93 por prestar a Lois... aunque algunos de los personajes añadidos de su universo, pues...
Para terminar, ese cierto amigo de Lincoln es Rusty, Benny se amargó por los cuernotes watusi que se sacó y el truco del vaso de café lo vi en un capítulo de la segunda temporada de Los más grandes secretos de la magia por fin revelados. La idea es usar una segunda taza como doble fondo mientras se empuja con la esponja desde la base... ya verán cómo demonios lo hace. Creo que era el capítulo 14 de la segunda temporada.
Bien, hasta aquí este complicado espectáculo. Los leo después, viejos y chicas.
Por hoy,
cayó el telón.
Sam the Stormbringer
