Confieso que no quedé satisfecho con el tercer capítulo. Lo hice bastante apresurado. Tomé más tiempo con el cuarto ya que no quería cometer el mismo error.
Es posible que los siguientes capítulos tarden más tiempo, pero haré lo que pueda para sacarlos lo antes posible.
Sin más que decir, empecemos con el capítulo.
Capítulo 4 - Cerrando heridas
Coco y Aku Aku estaban hablando en el patio frontal de la casa junto con Polar y las demás mascotas descansando a su lado. Tanto la pequeña bandicut como la máscara mágica pensaban que la visita de las chicas podría ayudar a animar a Crash. Sabían perfectamente que era su familia con quienes él tendía a esconder sus emociones, por lo que podría dejarlas salir con la ayuda de Ami y las demás.
La conversación terminó cuando escucharon motores aproximándose. Era el ahora ex-Nitro Squad, que reaparecieron desde la selva en sus karts y aparcaron cerca de la entrada.
–Hola, chicas –las saludó Coco –. ¿Cómo les ha ido?
–Pues, con decirte que sorprendimos a esos dos almorzando juntos, ya puedes hacerte una idea –respondió Isabella un poco incómoda –. De hecho, hemos dejado el grupo.
–Oh –dijo Coco. Sabía que la reunión sería muy incómoda, pero no al punto de que todas se pelearan con Tawna –. Lo siento mucho.
–Tranquila. Fue lo mejor –dijo Ami, quien trataba disimular su decepción con una actitud fuerte –. Si quieren, podemos contarles todo.
–Por supuesto –dijo Aku Aku.
–Esperen, chicas –interrumpió Megumi –. ¿Coco, aún no ha vuelto Crash a casa? Quiero hablar con él.
–Todavía no. Debe estar en alguna parte de la playa –Coco apuntó hacia donde Crash suele ir –. Podrías tratar de hablarle, pero cada vez que Aku Aku y yo lo intentamos, él finge que no pasa nada. Siempre se encierra en sí mismo.
–Ya veo –dijo Megumi, quien le dio una sonrisa tranquilizante a la triste hermana del bandicut –. Tranquila. Lo traeré de vuelta.
–¿Quieres que vayamos contigo? –preguntó Isabella –. Nos encantaría ayudar.
–Lo siento, chicas. Creo que sería mala idea –dijo Megumi sin querer ofender a sus amigas –. Si vamos todas, Crash podría sentirse agobiado y no lograríamos nada, excepto espantarlo.
Las demás tenían dudas sobre dejarla ir sola. Pensaban que Megumi estaría planeando confesarle a Crash sus sentimientos, lo cual era mala idea, porque complicaría más la condición psicológica del pobre héroe. Pero luego recordaron las veces que estuvieron tristes o de mal humor, y ella siempre ha estado allí para consolarlas. Además, la risueña científica no era de las personas que se aprovechaban de los demás, por lo que decidieron confiar en ella.
–Está bien, Megumi –Isabella le sonrió –. Te deseamos suerte.
–Gracias –Megumi le dio un pulgar en alto a su amiga y procedió a dirigirse donde estaba Crash.
Luego de que ella se alejara a una distancia inaudible para los demás, Aku Aku decidió hablar:
–¿Creen que ella pueda ayudarlo?
–No aseguro que tenga éxito –contestó Isabella –, pero de momento, lo único que podemos hacer es confiar en ella.
–De acuerdo –dijo Coco con algo de esperanza –. ¿Y tú, Ami, ibas a contarnos qué sucedió con Tawna?
–Claro –respondió la bandicut de pelo verde mientras ella y las demás se sentaban en los troncos del patio–. Esto fue lo que pasó…
Mientras Ami les relataba a Coco y Aku Aku los eventos que sucedieron hace casi una hora, Crash estaba a varios metros de distancia de ellos, sentado en la playa y mirando en dirección al mar. Aún seguía triste por lo de Tawna, pero lo que pasó con su hermana esta mañana lo hizo sentir peor. Sabía que su familia quería ayudarlo, pero el miedo a que su estado fuera irreversible, y por consecuencia, nunca pueda olvidar a su ex novia no le daba el valor de aceptar la ayuda de los demás. No quería que perdieran el tiempo con su sufrimiento.
–Hola, Crash –dijo una voz familiar que hizo sacar de sus pensamientos al joven bandicut. Cuando se volteó a mirar quién era, quedó bastante sorprendido al tratarse de una vieja amiga.
–¿Megumi? –preguntó Crash. Había pasado tiempo desde la última vez que la vio –. ¿Qué haces aquí… en la Isla Wumpa?
–Mis amigas y yo estamos de visita –respondió ella –. Decidimos tomar unas vacaciones y escogimos venir aquí. Además, quería oírte hablar con tu nueva voz en persona.
–Oh… ya veo –dijo Crash, quien intentó disimular su estado con otra sonrisa falsa –. Bienvenida.
–Gracias –dijo Megumi felizmente, pero luego se percató de la falsedad de la sonrisa de su amigo, por lo que decidió sentarse a su lado. Quería demostrarle que podía confiar en ella –. ¿Y tú? ¿Cómo estás?
–Bien… No me quejo –mintió Crash, quien se esforzaba por fingir alegría, lo cual era difícil debido a lo cerca que estaba de ella –. Ya me conoces. Viviendo una vida tranquila con mi familia y estando atento por si Cortex vuelve a las andadas.
–Claro, un héroe no puede abandonar su ofició –dijo Megumi con una risita de simpatía hasta tomar después un tono más cariñoso –. Me alegro de verte. Todas te hemos echado de menos.
El joven bandicut sentía que estaba bajando la guardia, por lo que decidió que lo mejor era salir de esa situación cuando antes. No quería que Megumi supiera de su verdadero estado de ánimo.
–Y… hablando de oficio, he recordado que debo ir a… otro lugar –dijo Crash nerviosamente –. Fue un gusto verte de nuevo. ¡Te veo luego!
–Crash, espera –dijo Megumi mientras ponía su mano delicadamente en el hombro del héroe, evitando que se pusiera de pie –. No te vayas. Quiero hablar contigo... por favor.
Crash no quería escucharla pero, al ver la preocupación en los ojos púrpuras de su amiga, algo en su interior lo obligó a quedarse.
–Sé lo de Tawna... –dijo Megumi con cierta tristeza –. Tu hermana y Aku Aku nos lo contaron todo. Incluso lo del anillo.
–Oh... –dijo Crash, quien volvió a intentar fingir alegría, pero estaba teniendo problemas –. Estoy bien, Megumi. Esas cosas pasan.
–No. Sabes que no estás bien –dijo Megumi –. Todos sabemos que estás sufriendo mucho. Por favor, déjanos ayudarte.
–¿Pero por qué? –dijo Crash, que estaba empezando a sentirse muy incómodo –. Lo digo en serio. Estoy…
Antes de que siguiera mintiendo, Crash fue detenido por algo que no se esperaba: Megumi envolvió sus brazos alrededor de él y lo abrazó delicadamente.
–Crash… por favor –Megumi le susurró al oído con voz triste, pero suave –. No tienes por qué esconder tus sentimientos. Eres mi amigo y deseo que seas feliz. De verdad, quiero ayudarte.
El héroe estaba sorprendido. No esperaba que su amiga le demostrara esa cantidad de afecto y cariño. Ni siquiera tenía idea de lo importante que era para ella hasta ahora.
–Tranquilo –Megumi siguió hablando dulcemente en su oído y acarició suavemente su espalda con la mano –. Puedes desahogarte. No te voy a juzgar. ¿Sabes por qué? Porque me importas mucho.
Poco a poco, Crash perdió fuerzas para seguir fingiendo y, en su lugar, un nudo comenzó a formarse en su garganta. El abrazo estaba ayudando a que sus verdaderos sentimientos salgan.
–Todos te queremos mucho –siguió hablando Megumi mientras lágrimas amenazaban con salir de los ojos de su amigo –. Yo… te quiero, Crash.
Con esas últimas palabras, Crash no pudo soportarlo más y rompió a llorar. Toda la tristeza que había acumulado durante todo este tiempo había salido a flote. Las palabras de Megumi lo habían conmovido tanto que no opuso resistencia y decidió devolverle el abrazo. El triste héroe apoyó su cabeza en el hombro de su amiga, quien decidió acariciarle suavemente el pelo mientras él sollozaba.
–¡Yo… la amaba! –dijo Crash entre lágrimas. Estaba teniendo problemas para hablar –. ¡Creí… creí que estaríamos juntos… para siempre y…!
–Lo sé, Crash. Lo sé –Megumi le siguió susurrando dulcemente –. Tranquilo... Ya pasó. Estamos aquí para ti.
Ambos bandicuts estuvieron abrazados por casi diez minutos. Crash había dejado de llorar hace pocos instantes, pero el abrazo de Megumi era tan cálido y confortante que no quería soltarla. A ella no le molestaba en lo absoluto; de hecho, no le importaría quedarse abrazándolo por más tiempo si fuera necesario. Odiaba ver a su amigo en un estado tan lamentable, por lo que ella quería hacerlo sentir mejor a toda costa, incluso si se quedaban así por horas y su bata de científica quedaba empapada por el llanto.
Sin embargo, Crash pensó que la podría estar incomodando, por lo que se apartó del abrazo. Ambos se miraron fijamente a los ojos mientras Megumi le daba una cálida sonrisa y acariciaba su mejilla en señal de afecto.
–¿Mejor? –preguntó ella suavemente.
–S-sí... –tartamudeó Crash, quien estaba devolviéndole la sonrisa pero, al mismo tiempo, tenía problemas para hablar correctamente debido a los lamentos de hace un rato –. Muchas gracias… Megumi.
–No, Crash. Gracias a ti por abrir tus sentimientos –dijo Megumi –. Me alegra verte sonreír.
Sin que Crash se lo esperara, Megumi lo besó en la mejilla. Esto provocó un ligero rubor en la cara del joven bandicut.
–Creo que será mejor volver. Tu familia estará preocupada –dijo ella mientras se ponía de pie y le tendía la mano para ayudarlo a levantarse –. ¿Quieres saludar a mis amigas?
–C-claro –dijo Crash, quien se sintió un poco extraño al cogerla de la mano.
Mientras caminaban devuelta a su casa, Crash no podía evitar mirar a Megumi. Sabía que ella era amable y gentil por naturaleza, pero no al punto de que se preocupara profundamente por él. Todas esas muestras de afecto, incluido el beso de hace pocos instantes, hicieron que el héroe tuviera extrañas sensaciones respecto a su amiga.
–Por cierto, Crash. Cada vez que estés triste, quieras hablar con alguien o necesites un hombro en el que llorar, cuenta conmigo. Estoy para lo que necesites –dijo Megumi, cuya cara comenzó a sonrojarse un poco –. Incluso… si necesitas un abrazo… o algo parecido.
–Gracias… Megumi –dijo Crash, que por aquella declaración también se enrojeció –. Lo tendré en cuenta.
De vuelta con los demás, Ami había terminado de explicar la situación actual de ella y sus compañeras.
–¿Entonces, no tienen donde alojarse? –preguntó Aku Aku.
–Desafortunadamente, no –dijo Liz –. Por eso no debemos quedarnos aquí mucho tiempo. Si queremos volver a la ciudad para encontrar un hotel, debemos pasar por la selva cuando aún haya luz. De noche no veremos nada.
–¿Y de verdad Megumi iba a golpear a Tawna? –preguntó Coco sorprendida. No quería admitirlo, pero en el fondo, le habría gustado verlo.
–Si no hubiéramos llegado a tiempo, sí –respondió Isabella con una sonrisa avergonzada –. Es normal que te sorprenda. Normalmente, Ami es la peleona del grupo.
–Mira quién habla. La que tiene rabietas al perder en una carrera –contestó Ami, ganándose una mirada furiosa de la bandicut rubia.
–¡Eh, miren! –dijo Liz, apuntando a dos figuras acercándose desde la playa. Eran Megumi y Crash –. Son ellos.
Mientras se acercaban, Coco notó algo diferente en su hermano. Ya no estaba sonriendo de manera forzada, sino genuina.
–Buenas tardes, chicas –Crash saludó tímidamente a las tres bandicuts. Aún estaba exhausto por lo de hace un rato –. ¿Cómo han estado?
Todos se miraron entre sí extrañados por el cambio repentino del héroe, pero al ver que Megumi les guiñaba el ojo, se dieron cuenta de que ella había logrado consolarlo, por lo que todos decidieron actuar con normalidad.
–¿Cómo estás, campeón? –Ami le dio un amistoso apretón de manos –. Me alegro de verte.
–¡Hola, Crash! –Liz abrazó al joven bandicut –. Tu nueva voz suena distinta a cuando nos hablabas por videollamada.
–Sí, lo sé –él se rió tímidamente antes de mirar a Coco –. Aún sigo sin creer que mi hermanita haya hecho un buen trabajo.
Coco aún seguía procesando el cambio de actitud de su hermano, pero ver que algo de su antigua personalidad había vuelto la hizo sentir muy feliz. Mientras tanto, Isabella colocó amablemente su mano en el hombro del aún triste héroe:
–¿Cómo te sientes, Crash? –dijo ella con suavidad –. Supongo que Megumi ha hablado contigo. ¿Estás mejor?
–Sí. Un poco… gracias a ella –dijo Crash mientras volteaba a ver a su amiga de cabello azul, quien respondió con una sonrisa.
De repente, se escucharon unos ruidos extraños. Cuando todos intentaron averiguar de donde provenían, se dieron cuenta de que era el estómago de Liz.
–Lo siento –ella dijo apenada. Había captado la atención de todos –. Estábamos tan distraídas con todo lo que ha pasado que se nos olvidó ir a comer algo en la ciudad.
–No te preocupes –le sonrió Aku Aku –. Estábamos a punto de preparar pescado con patatas fritas. Tenemos suficiente para todos.
–¡Genial! –dijo Isabella, cuyo rostro se iluminó al escuchar la palabra "pescado" –. Muchísimas gracias. Me muero de hambre.
–No hay de qué –la máscara parlante se rió un poco por esa reacción –. Adelante.
Pero antes de que entraran a casa, Coco recordó el hecho de que ellas debían buscar un hotel. De repente, tuvo una idea en su cabeza.
–Un momento, chicos –la pequeña bandicut rubia los detuvo y miró a la de pelo verde –. Ami, tú habías dicho que no tenían donde quedarse. ¿Verdad?
–Así es. ¿Por qué lo preguntas?
–Bueno… ¿Por qué no pasan las vacaciones con nosotros?
–¡¿EH?! –Todos se sorprendieron ante aquella pregunta, excepto Aku Aku, quien decidió analizar la idea en silencio.
–¿Quieres decir… todas nosotras… con ustedes? –preguntó Isabella mientras apuntaba a la casa de los hermanos –¿No crees que llegaremos a ser una molestia?
–No, no. Insisto –le sonrió Coco –. Serán nuestras invitadas. Haremos que su estadía aquí sea placentera.
–Quizás no sea mala idea –dijo Aku Aku tras meditar un poco –. Además, tenemos dos habitaciones disponibles para ustedes, cada una con camas dobles. Pero claro, es decisión de ustedes. ¿Qué dicen?
Ami, Isabella y Liz no estaban seguras. No querían llegar a ser una carga para sus amigos, aunque solo fuera por un mes. Pero luego vieron a Megumi suplicar disimuladamente con sus manos para que aceptaran, además de a Crash, quien sabían que aún necesitaba recuperarse de aquella experiencia amarga.
En cuanto a Crash, le gustaba la idea. Desde que Megumi lo consoló hace un momento, quería pasar más tiempo con ella, por lo que ésta era la oportunidad perfecta.
–¿Nos disculpan un momento? –dijo Ami mientras se apartaba con sus amigas para una conversación privada.
Mientras las cuatro ex miembros del Nitro Squad charlaban, Crash aprovechó para hablar con su familia.
–Coco, Aku Aku… perdónenme –dijo en un tono triste, captando la atención de los dos –. Siento muchísimo haberlos preocupado todo este tiempo. No quería que mi estado de ánimo los afectara también a ustedes, por lo que pensaba que lo mejor era guardar distancias. Pero… parece que acabé haciendo lo contrario: empeoré las cosas.
–Crash –dijo Coco mientras tomaba las manos de su hermano y lo miraba cariñosamente –, no tienes por qué disculparte. Eso es cosa del pasado. Lo más importante ahora es tu bienestar. Queremos ayudarte a superar esto.
–Exacto, hijo –dijo Aku Aku –. Somos una familia, y como tal, nos apoyamos unos a otros. No olvides que te queremos.
–Gracias, chicos –dijo Crash, quien decidió abrazar cálidamente a su hermana –. También los quiero.
Mientras los tres disfrutaban del momento familiar, Crash sintió a alguien tocando su tobillo. Al echar un vistazo se dio cuenta de que era Polar en compañía de Pura y Dino Bebé, quienes estaban felices por verlo de mejor humor. Lo que ninguno de ellos sabía es que Ami y las demás los habían visto disimuladamente mientras conversaban. El momento fue tan conmovedor para ellas que no tuvieron corazón para rechazar la oferta de Coco. Querían ayudarlos.
–Chicos –dijo Isabella con una cálida sonrisa, captando la atención de la familia Bandicoot –, estuvimos hablando y… aceptaremos con mucho gusto pasar las vacaciones con ustedes.
Todos se alegraron al escuchar eso, en especial Crash.
–Pero con una condición –dijo Ami con confianza –. No vamos a dejar que ustedes hagan todo el trabajo. Nosotras también ayudaremos.
–Ami, no es necesario –dijo Coco.
–Los huéspedes también tenemos tareas, así que no digas más –dijo Megumi mientras le guiñaba el ojo.
–De acuerdo, chicas. Ustedes ganan –les sonrió Aku Aku –. ¿Bueno, quién tiene hambre?
–¡Yo, por favor! –Liz levantó alegremente la mano –. Pero primero, debemos traer nuestros equipajes.
–No hay problema. Déjennos echarles una mano –Coco le hizo un gesto a Crash para que también ayudara.
Entre todos cargaron las maletas del ex-Nitro Squad. Mientras caminaban hasta la entrada de la casa, Coco habló con su padre adoptivo.
–Será un largo mes. ¿No es así? –preguntó ella con una pequeña sonrisa.
–¿Quién sabe? –le respondió Aku Aku –. A lo mejor esta experiencia sirva para estrechar más los lazos entre nosotros. Te sorprenderá lo que puede pasar en poco tiempo.
Algunos pensarán que, en efecto, Megumi confesó sus sentimientos a Crash, pero no. Ese "te quiero" lo dijo en son de amistad.
En cuanto a Isabella y su gusto por el pescado... bueno, eso lo saqué por una confusión que mucha gente tuvo en la versión en inglés del CTR Nitro-Fueled, donde confundían "tune up" (ajustes) con "tuna" (atún). XD
En fin, los siguientes capítulos tardarán más. También intentaré hacerlos más largos.
¡Hasta la próxima!
