Capítulo 5 - Planes y revelaciones

Pronto llegó la noche en el Archipiélago Wumpa. Entre las islas que lo conformaban, había una con un enorme castillo que previamente había sido destruido, pero su antiguo dueño, el doctor Neo Cortex, lo reconstruyó por completo con el tiempo.

El malvado científico se encontraba en el laboratorio principal, donde había creado a Crash, Tawna y a todos sus secuaces con el Evolvo-Ray. Estaba leyendo unas cuantas cartas de la Academia del Mal, de la cual él era alumno y actualmente asiste su sobrina, Nina Cortex. Todas las cartas trataban sobre la condición académica de su sobrina, las cuales eran excelentes. Neo se sintió muy orgulloso al saber que ella, de hecho, era la estudiante número uno de toda la academia y la favorita de la directora Madame Amberly.

–¡CORTEX! –el científico saltó del susto y dejó caer las cartas al escuchar los gritos enojados de su jefe Uka Uka, que había entrado por la puerta –. Estoy harto de que me pongas a esperar tanto tiempo. ¿Aún no se ha completado tu plan?

–N-no, poderoso Uka Uka –dijo Cortex con algo de miedo. Sabía lo temperamental que podía ser la máscara maligna –. Este plan requiere tiempo. Primero tengo que terminar de reconstruir el Evolvo-Ray, pero tardaré más tiempo sin la ayuda del doctor Nitrus Brio.

–¡Pues no pierdas el tiempo y ponte a trabajar! –Uka Uka le ordenó –. Más vale que funcione, o me aseguraré de enviarte a ti y a todos tus lacayos a donde nos enviaron los bandicuts la última vez.

Cortex se estremeció ante aquellos recuerdos. Cuando Crash destruyó la máquina del tiempo del doctor Nefarious Tropy, dicho doctor junto con Cortex quedaron atrapados en una prisión espacio-temporal convertidos en bebés, además de Uka Uka que, aunque quedó físicamente intacto, fue torturado por las constantes peleas entre los dos infantes. Fue una suerte que el doctor N. Gin creara su propia máquina para sacarlos de allí y volverlos a la normalidad, tiempo antes de que Nitros Oxide llegara a la Tierra.

Los malos recuerdos de Cortex fueron interrumpidos cuando la pantalla de su enorme computador principal timbró. Cuando presionó el botón de encendido, la pantalla mostró a Pinstripe Potoroo, quien estaba hablando desde su oficina en la fábrica de control de residuos de la Isla Wumpa.

–¡Pinstripe! –Cortex se alegró al verlo. Era uno de sus secuaces más leales –. ¿A qué debo tu llamada?

Doctor Cortex, gran Uka Uka, tengo buenas noticias –dijo el marsupial trajeado con una amplia sonrisa –. La fase 1 del plan está funcionando a la perfección. Desde que Tawna está conmigo, Crash Bandicoot ahora es un patético cachorro sin rumbo. Pronto, la fase 2 se podrá ejecutar sin muchos problemas.

–Espléndido –Cortex dijo alegremente –. Estás haciendo un buen trabajo, Pinstripe. Si todo sale según lo previsto, una vez completada la fase 3, te convertiré en el general que liderará a mi ejército de marsupiales para la dominación del mundo.

–¿Yo, su general? Será un gran honor –Pinstripe dijo con orgullo, pero después recordó que tenía que organizar audiciones de reemplazo para el Nitro Squad –. Siento no poder quedarme a charlar, pero debo irme. Tengo mucho trabajo por delante mañana.

–Lo entiendo, ya que no eres el único –dijo Cortex –. Buena suerte con tu chica. Hasta pronto.

Gracias, doctor. Addio –dijo Pinstripe antes de que se apagara la pantalla.

–¿Lo ve, Uka Uka? –Cortex le dijo con confianza –. No hay de qué preocuparse. Después de todo, él es uno de mis mejores secuaces.

–Y aun así, Crash lo derrotó dos veces –dijo Uka Uka con ironía –. Pero confiaré en ti por ahora, Cortex. No me falles de nuevo.

Luego de que la máscara abandonara el laboratorio, el científico dio un suspiro de alivio y echó un vistazo al aún incompleto Evolvo-Ray.

–Maldito Brio –dijo Cortex con algo de enfado –. Cuando me encargue de Crash, tú serás el siguiente. Traidor.


De vuelta en la Isla Wumpa, Tawna había regresado a su apartamento, el cual había alquilado hace un mes luego de dejar la casa de Crash. Estaba ubicado en el centro de la ciudad, no muy lejos del circuito.

La bandicut rubia se había quitado su vestido y traía puesta su ropa común, pero ya no llevaba su camisa magenta con el rostro de su ex, sino que la había cambiado por una completamente roja y sin mangas. Ella se encontraba en el sofá de la sala de estar, mirando con tristeza las fotos en las que salía con sus amigas del Nitro Squad. Estaba recordando los buenos momentos que había tenido con ellas: todas las veces que celebraban juntas una victoria, cuando salían a pasar el rato o ir de compras, e incluso cuando realizaban alguna actividad fuera de la rutina.

Lo que había pasado esta tarde la afectó bastante, ya que todos esos momentos felices podrían llegar a su fin. Aún recordaba los rostros decepcionados de sus amigas cuando supieron lo que había pasado entre ella, Pinstripe y Crash, además de ocultarles que estaba negociando con dicho marsupial italoamericano sobre el equipo a espaldas de ellas. También recordó cuando Megumi le comentó sobre la mala condición de su ex novio y el anillo de compromiso, lo que la hizo sentir muy culpable. De hecho, recordó el día en que se fue de la casa de los dos hermanos y las caras tristes de Polar y las demás mascotas. Era como si con las miradas la intentaran convencer de que no se fuera. Pero ella no miro atrás, había tomado una decisión. Ahora estaba con Pinstripe y tenía sus motivos al respecto.

No queriendo deprimirse más, Tawna dejó de mirar las fotos y decidió ir a dormir. Luego de ponerse su pijama, se recostó en la cama. Quería despertar a la mañana siguiente y pensar que todo fue un mal sueño, pero sabía perfectamente que no sería así.

Envuelta en sus sábanas y recostada hacia un lado, ella miró la foto que tenía en su mesita de noche, donde salía con el Nitro Squad y la familia Bandicoot celebrando juntos la derrota de Nitros Oxide. Tawna dejó escapar unas cuantas lágrimas hasta que, luego de unos minutos, se quedó dormida.


Un ambiente más distinto se respiraba en la casa de Crash. Ami y las chicas habían terminado de desempacar y ahora estaban teniendo una pequeña cena con la familia Bandicoot. Todos estaban en el comedor cenando tostadas con mantequilla, chocolate caliente y huevos revueltos con trozos de jamón. No era la gran cosa, pero era más que satisfactorio.

Solamente las mascotas ya habían cenado, por lo que estaban jugando en la sala de estar.

Crash estaba sentado en medio de Coco y Megumi, a quién él no paraba de mirar sin que ella se diera cuenta. Lo que el héroe bandicut no sabía era que su hermana había notado esas miradas disimuladas hacia su amiga de cabello azul, lo cual le parecía sospechoso.

–¿Crash? –Coco le susurró a su hermano, haciéndolo salir de sus pensamientos de un susto –. ¿Pasa algo?

–¿Qué?... No… n-nada –Crash dijo con una sonrisa nerviosa.

–¿Estás seguro? Desde el almuerzo no has parado de mirarla a ella.

–Solo estás confundida... ¿Podemos seguir con la cena?

Coco seguía extrañada, pero decidió hacerle caso. Ya tendrían más tiempo para hablar los dos más adelante.

Crash también decidió seguir con su cena, no sin antes de echarle otro vistazo a Megumi. Sin embargo, cuando intentó lanzarle otra mirada furtiva, notó que ahora ella lo estaba mirando fijamente. El joven bandicut se sobresaltó por eso, ya que pensó que lo había descubierto.

–Crash, ¿qué te pasa? –dijo Megumi, quien los había escuchado susurrando –. ¿De qué hablabas con Coco?

–Nada… je, je, je… –él se rió aún con nerviosismo –. Un asunto entre hermanos.

–Oh, ya veo –Megumi dijo inocentemente –. Pero si es porque te pasa algo, no dudes en decírmelo. Recuerda que puedes hablar conmigo de lo que quieras.

–Gracias… lo sé –Crash se sonrojó ante las palabras de su amiga. Afortunadamente, ella no lo notó y ambos siguieron con su cena.

–Mmm… –Ami saboreó felizmente el huevo revuelto con jamón –. Esto está delicioso.

–Sí. Muchísimas gracias por su hospitalidad, chicos –dijo Isabella mientras remojaba una tostada en la taza de chocolate caliente.

–No hay de qué. Nos alegra que les guste –Aku Aku respondió felizmente.

–Pero tú no has probado nada –dijo Liz –. ¿No vas a comer con nosotros?

–No es necesario –respondió la máscara parlante –. No tengo cuerpo físico, así que no experimento hambre u otras necesidades. No te preocupes.

–De acuerdo –Liz le sonrió con cierta tristeza. No podía imaginarse a ella misma sin su cuerpo físico toda una eternidad.

–Por cierto, acabo de recordar algo –dijo Isabella –. Coco, antes dijiste que tenías un trabajo importante. ¿Qué es?

–Supongo que ya puedo contarlo –dijo Coco al ver que todos, incluso Crash, estaban reunidos –. ¿Recuerdan el sitio web de citas por Internet que abrí hace tiempo?

–Sí –respondió Ami –. Tuviste enormes ganancias al final.

–En efecto –dijo Coco –. El dinero recaudado me sirvió para construir el Proyecto C, la maquina con la que operé a mi hermano para que pudiera hablar.

–De nuevo, gracias hermanita –Crash le sonrió.

–A ti, hermano. Recuerda que cuando vendiste tu historia, me ayudaste con la financiación –Coco le devolvió la sonrisa antes de seguir con la explicación –. Luego de eso, fui invitada a la cumbre de hace un mes, donde asistieron las mentes privilegiadas de todo el planeta. En ella, conocí a embajadores de la ONU.

–¿La propia ONU? –Liz se sorprendió –. ¿Y eso por qué?

–Ellos estaban interesados en mi proyecto –Coco respondió –. Vieron en él la solución para curar muchas enfermedades o deficiencias que se padecen en todo el mundo. Desde deficiencias como la sordera y la ceguera, hasta enfermedades como el cáncer.

–¡Asombroso! –Megumi exclamó sorprendida –. ¿Entonces, trabajas para ellos?

–Si –Coco respondió –. Hace poco vendí mi sitio web al mejor postor y ahora trabajo con el equipo de investigación de las Naciones Unidas. De hecho, me adelantaron la paga de ese mes: 120000 dolares.

–¡¿QUÉ?! –Crash y las chicas quedaron atónitos al escuchar tal cifra.

–¡Eso es lo que yo ganaría en medio año! –dijo Liz. Aunque estaba feliz por su amiga, sintió un poco de envidia –. Qué suerte tienes.

–Felicidades, Coco. Esto merece un brindis –Isabella levantó su taza de chocolate, a lo que los demás le siguieron –. ¡Por Coco! ¡Nuestra pequeña genio que ha ayudado a salvar al mundo en varias ocasiones y que ahora se esfuerza en ayudar a gente necesitada! ¡Te lo mereces!

–¡POR COCO! –Todos felizmente exclamaron al unísono y bebieron de sus respectivas tazas de chocolate.

–Hay que celebrar esto, ¿pero cómo? –Megumi preguntó con entusiasmo –. ¿Alguna sugerencia?

–Vámonos de compras –sugirió Isabella –. Me interesa saber que ropa venden en la isla.

–Me gusta la idea, pero como celebración lo veo un poco simple –dijo Liz –. ¿Qué tal ir la playa? Quiero que probemos nuestros nuevos bikinis.

Crash se sonrojó al imaginar el hecho de ver a las chicas en traje de baño, pero luego se sacudió ese pensamiento. No quería que ellas creyeran que era un pervertido. Ami notó la reacción en el joven bandicut, por lo que intentó pensar en otra opción.

–Creo que eso también lo dejaremos para otra ocasión, Liz –la bandicut de cabello verde se rió un poco ante la vergüenza de Crash –. ¿Y si hacemos senderismo por la isla?

–Voy a rechazar eso por ahora, Ami –Isabella respondió –. Estoy agotada por todo lo que pasó hoy.

–Si… tienes razón –Ami suspiró.

–¿Qué pasó hoy? –preguntó Crash. Él era el único que no sabía sobre el pleito que tuvieron las chicas con Tawna.

–Nada importante, Crash. No te preocupes –respondió Isabella. Ella sentía que aún no era el momento adecuado para contarle todo.

La habitación estuvo en silencio por unos momentos. Cada uno estaba pensando en algo que hacer al día siguiente para celebrar el triunfo de Coco, pero nadie tenía ideas. Sin embargo, Megumi miró a Crash y se le ocurrió algo.

–Chicos, ¿y si hacemos lo que Crash quiera? –ella habló –. Al menos para animarlo un poco.

–Buena idea, Megumi –Aku Aku le sonrió antes de fijarse en su hijo adoptivo –. Dime, Crash. ¿Qué quieres hacer?

–¿Yo?... Bueno… ummm… –Crash no sabía cómo responder pero, al ver que todos le daban una mirada comprensiva, sintió la suficiente confianza como para dar su idea –. ¿Qué tal una carrera de karts en mi circuito, Cala Crash?

–¡Me encanta esa idea! –Ami dijo alegremente –. Llevo tiempo sin competir un poco. ¿Y ustedes, chicas?

–No veo por qué no –dijo Isabella –. Tenemos nuestros karts aquí, así que todos podremos ir.

–Pues no se diga más –dijo Coco –. Mañana vamos a Cala Crash.

Y con esa declaración, la familia y sus invitadas siguieron con su cena tranquilamente.


Ya era medianoche y todos se estaban preparando para ir a dormir. Coco fue caminando por el pasillo de los dormitorios hasta detenerse en la entrada de la habitación de Crash, quien se había ido a dormir antes que los demás. La pequeña bandicut rubia sonrió al ver a su hermano dormir plácidamente junto con Polar y los demás, quienes quisieron hacerle compañía. Ella cerró un poco la puerta para que la luz del pasillo no los molestara y siguió su camino.

En una de las habitaciones, las chicas estaban sentadas en una de las camas y con sus pijamas puestas. Estaban escuchando a Aku Aku contar anécdotas pasadas de la familia. La conversación y las risas entre los cinco acabaron cuando vieron entrar a Coco en la habitación.

–Hola Coco –dijo Aku Aku –. ¿Cómo está Crash?

–Bastante bien –dijo felizmente la pequeña bandicut –. Ha pasado tiempo desde que lo vi dormir en paz y tranquilidad.

–Me alegra oír eso – Aku Aku sonrió –. Sin embargo, cerrar heridas propias del alma lleva su tiempo. Debemos darle nuestro apoyo constantemente.

–Tienes razón –dijo Coco, quien luego dirigió su mirada a la bandicut de cabello azul –. No sé lo que hiciste, pero te lo agradezco Megumi. Lo has ayudado mucho.

–No hay de qué, Coco –dijo Megumi con una sonrisa –. Estoy para lo que necesiten.

–Al igual que nosotras –dijo Isabella –. Sin embargo, ¿qué hiciste exactamente para animarlo?

–Le hice saber que podía contar con todos nosotros –respondió Megumi –, además de tener un poco de tacto físico con él. Un buen abrazo y palabras de apoyo siempre ayudan mucho.

–Espero que solo haya sido eso –Liz le advirtió –. Sabes muy bien que no debes acercarte demasiado. De lo contrario, podría pensar que quieres aprovecharte de él.

–¿Por qué iba a pensar eso? –Coco preguntó confundida.

Pronto, Liz se dio cuenta de su error: había hablado demasiado. Tanto ella como las demás se pusieron nerviosas por aquella pregunta.

–¿Chicas? –Aku Aku preguntó al notar el nerviosismo de sus invitadas – ¿Hay algo que no nos están contando?

–Bien hecho, Liz… –Ami dijo sarcásticamente mientras le daba una mirada furiosa a su amiga.

–Está bien, chicas –Megumi las tranquilizó –. Da igual. Tarde o temprano, tendrían que saberlo.

–¿De qué hablas? –Coco estaba aún más confundida.

–Primero, prométanme que no le dirán nada a Crash –Megumi les pidió –. Si lo hacen, mi amistad con él podría arruinarse, y no quiero eso. Él es alguien muy especial en mi vida.

–De acuerdo –dijo Coco un poco dudosa –. ¿Y tú, Aku Aku?

La máscara parlante lo pensó por un momento, pero al final decidió acceder.

–Está bien, Megumi –él dijo –. No le diremos nada.

–Gracias –la bandicut de cabello azul les sonrió a ambos, pero después adquirió un ligero rubor en su rostro –. Verán, a lo que Liz se refería tiene que ver con… unos sentimientos que tengo desde hace tiempo.

–Espera –dijo Coco, quien estaba sospechando hacia donde se dirigía la conversación –, no me digas que tú…

–Sí –admitió Megumi, cuyo sonrojo se volvió más intenso –. Estoy enamorada de Crash.

–¡¿TÚ QUÉ?! –Coco gritó, pero pronto se dio cuenta de su propia reacción y se sintió un poco avergonzada.

–¡Shhh… cállate! –Ami dijo exasperada, pero en voz baja –. ¿Quieres despertarlo y que nos escuche?

–Lo siento –Coco se disculpó –. Es que se trata de una noticia enorme. ¿Desde cuándo sientes eso por mi hermano, Megumi?

–Poco después de conocerlo –ella sonrió con un ligero rubor mientras recordaba los momentos que pasaba con el héroe bandicut –. Antes solo me gustaba, pero con el tiempo esos sentimientos se hicieron más fuertes. Ya sé que a veces puede ser tonto e infantil, pero también es valiente, generoso, divertido,… entre otras muchísimas cualidades. Además… creo que es muy lindo.

–Pero sabías que él estaba con Tawna, ¿verdad? –preguntó Aku Aku.

–Por supuesto –Megumi respondió –. Por eso nunca le confesé mis sentimientos ni intenté nada, por respeto a él y a Tawna. Sin embargo… ahora ya no sé qué pensar de ella por lo que le hizo a Crash.

–Todas estamos molestas con ella, Megumi –Isabella apoyó una mano en el hombro de su amiga –. Pero eso no es pretexto para guardarle rencor. Ella solo ha tomado decisiones equivocadas. Lo mejor será dejarla a solas para que medite y se dé cuenta del error de irse con Pinstripe. Hasta entonces, no podemos intervenir. A veces, hay que dejar caer a una persona para que pueda levantarse ella misma.

–Sí –Megumi comprendió las palabras de la bandicut rubia –. Tienes razón.

–Ahora que lo mencionas –dijo Ami –, mañana debo salir temprano antes de que vayamos a Cala Crash. Tengo que ir al circuito de la ciudad y entregarle a Tawna nuestras cartas de renuncia al equipo. ¿Podrán darme algo de tiempo?

–No te preocupes –Coco comprendió –. Tendremos todo el día, así que te esperaremos.

–Gracias –dijo Ami.

–Y tú, Megumi, descuida. No le diremos nada a mi hermano. Puedo ver que de verdad te preocupas por él.

–Gracias, Coco –la bandicut de cabello azul le sonrió.

–No hay de qué. De hecho… hay algo que deberías saber. Quizás nadie se haya dado cuenta, pero Crash te ha estado mirando constantemente desde que llegaste.

–¿A mí? –Megumi se sorprendió por esa última parte, llegando a sonrojarse otra vez.

–SÍ –respondió Coco al notar que todos en la habitación estaban sorprendidos –. Según parece, le has recordado que Tawna no es la única chica en el mundo. Si sigues brindándole tu apoyo, podría superar su ruptura.

–Un momento –dijo Liz con curiosidad –. ¿Quieres decir que Crash está empezando a experimentar sentimientos hacia nuestra pequeña Megumi?

–Eso parece, pero no confirmo nada. No quiero dar falsas esperanzas.

–No se preocupen por mí –dijo Megumi con confianza –. Si soy la única que puede ayudarlo, cuenten conmigo.

–¿Estás segura? –dijo Ami con cierta inseguridad –. Eso no garantiza que él después quiera tener una relación contigo.

–¿Y eso qué importa? –Megumi dijo aún decidida –. Si Crash acaba o no sintiendo algo por mí es decisión suya, pero no voy a quedarme de brazos cruzados mientras él aún está en una situación delicada. Esto lo hago por él, no por mí. ¿De acuerdo?

Los demás quedaron conmovidos por las palabras de la bandicut de cabello azul. No solo estaba dispuesta a ayudar a Crash, sino que lo hará sin esperar nada a cambio, a pesar de sus sentimientos por él.

–Muy bien, Megumi. Te entendemos –Isabella le sonrió –. Pero no estarás sola. Nosotras te echaremos una mano. ¿Verdad, chicas?

–Sí –Liz estuvo de acuerdo –, pero recuerden que solo estaremos aquí un mes. Tengan ojo con eso.

–Muchas gracias, a todas –Aku Aku estaba feliz al ver que su "hijo" recibía tanto apoyo –. No sé que decir.

–No hace falta –Ami le sonrió a la máscara parlante antes de dar un ligero bostezo –. Bueno, supongo que me voy a dormir. Ya es muy tarde.

–Yo también. Buenas noches a todos. –dijo Isabella, quien se levantó para ir a la otra habitación –. ¿Vienes, Liz?

–Claro –la bandicut morena la siguió hasta la puerta con una sonrisa juguetona –. Me pido la cama de arriba.

–¿Qué? ¡Oye, no es justo…! –Isabella se quejó.

–Lo siento. Parece que tu mamá es un armadillo –Liz se burló.

–¡Pero… tú… serás…! Ugh, lo que sea –Isabella refunfuñó, pero decidió no discutir con ella. No quería despertar a Crash.

Los demás vieron a las dos bandicuts alejarse por el pasillo y trataron de contener la risa.

–Je, je –Ami se rió con simpatía –. A veces pueden ser insufribles cuando pelean, pero mi vida sería aburrida sin esas dos.

–Te entiendo –Aku Aku le sonrió –. A veces, Crash y Coco llegan a comportarse así.

–Oh, vamos. Estás exagerando –Coco se rió nerviosamente –. En fin, yo también estoy cansada. Que duerman bien, chicas.

–Buenas noches –Tanto Ami como Megumi se despidieron de Coco y Aku Aku, quienes salieron de la habitación, dejándolas a ellas solas.

–Bueno –la bandicut de cabello azul acomodó las mantas de la cama doble –, yo prefiero la cama de abajo, si te parece bien.

–No hay problema –dijo Ami, quien se dispuso a subir a la cama de arriba –. Descansa, hoy fue un día largo.

–Cierto –dijo Megumi mientras ambas se envolvían entre sus respectivas sábanas –. Buenas noches, Ami.

–Buenas noches.

Y luego de varios minutos, ambas se quedaron dormidas. Con algo de suerte, el siguiente día será algo distinto.


Notas del autor: Siento muchísimo haberme tardado con el capítulo. La razón se debe a que estoy traduciendo la historia en inglés para hacerla más universal. De hecho, hay algunas cosas que me gustaría aclarar, las cuales también dije en dicha versión:

1. A partir de ahora publicaré ambas versiones de cada capítulo (español e inglés) al mismo tiempo para no dejar esperando a los seguidores de ambas.

2. Algunos pensarán que odio a Tawna, pero no. Me gusta el personaje (en especial su versión en Nitro-Fueled) y me alegra que le estén dando el lugar que se merece en la franquicia. Solo odio a su versión de los mangas (los cuales, por suerte, no son considerados canon). Parte de esta historia es mi visión de lo que pienso acerca de esa excusa de Pinstripe.

En fin, espero que hayan disfrutado del capítulo. ¡Nos vemos! :)