Hola, buenas noches, en primer lugar: si han llegado hasta éste capítulo voy a dar las gracias eternas, en serio. Empecé éste fic hace ya seis años, y estaba consciente de las cosas que quería moldear, pero pasaron muchas cosas en mi vida, como entrar a trabajar a mi primer trabajo en una planta de producción, en lo cual se me iba la vida de lunes a sábado, porque ya saben, hay que trabajar para poder sobrevivir, y con ése tipo de ritmo de vida fue muy fácil que mi pasatiempo de escribir quede prácticamente abandonado. Nunca olvidé que tenía ésta historia, pero sumado a todo eso, egresé de la facultad, y tuve que hacer la tesis mientras trabajaba, adicional, mi papá enfermó y bueno ahora que veo hacia atrás, la pasé fatal en ése tiempo por lo que no quiero justificar el dejo, sólo figuro el cómo en un rato la vida cambia demasiado, seguro no soy la única a la que le pasó, pero en resumen es lo que quería transmitir.

En segundo lugar, consideren que los dos capítulos anteriores, si bien están armados, lo escribió mi yo de hace seis años, pienso continuarlo, pero con la madurez que tengo ahora (¿?) y no, no voy a corregirlos, quiero que queden plasmados tal y cómo percibía el amor o las relaciones en esa época de mi vida.

Sin más, y si le dan una oportunidad, he aquí el capítulo :3

Disclaimer: Sakura Card Captor pertenece a CLAMP, y éste escrito es por diversión.

Capítulo 3

Pasó así de depresiva todo lo que quedó de las clases, recordando una y otra vez lo que había pasado con Shaoran, y también imaginando cómo sería decirle a Tomoyo. Sentía también la mirada clavada del chico en su espalda.

Su cabeza la iba a volver loca, debió de haberse apartado en ése momento, pero fue tan feliz cuando estuvo cerca de la persona que le gusta. Incluso ahora con todo el rollo mental que estaba teniendo, le seguía gustando, ¿acaso era tonta? Abrió los ojos ante la posibilidad de que Shaoran la haya utilizado, ¿sería por eso que quería hablarle sobre lo que pasó? Porque siendo sinceros, ¿qué podría decirle?

Ah, pero ¿qué había pasado después del beso? Asentó la barbilla en su mano y viendo por la ventana volvió a recordar.

Mientras se deleitaban en un primer beso, torpe e inexperto, lograron escuchar un portazo.

Se separaron al instante.

Sakura agarró sus cosas y salió corriendo de ahí; Shaoran la siguió, pero al salir de la biblioteca no había nadie. Se miraron, y recién reaccionando a lo que había sucedido, procedieron a salir de las instalaciones de la escuela, en completo silencio.

Daban casi las seis y media de la tarde, por lo que no había ya nadie cerca y Shaoran al fin rompió el silencio.

–Te acompaño a tu casa– indicó. La chica volvió a experimentar un leve sonrojo.

–Estoy bien, no es necesario-

–Deja que te acompañe– suplicó–. Por favor.

Sakura asintió. Claro que quería que la acompañe, quería quedarse otro rato más con él, pero no podía darlo a notar de una manera tan cruda.

Emprendieron el camino hacia la casa de la chica. Había mucho viento que jugaba armoniosamente con los mechones de cabello que caían en la cara de ella. El chico los veía de reojo, y le gustaba esa danza que parecía hacer.

Iban en silencio, ambos con un palpitar fuerte en el corazón, Sakura veía el piso de vez en cuando; y Shaoran los alrededores, hasta que por fin cruzaron miradas. De todos sus cruces de miradas, ése había sido bastante intenso, la vergüenza los carcomía por dentro, tenían un gusto culposo, unas ganas reprimidas de estar más juntos.

Tuvo un vago pensamiento de abrazarla, quería decirle que no se preocupe, que alado suyo estaría protegida, pero no quería hacerlo con palabras. Ciertamente eso se le daba tan mal, expresarse nunca había sido su fuerte. Pídanle que use su fuerza, su técnica con la espada, partidos de fútbol, de básquet, que dé vueltas en la barra, pero nunca le pidan decirle a una chica que le gustaba. ¿Acaso había algo malo con él?

–Oye– interrumpió primero–, eh… ¿quieres comer algo?

–Es que no traigo mucho dinero. Salí tan rápido en la mañana de casa que olvidé que tenía que quedarme hasta tarde – respondió Sakura con timidez.

–No hay problema, yo te invito –dijo espetándole una sonrisa bonita. Sakura lo admiró.

Pasaron por el parque Pingüino ya un poco más serenos, esa pequeña conversación los había hecho bajar la guardia y se sentían relajados. Llegaron a un lugar donde había una feria al aire libre y Shaoran compró dos hot dogs con bebida embotellada, ambos tomaron su pedido y se dirigieron a un pequeño banquito desocupado, se sentaron y comenzaron a comer. No habían probado bocado desde el receso hacía ya muchas horas atrás y realmente lo necesitaban.

De vez en cuando intercambiaban sonrisas, y cuando terminaron de comer, finalmente pudieron conversar un poco. Hablaron sobre el colegio, sobre la tarea interminable que enviaban a hacer y los molestos exámenes venideros que los atormentaban, sobre todo el de Matemáticas, que a los dos se les daba tan mal.

– ¡Podríamos juntarnos para estudiar! – dijo Sakura muy emocionada, traía una amplia sonrisa en su rostro, como si hubiera encontrado la respuesta a todos los problemas.

– ¿Estás segura? A ambos se complica la materia, capaz intercambiamos mal los conceptos y sería un gran problema.

– ¡Nah, qué va! Ya verás que sí podremos hacerlo. Y si algo se nos complica le podríamos preguntar a – el entusiasmo recargado en ella se fue en declive en un instante –…Tomoyo.

Shaoran también cambió el semblante. Apretó los dientes al ver a Sakura realmente triste, y para ése momento, ya hacía las cosas sin pensar; le tocó el hombro obligándola a verlo. Estuvo así un buen rato, quería decirle las cosas como eran, la verdad tras su proceder, pero a cambio sólo se quedó viendo a la chica, con los ojos caídos como si la verdad sobre el mundo fuera tan terrible que dieran ganas de desaparecer.

Justamente eso quería, desaparecer y reaparecer en unos diez años, cuando las cosas se hayan calmado y olvidado, pero sabía que era imposible.

Las palabras no salían de su boca por nada, sintió algo atravesado en su garganta y Sakura no pudo deducir qué era lo que quería decirle, se sintió un poco culpable por haber puesto nuevamente el ambiente todo tenso, así que simplemente añadió:

–Creo que ya es hora de que me vaya, Li. Ya pasan de las siete y aún tengo cosas que hacer en mi casa.

–Claro, pero te voy a acompañar– ella negó con la cabeza.

–Ya me invitaste a comer, y estoy a menos distancia desde aquí. Puedo ir sola, las calles están iluminadas. No te preocupes, en serio.

Shaoran quedó un poco desanimado, había perdido unos minutos más de estar a su lado, pero comprendió entre líneas las palabras de Sakura. Él también tenía que pensar sobre lo que estaba haciendo.

– ¿Podría al menos…?

Se le acercó peligrosamente al rostro. Ella abrió los ojos en par y decidida a que eso no pase, consideró en dar un paso atrás, de tal manera que haya el suficiente espacio para no caer en la tentación.

Pero su pie no se movía, y su corazón ya había empezado a latir lo suficientemente fuerte y rápido para alertarla de peligro, de nervios, de que algo grande se avecinaba.

Y sólo sintió la mano de Shaoran tocar su barbilla de manera suave, el peso en su cabeza y nuevamente saboreaba los labios del chico.

Como si su encuentro anterior le hubiera hecho ganar la experiencia que necesitaba, abrió un poco la boca y lo dejó entrar, sintió cómo el otro le aprisionaba los labios y los movía, dando lugar efectos que no había experimentado ni siquiera hace unas horas en la biblioteca.

Cuando cerró los ojos, pudo llevar todas las sensaciones a otro nivel, sintió que podía explotar en ése preciso momento, de emociones, de gusto, de ganas. Todo el mundo desapareció. Sólo estaban ellos dos en el país mágico de los besos con la persona que les gusta.

Shaoran, quien llevaba el mando, fue el que empezó a ceder primero, tenía que respirar un poco, pero para no hacerlo tan brusco, al momento de separarse, agarró por detrás la cabeza de Sakura y la atrajo hacia su pecho. Era esa su manera de indicarle que todo estaba bien. Ella lo comprendió y sonrió a pesar de que éste no pudo ver el gesto.

Cuando se separaron, hicieron una reverencia a manera de despedida, y Sakura salió de ahí casi corriendo.

Suspiró de nuevo, la ventana parecía no responder ninguna de sus inquietudes, y sólo recordaba el sabor de la boca de Shaoran, y cada que lo hacía, experimentaba una descarga en su pecho que se irradiaba hacia todo su cuerpo.

Giró la cabeza y contempló a Tomoyo, quien estaba charlando con Chiharu amenamente, y su rostro volvió a cambiar. ¿Hasta cuándo estaría haciéndole esto a su mejor amiga?, y añadiendo a eso: ¿Podía considerarse ella una "amiga"?

En la última hora de clase, mientras trataba de entender lo que decía el profesor sobre Geometría, sintió que le tocaron el hombro desde atrás. Sabía que era Shaoran tratando nuevamente de llamar su atención. Giró el rostro hacia el lado de la ventana y vio un pequeño papel doblado entre los dedos del chico. Lo tomó y lo abrió.

"Hoy voy a hablar con Daidouji".

Sus ojos se abrieron en par, quiso voltearse y exigir una aclaración, ¿qué pensaba decirle?, ¿no estaría pensando gritar a los cuatro vientos lo que había sucedido entre los dos, verdad?

El corazón empezó a latirle con furia, y las manos le sudaban tanto que tenía que limpiarse en el uniforme. Vio de reojo a su amiga quien resolvía el problema que había indicado el profesor, entonces escribió en ese papel su respuesta.

"Tenemos que hablar nosotros primero".

Decidida en ése instante, supo que por más que le gustase el chico de ojos café; y una de las cosas que más anhelaba era volver a juntar sus labios con los suyos, iba a anteponer a su amiga en todo esto.

Iba a terminar lo que sea que haya pasado ése día con él. Nadie se enteraría, Tomoyo no saldría lastimada, ellas seguirían siendo amigas, todo estaría aparentemente bien.

Su plan no era el mejor, pero al menos le daría tiempo hasta que pueda pensar en alguna mejor opción en la que nadie salga lastimado, pero uno no puede obviar así de simple las condiciones en que debes sacrificar algo para obtener otra cosa a cambio.

La campana sonó indicando el fin de hora y del día escolar. Guardó rápidamente sus útiles y se giró para decirle a través de señas a Shaoran que lo esperaría en algún lado para finiquitar todo, pero no se esperaba que al verlo, éste hablaba amenamente con Tomoyo.

–Te acompaño, hay algo que debo decirte.

–Está bien, vamos – la pelinegra vio a Sakura parada en su asiento sin decir nada, y regalándole una hermosa sonrisa, le dijo –. Hasta mañana Sakura, el joven Li me acompañará a casa.

Acto seguido, se dirigieron a la puerta del curso y salieron.

Sakura quedó viendo todo sin poder mover un solo músculo, tampoco le había respondido a Tomoyo, y la mirada triste que le dio Shaoran, fue lo último que logró visualizar.

Sintió un poco de temblor en las piernas y se sentó de nuevo en su silla, ahora el salón estaba vacío y sólo sintió cómo los ojos se le empezaron a llenar de lágrimas que caían sin cesar. Se tapó la cara y se limpió un poco con la blusa. Aspiró una bocanada de aire y tratando de reponerse, salió del salón, primero con paso rápido y luego aumentó la velocidad.

Iba a alcanzarlos y a prevenir lo que sea que Shaoran le diría a Tomoyo, como si su vida dependiera de ello.

Su amistad dependía de ello.

Hasta aquí el capítulo, si bien pude haberlo hecho más largo, los anteriores tienen casi el mismo número de palabras, entonces no quería que haya ahí una incongruencia de longitud. Espero les haya gustado, y bien esto está a punto de estallar, Shaoran es un atrevido si me lo preguntan (¿?), pero al menos también se reveló que su relación con Tomoyo tiene algo escondido, ¡ésta y otras dudas se develarán en el siguiente capítulo!