Capítulo 2
Cumpleaños de Sheifa llego y la familia y amigos se reunieron en la residencia Li. Comida, bebida, música, esculturas de hielo, luces y más. Lo normal para una fiesta de la alta sociedad, los Li, son proveniente de Hong Kong, China, son propietarios de varios negocios en todo el continente asiático y algunos de estos en Japón, por lo que pasaban mucho tiempo en este país tanto que a varios de sus hijos le llama la atención el quedarse a vivir en él, como el caso de su único varón y menor de cinco hermanos, Syaoran Li. Que a pesar de la insistencia de su familia de manejar alguno de los negocios prefería hacer el suyo propio. Fundo la empresa junto a dos de sus mejores amigos, Eriol Hiragizawa y Takachi Yamazaki, siendo el primero su primo, hijo de la hermana menor de su padre, por lo que no llevaban el mismo apellido.
La fiesta estaba bastante animada para los presenten cuando Syaoran hizo su entrada en compañía de su esposa Hakana. Una mujer de tez clara, cabellera rojiza y corta hasta los hombros, de ojos grises, delgada y de buenas facciones.
-¡Hijo! Que alegría verte –dijo Hein, un hombre mayor, cabellera castaña y con canas, ojos marrones, alto, bien parecido, se podía decir que Syaoran es, su vivida imagen, los mismos rasgos faciales.
-Padre –se acercó dándole un abrazo.
-Bienvenido a casa, sabes que esta es tu casa también ¿no? –dijo esto con tono de regaño que claramente entendió.
-Sí, lamento no venir tan seguido.
-Vamos pasa, tu hermana se alegrara de verte. Hakara Bienvenida –saludo al verla detrás de su hijo.
-Buenas noches señor Li.
-¡Syaoran! –La voz inconfundible de Sheifa no tardo en alertar a todos de su llegada- ¡Si viniste! –corrió para abrazarlo.
-Claro, no me perdería verte el día que te vuelves más vieja bromeo.
-Eres un tonto como siempre –sonrió.
-Un tonto que te trae obsequio –dijo mostrándole la enorme bolsa de regalo.
-Me trajiste un obsequio ¡qué lindo! –Le dio un beso en la mejilla- pensé que no vendrías.
-Bueno, no vine solo –dijo al notar que su esposa se colocaba a su lado.
-Feliz cumpleaños Sheifa –dijo Hakana a modo de saludo.
-Gracias, pasen están en su casa, yo iré a poner esto con los otros obsequios –dijo como disculpa y se retiró.
-Vez, te dije que no quería venir –reclamo Hakana en susurro.
-Debiste quedarte entonces –respondió dándole una mirada de ¨no comiences¨
-Mi querido Syaoran –Lo llamo su madre acercándose a ellos.
-Madre –estaba acompañada de otra mujer de ojos iguales de marrones que los de su padre y cabellera negra como azabache- Tía Xia –Hizo una reverencia –gusto en verla.
-Buenas noches señora Li, Señora Hiragizawa –imito la acción de su esposo no con muchas ganas.
-Buenas noches querida –saludaron las mujeres-, Syaoran te has olvidado de visitarnos –su tía no perdía ni un instante en reprocharle lo tan olvidada que la tenía.
-Lo lamento tía, he estado ocupado –se disculpó avergonzado. Su tía es una mujer muy especial para él, siempre estaba cuando la necesitaba apoyo.
-Si Xia, tan ocupado como para tampoco visitar a su madre –intento hablar pero ella levanto su mano para que hiciera silencio- no es momento para discutir eso, es el cumpleaños de Sheifa y ella es quien merece atención –una joven llega para decirle algo que agradece para que se retire- si me disculpan parece ser que la cena está casi lista, buscare a Hein para llamar a los invitados - Irean los dejo, un mesero paso brindando bocadillos y otro con bebidas de la cual tomaron unas copas.
-Mira Syaoran es Saory iré a saludar -dijo Hakana dejando al aludido con su tía.
- Eriol nos dijo que vendrías pero tenía mis dudas –hablo tras un sorbo a su copa.
- Sé que he estado ocupado tía, pero no quería perderme el cumpleaños de Sheifa –respondió tomado de la copa.
- Claro. ¿Qué tal si tomamos un poco de aire fresco? ya llego dos copas y siento calor - él sonrió. Le extendió su brazo para que lo tomara- Siempre me ha encantado este jardín -dijo una vez salieron por una puerta a la terraza- le he dicho a tu padre incontable veces que tiene que hacer un quiosco, pero no le gusta sentarse aquí afuera, supongo que por eso no lo hace.
- Es probable – respondió con la mirada perdida hacía el jardín.
- y… ¿Cómo están las cosas? ¿Cómo va el negocio? –cambiando el tema tratando de captar la atención de su sobrino.
-Muy bien, la cartera de clientes ha aumentado en los últimos meses. Tuvimos que contratar a alguien más –una ligera sonrisa apareció en su rostro.
- Ya veo que sacaste el don de los, Li, para los negocios.
- Gracias. Pero no trabajo solo, Eriol y Takachi han dado su corazón en esto también.
- Lo sé, y estoy orgullosa de los tres. Pero... -ella hizo silencio y él la observó con atención- ¿Cómo van las cosas en el amor? -el arrugó el entrecejo
- Estoy casado tía Xia -respondo simple y rápido.
- Pero no me refiero a eso –estudiaba su rostro.
- ¿A qué entonces? –pregunto confundido observándola.
- El amor querido. El hecho de que estés casado no significa que estés enamorado –comento dado otro sorbo a su copa.
-No te entiendo.
- Para nadie es un secreto que tu querida esposa no es del agrado de toda la familia, pero al final nos resignamos a que lo hicieras. Que te casaras con ella –aclaro- pero en nuestros últimos encuentros he notado que ya no la miras como antes.
- Y ¿Eso que...?
- Que al párese ya te has dado cuenta que puedes vivir sin ella.
- Tía...
-No sé –lo interrumpió otra vez- solo digo que no parecen una pareja muy enamorada -hizo una pausa- y tu madre quiere nietos, ya quiere tener en sus brazos a un hijo tuyo.
- Ella no me ha dicho nada por el estilo –se defendió volviendo la vista al jardín nuevamente.
-No. Porque no lo quiere que tú actual esposa –le confeso.
-Eso es… lo que me estas pidiendo es que deje a mi esposa. Eso no pasara –expreso empezando a molestarse.
-Yo no pedí eso. Solo digo lo que veo –lo observo a los ojos- Syaoran, eres como un hijo para mí, siempre he querido lo mejor para ti y para Eriol. Cuando el terco de mi hermano no quería apoyarte y hasta desheredarte por casarte con ella, yo te apoye. Igual sabiendo que no era la mujer para ti, aun creo que no lo es. Pero la única persona que puede decidir eso al final eres tu –tomo su rostro con la palma de su mano- piénsalo, mereces tener a una mujer a tu lado que te haga sonreír con tan solo escuchar su nombre, alguien que con su sola presencia, de calor a tu corazón y haga que esos hermosos ojos que tienes brillen.
-Yo…
-Si sientes todo eso con Hakana dímelo, y no volveré a insistir –dijo seriamente. Syaoran intento decir algo en varias ocasiones pero nada se le ocurría mientras que los ojos intensos de su tía lo estudiaban.
-¡Syaoran aquí están! Tu madre está llamando a todos para la cena –el castaño que mantenía la vista de su tía, no tardo en apartar la mirada.
-Sera mejor que entremos –dijo tomando las manos de su tía con suavidad.
-Promete que lo pensaras –insistió la mujer.
-Si –dijo en voz baja, la dama sonrió, se acercó a él y le dio en beso en la mejilla.
-Ese es mi niño –le dijo al oído para luego entrar a la casa.
-¿Que vas a pensar amor? –le pregunto Hakana acercándose a él.
-Es… una idea para hacer una inversión –se volteo para verla- ya sabes cómo son las oportunidades de negocio.
-Sí, lo sé.
-Entremos –le extendió el brazo y que gusto tomo.
La cena transcurría entre risas he historias, una velada agradable para todos. Las horas transcurrían, Eriol, Takachi y Syaoran tomaban unos tragos en el área del bar ya varias personas se habían retirado, básicamente quedaba la familia y amigos más íntimos.
-Saben chicos, no tengan hijos –decía Takachi- una mujer embarazada puede ser lo más sexi que hayan visto, pero sus hormonas terminan con tu paciencia.
-No hables muy alto, Chiharu puede escucharte –aconsejo Eriol mirado la puerta.
-Enserio amigo. No te cases –le respondió – y tu –se volteo hacia el castaño- no embaraces a tu esposa, o te arrepentirás el resto de tu vida –sin duda el comentario le recordó la conversación con su tía pero un grito lo saco de sus pensamientos.
-¡Syaoran! –todos se alertaron por la forma en que la chica gritaba- ¡No puedo creerlo! ¿Cómo lo hiciste? ¿Cómo lo hiciste? –le pregunto dando saltos frente a él.
-¿De qué hablas Sheifa? ¿Qué pasa? –pregunto Irean preocupada.
-¡Encontró el abrigo! El que he estado buscando durante meses –lo abrazo fuerte- ¿Cómo lo hiciste? Fui directamente a las empresas Amamiya y me aseguraron no tenían un solo ejemplar más y ¡Tú lo conseguiste!
-Nada por verte feliz –respondió aun atónito por el escándalo.
-Pero ¿Cómo lo hiciste? –insistio.
-Tengo mis contactos –sonrió con aire supremacía.
-¡Gracias! –Volvió abrazarlo esta ves dándole un beso en la mejilla- te amo hermanito –le susurró al oído, lo que le saco una sonrisa, mientras la veía salir de la estancia donde estaba con los chicos, sonrisa que se le fue al ver el rostro molesto de su esposa.
-Rayos –Susurro. Había recordado que su esposa era amante a esa marca, tanto que tenía a la dueña cansada de pedirle que diseñara algo exclusivo para ella. A lo cual la mujer se negaba. Lo malo de esto era que ahora su esposa lo interrogaría para saber ¿Cómo obtuvo ese abrigo?
