Hola queridos lectores, muchas gracias por el apoyo y sus comentarios. se que es una historia con una temática un poco diferente de lo que han visto, esta historia ya esta terminada. tratare de subir los capítulos diariamente. y espero que ella cumpla con sus expectativas.
Muchas gracias por tomarse el tiempo de leerme. aunque es de las primeras historias que publico en esta pagina, tengo que decirles que llevo años en esto. igual los nervios de que les gusten mis historias siempre están. en fin, disfruten.
Besos.
No había estado más en lo correcto, Hakara le había preguntado apenas salieron de los terrenos de la casa de sus padres. Le mintió diciendo que uno de sus clientes tenía el abrigo y se lo había vendido a un buen precio. Pero ella no le creyó de todo, seguía preguntando más y más, hasta que se hartó y la dejo hablando sola. Solía hacerlo con frecuencia. Cuando a su amada esposa le daba con fastidiarlo con cualquier estupidez solo se encerraba en la pequeña oficina que tenía en su departamento sin prestarle atención, lo que la enfurecía a más no poder y terminaba diciéndole que dormiría en el sofá, él terminaba en el sofá que tenía en esa oficina, el cual hacía meses había cambiado por uno bien cómodo para estas circunstancias. Lo normal era que dejaba de hablarle por un par de días y luego se aparecía demasiado cariñosa con alguna escusa tonta, haciendo un gesto que antes consideraba tierno y pidiéndole perdón. Cedía solo para que dejara de hacer eso y lo dejara trabajar, ya que en ocasiones se le aparecía en la oficina lo que lo incomodaba bastante. Terminaba complaciéndola con algo banal ¡y listo! era libre de seguir con su trabajo.
Pero en ese momento no pensaba en ella y su berrinche, su mente estaba en la conversación que tuvo con su tía Xian y el extraño comentario de Takachi sobre no embarazar a su esposa. Lo más probable era que se estuviera desahogando sobre lo que le hacía pasar su esposa con cinco meses de gestación ¿Qué tenía él que ver en eso? Pero más importante ¿Aún amaba a su esposa? ¿Cuándo fue la última vez que se divirtió con ella? ¿Qué hicieron algo verdaderamente romántico? Últimamente prefería estar trabajando que compartiendo el tiempo con ella ¿A caso su tía tenía razón?
Hundió su cabeza en sus manos. Definitivamente sería una larga noche.
A la mañana siguiente se le levanto temprano, noto que Hakana había dejado la puerta de la habitación abierta, aún estaba dormida. Decidió darse una ducha rápida para salir antes de que despertara, aún era temprano para el trabajo pero igual prefirió ir a la oficina. Noto el espacio de su asistente vacío, algo lógico si vez el reloj, ella siempre era puntual y esta vez él había llegado más de treinta minutos antes de la hora. Lo que lo llevo a preguntarse cómo es que ella podía hacer todo lo que él le pedía, es que en algunos momentos exageraba con algunos pedidos. Como la vez que le pidió ayuda para organizar una fiesta de recaudación para un centro médico que se dedica a operar gratis a niños con labio leporino. Siguió hasta su oficina dejando la puerta abierta.
Las oficinas de Auditores Li y Asociados no eran en un gran edificio con vista particularmente hipnotizante, por el contrario era un pequeño edificio en el centro, bastante acogedor que daba la intención de reflejar seguridad para sus clientes, no puede decir que no tiene clientes con millones pero le gustaba más trabajar con pequeñas empresas para ayudarlas a salir adelante en una economía tan brutal y de pura competencia, en una oficina en un rascacielos eso no sucedería. Ganaría más eso es cierto, pero no disfrutaría ver a sus clientes felices cada vez que logra sacarlos a flote de una mala inversión anterior o mala decisiones como son muchos de los casos que maneja. Trato de no pensar más y ponerse a trabajar.
-¡Señor Li! –la voz de su asistente lo saco de concentración ¿ya era tan tarde? Miro su reloj- Veo que llego temprano hoy –continuo la joven, solo la observo sin decir nada- ir…iré por su café –dijo antes de salir algo apresurada.
-Buenos días Kinomoto –Saludo al verla entrar otra vez, en esta ocasión la chica ponía su café en su escritorio cuidadosamente sobre un porta vaso.
-Buenos días señor –dijo bajito.
-Lamento lo de hace rato –le dio un sorbo a su café como si fuera su droga preferirá- anoche no dormí muy bien que digamos.
-Lo lamento señor ¿Tan mal la fiesta? –pregunto cuidadosamente.
-¿La fiesta? –Levanto la vista para verla- ¿Qué...? ¡Ah! Te refieres a la fiesta de Sheifa. Estuvo bien, mejor de lo que esperaba, debo admitir. El problema comenzó de regreso a casa.
-¿Perdón? No lo entiendo señor –estaba confundida- ¿A su hermana no le agrado su obsequio?
-No, ese no fue el problema, a ella le encanto tanto como para gritar y salir corriendo al otro lado de la casa para abrázame, lo que me recuerda, aun no me dices de donde lo sacaste.
-Ya se lo dije señor, lo compre –esquivo la mirada simulando organizar unos documentos que estaban sobre el escritorio.
-El caso es que Sheifa dijo que fue a la empresa a negociar que le vendieran un ejemplar y se negaron diciendo que ya no tenían ¿Cómo es que para ti, si había uno?
-Yo… eh, Tal vez si hable con la persona indicada –se encogió de hombros.
-No lo sé, pero me parece que no me dices toda la verdad –se acomodó en su sillón cruzando sus manos al nivel del mentón. Se percató de su nerviosismo- siempre que pido algo que luego creo que no puedes cumplir, cuando me doy cuenta, ya lo tiene resuelto.
-Eso… -Se estaba empezando a arrepentir de las veces que le ha pedido ayuda a Tomoyo.
-Quiero saber ¿Cómo lo haces? siempre dices que hablas con las personas indicadas pero ¿Quiénes son esas personas? –noto como se tensó cada musculo en ella. Lo que le daba a entender que estaba en lo correcto al dudar.
-Yo… Vera… señor yo… -intentaba hablar pero no salían las palabras. Hasta que fueron interrumpidos por Eriol.
-Lo lamento, Sakura no estaba en su puesto y… -la castaña suspiro aliviada.
-Y olvidaste que la puerta se toca antes de entrar –dijo molesto viendo a su amigo a los ojos.
-Woo… humor de lobo hambriento –bromeo- Buenos días Sakura –saludo con su sonrisa de siempre.
-Bu… buenos días señor.
-Ya sabes que puedes decirme Eriol –dijo con una sonrisa maliciosa que no entendió en ese momento.
-Eh… si –dijo casi en susurro y sonrojada –yo… los dejare para que hablen, con permiso –tomo su agenda del escritorio y salió cerrando la puerta tras ella.
-A ver primito ¿De dónde sacaste ese abrigo? –pregunto captando su atención ya que se había quedado viendo la puerta con el ceño fruncido.
-¿Qué?
-El abrigo –insistió.
-Sakura lo consiguió –alboroto su cabellera frustrada.
-¿De dónde saco ella una pieza como esa, que según tu hermana no está en los escaparates de ninguna tienda?
-Eso era lo que estaba a punto de decir cuando tú interrumpiste –estaba molesto.
-¿Qué pasa contigo? A noche estabas bien cuando te fuiste ¿Por qué este mal humor hoy? –estaba tan inmerso en sus pensamientos que no se molestó en responder.
-¿Desde cuándo llamas a ¨mí¨ asistente por su nombre? –una sonrisa ladeada apareció en el rostro de Eriol.
-Desde aquel día que me dejaste plantado para ir a comer con uno de tus clientes –el castaño pareció pensarlo.
-¿Qué tiene eso que ver? –estaba confundido.
-Querido primo –dijo moviendo su cabeza en gesto negativo- ya que me dejaste plantado ese día y tu linda asistente no había almorzado la invite y ella acepto –respondió como si fuera lo más simple del mundo.
-¡La llevaste a almorzar! Eriol ¿Qué te pasa? –Dijo poniéndose de pie- Cuando decidimos contratar a mujeres en la empresa acordamos nada romántico con ninguna ¿Lo olvidas? –su enojo iba en aumento.
-No salí en plan romántico como dices, solo comimos, ya tenía una reservación que no la iba a perder o a comer solo porque me dejaras plantado.
-¿Y por qué no saliste con tu asistente en vez de la mía?
-Está casada y con dos niños –si antes estaba molesto ahora estaba furioso- el punto aquí es que solo converse con ella. Si no te conociera diría que estas celoso.
-¿Celoso? –estaba a punto de explotar.
-Solo escucha te Syaoran. Sabes que el tipo de mujeres como ella no son las que me atraen.
-¡A ti te atrae todo lo que lleve falda! –refuto envuelto en cólera.
-Me lastimas hermano –se hizo el ofendido- Sabes de lo que hablo. Sakura es una mujer inteligente, hermosa, educada. Aunque pensándolo bien tal vez si sea un buen partido.
-¡Eriol! –el aludido levanto sus manos mostrándose en señal de paz, se puso de pie y dando la vuelta salió de la oficina. Salió de la oficina de Syaoran algo confundido y los recuerdos de aquel mencionado día llegaron a su mente.
*Flash Back*
-Buenas tardes Kinomoto - saludo a la castaña que al párese iba a salir.
- Buenas tardes señor Hiragizawa. ¿Le puedo ayudar en algo?
-Estoy buscando a mi primo. Quedamos de comer juntos –lo miro confundida.
-¡Eh! Me párese extraño, el señor Li salió hoy a almorzar con un cliente, no mencionó nada de usted.
- Ese cabeza hueca, de seguro se le olvido -la chica sonrió un poco ante mi comentario- Kinomoto, ¿Usted tiene planes para almorzar hoy?
- No, la verdad no tengo planes –respondió.
- Le importaría si la invito a comer, es que ya hice una reserva para dos personas y no quiero perderla. Es aquí cerca.
- Yo... no podría.
- Vamos tu jefe ya me dejo plantado, Takashi comerá con su esposa y no quiero comer sólo hoy. Por favor.
-Yo... –duda de si aceptar.
- Vamos, trabajas aquí desde hace meses y no se mucho de ti –estaba casi rogándole- No es que quiera investigarte, solo tengo curiosidad de como soportas a Syaoran -ella rio.
-Está bien. Pero soportar al señor Li es pan comido -Ese comentario sí que no lo esperaba.
Al llegar al restaurante se notó algo impresionada tal vez pensó que comen en un lugares lujosos todo el tiempo. Le dio algo de gracia pensar eso.
- Este lugar es de uno de nuestros clientes, es la primera vez que vengo después de que lo reacondicionaron –explicó cuando a la entrada.
- ¿Enserió? –el asintió.
-Sí, ahora hay que hacer reservas para entrar ¿Puedes creerlo? –sonrío al escuchar su tono.
-Eso solo indica que están haciendo un buen trabajo como asesores.
- Eso queremos creer - al entrar pude notar que es lugar muy cálido y acogedor, un excelente servicio y la comida estupenda.
- Esto esta delicioso - la escuché hablar.
- Si, tienes razón. Ya entiendo porque hay que hacer reserva -comentó y ella sonrió. El lugar estaba lleno y en el lobby había varias personas esperando turno.
- ¿Y bien? -llamó su atención.
- ¿Si?
- ¿Cómo es que soportas al cabeza dura de mi primo?- sonrió.
- No es difícil. Sabe, ahora que lo pregunta, siempre me ha dado curiosidad, ¿De verdad son primos consanguíneos?
-Mi madre es la hermana menor de los, Li.
-Es que no se parecen -decía aún sin creerlo, él sonrió.
-Mi madre fue a Inglaterra a estudiar un par de semestres, allá conoció a un hombre encantador, muy diferente a lo que estaba acostumbrada en China - comenzó a narrar- término enamorada pero mis abuelos no aprobaron esta relación, para ese entonces ya tío Hein estaba casado con la tía Irean, ellos apoyaron a mi madre en contra de todo lo que alegaron mis abuelos, con el tiempo mi madre enfermo, estuvo delicada por unos meses, tía Irean llamó al encantador hombre, quien no dudó un instante en tomar un avión y cruzar las fronteras, para demostrar que era merecedor del amor de una Li –era como si le estuviera contado una novela- fue capaz de superar cada prueba que mis abuelos le impusieron permitiendo le estar a su lado aun estando enferma, cuando mi madre mejoro lograron pasar tiempo juntos confirmando a todos que el amor que profesaban era verdadero. Año y medio después se casaron y fruto de ese amor aquí estoy, un humilde servidor.
- Es una historia muy tierna y romántica –sus ojos eran soñadores y suspiro al imaginar algo así.
- Nada de finales melodramáticos - ambos rieron - yo, ya aclare su duda, en cambio aún tengo las mías.
-¿Eh?
- ¿Cómo soportas a Syaoran? –Volvió a preguntar- Nunca tuvo una secretaria que durará más de tres meses.
- ¿Enserio? Pero es fácil de entender. Digo, no ganaría un concurso de simpatía pero su mal humor es manejable.
- Ni siquiera su esposa maneja su mal genio. La única que lo entiende es su madre - ella se encogió de hombros- y mi madre –agrego- ¿Qué tienes tú de diferente?
- Nada, tan solo soy una mujer que le gusta su trabajo y aprendió a sobrellevar a su jefe.
- Yo no lo soporto cuando está de malas, he visto que la única que entra a esa oficina y sale con vida cuando está de humor de perros, eres tú. Ya tienes cinco meses con nosotros y aun hablas bien de él. Vamos dime algo, ¡lo que sea! No es el jefe perfecto, tú y yo lo sabemos.
- No digo que sea perfecto, solo que hay que saber cómo tratarlo. En el fondo sé, que es una persona tierna que se preocupa por los demás, tiene presente a su familia, aunque... - hizo una pausa- no sé porque siempre trata de evadir las reuniones familiares, se nota que a todos le tiene estima.
-Eso querida Sakura, es algo que debe decirte el mismo. No soy quien para contarte esa parte de la historia familiar - ella lo miro algo confundida pero no quiso indagar más. Luego se percató de que la llamo por su nombre y se sonrojo- debí preguntar antes pero... ¿Puedo llamarte Sakura? -se sorprendió por la petición, apenas y hablaban cosas triviales de trabajo como para que le pidiera eso.
- Yo... no creo que sea conveniente.
- Por favor, Sakura es un hermoso nombre cómo para no usarlo. Puedes llamarme Eriol.
-No estoy segura señor Hir...
-Por favor –la interrumpió- Tanto formalismo me revuelve el estómago, de verdad. Me gusta que las personas que considero amigas me llamen por mi nombre.
- Pero yo no caigo en la categoría de amistades señor –le aclaro.
-Pues me gustaría, es bastante agradable conversar contigo. También conveniente cuando el lobo este de malas puedas ayudarme -dijo con una sonrisa- si quieres sólo cuando estemos como ahora, en donde nos sintamos cómodos para llamarnos por nuestros nombres. O cuando Syaoran no esté en la oficina - aún podía ver la duda en su mirada- por favor Sakura - lo dijo en un tono tan suave y suplicante que notó por la es presión de su rostro que la convenció.
- De acuerdo. Solo en privado. No quisiera que el señor Li me llame la atención por eso.
- No lo hará. Y aunque nos escuche me encargaré de que no lo haga –prometió.
*End flash*
De eso hacían meses, Sakura y él habían convertido en algo así como compañeros de almuerzo una vez por semana, a escondida del castaño, que por alguna extraña razón se molestaba cada vez que la veía sonreír con algún cumplido que el hiciera y eso no estaba bien, estaba comenzando a sospechar que su primo le gustaba su asistente.
