Hola mis queridos lectores. gracias por apoyar esta historia y tomarse el tiempo de comentar. siempre me gusta saber lo que piensan de lo que escribo, me llena de satisfacción. espero que disfruten de este capitulo.

Besos

Capítulo 4

-"Eriol almorzando con Kinomoto" - se repetía en su mente una y otra vez, si había llegado a la oficina con ideas de que la chica le ocultaba algo ahora estaba más que convencido, lo que no entendía era ¿Por qué se sentía así?

Era extraño, ya tenía un año trabajando para él, perdón, ellos, la única que había durado, por lo regular las personas a que contrataba para que fueran su asistente terminaban renunciando a los dos o tres meses, pero ella era diferente, no se asustaba con su mirada intimidante, donde muchas llegaron a llorar, y cuando la satura con trabajo no se queja, lo saca adelante, hasta sorprendiéndole. Siempre sacándolo mejor de todo, hasta cuando estaba de mal humor, ella lograba hacer que se calmara.

Se quedó bastante sumido en sus pensamientos.

Con Hakana ciertamente las cosas no habían sido color de rosa, ella le vendió un noviazgo de amor, cariño y compresión pero lo que encontró tras poco tiempo de casarse fue a una mujer vanidosa, hipócrita y materialista. Es que si tuviera al menos una pizca de honestidad no pisará la casa de sus padres, no con todo lo que sus hermanas y sus padres han hecho y dicho con ella. Es que al llegar a casa lo único que hace es reclamarle ¿Por qué no la defiende? A lo que no tenía respuesta hasta hace poco tiempo, o mejor dicho hasta ese momento. Tras la conversación con su tía la noche anterior se había dado cuenta de algo importante, realmente no le importaba lo que pasará con su esposa desde hace meses atrás cuando confirmó sus sospechas ¿Cuáles? Querrán saber.

Justo al cumplir el año de casados noto que su esposa ya no era ni la sombra de lo que fue en el noviazgo. Apenas un mes de casados noto que se inclinaba increíblemente más hacia las apariencias que hacía su matrimonio, pero al cumplir el año fue un cambio tan radical que hasta él se quedó pasmado. Su querida esposa sólo lo seducía cuando quería algo, si, parecerá increíble pero una noche tras un encuentro según él, romántico ella le pidió no bien terminaron que la llevara a París por unos días, lo que gustoso accedió, creyendo que sería unas vacaciones para ellos solos, pero grande fue si error, cuando al llegar allá su amada sólo quería estar de tienda en tienda. Compro tantas cosas que al final cambio todo el guarda ropa. Semanas después volvió a seducirlo y al día siguiente le pidió que le cambiará el carro, no tan convencido tras su insistencia por unos días igual de melosa accedió. Cada vez que quería algo hacia lo mismo y en los intermedios nada de nada. Ni siquiera un masaje los días que llegaba tarde del trabajo.

Un día, uno de sus clientes que se lanzó al mercado con su propia empresa de instalaciones de cámaras de seguridad se lo ocurrió la idea de que debería tener un par de estas en casa.

¿Razón? Encontrar a su esposa en pijamas a las seis de la tarde no era normal, no para alguien que a esa hora salía a tomar un trago con alguna amiga.

No le comento nada a su amada y solicito que fueran lo más discretamente posible y así lo hizo.

La primera semana todo estaba bien ¿Cómo? Colocó el sistema a la red lo que permitía verlo en línea, cada que llegaba a la oficina encendía su laptop y entraba a la página para verla, ya empezaba a considerar que era su imaginación pero la semana siguiente mientras revisaba unos estados de cuenta de un cliente su vista fue a la pantalla del aparato como por reflejo. Tras unos segundos de ver la sala vacía noto como salía de la habitación en una bata de ceda para abrir la puerta, dejó lo que estaba haciendo y colocó esa imagen en grande y su asombro al ver a un hombre entrar y abrazarla tan efusivamente que la levantó del piso le dio unas vueltas y la beso ¿En su departamento? Si, la muy descarada se pasó la tarde encerrada con ese tipo en su habitación. No pudo recibir a nadie esa tarde tan solo se quedó encerrado en la oficina. Esa semana se quedó a dormir en su despacho no quería ni entrará a su recamara fue cuando decidió cambiar el mueble que tenía por uno más confortable.

Jamás le dijo a nadie sobre eso, sin duda lo había convertido en un hombre más frío y cortante en especial con las mujeres que no fueran de su familia lo que puede que sea el factor de porque ninguna de sus asistente durara tanto, una sólo duro tres semanas, "tiempo récord" le dijo Eriol.

Todo esto le recordaba la conversación con su tía, ella tenía razón. Ya no amaba a la mujer a quien estaba atado, pero tampoco quería dejarla, la pregunta era ¿Por qué?

-Disculpe señor Li -al levantar la vista se topó con las esmeraldas de Sakura que lo miraban con cautela- no quiero molestarle pero, ya debo irme. ¿Necesita algo antes de retirarme? -se quedó observándola como si fuera un extraterrestre. Miro su reloj de pulsera, ¡Ya eran las tres de la tarde! Olvido a observarla.

-No. No necesito nada, puedes retirar te.

- Gracias, que tenga un buen fin de semana señor, le veo el lunes.

-Gra-gracias -dijo apenas audible y la vio salir.

Dejo los documentos que tenía en las manos, le puso de pie y camino a la ventana. Su oficina quedaba justo encima de la entrada. Noto un vehículo estacionado, el mismo que había visto en par de ocasiones por lo general los sábados y siempre veía a la castaña subir a él, pero esta vez a diferencia de las otras antes de subir se quedó parada y observo la ventana, ella no lo podía ver, por el tintado del letrero que estaba en la fachada y cubría la ventana pero él sí, pudo ver algo de tristeza en su expresión.

-Buenos días señor Li -allí estaba. Como siempre hermosa regalando me esa sonrisa- ¿Qué tal su fin de semana?

- Normal - respondió.

- Aquí tiene su café.

-Gracias. Deje en su escritorio, algunos documentos con anotaciones, los quiero para la tarde de hoy.

- Por su puesto señor,

-Y dile a Eriol que no llegue tarde con la señora Wong, es amiga de mi madre.

- Si señor -al entrar a la oficina me siento algo culpable. Pero es que cada vez que se va en ese auto sabrá Dios con quien, me dan unas ganas de ponerle trabajo que no pueda respirar y que no quiera volver a irse con él. Porque se es un hombre y aparentemente casado ya que un día pude notar el brillo de su sortija por el sol.

-No puedo creer que sea una tonta en salir con alguien casado –se dirigió a su escritorio aun tenia trabajo que hacer.

-Buenas tardes Sakura – escucho la voz de su ¨adorado¨ primo tras la puerta estaba a punto de salir de la oficina para ir a almorzar.

-Buenas tardes señor Hiragizawa.

-¿Cómo me llamaste?

-Eh, yo… Eriol.

-¿Iremos a comer? Tengo pensado en un lugar que de seguro te agradara.

-Gracias. Pero creo que no será hoy.

-¿Por qué? ¿Sucede algo?

-No, no pasa nada, es solo tengo algo de trabajo que hacer para entregarle al señor Li.

-¿Es una de esas semanas que la que llega y te satura?

-Algo así, está bien, podemos dejarlo para mañana.

-No, no puedo, la reserva es para hoy –el castaño sintió como le subió la sangre a la cabeza, ¿Qué intentaba hacer?- Hablare con él.

-No, por favor no lo haga.

-No le tengo miedo a Syaoran.

-¡Eriol no! Por favor.

-Aun no logro entender por qué lo defiendes, es un cabeza hueca, ni siquiera merece tener una asistente como tú.

-¿Usted si?

-No me refiero a eso y lo sabes ¿Qué es lo tan importante que tienes que hacer?... –miro los expedientes que tenía en su escritorio- ¡Por Dios! Estos documentos no los necesitaremos hasta el miércoles y él te pidió hacerlo para hoy. ¡Esto es el colmo!

-¡No! –para cuando entro a la oficina el castaño ya estaba al lado de su escritorio.

-¡Syaoran! Se puede saber ¿Por qué estas obligando a Sakura a realizar los reportes hoy, cuando lo necesitamos para el miércoles?

-Eso, no es de tu incumbencia –respondió tajante- yo quiero esos reportes para hoy –lo miro desafiante.

-Ella saldrá a comer hoy y te entregara esos reportes mañana –lo reto.

-Puede hace lo que quiera con su tiempo, pero quiero esos reportes en mi escritorio para ¨Hoy¨ –hizo énfasis.

-Se puede saber ¿Cuál es tu problema? Y ¿Por qué te desquitas con ella?

-A mí me interesa saber ¿Por qué tanto la defiendes?

-Alguien debe cuidarla de ti.

-¿De mí? Como si le fuera hacer daño algo de trabajo. No entiendo porque le coqueteas, ella no tiene ojos para ti, no eres su tipo.

-¿Perdón? –Intervino la castaña- ¿usted que sabe cuál es mi tipo de hombre?

-Vamos, confiese, le gusta los hombres comprometidos ¿No?

-¡No! ¿De dónde saca eso?

-Bien, mejor dejemos de jugar y póngase a hacer su trabajo, para eso le pago.

-¿Cuál es su problema? –Cuestiono la castaña

-Sakura, recoge tus cosas, te llevare a comer.

-Pero…

-Solo ve –insistió Eriol interrumpiéndola.

-¿Qué tramas? –pregunto el castaño después de que ella saliera de la oficina.

-¿Qué tramas tú? ¿Qué te pasa? Los problemas que tengas no lo descargues con ella. Sabes perfectamente que no se lo merece.

-No la conoces para defenderla.

-¿Y tú sí? –Hubo un silencio tenso- y le darás la tarde libre. No la vuelvas a someter a estas escenas de celos.

-¿Celos? Creo que deberías visitar un doctor, el cerebro se te está secando.

-No amigo, tú tienes problemas y debes revisarte –después de eso salió de la oficina.