Hola hola, a todos los lectores, muchas gracias por el apoyo y los comentarios, me emociono cada vez que veo uno, me alegra que les este gustando la historia, espero no diseccionarlos.
Besos
Capítulo 5
Pasado un par de horas volvió a salir, encontrándose con el puesto de Sakura vacío y ni rastro de ella.
-¿Dónde está Kinomoto? –pregunto a uno de los demás que estaban es sus cubículos.
-El señor Hiragizawa dijo que tenía la tarde libre –respondió una de las jóvenes- yo he estado tomando sus llamadas.
-¿Qué Eriol hizo qué? Eso es el colmo – grito furioso. Camino hasta la oficina de su primo y cerró la puerta con fuerza- ¿Por qué le das la tarde libre a mi asistente sin mi consentimiento?
-Te lo dije antes de salir a almorzar –respondió sin apartar la vista de su computador.
-No… ¿Cómo?... ¡Rayos! –grito frustrado. Eriol cerró su laptop y lo observo con mucho detalle, camina de un lado a otro apretando sus puños como si quiera golpear a alguien.
-Syaoran ¿Qué es lo que pasa contigo?
-Que te importa –le grito. Después de un momento respiro pesadamente- lo… lo lamento pero no puedes simplemente enviar a mi asistente a su casa sin mi consentimiento.
-No tengo que pedir tu consentimiento, te recuerdo que el treinta y cinco por ciento de esta empresa es mía, por lo que tengo potestad para enviar a uno de nuestros empleados a casa si veo la necesidad. Si tengo que enviarla a casa por una semana lo hare si no resuelves tus problemas.
-No tengo ningún problema –se defendió.
-Tienes uno. Uno muy grande que estas exteriorizando con la pobre chica. Si no lo resuelves tal vez terminaras espantándola. Es una de las mejores empleadas que hemos tenido y no dejare que se vaya porque no resuelves tus asuntos de la manera adecuada, así que si tienes que ver a un psicólogo hazlo ahora y deja de gritarme.
- No la defiendas –rechinaba los dientes molesto.
-La protejo. Que es diferente –aclaro, estaba tan tranquilo que exasperaba los nervios del castaño-
-¿A caso te gusta?
-No, no es mi tipo y lo sabes. Ahora largo de mi oficina y ponte a trabajar en tus problemas y ¡Déjala en paz! –salió de la oficina busco sus llaves y salió del el edificio, mejor iría a tomar un trago.
Al día siguiente tenía un dolor de cabeza tan atroz que tardo en estar listo para ir al trabajo por lo que llego tarde. Allí estaba ella.
-Bu-buenos días señor Li, su café aun esta tibio pero si lo prefiere iré por otro.
-Lo tomare, pero necesitare otro –dijo dirigiéndose a su oficina.
Pasado unos diez minutos la vio entrar con otro café en las manos.
-Aquí tiene señor –dijo colocando el vaso sobre el escritorio- no se ve muy bien hoy –se atrevió a decir.
-¿Eso crees? –pregunto con sarcasmo.
-Buenos días primo –interrumpió Eriol entrando- ¿Que te paso?
-No te importa –respondió tajante dando un sorbo a su nuevo café.
-Y tu buen humor aparece ¿Podrías dejarnos solos? –La castaña solo se disculpó y salió- ya no sé qué hacer contigo.
-Dejarme en paz, dejar de meterte en mis problemas –sugirió mirando a los ojos advirtiéndolo.
-Nunca me meto en tus problemas –Eriol no le tenía miedo- lo estoy haciendo solo porque estas actuando de manera extraña con Sakura.
-¡Deja de llamarla así! –sintió su dolor de cabeza incrementar.
-Es su nombre ¿Cómo la llamare entonces?
-Lo estás haciendo para provocarme.
-¿Provocar qué? –noto como el rostro de Eriol cambiaba lentamente de consternado a asombrado y luego a serio- Te recuerdo que estas casado, piénsalo la próxima vez que pienses en hacer una escena de celos a tu ´asistente´ -dijo y salió de la oficina. Una hora después volvió a ver a la castaña entrar a la oficina.
-Aquí tiene los reportes que pidió ayer señor.
-Lo revisaré en unos minutos.
Los días pasaron y su trato con Sakura no cambiaba, era tanta su indiferencia que pudo incluso notar que su sonrisa se apagaba. Una tarde mientras terminaba con unos estados de cuenta para un cliente el teléfono sonó.
-Diga.
-Disculpe señor su esposa está aquí, quiere verlo –suspiro pesadamente.
-Dile que pase –respondió sin pensarlo.
-Sí señor.
-Syaoran mi amor –el solo escuchar ese tono en su voz le molestaba.
-¿Qué quieres Hakana? Sea lo que sea pudiste tomar la tarjeta de crédito y comprarlo tú.
-¿Crees que cada vez que vengo es para pedirte algo? ¿Qué tan materialista crees que soy? –El no respondió- estaba almorzando con mi madre y decidí pasar a verte –levanto su vista.
-Te cortaste el cabello –se recostó es su sillón.
-Si ¿Te gusta? –en otros tiempos se levantaría de su sillón y le daría un beso apasionado.
-Te queda bien.
-¡Por Dios! Hace tiempo que no me tocas, ni me miras y ahora solo dices ¨te queda bien¨ ¿Qué pasa contigo?
-Solo tengo trabajo que hacer, para cumplir con los caprichos de mi esposa –no estaba de humor para ella.
-No tienes que trabajar tanto para mantenerme.
-¿Enserio? –pregunto en tono seco y cortante.
-¿Que pasa contigo? –cuestiono acercándose algo melosa.
-Últimamente me han pregunta eso más de lo que me gusta, lo que me irrita como no te imaginas, dime ¿Qué quieres? Y sal de aquí, tengo cosas que hacer.
-Te has vuelto un idiota –tomo su bolso y salió de la oficina molesta. De repente recordó cuando le presento a Sakura por primera vez.
Flash Back
Sakura estaba concentrada en su trabajo cuando escucho los tacos de alguien acercarse, levanto la vista tomándose con una elegante mujer de cabello rojizo largo, alta, delgada y bien formada, parecía una modelo de esas que solo vez en revistas. Noto rápidamente que tomaba dirección hacia la oficina de su jefe.
-Disculpe ¿Le puedo ayudar en algo? –pregunto con voz firme para captar la atención de la dama. Esta se volteó y la observo de arriba abajo.
-¿Quién eres tú? –pregunto acercándose a su escritorio.
-Soy la asistente del señor Li –respondió, la mujer volvió a observarla como si de un alíen se tratara, miro a su alrededor todos estaban en silencio simulando trabajar.
-¿Dónde está Kini? –pregunto comenzando a impacientarse.
-¿Quién?
-Si esto es una broma de mal gusto, el responsable se la vera muy mal.
-Disculpe señora pero…
-Li, Soy Hakana Li, esposa de Syaoran Li, el dueño de sus traseros sucios. Ahora entrare a esa oficina y más te vale que no estés aquí cuando salga.
-Disculpe señora Li, pero el señor pidió que nadie lo interrumpiera, esta con un cliente.
-Me importa un comino con quien este voy a entrar –dio la vuelta para abrir la puerta.
-Perdone pero… -justo en ese momento la puerta se abrió dejando ver a un hombre de avanzada edad y detrás a Syaoran.
-Señor Li, no deje de llamarme, me interesa bastante esa propuesta suya,
-No lo dude, será el primero –hablaban ellos.
-¡Querido! – la voz de Hakana captó la atención de ambos hombres.
-Señor Shao, le presento a mi esposa, Hakana Li. Hakana él es el señor Shao, un nuevo cliente.
-Mucho gusto señora Li.
-Un placer -dijo haciendo una leve reverencia.
-Bien Li, hablaremos después. Señorita Kinomoto –llamo su atención al detenerse frente a ella- me gustaría presentar le a alguien algún día -dijo pasándole una tarjeta de presentación- o si necesita algo, no dude en llamarme –dijo esto último y se retiró, dejando a la castaña sonrojada.
-¿Quién es ella y donde está Kini? – al escuchar la voz de la pelirroja Sakura volteó donde estaban aún parados frente a la puerta de la oficina, topándose directo con la mirada ambarina- ¡Respóndeme! –exigió.
-Hakana, Kinomoto pasen –fue su respuesta haciéndose a un lado para que ambas entraran. Inmediatamente Sakura tomo su libreta y un lápiz, nunca entraba sin ella a esa oficina. Cuando ambas estuvieron dentro cerró la puerta.
-Y bien Syaoran, me debes una explicación
- Hakana, ella es Sakura Kinomoto, mi nueva asistente –dijo sin apuro.
-¿Dónde está Kini? –comenzaba a irritarse.
- La despedí hace una semana –tomo asiento en su sillón.
-¿Cómo? ¿Y porque me entero hasta ahora?
-No tengo porque decirte sobre los cambios de personal.
- Sobre tu asistente sí. Necesito saber con quién trabaja mi esposo. Te hubiera ayudado a encontrar una –dijo con altanería.
- No necesito de tu ayuda. Tengo bien claro lo que necesito en una asistente - la miro firme pidiendo silencio con su gesto- Kinomoto, creo que mi esposa ya se presentó -esta asintió- quiero poner unos puntos en claro ya que están las dos aquí - la castaña tomó su libreta para anotar cualquier cosa, se sentó en la butaca frente al escritorio- lo primero es que eres mi asistente no de ella, si te llama solicitando algo debes informarme, si lo creo prudente te autorizó de lo contrario no se hace –Sakura asintió y escribió algo- Los gastos de Hakana por nada en el mundo se cubren con las cuentas de la empresa, sus estados de cuenta se pasan directos a mí y lo más importante, cuando digo que no quiero que nadie me moleste porque estoy con alguien la incluye a ella.
-¿Que? –el grito de la pelirroja no se hizo esperar.
- Quiero que quede claro. Fue una de las razones por la que despedí a mi anterior asistente –dijo mirando fijamente a su esposa.
- ¿Los negocios son más importantes que yo?
- A menos que sea de vida o muerte –se encogió de hombros- que estés mal herida o alguien muriera, sí - dijo tan serio que le causó escalofríos a la castaña y provocó que a Hakana se le subiera los colores al rostro de la rabia- ¿Entendido?
- Si señor - respondió Sakura.
- ¿Entendiste Hakana? –su mirada era dura y claramente le pedía su respuesta.
- Si -respondió de mala gana.
-Ahora dime, ¿Que necesitas?
- ¿No puedo venir a ver a mi esposo? –se quejó cruzando los brazos
-Estoy ocupado, se breve.
-Creo que mejor me retiro - el castaño asintió y ambos la vieron salir de la oficina.
Se podían escuchar sus voces desde afuera aunque no se distinguían bien lo que se decían, o más bien, no se escuchaba al castaño contestar los gritos de su esposa, cada vez sonaba más enojada. La castaña intento disimular con el trabajo pero los gritos no cesaban. Eriol salió de su oficina y se acercó.
-No me digas que Hakana vino a saludar –pregunto sorprendiendo a Sakura -¿Ya conociste a la señora Li? –Ella asintió- es un encanto ¿No? –la tomo desprevenida y con la boca abierta ¿Qué podía contestar a eso?
-¡Esto es el colmo! –La escucharon gritar consternada saliendo de la oficina dando un portazo- ¡Tu! –Se dirigió a la castaña- Más te vale que mantengas las garras fuera de mi esposo o me encargare de hacerte la vida miserable hasta que mueras.
-¡Hakana! –Syaoran llamo su atención desde la puerta de su oficina. La pelirroja se dispuso a salir del lugar de mala gana. El castaño se masajeo la cien con las manos para luego entrar y cerrar la puerta.
Flash back
