Hola mis queridos lectores. Quiero decirles que leo cada comentario como tres veces. Jajaj. Ya hablando enserio. Me están pidiendo que los capítulos sean más largos. Ya sé que no están acostumbrados a que sean cortos. Pero no puedo cambiar el orden de ellos ya que esta historia está diseñada así, y a estas alturas admito, me da flojera cambiar eso. Pero lo que si puedo hacer es publicar dos capítulos seguidos. Espero que esta decisión sea de su agrado.
Disfrute.
Besos
Capítulo 6.
Atrapo un resfriado, le ardían los ojos, no dejaba de estornudar, su voz era ronca y había perdido el apetito. Pero nada de eso le impedía ir a trabajar.
-Disculpe señor Li, le traje algo de comer –su siempre gentil asistente entro con una bandeja con comida, té y un postre- así que deje el trabajo a un lado porque es hora de comer – el miro su reloj eran las dos treinta de la tarde.
-¿Qué es esto? No pedí nada para comer –la miraba sorprendido y sus ojos verdes le transmitían seguridad.
-Lo sé, pero cuando me di cuenta de que no salió a comer ni pidió nada me tome el atrevimiento, además le traje un té de menta y medicina, es la que uso para mis resfriados, me ayudan a sentirme mejor en poco tiempo –dijo con una adorada sonrisa que hizo que su corazón diera un salto.
-¡Diablos! –susurro sintiendo como idiota.
-¿Perdón señor?
-Nada, Gracias, intentare comer –le dio una sonrisa y salió de la oficina. Al levantar la tapa de lo que parecía ser el postre se encontró con un Brouni, su favorito. Acaba de darse cuenta de porque esos celos enfermizos, de porque le dolía tanto que saliera con aquel hombre y con su primo- ¿me gusta mi asistente? –Bufo- esos es absurdo –se dijo a sí mismo.
-A las tres tiene una cita con los señores Tawa, a las cuatro el señor Yamazaqui concertó una cita con un cliente el cual quiere que conozca. Y a las cinco… -no podía dejar de verla, tenía puesto un vestido negro a la rodilla, una chaqueta rosa de mangas cortas, zapatos de tacón, su larga cabellera castaña suelta. Últimamente se veía más hermosa que de costumbre- … y ya termine con los documentos que solicito –bien, no había escuchado nada de lo que dijo. Su miradas se cruzaron por un momento hasta que ella la desvió cuando sus mejillas se tornaron del color de su chaqueta- si… si no necesita nada más yo… me retiro –dijo saliendo de la oficina.
Los días continuaban pasando y otro fin de semana llego, el mismo auto pasó a recogerla, la veía desde la ventana, lo admitía, estaba celoso, celoso de ese desconocido ¿Qué tenía ese extraño que él no? ¿Dinero? ¿Posición social? ¿Físico? Bien, haría lo que fuera para que ella se fiara en él, una sonrisa apareció en su rostro, ya tenía la idea perfecta de estar a solas con su asistente.
Debía ir a Hong Kong para ver a uno de sus clientes, una empresa textil con grandes aspiraciones a internacionalizarse, llevaría a su muy leal asistente, Sakura Kinomoto.
El lunes llego, tuvo todo el fin de semana para pensar en su estrategia, definitivamente se divertiría en este viaje.
-Buenos días señor Li, Aquí está su café –como siempre lo recibió con esa encantadora sonrisa.
-Gracias, buenos días -vio la sorpresa en su rostro cuando le devolvió el gesto al pasar a su oficina. Al llegar a su escritorio dio un sorbo a su bebida. Reviso algunos documentos antes de llamar a la joven.
-¿Quería verme señor?
-Sí, necesito que reserves dos boletos para Hong Kong el jueves. De preferencia en la mañana.
-Si señor ¿Algún hotel de preferencia?
-No. Que sea un departamento por tres días en el centro. Preferiría la casa de mis padres pero está a una hora en auto –ella asintió-nCuando lo hagas comunícate con los Wong, concreta una cita con ellos para la tarde si nos da tiempo. Hablaremos sobre sus planes de unirse al mercado internacional.
-¿Eh?
-¿Si? –la observo.
-Estoy algo confundía ¿Llevara a su esposa a un viaje de negocios?
-Hakana no ira conmigo –respondió negando con su cabeza.
-Entonces ¿Para quién es el otro boleto? –noto la confusión en su rostro.
-Para usted. Necesito de alguien que me ayude con los documentos –sonrió al ver como su expresión de sorpresa invadía su rostro.
-¡Yo!
-Es mi asistente –se encogió de hombros.
-Pero ¿Por qué yo?
-Kinomoto, cuando la contrate no fue solo porque tenía el mejor promedio en la universidad o por sus deseos de superación personal, también por sus habilidades con los idiomas, Sabe inglés, portugués, mandarín y algo de francés. Como sabes Eriol Nació en Londres, Inglaterra yo soy originario de China y nos pareció excelente que alguien en la oficina además de nosotros supiera de idiomas. Es más fácil si llevo conmigo a alguien que sepa del idioma a tener que traducir las notas que necesite. Es más rápido y una reunión de una hora, solo durara una hora. Tiene sus papeles en regla ¿No?
-Si –respondió aun con dudas.
-¿Algún problema con viajar?
-No señor –noto su nerviosismo.
-Escucha, esto es un proyecto muy delicado para los Wong, necesito de tu ayuda, es buena con los análisis, podrás ver cosas que tal vez yo no ¿Bien? –Ella asintió- ve y reserva esos boletos, usa la tarjeta que le di.
-Si señor –se dio media vuelta pero antes de llegar a la puerta la detuvo.
-Por favor que sea en primera clase. No quiero ir clase económica y para usted también –ella asintió, cerró la puerta después de salir.
-¿Cómo es eso de que viajaras a China? –Eriol entro sin tocar a la oficina.
-Iré a ver los planes de internacionalizar se de los Wong, también le llevo un par de ideas a ver qué pasa.
-Y ¿Por qué tiene que ir Sakura contigo?
-Es mi asistente. La necesito ¿Cuál es el problema? –lo miro serio.
-Sabes cuál es el problema.
-Estas molesto porque me la llevo unos días ¿Estás enamorado? –pregunto mirándolo directo a los ojos de manera desafiante.
-Yo no –aseguro respondiendo a su dura mirada- Si le pones un dedo encima tomare un vuelo directo a Hong Kong te pateare el trasero y la traeré devuelta.
-¿Defiendes a esa chica por sobre tu propia familia?
-Mantén tus manos en esos documentos, no bromeo –le dio una mirada de advertencia que claramente el castaño conocía.
Jueves, su vuelo salía a las nueve de la mañana, en Hong Kong tenía un auto reservado que lo ayudaría a moverse libre por la ciudad, lo que facilitaría las cosas para llevar a Kinomoto a los lugares que planeaba mostrarle, termino con su equipaje cuando su adorada esposa entro a la habitación.
-Cariño ¿Por qué no puedo ir contigo?
-Ya te dije que no es un viaje de placer –respondió sin verla.
-Pero puedo acompañarte –se acercó melosa acariciando su pecho por debajo del saco que tenía puesto- podemos reavivar la chispa.
-Definitivamente hoy no. Se me hace tarde –tomo sus manos haciéndola a un lado- tengo que irme.
-¿Qué pasa contigo? –Comenzó a gritar- ¡No me tocas! ¡Ni me miras cuando te hablo!
-Tal vez si dijeras algo importante. Nos vemos el lunes.
-¡Tal vez no me encuentres aquí!
-Haz lo que quieras Hakana, siempre lo has hecho –tomo su maleta y se dispuso a salir.
En el avión estaba sentados uno al lado del otro, ella en la ventanilla y el en el pasillo.
-Gracias por dejarme sentar en la ventanilla –dijo avergonzada.
-No es nada –decía sin dejar de teclear en su computadora.
-¿No se cansa de trabajar tanto? –pregunto observándolo.
-No –respondió. Escucho un suspiro, la miro de reojo para notar que puso su atención a la ventana. Parecía algo pensativa.
-Disculpen ¿Desean algo de comer o tomar? –la azafata se acercó a ellos.
-Me gustaría algo de comer –lo pensó - solo quiero un sándwich de queso.
-Claro, enseguida lo traigo.
-Y ¿usted señor? –la camarera lo miro sugestivamente pero el no levanto la vista.
-Nada gracias –la joven se retiró para buscar el pedido de la castaña.
-¿No comerá nada?
-Prefiero no comer mientras estoy en el avión.
-Entiendo.
El vuelo termino sin percances, al entrar al aeropuerto caminaron hacia la agencia donde estaba apartado el auto que usarían. El castaño llenaba la forma del seguro cuando la joven que le atendía solicito la tarjeta para terminar con el pago.
-Kinomoto –llamo su atención. Ella observaba el lugar, no era la primera vez que viajaba pero si la primera vez que llegaba a Hong Kong- Kinomoto.
-Sí señor.
- El pago se debe hacerse con la tarjeta que se reservó ¿La trajiste?
-Claro, aquí tiene –se dirigió a la joven entregándole el plástico y su identificación. Tras finalizar todo el papeleo la joven le entrego la llave del vehículo indicándole donde lo encontraría. Tomaron sus pertenencias y caminaron al parqueo. Al asegurarse que todo estaba en orden se dispuso a salir del lugar.
-¿Dónde dijo que esta el departamento? –pregunto tras unos minutos de tomar la carretera para ir al centro. Ella le dio la dirección tras buscarla en su agenda- Bien, creo que sé dónde es –un silencio los envolvió- en la agencia de autos… –comenzó a hablar- cuando le paso la tarjeta a la dependienta note que se puso nerviosa ¿Por qué?
-Yo… la verdad es que cuando vi que la tarjeta paso me sentí aliviada.
-¿Por qué?
-Viajar en primera clase, un departamento con dos habitaciones en el centro de Hong Kong y un auto del año no es nada barato, la verdad es que pensé que no tendría saldo para todo eso –El rio a carcajadas.
-Enserio pensaste que te quedarías sin saldo.
-Sí, ¡no tiene idea de cuánto costo el departamento! Y aun no entiendo ¿Por qué no prefirió un hotel? Dos habitaciones saldrían a menos de la mitad del precio -insistió.
-Solo diré, que tengo mis razones –respondió tranquilo con su vista al frente.
-Es una ciudad encantadora –dijo de pronto con la vista fija en la ventanilla.
-Cada ciudad tiene su encanto, Hong Kong tiene el suyo al igual que Tokio, claro que yo prefiero vivir en el campo.
-Se a lo que se refiere, paso algunos fines de semana en casa de mi abuelo, tiene una finca en las afueras de Tokio donde pasa la mayor parte del tiempo. No hay nada como la vida del campo, hasta el aire es diferente.
-Eso es cierto, Creo que llegamos -Dijo doblando en una esquina, se estaciono frente a un edificio de tres pisos, miro por la ventanilla el número- Si, este es.
-El señor con el que hable dijo que estaría en el departamento número uno.
-Bien, entonces vallamos a ver –noto como sus mejillas se tornaban de un rosa encantador.
