Capítulo 6: Un gran mal entendido
- Maestro, ¿A qué se refería cuando entro a la enfermería? ¿Cómo que ha Tigresa le decían así de niña? -pregunto Song para retomar la conversación.
-Por lo visto mis alumnos no te han contado del pasado de la maestra Tigresa-respondió Shifu con una clara intención de hacer sentir mal a sus alumnos, ¿Cómo después de tanto tiempo no se tomaron la molestia de explicarle como era su propia amiga?, la mayoría del pueblo se sabía el origen la maestra, ya que fueron creciendo conforme los furiosos iban entrenado, además de que Po en su primer día de clases, les contó a los niños del valle el cómo cada uno fue encontrado sus habilidades al paso de los años.
-Tigresa era una pequeña niña muy temperamental y juguetona, pero poseía una fuerza que no había aprendido a controlar a la corta edad de 8 años, o esa edad se creía que tenía, ya que llego a Bao Gou siendo solo una bebe - empezó a contar Shifu a la joven dama de la sombra, quien escuchaba atenta el relato del viejo maestro para no perder detalle de aquella historia- La última vez que intento jugar con otro niño le rompió el brazo y una pierna, además… el color de su cabello no era tan común en aquel entonces, desde esa vez hasta que la conocí, a ella le decían monstruo y le encerraban en un calabozo que adaptaron como habitación, esa frase la marco en su estadía en aquel orfanato- Song estaba impactada, esa parte de la vida de Tigresa no la conocía solo sabía que era una alumna del maestro, pero el hecho de que pasara casi toda su niñez en un orfanato donde la discriminaran por ser diferente, no se lo hubiera imaginado jamás; ahora entendía lo que había hecho, tenía que disculparse lo más pronto que pudiera. En medio de aquella charla de improviso entro una vieja, pero sabía enfermera, que era la encargada de la salud de los guerreros.
- Ha, maestro Shifu, que bueno que se encuentra aquí, descubrimos que es lo que le ocurre al guerrero dragón- dijo la pequeña enfermera con unos pequeños pergaminos en las manos, acercándose al maestro y a los jóvenes que se encontraban en la habitación.
- ¿Qué es lo que le ocurre enfermera Ming? - pregunto apresurada mente Víbora mostrando su preocupación.
-Tranquila maestra Víbora, por lo visto el joven Po tiene el mal del sueño, a causa del golpe en la cabeza que se dio contra el árbol con anterioridad- (hoy en pleno 2018 sabemos que el mal del que habla la enfermera se llama narcolepsia (quedarse dormido de un momento a otro)- Por el momento no ha generado algún otro daño, pero tiene que tener cuidado guerrero dragón, en cualquier momento puede quedarse dor…- no pudo terminar la frase dado que el joven ojiverde se había puesto a roncar profundamente y sin pena alguna- Pues… bueno, así va a estar el maestro por un rato, hay dos opciones para que esto se termine, pero una es un tanto arriesgada…-menciono Ming a los maestros presentes con cara de intriga y decisión.
- ¿Cuáles son sus opciones? -ni corta ni perezosa cuestiono Song a la vieja enfermera, quien la miraba decidida a lo que sea, por ayudar a salir de esta a su mejor amigo.
- Bueno… la primera es esperar, ya que con el tiempo este mal se puede curar solo- menciono la enfermera, mostrando en el pergamino aquella opción que les había dicho, para demostrar su punto.
-Bien… ¿Pero? ... ¿Cuál sería la opción más arriesgada? - pregunto Shifu mostrando un poco su preocupación por el joven que aun yacía dormido en la camilla.
- Pues… esa sería darle un golpe lo suficientemente duro como para que esto se pase, pero esto o lo puede hacer mejorar o lo puede empeorar… seria decisión de usted maestro- todo quedo en silencio, pero esas eran las opciones que se les ofrecían para que el guerrero se recuperara no había otra manera.
- Ñaam… ¿De qué me perdí? - despertó Po reaccionando de esta manera.
- Yo le doy el golpe- grito Song alzando la mano apuntando a la cabeza del guerrero.
-¡AY NO! ESPERA SONG…
-Espera ¿Qué pasa si le dejas peor? - se adelantó Víbora a detener el brazo de la dama de la sombra.
- ¡¿Por qué carajos me quieres pegar?!- Exclamo el joven ojiverde que no estaba enterado de lo que comento la enfermera.
- Maestro, como le explique, es decisión de usted- sentencio la vieja enfermera mirando fijamente al maestro del palacio de jade.
- Mmm… sugiero que tomemos la opción más segura por el momento, si eso no funciona intentaremos la otra - dijo pensativo de lo que estaban por hacer, pero ambas podrían ayudarlo o empeorarlo era un 50 y 50 por ciento de probabilidades.
- Bien la decisión esta tomada, si el guerrero dragón no mejora para cuando finalice el día, vengan nuevamente para la opción 2- diciendo esto la enfermera Ming salió del lugar.
- Bien Po es hora de levantarte, no puedes estar acostado todo el día- dijo Shifu mirando al guerrero sin compasión alguna por su estado- Además, esta jovencita espera que le des un pequeño tur por los alrededores- miro el maestro a Song que se veía un tanto intranquila por la situación.
- ¿Pero ¿qué ocurrió? ¿Qué dijo la enfermera? - Po no dijo nada más ya que Song lo tomo de la mano para levantarlo de una buena vez, haciendo que el joven se sonrojara levemente por el delicado roce.
- Eso te lo explico más adelante, ahora quiero que me enseñes más del palacio ¿Te parece? - comento la ojiazul con una voz tan delicada que hasta Víbora sintió como todo su cuerpo se erizaba de las palabras pronunciadas.
- Bueno maestro, no retiramos, agradezco su amabilidad- dijo Víbora retirándose del lugar con los 2 amigos que aun estaban tomados de la mano.
EN LA EXPLANADA DE EXHIBICIONES
- En pocas palabras te quedaras dormido cuando menos te lo esperes- se escucho decir a Song a lo largo de la explanada, con un leve eco que se llegaba a oír a lo lejos.
- Y la enfermera Ming dio 2 opciones, o se te cura solo, o te damos un golpe tan fuerte que te curara- replico Víbora a la explicación de la peli gris.
-Yo opto por la segunda, es más rápida y se te tiene que pasar- sonrió Song al decir esto, saltando y poniéndose delante de Po, poniendo una cara tipo X3.
- No que, tu quieres golpearme porque quieres loquita - alzo la mano Po poniendo una leve defensa a un golpe imaginario que sentía que recibiría.
- La verdad solo quiero estar contigo, te extrañe mucho gordis- se paro de puntillas la dama de la sombra para darle un leve beso en la nariz a su mejor amigo, logrando que se sonrojará un poco puesto que es algo tímido - ¿Y bien? ¿Por dónde empezamos?
- ¿Qué te parece el salón sagrado de los guerreros? La última vez no tuviste el tiempo para recorrer todo el salón- la tomo de la mano eh invitaron a Vibóra también, pero ella tenía practica en el salón de entrenamiento y se retiró. Pasaron un largo rato subiendo las largas escaleras, pero se les hizo muy ameno ya que estuvieron platicando todo el rato.
- Y bueno, después de mucho aquí estamos, este es el salón sagrado de los guerreros ¿Qué te parece? – dijo jadeante y entusiasmado el guerrero dragón, abriendo las puertas de par en par extendiendo sus brazos para exagerar la entrada.
-WOW se ve más majestuoso que la ultima vez que estuve aquí- respondió Song cerrado detrás las grandes puertas de madera, que hacían un leve rechinido al cerrar.
- Si esta bárbaro ¿No?
-Po… cambiando de tema- interrumpió la peli gris sacando un tema que le resultaba absurdo no tocar estando en aquel lugar solos- ¿No le has dicho a Tigresa nada… verdad? Me refiero a que no te le has declarado- se fue acercando a su amigo que la miraba desde el centro del salón, quien solo se sonrojó por la pregunta- ¿Cómo es que no le has dicho?- dijo acercándose más a tal punto, que se puso frente de el y puso su mano encima de su pecho, no recibió respuesta, solo escucho un leve ronquido, Po se volvió a quedar dormido y se estaba cayendo encima de ella, Song no pudo sostenerlo más y solo alcanzo a decir- ¡Por dios Po! ¡¿Qué haces?!- en ese preciso momento se abren las puertas de par en par apresuradamente; Song no alcanza a ver de quien se trata, ya que el guerrero estaba sobre ella, casi besándola por error, pero con una simple frase del extraño que entro al salón supo que estaba metida en un grave problema.
-¡¿PERO QUE RAYOS ESTÁ PASANDO AQUÍ?!...-grito la maestra Tigresa hecha una furia- ¡PO! ¡CON UN DEMONIO! ¡NO ME LO PUEDO CREER! ¡ESTE ES UN LUGAR SAGRADO! - no obtuvo respuesta, se iba acercando a zancadas desde la puerta con una vena en su frente- ¡MALDITA SEA! ¡¿CÓMO TE ATREVES A IGNORARME?!- dicho esto lo tomo de sus pantaloncillos habituales, lo levando con un solo brazo y lo avento contra la armadura del maestro rino volador que estaba a su izquierda, el golpe fue tan fuerte que hizo despertar al joven maestro adolorido- ¡PÁRATE OLGAZAN! – grito la maestra logrando que Po se asustara al igual que Song, que aun yacía en el suelo retrocediendo de poco a poco.
- ¡TIGRESA ESPERA, NO ES LO QUE PARECE! - exclamo la dama de la sombra quien estaba apunto de llorar por lo amenazante que la guerrera se veía.
- ¡¿QUÉ ES LO QUE TENGO QUE ESPERAR?! ¡Y CÁLLATE QUE DESPUÉS SIGUES TÚ, POR PROFANAR UN LUGAR TAN SAGRADO!
- ¡¿QUÉ PASA?! TIGRESA CÁLMATE- grito Po tratando de ponerse en pie sobando su cabeza, ya que el golpe anteriormente dado, le había dado ahí y se sentía mareado- ella es solo una amiga, nunca haría na…- no termino la frase porque ya estaba volando por los aires, por una patada que Tigresa le propino, dando a parar directo en la armadura del maestro delfín, se incorporó y empezó a correr por todo el salón, el cual era perseguido por la joven maestra saltando y aventando todos los artefactos, inclusive al disparar la ballesta del maestro carnero le dio justo a la urna de los guerreros susurrantes como ya era habitual.
- ¡REGRESA AQUÍ COBARDE, NO CORRAS!
- Si dejo de correr me alcanzas, aprecio mi vida- respondió Po saltando al espejo de agua del palacio, tratando de llegar al otro lado para empezar a trepar el estante de rollos, pero su plan fue frustrado por la maestra Tigresa quien ya se encontraba debajo de el- Te dije que no corrieras…- lo tomo del tobillo, lo arrojo al agua cayendo ella con él para someterlo, pero no se puso a pensar en lo que esa acción conllevaría, cayó encima del joven quien quedo debajo del agua junto con ella, quien empezó a mantenerlo en el fondo sin dejarlo respirar, hasta que sintió un tirón en el cuello de su ropa, el cual la saco de una manera rápida arrojándola a un peldaño que se encontraba cerca, logrando que se pegara en la cabeza por el aventón.
-¡TIGRESA! ¡¿QUÉ ESTA OCURRIENDO?!- se oyó un estruendoso grito que provenía del maestro Shifu, quien por suerte se encontraba entrando al salón en aquel momento y vio toda la escena. Mientras tanto nuestra joven Song se encontraba en uno de los peldaños dañados por la pelea en posición fetal, quien seguía sin poderse creer lo que acababa de ver, esa furia, ese desdén por parte de la furiosa, jamás se le había visto, ni en sus más grandes peleas.
-Ma…ma ...maestro… fue… un… mal…- tartamudeaba Song tratando de explicarle con los nervios de punta al sabio maestro, no lo soporto y empezó a llorar, rápidamente Shifu fue hacia ella para tratar de confortarla- no… yo no… yo no… importo… Po… aun… aun… sigue… en…
- ¡MALDICIÓN, NO OTRA VEZ!- esta vez era Tigresa quien grito saltando al agua, pero en cuanto entro, el guerrero dragón salió del agua al mismo tiempo que ella se lanzaba a su rescate, chocando sus caras una contra la otra, dándose por unos leves pero preciosos segundos un beso en los labios, eso no paso por alto por ninguno de los dos, al entrar al agua Po lo que pudo hacer fue abrazarla y pasar su aire a los pulmones de ella para salir casi de inmediato del espejo posándose en una orilla, sin decir una palabra Po se separo de la maestra, quien seguía molesta por lo anterior visto- lo lamento, no sé qué me pasa últimamente, he estado…
- Muy salvaje en estos días, lo se…- dijo el joven jadeando por la falta de aire tocándose un poco la garganta ya que tenia marcadas las manos de la furiosa, al percatarse Tigresa de esa acción no pudo evitar sentir mal por lo acontecido, después de eso el maestro Shifu les puso el castigo correspondiente que incluía el recoger el desastre que se había ocasionado y entrenar sin descanso junto con sus demás compañeros, Song pidió ser hospedada en uno de los calabozos ya que seguía traumada por lo que había visto previamente, a pesar de las suplicas de Po, ella insistió para que no fuera alcanzada en la noche por la maestra Tigresa.
