Hola, hola, este es el segundo capítulo de la noche de hoy. Disfruten.

Besos

Capítulo 7

El encargado del edificio, tal y como dijo vivía en el primer apartamento, un hombre de familia, los acompaño para enseñarle el lugar. Era precisamente como las fotos que Sakura había visto. Colores pasteles un cómodo sillón, cocina completa, dos habitaciones, la principal con baño y un baño al final del pasillo.

-Cualquier cosa que necesiten ya saben dónde estoy –dijo el hombre dando una reverencia, entrego las llaves y se retiró.

-Acogedor –dijo el castaño quitándose el saco y arremangando su camisa.

-Sé que no es un departamento de lujo pero…

-Es perfecto –dijo sentándose en el sofá- bastante cómodo, un televisor con cable, solo espero que las camas sean cómodas.

-Por el precio tienen que serlo –dijo en voz baja pero él la escucho.

-¿Eso fue un chiste? –Pregunto sonriendo- por lo que has dicho desde que te pregunte en el auto por la tarjeta, has estado incomoda con lo que pagaste por este lugar.

-Es… hubiera preferido que pagara eso por una suite presidencial –suspiro frustrada cruzando los brazos. Le pareció gracioso y tierno a la vez.

-¿A qué hora es la junta con los Wong? –miro su reloj.

-Aún tenemos dos horas.

-Creo que nos da tiempo suficiente para ir al súper y comprar algunas cosas para comer. De paso también comer algo –se puso de pie tomando las llaves del auto.

-¿Va a salir? –le preguntó confundida.

-Vamos, iras conmigo, no me gustaría traer el sabor de refresco que no le gusta –le dijo con una sonrisa, tardo un momento en responder.

-La verdad pensaba en desempacar.

-Ya tendremos tiempo –se quedó observándolo por un instante para luego reaccionar, tomo su bolso y chaqueta.

A unas calles se encontraba un supermercado, se estaciono y entraron. Tomaron un carrito para pasear por todo el local tomando verduras, frutas entre otras cosas.

-Tengo que decirle que no soy muy buena que digamos en la cocina –confeso al ver que tomo filete de carne.

-No se preocupe, no la hare cocinar para mí –La miro de reojo.

-No quise decir…

-¿Prefiere las papas o arroz? –pregunto interrumpiéndola.

-Ah… cualquiera no tengo preferencias.

-Yo lo prefiero con papas –tomo un paquete del vegetal mencionado y lo coloco en él carrito.

Se sentía complacido, durante su vuelta por el supermercado sorprendió a la castaña observarlo un par de veces. Cuando llegaron acomodaron todo en el refrigerador.

-Creo que me daré una ducha antes de la reunión con los Wong –la escucho.

-Kinomoto –llamo su atención cuando la vio caminar con su maleta al pasillo- Tome la habitación principal –lo miro sorprendida- será más cómodo para usted.

-Gr-gracias señor –entro a la recamara y cerró la puerta. Syaoran preparo algo rápido para comer, no quería ver a sus clientes y que su estómago gritara ¨tengo hambre¨ sin parar.

-Estoy lista –dijo saliendo de la recamara. Tenía puesto un traje beige de falda a la rodilla y chaqueta, una blusa negra que contrasta, zapatos de tacón negro, tomo su bolso y su agenda- ¿Estaba comiendo? Recuerda que veremos a los Wong en un restaurante.

-Sí y sí. En cinco minutos estaré listo –se puso de pie y fue a cambiarse.

Un restaurante bastante elegante, los Wong son una pareja de esposos de edad madura, dedicados a su trabajo y su familia. La conversación fue bastante fluida las idea de la pareja no estaba del todo mal, algunos ajustes eran necesarios para poder proceder con éxito con sus planes.

-Nos gustaría que mañana dieran un recorrido por nuestras instalaciones –decía el señor Wong.

-Para nosotros será un placer –respondió el castaño- en la mañana estaría bien
¿Cierto señorita Kinimoto? -La joven asintió aunque estaban hablando en el idioma natal del castaño ella no tenía problemas en seguir el ritmo de la conversación.

Pautaron una hora para la visita guiada y acordaron otra cita para continuar con los detalles de su plan de acción. Se despidieron en la entrada, los Wong subieron a su auto guiado por un chofer.

-Eso estuvo bien –comento Sakura al ver el auto alejarse- son personas bien centradas que saben lo que quieren y como establecer metas para cumplirlo.

-También lo noto. Ve lo que digo, es muy observadora –saco las llaves de su bolsillo y ambos caminaron al automóvil.

-Ha sido un día largo –masajeaba su cuello.

-¿Cansada?

-Tomar un baño con agua caliente no estaría mal.

-Nunca ha venido a Hong Kong ¿Cierto?

-No nunca.

-Si quiere le muestro algunos lugares.

-Con todo respeto señor Li, realmente quisiera descansar. Tal vez podamos sacar algo de tiempo mañana.

-¿Segura? Aún es temprano para acostarse. –pregunto mirándola cuando se detuvieron en un semáforo.

-Si. Si quiere usted puede salir, pero la verdad me gustaría recobrar algo de energía.

-De acuerdo –hizo una pausa- mañana le muestro parte de la ciudad, ¿Es un trato? –Sintió como lo observo antes de responder.

-Está bien.

A la mañana siguiente se levantó temprano para preparar el desayuno. Realmente se esmeró en ello esperando impresionarla y captar su atención, cuando al fin escucho la puerta abrirse.

-Buenos días señor Li –saludo Sakura entrando a la cocina.

-Buenos días –pero la castaña al darse cuenta de que no tenía camisa se dio la vuelta dando un grito consternado.

-¿Qué sucede?

-Señor Li, está usted sin camisa –una sonrisa ladina se formó en sus labios.

-Ah, Anoche hacía calor.

-Podría ponerse algo por favor –le pedía aunque le daba la espaldas. El castaño tardo unos segundos en responder.

-El desayuno está servido. Si tanto le molesta, supongo que iré a cambiarme.

Suspiro aliviada cuando escucho su puerta cerrarse. Al voltear vio la mesa servida, y se veía y olía delicioso. Cuando el castaño salió de la habitación traía el suéter del pijama que se había quitado.

-Señor Li, esto esta delicioso. ¿Dónde aprendió a cocinar?

-Cocino desde niño, cuando terminaba mis deberes acompañaba al cocinero por horas –se encogió de hombros.

-Nunca habría imaginado que usted supiera de cocina.

-¿Por qué?

-No sé, no parece del tipo de hombre que disfrute estar detrás de las hornillas

-Hay muchas cosas que no sabe de mí –la observo a los ojos. La castaña no pudo sostenerle la mirada por mucho tiempo, un leve sonrojo se hizo presente en sus mejillas. Se limpió la garganta antes de hablar.

-La cita con Wong es en media hora –dijo mirado su reloj- Yo limpiare en lo que se preparar –tomo su celular y observo la hora.

-Supongo que tiene razón –se levantó de la mesa.

El estilo de hoy era más deportivo, caminarían por la fábrica de los Wong y luego la llevaría a dar un paseo por la ciudad. Pantalones jeams zapatillas deportivas, el llevaba un t-shert de cuello, y ella una blusa de mangas cortas. Los Wong son una pareja simple, personalmente dieron el recorrido con ellos, conocían a todos sus empleados y como pocos empresarios se preocupaban por que las expectativas salaria y condiciones de trabajo sean las adecuadas para sus empleados.

-Todo esto es impresionante señora Wong –Comento Sakura.

-Gracias, mi esposo y yo comprendimos que trabajadores satisfecho, realizan un mejor desempeño en sus funciones –le respondió la mujer dándole una sonrisa orgullosa.

-Suena lógico –dijo el castaño.

-¿Ustedes que harán después de aquí?

-Amor, no seas imprudente –le regaño el señor Wong.

-No lo soy, solo quiero ser amable. Quisiera invitarlos a comer con nosotros

-Gracias señora Wog, Pero prometí que le enseñaría la ciudad a Kinomoto. Nunca había estado aquí.

-Entiendo. En eses caso espero que le guste la ciudad señorita.

-Gracias Señora Wong –se despidieron con una reverencia. El castaño no podía estar más satisfecho, los Wong aceptaron los planes de expansión como esperaba.

-¿Por qué le dijo eso señor? –La castaña lo saco de sus pensamientos una vez en él auto.

-¿De qué hablas?

-Le dijo a la señora Wong que me había prometido enseñarme la ciudad.

-Pero eso hice ayer. Lo olvida.

-No tiene por qué hacer lo.

-Claro que sí, ¿Tienes Hambre? –pregunto parqueando el auto cerca de un restaurante.

No era un lugar lujoso, pero si tenía algo de clase. Una joven los guio a una de las mesas vacías. Les dejo el menú y les dio tiempo para pedir.

-No conozco ninguno de estos platos. No tengo idea de que pedir –estaba algo frustrada, el castaño le ayudo describiendo el contendió de algunos hasta que se decidido.

-Siempre me he preguntado, como es que no está casada. Nunca la he escuchado hablar de un novio o relación –la miraba con detalle.

-No tengo novio –respondió tranquilamente- supongo que simplemente me he enfocado más en mi trabajo y educación estos años.

-¿Y su familia?

-Madre, Padre, Un hermano, cuñada y dos sobrinos –dio un sorbo a su bebida- que hay de usted señor Li, está casado hace años pero…

-¿Pero? –la ínsito a seguir.

-No lo sé, y no quiero parecer entrometida.

-Has trabajado para mí por mucho tiempo, ya dilo.

-Es que… no es muy cariños con su esposa que digamos. Y jamás habla de tener hijos. Sé que no es una mala persona. Pero admito que… es bastante extraño –la miraba fijamente tratando de entender a donde iba- Su familia es impórtate para usted. Cuida y consiente a sus hermanas. La adoración por sus padres es notoria. Pero…

-¿Pero? –esta vez su tono era más serio.

-Es extraño ver como su actitud cambia con su esposa –hizo una pausa. Al ver la mirada seria que tenía- Lo lamento. No tenía intención de molestarlo –se apresuró a disculparse, bajo la cabeza apenada.

-Es bastante observadora. Si fuera una empresa más grande y con mucho éxito me preocuparía de que fuera una espía. Aunque igual lo podría ser, si busca información de mi familia. Soy el único que no trabaja directamente en los negocios familiares.

-Usted cree que yo…

-Podría ser –se encogió de hombros- es muy reservada con respecto a su vida personal.

-Eso es una tontería. Trabajo para usted. No somos compañeros de posada o algo así. Prefiero la confidencialidad de mi vida para que no interfiera en mi trabajo.

-Y eso es lo que me gusta de usted –dijo sin quitarle los ojos de encima- pero también es lo que más me intriga –la mirada que le dio la puso aún más nerviosa.

Al salir del restaurante lo primero que hicieron fue subir al ferry, la vista era hermosa, el aire fresco, las aves volando a su alrededor. Era relajante. Más tarde fueron a ver el Templo Wong Tai Sin, sin duda uno de los más bonitos. Ya para cuando caía la noche la llego a la calle Tung Choi. Entraron a un restaurante para cenar. El estrés del almuerzo se había ido totalmente. La conversación se tornaba más relajada según avanzaron las horas.

-Hong Kong es impresionante. Gracias por mostrarme.

-No podía dejar que vinieras y no lo disfrutaras –le respondió con una sonrisa que no había visto en él.

-La comida es deliciosa –trato de cambiar el tema desviando la mirada- las vistas son increíbles. De verdad muchas Gracias señor Li –le dijo con una enorme sonrisa. Se quedó observándola, tenía que admitir que le gustaba verla disfrutar cada detalle, el cómo saborea la comida. Su rostro relajado, y el brillo de sus ojos cuando conocía algo nuevo. En estas horas con ella había aprendido que era fascinante- ¿Sabe dónde podría comprar algún suvenir?

-Claro. Mañana podemos ir al mercado. Podrás encontrar cosas interesantes allí.

-¡Excelente! –respondió emocionada su corazón latió fuerte en su pecho al verla así. Ser el causante de su alegría era nuevo.

-¿Quieres ver una película?