Los accidentes no existen

Capítulo 8: Secreto en el palacio

-Creo que no lo entiendes, esto es más complicado de lo que…- Tigresa no termino, puesto que el Guerrero dragón se acercó a ella con rapidez y le dio un beso que sorprendió a la guerrera.

En ese instante la líder de los 5 furiosos estaba desconcertada, no era su primer beso con él, pero si era uno intencional por parte de Po, la situación se empezaba a poner intensa, era una sensación cálida y abrazadora que recorría el cuerpo de la guerrera, pero no permitió que continuara y aparto a su amigo de ella, tomando ambos hombros para apartarlo:

-Po, ¿Que rayos te pasa? Estoy tratando de…- oh sorpresa, de nuestro amado guerrero dragón empezaron a salir unos leves ronquidos, los cuales desencajaron a la maestra, vaya que se empezaba a ilusionar, sintió algo de tristeza en aquel momento, puesto que creía que ese beso era apropósito, solo pudo suspirar, tomar de la cara a su compañero y darle palmadas en los cachetes para que reaccionara- Oye torpe, reacciona, otra vez te quedaste dormido… Po… despierta- Y poco a poco el joven ojiverde se empezó a despertar:

- … Ya… desperté… no… quiero… entrenar… Shifu- dijo adormilado, seguía afectándole el mal del sueño (narcolepsia), por lo visto el golpe que le propino Tigresa en el salón sagrado de los guerreros, no fue lo suficientemente fuerte como para quitarle el mal, lo único que debían hacer es esperar que pasara:

- Po, no soy Shifu, despierta estas horas de entrenamiento te afectaron, te llevare a tu cuarto, vamos- tomo del brazo derecho a Po y como si estuviera herido lo llevo escaleras abajo para llevarlo a su habitación.

Pero a lo lejos de aquel escenario, desde las rocas Song observaba lo acontecido, veía como era llevado Po a las barracas, sintió tristeza por el supuesto beso que Po le había dado a Tigresa, pero no había vuelta atrás, ella estaba decidida a que esa relación tenía que florecer costara lo que costara- Hay Po, que torpe puedes llegar a ser…

- ¿También los estas espiando? – se oyó atrás de la peli gris, la cual solo reacciono sacando su sombrilla apuntando al extraño en la barbilla que se presentó sin avisar.

- ¡¿Quién diablos eres tú?!- cuestiono Song a una regordeta con un kimono rosa con flores lilas diminutas como estampado, quien curiosamente tenía un mechón blanco en su cabello al igual que Po en la parte de su fleco- Un segundo… tu… eres de la aldea de Po… ¿Cierto? – pregunto nuevamente bajando un poco su guardia, a lo que la extraña solo pudo asentir con la cabeza.

- Lamento si te espante, yo… soy Mei Mei, la prometida de Po ¿Y tú eres? – dijo dando la reverencia correspondiente.

- Soy Song líder de las damas de la sombra y amiga del guerrero dragón ¿Y como es eso, de que eres su prometida? – no tardo en salir esa gran duda, puesto que la información que Song tenía, era que él estaba soltero.

-Bueno pues, nuestros padres desde que éramos bebes acordaron el matrimonio querida, así que ni se te ocurra acercarte a él, ya que sería un intento fallido de tu parte- y con esas palabras se sintió que cayó una bomba sobre la peligris, esto echaría a perder todo por lo que había estado pasando la pareja, pero Song no permitiría que lo arruinaran:

-No querida debes de estar equivocada, Po nunca menciono que estuviera comprometido y si lo estuviera, seria con la maestra Tigresa- soltó ese comentario con toda la intención de herir a Mei Mei y para que se alejara de ellos- así que la que debería rendirse eres…

- ¡Hooo por los dioses, ¿No estás interesada en el?!- Salto la joven bailarina para tomar los hombros de la guerrera y esperar su respuesta:

- Heeee… ¿no? - respondió dudosa por que la actitud de la gordita había cambiado drásticamente, de una chica prepotente, a una chica aliviada y alegre- ¿Por qué lo preguntas? - miro fijamente a Mei Mei con cara de preocupación.

-Perdona, perdona, eso es lo que siempre les digo a las que van detrás de mi hermano, bueno digo hermano porque lo considero como uno, pero…

- A ver amiga, concéntrate, ¿Entonces no eres su prometida? – interrumpió ya cansada Song por que se desvió del tema.

-Pues en un principio si, pero desde el ataque de Lord Sheng y hasta hace unos meses se creía que Po estaba muerto- dijo con algo de tristeza en su voz- Así que el compromiso se rompió semanas después del incendio en la aldea, nos enteramos del compromiso después de que derroto al tal Kai, nos dieron a escoger si continuábamos con el compromiso, pero ambos dijimos que no, en cuanto dijo eso yo sabía de quien estaba locamente enamorado-continuo con emoción en su voz y a cada palabra iba aumentado la velocidad de la explicación- esa preocupación, ese gesto tan romántico que tuvo con la naranjita al verla devastada y cansada al llegar a la aldea, desde ese día hasta ahora, me propuse a que esos dos lleguen a estar juntos- vaya sorpresa que se llevo Song, ambas estaban por el mismo camino, lo que no estaba del todo claro era el apodo:

- Bien, por un segundo pensé que tendría que pelear contigo y por cierto ¿Naranjita?... puf- dijo a punto de estallar de la risa:

- Bueno si, ya sabes… por su cabello, tenía la intención de llamarla gatita, pero creo que ese apodo no le gusta- en definitiva, hablaba muy enserio, a Mei Mei le encantaba poner apodos divertidos, pero ya que la situación se aclaro no pudieron evitar ponerse de acuerdo:

-Jajajajajajajaja, bien sin duda le queda jajajajajaja, bueno, pues hay que ver si nuestros planes se pueden combinar, no eres la única que los quiere ver juntos- extendió la mano la dama de la sombra en señal de compañerismo- ¿Qué dices, nos unimos? -y sin dudarlo Mei Mei extendió y tomo la mano de Song para así pactar su nueva alianza.

Mientras tanto en las barracas donde 3 de los 7 maestros del palacio de jade se encontraban durmiendo en sus respectivos cuartos, la maestra Víbora seguía con los nervios de punta, no sabia si su amiga había confesado sus sentimientos, estaba tratando de dormir, pero solo lograba dar vueltas en su cama- Maldición ¿Qué abra pasado?, estaba muy decidida, pero dudo que se haya arrepentido- estos eran los pensamientos que pasaban por su cabeza, la maestra quería que su amiga fuera feliz, Tigresa había pasado mucho tiempo sufriendo y ya merecía que algo bueno le pasara en su vida. A la entrada de la habitación de la maestra Víbora, se alcanzó a oír un leve quejido que provenía de su líder, la joven ojiverde no pudo aguantar su curiosidad y abrió un poco su puerta para lograr ver de quien se trataba y al verificar por la pequeña ranura vio como pasaba la maestra Tigresa con un Po adormilado que seguía diciendo incoherencias:

-Vamos Po… ya casi llegamos

- No… cocina…comida… hambre…

Es lo que lograba oír la peliverde, después de que pasaron de largo, abrió su puerta lo suficiente como para asomar su cabeza y ver con mas certeza que es lo que ocurriría después con sus dos amigos, lo cual no paso mucho, solo logro ver como Tigresa se metía a la habitación de Po y cerraban la puerta al entrar- ¿Qué estarán tramando esos dos? – pensó la maestra, después de un rato sin que ninguno de los dos maestros saliera de ahí, Víbora no pudo evitar salir por completo de su habitación para ponerse frente a la puerta de grulla y tratar de escuchar algo proveniente de la habitación contigua:

- Aaahh…-se escuchó de repente un gemido que rápidamente fue callado por su creador.

- Vaya que avanzan rápido- dijo desde sus adentros la joven que seguía sin moverse de su lugar.

Dentro de la habitación del guerrero dragón la historia era otra, después de que entraran los guerreros, la maestra Tigresa logro poner de pie a Po para que pudiera acomodar su cama y ponerlo a dormir- Bien Po, quédate quieto mientras preparo tu cama- dijo casi susurrando la peli naranja, después de los preparativos la maestra tomo al adormilado joven y lo acomodo gentilmente en su respectiva cama, estaba a punto de retirarse, pero una frase del guerrero la detuvo en su lugar:

- Quédate – fue lo que se escuchó del ojiverde- soy torpe… te amo…- la maestra no sabia como tomar esas palabras, estaba indecisa de si tomárselo enserio o no, así que se quedó un rato para escuchar más de lo que decía su amigo- conmigo… quédate…- hablo nuevamente, Tigresa se acercó lo suficiente como para hablarle directo a su oreja, como el guerrero estaba dormido de lado derecho, se tomo la libertad de susurrarle al oído:

- Aun no sé qué pasa entre los dos, pero sé que te quiero- después de eso y de un rápido movimiento por parte del joven, estiro su brazo por instinto y aprisiono uno de los senos de la furiosa, provocándole un leve gemido que fue silenciado, logrando que tapara su boca y mojara un poco sus pantaletas - MALDICIÓN ¡¿QUE MIERDA FUE ESO?! – pensaba la inexperta maestra quien tomo también su entre pierna con esa nueva sensación; que por lo mismo de su formación y diciplina, jamás experimento. Empezó a sentir como ese calor, que comenzó con ese toque, se extendía a través de todo su cuerpo, provocando que se sonrojara a tal grado que se le notaba, pero ese era el menor de sus problemas, quería más de esa nueva experiencia, mas de esa nueva sensación que le provoco su mejor amigo – ¿Porque me siento así? Acaso… ¿Tengo fiebre?... -pensaba Tigresa mientras se tocaba la frente; si estaba caliente, pero no era su temperatura corporal lo que se estaba revelando, nuevamente no sabia como catalogar esa nueva sensación, pero tenia unas ganas bestiales de tocar su entrepierna y continuar con ese entumecimiento que tenia ahora en sus pezones, mientras seguía con esa emoción, comenzó a respirar agitadamente, puesto que fijo su mirada en los labios de un dormido Po y no solo fueron sus labios, con la mirada seguía viéndolo hasta que llego a su entre pierna, lo miraba embelesada con la mente en blanco, tanta era la lujuria que recorría en su cuerpo ahora, que no noto que se había puesto en cuatro y comenzado a avanzar hasta el, pero de pronto se detuvo puesto que sintió algo húmedo en la palma de su mano que se encontraba en el piso; (y no enfermos, no es lo que están imaginando X3) era su saliva, sin darse cuenta había empezado a babear, esa era la señal que indicaba que debía retirarse del lugar- Pero… ¿Qué estoy haciendo?- regreso Tigresa del transe que se auto impuso, limpiando la baba que estaba escurriendo de su boca, después de eso se levantó, arreglo su ropa y salió del lugar dejando su característico olor a jazmín en toda la habitación. Para ese entonces Víbora ya se estaba imaginando cosas, en algún momento del día tendría que charlar nuevamente con su amiga, pero mientras tanto, que disfrute de su sesión de amor con su novio, por lo visto si tenia la mente mas sucia de lo que se imaginaban sus compañeros y antes de que Tigresa saliera del cuarto la joven peli verde se retiro nuevamente a su cuarto con el mismo sigilo con el que había llegado.

Pasaron unas 4 horas desde que los guerreros tomaron su descanso, eran aproximadamente las 12 de la tarde y el primero en despertar; por más increíble que parezca; fue Po, pero no fue lo único que despertó, como cada mañana en todos los hombres ocurre un fenómeno donde su entrepierna se levanta con el propietario y para el guerrero dragón no era la excepción- RAYOS… otra vez… ¿Como me voy a levantar?- pensaba el joven con el miembro endurecido, por desgracia no había de otra, tenia que desahogarse de alguna manera, así que tomo su pene y comenzó a masturbarse, no era la primera vez, después de todo no estaba tan entrenado como para reprimir esos impulsos. En ese momento otra persona también estaba despertando, como era de esperarse era la maestra Tigresa, despertó sin mucho afán de salir de su habitación, pero algo más estaba invadiendo su ambiente, era un enorme y penetrante olor a jazmín que inundaba el aire de su habitación, y como una gran ola, el recuerdo de la entre pierna del guerrero dragón llego a su cabeza, comenzando a babear inconscientemente, de nuevo la invadió la lujuria, el deseo, ese sentimiento que le provocaba ese cosquilleo en la entrepierna y sus pechos, ni tarde ni perezosa se controló mejor esta vez, se levantó con un leve mareo que la hizo quedarse sentada por unos segundos al pie de su cama- ¿Por qué tenía que tocarme? Esto no me pasaba ni de adolescente, ese gordo y torpe…

- Tigresa…- se oyó un pequeño gimoteo, que fue apenas audible para la guerrera, su puerta seguía cerrada, pero era comprensible lo que se pronunciaba- Tigresa… Tigresa… Tigresa…- y si, efectivamente, alguien la estaba llamando, pero le provoco un pequeño escalofrió la manera en la que estaba siendo pronunciado su nombre, salió de su habitación, con la intención de averiguar quien era el creador de aquellos gemidos, haciendo uso de su sigilo, de lo cual se enorgullecían tanto Tigresa como Shifu. Espero en el marco de su puerta para alcanzar a escuchar algo nuevamente, pero por unos segundos no escucho nada, ya se estaba hartando de esperar, hasta que se volvió a oír- Haaaa… Tigresa… que… bien se siente…- eso se escuchó claramente en la habitación de Po, la guerrera pensó que seguía balbuceando cosas estando dormido, así que para no despertarlo, se acercó lentamente al cuarto y abrió un poco la puerta corrediza, que normalmente hace un ruido espantoso cuando abre, pero como se dijo antes, ella era muy buena siendo sigilosa, pero nada la había preparado para imaginarse lo que vería a continuación.

Tigresa se esperaba a un Po dando vueltas en su cama diciendo ridiculeces, a lo mejor roncando; tal vez hasta babeando un poco por un costado de su boca, pero no; lo que ella vio, fue a un Po completamente diferente; ni roncaba, ni babeaba, lo que observaba era a un Po con el pene completamente erecto, masajeándolo constantemente de arriba abajo, completamente desnudo, a simple vista se podía ver que la panza nomas estaba de adorno, puesto que lo que hacía bulto era su ropa, el guerrero dragón no estaba nada mal, tenía músculos en todos lados, sus brazos bien marcados, unos hombros bien tonificados, y su estomago era lo que realmente impresionaba, había adelgazado mucho, a tal grado; que estaban un tanto marcados sus abdominales, esa grasa se había convertido en pura masa muscular y ni hablar de su miembro, era de aproximadamente 17 cm de largo, duro en su totalidad y su grosor simplemente era perfecto, el joven no se había percatado aun de su presencia, a lo que el guerrero seguía con el acto- Maldición… si tan solo…haa… supieras… haaaa… joder…- dijo jadeante el ojiverde, quien seguía metido en lo suyo:

- NO PUEDE SER… NO PUEDE SER… NO PUEDE SER… NO PUEDE SER… -se repetía en la mente de la furiosa, procurando tapar su boca, seguía viendo hipnotizada aquella escena sin poder controlar ese cosquilleo que se generaba en su entrepierna que ya le empezaba a gustar:

- DEMONIOS…amor… ya voy a acabar…- gimió en voz baja el joven, ya que su lujuria aun no era tanta como para no controlar su voz y aumentando la velocidad en su acción:

- ¿A qué se refiere? – se preguntaba la maestra, quien, por curiosa, abrió la puerta sin ninguna sutileza, provocando que Po abriera sus ojos y en cuanto cruzaron miradas:

-TIGRESA… MIERDAAAA… - exclamo el guerrero dragón, descargando toda su energía en un gran y fabuloso orgasmo que jamás había experimentado, tan bueno era, que termino salpicando el rosto y parte de los pechos de la guerrera, dejándola sorprendida, molesta y sonrojada.