Llegaron a media tarde a Gimina. Kara temía que alguien reconociera a Lena y la intentaran ayudar a escapar, así que habían evitado los caminos. Si un soldado de Gimina había conducido a Kara hasta la trampa, era muy probable que los traidores tuvieran mucho más control de lo que esperaba sobre la ciudad.

Kara prefirió subir por el exterior de la muralla hasta la casa donde se había refugiado con sus soldados. Necesitaba esconder a Lena. La morena sorprendentemente había estado todo el camino callada y sin hacer ningún intento de escapar, cosa que hacía que Kara se preocupara. Lena, por otro lado, se pasó todo el viaje buscando creativas formas de escapar; preferiblemente si incluían a cierta princesa muerta.

La casa estaba a rebosar de tropas reales. De hecho, había hasta tiendas montadas en el exterior. Algunos soldados la reconocieron y Kara los envió a buscar a quién fuera que estuviera al mando. Bajó del caballo y arrastró a Lena a imitarla tirando de su brazo recibiendo quejas de la morena.

- Para ser una princesa, eres muy poco delicada, princesa. - se burló Lena cuando ya estaba en el suelo frente a Kara que aún la tenía cogida del brazo.

- Y tú, para ser una prisionera, eres muy insolente.

- ¿Qué puedo decir? Está en mi sangre Luthor cuando se encuentra delante de una kryptoniana. - sonrió burlona Lena. Un hombre saliendo del interior del edificio les llamó la atención y se separaron. Kara se adelantó a la morena que quedó a su espalda.

Lena solo pudo pensar en lo creído que se lo tenía la princesa como para darle la espalda a un Luthor, aunque estuviera esposada.

- Kara, ¡qué alegría verte! Estaba preocupado por no verte por aquí. - recibía J'onn J'onzz a la rubia que acababa de llegar con la prisionera a Gimina.

- Me alegra verte. ¿Qué hacéis aquí? ¿No deberíais estar con Alex?

- Cuando supimos que mandabas a Winn con soldados hacia el sur, Alex me pidió que viniera a traerte refuerzos. Después te quejas de que tu hermana se preocupa demasiado por ti.

- La verdad es que es la primera vez que me alegro por ello. Las cosas se habían puesto un poco complicadas por aquí. Te tengo que pedir un favor, J'onn.

- Lo que sea Kara, ya lo sabes.

- Necesito que me ayudes a esconder a esta prisionera esta noche. - dijo echándose a un lado para que Lena quedara a la vista de J'onn. - Supongo que sabes quién es.

- Lena Luthor… Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que te vi. Has crecido mucho, pequeña.

- Bueno, veinte años pasan factura. Solo hace falta verte. - contestó seca Lena.

- Vaya, hay cosas que nunca cambian. - rio J'onn. - ¿De dónde ha salido? ¿Cómo la has capturado? - preguntó confuso a Kara.

- Es una larga historia. ¿Te parece si encontramos algún lugar donde encerrarla y me cuentas qué ha pasado?

En la casa no había ninguna celda o algo para el estilo, así que decidieron meterla en un pequeño almacén de apenas un metro cuadrado que se podía cerrar con llave desde fuera después de desatar sus manos.

Kara se fue a asear y a descansar un rato. Fue la primera vez que había logrado dormir tranquila en mucho tiempo, demasiado, aunque no podía quitarse de la cabeza a James y al resto. Había quedado con J'onn para cenar. Él había tenido que irse por la tarde a atender algunos asuntos y Kara no se quería entrometer. Confiaba en J'onn y, con Lena ya prisionera, no le preocupaba nada más.

- Los calabozos están a reventar. ¿Qué quieres hacer con los detenidos?

- Si Alex estuviera aquí, me diría que acabara con el trabajo. Pero media Gimina está en ruinas. Quizá sería mejor que su castigo fuera ayudar con eso.

- ¿Quieres liberarlos?

- No, tienen que recibir algún castigo. Piensa en algo. Que construyan un templo a Rao o algo por el estilo. No hace falta matarlos a todos.

- Como quieras. Por cierto, Sam se ha esfumado. No hay rastro de ella.

- Vaya… Nunca me acabó de gustar… Me tendría que haber dado cuenta de que era la primera traidora. - lamentaba Kara.

- No te preocupes, Kara. Con los recursos que te dieron, suficiente has hecho. No es culpa tuya. - la consoló J'onn y es que en la corte muchos preferían que Kara aceptara su rol y se mantuviera en un segundo plano. - Hay que tomar el control de Gimina. Como no está la gobernadora, será fácil asumir sus funciones. Estoy seguro que harás un buen papel.

- J'onn… ¿recuerdas el favor de antes? Pues quizá tengo que abusar un poco más de ti.

- No entiendo.

- Me voy a llevar a Lena hacia el sur, yo sola.

- ¿Estás loca, Kara?

- Gracias.

- Quiero decir, es muy peligroso. ¿Y qué pasa con Gimina?

- Tienes la situación bajo control. Y ya sabes que lo mío no son las cosas de despacho.

- Kara, mucha gente ha dado la cara por ti, tu hermana y tu primo. No les puedes dejar en la estacada.

- Lo de Gimina ya está solucionado. J'onn, está decidido. Viajaremos de incógnito. Saldremos mañana por la mañana. Mandaré a los soldados a preparar las cosas para partir.

- No estoy de acuerdo con esto. Pero no puedo desobedecer sus órdenes, princesa. - dijo J'onn levantándose de la mesa enfadado.

Kara resopló enfadada. Sabía que lo que quería hacer era una locura, pero no pensaba repartir el premio de la cabeza de Lena con nadie. Además, el plan era que llegara viva a la capital y, si llevaban soldados con ellas, no era de algo que pudiera estar segura.

La noche de Kara fue tranquila. Pudo descansar y dormir una buena cantidad de horas. Después de desayunar, se preparó para partir y fue a buscar a Lena al pequeño almacén.

Lena, por su parte, no había pasado una gran noche. Apenas se podía estar de pie en aquel lugar estrecho y oscuro, mucho menos estirarse para dormir. Sentada en una posición incómoda logró dormir al menos unas pocas horas. Antes de matar a la princesa, tenía que inventarse una tortura para que supiera lo que era pasar una noche entera en un lugar así.

- Buenos días, Luthor. Hora de marcharse. La capital te echa de menos. - le dijo alegre Kara después de abrir la puerta por la que entró la luz directa a deslumbrar a Lena. Kara le tiró una capa de viaje que Lena se puso.

- Con lo cómoda que estaba aquí y ya te quieres ir. - ironizó la morena.

- Menos bromas o te amordazo.

- A sus órdenes, princesa.

Kara resopló.

Las dos llegaron al exterior donde les esperaban dos caballos cargados con provisiones y todo lo necesario para el largo camino que les esperaba hasta la capital. J'onn J'onzz las esperaba también al lado de los animales con unas manillas de metal de las cuales colgaba una larga cadena. Ató a Lena y se acercó a Kara.

- ¿Estás segura que al menos no te quieres llevar un par de hombres?

- Espera, ¿viajamos solas? ¿Es que te golpeé demasiado fuerte? - preguntó alarmada Lena.

- Estoy segura, J'onn. - respondió Kara al hombre ignorando totalmente a la morena.

- Solo me queda decir que tengáis un buen viaje, entonces.

Kara colocó la capucha a Lena de la capa y la hizo subirse al caballo. Después se colocó la suya y subió a su caballo. Ató la cadena a su silla y se alejaron de Gimina al trote dirección sur evitando los caminos.

Al medio día, Kara decidió dar un merecido descanso a los caballos y parar cerca de un pequeño lago.

Mientras los caballos se hidrataban, las mujeres se bajaron de ellos para estirar un poco las piernas.

- ¿Sabes qué esto es una locura, princesa?

- Con la de veces que me lo han dicho, me ha quedado bastante claro. Ahora, cierra la boca o…

- O te amordazo, sí lo sé. ¿Pretendes pasarte todo el viaje hasta la capital en silencio?

- Prefiero estar callada a hablar contigo.

- Qué pena. Supongo que mejor así. Vista tu inteligencia, no estaríamos a la altura.

- Luthor… - gruñó Kara harta.

- Ya me callo, ya me callo. - dijo Lena levantando las manos.

Comieron un poco y Kara decidió que ya era hora de continuar.

Llevaban un par de horas viajando cuando se encontraron con un gran muro de piedras. Una montaña acababa abruptamente en un alto precipicio de piedras delante de ellas. Necesitaban rodearla, pero desde donde estaban no se veía el final. Kara no sabía por dónde ir. Frenaron delante del muro y la rubia se giró para mirar a la morena, aunque rápidamente volvió su vista al frente.

Se preguntó si sería buena idea preguntarle a ella. Lena seguro se conocía bien la región como para indicar por donde ir, pero la podía llevar a una trampa.

- No sabes por dónde ir, princesa. - Kara abrió la boca para contestar, pero Lena no la dejó hablar. - Y no era una pregunta. Por el oeste, podemos llegar al camino principal mañana al mediodía. - añadió señalando en esa dirección.

- ¿Y por qué tendría que creer?

- ¿Tienes un mejor plan?

- Sí, evitar el camino real.

- Para cruzar esta zona, es la mejor opción. Después nos podemos volver a separar del camino. Tú verás.

Kara estuvo meditando un rato. Era cierto que era posible que el camino real quedara al oeste, así que la morena podía tener razón. No había mucha más alternativa. Resignada hizo avanzar los caballos hacia allí.

Se acercaba el atardecer y seguían pasando en dirección al oeste en paralelo al muro, aunque éste cada vez era más bajo. No debía quedar mucho para encontrar el final. Kara decidió parar a descansar allí mismo. Quería estar el menor tiempo posible cerca del paso de gente.

Ató tanto los caballos como la cadena que tenía Lena colgando a un pequeño árbol.

- ¿Soy un caballo ahora, princesa? - preguntó con sorna Lena. Kara se limitó a ignorarla y a preparar todo lo necesario para pasar la noche a la intemperie. También preparó un pequeño fuego para calentarse. - ¿No me vas a desatar para dormir al menos?

- ¿Lo hiciste tú? - le contestó Kara mientras le entregaba la comida a Lena.

- Sabes que es diferente. - respondió después de dar un bocado al trozo de pan que la princesa le había dado.

- ¿Por qué? – respondió la rubia dejándose caer en el suelo a unos metros de la otra mujer y empezando a cenar.

- Porque tú eres kryptoniana: eres más fuerte, más resistente. ¿O no saltaste desde la ventana de la posada para perseguirme? Yo tuve que colgarme con unas sábanas para no romperme nada.

- Y tú eres la que me envenenó a traición en medio de una pelea.

- Porque estábamos peleando en las mismas condiciones. - ironizó Lena.

- No sé ni por qué te escucho. Hora de la mordaza, quiero dormir. - le dijo Kara y se levantó con un trozo de ropa en la mano que ató alrededor de la cabeza de Lena tapándole la boca a pesar de que la morena intentaba evitar que eso pasara. - Por Rao, qué descanso. - dijo al lograrlo. - Pobre de ti que te lo quites.

Traían unos pequeños fajos de paja que les serviría como colchón. Colocó uno cerca de Lena para que se pudiera tumbar a descansar y después dudo sobre qué distancia dejar entre las dos para dormir: lo suficientemente cerca para vigilarla, pero lo suficientemente lejos para evitar que le hiciera nada mientras dormía. Por mucho que estuviera amordazada y esposada, no se fiaba de la Luthor.

Al final colocó su colchón a unos 4 metros y se tumbó en él mirando a la morena. No tardó mucho en quedarse dormida profundamente.

El sonido de unas voces despertó a Kara.

Sentía el cuerpo entumecido. Era una sensación que le recordaba a las drogas que Lena le había dado. Su vista estaba algo nublada, pero podía distinguir algunas siluetas entre el fuego. Con un poco de esfuerzo pudo ver a Lena, totalmente libre de las cadenas, hablar con un hombre y una mujer.

Kara se intentó incorporar, pero un mareo la mandó de vuelta al suelo. Definitivamente, Lena la había vuelto a drogar. ¿Cuándo?

Lena estaba entregando un saco de monedas a sus liberadores y algunas de sus provisiones.

Horas antes, cuando se dio cuenta de dónde las estaba llevando Kara, Lena decidió aprovechar su ocasión. Lena jugaba en casa, la gente en el norte estaba a favor de los Luthor. Aquella zona era territorio de los traficantes que transportaban materiales para ellos, muchos la ayudarían a cambio de algunas monedas.

Cuando Kara encendió el fuego, lo único en que pudo pensar en lo afortunada que era teniendo a Kara como captora. A nadie con dos dedos de frente pensaría en hacer una fogata en un territorio lleno de enemigos ya que eso los atraería. Iba a llevarlos hasta ellas sin que Lena tuviera que mover un dedo.

La princesa llevaba un par de horas dormida cuando aparecieron un hombre y una mujer cargados con una escopeta cada uno.

Viendo a una mujer atada y amordazada, los dos se acercaron para ayudarla. Lena les explicó toda la historia, quién era cada una, cómo habían llegado hasta allí, ... En un santiamén, ellos la habían liberado totalmente de las cadenas, había administrado un poco de droga a Kara que le habían dado los recién llegados y había atado a la princesa a un árbol con algunas cuerdas.

Mientras les estaba pagando por su ayuda, todo financiado evidentemente por la princesa, con algunas monedas y la mayoría de sus provisiones, un sonido les puso en alerta a los tres. Kara estaba despierta y se había intentado levantar sin tener mucho éxito.

- Vaya, realmente tu cuerpo es admirable. Cada vez combate mejor la droga. - le dijo Lena después de acercarse a la rubia a inspeccionarla junto con la mujer.

Lo que Lena no se esperaba es que Kara estuviera lo suficientemente recuperada como para romper las cuerdas y atrapar a la traficante contra el suelo con su cuerpo colocándose a horcajadas encima. Le quitó la escopeta de las manos y apoyó la boca del arma en su frente. El otro hombre parecía haber huido.

- ¿Qué tenemos aquí? Una traidora más. - dijo Kara haciendo presión en la piel de la mujer.

Lena se abalanzó contra la rubia y la tiró a un lado de la mujer quedando esta libre y la morena encima de Kara.

- ¡Huye! - gritó Lena mientras forcejeaba con Kara. La mujer asustada las miró unos instantes antes de salir corriendo alejándose de ellas.

La rubia, aunque estuviera bajo los efectos de las drogas, consiguió cambiar sus posiciones e inmovilizó a Lena debajo de ella.

- Quieta o te dejo inconsciente. - dijo cuando ya tuvo a Lena totalmente atrapada. Agarró a Lena y la arrastró hasta donde estaban las cadenas y se las volvió a poner.

Kara aún no estaba al cien por cien recuperada. Volvió a amordazar a la morena y se tiró sobre su colchón agotada por el esfuerzo. No podía quedarse dormida otra vez. A partir de ahora, debía dormir con un ojo abierto mientras tuviera a Lena cerca.