Después de que Lionel y el rey murieran, Kal y Lex tomaron el control de sus respectivos bandos y decretaron una paz indefinida. La guerra había acabado.

Lex tuvo que encarcelar a su madre unos días para que se calmara. Además, tuvo que partir hacia el norte junto a Lena para dar algunas explicaciones a sus aliados norteños.

Kal, por su parte, retiró el poder absoluto que tenía la Voz de Rao sobre la iglesia de Rao y retiró la pena por herejía. La religión de los antiguos dioses y sus tradiciones dejaron de estar prohibidas. Con la red de corruptos tenía más problemas, pero con la ayuda de Lena y Alex estaban consiguiendo grandes avances.

Ambos líderes juraron trabajar para restaurar el reino y promover la tolerancia y convivencia entre las dos religiones. Había días mejores que otros, no estaba siendo una tarea fácil. Eran demasiados años de guerra a sus espaldas.

Ese día el clan Luthor había viajado de vuelta a la capital para asistir a la coronación del nuevo rey.

La ceremonia no duró mucho. Tanto raoistas como los Luthor y sus señores norteños, los líderes de los gremios, asistieron por igual. Kal fue nombrado rey bajo la gracia de Rao y de los antiguos dioses y Kara ocupó su lugar como mano derecha del rey.

Esa misma noche, celebraron una cena privada en la residencia del rey donde asistieron Kal, las hermanas Danvers, los hermanos Luthor, Kelly y algunos amigos cercanos más.

- ¿Algún día nos contaréis que pasó en el lago? - decía Alex.

- Nos encontramos una familia que iba a ser quemada viva por herejía. Fue al poco de que mi padre empezara con eso. - empezó a explicar Kal.

- Yo estuve a punto de tirarme encima del fuego para sacarlos de allí. Esta cicatriz es de ese día. - dijo señalando la fea cicatriz de una quemadura que le cubría el brazo.

- Yo se lo impedí. Le prometí que cuando fuera rey no iba a dejar que eso pasara.

- Una jugada arriesgada por parte de los dos. - reconoció Alex.

- Aún no había perdido la fe en esta cabeza hueca. - bromeó Lex.

- ¡Oye! Aunque sea tu amigo, sigo siendo el rey. Un poco de respeto. -rio Kal y el resto lo acompañó.

Todos menos Kara que se levantó de la mesa y abandonó la sala seria. Llegó hasta los corredores con vistas al mar y se apoyó sobre el marco donde se apoyaban las columnas rojas y observó la luna y cómo su luz se reflejaba en el mar iluminando el barco en el que habían llegado los Luthor.

- Buenas noches, desconocida. Hacía mucho que no nos veíamos. - dijo Lena a su espalda.

- Hemos estado ocupadas. - contestó Kara sin girarse. Lena se acercó y se colocó a su lado imitándola.

- La guerra ha terminado. – dijo Lena.

- Y ahora queda lo más difícil.

Estuvieron un rato en silencio. Lena estaba allí por un motivo. Desde el ataque a la fortaleza, Kara a penas le había dirigido unas pocas palabras y no lo soportaba más. Hacía semanas de eso y quería recuperarla.

- Te echo de menos. - dijo girándose para ver su perfil. - ¿Algún día me perdonarás haberos drogado ese día?

- El problema es que no fueron solo las drogas, Lena. - dijo Kara tranquila.

- ¿A qué te refieres?

- ¿Cómo supieron los daxamitas lo de la cueva? Entraron por ahí, ¿verdad? Cuando Alex me contó que había aumentado la cantidad de palomas en la fortaleza, no le di mucha importancia hasta que repasé los hechos. Te comunicabas con Lex. Les dijiste como entrar y atacaron. - repasó Kara. No tardó mucho en deducir todo aquello después de que acabara la batalla. Al final, no era tan idiota como Lena se pensaba. La morena no contestaba. - ¿No tienes nada que decir?

- Ya lo has dicho tú. ¿Qué más quieres que diga?

- Me usaste para conseguir información. Me asustaste para tener libertad de movimientos aquí dentro. Solo era un juguete para ti para conseguir lo que querías y Jeremiah ha muerto por ello. Ya puedes dejar de fingir que sientes algo por mí. El teatro ya se ha acabado.

- No he fingido nada de lo que siento por ti. - respondió Lena ofendida. - Te dije en el norte que no podía estar contigo porque sentía que estaba jugando contigo. Te lo dije a la cara y preferiste obviarlo.

- ¿Qué mierda excusa es esa, Lena? ¿Desde cuándo lo tenías planeado? - respondió enfadada Kara mirándola por primera vez esa noche. Lena suspiró. Tenía que contárselo todo ahora y rezar para que la rubia la perdonara.

- ¿Recuerdas cuando nos pillaron durante el solsticio? ¿Recuerdas que me dieron un ultimátum? Pues era este. Tenía que dejar que me capturaran y me arrastraran hasta aquí, conseguir información a tu costa y darles vía libre para que entraran. - dijo de carrerilla e hizo una pausa al ver el dolor en los ojos de Kara. - ¿Te piensas que fue fácil para mí? Te amo, Kara. - añadió enmarcando la cara de Kara con sus manos y acercando su rostro hasta el de la rubia. - Me mataba lo que te estaba haciendo, pero era una necia y creía en mi familia. Cuando me di cuenta de la realidad, intenté reparar mis errores.

- Demasiado tarde. - respondió apartándose de Lena de un golpe. - Te he perdonado una y otra vez tus traiciones. Y estoy cansada. ¿Cómo voy a volver a confiar en ti?

- Kara, por favor, ya no hay nada que nos impida estar juntas. La guerra ha acabado, todo ha acabado ya. - contestó intentando acercarse de nuevo a Kara, pero la rubia le dio la espalda y se marchó.

- Exacto, lo nuestro ha acabado.

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¿FIN?