13 de Septiembre de 2015

-Agente Kerrintong, tienen seis horas para volver a Quántico, ni una hora más -la voz de Strauss sonó todavía más irritante que de costumbre a través del teléfono.

-Jefa Strauss, no podemos dejar al agente Green aquí, estamos a punto de…

-Hace tres días me dijo lo mismo, y el agente Green lleva nueve días desaparecido. No podemos permitirnos que el equipo entero siga en su búsqueda, cuando hay más casos a la espera de ser atendidos. La policía local se encargará de su búsqueda.

-Señora, por favor, tres días más. El agente Green es un activo importante para el Gobierno, no podemos dejarlo aquí. No podemos simplemente irnos y olvidarnos de él.

-Estoy de acuerdo. Pero también usted y el resto del equipo, y como le he dicho, le doy seis horas para volver. Sino, me veré obligada a tomar medidas disciplinarias contra el equipo ¿está claro?

-Sí señora -Kerrintong colgó, se mordió fuertemente el labio inferior y estrelló el teléfono contra la pared.

En la actualidad

Strauss cerró con furia el informe frente a ella, y se frotó la frente. La pequeña molestia que tenía al levantarse, se había convertido en un fuerte dolor de cabeza. Buscó en su bolso una pastilla, y cogió una botella de agua mineral de la pequeña nevera que tenía en la oficina. Miró el reloj, era casi la hora de comer y lo único que quería era irse a casa.

Tenía la mesa llena de informes que repasar, sin contar los presupuestos y otras obligaciones propias de su cargo. Daba vueltas por su despacho, sin poder quitarse de la cabeza lo que acababa de ver. A veces se preguntaba cómo lo podría hacer la UAC (y el resto de equipos dedicados a erradicar el crimen), para poder seguir día a día.

Había trabajado poco en el campo, aunque tampoco le habían dado la oportunidad de más, y en momentos como éste, se alegraba de ello. Como jefa de Sección del equipo, había sido la primera en recibir la noticia, pero pronto tendría que informar a los altos cargos para que se hiciera lo necesario.

Cansada de dar vueltas y sintiendo una gran presión en el pecho, cogió el abrigo y el bolso, informó a su secretaria que anulara sus compromisos de la tarde, y se fue a casa.


Dos semanas después

-…y así es como Thomas Alva Edison consiguió hacer que un filamento de carbono de alta resistencia se pusiera incandescente con el paso de corriente eléctrica y aguantara.

Jennifer Jareau se acercó a las mesas de sus compañeros, y vio las caras aburridas de Morgan y Prentiss, y puso los ojos en blanco al escuchar la perorata de Reid.

-Chicos, tenemos un caso.

-Oh, gracias a Dios -Morgan se levantó de un salto, alejándose.

-Te juro que solamente le he preguntado qué pensaba hacer éste fin de semana, no tengo ni idea de cómo hemos terminado hablando de Edison -murmuró Prentiss a JJ, mientras se dirigían a la sala de conferencias. Reid y García detrás de ellas.

Hotch y Rossi ya estaban allí cuando todos entraron. Su jefe le hizo una señal para que empezara.

-"Muy bien, esta vez no tenemos que viajar muy lejos, el caso es local. Hace una semana, en Alejandría, fue secuestrada Anna Lewis, apareció tres días después, en un parque. Fue golpeada, tenía cortes por todo el cuerpo y el forense ha determinado que fue abusada sexualmente.

Ese mismo día, en Fairfax, se denunció la desaparición de Laura Faston, se encontró tres días después en un aparcamiento con las mismas características que la primera víctima.

Y ese día, fue secuestrada en Manassas, Vivian Connery, que acaba de ser encontrada en el patio de un colegio" -JJ fue pasando las fotos mientras hablaba.

-¿Quién la encontró? -preguntó Rossi temiendo la respuesta.

-El conserje. Afortunadamente, todavía no había llegado ningún niño.

-Está claro que el sudes tiene un tipo, las víctimas son todas rubias, de ojos azules y de mediana edad -dijo Morgan mirando su archivo.

-Y parece que las asfixia. Fijaos en sus cuellos. Probablemente lo haga con sus propias manos -indicó Prentiss.

-Lo que significa que es algo personal para él. ¿Conocerá a las víctimas? -se aventuró a preguntar Reid.

-Lo veo poco probable. Lo más seguro es que sean sustitutas de otra persona. Pero no le preocupa nada esconder el cadáver, los deja en sitios públicos para que los encuentren pronto -siguió Rossi.

-Sabemos que se queda con las mujeres tres días y después de matarlas las abandona. Esta mañana han encontrado a Vivian Connery, tenemos poco tiempo antes de que secuestre a otra mujer -dijo Hotch mientras se levantaba-. Morgan y Prentiss, quiero que vayáis a la última escena, Reid y JJ, a la oficina del forense, Rossi y yo hablaremos con la familia de las primeras víctimas, que están a punto de llegar.

Todos asintieron y se levantaron, dirigiéndose cada uno a las obligaciones que les habían sido asignadas.


El olor a muerte y desinfectante se metió en las fosas nasales de los dos agentes al llegar a la morgue. No importaba las veces que visitaran una, nunca se llegarían a acostumbrar a ese olor.

La doctora Bell se estaba preparando para empezar la autopsia de Vivian Connery.

-¿Puede decirnos la causa de la muerte? -preguntó JJ.

-Sin duda, asfixia. Fíjense en las marcas de su cuello, apretó fuertemente y después soltaba, hasta que dejó de respirar. Por el color de los moratones, lo hizo durante varias veces seguidas, no de una vez.

-Quería torturarlas -murmuró Reid para si mismo-. ¿Y qué nos puede decir de los cortes?

-Son más intensos en los brazos y los muslos, pero también en el torso y el abdomen. Pero ninguno lo suficientemente profundo para que se desangraran.

-Fueron violadas ¿verdad? -fue JJ la que preguntó.

-Así es. Varias veces durante su cautiverio. Aunque no hemos conseguido sacar ADN.

-¿Y el análisis toxicológico?

-Limpio. No tenían nada raro en su sistema. Pero sí estaban deshidratadas y con el estómago vacío. Sabré con seguridad cuando termine la autopista si a Vivian le pasó lo mismo.

-Gracias, doctora Bell.

JJ y Reid salieron de la morgue, con la sensación que se enfrentaban a un peligroso sádico sexual.


El viento soplaba con fuerza en el patio del colegio donde Prentiss inspeccionaba la escena del crimen. Morgan hablaba con el conserje que unas horas antes había encontrado el cuerpo de Vivian Connery, y aunque habían acordonado el patio, todavía había algunos curiosos merodeando por los alrededores. Habían suspendido las clases para evitar que los niños sufrieran con la imagen en el patio de su colegio.

Morgan se acercó a su compañera con el ceño fruncido, mientras ambos veían cómo la policía científica terminaba su trabajo y también se iba.

-¿Qué te ha dicho?

-Que llegó aquí aproximadamente a las seis y cuarto, y vio un bulto debajo del árbol. Como todavía no había amanecido del todo, se acercó despacio porque pensó que era un animal dormido, y ya cuando estaba cerca, se dio cuenta que era una mujer. No se acercó más y llamó a emergencias. A simple vista pudo decir que estaba muerta.

-Está claro que no le importa que las encuentren. No se molesta en esconderlas. Tal vez eso forme parte de su modus operandi.

Morgan no dijo nada, pero los dos se dirigieron al SUV en silencio.


Rossi entró en la sala de conferencias donde se encontraban García y Hotch. Acababa de hablar con el hijo de Anna Lewis. Se sentó pesadamente en la silla frente a ellos.

-¿Qué te ha dicho? -preguntó Hotch con el ceño fruncido.

-Que habló con su madre un par de días antes de su desaparición. No notó nada raro en ella, salvo que parecía estresada, pero eso era lo habitual en ella. Era jueza en el Tribunal Supremo. Y que se dio cuenta de que algo le había sucedido porque recibió en su casa el camafeo que siempre llevaba su madre, regalo de su padre por uno de sus aniversarios.

-El marido de Laura Faston también recibió unos pendientes que llevaba su mujer, nunca se los quitaba. No llevaba nota -reflexionó Hotch.

-¿Y cuál era la profesión de Laura Faston?

-Jefa de Cardiología del Hospital George Washington -respondió Hotch.

-Entonces…-los dos hombres miraron a García-. ¿Puede que el sudes esté matando a mujeres con una posición de poder? Porque Vivian Connery llevaba dos meses como directora de una gran empresa.

-Y enviar objetos personales a sus familiares forma parte de su firma -Rossi siguió hablando.

-Hablaré con los padres de Vivian Connery, acaban de llegar-Hotch respondió al teléfono antes de seguir hablando. Cuando colgó, miró con seriedad a Rossi-. Encárgate tú. Han secuestrado a otra mujer.

Continuará…