Ya estoy de vueltaaa~~
Me habría gustado poder subir el capítulo antes, pero ando liada con las prácticas de la universidad y me ha sido imposible u_u Así que aquí estoy, a la 1 de la mañana en España, terminando este desquiciante capítulo :'D Espero que os guste!
Quizá veais en algunos momentos a un Levi un poco OoC, aviso!
Shingeki no kyojin y sus personajes pertenecen al maravilloso Hajime Isiyama.
La mirada de Levi…
Ya había pasado más de un mes desde aquel extraño incidente y Eren seguía sin olvidar aquel rostro lleno de incertidumbre, tan vacío… No podía negar que sentía un afecto especial por el noble, pero ya no se atrevía a mirarle.
"Eren… ¿acaso yo te impongo?"
"Si supieras las cosas que he hecho saldrías de aquí cagando leches…"
No saldría de la vida de Levi, no quería hacerlo. Aunque en el fondo tenía que admitir que, más que imponerle, lo que ahora le daba era miedo. Miedo… ahora Eren ya no se atrevía a compartir aquellas miradas cargadas de sentimientos. Seguían hablando en algunos momentos, e incluso en ocasiones parecía que volvían a estar como antes, pero Eren no podía, tenía el presentimiento de que algo no iba bien. Hasta que unos días después…
Eran las 9 de la mañana y Eren acababa de llegar a la cocina para preparar el desayuno. No es que se le diera especialmente bien cocinar, pero parecía que cualquier conocimiento culinario, aunque sea freírse un huevo, era más amplio que el de Levi. Estaba preparando tortitas (su madre le había enseñado a hacerlas) cuando el mayor apareció sigilosamente por detrás, tan silencioso que el castaño ni se había dado cuenta de su presencia. Pero el azabache no dijo nada; se quedó observándolo, estudiándolo con la mirada. Entonces el menor se giró, y cuando vio a Levi, se asustó como si hubiera visto un fantasma.
- ¡Uaaaahh!- se llevó un susto tan grande que se le cayó el plato con las tortitas al suelo. Se agachó para coger los trozos rotos- ¡Oh, no…! ¿Cuánto tiempo llevabas...? ¡Auch!
- ¡Lleva cuidado! ¿No te ha dicho nadie que eso se recoge barriendo o qué?- le agarró de la mano herida- Ah, solo sangra un poco, no es nada grave.
Fue a abrir un armario que tenía un botiquín de primeros auxilios y cogió unas vendas. Comenzó a vendarle la mano con suavidad para no hacerle daño. Cuando se cercioró de que ya no sangraba, le dio un suave beso a la palma de la mano. Eren no pudo hacer otra cosa que sonrojarse.
-L-L ¡¿Levi?!
-Eres tan descuidado…
-Yo…- se atrevió, después de más de un mes, a mirar a los ojos del mayor y se dio cuenta de que aquella mirada no era la inhumana que había visto aquel día. Era su mirada habitual, llena de seriedad, pero con un toque de tristeza que lo hacía ver hermoso, pensó Eren.
-No me da la gana que pases de mí, ¿sabes?- su voz era severa, aunque sus ojos no expresaban lo mismo.
-¡No estoy pasando de ti! Es solo que…ehm…- no se atrevía a decirle lo que de verdad pensaba, pero Levi lo leyó como un libro abierto.
-Me tienes miedo, lo sé- le agarró con firmeza de la mano- Pero haré que dejes de sentir eso. Quiero…quiero conocerte mejor, Eren.
El chico no pudo hacer otra cosa que ponerse más colorado todavía. No se atrevía a pronunciar palabra, solo a sonreír como un idiota. Pero, ¡¿qué diablos?! Levi estaba cambiando, y eso era lo que contaba.
Pasó el día rápido y, aunque no pudo pasar todo el tiempo que quería con el mayor, Eren se fue por la tarde de vuelta al hotel más contento que nunca. Pero la alegría no le iba a durar mucho… Abrió la puerta de la habitación, y allí se encontraban Mikasa y Armin. Se giraron a mirarlo.
-¡Buenas noticias, Eren!- dijo una Mikasa radiante.
-¡¿Sí?! ¿Habéis encontrado trabajo por fin?
-No, no es nada de eso- dijo Armin en un tono no tan alegre- Ven, siéntate. Verás…
-¡Nos vamos al distrito del interior de Rose!- interrumpió Mikasa- ¡¿No te parece maravilloso?!
-¿¡QUÉ!?
-¡Mikasa, quedamos en que se lo diríamos con más detenimiento!
-¿Cómo que nos vamos al interior? ¿A qué viene esto?
-Verás, Eren…- respondió el rubio- He podido contactar con una hermana de mi madre y nos ha ofrecido cobijo. Además, parece que allí no hay tanta población como aquí y…
-¿¡Y qué más da!? ¡Esas cosas no se hacen tan a la ligera!
-¡Tendremos más posibilidades de sobrevivir que aquí! Ya sé que te gusta trabajar para Levi, por eso no te lo quería decir tan precipitadamente. ¿Pero hasta cuándo durará el trato? ¿Y si mañana dice que te despide y no nos da más dinero?
-¡Vamos a librarnos de ese noble asqueroso!- Mikasa estaba radiante de felicidad.
-¡Pero yo no quiero irme así! Levi ha hecho mucho por nosotros, no me parece correcto.
-¿No prometiste que seguiríamos adelante juntos, que sobreviviríamos? Pues eso estamos haciendo- la pelinegra puso una cara que no admitía réplicas- Nos iremos pasado mañana, así que quiero que mañana te despidas de ese individuo.
…
Mikasa salió de la habitación. Armin se quedó mirando al castaño, serio.
-Lo siento, Eren…
La pelinegra tenía razón: tenían que seguir sobreviviendo. Pero Levi… no quería dejar a Levi, ahora que las cosas parecían ir bien, ahora que estaban empezando a conocerse de verdad, que podría surgir algo hermoso de aquello… Eren se sintió tremendamente impotente, pero no podía hacer nada más. Al día siguiente hablaría con él para comunicarle que iba a trabajar para él por última vez.
…
Eren llegó más pronto que de costumbre al trabajo. Quería pasar todo el tiempo posible con Levi y no le importaba levantarse de madrugada si era preciso. Entró y se dio un paseo por toda la casa, que ya la conocía como si fuera suya. Además, así hacía tiempo hasta que se despertara Levi. Se paseó por el comedor y la planta de arriba, que eran los dormitorios, pero sin llegar a entrar en las habitaciones. Sintió la fuerte tentación de ir a ver cómo dormía el azabache, pero se contuvo muy a su pesar. Se le ocurrió la idea de ir a prepararle el desayuno más bueno que haya probado en su vida (o por lo menos intentarlo), así que se dirigió a la cocina. Pero antes de entrar oyó unos ruidos que venían del interior de ella. Eren se puso tenso. ¿Qué era eso? ¿Ratas? ¿Ladrones? Se atrevió a echar una ojeada y se quedó tan sorprendido como si hubiera visto un grupo de bandidos saboteando la cocina.
-¿¡Levi!? ¡Estás cocinando!
Y allí se encontraba Levi, con un delantal, cocinando tortitas. Aunque más que cocinar, parecía que había pasado un terremoto por la cocina.
-Ah, esto… como ayer no pudimos comer tortitas por tu torpeza, pues las hago yo. Pero tampoco te hagas muchas ilusiones- mostró una carbonizada- no parece que estén muy allá. ¿Quieres probar?
-Luego…sí…ehem- mintió- necesito hablar contigo, Levi.
-Claro. Dime.
Había cocinado para él y tenía el rostro y la ropa manchados de harina. Estaba tan guapo…pero Eren debía decirle lo que ocurría.
-Levi…yo…yo…
-Me estás empezando a poner nervioso. ¿¡Qué pasa!?
Entonces Eren no pudo contenerse más. Se lanzó hacia los brazos y labios de Levi con un beso profundo pero casto. Pudo notar un sabor salado en sus labios, lo que le daba a pensar que se había equivocado y, en vez de azúcar, había puesto sal a las tortitas. El mayor se había quedado inmóvil, pero no tardó en corresponder al beso con ganas. El menor se obligó a separar los labios y hundió su rostro en el hombro del azabache.
-¡Levi, Levi…!- dijo medio sollozando- ¡Esto no es justo!
-¿Qué no es justo?
¡La vida no es justa!- se alejó del hombro y acerco su cara a la del otro- Yo quería seguir a tu lado…pero no va a poder ser.
-¿Cómo?
-Armin ha contactado con una tía suya que vive en el interior de Rose- hablaba atropelladamente- y nos ha ofrecido cobijo. ¡Te prometo que yo no me quiero ir, pero Mikasa y Armin…!
-No pasa nada.
-¿Eh?
-He dicho que no pasa nada.
Eren no pudo hacer otra cosa que extrañarse…no sabía si por la respuesta tajante del noble o por su rostro ensombrecido, con unos ojos abiertos como platos.
-¿Es que no te importa que me vaya?
-No pasa…nada- sus respuestas parecían más de un autómata que de un ser humano, cosa que a Eren le provocaba escalofríos.
-¡Levi! ¡Respóndeme, por favor!
Ignorándolo, Levi se incorporó y se dirigió a los armarios, rebuscando en ellos.
-¿Qué estás haciendo?
Siguió actuando como si oyera llover. Calentó agua y metió un sobre dentro de una taza.
-¡Levi!
-Estás nervioso. Deberías calmarte un poco. Toma- le ofreció la taza- Es una infusión.
-Pero yo no quiero nada…
Ven, siéntate- le ofreció una silla y pareció que su rostro se relajaba- y cálmate. Vamos a disfrutar de lo que nos queda de -día y luego ya hablaremos sobre eso, ¿vale?
-…De acuerdo…- no parecía muy convencido, pero accedió a tomarse la infusión- Está muy buena. Gracias.
Cuando se terminó la bebida no pudo evitar acercar su rostro al del mayor, que ya había recuperado sus facciones serias pero normales para tratarse de él. Recobraron aquella conexión silenciosa pero magnética que los unía.
-¿En qué piensas, Eren?
-En que me habría gustado conocerte de verdad, pasar más tiempo contigo. Lo único que puedo hacer ahora es mirarte para recordar tu rostro…
-Puedes estar tranquilo- le sujetó dulcemente de la barbilla y su mirada parecía dulce…pero su voz cambió a un tono de peligrosidad- porque vas a tener muchísimo tiempo para memorizar cada parte de mi cuerpo.
-¿Qu…?
No pudo terminar la frase, ya que un sueño repentino se apoderó de él. Comenzó a perder los sentidos rápidamente. Lo único que pudo ver antes de perder el conocimiento era la sonrisa desquiciada de Levi…
…
Era una habitación blanca, muy iluminada. Los grandes ventanales dejaban pasar la luz del Sol y pegaban en el rostro dormido de Eren Jäger. Poco a poco fue abriendo los ojos, aturdido. "¿Qué demonios acaba de pasar?" La cabeza le pesaba como el plomo y sentía su cuerpo cansado y… ¿lo que estaba sintiendo era dolor? Poco a poco se fue levantando, con cuidado de no caerse. Fue a mirarse en un espejo que había a un metro de él y lo que vio lo dejó todavía más desorientado. Estaba sin camiseta, tenía todo el pelo revuelto y había una mancha carmesí en sus pantalones que antes no tenía:
Sangre…
Aquello le hizo desvelarse del todo, dando paso a una angustia creciente. ¿Qué acababa de pasar? ¿Lo habían atacado o algo? ¿¡Y dónde estaba Levi!? Salió a trompicones de la habitación, dirigiéndose a la planta baja. Iba a abrir la puerta que daba a las escaleras y que conectaba ambos pisos, pero estaba cerrada. "¡Maldita sea, qué casa más rara! ¿Por qué tiene que haber una puerta que conecta las escaleras? ¿Y por qué tiene que estar cerrada? ¡Nunca lo ha estado!"
Todo aquello le resultaba cada vez más preocupante.. Decidió entonces buscar por todas las habitaciones de la primera planta, pero no había ni rastro de él. Entonces se dio cuenta de que en medio del pasillo había una puerta. Nunca se había fijado en ella porque Levi siempre le decía que aquella puerta nunca se abría. Pero ahora sí que lo estaba. Se adentró y pudo comprobar que daba a unas escaleras estrechas que subían a lo que parecía ser un ático. Sin dudarlo, abrió la puerta que había al final de las escaleras. Estaba totalmente a oscuras. No parecía haber nada. El chico estaba a punto de dar media vuelta cuando entonces…
-¿Eren?
Una voz que el menor conocía muy bien procedía del interior de la habitación.
-¡Levi! ¿Dónde estás? ¡No veo nada!
-Ven…vamos, entra.
Eren obedeció, y cuando se adentró en la oscuridad, una vela se encendió.
-¿ Qué demonios…!?
La imagen era desconcertante: la luz mostraba a un Levi tumbado en una cama, en una posición demasiado sugerente, sin pantalones. Lo único que lo cubría era una camiseta que le venía grande y que le servía para tapar sus partes íntimas.
¡-Mi camiseta! ¿¡De qué coño va todo esto, Levi!?
-¿No está bastante claro? Quiero que seas mío.
Eren vaciló ante aquel comentario, sintiendo cierta excitación pero a la vez una gran preocupación. Algo no iba bien.
-No… si vas con esas intenciones, no quiero que me toques.
-Descuida- dijo con una sonrisa de suficiencia- ya lo he hecho.
-¿¡QUÉ!?
El castaño no daba crédito a lo que oía. No se lo podía creer, no quería. Entonces el azabache se levantó y fue acercándose lenta y seductoramente hacia Eren, hipnotizándolo con cada paso.
-Me has hecho esperar mucho...-dijo mientras le acariciaba el rostro- Quizá te he puesto demasiado somnífero.
-¿¡Cómo te has atrev…!?
En ese momento, Levi se tiró a los labio de Eren, mordiéndolos sin piedad. En otras circunstancias, el menor habría correspondido de buena gana. Pero algo extraño estaba ocurriendo y no podía dejar vencer al deseo.
¡-No, para!- intentó decir mientras Levi le mordía el cuello- ¡Tú no eres así!
Entonces el mayor se paró en seco, echándole una mirada de advertencia.
-¿De verdad crees eso? Yo no estaría tan seguro…
-¡Pues lo estoy! ¡Maldita sea, Levi: me has violado mientras dormía! ¡Me has hecho sangre!- se señaló los pantalones- El Levi que yo conozco no es así.
-¿Eso crees?- su voz sonaba aparentemente tranquila- ¿Ya no me quieres?
-¡SI ES DE ESTE MODO, NO!
A partir de aquella frase, todo comenzó a volverse confuso para Eren. Ocurrió lo que él creía impensable: sin esperárselo, el noble le propinó un puñetazo en toda la mandíbula que lo tiró al suelo. Aprovechando los segundos de aturdimiento, fue a cerrar la puerta con llave. El joven hizo intento de levantarse, pero aquello le costó una brutal patada en el estómago que lo dejó sin respiración. Un fino hilo de sangre comenzó a emanar de la nariz.
Tú lo has querido así- le susurró mientras le agarraba de los pelos- Te he ofrecido que te quedaras conmigo por las buenas. Ahora vas a descubrir lo que pasa cuando quiero hacer las cosas por las malas.
Como respuesta, Eren le escupió en toda la cara. Ciego de furia, Levi lo tiró contra la cama y, aprovechando el desconcierto del chico, se subió encima de él, aplastándolo, y le colocó unas esposas. Había un par de ellas, cada una con un grillete esposado a cada extremo de la cabecera, de modo que cuando Eren fue esposado se quedó inmovilizado de los brazos.
-¡Suéltame!- comenzó a gritar con desesperación mientras pataleaba todo lo que el peso de Levi le permitía- ¡Tú no eres así! ¡SUÉLTAME!
-¿No habías dicho que querías conocerme?- dijo mientras le quitaba los pantalones de un tirón- Pues hoy estás de enhorabuena.
Levi hizo una mueca de perversión cuando el castaño quedó totalmente desnudo.
-Estás más guapo así cuando estás despierto…- esquivó una patada que le dio el menor, y este aprovechó para inmovilizarle una pierna- Estate quieto.
Eren se temió lo peor cuando el mayor se remangó la camiseta, dejando al descubierto su sexo grande, peligrosamente grande…
-¡NO, NO QUIERO! ¡NO, NO, NO, NO Y NO!- sus gritos quedaron ahogados cuando el azabache lo colocó una mordaza para callarlo.
Despues de aquello, Levi levantó las caderas del chico y entró sin miramientos. Ni siquiera la mordaza podía acallar los gritos de agonía que salían de su garganta. ¿Cómo podía ser tan doloroso?
Aunque lo más doloroso era aquella mirada de desdén frío que le mostraba el noble mientras lo violaba sin piedad.
El mayor tenía una estatura baja, pero se volcaba con todo su peso para que Eren no pudiera escapar, ahogándolo por momentos.
"Por favor sal, sal, sal" pensaba, sintiendo como si fuera a explotar de dolor. Las lágrimas caían sin control, pero aquello no hizo que el mayor se detuviera. Seguía cada vez más fuerte, cada vez más. El castaño suplicaba en silencio que las puertas de la inconsciencia le volvieran a llamar y así no seguir sufriendo, pero aquel momento no llegaba. Cuando pensaba que iba a desfallecer de dolor, Levi salió de su dolorida entrada, con un líquido viscoso impregnando el trasero del chico y parte de la cama.
Se acercó a él como un tigre a punto de cazar a su presa, pero Eren a penas lo veía.
-Acabarás disfrutando, y serás tú quien me pida más- su mirada dejó transmitir un cierto atisbo de locura- ¡No puedes abandonarme, ya empiezas a ser mío!
…
Y aquella no fue la peor noche de todas…
…
…
"¡No puedes abandonarme, ya empiezas a ser mío!"
Las palabras seguían retumbando en su cabeza como aquel fatídico día, hace ya casi dos meses; dos meses encerrado en aquel ático… Eren sentía que la cabeza le iba a estallar. Le dolía recordar aquella historia, pero necesitaba hacerlo…necesitaba encontrarle algo de sentido a toda aquella locura. Se tocó el moflete, que lo tenía preocupantemente hinchado debido a la patada. El pecho le quemaba, y el olor a vómito no parecía irse tan fácilmente.
¿Qué más podía hacer? Tenía la sensación de que, si volvía a recordar todo otra vez, enloquecería. Levi, su Levi… resultaba ser en realidad un ser siniestro y enfermizo.
Se hizo un ovillo y se tapó con las mantas, aguardando la esperanza de que se dormiría y de que, al despertar, todo habría sido una pesadilla y su Levi de siempre habría vuelto.
Pero, igual de que tenía la certeza que el sueño no iba a llamar a su puerta, sabía con la misma exactitud que su Levi no iba a volver nunca.
Vale, soy una mala persona. Me he pasado con Eren. ¡Pero prometo que no será siempre así! (no puedo decir más, que si no spoileo)
También quería decir otra cosa. A partir de ahora subiré los capítulos dependiendo del número de reviews *empiezan los abucheos* Pero una cosa es cierta, y es que escribir cuesta, y recibir comentarios sobre tu historia sube mucho la moral y las ganas de seguir escribiendo! :'D
