Aquí me teneis de nuevo! ~~~ Con las fiestas y todo lo que tengo que estudiar, ni me acordaba del fic. Pero he intentado actualizar lo antes posible! :3 Y aquí está, mi primer fic del año. WEEEEE! Bueno, paso de delirar ya xD Este capítulo tiene POR FIN una sorpresita agradable, para alegría de much s :D

Disfruten!

"Y aquella no fue la peor noche de todas…"

La situación entre el sueño y la vigía se convertía en secuencias de lucidez seguidas de fugaces pesadillas. Pesadillas con un hombre de estatura baja y pelo negro…

Ya habían pasado un par de días desde el confinamiento de Eren en aquel oscuro ático. Las visitas de Levi los primeros días eran desconcertantes: las escenas iban de entrar solamente para darle la cena a irrumpir la habitación en medio de la noche para golpearlo sin ninguna razón aparente y tomarlo de forma salvaje. "Eres un puto desobediente y esta es la única forma de moldearte. Pero tranquilo, si obedeces a todo lo que te digo, podremos pasar pronto a la siguiente fase". Maldito cabrón… Eren pensaba que aquello era lo peor que podía sucederle, pero no sabía lo equivocado que estaba…

Estaba anocheciendo (o al menos eso parecía por la poca luz que entraba por el ventanal) y el castaño se encontraba tumbado en la cama, pues no tenía nada mejor que hacer y el moreno lo tenía esposado desde la mañana. El sonido de la puerta abriéndose le hizo ponerse alerta, aunque no podía hacer nada por librarse de él. Para pasmo del menor, Levi entró con unos folios y un lápiz y se dirigió hacia Eren.

-Te voy a quitar las esposas. Si intentas desobedecerme tendrás serios problemas- dijo de forma tajante mientras con la otra mano le mostraba un objeto cilíndrico, alargado y grande…

-¿Quién te crees que eres para que tenga que obedecerte?- se atrevió a decir Eren con furia, pues solo llevaba allí menos de una semana y todavía no se había doblegado ante las atrocidades de Levi- Que sepas que se te va a acabar el chollo, amigo. Mikasa y Armin seguro que sospechan algo y llamarán a las tropas de estacionamiento para que te dejen pudriéndote entre rejas, igual que me estás haciendo a mí.

-Las tropas de estacionamiento, por favor…- se burló, ignorando el comentario hiriente del chico- esos no sabrían atrapar ni un resfriado en pleno invierno. ¿Para qué te crees que he venido? Vas a escribir una carta a tus amigos.

Le lanzó las hojas y el lápiz y lo desposó de la muñeca derecha.

-Me voy a mudar a Sina y tú se supone que me vas a acompañar para ayudarme con la mudanza. El muro interior está lejos de aquí, así que de momento esa excusa servirá para un mes, por lo menos. ¿Lo has entendido o no?

La única respuesta de Eren fue un puñetazo con la mano libre que el noble atrapó al vuelo. Le retorció la mano y dirigió el cilindro hacia las partes bajas del chico. Cabe mencionar otra vez que, desde que Eren fue secuestrado, ha estado sin ropa todo el tiempo.

-Escribe- le dijo tranquilamente posicionando el artilugio cerca de su entrada- Escribe si no quieres que te deje el culo como un bebedero de patos.

Eren no tenía muchas fuerzas para removerse en contra de él, pero su determinación no desaparecía.

-Vete…a la mierda… enano… ¡AGH!

Sin miramiento alguno, Levi introdujo el artilugio en la entrada del chico, provocando un grito desgarrador de dolor.

-Vas a escribir la carta- removió la mano, burlón- Tranquilo, tienes tiempo para pensar y yo tengo hoy todo el día libre.

-Aghh…quita…- como respuesta solo recibió un dolor más punzante. Cada vez que intentaba zafarse, la sensación de -desgarro era mayor.

-Ya te he dicho que no tengo prisa, pero… ¿y tú? ¿Tienes prisa?

Con una fuerte sensación de impotencia cubriendo todo su ser, intentó coger con firmeza el lápiz para poder escribir, pues sabía que hasta que no escribiera aquella carta, no sacaría aquel artilugio que estaba dentro de él.

-Vamos- removió el cilindro con fuerza.

En un momento de debilidad que se estaba comenzando a apoderar del chico, se atrevió a mirar a Levi a los ojos con una súplica silenciosa en ellos, rogándole que por favor aquella no fuera más que una broma pesada, que no podía ser que él fuera así en realidad. Quería volver a ver el brillo de sus ojos que tanto le había hechizado, aquel contacto que los había unido en un principio. Se quedó helado y toda su moral se vino abajo cuando le azotó la realidad con toda su cruel fuerza:

Aquel brillo había sido sustituido por una oscuridad impenetrable como un glaciar.

Los nervios que había pasado hacía un rato le había hecho olvidar que aún no había subido a darle el desayuno a Eren, aunque en este caso ya tendría casi que ser comida, pues ya era mediodía. Mientras subía las escaleras del ático con una bandeja en la mano, pensaba en cómo iba a reaccionar con él. Su pequeña rebelión de la noche anterior le había traído toda una serie de disgustos que Levi no sabía cómo afrontar. Pero… ¿realmente era la culpa del chico?

Abrió la puerta y allí estaba Eren, durmiendo en la cama, acurrucado con el pijama que le había dado el día anterior. Si no llegaba a ser por eso, le habría tocado pasar la noche sin nada para taparse, pues le había quitado las sábanas.

Dejó la bandeja en la mesita y se sentó en la cama para observarle el rostro. Siempre le gustaba mirarlo, claro que Eren no se daba cuenta y Levi no quería que el castaño se percatara de ello. Cada vez que lo tomaba perdía su mirada por todo su cuerpo. ¿Cómo no lo iba a hacer, si ese chico era suyo? Pudo observar también que por sus mejillas había rastro de lágrimas resecas que se habían convertido en solo huellas. ¿Había estado llorando toda la noche? ¿Y las demás también se las habría pasado así? La verdad es que nunca se había parado a pensar en ello, pero ahora que se sentía débil no pudo evitar pensar en aquello que había evitado pensar durante más de dos meses. ¿Cuánto había llorado Eren? A pesar de que lo había hecho incontables veces delante suya, nunca había reparado en ello hasta hoy.

Alargó la mano y la posó sobre el pecho del menor. A través de la tela podía sentir el calor que emanaba de su cuerpo. Era aquel calor reconfortante que sentía a pesar de que solo estaba posicionando su mano sin ninguna otra intención sexual. El mayor entrecerró los ojos. Le frustraba no poder hacerlo suyo a las buenas, teniendo que recurrir a métodos poco ortodoxos. Solo lo veía tranquilo cuando él dormía o estaba inconsciente, ya que si estaba despierto este se volvería en contra de él. Levi no lo entendía. Solo quería que fuera suyo. Solo quería estar con él. Solo…

Comenzó a pasar la mano por el cuerpo de Eren al igual que hacía cuando lo bañaba, deslizando sus manos al igual que se deslizaban pensamientos confusos en su cabeza. Aquellas manos torpes fueron dando paso a caricias más suaves y se sorprendió al notar lo agradable que podía ser acariciar su piel. Era muy diferente de cuando tenían sexo, totalmente diferente. Fue moviendo lentamente las manos hacia su rostro. Aquella expresión de tranquilidad era hermosa, mucho más que con lágrimas. Intentó quitar el rastro seco de lágrimas de sus mejillas coloradas. Levi se extrañó un poco, pues Eren no era de los que se les sonrojan los cachetes si no era por vergüenza, pero tampoco le dio mucha importancia a aquello.

Volvió a mirarlo detenidamente y sintió el incontrolable impulso de acercarse más a él, no con aquella fuerza animal que Eren conocía tan bien, si no con una lentitud y tranquilidad desconocida para el hombre de pelo negro…o, mejor dicho, olvidada para él. Sí, aquel día se sentía muy débil.

Conforme iba acercando su rostro pudo notar la lenta respiración de Eren sobre su rostro como una pequeña brisa de primavera. Se atrevió a juntar su frente con la suya, forjando ese contacto que nunca antes había tenido con él. Solo entonces se dio cuenta del calor que desprendía el menor. Demasiado calor…

Entonces Levi se tensó, alerta, y comenzó a comparar temperaturas. Aquello no podía ser bueno...

-Eren, ¿me oyes?

-…

-¡Respóndeme, joder!

Pero claro, ¿cómo le iba a responder si estaba delirando de fiebre? El cubo de agua que le echó… al parecer lo de la hipotermia no lo había dicho por decir.

Levi se puso de pie, nervioso. ¿Qué debía hacer? Por muchas mantas que trajera, aquel ático era demasiado frío y húmedo como para poder recuperarse. Aunque podía intentarlo, Eren era un chico muy fuerte, o al menos lo era antes…

Fue en dirección a la puerta en busca de mantas cuando unas imágenes se colaron en su cabeza.

"Por favor, no me dejes solo… Tengo mucho frío y está muy oscuro".

"Deja de quejarte, ¿quieres? Solo tienes una pulmonía, no es motivo para que vengas quejándote de todas las cosas que te doy, desagradecido de mierda".

"¿Solo una pulmonía? No…cof cof…no…"

"No creo que te mueras. Hasta mañana si eso, entonces".

"¡NO! ¡NO ME DEJES MÁS AQUÍ! ¡NO QUIERO ESTAR AQUÍ!"

Se quedó allí parado durante unos segundos, inmóvil. Cuando parecía que iba a salir de la habitación, se dio la vuelta y cogió a Eren en brazos.

-Hoy es tu día de suerte, vamos a pasar a la siguiente fase: vas a bajar a la primera planta.

Ereeeen D: tranquilo, te pondrás más fresco que una lechuga!

¿A que ahora ya no odiais tanto a Levi? Si en el fondo tiene su corazoncito y todo (L) Supongo que ya os estaréis haciendo una idea sobre el pasado de nuestro querido Heichou, ¿verdad? Decidme que os parece y si tenéis la bondad de dejar reviews os lo agradeceré y contribuiréis a salvar a los unicornios (?)

Feliz año y...nos leemos! :)