No tenía previsto para nada actualizar hoy, pero he empezado a escribir y ya no he parado hasta que he terminado! Aquí os dejo este capítulo :)

PD: don't kill me, please!

En una habitación de una casa grande pero humilde reinaba el silencio, que solo era interrumpido por el sonido de fondo de un lápiz escribiendo precipitadamente sobre una hoja. La mujer de cabellos castaños y gafas que se encontraba en la habitación estaba inmersa en su escritura, como si no hubiera nada más en el mundo. De repente, como si hubiera salido de un trance, agarró la hoja con nerviosismo, la arrugó y la tiró a una esquina de la habitación en la que ya había un pequeño montón de papeles arrugados. La castaña se frotó las sienes con los dedos, intentando concentrarse, pero era imposible. No con la conversación que había tenido hacía un rato con Levi.

-Piensa, Hanji, piensa… ¡tú puedes!

Y es que necesitaba pensar con claridad y sangre fría para abordar un asunto como aquel. No quería delatar a su amigo de la infancia a las autoridades, no sería justo. Pero tampoco iba a dejar que continuara aquella situación. Por eso mismo decidió comenzar a escribir una carta para que el moreno recapacitara de una vez por todas. Sabía que la carta sería la mejor opción de todas porque, si se volvía a presentar en la mansión, era muy probable que no saliera de allí con vida.

Se pasó las manos por la cabeza con desesperación, intentado encontrar las palabras adecuadas para hacer entrar a aquel hombre en razón. Solo esperaba que aquel chico aprovechara lo que Hanji le había dado. Y es que la mujer no se fue de la mansión sin haber ayudado en cierto modo al joven.

Sonrió un poco ante la posibilidad de que el castaño pudiera aprovechar la oportunidad y escapar.

-Veeeenga… ¡manos a la obra!

Cogió otro folio y comenzó a escribir con suma concentración, en busca de unas palabras que no sabía si conseguirían convencer del terrible error de aquel hombre.

Calor.

Un calor incesante recorría su cuerpo en grandes estallidos. No se trataba de un calor agradable que quita el frío, si no de un calor agobiante, aplastante y que, irónicamente, no dejaba de producirle temblores y espasmos. Le pesaba todo el cuerpo y todavía más los ojos, los cuales no podía ni abrir. Sentía la boca pastosa y le costaba pensar con claridad. ¿Dónde estaba? ¿Había muerto? No… demasiado bueno como para ser verdad. En medio de aquel sopor solo quería dormir, dormir y no despertar hasta que aquella pesadilla hubiera terminado. "Buenas noches", se dijo para sí mismo.

Calor.

Temblores.

Angustia.

¿Cuántas horas llevaba así? No lo sabía con exactitud, pero seguía sin poder abrir los ojos y sus sentidos no podían percibir gran cosa. Solo sentía dolor y pesadez. ¿Cuánto tiempo más seguiría así?

Calor.

Calor.

Frío…

¿Eso que estaba sintiendo era frío? Sí, parecía que sí. Notaba su frente mojada y luego los brazos, calmando aquel calor infernal.

Alivio.

Continuaba perdido entre sus pensamientos y la fiebre que, por suerte, parecía que comenzaba a bajar. Aquello le permitió que sus sentidos se activaran un poco en relación al ambiente. ¿Era la luz del sol aquello que estaba sintiendo en su rostro? No podía saberlo con exactitud, pues sus ojos continuaban sellados.

Poco tiempo después, pudo sentir como alguien cogía su mano con delicadeza. Aquella mano conseguía transmitirle la calma que necesitaba, además de que le servía de puente para ponerle en contacto con el mundo de la consciencia. Aquella mano le sujetaba con firmeza, mientras volvía a sentir el frío en la cara y los brazos. De pronto descubrió que aquello era porque le estaban poniendo paños de agua fría. En medio de su sopor comenzó a oír una voz cantando una dulce y melódica canción. No entendía la letra, era un idioma que nunca había oído… eso, o estaba demasiado ido como para entender las palabras con claridad. Era una canción hermosa y tranquila, acompañada de una voz suave y cálida. No podía oír más. Su conciencia se iba otra vez.

No. Quería seguir oyendo aquella canción.

Quería saber quién podía cantar algo tan hermoso.

Quería… quería…

Ya no pudo pensar en nada más.

Inconsciencia.

Aquella situación de idas y venidas se fue repitiendo varias veces hasta que llegó el momento en el que por fin pudo reponerse del todo. Intentó decir algo con escaso éxito.

-Uh…

-¿¡Eren!?

-Ah…

-¡Eren!

¿Quién estaba pronunciando su nombre con tanto apremio? Comenzó a abrir los ojos con lentitud para descubrir al propietario de aquella voz.

-¿Levi…?

Y allí estaba aquel hombre, con la mirada seria, pero de preocupación a la vez.

Como un torrente sin control, los recuerdos comenzaron a invadir su mente sin piedad.

-¡No!- intentó levantarse penosamente de la cama- ¡No te me acerques! ¡Aléjate!

-¡Estate quieto!- Levi le agarró de los brazos, sin fuerza pero con firmeza- No estás en condiciones para levantarte. Has estado dos días inconsciente.

-Oh…- ignorando al hombre, comenzó a observar la habitación y los grandes ventanales por los que pasaba la luz del sol. Le cegaban, pues había estado más de dos meses sin verlos, pero era una sensación indescriptiblemente agradable- ¿Dónde estoy? ¿Es una habitación de invitados? Recuerdo haber entrado cuando limpiaba…

-Sí. Te he bajado a la primera planta- respondió tajantemente.

- ¿Y luego qué harás? –preguntó con amargura- ¿Me volverás a encerrar en el ático?

-No estamos hablando ahora de eso, imbécil. Te has pasado dos días prácticamente en coma.

Como siempre, Levi ocultaba sus verdaderos sentimientos y pensamientos con duras palabras.

-¿Por qué demonios has tardado tanto en despertar?

"Tenía miedo de perderte".

-Eso no será suficiente para que te libres de mí.

"No te alejes de mi lado".

-No vuelvas a ponerte enfermo, ¿entendido?

"Quédate conmigo. No me dejes solo, por favor".

El chico volvió a recostarse en la cama, con el rostro cansado.

-No lo hice a posta… Solo quiero…

-¿Qué quieres?

-…vivir…

Y dicho esto, volvió a caer dormido.

Durante aquellos días de inconsciencia, Levi a penas despegó la vista de Eren por miedo a que le ocurriera algo. Si se moría sería culpa suya y jamás se lo podría perdonar.

Se le hacía extraño pasar tanto tiempo junto al chico, solo observando, sin tener contacto íntimo. Pero pudo comprobar que también era agradable disfrutar de su presencia, aunque estuviese dormido. Con solo verlo respirar estaba todo bien.

Cuando estaba despierto, las cosas eran diferentes. Eren se mostraba evasivo con el mayor, no sabía si por rencor o por miedo a que el moreno tomara represalias contra él. Aquello era irritante para Levi, pero se contuvo debido a la situación del chico. Y aparte de eso… ya no tenía ganas de tomarlo a la fuerza. Con cada día que pasaba, una sensación cálida en su pecho se iba apoderando de él, pidiéndole con fuerza el cariño y la suavidad que ese chico albergaba en lo más profundo de su corazón y que tanto necesitaba.

Por eso, una mañana, después de que Eren tomara el desayuno y se volviera a quedar dormido, comenzó a acercarse a él. A penas tenía fiebre y la temperatura de su cuerpo era prácticamente normal, pero todavía seguía muy débil. Sus manos estaban cálidas y hacían contraste con las manos siempre frías del mayor, provocándole un escalofrío a penas percibidle. Comenzó a pasar la mano por su pecho, por encima de la tela, tal y como había hecho hacía unos días, momentos antes de darse cuenta de la gripe del chico. Comenzó con el mismo recorrido hasta que acercó su frente a la suya, observando detenidamente su rostro.

-Eres hermoso…

Bajó la vista hasta sus labios, aquellos labios que se había dedicado a maltratar a mordiscos desde que lo había puesto en cautiverio. ¿Cómo sería rozar delicadamente ambos labios? ¿Cómo sería sentir aquel tacto? Preguntas de aquel tipo comenzaron a amontonarse en su mente. Necesitaba probar aquellos labios, y no se quedaría con las ganas. Empezó a acercar todavía más su rostro y sus labios…pero…

-¡AH!- Eren abrió los ojos, encontrándose con los del noble- ¿¡Qué haces!?

-¿Y a ti que te importa?- se apartó apresuradamente del castaño- No tengo por qué darte explicaciones.

Vio entonces los ojos decaídos del muchacho y no pudo evitar sentirse mal por ser tan brusco, pero… había algo dentro de él que le impedía actuar cariñosamente con Eren. Sentía que si actuaba de aquella manera con él despierto, podría ver lo débil que él era en realidad. Y eso no podía permitirlo. Sin embargo, otra parte de él deseaba confesarle lo que el orgullo no dejaba salir.

-Ibas…a besarme.

-¿Y qué?

-¿Por qué haces esto?- Levi pudo comprobar que estaba luchando con todas sus fuerzas por no llorar- ¿Por qué me torturas y violas y ahora intentas besarme, como si nada?

-Porque eres mío.

"Porque te necesito".

-No- dijo con voz cansada y al borde del llanto-. No soy tuyo. No soy de nadie…

"Vamos Levi, díselo. Díselo antes de que sea tarde".

-No opinabas lo mismo al principio.

-¡Yo nunca dije que fuera tuyo! ¡Solo quería estar contigo!

-Pero te ibas a ir.

"Yo también quiero estar contigo, no sabes cuánto".

-¡No tenía otro remedio!

-Sí que tenías. Quedarte aquí, conmigo. Pero te empeñaste en joderlo todo.

"Solo tenía miedo de perderte. Tú eres el que me devolvió las ganas de vivir de mi muerte en vida".

-¡LEVI! – sus ojos eran dos torrentes de agua. Se sentía frustrado de no poder hacer entrar a aquel hombre en razón.

-No tengo nada más que decir- y dicho esto, se fue de la habitación, no sin antes cerrarla con llave.

Eren seguía llorando con fuerza. Se sentía tan terriblemente mareado que tenía ganas incluso de vomitar, pero se esforzó por no hacerlo. No era plan de echar la comida, con lo poco que comía últimamente. Hizo el esfuerzo de calmarse y dejar de llorar y se levantó con algo de esfuerzo hacia el baño, que estaba contiguo a su habitación. No pudo aguantarlo más y echó lo poco que había desayunado. Se quedó postrado en la taza, por miedo a echar algo más. Entre arcadas, pudo recordar aquello que llevaba en el pantalón, regalo por cortesía de Hanji. Cuando se sintió mejor, se levantó y buscó aquello que llevaba en el bolsillo.

Una ganzúa.

-¡Por favor! Confía en mí. Sé que no te gusta la decisión y que lo pasarás mal…pero hasta ese entonces… hasta ese entonces, toma esto por si puedes escapar.

-¿Una ganzúa?

-Sí. No es difícil de usar, solo necesitas realizar unos cuantos movimientos clave y ya está. Es pequeña y pesa poco, así que te cabrá de sobra en el bolsillo.

-¿Y qué haces tú con ganzúas?

-Cuando alguien en el pasado se ha visto en la necesidad de delinquir para sobrevivir, siempre se llevan algunas de estas cosas. Llámalo costumbre o manía, me da igual, pero esto te va a ayudar a salir de aquí.

Ha sido toda una serie de milagros que Levi no se lo haya encontrado, quizá porque en aquellos días todavía no se había cambiado de pijama. También dio gracias a toda clase de divinidades por haber sido las sábanas lo que le arrebató aquella noche Levi y no el pijama.

No sabía cuándo volvería Levi, si sería pronto o tarde, pero ya no podía aguantar más; necesitaba salir. El pájaro iba a volar de su jaula para siempre.

Resultaba que el manejo de la ganzúa no era tan complicado como parecía. Con los movimientos que rápidamente le enseñó Hanji, tardó menos de cinco minutos en abrir la puerta de la habitación. Perfecto. Ya se encontraba en el pasillo de la primera planta. El pasillo que conectaba la primera planta con la baja también estaba cerrado con llave, y no se podía arriesgar a pasar por allí, ya que sería muy fácil que Levi lo encontrara. Se decidió entonces a encontrar otra salida.

La primera planta era amplia, pero tardó poco en recorrer todas las habitaciones, sin éxito. Buscó por el pasillo principal y observó la puerta del ático, aquella que no volvería a cruzar nunca más, y al fondo… al fondo del pasillo había una puerta no muy grande con varios candados. Bingo. Esa tenía que ser la salida. Si no, no se habría tomado tantas molestias en cerrarla.

Aquella puerta era más costosa de abrir, pero no cesó en su empeño hasta que, finalmente, consiguió deshacerse de los cerrojos. Parecía que aquella puerta no se había abierto en años, pues estaba medio atrancada. Eren todavía se sentía algo febril y débil, muy débil, pero finalmente, y con un movimiento algo brusco, consiguió abrir la puerta.

Error. Nunca debió abrirla.

Era una especie de sótano, sumido en la penumbra, sin ventanas. No obstante, a través de la luz que se introducía por la puerta, pudo divisar algo que nunca en su vida habría querido ver.

Un esqueleto humano. Máquinas de tortura. Sangre reseca por el paso de los años.

Las ganas de vomitar volvieron y por un momento se sintió desfallecer. La debilidad dio paso a miedo, desesperación. ¿Así que él también iba a acabar de ese modo? La desesperación dio paso a una furia incontrolable. Se iba a ir de allí, pero no sin antes hacerle pagar lo que pensaba hacer…

Apartando la vista para siempre de aquel horrible sótano, se dirigió a abrir la puerta del pasillo. ¿Qué más le daba ya si le descubría? Iba a por él.

Lo que Eren no había observado era que el tamaño de los instrumentos de tortura no estaban hechos para medida suya ni para la del esqueleto que yacía, pues era bastante grande.

Eran unos instrumentos con un tamaño para una persona más pequeña.

Levi se encontraba en el comedor, sentado en la silla y apoyando los codos sobre la mesa, sujetándose las manos. No sabía cómo llevar aquella situación, se encontraba totalmente perdido. Necesitaba sincerarse con Eren, pero otra parte de él, la parte anclada en el pasado, se lo impedía rotundamente.

Unos sonidos de fuertes pasos lo sacaron de sus pensamientos.

-Hanji, ¿cuántas veces te he dicho que toques al tim…?

Pero aquella figura que iba corriendo con furia hacia él no era Hanji. Era…

-¿¡Eren!? ¿Qué coño…?

No le dio tiempo a terminar la frase. Eren, con todas su fuerzas reunidas en un puño, le propino un fuerte puñetazo a Levi en toda la cara que hizo que lo tirara de espaldas. No le dio tiempo al moreno de levantarse, pues Eren se colocó encima de él, con el rostro desencajado.

-¡ERES UN MONSTRUO, UN MALDITO MONSTRUO!

-¿¡Qué cojones estás diciendo!?

-¡Sabía que estabas loco, pero no tanto como para matar a alguien y encerrarlo en un sótano!

-¿¡CÓMO!?

- ¡LO SABES MUY BIEN! ¡ASESINO!

-¡¿Asesino yo!?- cogió con fuerza los brazos del chico y comenzó a levantarse. Se notaba que Eren estaba muy débil- ¡Escúchame! ¡No sé cómo has abierto ese sitio, pero ese tipo…!

-¡No quiero saberlo, solo quiero matarte y salir de aquí!

Levi consiguió ponerse de pie y comenzó a agarrar a Eren, que no paraba de moverse y retorcerse.

-¡Tienes que escucharme, maldita sea!

-¡NO, NO, NO Y NO!

-¡EREN!

-¡NO!

El castaño se movía tanto que acabaron chocándose contra la gran cristalera, haciéndola añicos y esparciéndose el cristal en trozos por toda la sala. Los dos cayeron al suelo estrepitosamente, con varios cortes en sus cuerpos. Eren ya no tenía fuerzas para levantarse, se sentía terriblemente cansado.

"Así que…esto es el fin. Voy a morir a manos del hombre al que amo".

No. No iba a morir torturado. No si podía morir antes.

Con un gran esfuerzo, cogió un trozo grande de cristal que había caído al suelo.

Levi continuaba en el suelo, aturdido por el golpe.

Eren acercó el cristal hacia su muñeca. El noble no tardó en adivinar sus intenciones.

-¡EREN, NO LO HAGAS!

El cristal comenzó a hundirse por la piel, a lo largo de todo el brazo.

-Eso es…

-¡EREN!

Al fin consiguió lo que no se atrevió a hacer en todo aquel tiempo.

-¡EREEEEEEN!

Unos ojos verdes cerrándose…

Oscuridad eterna.

Lo dicho... no me matéis, por favor! D: Soy una mala persona, I know~

La vida de Eren está en vuestras manos! Cuanto más reviews, más posibilidades habrá de que sobreviva! *CHAN CHAN CHAAAAAAAAAAAN* O puede que lo asesina igual :3 o puede que no *huye antes de que le peguen un tiro*