¡Buenas a todos! Realmente no tengo excusas sobre la tardanza. Quería escribir este capítulo lo antes posible porque había sido un poco hija de la gran bretaña por haber dejado el capítulo anterior así, pero de verdad que en todo este tiempo no he podido escribir nada decente. Es solo una teoría, pero creo que al 2014 no le caigo bien y se ha empeñado en fastidiarme. Y cuando uno no tiene los ánimos necesarios le resulta imposible escribir bien. Pero ahora ya empiezan a ir las cosas mejor y me he esforzado en que este capítulo quedara bien.

La canción que aparece en este capítulo es "In die Nacht", de Tokio Hotel. Gustos a parte, esta letra me parecía que coincidía con los sentimientos de Levi, además de que es una canción hermosa. ¡Os recomiendo que la escuchéis!

Sin nada más que añadir, os dejo con el capítulo. ¡Disfrutad!

Nada. Aquella era la única palabra que le servía para describir su situación en aquellos momentos. No veía nada, su conciencia se había reducido a nada, no sentía nada. Nada… Era como uno de aquellas pesadillas en las que se es consciente de que se está soñando pero que, aún así, resulta imposible despertar. No obstante, tampoco podía desesperarse por ello; después de todo, no podía sentir nada.

El paso del tiempo era algo confuso: podía tener la sensación de que habían pasado dos horas y luego resultar que eran un par de minutos y viceversa. La noción del tiempo era una delgada línea por la cual se podía atravesar sin problemas.

Todo estaba en calma, pero no podía referirse a ella como una quietud de paz y tranquilidad; se trataba de una calma melancólica, lastimosa, de la cual no se sentía con ánimos de salir: solo quería fundirse en ella y desaparecer. Pero… ¿el fondo de su ser también se encontraba en calma? No lo creía. ¿Realmente estaba vivo? Lo dudaba mucho.

Habían algunos momentos en los que sentía cierto anhelo de sentir su cuerpo material, de volver a percibir lo que había a su alrededor… pero de nuevo volvían aquellas oleadas de pesadumbre y oscuridad, llevándose consigo la poca ilusión que lograba a duras penas recolectar, encerrándolo en aquella pequeña y oscura habitación de su mente.

"En realidad es mejor así. De este modo, nadie puede dañarme. Él no podrá hacerme daño nunca más…"

Si bien los segundos después del suicidio de Eren transcurrieron en una completa confusión para Levi, lo único que éste podía recordar con claridad era la sangre, tan roja, tan abundante… El chico se había rajado el brazo izquierdo a lo largo de todo el antebrazo, formando un pequeño río carmesí por donde su vida se iba escapando poco a poco. ¿Y qué podía hacer él? Vendarle el brazo con toda la rapidez que le permitía su cuerpo, tumbarlo en la cama y rezar a todas las divinidades posibles que se recuperara, pero… ¿realmente iba a ser eso posible?

Con mucha dificultad, consiguió detener la hemorragia y la respiración se estaba normalizando poco a poco. No obstante, no daba signos de vitalidad alguna. Si no fuera porque observaba las subidas y bajadas de su pecho, habría dado por hecho que estaba muerto. Y no era para menos: el rostro del joven y desdichado Eren era una máscara pálida y carente de emociones, con un cuerpo huesudo y sin fuerzas. ¿Cómo habían podido llegar hasta aquel punto?

Con la cabeza en ebullición, Levi comenzó a pensar en cualquier método para lograr sacar a Eren de aquel coma. Y es que era evidente que el estado del muchacho era ese, pues no había abierto los ojos desde que cometió aquel acto fatal, y de eso ya habían pasado dos días. No podía llevarlo al hospital porque los médicos comenzarían a invadirle con preguntas y eso podría llevarle a que le descubrieran. Podía esperar a que despertara, pero aquella era una decisión demasiado desesperante. Necesitaba verle abrir sus hermosos ojos inmediatamente.

Pensaba y pensaba y los días pasaban, sin poder dormir, sin poder comer, con los nervios a flor de piel, pero a la vez con la diminuta esperanza de que Eren volviera a despertar.

De repente, recordó a cierta persona que sabía de medicina y con la que había tenido una fuerte discusión haría cosa de una semana.

Hanji…

En otra situación, Levi habría esperado a que fuera la mujer la que le hablara primero, pero aquella era una situación desesperada a la que tenía que poner fin lo más rápido posible. Bajó los escalones como una exhalación hasta la entrada. Mientras buscaba las llaves para abrir la puerta, comprobó que alguien había dejado un sobre en el mueble del recibidor. Sabía de quién era, pues solo otra persona tenía las llaves de aquella mansión a parte de él. Tenía el presentimiento de que era algo importante, así que decidió leerla antes de salir.

Hola, Levi. O mejor dicho, Rivaille, porque ese es tu verdadero nombre, por mucho que quieras ocultar el pasado. Y es que nuestro pasado ha estado lleno de penurias desde que nos llevaron a los muros, aunque sé que el mío es un camino de rosas comparado con el tuyo.

Con esta carta no quiero recriminarte nada ni hacerte daño. Te estoy pidiendo que, por favor, recapacites y pienses sobre lo que has hecho con ese chico. No quiero conocer los detalles, pero no necesito saber más para deducir que estás repitiendo el mismo patrón que aquel cabrón del que no voy ni a pronunciar su nombre. No sé los motivos que te han llevado a tenerlo secuestrado, solo quiero creer que no lo has hecho por crueldad, como hicieron contigo. Quiero creer que sentías algo por ese chico y no has sido correspondido, cualquier cosa antes que pensar que has actuado igual que él. ¿De verdad quieres ser un sádico como aquel hombre que tanto te hizo sufrir? ¿De verdad quieres que alguien sienta lo mismo que sentiste tú hace años? Sé de sobra que has sufrido mucho, que tu vida no ha sido nada fácil, lo sé porque siempre he estado a tu lado. Pero, si algún día quieres ser feliz con alguien, debes aprender a amar de una forma sencilla y natural, no como te enseñó él. Sabes de sobra que a eso no se le podía llamar amor.

Si quieres hablar conmigo, ya sabes dónde encontrarme,

Hanji.

"Maldita cuatrojos", pensó Levi, que comenzaba a sentirse mareado. Pero, en realidad, había dado en el clavo. La única persona con la que había estado le había enseñado un "amor" feroz, sin cariño, cruel y violento. Aquellas eran las palabras en su diccionario mental que definían "amor", y así lo había aplicado con Eren. Aquella definición fue tambaleándose cuando Levi comenzó a acariciar con un desconocido cariño a Eren cuando éste estuvo enfermo, pero junto con lo que estaba sucediendo los últimos días y esta carta, su concepto se vino abajo totalmente. Ahora solo quedaba descubierta la cruda realidad: había sido un violador, un pederasta y un maltratador. Ha destruido interna y externamente al pobre Eren y, probablemente, ya no haya una solución para todo eso.

Decidió salir inmediatamente a buscar a Hanji antes de que comenzaran a escocerle los ojos.

El propio caos interno de su mente comenzó a estabilizarse poco a poco y aquello dio paso a una percepción más clara de su entorno material. Era algo parecido como aquella vez que enfermó: no podía abrir los ojos, ni moverse ni hablar, pero sí que podía sentir lo que había a su alrededor. Aunque había que decir que esta vez era diferente a la anterior; ahora se sentía sin ánimos de despertar, ya no luchaba por vivir. Y aquello le podía costar la vida.

Al principio apenas podía percibir nada, pero con el paso de las horas todo a su alrededor se iba volviendo cada vez más nítido. Una de las veces pudo escuchar una conversación acalorada entre un hombre y una mujer. Ah… había olvidado a quién pertenecían aquellas voces, por no hablar de los nombres y rostros. La melancolía que sentía al principio se había esfumado junto con sus recuerdos, dejándolo en un estado de total neutralidad ¡Qué fácil era vivir con uno mismo, sin recordar nada ni a nadie! La mujer parecía bastante enfadada, y el hombre hablaba con un tono amenazador, pero no lograba entenderlos. Estaban hablando en un idioma totalmente incomprensible para él. ¿Dónde se encontraría?

Al igual que podía oír voces, también conservaba el sentido del tacto. Por eso mismo se ponía alerta cuando sentía una mano desconocida sobre la suya, como si intentara filtrarse sobre su escudo mental. Si su cuerpo hubiera podido realizar alguna acción motriz, sin duda habría apartado la mano. Pero aquella mano no se iba, a penas se despegaba de la suya. Al final acabó acostumbrándose a aquel tacto que, más tarde, lo acabó reconfortando.

¿Quién podía estar velándolo con tanta dedicación?

Levi se encontraba en la butaca de al lado de la cama de Eren, con los codos apoyados sobre las rodillas y sosteniéndose el rostro con las manos. Le había pedido a Hanji que lo acompañara hasta la mansión para revisar a Eren. Cuando la mujer terminó de observarlo, alegando que no había ninguna anormalidad en el chico, Levi perdió los nervios completamente. Comenzaron a gritarse, pero estaban tan nerviosos que la mayoría de las cosas que se decían no tenían sentido. No podía ser cierto, no podía admitir el hecho de que Eren estuviera aparentemente sano y que no despertara. Hanji había estado visitándolo todos los días, comprobando el estado de Eren. Ya habían pasado seis días desde su intento de suicidio.

-Nada- la castaña dio un suspiro de abatimiento-. Su pulso es normal, sus niveles de sangre se han restablecido por completo y la herida casi ha sanado. No comprendo por qué no despierta. Es cierto que sufre una grave delgadez que le deriva en una anemia, pero aun así no puede ser ese el motivo…

-Maldita sea, Hanji. ¡Tienes que hacer algo!

-Estoy haciendo todo lo que puedo, créeme- intentó a duras penas calmar su ansiedad-, pero no comprendo por qué no despierta.

Levi hundió el rostro entre las manos.

-¿Cuánto… cuánto tiempo crees que va a estar así?

-Ya te lo dije el otro día: eso nunca se sabe- con ayuda de dos dedos, abrió los párpados de Eren para observarle el ojo-. Es posible que incluso desde algún rincón de su mente nos escuche.

-¿En serio?

-Claro. Llevo pocos años trabajando de médico, pero sí que se me han presentado algunos casos en los que el paciente está en coma, pero que aún así puede percibir lo que hay a su alrededor.

-Eso no me consuela, Hanji…

-No lo digo para que te sientas mejor; es la pura realidad. Además…- dudó un poco antes de volver a hablar- Eren no parece padecer un grave problema físico, pero hay veces en las que el daño mental es mucho más grave que cualquier golpe.

-Es suficiente. Largo.

Con cierto enfado en el rostro, Hanji abandonó la habitación, dejando a Eren y Levi solos. El noble se relajó y agarró la mano del chico como hacía siempre que estaban solos; no le gustaba que su amiga le viera de aquella manera. Comenzó a pensar en las palabras que había dicho antes: ¿realmente podría escucharlo si le hablaba? No perdía nada por intentarlo.

-Hola, Eren- se aclaró un poco la garganta; no sabía cómo decir todo aquello que sentía-. No sé si me estarás escuchando o qué. Debes de sentirte solo y asustado. Ojalá estuviera dondequiera que estés para protegerte.

No había ninguna respuesta. El rostro de Eren seguía impasible, con el mismo color ceniciento.

-Seguro que debes de pensar que todo esto es muy irónico- soltó una risa amarga-. Te he estado maltratando todo este tiempo, violándote, y ahora vengo aquí para protegerte. Soy un gilipollas, ¿verdad?

Silencio.

-Pero eso no quita que esté cabreado por lo que has hecho. ¿Por qué querías acabar con tu vida?- su tono se fue elevando sin darse cuenta- ¡¿Por qué me has dejado solo?!

Más silencio.

-Despierta- Levi apretó la mano del joven contra su pecho-. Por favor, despierta…

La temperatura helada de la mano le sirvió como respuesta: aunque Eren estuviera despierto, sus sentimientos y su actitud hacia el pelinegro serían helados, carente de emociones. Tampoco se merecía más, pensó con amargura.

Si había estado algunos días experimentando lo que ocurría a su alrededor, últimamente estaba sucediendo justo lo contrario. Cada vez le costaba más trabajo percibir las voces y la mano que sujetaba la suya. Era como un ciclo, compuesto por una subida y luego la inevitable bajada, con la única diferencia que para él ya no habría otra subida. Se estaba perdiendo en su propia mente, cada vez le costaba más situarse en el mundo. ¿Es esto lo que se siente momentos antes de morir?

Tampoco le importaba demasiado morir. Después de todo, ya no le quedaba nada. Había perdido sus recuerdos, su identidad, con una oscuridad permanente como única pertenencia. En realidad, morir era la mejor solución.

A pesar de su convicción sobre dejar la existencia, había solo una única cosa que temía perder (al menos que el recordara): aquella mano que sujetaba la suya y que, en cierto modo, lo acompañaba en su soledad eterna. Quería, necesitaba saber de quién era aquella mano tan cálida y reconfortante. Pero poco a poco su conexión con el mundo exterior fue desapareciendo, y aquel contacto se fue también. Desconexión total.

Un suave canto comenzó a hacerse notar en su cabeza, cada vez con más intensidad. ¿Era la señal de que ya había muerto? No… aquello era algo diferente; un sonido del mundo externo. Su mente se había conectado a aquella voz masculina, tan hermosa, con un tono tan pacífico… Y, entonces, como si de un espejo hecho añicos se tratase, sus recuerdos salieron disparados como fragmentos que se esparcían sin control sobre su mente. Y recordó.

Aquella no era la primera vez que escuchaba aquella canción. Sabía quién era el propietario de aquella voz.

El fragmento de recuerdo sobre la primera vez que escuchó aquella melodía comenzó a abrirse paso…

Se trataba de aquella primera vez en la que Eren por fin pudo "vengarse" por las atrocidades de Levi. No obstante, aquello le había costado muy caro: ya llevaba casi una semana "jugando" con el aparato que impedía la salida del esperma, en el que el noble imponía cualquier castigo placentero al muchacho durante horas, pero sin poder liberar semen. Estaba bastante claro quién de los dos era el perdedor en aquel tortuoso juego.

Aquel juego estaba terminando con la poca cordura que le quedaba al pobre Eren. El dolor de su miembro era tan intenso que apenas podía orinar, sentía martillazos en la cabeza debido a la falta de sueño y, lo peor, se sentía como una sucia meretriz por tener que "suplicar" por más placer para que, irónicamente, Levi dejara el juego. La histeria estaba pudiendo con él, tenía las uñas comidas por los nervios y la cara y el cuerpo lleno de arañazos debido a la desesperación.

Cuando, al cumplir una semana de aquella pesadilla, Eren vio entrar al pelinegro con aquel diabólico artilugio, ya no pudo contenerse más y estalló. Pero no eclosiono en forma de furia o llanto; comenzó a hiperventilar de una forma peligrosamente rápida: le estaba dando un ataque de ansiedad. Definitivamente iba a morir si al noble se le ocurría empezar con el juego, aunque tampoco le extrañaría que comenzara a golpearlo para "calmarlo".

Por eso no pudo hacer otra cosa que confundirse cuando, en vez de amarrarlo y torturarlo, lo que Levi hizo fue recostarlo dulcemente sobre la cama mientras lo abrazaba, introduciéndose los dos en ella bajo las sábanas. Sin duda aquello era lo último que se esperaba de aquel hombre, aunque a los pocos segundos pudo comprobar que había otra cosa que nunca pensó que haría.

Con el fuerte sonido de fondo de su respiración descontrolada, una melódica voz comenzaba a abrirse paso, poco a poco, dulcemente. Con cada letra su respiración se iba normalizando hasta que finalmente cayó en un dulce sueño. Se trataba de una letra en un idioma extranjero. No obstante, en sus recuerdos pudo descifrarla como si de un jeroglífico se tratase.

In mir wird es langsam kalt
wie lang könn wir beide
hier noch sein

En mi interior empieza a hacer frio
¿cuánto tiempo podremos estar aquí juntos?

Bleib hier
die Schatten wollen mich holn
Doch wenn wir gehn
dann gehn wir nur zu Zweit

quédate aquí
las sombras quieren cogerme
si nos vamos
vamos sólo los dos

Du bist alles was ich bin und alles was duch meine Adern Fließt
Immer werden wir uns tragen
Egal wohin wir fahrn egal wie tief

tú eres todo lo que soy
y todo lo que fluye por mis venas
siempre nos apoyaremos el uno al otro
no importa donde vayamos
no importa la profundidadIch will da nicht allein sein
lass uns gemeinsam
in die Nacht
Irgendwann wird es Zeit sein
lass uns gemeinsam
in die Nacht

no quiero estar aquí solo
quedémonos juntos
en la noche
algún día llegara el momento
quedémonos juntos
en la noche

Aquella voz… aquel momento…

"No quiero dejarte solo".

…necesitaba volver a sentir aquello…

"Quiero quedarme contigo".

…necesitaba volver a sentirlo a él.

"En la noche".

"¡LEVI!"

Sentía un malestar general y le dolía todo el cuerpo, pero una cosa era evidente: sus ojos estaban abiertos; había vuelto al mundo material, el de los vivos.

A penas podía mover la cabeza, por eso se conformó con buscar desesperadamente a Levi con la mirada. Una puerta se acababa de abrir y allí estaba él, con un aspecto lamentable y unas fuertes ojeras recorriéndole los ojos.

-L- Levi…

Eren no supo descifrar el rostro del noble; lo que sí que pudo percibir fue que se aproximó hacia la cama como un rayo. Con los ojos abiertos como platos, Levi levantó la mano, apretándola con fuerza en forma de puño. "Oh, no", pensó Eren. "No importa que me haya cantado o que me haya velado, la historia de la violencia siempre se repetirá… una y otra vez…" Ya estaba comenzando a sentir otra vez la desesperación en lo más profundo de su ser.

Pero, para desconcierto suyo, no fue aquel puño en dirección a Eren, sino más bien en dirección al rostro del mismo Levi. Se dio con tanta fuerza que incluso salpicó algo de sangre de la boca.

-¿Qué…?

Entonces Levi agarró las manos de Eren y hundió su rostro en éstas mientras gritaba con desesperación.

-¡No te vuelvas a ir! ¡No vuelvas a dejarme solo! ¡Perdóname, por favor!

Eren se había quedado en blanco totalmente. El tiempo se había congelado en aquel instante para los dos. Lo único que el muchacho podía sentir eran unas gotas tibias y saladas salpicando sus manos.

-Perdóname…

Seguramente todos o la gran mayoría teníais la teoría de que Levi había pasado por lo mismo que le está haciendo pasar a Eren. ¿Y quién habrá sido el capullo? ¡El secreto se desvelará en el próximo capítulo!

También si queréis leer otro de mis fics, os invito a que leáis "Concertados", "Noche de desesperación" y "El padre más fuerte de la Humanidad" (hacer publicidad is FREE :'D)

¡Nos leemos pronto!