Vale, vale... Aquí vuelvo después de no sé ya ni cuántos meses. He tenido una temporada de escasez literaria, pero espero que este capítulo compense la espera. Es el capítulo más largo de los 10 que he publicado. Espero que hayáis pasado un buen verano (o invierno, para los del hemisferio sur xD). Yo estuve un mes en Berlín, ya la verdad es que fue allí donde empecé a escribir este capítulo. Ahora dejo de aburriros y... ¡a disfrutar!

-Maldita sea… ¡abre, cabrón!

Habían pasado ya 20 minutos desde que Mikasa y Armin habían llegado a las grandes puertas de la mansión de Levi. Habían tocado al timbre ni se sabe cuántas veces y Mikasa, desesperada, había terminado por golpear a la puerta con los puños, dejándolos visiblemente enrojecidos y a punto de sangrar. No había ninguna manera de abrir la puerta y los muros que rodeaban la gran casa eran demasiado altos como para poder escalarlos. No había ningún modo de poder entrar.

-¡Mikasa, déjalo ya! Así solo vas a conseguir hacerte daño.

-Sé que Eren está aquí, sé que los dos están aquí y que ese maldito noble le ha hecho algo- con un último y feroz golpe, se dejó caer sobre el suelo, agotada.

No sé qué más hacer, no se me ocurre nada…- y es verdad, no podían hacer nada. Habían alertado a las tropas de estacionamiento en diversas ocasiones, pero estaban demasiado ocupados con la guerra del exterior y las familias sin hogar como para preocuparse por un asunto tan "banal", palabra dicha por ellos mismos. Lo mismo ocurría con la policía militar- Tiene que haber algún modo, algo…pero no se me ocurre nada.

-¿Y si… y si de verdad Eren se ha ido para no volver? ¿Y si se ha quedado en Sina con Levi? ¿Y si…?

-¡Deja de decir gilipolleces, Armin! ¿Cómo demonios se te ocurre que nuestro Eren se pueda quedar con alguien como él?

Armin soltó un largo y profundo suspiro.

-No te diste cuenta, ¿verdad?

-¿De qué?

-¿No te diste cuenta ni una sola vez de cómo se le iluminaban los ojos a Eren cada vez que miraba a Levi? ¿De que en él había algo más que solo agradecimiento?

-Estás mintiendo…- la voz se le estaba comenzando a quebrar.

-Es solo una teoría, pero lo más probable es…

-ESTÁS MINTIENDO.

-Mikasa…

-Eren no puede…no…- dos lágrimas rebeldes se escaparon de los ojos de la asiática, pero no tardó en recomponerse- Eren no puede estar enamorado de alguien así ni tampoco nos abandonaría. Por eso no voy a desistir.

-Pero dentro de pocos días se nos acabará el dinero… deberíamos ir con mi tía y pensar en algún plan o algo.

-Tú puedes irte si te da la gana. Yo no me muevo de aquí si no es con Eren. ¿Me entiendes?

Con un renovado tono de furia en su voz, volvió a levantarse para golpear de nuevo las puertas. Los golpes eran sonoros y molestos para todo aquel que estuviera cerca.

Pero dentro de la mansión no se podía oír nada del exterior, pues otros ruidos sonoros y agudos comenzaron a llenar las habitaciones y pasillos. Eran los gemidos de Eren que, bajo el cuerpo y las manos de Levi, había dejado de reprimirlos para dar paso a una serie de incoherencias y gritos causados por el placer. Se encontraba abierto de piernas cuan flexible era, recibiendo con gusto las incontrolables sacudidas de Levi. Este se encontraba al borde del éxtasis y ya no podía parar. Le estaba penetrando con un ansia animal, pero a la vez con mucho cuidado de no lastimarlo; Eren todavía seguía marcado, tanto material como mentalmente, por la etapa oscura de cautiverio y torturas. El mayor continuó estimulando el miembro de Eren para que eyaculara un poco antes de que lo hiciera él. Levi, que se encontraba encima, cayó rendido junto al delgado cuerpo del joven. Había recuperado algo de peso y el pálido de la piel había desaparecido, pero todavía se encontraba muy débil. En cuanto recuperó el aliento, se giró en busca del cuerpo del noble.

-Rivaille… ¿qué ha sido de Mikasa y Armin?

Pero no respondió. Se había dormido.

O al menos eso era lo que Rivaille quería que Eren creyera.

Emitió un imperceptible gruñido de frustración. Aquella historia se estaba repitiendo a lo largo de una semana y le estaba empezando a carcomer los nervios.

Rivaille ha cambiado por completo y ha podido por fin dejar atrás la maldición que Erwin le había echado. Ahora se ha convertido en un hombre cariñoso (dentro de sus posibilidades), pasional y atento. Era evidente que estaban más unidos que nunca e incluso podría decirse que han comenzado una relación. Pero habían cosas que lo desconcertaban, y una de ellas era que nunca le respondía a la pregunta anteriormente mencionada.

Y lo más desconcertante era que no siempre evadía las preguntas con el silencio, precisamente.

"¿Dónde están Mikasa y Armin?". Después de esa pregunta, Levi le agarraba del mentón con firmeza y lo besaba con pasión. Las quejas se apagaban en la lengua del otro y la preocupación daba paso a un estado de embriaguez provocado por el placer. Lo estaba callando con el sexo. También, después de que ambos terminaran y Eren volviera a hacer la pregunta, Rivaille se hacía el dormido y lo ignoraba. Tampoco se atrevía a insistirle. En el fondo, todavía seguía teniendo miedo.

Una lágrima rebelde comenzó a recorrerle la mejilla. Últimamente lloraba mucho y ni sabía el porqué. Solo la presencia del mayor conseguía reconfortarlo, pero debía poner los pies en la tierra y preocuparse por Mikasa y Armin. Juró que los protegería y ya iba siendo hora de cumplirlo.

Rivaille, que estaba supuestamente dormido, le escuchó sorberse la nariz. No pudo evitar sentir un atisbo de culpabilidad, pero sustituyó inmediatamente aquel pensamiento por otro: aquellos dos eran el único estorbo entre ellos. Eren quería ir donde ellos estuvieran, de modo que suponía una molestia a la hora de cumplir con su plan de llevárselo fuera de los muros. Y últimamente estaban resultando ser especialmente pesados y ruidosos. Se tiraban toda la mañana y gran parte de la tarde en las puertas de la mansión, tocando el timbre y dando golpes. Aquello era especialmente molesto, pues los sonidos llegaban hasta el comedor y, si Eren lo llegara a escuchar, querría salir de inmediato y sus planes se irían al traste. La mejor solución, de momento, era seguir manteniédolo en la primera planta. Si Mikasa y Armin desaparecían, la última barrera de Eren desaparecería también. Pero no, no podía matarlos… a no ser… claro…

Sonrió para sus adentros.

-Deberíamos de contratar a alguien para que se colara en la casa e investigara. Un espía, un detective… lo que sea.

-Pero, Mikasa… si no tenemos dinero ni para pagar el hotel una semana más, ¿cómo vamos a contratar a un espía? ¿Qué le damos a cambio? ¿Piedras?

Estaban caminando por las estrechas calles de los barrios bajos de Trost. Su hotel se encontraba cerca; ya no les quedaba a penas dinero y se habían visto obligados a cambiarse a un hotel más barato y malo. Las calles estaban abarrotadas de gente y el nerviosismo y la histeria se hacían más presentes con cada día que pasaba. La guerra se estaba acercando a Rose y no era sorpresa que el primer distrito en ser atacado fuera Trost.

Mikasa no contestó a la pregunta de Armin, sino que comenzó a mirar con el rabillo del ojo hacia atrás con insistencia y nerviosismo.

-Oye…no estarás pensando en robarle a alguien, ¿verdad?

-Silencio. Nos están siguiendo.

-¿Qué?

Armin se atrevió a mirar con disimulo, pero no vio nada sospechoso a simple vista. Había demasiada gente, y todos parecían estar demasiado concentrados en sus preocupaciones como para estar pendientes de ellos. Pero más lejos… divisó tres personas encapuchadas que vestían largas capas de color verde oscuro. A simple vista parecía que actuaban como cualquier otro ciudadano, pero lo cierto era que iban siempre en la misma dirección que ellos, y cada vez más cerca.

-Mikasa, ¿qué hacemos?- preguntó en susurros.

-Vamos a aligerar el paso. Sígueme.

Comenzaron a meterse por calles cada vez más estrechas y concurridas, pero los encapuchados les iban pisando los talones, no importa lo rápidos que fueran ellos dos. Debían tener algún tipo de preparación física, pensó Mikasa. En un último intento, la asiática agarró a Armin de la camisa y lo metió con ella a una callejuela especialmente estrecha y oscura por la que no pasaba nadie. Mikasa se quedó allí plantada, esperando con los puños en alto.

-¿¡Estás loca!? ¿No me digas que vas a…?

-Esos tipos quieren algo de nosotros, ¿no? Pues voy a dar la bienvenida.

No hizo nada más que aparecer la primera sombra encapuchada y Mikasa ya había lanzado un puño en aquella dirección. Habría sido un golpe certero si no hubiera sido porque aquel individuo la agarró con fuerza de la muñeca, con tanta fuerza que la paró en seco, seguido de una llave que la tiró al suelo ipso facto.

-¡Mikasa!

Estaba claro que aquella persona estaba entrenada. El golpe de Mikasa había sido rápido, y no todo el mundo podría haberlo parado con tanta facilidad. Lo cierto era que el encapuchado era alto y fornido, según la poca figura que dejaba ver. A los pocos seguros aparecieron las otras dos figuras. Uno era todavía más alto que el segundo, pero no tan ancho, y el otro era visiblemente el más pequeño de los tres.

Armin se temía lo peor, pero justo cuando estaba dispuesto a abalanzarse contra ellos, el encapuchado fornido habló.

-Esas no son formas de tratar con la gente, muchachita. Hemos venido a hablar, podéis estar tranquilos- se quitaron las capuchas y pudieron por fin ver sus rostros. El fornido resultó ser un chico rubio de cejas marcadas y nariz aplastada. El alto tenía el pelo negro y rostro de buena persona, pero no por ello menos peligroso. El encapuchado bajo resultó ser una chica rubia de nariz pronunciada y ojos azules fríos como el cristal, pero no tan fríos como su mirada. La capa de uno de ellos estaba medio abierta y dejaba a la vista que llevaba puesto un uniforme con el símbolo de la cabeza de un unicornio.

-La policía militar…- si Armin esperaba entablar conversación con alguien, desde luego se imaginaba con cualquiera menos con alguien del ejército- ¿Vais a ayudarnos? Estamos en una situación muy delicada, a penas tenemos dinero…

-Para el carro, chaval- contestó el rubio- ¿Qué te crees que somos, Militares Sin Fronteras? No hacemos las cosas sin ánimo de lucro, y aún menos hemos venido para escuchar tus problemas.

-¡Pero esto es mucho más importante que lo que tengas que contarnos!- Mikasa se levantó inmediatamente y comenzó a hablar sin control, nerviosa- Nuestro amigo lleva secuestrado más de dos meses, ¿entiendes? Es mi hermano y-

-¿No te he dicho que no vengas a contarme tus problemas?- la interrumpió.

-¡Es mi hermano!

-Hemos venido aquí para hablar de otros temas, no de tu dichoso hermano.

-Los militares apestáis- escupió Mikasa-. Solo os movéis por vuestros propios intereses y por el dinero. Tienes la cabeza llena de serrín y no puedes ver más allá de tu enorme nariz.

El moreno reprimió una carcajada.

-¡Enana de mierda! ¡Te voy a dejar la cara hecha escombros!- levantó el puño y lo dirigió hacia la asiática. Ella repitió el gesto.

Antes de que se dieran cuenta, la pequeña figura de la muchacha rubia se había interpuesto entre los dos y les sujetaba el puño sin hacer el menor esfuerzo.

-Dejad las chiquilladas para el patio del colegio- dijo en un tono más frío que sus propios ojos.

Mikasa iba a hablar, pero ella la paró en seco.

-Antes que nada, voy a presentarnos- señaló a los dos hombres-. El gorila se llama Reiner Braun y el tío alto como una pica es Bertholdt Fubar. Yo soy Annie Leonhardt, y los tres formamos parte de la Policía Militar. Es cierto que ahora estamos más ocupados que nunca y que nos cuesta atender a todos, pero hay un tema que nos interesa y en el que creemos que estáis involucrados.

-¿Involucrados, nosotros? Si es porque un día robamos, eso era necesario…

-Cosas como esas suceden a diario, y es por pura necesidad, así que descuida. Venimos a hablar de Levi Smith.

Esta vez Mikasa y Armin quedaron en absoluto silencio. Annie continuó.

-Sabéis de sobra que estamos en tiempos de guerra, y en la guerra se hace cualquier cosa con tal de terminar vencedores. Pues bien… dentro de los muros hay mucha gente de los países exteriores (nuestros enemigos), que trajimos aquí como rehenes. Pues resulta que hay muchos que consiguieron escapar o que adquirieron nuevas identidades para pasar inadvertidos, y este es el caso de Levi… o mejor dicho, Rivaille.

-¿Qué quieres decir..?

-Hemos estado investigando, y resulta que no es de Rose, sino de Francia- explicó Reiner-. Vino aquí como esclavo hace ya más de diez años, pero por lo visto fue adoptado por Erwin Smith, uno de los nobles más ricos de Rose. Aunque la verdad es que hace años que no se le ve el pelo… debe de haberse mudado a Sina, o vete tú a saber. Pero resulta que su ahijado está aquí, y técnicamente es ciudadano de Rose, pero en el fondo es francés. Y los franceses son nuestros enemigos… ¿sabéis por dónde van los tiros?

- Un momento, un momento- saltó Armin-. He hablado alguna vez con él, y no tiene acento ni nada. ¿Seguro que es francés?

-No hemos venido aquí a discutir sobre fonética- se exasperó Annie-. Y puede perfectamente haber escondido el acento, todo con tal de pasar desapercibido. El meollo del asunto es que no podemos arrestar y tomar como rehén a un noble tan poderoso de buenas a primeras, sobretodo porque tiene todos los papeles de la nacionalidad en regla. Necesitamos alguna "excusa" más, algo que nos de soporte suficiente para tener motivos de verdad para arrestarlo. Hemos podido observar que habéis estado merodeando por su mansión durante horas, y no parecía que estuvierais muy contentos. ¿Conocéis algún trapo sucio suyo? ¿Sabéis si está implicado en alguna trama de corrupción o de drogas? ¿Sabéis algo?

Mikasa se puso en tensión.

-Tenemos una teoría que es casi al 100% cierta.

-Explícate- las cejas de Reiner se arquearon todavía más.

-¿Recuerdas que te hablé antes de mi hermano?

-Sí, tu hermano secuestrado. ¿Y qué?

-Adivina quién lo ha raptado…

Una sonrisa de victoria se dibujó en la ancha boca del rubio.

-Seguidnos. Tenemos mucho de qué hablar.

Las colinas eran inmensas, preciosas y llenas de vida, tan cercanas, y a la vez tan lejanas. Eren solo podía verlas desde los grandes ventanales de su cuarto. Todavía no había salido de la casa desde que había despertado, ni siquiera había podido bajar a la planta baja o al jardín a tomar aire fresco de verdad. Cuando Levi observaba que el nerviosismo y la ansiedad comenzaban a carcomerle, comenzaba a decirle palabras llenas de ternura.

-No tienes de qué preocuparte, mi amor- le susurraba muchas veces en el oído de una forma que hacía estremecerlo-. Pronto saldremos de este lugar y viajaremos a Francia. También vendrá Hanji con nosotros. Daremos todos los paseos que quieras y te enseñaré lugares que tus ojos jamás han visto. ¿Te gusta la idea?

Pero el menor nunca contestaba; se limitaba a mirar al infinito con aire ausente. Quería ir, claro que quería ir, pero ¿qué pasa con sus amigos? No iba a ir a ninguna parte sin ellos. Además, el hecho de que no le dejara salir de la primera planta le estaba comenzando a inquietar. ¿Y si seguía secuestrado, pero solo ha cambiado su manera de actuar con él? Aquella encrucijada de pensamientos le revolvía el estómago y le daban ganas de vomitar. Justo cuando estaba a punto de ir al baño, unos brazos le rodearon el pecho. Le gustaba y le hacía gracia cuando Levi lo abrazaba por detrás, pues era más bajo y le costaba abrazarlo por encima de los hombros, así que le rodeaba el pecho.

-Veo que te gusta mirar el paisaje. En Francia verás cosas aún más hermosas.

Eren se armó de valor para decir lo que realmente pensaba.

-Rivaille…no sé si realmente quiero…

-Ah, no digas tonterías, cariño- comenzó a besarle el cuello con ternura.

-Rivaille, por favor…- notó como todo el vello de la nuca se le erizaba ante aquel contacto.

-Vamos, déjate llevar…- comenzó a recorrer las manos por su torso y estómago por debajo de la camisa- Te gustará. Siempre te gusta.

-Por favor… dime dónde están Mikasa y A…ah…- justo en aquel momento, el noble había comenzado a masajear el miembro de Eren con lentitud experta. Sabía que aquello le encantaba al menor y que lo callaría. Llevó los dedos de la otra mano dentro de la boca del chico e hizo que los chupara. Sabía perfectamente dónde acabarían dentro de unos minutos.

Habría continuado con su labor de no ser porque notó varias gotas tibias chocar contra la mano que había puesto en el rostro del joven.

-Eren… ¿estás llorando?

Le sirvió como respuesta el sonido que hizo al sorberse la nariz.

-Ven, mírame- retiró las manos, muy a su pesar, y le hizo que se girara hacia él- ¿Por qué lloras, mi amor?

Que le llamara de aquella manera hacía que le latiera el corazón más deprisa.

-Necesito saber… qué ha sido de Mikasa y Armin… necesito saberlo… Son lo único que me queda a parte de ti…

Otra de las razones por las que lloraba era porque, cada vez que Levi lo masturbaba, se olvidaba por completo de sus amigos y se entregaba sin miramientos a él. Aquello le hacía sentir sucio y rastrero, pero jamás se lo haría saber.

Rivaille lo miró con seriedad, y el joven no pudo evitar sentir un atisbo de miedo. ¿Acaso iba a pegarle por ser tan osado con aquella petición? ¿Lo iba a volver a encadenar?

-Verás, Eren…- titubeó- te he estado ocultando la verdad, es cierto. También me he hecho el dormido para no responderte.

-Entonces, ¿me dirás dónde están? – una mirada radiante de esperanza iluminó el rostro del chico y le hacía parecer más niño, menos maltratado por la vida.

-El caso es que no te lo quería decir porque…verás…- el rostro de dolor de Levi hizo que a Eren se le viniera el mundo encima en cuestión de segundos- Hubo un atentado a pocos metros del hotel donde se hospedaban, y, por desgracia, ellos estaban allí. Lo siento, Eren, lo siento muchísimo…

-…muertos…

De repente, cientos de imágenes comenzaron a venirle a la mente, como si de una película de diapositivas se tratara: ellos tres de pequeños, en su primer día de colegio, en casa de Eren jugando, escapando de la guerra, dándose calor para no morir de frío…

Ahora todo aquello se había esfumado. Ya no quedaba nada. Habían muerto.

Un vacío inmenso se apoderó de él. ¿Qué iba a hacer sin ellos? ¿Cómo iba a seguir hacia adelante? ¿Qué pasó con su promesa de protegerlos? Entonces pensó en Levi, y una serie de sentimientos encontrados comenzaron a luchar entre sí. Si no lo hubiera secuestrado, probablemente ya no estarían en Trost y se habrían encontrado muy lejos del atentado. Pero… ¿y si Eren está vivo gracias a Rivaille? ¿Y si ahora puede dedicar su vida a compartirla junto a él? ¿Debería sentirse agradecido o guardarle rencor? ¿Debería amarle u odiarle?

No… a aquellas alturas ya no podía odiarle…era su único apoyo, su único ser querido con vida. Lo necesitaba a su lado o se volvería loco.

El dolor comenzó a llenar cada rincón de su alma, y era insoportable. Necesitaba sacárselo de encima, expulsarlo, aunque fuera solo unos instantes. Solo conocía un método que le abstraía de todo sufrimiento, y se sintió todavía más miserable por lo que iba a hacer a continuación.

Hizo algo totalmente inesperado para Rivaille: lo agarró por detrás de la cabeza y lo condujo hacia la zona de la entrepierna.

-¿Eren…?- hasta él estaba sorprendido.

-Baja…el pantalón…

-No sé si es el momento más adecuado para…

-Me mudaré contigo a Francia, pero, por favor, hazlo. Te lo ruego…

Y lo hizo. Porque por fin se había salido con la suya y, también, por todo aquel sufrimiento que le había causado y que era falso. Por eso le dio el beso francés más exquisito que iba a probar en toda su existencia y las siguientes.

Los problemas salieron por los aires durante un buen rato.

-Vamos a ver…- Reiner se pasó las manos por las sienes- Me estás diciendo que tu hermano trabajaba para Levi. Todas las noches regresaba a casa, hasta que hubo una noche que desapareció y que, a los pocos días, llegó una carta escrita por él diciendo que se había mudado a Sina para limpiar la nueva casa de Levi, que era donde se iba a mudar.

Se encontraban en la habitación destartalada del hotel. Había poco espacio y algunos tuvieron que quedarse de pie.

-Dijo que por motivos de trabajo, pero de eso hace ya 3 meses, y es muy raro que no hayamos vuelto a saber nada de él…

-¿Sabes si la carta estaba escrita de su puño y letra?

Mikasa se quedó pensativa.

-El caso es que era su letra, pero estaba llena de tachones, y muy mal hecha, como si la hubiera escrito con prisa. Me extrañó mucho que se fuera sin despedirse ni nada.

-Entonces Levi os explicó meses después que todavía seguía allí y que le faltaba poco para mudarse y que Eren regresara pero que, según pudisteis ver, tenía la casa totalmente en orden, sin signos de estar de mudanza.

-Exacto.

-Lo que no entendemos- explicó Armin- es qué motivos tendría para secuestrarlo. Se llevaban muy bien, y me atrevería a decir que se tenían un afecto muy especial…

Un silencio se apoderó de los tres militares. Bertholdt, que se había limitado todo el rato a escuchar, bajó la cabeza y musitó en voz baja.

-Los nobles tienen mucho tiempo libre y son caprichosos. Cuando se encaprichan con algo no paran hasta conseguirlo.

-Q-¿qué quieres decir con eso?- Mikasa estaba cada vez más cerca de la verdad.

-¿Por qué un noble iba a ofrecer trabajo y cobijo a un niño que no sabe hacer gran cosa, pudiendo contratar personal de calidad? ¿Por qué le estaba ofreciendo tantas facilidades a él y, por consecuencia, a vosotros. La respuesta es fácil: Levi quiere tenerlo a su disposición las 24 horas, solo para él, como un pájaro enjaulado.

-¿Estás 100% seguro de lo que hablas?- Mikasa estaba asustada ante aquella respuesta.

-Mira… te voy a contar la historia de un chiquillo que era pobre y apenas tenía para comer- se mirada se perdió por la habitación-. Un día se encontró con un noble apuesto y rico que le ofreció cobijo y comida. Todo parecía perfecto hasta que aquel noble lo encerró y nunca más le dejó salir de aquel cuarto para tenerle como su mascota sexual. Todo aquello porque aquel noble se había encaprichado de aquel chico. El capricho y el aburrimiento de los nobles no conocen límites.

-¡Pero eso es horrible!- Armin estaba alarmado. Nunca había oído algo así- ¿Y qué pasó con aquel pobre chico?

-A los pocos años descubrieron el secuestro y el noble fue ejecutado. El muchacho consiguió enderezar su vida y entrar en la Policía Militar. Y aquí estoy.

Mikasa se compadeció un momento del pobre Bertholdt y de su oscuro pasado. La pena dio paso a una rabia inmensa. Eren…su querido hermano… ¿juguete sexual de un noble asqueroso? Lo iba a pagar caro.

-Por favor, tenemos que ir ya a por ese hijo de puta. ¡No pienso dejar que una persona así toque a mi hermano!

-Para el carro, bonita- la calmó Annie-. Esto no debe de hacerse de la noche a la mañana. Tenemos que informar del caso y meditar las cosas. Está claro que si toda esta hipótesis es real, le va a caer una buena a ese noble de pacotilla. Vosotros de momento tenéis que actuar como habéis hecho siempre. Si al día siguiente no os ve, es posible que sospeche que habéis ido a la Policía Militar o algo.

-Está bien- asintió-. Solo pido una cosa.

-¿El qué?

-El día que entréis para arrestarlo…- sonrió maliciosamente- permitidme que sea yo quien le parta la cara.

-Perfecto.

Eren se ha vuelto un viciosillo...no, seriously, el pobre no sabe cómo calmar su ansiedad, y bueno...ahí está Rivaille para ayudarlo. ewe En cuanto a lo del beso francés... no sé si en otros países se usará el mismo nombre, pero en España se dice así. No creo que haga falta explicar qué es..xD Quiero actualizar más a menudo, pero voy al revés del mundo y me entra la inspiración cuando empiezo la uni. Soy así de lista -_-'

Escribidme reviews con vuestra opinión sobre este capítulo, o qué creéis que pasará, o lo que queráis :3 Nos leemos!