¡Vuelvo de entre los muertos, después de más de un año! He de decir que no tengo excusa para mi mega-retraso. Puede que esté menos motivada, que tenga mucho trabajo o simplemente que el yaoi ya no me llama tanto la atención. Pero hay una cosa que es cierta, y es que los reviews que he ido recibiendo estos últimos meses, después de más de un año, me han dado muchos ánimos para terminar este fic. ¡Muchas gracia, en serio!
La estancia en aquel calabozo no se podía considerar precisamente agradable: la celda era fría y húmeda y unos grilletes en las manos le impedían moverse más de dos metros, por lo que tenía que hacer sus necesidades en un orinal. Sin embargo, en comparación con su cautiverio con Erwin Smith, los calabozos de la Policía Militar eran una posada reconfortante.
Ya había pasado un mes desde su encarcelamiento a la espera de ser juzgado: asesinato de un noble, secuestro y violación. Era bastante probable que acabara colgado en menos de dos semanas, pero aquello no era lo que más lo atormentaba. El rostro de desconcierto de Eren, cada segundo que pasaba tras la aparición repentina de Mikasa y Armin... cada segundo mostraba cómo iba dándose cuenta, con una rapidez escalofriante, de todas y cada una de las mentiras que Levi le había dicho.
Tampoco tuvo tiempo de explicarle nada. Al poco lo dejaron inconsciente y se los llevaron por separado. A día de hoy no ha vuelto a saber nada de él ni de su paradero. ¿Estará en otra ciudad? ¿Se lo habrán llevado fuera de los muros de Rose? ¿Le odiará? Un gruñido de frustración se escapó de entre sus dientes.
"¡¿Qué podía hacer yo?! Esa fue la mentira más ruin que podría haber dicho jamás... pero prefería aquello a ser sincero y que Eren se hubiera alejado de mí para buscarlos."
No sabía por qué, pero todavía conservaba una pequeña llama de esperanza dentro de él de que volvería a verlo, de que volverían a estar en su pequeña burbuja donde nadie más podía entrar. Pero tenía que hacerse a la idea de que eso jamás volvería a ocurrir, no sería tan desgraciado si lo aceptaba de una vez por todas. Y, aunque lo volviera a ver, sabía de sobra que ya no sería lo mismo.
…
…
Se encontraba en un estado intermedio entre el sueño y la vigía cuando de repente sintió una patada en las costillas que le hizo soltar un grito de dolor. Ya se pudo imaginar quién había sido antes de verle el rostro.
- Mikasa... tú...
En aquella semana se había vuelto algo habitual las "visitas" de la asiática. Se pasaba por allí justo cuando Levi por fin conseguía conciliar el sueño, despertándolo a patadas e interrogándole. Aquella vez no iba a ser diferente... o eso creía él.
- Adivina qué ha ocurrido, psicópata estúpido- el tono gélido de aquellas palabras le hacían temer lo peor.
- Si te crees que hoy vas a conseguir hacerme hablar, estás muy equivocada, bonita.
- No, esta vez no pretendo hacerte hablar. Ya lo ha hecho otra persona por ti.
- ¿Eren...?
- Así es- lo agarró fuertemente del cuello y lo levantó casi sin problemas. Resultaba evidente que la salud del noble se había debilitado en aquella semana- Eres el pedazo de mierda más miserabe que he tenido la desgracia de conocer. ¿¡Cómo te atreves a...?!
- No sabes nada de lo que ha ocurrido entre los dos en realidad, así que te callas la boca- consiguió decirle de la manera más digna posible.
- Oh, disculpa. No sabía que pegar a una persona, violarla y tenerla encerrada en contra de su voluntad significa amarla. Será que no sé leer entre líneas.
- Eren y yo habríamos sido muy felices de no haber sido porque estabais vosotros dos en medio. Lo habéis intentado apartar de mi camino.
- Eso queríamos, y eso hemos conseguido- lo soltó, dejándolo en el suelo de malas maneras. Eren va a desaparecer de tu vida para siempre. Es más, si alguna vez sintió algún tipo de extraño y enfermizo afecto hacia ti, te puedo asegurar que ahora ha sido sustituido por repugnancia- se alejó del noble y de la celda, dejando a Levi más destrozado que nunca.
- Por vuestra culpa... por vuestra puta culpa...
Agachó la cabeza. No quería que nadie lo viera llorar.
…
…
*Hace cuatro semanas...*
- Vamos a ver... Eren, ya estás a salvo, no es preciso que sigas callando más. ¿Entiendes?- dijo Reiner con un gesto que denotaba más desesperación e impaciencia que comprensión- Sabemos que lo has pasado muy mal, pero necesitamos que nos cuentes exactamente qué es lo que ha pasado para que podamos juzgar a ese tío.
-...
- ¿Y bien...?
- ….No ha pasado nada...
- ¡La madre que lo parió!- le dio un golpe tan fuerte a la pared que casi tiembla
- Haz el favor de tener paciencia con él, ¿quieres? -Mikasa se encontraba al lado de Eren- ¿Ves? Ya lo has hecho llorar.
- Al final seré yo quien se eche a llorar. ¡Llevamos más de tres días haciéndole preguntas y no nos ha respondido ni una! Hasta un muerto hablaría más.
- Parece mentira que seas policía -. Le reprochó Armin con dureza- Eren ha sufrido mucho, y ahora se encuentra en shock. Solo necesita tranquilidad.
- Puede que en tu mundo de fantasía y unicornios haya espacio para la paz y la tranquilidad, pero estamos en el mundo real, y nos encontramos ante un caso de secuestro y posible violación. ¡Ese tío tenía hasta el cadáver de Erwin Smith en el sótano!
- N-no sabemos si ha sido violado de verdad... - la sola idea de la violación le puso los pelos de punta a Mikasa.
- No lo sabemos, es cierto -. Intervino Annie- Pero su cuerpo presenta múltiples cicatrices que antes no tenía. Los análisis de sangre muestran carencias de vitaminas y anemia, por no hablar de su estado mental...
A Mikasa no le gustaba la presencia constante de la Policía Militar. Seguro que si no le hubieran agobiado tanto con los interrogatorios, Eren ya habría hablado. Intentó mantener la calma.
- Seguro que Eren nos lo contará todo si tenemos paciencia con él. ¿Verdad que sí, Eren?
El joven se atrevió, después de tres días, a alzar la mirada más allá del suelo. Sus ojos se encontraron con los de Mikasa después de tanto tiempo. ¿Por qué no podía alegrarse de que sus amigos en realidad estuvieran vivos? ¿Por qué no podía dejar de atormentarse? ¿Por qué tiene que ser todo tan difícil?
Aquellos días le sirvieron de reflexión para comprender lo que había pasado: Rivaille le mintió. Le mintió para que siguieran juntos. Pero aquella mentira fue tan cruel y despiadada... Es cierto, en todo aquel tiempo le violó tantas veces que perdió la cuenta, le pegó, lo dejó sin comer ni beber... ¿Cómo iba a explicar todo eso? ¿Cómo iban a entender que la conclusión de todo aquello es que se aman? Ni siquiera él se entendía a sí mismo.
- Yo...
- ¿Qué nos quieres decir, Eren?
- No lo entendéis... - no podía contener los sollozos – Lo hizo porque no se quería separar de mí...
- Está como una cabra –. Reiner perdió la paciencia por completo – Vamos a hacer una cosa: te violo y nos enamoramos, ¿vale?
- ¡Tú no sabes nada!
- ¡Ni quiero saberlo! Lo único que sé es que tu súper amigo tiene los días contados.
- ¡NO! ¡Llevadme con Rivaille ahora mismo! - Hizo el intento de levantarse y salir corriendo, pero Mikasa lo agarró con fuerza - ¡Dejadlo en paz, él también ha sido una víctima!
- Llevadlo a su habitación. Poco más podremos hacer hoy.
Y, entre gritos y maldiciones, se llevaron a Eren. Reiner y Annie también abandonaron la estancia. Bertholdt permaneció un rato allí, con la vista perdida en el infinito y pensativo.
…
…
Era de noche y Eren se revolvía en medio de un inquieto sueño. En él se mezclaban varios recuerdos, como su primer beso con Rivaille, las veces que se bañaron juntos, su primera vez juntos, sus caricias... hasta que de repente apareció un recuerdo en el que le estaba llenando la cara a golpes. Era horrible, asfixiante, y podía sentir hasta el dolor. Lo sentía demasiado, se estaba volviendo insoportable...
… hasta que despertó y vio que alguien le estaba pegando de verdad.
No le dio tiempo a abrir los ojos del todo para ver la cara de su agresor. De repente paró, lo cogió del cuello y lo tiró al suelo con brusquedad. Aquella persona lo atrapó en el suelo, impidiendo que pudiera moverse. En ese momento pudo ver el rostro de aquella persona.
- ¡MIKASA! ¿Estás loca o qué?
- ¿No te gusta?
- Es bastante obvio que no. Suéltame, joder.
Pero Mikasa le impidió que se moviera.
- ¿Y si te digo que no, qué harás? - La frialdad de Mikasa era escalofriante - ¿Y si te meto un palo por el culo, querrás seguir siendo mi amigo?
- Vete a la mierda.
- ¿Ves? No te gusta que te peguen ni que te violen. No creo que quisieras seguir siendo mi amigo si lo hiciera. ¿Por qué querrías ser pareja de una persona que te ha hecho todo eso?
- No sigas, por favor... - Eren se volvió a derrumbar.
- Es que es así, debes ser lógico y hacer caso de lo que diga tu cerebro y la lógica.
- No sé qué me pasa, Mikasa... sólo quiero dejar de sufrir tanto.
Mikasa lo levantó, esta vez con mucho cuidado y suavidad, y lo abrazó con ternura.
- Todo volverá a ir bien. Volvemos a estar los tres juntos y nada podrá separarnos. Pero antes debes enfrentarte a tus temores y superarlos. ¿Verdad que a partir de ahora querrás colaborar?
- Sí, te lo prometo.
- Gracias, Eren.
Lo que Mikasa no sabía era que Eren aceptó a entrar en terapia porque sabía que, tarde o temprano, tendría que aceptar, pues era la única opción que tenía. Además, ya se había hecho a la idea de que había perdido a Rivaille para siempre.
Se intentó concienciar de que era verdad aquel dicho de que el tiempo lo cura todo.
…
…
Ya habían pasado casi cuatro semanas desde que lo llevaron a las disposiciones de la Policía Militar y, la verdad, se encontraba más fuerte que nunca. La dieta especial para ganar peso y fuerzas estaba dando sus frutos, había comenzado a hacer ejercicio y la terapia le había hecho aumentar la autoestima que tanto necesitaba. Podía decirse que, en cierta medida, se encontraba satisfecho. Llegó el día en el que le tocó contar todo lo que había vivido durante su cautiverio. Con un esfuerzo sobrehumano consiguió contarlo todo sin a penas llorar. Sabía que ejecutarían a Levi dentro de poco, pero quería volver a su vida normal cuanto antes. Tampoco podía lamentarse por la muerte de Levi, pues en aquellas cuatro semanas le habían estado inculcando el ocio hacia él como medida para olvidarlo. En gran parte había funcionado.
Tras el testimonio, se suponía que ya podían abandonar las disposiciones de la Policía Militar. Antes de hacerlo, Reiner le agarró del hombro.
- Estamos muy contentos de que al final todo haya salido bien. Has sido muy fuerte – sonrió.
- Todo ha sido gracias a vosotros – Eren no sonreía.
- Antes de que os vayáis, me gustaría que vinieras conmigo.
- ¿Dónde?
- Tú sígueme.
- No tardes, Eren – dijo Armin, preocupado. - Tenemos que irnos a Sina antes de que la situación se ponga peor en Rose.
- Tranquilo, no tardará mucho. Acompáñame.
Se adentraron en una puerta que dio paso a un gran laberinto de celdas. El corazón de Eren se empezó a acelerar.
- ¿Por qué me llevas aquí? - dijo, nervioso.
- Voy a dejarte que cumplas una mini-venganza.
- Te refieres a...
- Me iré fuera del calabozo y tú saldrás cuando te hayas quedado a gusto, ¿te parece? Pártele bien la cara, que se quede irreconocible. Hazle pagar por todo lo que te ha hecho.
Eren respiró profundamente.
- Está bien.
Reiner se alejó y él siguió hasta el final del camino, donde se encontraba su destino. Cada paso sumaba una duda más en su interior, pero el odio que pesaba sobre él por la terapia tenía más fuerza. Finalmente llegó a la celda y la abrió sin temblar.
- ¿Otra vez tú, zorra? - gruñó Levi antes de alzar la cara – No tengo ganas de ver tu puta ca...
Después de más de un mes, la mirada de los dos se volvieron a encontrar. La cara de Levi se iluminó.
- ¡Eren! - intentó acercarse a él lo que le permitieron las cadenas – Oh, Eren... Te he echado muchísimo de-
No pudo continuar la frase. Eren le cruzó la cara de una patada que lo estampó contra la pared. La mirada de Levi era una mezcla entre la sorpresa y el horror.
- ¡Eren! ¿¡Por qué has hecho eso!?- la respuesta fue esta vez un puñetazo.
Empezó a llenarlo de golpes, pensando solo en todo lo que había sufrido todo aquel tiempo, pensando en la venganza que le habían dicho que tenía que cumplir. Levi se quedó en el suelo, jadeando.
- Ya veo... Ya me parecía extraño que te hubieran dejado venir aquí.
Eren no quiso contestar de nuevo. No debía dudar. Debía cumplir su venganza. Y así continuó.
Comenzó a desabrocharse los pantalones y, acto seguido, bajó los de su ex-amante. Ahora le haría sentir todo lo que él había sufrido. Antes de penetrarlo, un pensamiento fugaz se cruzó por su cabeza:
"¿Es esto lo que quiero de verdad?"
Al final hizo lo que estaba tratando de evitar todo el rato: mirarle a los ojos. En ellos no veía odio, ni rabia, ni siquiera enfado. Solo pudo vislumbrar una tristeza infinita, una mirada de derrota ante lo que iba a ocurrir. Vio los ojos de aquel Levi que, al igual que él, vivió con miedo y desesperación por no encontrar la salida, aquel Levi que era violado por Erwin Smith.
"¿Por qué no puedo hacerlo?"
La maldición de Erwin... no podía dejar que lo corrompiera por dentro.
- Eren... - se atrevió a alzar una mano hacia su mejilla.
"Porque los dos somos iguales".
- Rivaille, no puedo hacerte esto – murmuró mientras se iban acercando más. - Perdóname...
"Porque él siempre consigue desmontar todos mis esquemas".
- No importa. Solo necesito tenerte cerca para estar bien.
Y ya no fue necesario decir nada más. Disfrutaron al máximo de aquel breve contacto de sus labios. Sabían que no duraría mucho.
- Eren... ¿qué hacemos?
- No lo sé... la cosa pinta muy mal para ti.
- No puedo dejar que me maten – el mayor comenzó a ganar un poco más de fuerzas y confianza. - No ahora que volvemos a estar juntos.
- Permitidme que os eche una mano.
Una silueta alta apareció delante de la celda.
- ¡Bertholdt! No le digas a nadie de esto, por favor – le suplicó Eren.
- No lo haré, puedes estar tranquilo. Os voy a ayudar – con paso decidido avanzó hasta Levi y lo desencadenó.
- P...¿Pero tú no eres un policía? - Levi no salía de su asombro.
- Soy un policía que pasó por la misma situación que vosotros. Me enamoré del noble al que servía, él se aprovechó de mí y me tuvo encerrado durante meses. Al final, a su manera, aquel noble también se enamoró, pero ya era demasiado tarde. Lo pillaron y lo ejecutaron. Siempre se me quedó dentro aquella espina de qué habría pasado si hubiéramos seguido juntos.
- Creo que puedo entenderte – murmuró Eren con tristeza.
- Y yo...
- Entre vosotros puedo ver ese cariño que yo nunca vi con aquel hombre. Por eso mismo te dejaré libre. Pero vete rápido antes de que se den cuenta. Hay un pasadizo secreto en uno de los pasillos del calabozo. No tiene pérdida.
- Muchísimas gracias, siempre te lo agradeceré. ¡Esta es nuestra oportunidad, Eren!
- Pero antes tengo que avisar a Mikasa y a Armin.
La sonrisa de Levi se esfumó por arte de magia.
- ¿Me estás tomando el pelo?
- No volvamos con esas, por favor...
- ¿Cómo te vas a poner en contacto con ella sin que se dé cuenta la Policía Militar? Nos pillarían. O, mejor dicho, nos delataría ella.
- Te equivocas. Seguro que lo entendería y no diría nada.
- Muy bien, supongamos que no dice nada a la policía. Hay otro problema, y es que no nos podemos ni ver. Tú no sabes lo cabrona que ha sido esa puta conmigo durante todo el mes.
- Pues tendréis que intentar llevaros bien.
- ¿Me tomas por tonto?
- Daos prisa... - Bertholdt les apremió.
- ¡No puedo desaparecer como si nada! ¿Qué pensarán Mikasa y Armin?
Levi siguió hacia delante, harto de aquel sinsentido.
- Eren, esa chica y yo no podemos estar juntos, acabaríamos matándonos. Pero esta vez no te voy a obligar a que te quedes conmigo, ni te voy a mentir más.
- ¿Qué quieres decir?
- Tú decides, Eren. Puedes quedarte aquí y volver con Mikasa y Armin como si nada hubiera pasado. O puedes venirte ahora mismo conmigo y dejarlo todo atrás. O puedes quedarte aquí, pensártelo y reunirte mañana por la tarde conmigo en la puerta norte de Rose.
- No me hagas elegir, por favor...
- La vida es así, Eren. Las decisiones que tomemos en el futuro puede que no nos gusten del todo, pero hay que elegirlas. Saber establecer las prioridades. Mañana sabré cuáles son las tuyas.
Y, sin decir nada más, se apresuró en abandonar aquel calabozo infernal.
Como podéis comprobar, a este fic le queda poco para finalizar. Si mis cálculos no fallan, sólo me quedarán por subir dos capítulos más (15 en total). Espero no tardar tanto en subir el próximo y estar inspirada. ¡Gracias a todos los que me seguís después de tanto tiempo!
