Como de costumbre, salvo por los OC (Original Characters) todos los personajes pertenecen a su respectivo dueño. ¡Disfruten!

Insert Intro: TheFatRat – Monody

¡Báculos y juntas de magos!

Cinco días desde su cumpleaños habían surgido y la luna llena estaba en el cielo brillando con fuerza, su tamaño era gigantesco y el cielo estaba despejado gracias a la ayuda de la carta Nube. En el centro de una sala circular cuyo techo era un domo de cristal, se encontraban Clow y Wolfest presentes, en las vigas de las paredes habían gemas de diferentes colores que representaban los diferentes elementos conectados por líneas de de oro, en el centro de la alcoba estaba un círculo de varios metros de diámetro hecho con oro.

En los cuatro puntos cardinales se encontraban una gema diferente, una turmalina verde cuál hojas para el norte representando el bosque, para el este un zafiro azul como el océano que representaba el agua, para el sur un rubí rojo como la sangre que representaba al fuego y una gema transparente para el oeste una gran perla de tonalidad crema que representaba el viento.

Entre Sur y Oeste había un topacio que representaba el relámpago, entre el Norte y el Este una axinita que representaba la tierra, entre el Este y el Sur un diamante que representaba el vapor y finalmente entre el oeste y el norte una tanzanita morada que representaba al espíritu. A medida que otros colores de gemas se centraban se formaban los elementos como el metal, el hielo y la madera representados por una hematita, un lapislázuli y una agata hasta que finalmente en el centro se posaban una obsidiana tallada de color negro como la noche, que representaba al vacío del espacio, un cuarzo místico que representa toda la materia, un Onix que representaba la oscuridad y un coral blanco que representaba a la luz.

Justo en el centro de estos en el mero corazón de la alcoba, en un área de dos metros de diámetro en un piso de piedra limpio y pulido estaban Wolfest y Clow, el segundo parado al lado de su aprendiz, quien estaba arrodillado sujetando varios objetos en su mano.

– Muy bien Wolfest, el día de hoy terminaras de hacer tu báculo mágico – indicó Clow con calma – con él, tu círculo mágico aparecerá también.

– Sí maestro – Contestó Wolfest escuchando atentamente al hombre que él llamaba padre, maestro, amigo y confidente.

– Coloca primero la madera en el centro, apuntando norte a sur, así, ahora pon de Este a Oeste la barra del metal celestial, muy bien – instruyó Clow mientras observaba –. Asegurandote de que no toque los núcleos, pon el jade el punto norte-este lo más cerca posible del centro y los cabellos en el sur-oeste. ¡Excelente!

– ¿Ahora que, Maestro? – pregunto Wolfest antes de bostezar, nunca antes había estado despierto después de las nueve.

– Levántate y estira tu puño izquierdo y abrelo sobre el centro del báculo, cierra tus ojos y deja la magia fluir hacia tu mano abierta – le indicó observando como su aprendiz obedecía – Ahora repite conmigo: "Espíritus del Sol y la Luna, de las Estrellas y la Tierra, Luz y Oscuridad, escuchad"

– Espíritus del Sol y la Luna, de las Estrellas y la Tierra, Luz y Oscuridad, escuchad – Repitió Wolfest mientras sentía como la magia acumulada en su mano salía y comenzaba a llenar la alcoba y las gemas a brillar ante la invocación.

– "Yo soy" Di tu nombre completo, "el hechicero que los llama y busca un contrato con ustedes" – instruyó Clow quien observaba como las piezas que crearían el báculo se transformaban en cuatro pequeñas esferas y condensaba en el mismo centro justo debajo de la mano de Wolfest y el círculo de este comenzaba a aparecer – "Reúnanse sobre los elementos que yacen bajo mi mano ahora y formen un cetro que sirva como un catalizador para mi poder ¡Báculo, aparece!" dejalo fluir y que llegue a tu mano.

– Yo soy Li Kazuo Wolfest Brownwolf-Reed, el hechicero que los llama y busca un contrato con ustedes – continuó Wolfest, para ese punto pese a que el cuarto estaba cerrado, una poderosa ventisca los rodeaba elevando las capas y cabellos por el aire y revolviendo estos – Reúnanse sobre los elementos que yacen bajo mi mano ahora y formen un cetro que sirva como un catalizador para mi poder ¡Báculo, aparece!

Un poderoso destello surgió cuando aquellos cuatro objetos se fusionaron en uno y pronto un báculo plateado con la forma de un bastón con un jade rojo traslucido yacía como ojos en una tallado de hierro con la forma de la cabeza de un lobo. Aquel báculo emanaba un aura celeste con detalles blanquecinos, eso ultimo extraño ligeramente a Clow pero supuso era algún poder escondido en su prodigioso estudiante, pronto esta se encogió y floto a la mano de Wolfest como una llave, aun con la cabeza de lobo con ojos de jade rojo.

– Ahora repite lo siguiente: "Llave sellada me presento aquí dispuesto a aceptar esta misión contigo" Di tu primer nombre "llave, bríndame tus poderes ¡Libérate!" y tras ello abre tus ojos

– Llave sellada, me presento aquí dispuesto a aceptar esta misión contigo, mi nombre es Wolfest, llave, bríndame tus poderes. ¡Libérate! – Dicho eso, Wolfest sonrió mientras sentía la magia rodearlo otra vez tras sujetar su báculo el cual llegó a sus manos y sujetarlo y abrir sus ojos pronto el círculo mágico se completo e hizo presente.

Este era una estrella de siete puntas en un hexágono, la mitad de las runas en el hexágono eran chinas y la otra mitad eran runas celtas, y en la estrella había una insignia diferente: Fuego, Viento, Agua, Tierra, Luz, Oscuridad y Ether, mientras que en las esquinas del hexágono estaban el sello de Trueno, Hielo, Metal, Cuerpo, Alma y Emoción en sus respectivos idiomas.

– Cuando quieras activar tu báculo solo di: "llave que guardas el poder" aquí aquello que te conecte, "muestra tu verdadera forma ante" tu nombre "quien aceptó este pacto contigo. ¡Libérate!" ¿Quedó claro, hijo? – preguntó Clow a lo que Wolfest asintió aun revisando su báculo con extrema dicha y curiosidad para la paz y sonrisa del hechicero –. ¡Excelente trabajo! Muy bien hijo… es hora de ir a la cama.

– Sí padre – respondió Wolfest antes de bostezar y dejando que su báculo retomara su forma sellada y colgando la llave del lobo en su cuello antes de abrazar a Clow, quien lo levantó con gentileza y apoyo la cabeza de este sobre su hombro para que descansara.

– Wolfest, mi pequeño niño, en tan poco tiempo has aprendido y progresado tanto y llenado a este viejo mago con tanto amor y orgullo el cual nunca creí poder sentir en mi vida. Gracias por enseñarme tanto y lamento que las cosas pronto tengan que terminar, creo mi nuevo gran lamento al morir, mi mayor arrepentimiento dentro de un par de años será el no poder estar aquí para protegerte y verte crecer – musitó Clow tras sentir como este dejaba caer su peso muerto, ya rendido por el cansancio y el sueño –. Pero por ahora lo que me resta, entre mis tareas para arreglar mi error y todo, me haré cargo de enseñarte todo lo que yo se, guiarte en todo lo que pueda y protegerte tanto como lo que me reste de vida me permita, prometo hijo, nunca estarás solo aun cuando yo no esté. Descansa, hijo, puesto a que te lo has ganado.

Tras terminar de decir eso, Clow recostó a Wolfest en la cama y lo arropo con las cobijas antes de acariciar sus cabellos con gentileza y observar como este dormía profundamente, asegurar que su pecho subiera y bajara a un ritmo adecuado y tras velar su sueño un rato y observar a Kerberos quien entraba para velar el resto de la noche y dormir al lado del pequeño, así podría resguardarlo de cualquier ataque. En tan pocos años el gran felino guardián se había encariñado con el pequeño estudiante al cual cuidaba como un hermano, la única razón por la que no sentía celos o envidia era porque ambos jugaban casi todo el tiempo, algo que Yue no era gran particular fan.

– Buenas noches amo, veo el auge del báculo fue exitoso. – Bostezo Kerberos acomodándose a los pies de la cama para sonreír pronto al sentir como su amo acariciaba su cabeza y rascaba una de las orejas.

– Así es, Kerberos, curiosamente, tiene más poder de lo que imaginamos. – Le comentó Clow pensando en los acontecimientos previos.

– Bueno, creo yo era de esperar, después de todo desde que tiene un año estuvo mostrando ser un perceptor natural, entre eso y su naturaleza, era de esperar que igualmente estuviera destinado a que su poder no estuviera limitado a un solo astro celestial – musitó el guardián solar mientras se acostaba y dormitaba ahora, aun disfrutando el afecto de su creador –, solo estoy agradecido… él haya llegado a nosotros y no a alguien más.

– Igual yo, Kerberos, igual yo, descansa. – Respondió Clow mientras veía al guardián caer dormido profundamente y comenzar a roncar antes de sonreír y retirarse a su alcoba, en donde Yue le esperaba, dispuesto a escucharlo y saber más de lo ocurrido esa noche.

Al día siguiente Clow estaba levantado temprano, bastante agotado pero tranquilo y Yue revisaba el estado de Wolfest quien apenas se iba despertando al ser movido por Yue.

– Buenos días, Yue, kebe… Ker-be-ros. – Saludó Wolfest mientras se desperezaba.

– Buenos días, amo Wolfest ¿como descanso? – Preguntó Yue mientras le sonreía con gentileza y ayudaba a levantarse y cambiar sus ropas y ver al pequeño bostezar y colocarse los pantalones y la camisa.

– Dormí bien, pero aun tengo sueño. – Respondió Wolfest, rascando su ojo mientras aceptaba la ayuda para atarse el cinturón de tela que rodeaba su cadera.

– Es de esperar, Amo Wolfest, anoche no fue a dormir sino hasta pasada la medianoche. – Explicó Yue mientras le ayudaba a colocarse los zapatos.

– Pero es algo que un buen desayuno y los medicamentos antes de las siete respectivos arregla – marco Kerberos tras abrir la puerta y jalar tras ello la mesa de servicio con las medicinas –. Y quizá una siesta a mediodía para terminar de reponer energias magicas.

– Usualmente no apoyo tales mociones con referencia a las siestas, pero los infantes necesitan varias horas de descanso y usted, Amo Wolfest, ha dormido apenas la mitad de la cuota que ocupa, por lo que en esa instancia es de aceptar la situación, más viendo que apenas ha cumplido su quinto año de edad – afirmó Yue, quien usualmente no aceptaba la pereza, pero sabiendo que Wolfest necesitaba cerca de doce horas de descanso y había trabajado duro la noche previa, esperaba que estuviera así de cansado, tomó las pociones medicinales y le sirvió su dosis matutina –. Pero Kerberos tiene razón, vamos, tome sus medicamentos y bajemos a que desayune.

– Sí, muchas gracias. – Respondió Wolfest antes de observar las cucharadas y suspirar algo desagradado, las odiaba pero eran necesarias si quería estar sin fiebre y dolor. Una vez eso terminado bajaron al desayunador a disfrutar el primer alimento de la mañana, Yue llevando al joven en sus brazos a donde Clow esperaba y sonrió al verles entrar mientras tomaba una taza de té.

– Muy buenos días Kerberos, Wolfest ¿Cómo se encuentran el día de hoy? – preguntó Clow viendo a Yue sentar a Wolfest.

– Descanse bastante bien Amo y creo que Wolfest al fin ha superado las pesadillas, anoche no se movió mucho – expresó Kerberos, esa era la razón principal por la que dormía con Wolfest, el pobre había estado teniendo pesadillas y él descansaba cerca por si se levantaba, así podría tener un protector cerca –, lo cual es una buena seña. ¡Significa que ni las bestias de la decadencia ya aprendieron a temerme y ahora entienden que puedo entrar a sueños también y masacrarlos!

Wolfest rió en respuesta ante las palabras de Kerberos, logrando una sonrisa en la criatura mágica con forma de león, cada mañana hacía algo buscando causarle una sonrisa o para quitar las lágrimas. Era más bien un peluche gigante para el pequeño, pero no le molestaba tanto la tarea ya que realmente apreciaba a Wolfest, aunque bueno, ahora sabemos el porqué es que en el futuro él era como era.

– Esas son excelentes noticias – sonrió Clow – Y tú, Wolfest ¿Cómo amaneciste?

– Aun tengo sueño, padre – respondió Wolfest algo apenado, no le gustaba mostrarse perezoso o cansado –, pero me encuentro bien.

– Es de esperar, hijo, la creación de un canalizador como una varita o un báculo utilizando solo la magia en estado puro es agotadora, pero eso mismo despeja los canales interiores mágicos haciendo que sea más fácil que fluya – explicó Clow con calma sabiendo lo que surgía en su mente –, este día podrás tomarlo con más calma, a parte de que estas cansado, debemos terminar los preparativos para nuestros invitados de mañana. Así que hoy solo será teoría.

– Sí, Padre. – Respondió Wolfest, aún algo temeroso por la idea de conocer a tantas personas, apenas el día de su cumpleaños tolero la salida y que todo el mundo se la pasara rodeándolo y fijando su atención a él. A más de uno les sintió una rara intención que no le había agradado en lo absoluto, pero no podía hacer nada al respecto, sabía era necesario pese a que lo más seguro es que él fuera el más pequeño de todos los presentes.

El día para ellos fue bastante tranquilo y tras almorzar y Wolfest jugar un rato junto a Kerberos y las cartas en el jardín, fue a dormir una larga siesta mientras que las cartas Agua, Burbujas, Viento y Fuego ayudaban a limpiar la cocina, la recepción, el comedor, la sala y el salón de eventos. En el jardín lo que eran Lluvia, Bosque, Espada y Hielo iban dando mantenimiento para que los niños tuvieran donde jugar. Para cuando Wolfest despertó todas las zonas donde sus visitas estarían se encontraban casi del todo listo y las cartas se acercaron a incluirlo al buscar sus sugerencias referente a las decoraciones y otras tareas simples mientras Clow y los Guardianes observaban y sonreían ante la inocente escena.

El día siguiente fue cuando finalmente todo estaba listo para recibir a los magos que llegarían al evento, esperaban a catorce hechiceros adultos y cerca de 28 jóvenes estudiantes, la comida estaba siendo colocada en los mesones diferentes por Yue y algunas cartas. Canapés y entradas agradables para todo el que quisiera comer al igual que tazones de cristal que contenían diferentes bebidas, atadas con lazos azules las bebidas para los menores de edad. Kerberos por su parte esperaba en la puerta la llegada de los magos aunque se quejaba al respecto, mientras que Clow ayudaba a Wolfest a vestirse, tras la ropa interior y los tirantes que mantenían quietos y fijos en su lugar los calcetines, luego los pantalones, luego la túnica y seguido del cinto. Luego iba el chaleco De ahí iban los zapatos, la capa y el sombrero adecuado.

– ¿Porque tantas capas de ropa, padre? – Preguntó Wolfest, algo incómodo con todo ello encima.

– Como esto es seda, hijo, necesitas varias capas para mantener el calor con tu edad. No será lo más cómodo, pero con esta cantidad de prendas podrás evitar que te enfríes cuando estés afuera mientras que por el tipo de tela, evitará que adentro te ahogues de calor – explicó Clow –. A su vez, la capa, el cinto y el chaleco tienen otra tarea a parte de protegerte del clima, por el frente tienen tu insignia mágica: tu estrella de siete puntas y tu hexágono, atrás tiene mi sol y luna, indicando que soy yo quien es tu mentor principal, el chaleco en el frente tiene la insignia del clan Reed mientras que el cinto representa al clan Li, dando con ello indicativos de a quienes representas y quienes te representan a ti. El gorro simplemente es para protegerte del sol cuando estés afuera.

– Ya veo ¿porque no guantes entonces? – Preguntó Wolfest, ligeramente molesto y de forma retórica logrando que Clow soltara una suave risa ante su reacción emocional.

– Porque eso ya es a tu decisión y gusto, hijo. – Sonrió Clow ante la pregunta de su niño.

– Fue una pregunta retoradica, papá – Expresó Wolfest de manera inexpresiva, olvidando su miedo y nervios de conocer a nueva gente en el instante.

– Se dice "Retórica", Wolfest. – Corrigió Clow con gentileza, sonriendo al lograr el efecto deseado antes de guiar a su hijo quien le siguió repitiendo la palabra poco a poco hasta lograr dominarla al llegar a la entrada y ser elogiado en respuesta cuando lo logró –. Recuerda hijo, se cordial y educado con nuestros invitados, estrecha su mano a los caballeros y solo besa la mano de las damas en saludo a menos que ellos comiencen con una reverencia, de ser el caso, responde a esta tal como te enseñe.

– S-sí padre. – Respondió recordando el por que estaba vestido así con eso y sintiéndose algo nervioso otra vez, pero más tranquilo al saber que hacer. Pronto Kerberos tocio para jalar la atención.

– Amo Clow, Amo Wolfest, El Hechicero líder del clan del Dragón Rojo y sus estudiantes han llegado. – Anunció Kerberos dejando pasar a un caballero de rostro español cuya edad aparentaba unos setenta con barba mediana que llevaba una túnica negra y una capa blanca que en la espalda tenía tejido una cabeza de dragón rojo con ojos azules. A sus lados, vestidos con indumentarias similares pero siendo una túnica roja para el heredero y una roja para el aprendiz, se encontraban dos jóvenes de diez y quince años respectivamente. El primero llevaba en brazos un objeto envuelto en pergamino, y el segundo llevaba en manos un pequeño saco con algo.

– Se bienvenido a mi hogar, Eric – saludó Clow recibiendo a su buen amigo con un apretón de Manos –, espero encuentren agradable su visita. Este de aquí es mi hijo y mi estudiante: Wolfest.

– Es un honor recibirles, bienvenidos – saludo Wolfest intentando no tartamudear y algo tímido y extendiendo su mano – esperemos disfruten de nuestra hospitalidad.

– ¡El honor es todo nuestro, joven Wolfest! – sonrió el hechicero de apariencia hispana dándole un apretón de manos. – Estos son Unai, mi heredero y Adrián, mi mejor aprendiz, espero puedan llevarse bien.

– ¡Es un gusto! – saludó Unai con una amplia sonrisa y tomando la mano de Wolfest.

– Un gran placer, Wolfest – sonrió Adrián tras darle la mano y tras ello ofrecer el pequeño saco para tras ello ser guiados hacia el salón de eventos –. Maestro Clow, trajimos algo para usted como agradecimiento por invitarnos.

– Wolfest, el Maestro Eric nos informo tu cumpleaños fue la semana pasada así que, feliz cumpleaños retrasado – expresó Unai con una amplia sonrisa.

– Oh, muchas gracias. Pueden dejar el regalo de Wolfest en la mesa vacía – accedió Clow mientras tomando el objeto grande en pergamino y abriéndolo para verse sorprendido mientras Adrián dejaba la pequeña bolsa sobre la mesa vacía indicada – ¿Jamón Ibérico de bellota? ¡Eric, no debieron molestarse! Debió costarles una fortuna

– ¡Hombre Clow, que no es problema alguno, no costó tanto! – sonrió Eric alegre ante el recibimiento tan grato –, venga deja te ayudo a instalarlo para nuestra reunión.

– Muchas gracias por el deseo y el regalo – agradeció Wolfest a los dos chicos mayores quienes le asintieron mientras – ¿gustan tomar asiento en lo que llegan los o-otros invitados y algún refrigerio?

– ¡Muchas gracias, muchacho! Y sí, ¡fue un viaje tan largo! – aceptó Adrián tomando el asiento ofrecido al igual que Unai mientras Wolfest sonreía, contagiándose un poco del entusiasmo de los dos invitados y pensando un poco en que servirles antes de aproximarse con un buen par de jugos diferentes para cada uno tras sentir lo que les gustaba más al verlos mirar algunos objetos –. Leíste mi mente muchacho, ¡Nada como un café caliente luego de un viaje tan largo!

– ¡Muchas gracias por la bebida de Arándano! – sonrió Unai alegre.

– Niños y sus jugos, ¡ya crecerá y aprenderá los verdaderos sabores! – Negó Adrían.

– Y yo no entiendo a ustedes los mayores y sus bebidas alcohólicas o su café, ¿como toleran tales cosas tan amargas y asquerosas? – Le respondió antes de que ambos se soltaron a reír, les gustaba llevarse a pique como hermanos y lograr que Wolfest riera en respuesta.

Eric iba terminando de instalar la jamonera invocada con el jamón y un cuchillo para cortar tras limpiar la grasa necesaria mientras por la cornisa de sus ojos vigilaba el encuentro y sonreía

– Parece que los chicos se están llevando bien, tenía mis dudas, pero tu muchacho está bien educado pese a su corta edad ¿no tuviste problemas con él para convencerlo, Clow? – Preguntó Eric.

– Aunque lo he educado y le he preparado para esto por semanas, al comienzo él era un manojo de nervios y estaba asustado por la idea de tantos invitados, – confesó el hechicero –, pero dijo estar dispuesto a intentarlo, me alegra ver que se está llevando bien con ellos, temía que se asustara.

– Entiendo bien, pero es de esperar con un Enterial de los deseos, son tan tímidos pero es de esperar con lo perceptivos que son – respondió Eric –, lo bueno es que no será el único de su especie aquí, quizá pueda socializar un poco.

– ¿Oh? – Preguntó Clow con cierto interés.

– Rudolph y Claktus, ellos encontraron uno cada uno y los acogieron. Y ya vez que Claktus no ha podido tener hijos así que para él su chico llegó como una respuesta a sus plegarias – explicó Eric –, pero, ya ellos te contarán.

– Amo Clow, Amo Wolfest, El líder del Clan del Loto Sagrado y sus dos estudiantes han llegado – informó Kerberos.

– Dispensen un minuto, por favor. – Pidió Wolfest con una cordial reverencia antes de retirarse con su padre al recibidor a recibir a las personas.

– Námaste – saludó Clow juntando sus dos palmas e inclinándose ligeramente a sus invitados –, Clauray y comitiva, sean bienvenidos a mi hogar.

– Es un gusto verte una vez más, Clow – saludó el hechicero cuyos rasgos marcaban la fuerte influencia de la india sobre él, a su lado dos jóvenes, Rhys teniendo un aspecto más británico que Falak, pero ambos teniendo, al igual que su maestro, teniendo un tilaka – estos son mis pequeños, este es mi hijo y heredero, Rhys, y este de aquí es Falak, mi mejor aprendiz.

– Sean bienvenidos Clauray, Rhys, Falak, a mi hogar este de aquí es mi hijo y aprendiz Wolfest – presentó Clow gentilmente

– Námaste – saludo Wolfest juntando sus dos palmas y brindando una ligera inclinación a ambos –, maestro y estudiantes, es un honor recibirles, bienvenidos esperemos disfruten de nuestra hospitalidad.

– Námaste – respondieron los dos jóvenes sonriendo, agradecidos por el recibimiento antes de ser guiados al salón y que Wolfest y Clow les ofrecieran un vaso de agua que fue gustosamente recibido.

– Es un gusto conocerte Wolfest, gracias por la bienvenida. Se nos informó que la semana previa fue tu cumpleaños número cinco, te traemos esto para celebrarlo pese a nuestro atraso previo – expresó Falak ofrecendo un racimo de flores mientras que Rhys le entregaba una caja de especias finas.

– Muchas gracias – aceptó Wolfest y colocar los regalos junto a la bolsita que le habían entregado Adrián y Umai.

– Námaste Rhys, Námaste Umai – saludó Adrián cordialmente – ¡bueno verles, en especial a tí Rhys que llevo siglos sin verte!

– Námasté Adrián, ¡Solo han sido tres meses! – expresó tras ello Rhys.

Así poco a poco, de diferentes partes del mundo, fueron llegando maestros y estudiantes. Brígida del clan de la naturaleza, una comunidad de druidas femeninas con su hija Teamhair, Alpha del dragón arcoiris con su heredero Galterio y su aprendiz, Cornweill. Vladimir del dragón azul junto a su estudiante Eustace y su heredero Nef, Wolfest había recibido bien a ambos, aunque se torno cauto con Eustace al sentir algo extraño en él y sus intenciones.

Los últimos en llegar fueron Claktus del dragón negro y Rudolph del clan del mar con sus estudiantes Shelldon y Clarton, los primeros, Claktus y Shelldon llevaban indumentaria persa mientras que los segundos tenían más atuendos siberianos y todos estaban reunidos hablando en grupos, comiendo o riendo al escuchar.

– ¿En serio? Eso es interesante – expresó Eustace, quien había logrado quedarse solo con Wolfest, hablando con este y aprendiendo de él, Wolfest se sentía incómodo ya que el aura en Eustace no le agradaba en lo más mínimo, pero debía ser educado, sin evidencias no podía hacer nada –. Tu báculo sin duda alguna es impresionante, metal celestial, cerezo japonés, jade sanguíneo, cabellos de Espíritu de Lobo Japones… sin duda delatan un gran potencial y poder. ¿Que te parece si me demuestras un conjuro que hayas aprendido en estos días? Me interesa ver lo que puedes hacer.

– Uh, bueno… es que yo no… – musitó temeroso Wolfest – aun no entro a aprender algo que no sea teoría.

– Ya veo, ¿y si te enseño yo un conjuro? – sugirió Eustace cuidadosamente, sus ojos rojos mirando con cierta intensidad e interés al joven Enterial que estaba dudativo y nervioso.

– Algo que puede esperar a otra instancia – llamó una voz nueva, jalando la atención de Wolfest y Eustace. Un chico de cabellos negros y ojos pardos, delgado y de diez años –, perdona la interrupción, Eustace, pero de momento no podemos demostrar magia por órdenes de los Maestros, no quisieras meterte en problemas con el Maestro Vladimir ¿Verdad?

– Es cierto, gracias por evitar que mi impulsividad tomara lo mejor de mi, Clarton – respondió Eustace con cierto enojo y veneno ligero en su voz ante la interrupción, estaba tan cerca y habían estado solos… –. Pero no estuviste espiando ¿verdad?

–Para nada, llegué cuando te ofreciste a enseñarle a nuestro joven anfitrión un hechizo, quería invitar a Wolfest a hablar conmigo y con Shelldon referente a la diferencia de la magia y costumbres entre nuestras tres tierras, si no es molestia – expresó Clarton cordialmente ofreciendo una reverencia.

– Me gustaría seguir hablando con él referente a teoría mágica – respondió Eustace algo molesto, antes de cambiar su actitud – pero tus palabras me recordaron la presencia del resto y que de hecho, he acaparado demasiado la atención de mi maestro ¡Que vergüenza! Ahora que recuerdo, tenía unas preguntas que hacerle al maestro, les dejo entonces. Wolfest, Clarton.

Clarton asintió secamente y guio a Wolfest quien intentó suspirar aliviado.

– La verdad, solo era un pretexto para sacarte de ahí – señaló Clarton, notando la repentina calma en Wolfest –, notamos que estabas muy nervioso con Eustace cerca y no querías hablar más con él. ¿Te sientes bien?

– Hay… algo en su energía que no me gusta – respondió Wolfest desviando su mirada mientras llegaban con el chico de ropas persas con cabello y ojos verdes –. Gracias por ayudarme.

– No es problema, vengan ¿porque no salimos al jardín a tomar algo de aire fresco? – Ofreció Shelldon logrando jalar la atención de Wolfest quien le miró un segundo al rostro antes de sonreír tímido ante la cálida mirada fraterna del chico.

– Puede que te siente bien algo de espacio. – Asintió Clarton ganando la misma atención de Wolfest y brindándole una cálida mirada fraterna y con ello logrando que el miedo abandonara el cuerpo de Wolfest antes de retirarse al jardín.

Insert Ending: One Dream – Anselm JAPAN