Aquellos días tras ese evento habian pasado rápidamente, la caravana de líderes de clanes tuvieron que moverse a llevar a Vladimir casi a rastras a ver una profecía que era necesario atender, Clow tuvo que; pese a su renuencia y frustración, retirarse con la caravana debido al factor de que era el único con el poder mágico para que ese mago escuchara. Si había una cosa que Clow odiaba era los magos idiotas que no hacían caso a las advertencias de peligro inminente, Cornweill tuvo que quedarse de niñero de los niños y previamente había estado entrenando con un Warlock el arte de la magia de hielo solo por si era necesario.

Estuvo entrenando arduamente y velando a los otros todo el tiempo, intentando vigilar a Eustace pero este se las había finalmente ingeniado para escapar de sus ojos y el hecho de que un estudiante desapareciera le causaba extrema preocupación, velaba más de cerca al resto de los aprendices, en particular los dos más próximos a él y a los tres pequeños Enterial. Su entrenamiento era presuroso pero iba bien, al menos esperaba que pudiera proteger a los chicos en lo que retornaban los maestros si en dado caso el peor de los casos ocurría, esperaba al menos poder resistir hasta que los maestros pudieran retornar.

Para el tercer día estaba de niñero cuidando con ayuda de Rhys y Teamhair de los tres pequeños Enterial los cuales estaban entrenando artes de combate. Las cartas Lucha, flecha, gemelos y poder estaban dirigiendo ese día y corrigiendo las katas del joven estudiante de Clow bajo la atenta supervisión de Yue en el interior del dojo, enseñándole correctamente a combatir.

Espada había agarrado a Shelldon, trabajando para enseñarle cada diferente técnica para manipular una daga, una cimitarra y otras armas similares mientras Bosque y Flor le atendían de otra manera, comunicándose con él a sus respectivas maneras, mientras que Hielo, Nieve, Sombra y Oscuridad se centraban sobre Clarton, enseñando aquello que podían para que aprendiera a trabajar y operar mejor su magia, nadie más que las cartas comprendían porque estaban atendiendo eso.

— Es más que nada por el estilo de magia que ellos dos portan — explicó alguien a Cornweill, siendo consciente de que era el único atento, el hechicero volteo en el acto, topándose con la carta Luz quien le sonrió comprensiva mente —, ambos son Enterial, pero la magia de ellos se centra en elementos que sí pueden ser atendidos por ellas, al darles esos consejos y ayudar a su magia a acostumbrarse a su naturaleza respectiva desde ahora les hará más fácil controlar su magia natural. Pero esto es únicamente debido a que no tienen a ningún otro enterial que pueda explicarles y enseñarles a controlarla, están desamparados en ese aspecto. Wolfest ya tiene un par de mentores que le adaptan y enseñan lo de sus propias magias.

Mientras lo mencionaba, la carta destello sonrió traviesamente, algo que luz y ella hacían se centraba en Wolfest y su magia también. Pero era algo que mantenían en silencio al saber que con este debían ayudarlo a que esta se centrara en su salud por encima de todo.

— Ya veo, entonces los están preparando y ayudando para que no sea tan duro el choque de las magias cuando la natural se active y que no acaben como Wolfest quien estuvo un tiempo inconsciente cuando la magia de los universos atados se anclaron a él ¿verdad? — Preguntó Cornweil a lo que Luz le sonrió.

— Eres muy perceptivo, así es— le confirmó Luz, quien era una de las pocas cartas que podía comunicarse con los otros, tiempo en particular se mostraba triste cerca de él todo el tiempo, nadie podía comprender el porqué pero era algo que esa carta no podía expresar; ya estaba atado a un destino incambiable, desde que tomó su decisión —. Con Wolfest no habíamos sido conscientes de que ya lo estaba, por lo que nos tomó a todos por sorpresa, brillo y yo sabemos que es lo que realmente lo gatillo y cuando, pero eso es un secreto que mantendremos por su seguridad al ser su arma mayor, es algo que él aprenderá a su tiempo a usar externamente pero a por mientras, necesita lo suyo internamente.

— Ya veo — respondió Cornweill atento ¿sería quizá que su magia estuviera activa? pero ¿cómo? su color era un celeste uniforme hasta donde podía ver, no eran dos o uno de los particulares como el turquesa, aguamarina o el blanco que se activaban al instante de nacer por el poder particular que conllevaba y los únicos otros que tenían sus poderes activos a esa particular edad o al nacer eran aquellos que tenían dos o más colores. Tuvo que negar y dejar de pensar en eso mientras se levantaba para ir a revisar como iba la comida que estaba siendo preparada para ese día, aseguró el fuego y las ascuas estuvieran en buena temperatura y las cosas se estuvieran cocinando bien, tras confirmarlo revisó las instrucciones de preparación y aventó las verduras y especias que faltaban tras cortarlas y prepararlas según las normas y sonrió mientras volteaba de vuelta a los chicos, confirmando estuvieran bien, pronto los llamo a que le ayudaran un poco con el tema de los Tangyuan y los wonton, algo que entusiasmó al pequeño Wolfest.

Quizá ahí en inglaterra no tuvieran todos los ingredientes usuales o las oportunidades usuales, aun con la magia de su padre, pero él adoraba la comida de origen asiático al ser con lo que él estaba creciendo.

— Hay que admitirlo, Cornweill es buen niñero — marcó Cerberos observando a Wolfest sentarse a rellenar y sellar las masas, sabían este extrañaba mucho a Clow en esos instantes y pasaba noches duras sin él y Cornweill lo revisaba continuamente para calmarlo —, sabe cómo calmarlo rápidamente a él y a los otros dos, es buen chico.

— Y un buen ejemplo de hermano mayor también, he visto a Clarton y Shelldon observar fijamente al muchacho atender a Wolfest e imitar su comportamiento, realmente quieren estar presentes y toman al chico como ejemplo de lo que deben hacer sin desatender a los otros dos — asintió Yue —, no me gusta realmente que salgan de la casa pero les ha hecho un mundo de bien seguirlo al exterior, les está enseñando a socializar con otros niños de su edad y a sobrevivir en el mundo exterior bajo atención fija, no me gusta la situación que quiere pasar, realmente la luna me avisa que algo está pasando, algo malo, pero cada que intentamos revisar algo detiene el mensaje, Cornweill sospecha de Eustace y que tiene algo que ver con el demonio Hìsäêr, pero no ha logrado encontrarlo para detenerlo así que hace lo segundo mejor posible: Entrenarse para una batalla dura y proteger a los más pequeños, tiene un corazón noble el muchacho, solo espero que ese peor de los casos no ocurra, no obstante por la actitud de tiempo, algo me dice que las cosas irán mal y tendremos que prepararnos.

El león alado asintió a Yue, usualmente peleaban todo el tiempo, no obstante con Clow ausente y ellos teniendo que proteger de Wolfest debían de mantenerse neutros y alertas por el bien del Enterial al cual ellos habían reclamado como hermano menor y protegido.

En lo que todo refería, para Wolfest estos días habían sido muy interesantes, y algo abrumadores al no estar acostumbrado a la ausencia de su padre, pero no estaba solo al menos. Yue y Cerberos seguían ahí, Clarton y Shelldon se estaban quedando con él durante ese tiempo con permiso de sus maestros para acompañarlo también así que estaba contento con eso, sus hermanos seguían ahí y a veces se preguntaba si debía llamar algo diferente a Yue considerando lo que hacía unos meses había visto pasar.

Pero lo más fascinante era ese chico Cornweill el cual su maestro pidió ser su niñero, aún era algo tímido frente a él pero tras unos días lo comenzó a ver como un gran amigo y estaba empezando a apreciar y admirar a este en el mismo margen que a Clarton y Shelldon, como si fuera un hermano de sangre que no sabía existía pero que ahora estaba más que feliz de saber que lo hacía y estaba con ellos, y sabía que sus hermanos todo el tiempo observaban su actitud e imitaban lo que él hacía al ser el mejor ejemplo que ellos tenían de cómo ser un hermano mayor.

Las primeras tres noches le costó mucho dormir ya que extrañaba a Clow, y aun Cerberos y Yue no podían hacer nada o mucho por ayudar a calmar eso al ambos estar en guardia continua para proteger la casa mientras papá no estaba, pero entonces Cornweill llegaba y se sentaba a su lado a contarle historias y lo arropó en sus brazos, arrullandolo. La cuarta noche fue más tranquila en especial tras Cornweill explicarle el porqué Clow tuvo que ausentarse un tiempo y que esperaban regresará pronto también y lo recostó en la cama grande con sus hermanos para que pudiera dormir sintiéndose rodeado y protegido, los días por otro lado eran más alegres que las noches, aunque ya no las pasaba tan mal.

De día las cosas eran diferentes también, Cornweill tras el segundo día comenzó a sacarlos de la casa después de las tres y los llevaba a diferentes cosas, Clow ya le había enseñado varias, pero Cornweill los llevaba a diferentes lugares, les enseñaba a caminar por pueblos y ciudades y cómo las cosas funcionaban entre los no-mágicos, les llevaba a las granjas a aprender de dónde venía la comida y eso hizo él en particular comenzará a valorar aún más la comida y la vida. También los llevaba a que jugaran con otros niños, durante ese tiempo comenzó a desarrollarse más y aprender un poco más de cómo funcionaba la sociedad y las normas sociales reales y no las que existían entre magos o figuras de Elite, aún era tímido pero le iba gustando más las cosas.

Sus hermanos también se mostraban más abiertos y disfrutaban todo eso tanto como él, casi no tenían tiempo de pensar en sus maestros o padres, se la pasaban todo el día jugando, estudiando, entrenando o cocinando y hablando e incluso Cornweill les había enseñado cómo llevar un diario y les sugirió escribir y recordar todo lo que recordaban de su más temprana infancia para que así esas memorias mágicas cuando desaparecieran de sus mentes nunca tuvieran que desaparecer de sus almas y tuvieran algo que les recordara esos momentos.

— Y ya con esto tenemos suficientes dumplings y wontons para todos — expresó Cornweill finalmente, poniendo en dos ollas diferentes el contenido de masas rellenas hechas —. Esta noche pondremos la avena a hervir toda la noche para así tenerla de desayunar mañana ¿les parece?

— ¡Sí! — respondieron los tres Enterial al tiempo.

— ¡Muy bien! Ahora, con eso decidido, esperaremos un rato a que esto esté y mientras pondremos la mesa y decidirán qué fruta ira en sus respectivos platos, Wolfest, se que tú y el azúcar se llevan mal, así que intentaremos miel para endulzar más la tuya ¿te parece?

Wolfest asintió contento con la opción, no tenía alergias a ninguna comida y no era diabético tampoco, no obstante el azúcar y el pan le incomodaban bastante y le causaban dolor, para él el mayor dulce que podías darle era una fruta o los frijoles dulces o arroz glutinoso; una razón más para amar la comida tradicional japonesa y la china que no incluyeran pan, no le causaba problemas ni dolor al comer.

— ¡Ojala funcione! — Exclamó Shelldon, quien estaba algo desesperado por encontrar algún dulce para su hermano.

— Lo hará. — Sonrió Clarton, tras ello salieron de ahí y comenzaron a poner la mesa y a trabajar en otras cosas, luego de un rato la comida estaba lista y tras todos comer bien salieron como cada día.

Ese día Wolfest se aventuró un poco y se acercó a una niña que estaba sola en el parque, esta estaba muy flaca y asustada, habló con ella y atendió, dejando de lado el juego, Cornweill observó alerta la escena y solo pudo sonreír, poco a poco Wolfest logro que la niña comenzará a escucharlo y vio a este sentarse con ella a merendar, dejándola comer a ella tanto como quisiera sin problema, aunque él no comiera lo suficiente. No podía regañarlo al respecto, ese era el acto más noble que en su vida hubiera visto, no pudo evitar sonreír mientras observaba, cuando la niña se fue, sabía que tendría que actuar con ella también, algo lo decía, pero por ahora, Yue y Cerberos deberían aprender eso y saber que Wolfest se había animado a hacer una nueva amiga por voluntad propia y sin tener que ser presentado. En el camino a casa preguntó.

— Su nombre es Hikari y dice que se irán a japón en poco tiempo — explicó Wolfest, antes de cambiar su mirar un poco —. Creo sus papás la tratan muy mal, no le gusta que la toquen y cuando musito de ellos la note con mucho miedo.

— Bueno, estoy seguro encontraremos una forma de ayudarla e investigar, pero necesitaremos de Clow para eso — expresó Cornweill antes de sonreír y acariciar el cabello del chico revolviendo esté, logrando que sonriera —, hiciste bien, Wolf, te volviste el amigo que ella necesita y estoy seguro volverán a verse frecuentemente y vi que usaste ligeramente tu magia para curar sus heridas al ponerla en tu comida, con eso podrás encontrarla no importa dónde en japón esté.

— ¿De veras? — preguntó Wolfest volteando a ver a Cornweill y luego sonreir feliz al ver el orgullo en este.

— De verdad, al darle algo de tu magia, ataste tu sello mágico a ella, con eso aunque pasen unos años, podrás saber dónde está, es una marca en ustedes los enterial que apunta a una persona como un protegido, ella sentirá tu presencia también y le hará bien, y además. Se nota a leguas la cosa, pero no existe nada para detenerlo, así que un buen amigo es algo que ella necesita. Quizá la señorita Yuuko pueda ayudarte después. — Asintió Cornweill con orgullo, con eso los ánimos del niño se elevaron del todo, sabía era un niño amado y protegido pero muy tímido y estaba logrando empujarlo a conocer a más gente y dejar esa capa de temor, a intentar aventurarse.

No quería decirle que había posibilidad de que la mataran o se muriera; pero no podía quebrar esa esperanza y esa felicidad, había hecho algo muy bueno por alguien que lo necesitaba y hecho un amigo por su propia voluntad y con eso comenzado a salir por su cuenta de esa capa de timidez en la que se escudaba de las intenciones ajenas que no podía comprender, ese día él había hecho un paso muy grande y no iba a dejar que nada hiciera retrocediera a ese progreso. Si él moría y algo le pasaba a Clow; dios quisiera eso no pasara, quería que al menos ese niño pudiera tener la fortaleza de salir adelante solo y ser más valiente y aventurado, Clow le dijo Wolfest tenía un futuro muy duro y cruel delante de él y si podía contribuir en algo para que ese futuro tan terrible pudiera ser más ameno, era enseñarle a ser un niño en la cara de la dureza y a poder encontrar amor y felicidad en la amistad de otros y que así nunca estuviera o se sintiera solo y asegurarse de protegerlo si en dado caso el peor de los casos ocurría.

Y ese día Wolfest había progresado mucho solo y logrado lo que Clow llevaba años intentando: Dar un paso fuera de esa concha con la que se protegía tanto del mundo y tras comprar miel, frutas diversas y una pieza de mangostan como recompensa por su valor, esa noche tras cenar y aventar la avena a cocerse, Wolfest acostó a dormir tranquilo por primera vez en días y sin necesitar ayuda tras la ausencia de su padre, solo porque se sentía tan feliz de haber hecho una nueva amiga y haber hecho algo muy bueno que hizo enorgullecer a Cornweill, a quien podía decir era su hermano mayor.

Al tiempo que esos días pasaban, Eustace iba atendiendo su ritual con extremo cuidado para no ser atrapado, había tenido que usar una poción sobre su maestro para que Clow tuviera que alejarse de la residencia y facilitarse las cosas, con él y la mitad de los hechiceros fuera tenía más libertad. Cuando eso pasó comenzó a colocar discretamente sellos que detuvieran a las cartas y guardianes de salir al auxilio en la residencia de Clow al menos por un tiempo, sabía sería importante eso, no quería estorbos para los planes de su señor.

Manipulaba las cosas con el cuidado debido, forzando su voluntad sin ser notado hasta lograr tenerlo todo y poder alzar el ritual para actuar; durante el instante adecuado secuestró a uno de los estudiantes menos vigilados para usar de sacrificio, era el método más eficaz que había encontrado hasta ahora. Sabía el resto sería ideal para fortalecerlo pero necesitaba un sacrificio para liberarlo al comienzo de la luna roja, había tenido que cambiar su acción tan pronto se dio cuenta de que las sospechas crecían, por lo que tendría que hacer eso.

Sonrió mientras observaba las runas y a su víctima en su lugar con todos los elementos puestos y el único sello que necesitaba romper para liberar a su señor antes de levantarse y revisar una última vez el libro y todo, sonrió satisfecho y volteó a ver al cielo, el eclipse lunar parcial estaba por llegar a su punto más intenso y si los cálculos eran certeros por lo que otro de los cultistas señaló desde la esfera de cristal por la que se comunicaban, el eclipse solar en el otro lado del hemisferio justo en el mismo punto estaba comenzando, dejando que las tinieblas surgieran como debía.

— ¡Ya suéltame Eustace, esto no es gracioso! — exclamó su víctima, ya despierta al fin y buscando soltarse de los amarres que lo retenían, la hora se acercaba pero no detenía que pudiera tomar cierto disfrute, el lograr desviar las profecías de Clow y conseguir todo lo que hasta hora hizo había sido en extremo complejo, lo necesitaba vivo pero eso no significaba que no pudiera disfrutar mientras hiciera el ritual, tomó una daga y se aproximó despacio, comenzando a concentrar su energía para el conjuro mientras se aproximaba a su víctima y se arrodillaba al costado, acercando el cuchillo a la primera de las muñecas — ¿Que estás haciendo? ¡No te atrevas, tú…!

No tardó en enmudecer sus palabras y gruñir al sentir el filo del metal sobre su piel cortar por sobre su muñeca y luego la otra, no tenía ropa encima que lo detuviera, este veía a Eustace moverse a sus pies y cortar lo que era esa zona también mientras comenzaba a jadear y quejarse del dolor, a lo que Eustace sonrió siniestramente mientras sentía las tinieblas crecer, era hora.

— I, Eustace the Wrath hex, call upon thy seventh levels of hell and thy twelve stars of the apocalypses for thy warrior of thy ultimate Darkness from thy evil race of the anarchy and discord to reborn at my presence, Oh come here, Hìsäêr, The Great Arch Demon of the conquest and death, the Dusk of the Steel of Chaos, thy Great Agony and Torture creator with you Nightfall of the hope, thy Great non mortal of thy Disorder guardian and great creator of the Exile. — Recitó Eustace con gran fervor e insertando su energía mientras cortaba por el pecho de su víctima, la cual gritaba y buscaba soltarse al sentir como algo lo rodeaba, algo siniestro.

El círculo mágico por su parte, sintiendo la sangre y magia comenzó a traer a la tierra algo se formaba frente a los ojos del desafortunado mago quien jadeó en sorpresa, atrayendo al ser de ojos color carmesí que brillaban en una masa de energía negra quien al parecer sonrió sádicamente al verle y notar a la figura sana con la cuchilla en manos.

— Amo, le traigo este primer sacrificio prematuro en orden de poder anclar su presencia al mundo terrenal, mi señor yo... — Expresó Eustace a su señor.

— Lo he visto, mi fiel apóstol, se que haz tenido que trabajar para alejar las amenazas del camino por el tiempo suficiente, por lo que estás perdonado — le recitó acercándose — pero por ahora, es hora de comer.

— ¡S-sueltenme, auxilio! — Expresó el hechicero viendo como la figura se acercaba, riendo con sadismo y no tardó que al poco gritos de pánico y agonía rodearan todo el claro del bosque mientras Eustace observaba con fascinación a su amo alimentarse de su víctima y absorber lo que era el alma que intentaba escapar del destino que le esperaba. Tras varios minutos los gritos cedieron y la masa negra de ojos rojos comenzó a tomar forma física, no tenía piernas y su forma era esquelética y gigantesca, la cual comenzó a reducir en tamaño mientras ingresaba a una armadura que comenzaba a aparecer y ser rodeado por tinieblas, en el sitio las nubes llenaron el sitio comenzando su tormenta eléctrica.

— Acércate, hechicero — comandó Hìsäêr y observó al siniestro hechicero aproximarse fiel y leal quien se arrodilló ante él, sonrió complacido y agarró el rostro del mago por el mentón e invocando una copa de algún material oscuro, — has trabajado bien, y mereces ser recompensado por tu esfuerzo, siervo, tu poder es mayor ahora… pero no es todo para ti, noto esa sed de muerte y sangre en ti por tal, a parte de lo que ustedes los humanos usualmente comen… te doy mi don a ti. Podrás consumir la sangre y carne de tus objetivos y presas y usarlos para sanar tus heridas y fortalecer tu cuerpo, estando atado a mi mientras yo viva, tú permanecerás a mi lado, mi fiel caballero.

Mientras recitaba eso, alzaba la sangre restante del piso y la colocó en la copa, a la cual tras ello inserto algo de su propia sangre, y cortó la mano de Eustace para que algunas gotas cayeran en él, anclando del todo a su hechicero a él y colocó esta en las manos del hechicero

— Bebé de la copa — le comandó, Eustace lo hizo con esmero, para la complacencia del temible demonio de la discordia el cual se llenó de dicha interna al sentir su alma ser atada a su amo y sintiendo como las lesiones y enfermedades desaparecían mientras las tinieblas lo transformaban, antes de relamerse y prevalecer arrodillado —. Levántate Eustace, por esta noche descansaremos, necesito acostumbrarme a volver a tener un cuerpo y tú debes reponer tu magia. Ya mañana en la noche comenzaremos la cacería.

— Sí, mi amo. — Respondió Eustace con obediencia, era totalmente consciente de sus acciones, era un leal servidor de ese demonio.