Disclaimer: Shingeki no Kyojin pertenece a Hajime Isayama, sin embargo la historia es completamente mía.
Advertencia: Posible Levi OoC (Out of Character) (y acomplejado de su altura porque ni siquiera se le puede llamar altura JAJAJA), y una Reader-chan muy, muy idiota.
Ahora sí, DISFRUTEEN.
Encuentros Inesperados.
Podías sentir los latidos de tu corazón en tus oídos, la respiración se te acelero y rogaste al cielo que el desconocido no decidiera matarte al instante. Apretaste los ojos e instintivamente lanzaste un golpe al aire que tu "atacante" esquivo exitosamente.
—¿(t/n)?
El tono de voz era inconfundible, abriste los ojos de inmediato.
—¿Erwin?
El hombre rubio te sonrío con dulzura.
—Disculpa que no te llamara por tu nombre o algo así, pensé que me reconocerías.
—Discúlpame tú a mí.
—Ven aquí, —te dice, y te atrae hasta su cuerpo para ponerte a salvo de la lluvia bajo el paraguas que traía.
—G-gracias.
—¿Por qué estás caminando sola bajo la lluvia? ¿Necesitas un aventón? Ya sé dónde vives.
—De hecho sí, ninguno de mis amigos me contesto,
O sea Eren, nunca me contesto.
—Y mi carro se averió. Si no es mucha la molestia.
—No te preocupes, vamos.
Caminaron juntos hasta su ya familiar audi r8, él te abrió la puerta, te subiste y luego él hizo lo mismo.
—¿Cómo estuvo el día de trabajo? —Pregunta, encendiendo la calefacción del auto.
—Bastante ligero, pero aun así estoy cansada, gracias por preguntar. ¿Y el tuyo? —Le sonreíste levemente.
—Pues muy bien, de hecho cerré un contrato multimillonario con una compañía de importación y exportación de materia prima, así que si bastante bien.
—Me alegro por ti.
Aunque estabas agradecida con Erwin por haberte encontrado, Levi no salía de tus pensamientos.
Apenas llevo tres semanas trabajando con el hombre, trataré de sacarte de mi mente Levi.
—¿Levi te trata bien?
—Sí, el Sr. Ackerman es un hombre bastante respetable.
—¿Aunque se exprese como un camionero? —Comenta con humor. Tú sonríes ante su comentario.
—Aunque se exprese como camionero, —afirmas con una sonrisa, recordando el temperamento de Levi.
Después de unos 20 minutos andando por el carril veloz, llegaron a tu edificio. Te volteaste para abrazar a Erwin y darle las gracias por haberte llevado, cuando le ibas a dar un beso en la mejilla, él aprovecho la situación para darte un suave beso en los labios.
Te sentiste desconcertada e incómoda. Debió habérsete notado en el rostro, porque él hizo una mueca.
—¿Lo malinterprete no es así? —Enarco las cejas.
—S-sí, y-yo lo siento, Erwin…
—No, no tienes por qué disculparte (t/n), está todo bien, discúlpame a mí por el atrevimiento.
Te encogiste de hombros levemente, y le plantaste un beso fugaz en la mejilla musitándole gracias.
Al llegar al apartamento lo que hiciste fue quitarte los zapatos, y caer como roca en la cama.
06:30 AM.
La misma rutina de siempre, estabas realmente aburrida de trabajar como asistente de Hanji, morías por la vacante en el trabajo de campo. Te masajeaste las sienes lentamente y decidiste levantarte de una buena vez.
Como siempre llegaste primero que Levi a la oficina, decidiste arreglar tu espacio de trabajo ya que sabías que a Levi no le gustaba el desorden ni la suciedad, así que arreglaste las carpetas, sacudiste polvo de aquí y de allá, sin muchos ánimos de nada.
A la media hora de haber terminado, te pusiste a jugar Candy Crush.
TASTY
Levi hizo acto de presencia en la oficina, junto a una mujer espectacular, morena, alta, tenía un traje vinotinto que se ceñía a su esbelta figura y que hacia juego con su labial.
—Buenos días, Srta. Caulfield.
¿Eh? ¿Srta. Caulfield? Él nunca me dice así. Oh, si lo hace, solo cuando viene con alguna de sus mujeres, urgh.
Levi tenía una especie de señal para avisarte que no podrías molestarlo en las próximas horas cuando te llamaba Srta. Caulfield, no te lo había dicho directamente, pero aprendiste a descifrarlo, en especial porque aquella era la mujer número 12 que contabas. En realidad no tenías ni idea de que hacían todas esas horas, y tampoco le ponías mucha atención. Y tampoco tenías idea de porque llevabas la cuenta, pero cada semana que pasaban las mujeres que llevaba eran una más atractiva que la otra.
No querías darle más parte en tus pensamientos a Levi, no más de lo que ya tenía.
—Buenos días, Sr Ackerman —Te pusiste de pie para recibirlo, —¿Y Srta.? —Dices mirándola.
—Sánchez. —Te responde, con una sonrisa cálida.
—Ella es una de las inversoras para el proyecto de Nile.
—Un placer, Srta. Sánchez.
—Igualmente.
Tomas asiento y de inmediato te vuelves a concentrar en tu iPhone, paso aproximadamente una hora y media y la Srta. Sánchez, es escoltada por Levi hasta el ascensor. Levi tiene su expresión habitual de: "el mundo es una mierda."
La Srta. Sánchez se inclina para abrazar y besar a Levi en ambas mejillas, tú desvías la mirada.
Celos…
Y por fin se marcha.
Aunque el ver a Levi con otras mujeres no era nuevo para ti, te molestaba de cierta manera, no querías llamarle celos, porque no tenías derecho a sentir nada por Levi, y te lo recordabas a menudo. Siempre que lograbas dejar de pensar en él, hacía uno que otro gesto o tenía detalles hacía ti, pequeños, para ser Levi, pero aun así, te hacía sentir como que eras tomada en cuenta o al menos así lo veías tú, y siempre sentías un cosquilleo extraño al hablar con él. Era un estúpido amor platónico.
El timbre del ascensor anunció la llegada de alguien.
Oh no, otra de sus fans.
Esperabas que fuera otra mujer, pero en su lugar eran 4 chicos con 4 arreglos de rosas blancas en sus manos. Levi, quien aún no se había marchado a su estancia, se te quedo viendo.
—¿Srta. Caulfield? —Uno de los chicos se te acerco.
—¿Para mi?
El chico asintió.
—¿Dónde las dejamos? —Preguntó otro.
—Oh por acá, —Les indicas. —En este lado del escritorio.
—Necesito su firma, aquí y aquí —te extendió una carpeta para firmar. —Gracias, que tenga un buen día.
—Gracias a ustedes. —Les dices, mirando las flores.
—¿Quién las envía? —Pregunta Levi.
Buscas entre los arreglos alguna tarjeta que te indicara quién las enviaba.
Ni 100 rosas son más hermosas que tú, feliz día y disculpa lo de anoche.
—Firma: Erwin Smith. —Lees en voz alta.
—Tch.
Y se da la vuelta, encerrándose en su estancia.
Y el marcador está así: Levi 12 – (t/n) 1
—¿Entonces vas a venir con nosotros?
Volvías de almorzar y en el ascensor te habías encontrado con Eren, quién estaba con Jean y Armin, Eren te había invitado a una disco ya que era viernes por la noche y tenían por costumbre irse de fiesta.
—Si claro que sí Eren, muchas gracias por la invitación.
Al ojiverde se le noto la emoción de inmediato, él te sonrío ampliamente y te dio un beso fugaz en la mejilla.
—Vale entonces paso por ti a eso de las 8, ¿de acuerdo?
Tú asentiste con una sonrisa.
8 PM
Estabas esperando por la llamada de Eren, te habías puesto un vestido rojo ceñido al cuerpo, con zapatos altos del mismo color y maquillaje simple, el cabello suelto y solo una pequeña cartera con tu teléfono, identificación, dinero y llaves. Lo esencial.
Después de 5 minutos, Eren te llamó así que bajaste para esperarlo.
Al encontrarte con él, te saludo enérgicamente, olía muy bien y tenía una ropa que le sentaba como un guante, no habías notado que era muchísimo más alto que tú, te mordiste el labio inferior inconscientemente.
—Estás hermosa (t/n), si me permites decírtelo. —Tenía una mirada pícara y una sonrisa tímida.
No sabías como podía lograr ese contraste de expresiones.
—Gracias, tú no te ves tan mal, Jaeger. —Comentaste a manera de burla, él contestó con una carcajada.
Tus sentidos fueron colmados por todo lo que acontecía en aquel local nocturno, tu vista se saturo de cuerpos que se sacudían al ritmo de la música electrónica que golpeaba tus oídos, tu olfato capto el aroma de sudor, cigarro y litros de alcohol a tu alrededor, tu gusto fue estimulado con un pequeño shot de tequila que te brindaron al entrar al local y tu tacto se encontraba frío pero iba disminuyendo con el calor que irradiaba la palma de la mano de Eren. Tú sonreíste al ver sus manos entrelazadas, te mordiste la mejilla levemente.
Caminaron hasta una mesa en la zona VIP, ya que Eren era amigo del dueño del local.
—¿Qué vas a querer primero? ¿Bailar y tomar? ¿o tomar y bailar? —Te pregunta con una mirada socarrona.
Tú le sonríes de la misma manera.
—Tomar y bailar. —Dices, segura. —Tenemos que aclimatarnos.
No sabías porque pero te sentías muy segura con Eren ahí, y no habías pensado en Levi en ningún momento desde que saliste de casa. Estabas más decidida que nunca a olvidar ese amor platónico y creciente que tenías por Levi, en el fondo presentías que nunca te iba a tomar en cuenta.
No eras más que la asistente monótona de Hanji para él, eso era obvio. Habías llegado a esa conclusión esa misma tarde mientras te arreglabas para salir con Eren.
—Eren, —él voltea a mirarte ya que se encontraba mirando la pista de baile. —¿En dónde están los demás?
—En camino.
Un chico joven con una bandeja llena de vasos de shot surtidos se posa frente a ustedes y pasa los vasos de shots hasta su mesa, les sonríe y se va.
—Empecemos con cuba libre.
Agarras el vaso decidida a hacer un fondo blanco.
—Hagamos esto.
Entonces alzas el vaso, lo chocas con el de Eren y los dos hacen fondo blanco. El líquido dorado quema tu garganta de una forma placentera que no te desagrada para nada, más bien logra el efecto contrario, te estimula y comienzas a sentir esa sensación de querer más.
Luego de una ronda de shots de diferentes bebidas alcohólicas, tequila, ron, vodka, decides que es tiempo de ir a bailar. Armin, Jean, Mikasa, Christa e Ymir habían llegado, te impacto la belleza sublime de Mikasa, sino hubieses estado alcoholizada en el momento probablemente te hubieses sentido cohibida e intimidada, pero hey, bendito sea el alcohol que corría raudo y veloz por tu sistema circulatorio.
—Eren, ¡vamos a bailar! —Le gritaste por la música y gracias al alcohol, él asintió y entonces tomo tu mano, guiándote hacia la pista de baile.
La música que resonaba en el lugar era una actual de tus favoritas, con la que te sentías totalmente libre, además de sí, el alcohol.
Comenzaste a mover el cuerpo, dejando libre tu sensualidad, Eren se movía a tu ritmo, primero bailaban separados pero después lo halaste hacia ti, estabas muy cerca, a centímetros de su boca, pero todavía no estabas ni cerca de besarlo, el alcohol aún no era suficiente para caer en ese abismo.
Él se acerca, y ves un brillo en sus ojos verdes como esmeraldas. Se acerca muy sensualmente a tu oído y te susurra:
—Baila usted muy bien, Srta. Caulfield.
Tú sueltas una risita tonta, y pones tus manos alrededor de su cuello, haciendo todo lo posible para que se impregnara de tu perfume givenchy.
Él te regala una sonrisa, de esas que valen un millón de dólares, y esta vez es él quién se acerca a tu boca.
—Oh no Jaeger, —y lo alejas posando un dedo entre sus labios rojos.
Y te alejas, dando una vuelta y guiñándole un ojo.
Decides volver a la mesa, sientes todas las miradas y en especial una que podría asesinarte ahí mismo. La mirada plateada de Mikasa Ackerman.
Tú te acercas hasta el cóctel de ananá que habías dejado para ir a bailar con Eren, tomas un sorbo.
—¿No piensan ir a bailar? Solo así podrán eliminar el alcohol de sus sistemas. —Dices, orgullosa de que la lengua no se te haya enredado.
Armin y Christa te miraban divertidos.
—Yo no sé bailar, —dice Ymir. —Pero bebo como marinero, ¿no es así? —Dice, pasando un brazo alrededor de Christa, posesivamente. Y plantándole un beso en la frente.
Christa asiente con las mejillas levemente rosáceas. Según te había comentado odiaba que Ymir fuera posesiva y celosa con ella, pero no podía evitarlo, Ymir la amaba demasiado.
—Yo solo vengo porque puedo beber gratis gracias al idiota de Eren.
—Te escuche, —dice Eren, que recién había llegado de pedir más bebidas. —Dejaré de invitarte cara de caballo. —Comenta, divertido.
Mikasa no emite ni una "o". Ella solo está tomando de su cóctel silenciosamente. Y juras que está asesinándote de mil maneras en su mente.
—¿Mikasa te sucede algo? —Le pregunta Jean, inocentemente.
Ella solo niega con la cabeza. Tú resoplas.
—Yo no le agrado a Mikasa. —Comentas, sintiéndote con valor gracias a las bebidas espirituosas que habías consumido.
Ella no dice nada. E instantáneamente la tensión se posa sobre la mesa.
—Chicos, ¿podrían dejarme a solas con Mikasa? —Ellos asienten, —incluso tú Eren…
Eren frunce el ceño pero asiente y se va con los demás hacia la pista de baile.
—¿Por qué no te agrado Mikasa?
Ella frunce el ceño y se cruza de brazos.
—No quiero que Eren caiga en tus redes.
—¿Eh? ¿Mis redes? —Tu cara era un gran signo de interrogación. —¿A qué te refieres? ¡No soy ninguna mujerzuela Mikasa! Si eso es lo que estás implicando.
Ella baja la mirada.
—Eren ha sido mi mejor amigo desde que estamos en preescolar. —Ella baja sus manos y las aprieta en puños. —Detestaría verlo con el corazón roto.
Y te cae como un balde de agua fría, Mikasa estaba enamorada de Eren. Realmente no podías negar que Eren te atraía un poco y definitivamente no tenías la culpa de que fuera recíproco. Te mordiste la mejilla derecha.
—¿Estás enamorada de Eren? —Alzas las cejas.
Ella abre los ojos como platos y por primera vez pudiste percibir en ella una emoción distinta al enojo, sus ojos grises como el acero te miraban, escandalizada, como si hubieras pronunciando una blasfemia. Ella inmediatamente negó con la cabeza mientras sus mejillas se teñían de un intenso carmesí.
—Y-yo no estoy e-enamorada d-de Eren.
—Tartamudeaste demasiado como para hacerlo creíble, Mikasa… —bajaste la mirada. —Sé que se siente que alguien quiera "quitarte" —haces las comillas con las manos. —a la persona que amas y por eso no deberías dejar que pase… Yo me aparto de él si prometes que se lo vas a confesar.
Su lenguaje corporal cambio por completo al escuchar la última frase proveniente de tu boca, ella hizo una mueca, pero de inmediato volvió a su expresión inenarrable.
—N-no pienso prometer nada. —Frunció el ceño fuertemente.
—Entonces tendrás que apartarte tú. —Dices, segura de ti misma, te volteas sobre tus talones y te diriges hacia donde Eren.
Están en círculo bailando, Jean, Armin, Christa e Ymir están bailando y conversando pero Eren no había dejado de mirarlas ni siquiera para parpadear, su expresión de preocupación es evidente.
—¿Qué paso (t/n)?
Y sin más ni más, e incitada por el alcohol lo besas. Ahí mismo, delante de sus amigos y de una orgullosa Mikasa a lo lejos.
Él te sigue el beso sin esperar demasiado, sus manos bajan hasta tu espalda baja, los tuyos se enredan entre su cabello castaño.
Su lengua es demandante, y tratas de seguirle el paso, pero te dejas llevar por el beso, él si sabía lo que hacía, te hace gemir bajo, solo para sus oídos.
Puedes sentirlo sonreír entre el beso, y el beso se intensifica. Era casi prohibido mirarlos besarse de aquella manera como lo hacían.
Sus pulmones rogaban por oxígeno, así que se separan lentamente, él está sonriendo. Tú le sonríes tímidamente, los latidos de tu corazón están en tus oídos.
—¿Qué fue eso? —Pregunta de manera juguetona.
—Un beso, Jaeger. Un beso de verdad.
—¿Qué significa?
Buena pregunta, campeón.
—Lo que tú quieres que signifique.
Él te sonríe por enésima vez esa noche.
—Significa que quiero seguir haciendo esto contigo.
