DISCLAIMER: Shingeki no Kyojin pertenece a Hajime Isayama, sim embargo la historia es completamente mía.

ADVERTENCIAS: CAPÍTULO CON CONTENIDO EXPLÍCITO NIVEL: *. Posible Levi OoC.

ENJOY!


Travesura casi realizada:

Él simplemente NO estaba de humor. Había entrado de un portazo, gruñido un 'buenos días' y entrado a su oficina y cerrado de, si, un portazo. Decidiste llevar la fiesta tranquila y hacerle una jarra de té negro de inmediato para llevársela luego a su oficina como ofrenda de paz.

Una vez que estuvo lista, tocaste la puerta, oíste el "adelante" e hiciste acto de aparición en su oficina, él estaba sentado en el escritorio con unas carpetas en la mano, con el ceño más fruncido que nunca y lucía extremadamente cansado. Tú corazón se saltó un latido, cuando sentiste su mirada grisácea posarse en ti.

Hermosos ojos grises adornados con unas largas pestañas y unas ojeras violáceas – verdosas. Él parecía agradecer el gesto, espiritualmente.

Porque en realidad no es usted muy expresivo, ¿no es así Sr. Ackerman?

Pensaste mientras colocabas la jarra en el lugar de siempre, te cruzaste de brazos y te giraste a mirarlo.

—¿Está usted bien? Luce muy cansado Sr. Ackerman.

Él resoplo. Y se apretó el puente de la nariz, levemente.

—La verdad estoy teniendo problemas para cerrar un negocio, estos clientes son difíciles. —Te dice, mirándote atentamente.

Te sientes, como siempre. Incomoda bajo su escudriño y te muerdes el labio inferior.

—No sé mucho de negocios, pero si puedo ofrecerle mi ayuda arquitectónica pues estoy siempre a la orden, Sr. Jefe.

Él enarco las cejas y esbozo una leve, pero ligerísima sonrisa.

—Nunca me habías dicho jefe.

Tú sólo te encogiste de hombros y le sonreíste dulcemente.

—No se estrese demasiado.


Te encontrabas trascribiendo un documento muy largo y tedioso ya que además de transcribirlo tenías que traducirlo del inglés al español y te estaba costando un poco porque había una o dos palabras que no entendías o no recordabas haber usado nunca, porque eras una buena angloparlante.

Tú teléfono sonó indicando la notificación de un mensaje de texto. Estiraste la mano para alcanzarlo y leer el nombre en el identificador. Era de Eren.

Sonreíste ampliamente y decidiste llamarlo, recordando levemente los acontecimientos del viernes pasado.

¿Hola?

—Hola Eren, soy yo (t/n).

Hola hermosa, ¿cómo estás? ¿tienes ganas de almorzar conmigo hoy?

—Pues bien cansada de transcribir documentos, y si claro que sí. ¿A dónde me vas a llevar?

A donde tú quieras con tal de que sea mcdonalds o el cafetín del edificio.

Él se ríe al otro lado del teléfono y tú lo acompañas con una leve carcajada.

—Vale, el cafetín entonces. ¿A las 12:30?

Nos vemos, hermosa.


A la primera persona con la que te encuentras es a Mikasa, ella está parada frente a las puertas del ascensor y cuando te ve simplemente la mueca de asco que pone, es irrefutablemente gracias a ti. Sin embargo, no te sientes incómoda. Le habías dicho que podía tomar cartas en el asunto, y ella no quiso. Pues bien, se estaba perdiendo de Eren. Tú le sonríes cínicamente.

—Hola Mikasa, ¿cómo estás?

—Estaba mejor. Hace como 5 segundos más o menos.

Ella pasa de ti olímpicamente y se mete en el ascensor, desapareciendo de vista.

Unos segundos más tardes al ingresar a la cafetería te encuentras con Eren, él te rodea con los brazos, amorosamente y no puede resistirse a plantarte un gran beso en los labios.

Sientes como las mejillas te arden furiosamente. Él te rodea posesivamente y te da otro beso en la mejilla.

—¿Me extrañaste?

—Bastante, —le dices, sonriéndole, aun con las mejillas sonrosadas.

—¿Qué quieres comer?

—Una ensalada y agua estará bien.

—¿Estamos a dieta, entonces? —Él te sonríe.

—Algo así.

Entonces ordenan su comida y se sientan en una mesa al lado de uno de los grandes ventanales que caracterizaba el edificio, empiezas a comer la ensalada lentamente mientras te concentras en la vista por la ventana.

—¿En qué piensas?

—En nada en específico —le dices, —es solo que la vista es realmente hermosa.

—Lo sé, el Sr. Ackerman tiene una visión espectacular de todo, —Dice Eren, apoyando su brazo en la mesa y su barbilla en su mano. —Él de verdad es un gran hombre, siempre he tratado de aprender todo sobre él.

No puedes dejar pasar la oportunidad de mofarte de él, por su actitud de adolescente enamorado. Se te escapa una sonrisa malévola.

—Oh cariño, ¿estás enamorado? —Le dices, sonriendo más cuando te lanza una mirada acusadora.

—¡Nada de eso! —Exclama, casi ofendido. —Es admiración nada más. —Dice, y las orejas se le tiñen de un carmesí al mismo tiempo que se encoge de hombros clavando la vista en su ensalada césar.

—Es broma, sé que me amas a mí. —Comentas, sin dejar el tono de burla de un lado y metiéndote luego un trozo de lechuga a la boca.

No pensaste que se podía sonrojar más de lo que ya estaba, se veía tan adorable.

—E-eso n-no es así. A-aún no te amo.

—Eren, —le dices mirándolo dulcemente. —Estoy jugando contigo. Eres adorable, —así que te pones de pie y por encima de la mesa le das un beso en la punta de la nariz y vuelves a acomodarte en el asiento.

Él sonríe levemente y continúan comiendo y charlando por otro rato más.


Salieron de la cafetería, juntos, tomados de la mano. En realidad no sabías a qué juego estaban jugando porque él desde la noche del club no te había dicho nada en cuánto a tener una relación estable, pero tampoco pensabas que solo eran amigos con derecho, ya que, los amigos con derecho no se toman de las manos. Así que optaste por pensar que simplemente eran amigos y ya, amigos que se podían tomar de la mano y se daban besos, completamente normal.

El ascensor se abrió y se metieron.

—Entonces, ¿cuándo saldremos de nuevo? Muero por bailar contigo nuevamente.

—Podría ser el próximo viernes.

Él estaba a punto de responder pero el ascensor se sacudió de manera violenta, y las luces parpadearon. Abriste los ojos grandes como platos y te aferraste al cuello de Eren sin rechistar. Él poso sus manos sobre tu cintura.

—¿Estás bien?

—Soy claustrofóbica, Eren. Esto no me gusta nada.

Tragaste duro y sentiste como tu corazón comenzaba a acelerarse de una manera sobrehumana.

—Hey, hey —te dice, —no me hagas esto, por favor inhala y exhala.

Otra sacudida violenta. Las luces volvieron a parpadear pero no se apagaron.

Tú te concentraste en inhalar y exhalar, y tomar muy fuerte de las manos a Eren.

Él te veía y te sonreía dulcemente, con sus ojos grandes y verdes como esmeraldas con trazos de un color verde todavía más claro que las hojas verdes de los árboles. Estabas embelesada.

—Creo que, conozco una manera de hacer mi fobia desaparecer. —Le comentaste.

—¿Cuál? Respirar funciona bien, ¿no?

Y te abalanzaste sobre él, besándolo intensamente, sentiste sus manos deslizarse por tu trasero y levantarte como si fueras más liviana que una pluma, te sorprendió la sensación de estar apegada a la pared de espejo del ascensor, toda el ascensor tenía espejos así que podías verte desde todos los ángulos.

Él se despega de ti por un momento para poder besarte el cuello e inhalar el olor de tu perfume de vainilla.

—¿Estás segura que quieres hacer esto aquí? —Te pregunta entre besos.

Tu cordura y racionalidad decían que NO, además de que realmente no querías perder la virginidad en el ascensor de la oficina. Además, tenías cero experiencias y no habías llegado más allá de besos apasionados y uno que otro apretón. Pero en cambio, sentías calor en todo el cuerpo y la excitación te nublaba el juicio.

Así que solo asentiste con la cabeza levemente.

Él prosiguió con los besos en el cuello, y lo ayudaste a desabrocharte los primeros botones de la camisa, llevabas falda por lo tanto era más fácil sentirlo, te mordiste el labio inferior y lo forzaste a volver a tus labios, enredando tus dedos en su cabello castaño.

Él metió la lengua en tu boca y tú le seguiste la corriente, sus besos eran magníficos. Finalmente logro desabotonar toda tu camisa, dejando tu sujetador negro expuesto, él te miro como pidiéndote permiso y tú asentiste levemente, estabas asustada pero también excitada, él metió una de sus manos en tu sujetador y comenzó a acariciarte el pezón insistentemente en forma de círculos, tuviste que cerrar los ojos para poder asimilar la sensación, sus dedos cálidos se sentían extrañamente bien en esa parte de tu cuerpo, él se apoyaba más en ti, cosa que te hacía abrir más las piernas y sentir su creciente erección justo donde tu cuerpo lo pedía.

—E-eren —lograste musitar, —en la boca. Métetelo en la boca.

Él felizmente cumplió tu orden y se lo metió completamente en la boca. Haciendo círculos con su lengua, succionando con fuerza.

Gemiste alto, y apretaste su cabello entre tus dedos.

—Ah, s-sigue.

Pero no aguantaste y volviste a forzarlo a besarte, con tanta pasión. Las cosquillas en el vientre se hacían más y más fuertes. Él te daba apretones en el trasero y te frotaba contra su miembro por encima del pantalón, cosa que se sentía tan bien.

El ascensor volvió a sacudirse, y de repente se puso en movimiento.

Ambos abrieron los ojos como platos y se miraron con pánico creciente y rápidamente tuvieron que acomodarse toda la ropa y peinarse. Lo que no podía ser disimulado era la sonrojes, tú esperabas que al otro lado de la puerta no hubiese nadie y que ambos pudiesen irse tranquilos a sus puestos de trabajo. Luego te diste cuenta que el espejo estaba levemente empañado y tuviste que abalanzarte sobre él y limpiarlo tanto como tu altura te lo permitía con la manga de tu camisa, lograste quitar cada rastro, Eren te miraba con un toque de diversión.

—¿¡Cómo puedes reírte en una situación cómo esta!? ¿¡Acaso quieres que nos despidan!?

Él iba a decirte algo pero la puerta se abrió y lo primero que visualizas es: un par de ojos grises.

Trágame tierra. Trágame y escúpeme lejos de aquí.

Levi enarca las cejas, está cruzado de brazos. A su lado está Hanji y Moblit uno de sus ayudantes, al otro lado está Mikasa, Armin, Sasha, Connie, Jean, Marco, Ymir e Historia. Tragas duro, todos los están viendo como si fueran alienígenas.

—¿Están bien, muchachitos? —Dice Hanji, con un tono que no logras identificar.

—N-nosotros s-sí obvio, Srta. Zoe, estamos bien. —Dice Eren, rascándose la nuca.

—Nunca habían estado mejor, ¿no es así? —Dice Hanji, —La semana que viene vendrá un técnico para arreglar este problemita.

—Bien, —responden ustedes dos al unísono.

—¿Es que estamos en planta baja? Pensé que íbamos subiendo.

—Pues claro que iban subiendo gatita, —dice Hanji y se parte de la risa con los demás.

Solo Mikasa y Levi no se están riendo.

—Me temo que no entiendo el chiste. Aprovecharé de ir a recoger unas cosas en mi carro. Nos vemos luego, Eren.

Y te apresuras a salir de ahí.

QUÉ INCÓMODO, SEGURO TODOS SE DIERON CUENTA QUE ESTABAMOS A PUNTO DE TENER SEXO EN UN ELEVADOR.

Gritaste mentalmente, tratando de mantener la compostura. Te alisaste los pliegues de la falda y decidiste que ya era momento de subir a la oficina nuevamente.


La estancia parece estar completamente sola así que te sientas y te estiras sobre el sillón. Pero entonces lo escuchas.

—Aaaaaah, aaaaah. Sigue, sigue.

¿Pero qué carajos?

—Señor Ackerman es usted un salvaje, —logró decir la voz femenina entre gemidos.

El alma se te fue hasta los pies. Y apretaste los puños inconscientemente, tragaste duro.

—Otra vez teniendo sexo en la oficina, Sr. Ackerman.

Y no es conmigo.

—¿Pero qué coño hago pensando esas cosas?

—Aaaaaaahhh.

Gritó la voz femenina nuevamente, ésta vez más duro que la anterior.

Te apretaste el puente de la nariz y buscaste en una de las gavetas del escritorio unos audífonos para poder terminar el trabajo sin escuchar la película porno que hacían al otro lado de la estancia. Pusiste a Maroon 5 a todo volumen y comenzaste a transcribir.

Después de unos 30 minutos, se abre la puerta y tratas de no mirar ni a la mujer ni a Levi, pero es imposible.

La mujer que sale de la oficina es sumamente hermosa, tiene el cabello rojo y lo ojos verdes, es exuberante y tiene un trasero de muerte lenta. Mentalmente dejas los ojos en blanco, Levi solo la mira con aburrimiento y le musita algo que no puedes escuchar gracias a la música.

Ella se va sin mirar atrás. Y con eso, es la mujer número 15 o algo así. Ya habías perdido la cuenta.

Tú te masajeas el cuello y al fin te quitas los audífonos. Estiras los brazos y haces unos calentamientos de muñeca. Él aún no ha cerrado la puerta de la oficina y sigue parado ahí, mirándote.

—¿Necesita algo…? Sr. —agregas rápidamente, en realidad no querías llamarlo 'Señor'.

—Solo té, por favor y gracias.

Te abofeteas mentalmente por pensar que luce bien después del sexo, estaba despeinado y con la camisa arremangada.

De seguro huele a gloria.

Resoplas evidentemente molesta y te vas a hacerle la acostumbrada jarra de té.


Al terminar la jornada te encuentras con Eren, él está con Jean y Armin charlando. Te le acercas con una leve sonrisa. Él te rodea con el brazo, sin dejar de hablar con sus amigos.

—Así que decidieron echar un rapidito en el ascensor, ¿no (t/n)?

Sentiste las mejillas calientes.

—E-eso no es así.

—¿Estás celoso, Kirschtein? —Eren enarca las cejas mirándolo y luego te da un beso en la frente.

—Para nada, yo también lo he hecho, con Ana, ya saben, la pelirroja de trasero hermoso del piso 12. Está muy buena y es una diosa de las mamad-

—¡Jean! —Exclaman Armin y tú al mismo tiempo.

—¿Acaso es la prostituta del edificio? —No aguantas. Al instante te muerdes la lengua.

—¿Por qué dices eso? —Te pregunta Jean.

—P-porque nadie que se respete tiene sexo en un ascensor, —dices, moviendo la pierna, incómoda. —Y por esa razón, no fue lo que paso, soy claustrofóbica y Eren me estaba ayudando con ejercicios de respiración, idiota.

—Claro, seguro, yo también ayude a Ana con ejercicios de respiración.

—No tienes remedio. —Le dice Eren.

Tú pones los ojos en blanco y le haces un gesto con la mano.

—Nos vemos mañana, (t/n). —Se despide Armin, arrastrando a Jean consigo.

Eren te abraza por completo y te da un beso en la mejilla, se acerca a tu oído y susurra:

—¿Cuándo continuaremos lo del ascensor?

Nunca.

Le sonríes tímidamente.

—Quizá un día de estos. Ya me tengo que ir, Eren. Gracias por invitarme a almorzar por cierto.

Le das un beso en la comisura de los labios y te giras para irte hacia el sótano directo a tu automóvil.


Pobre Eren :( Reader-chan es microondas XDDDDDDDDDDDDDDD.