DISCLAIMER: Shingeki no Kyojin pertenece a Hajime Isayama, sin embargo la historia es completamente mía.
ADVERTENCIAS: Posible Levi OoC. * (Contenido sexual explícito)
Confesiones y distracciones (II):
2 semanas habían pasado raudas y veloces desde el incidente con Eren en el ascensor, habías estado evitándolo últimamente porque no tenías ganas de repetir, pero era porque Eren era atractivo en demasía y no te podías resistir ante sus encantos, sabías que si volvías a estar a solas con él, no podrías mantener el control. E inevitablemente ibas a terminar sucumbiendo ante tu frustración sexual. Una poderosa frustración sexual, que te quería hacer gritarle en la cara a Levi, cada vez que una de sus mujeres hacia acto de presencia en su oficina y tenías que acudir a tu escape de música a todo volumen.
Hacía una mañana especialmente fría en Firestone Bay, así que tuviste que marcharte de casa con un abrigo extra.
Llegaste más temprano que de costumbre así que decidiste entrar a ver la vista desde el ventanal de Levi, tenías tiempo sin hacerlo, pero era porque te gustaba mucho la vista, era la mejor vista de todo el edificio, y creías que de toda la ciudad.
Dicho edificio era el único rascacielos en Firestone Bay, por eso la vista era tan única. Levi había sido un listillo al adquirir aquel terreno, tenía la mejor ubicación. La vista simplemente te hacia perderte.
Te sentaste sobre su escritorio con cuidado de no mover nada, e inhalaste el poco rastro de perfume que había en aquella habitación, te mordiste el labio inferior.
Te quedaste tan absorta en la vista que no sentiste los pasos en la habitación, hasta que viste por el rabillo del ojo. Era Levi.
Te enderezaste cual soldado cuando un superior hace acto de presencia.
—Sr. Ackerman, no lo oí llegar.
—¿Qué estabas haciendo aquí mocosa?
—Yo solo estaba mirando por la ventana. Es que es una vista única.
—Espero que no hayas tocado el cristal o estás despedida.
—N-no se preocupe Sr. Y disculpe usted la intromisión. ¿Quiere té?
—Ni siquiera tienes que preguntar eso.
Hanji llego a la oficina vuelta un escándalo a eso de las 10 de la mañana.
—¡Levi! ¡Levi!
Levi sale de su estancia con el ceño fruncido.
—¿Qué sucede contigo cuatro ojos de mierda?
—¿Recuerdas al cliente francés que nos contactó hace como dos semanas?
Levi asiente.
—Bueno él quiere reunirse con nosotros, el fin de semana, pero yo no puedo ir.
—¿Por qué no?
—Porque tengo que quedarme aquí encargándome de la cementera municipal, necesitamos esa colaboración y sabes que aquel tipo tiene una especie de enamoramiento hacia mí.
—Sí es un cerdo asqueroso, todo bien —dice Levi, evidentemente fastidiado. —pero no entiendo cuál es el problema cuatro ojos de mierda.
—El problema es que está en quedándose en una isla cercana o algo así, al parecer quiere tener una reunión para ofrecerte un buen trato y quiere elogiarnos primero.
—¿Elogiarnos? —Él frunce el ceño.
—Él quiere que nos quedemos el fin de semana en la isla, dice que es de importancia que asista, pero no puedo ir. Así que pensé en enviar a mi gatita en mi lugar.
Tú abriste los ojos como platos.
—¿E-enviarme a mí? No podría tomar tu lugar, Hanji yo…
—¿Tienes cosas más importantes qué hacer? —Él enarca la ceja.
—No estás tomando mi lugar, estás yendo en mi nombre, así que todo arreglado, salen el viernes a las 3 de la tarde. Feliz viaaaaaaje. —Alarga la frase divertidamente y deja la estancia.
Confesión #1: no te gustaba nada el hecho de tener que viajar con Levi. Sería terriblemente incómodo para ti, en especial si se le ocurría llevar a alguna de sus prostitutas consigo. Además te ponía increíblemente nerviosa. Entonces evaluaste, ¿de verdad necesitabas el trabajo?
Apretaste los puños y le diste la espalda a Levi para volver a tu puesto de trabajo.
Viernes, 2:30 pm, aeropuerto de Firestone Bay.
Habías tenido una lucha interna y un leve ataque de pánico cuando estabas arreglando tu maleta para irte de viaje con tu jefe el fin de semana.
No sin recordar que ese jefe era nada más y nada menos que el mismísimo Levi Ackerman el magnate de la arquitectura slash ingeniería slash el protagonista de tus sueños húmedos recientes y desde que lo habías conocido.
Cuando arribaste al aeropuerto podías sentir el corazón en la garganta, el estómago revuelto y las manos tan frías como estalactitas de hielo. Resoplaste, y diste uno y otro giro antes de dirigirte a la puerta de abordaje. Miraste el reloj: 2:55 pm.
De repente sentiste unas manos en la espalda. Te sobresaltaste.
—¿Estás teniendo dudas, gatita? ¡Vamos, vamos! Levi no te va a violar. A no ser que tú quieras, —dice burlona.
Tú pones los ojos en blanco.
—Todo esto es una mala idea. Además, Hanji, él me odia se le nota desde leguas.
—Él no te odia tonta, él trata así a todo el mundo, que te lo digo yo. Tengo 20 años conociendo a ese tarado.
Tú te muerdes la mejilla. Y ella agarra tu maleta y empieza a arrastrarla hacia la puerta #4.
Tú la sigues, refunfuñando mentalmente.
A lo lejos divisas una silueta bien conocida, Levi yace recostado en la pared, con uno de sus pies en ella. Tiene unos lentes ray-ban negros, un blue jean, una camisa negra, una chaqueta de cuero igual negra y unas botas de motero, si, negras.
El negro lo hace lucir como un dios. Y parece que él lo sabe, tiene las manos metidas en los bolsillos y no puedes vislumbrar sus ojos gracias a los lentes, un escalofrío te recorre la espina dorsal.
—Llegas tarde mocosa. —Dice sin moverse ni un centímetro.
—Lo s-siento mucho Sr. Ackerman.
Entonces se despega de la pared y agarra su maleta, dándoles la espalda, ni siquiera reparando en saludar a Hanji, entonces comienza con el proceso de abordaje junto a una señora encargada de realizar dicho proceso.
Hanji te entrega la maleta, te da un beso y un abrazo con una sonrisa cálida.
—Relájate y trata de divertirte.
—Con él es imposible. —Le susurras.
—Dije trata, —se carcajea y entonces te revuelve el pelo y se va.
Tragaste duro viéndola marcharse, buscas tu boleto y te sitúas detrás de Levi quien ya ha terminado su proceso de abordaje, entrega la maleta a uno de los empleados y camina por el pasillo que daba hacia el avión.
—Bienvenida a Fire-bay Airlines, boleto por favor. —Te dice la Sra., dulcemente.
Le sonríes y le entregas el boleto. Ella lo sella y te lo da vuelta, finalmente le entregas la maleta al mismo empleado que recibió la de Levi y te vas.
—Feliz viaje.
—Gracias.
Tienes que trotar un poco para alcanzar a Levi.
Él está callado, como siempre y mientras caminan puedes observar su trasero.
Confesión #2: amabas ese trasero. La primera vez que lo habías visto, lo habías visto en toda su gloria. Tenía el tamaño adecuado para ser un trasero de hombre y se notaba que hacía mucho ejercicio. Sacudiste la cabeza.
Si ibas a tener ese tipo de pensamientos y ni siquiera había despegado el avión, sabías que no te las ibas a ver fáciles durante aquel fin de semana.
Les dieron la bienvenida al avión, que no era un avión sino un jet privado, era muy lujoso. Con asientos de cuero negro, tenía todos los lujos.
Una linda muchacha les ofreció champagne y bocadillos de cangrejo.
Levi acepto el champagne pero declinó los bocadillos, tú en cambio lo aceptaste todo. Él parecía aburrido, más de lo normal.
Te revolviste incómoda en tu asiento frente a él.
—¿Está usted bien, Sr. Ackerman?
—Debería estar haciendo otras cosas, en vez de esto. Hanji es una maldita idiota que no tiene consideración. Pero tengo que darle crédito, este cliente es un pez de los gordos. Él pago por todo esto. —Dice sin mirarte.
Se rasca la nuca y toma un sorbo de su copa.
—Además te obligo prácticamente a venir conmigo, y sé que no te caigo bien… Así que, —hace un gesto con la mano como tratando de espantar el asunto. —Tratemos de llevar la fiesta en paz.
Tú no sabías qué responderle:
—La verdad es que usted, Sr. Ackerman no me cae mal. Perdone si en alguna ocasión le he dado a entender lo contrario. Además es usted digno de admirar.
Dijiste lo último, clavando tu mirada en la lujosa alfombra negra que adornaba el suelo del jet.
Él no dijo nada, solo medio asintió con la cabeza, desviando su mirada a la ventana.
Diste la conversación por terminada, así que estiraste tu brazo para alcanzar tu bolso y sacar un libro de misterio de Agatha Christie que habías comenzado a leer unos días antes.
—Por cierto, Sr. Ackerman, ¿la isla está muy lejos? ¿y cómo se llama la isla?
Él se cruza de piernas, esta vez puedes sentir que te mira, incluso con los lentes.
—Se llama la isla palmeray solo está como a cinco horas. Tranquila.
Después de leer un par de capítulos del libro, te quedaste dormida casi la mayor parte del tiempo. La empleada te despertó suavemente con un murmullo y te ofreció comida, tú aceptaste su propuesta con una sonrisa.
Levi estaba en otro de los asientos, hablando por teléfono en voz baja*. Tú suspiraste, de seguro que estaba hablando con una de sus miles de amantes.
Cada vez que lo mirabas, te dolía, te dolía el hecho de que nunca lo ibas a tener. Un hombre como él, enamorado de alguien como tú. Una carcajada malvada resonaba en tu mente y una vocecita te insistía diciéndote: ¿en serio crees que alguna vez se va a fijar en ti?
Y lo confirmabas con cada una de sus mujeres, todas eran diferentes más lo único en común que tenían era su belleza.
Eso te puso un poco triste, pero al ver tu plato de comida y que incluía postre lo olvidaste por un rato.
Luego de cinco horas que para ti pasaron rápido, ya habían aterrizado en la isla. Se veía diminuta desde arriba y estaba completamente rodeada por agua. El cielo teñido con tonos rosáceos, amarillos y azules. Dando llegada al atardecer, te quitaba el aliento. La empleada los despidió con cordialidad y les deseo una buena estadía.
Levi no había pronunciado palabra desde que le habías preguntado cómo se llamaba la isla y si estaba muy lejos.
Realmente no sabías de qué hablar con él, y eso te frustraba enormemente.
¿Tanto me odias, Levi?
Fueron recibidos por dos chicos de aproximadamente tu edad.
—Nosotros seremos sus guías hasta el hotel, gracias por venir a la isla palmera. Esperemos su estancia sea agradable.
Tú les sonreíste, Levi no hizo nada y entonces se subieron a una van blanca que los llevaría hasta el hotel.
El hotel era el único que había en la isla, era 5 estrellas por supuesto, era grande y hermoso como era de esperarse para un cliente como lo llamaba Levi "un pez gordo".
Llegaron a la recepción donde había una tierna Sra. Les sonrío y les dio la bienvenida.
—¿Nombres por favor?
—Zoe y Ackerman. —Dice Levi.
Ella le sonríe y le extiende la llave.
—La de los amantes. —Arruga la nariz.
Levi no le dice nada. Y tú dejas pasar el comentario porque no lo entiendes. Era obvio que no eran amantes porque Levi no se molestaba en mirarte siquiera.
La llave de la habitación traía consigo el número de la misma, era la 06 en el último piso.
No habían intercambiado palabra, Levi estaba metido de lleno con su iPhone y no querías molestarlo.
Subieron en el elevador y al llegar al piso, caminaron hasta la puerta de la habitación, Levi la abrió.
Era suficientemente grande como para más de 4 personas. Tenía un living hermoso, con vista al mar, una terraza con jacuzzi, un baño grande y oh oh, sin puerta. Y la habitación principal era la única habitación con una cama tamaño King. Tú tragaste duro.
¿¡Pero qué mierda!? Trágame tierra, trágame y escúpeme en Pekín.
—Al parecer voy a tener que dormir en el sofá. Creo que es un sofá-cama. —Le dices, mirándolo. Pero te giras sobre tus talones en dirección al baño, —Pero eso sin duda, va a representar un problema.
—No te preocupes, yo dormiré en el sofá-cama. Y cuando te vayas a bañar o lo que sea, daré un largo paseo. Y tú también harás lo mismo.
—Bueno, me parece una idea genial. Puedes tomar ese paseo ahora.
Él se queda mirándote con una expresión que no puedes descifrar gracias a sus lentes. Él no dice nada y deja la estancia en menos de lo que canta un gallo. No lo habías notado pero al decirle que tomara el paseo lo habías tuteado y él no dijo nada. Te abofeteaste mentalmente. No querías que pensara que te estabas tomando atribuciones simplemente porque estaban viajando juntos.
Desempacaste lo más rápido que pudiste y te envolviste en una toalla blanca de las que ofrecía el hotel, llenaste la tina con agua caliente y unas burbujas y te sumergiste por completo.
Te lavaste con toda la paciencia del mundo olvidándote de Levi por unos 30 minutos. Luego te colocaste el pijama y te metiste a la cama, con el mismo libro de antes, buscando el sueño, ya que eran las 9pm.
Estabas sumergida en el libro cuando escuchas tu iPhone sonar con una notificación. Estiras la mano hasta la mesita de noche y abres el texto:
¿Ya terminaste mocosa?
Abriste los ojos como platos y comenzaste a reírte con fuertes carcajadas. Te habías olvidado de Levi por completo. Maldición.
Te apresuraste a responderle:
Si, Sr. Ackerman.
Después de 5 minutos, él hace acto de presencia ya no tiene puesto los lentes él se rasca la nuca, incómodo.
—¿Quién se tarda tanto en el baño?
—Asumo que usted, Sr. Ackerman.
Él hace una mueca de fastidio, él no te tolera en este momento.
—Apuesto que consiguió cosas bastante interesantes en el lobby.
—No lo creo. Odio los malditos hoteles. Todo está semi-limpio es realmente asqueroso. Me voy a duchar.
Él comenzó a desvestirse delante de ti.
Tú hiciste una mueca de sorpresa y te acostaste, tapándote con la sabana.
—Te diría que no espiaras pero creo que ya no me importa demasiado ya que hemos estado en situaciones peores.
Dijo Levi implicando los incidentes de la oficina y de sus mujeres, incluyendo el de Hanji.
Gracias a la sabana solo podías ver su silueta.
Maldito enano abusador. Cree que puede venir y desvestirse así como así delante de mi. ¿Qué no tiene respeto?
Optaste por no responderle nada, para que asumiera que te habías puesto a dormir.
Después de un rato, oíste el agua correr, tu mente no se quedaba quieta y quería ver un poco más. La ducha estaba ubicada al frente de la tina, oculta por una pared así que no tenías manera de verlo aunque quisieras, a pesar del espejo que estaba en el baño pero que se encontraba frente a la ducha.
Te concentraste en escuchar el agua correr y así te quedaste dormida.
Los rayos del sol se colaron por la ventana, cumpliendo su función de despertarte. Abriste los ojos lentamente y los tallaste, bostezaste, te estiraste y te sentaste lentamente. Te costó 10 segundos recordar dónde estabas.
En una habitación de 'amantes' con Levi, de vacaciones, es una isla lejana a tu hogar.
Solo deseo que ya sea Lunes.
Revisaste tu teléfono, tenías varios mensajes de whatsapp, algunas notificaciones de instagram y de Facebook. Luego lo dejaste a un lado del colchón.
Miraste al frente, Levi estaba profundamente dormido ya que la estancia del pequeño living estaba en total oscuridad, porque él si había cerrado las cortinas. Vislumbrabas su espalda perfectamente torneada, sus ojos cerrados y nunca lo habías visto con una expresión tan de paz como aquella. La sabana se había corrido y dejaba ver un poco de su trasero, tenía unos pantalones deportivos negros. Tuviste que sacudir la cabeza para dejar esos pensamientos.
Como viste que estaba profundamente dormido, no quisiste molestarlo ni mucho menos pedirle que saliera para poder ducharte.
Así que te quitaste la ropa rauda y veloz y te metiste a la ducha. Por supuesto te diste tu tiempo para restregarte y lavarte muy bien el cabello, una vez que estuviste lista, cerraste la llave de agua y te volteaste para poder salir de la ducha.
Oh no. ¿En dónde deje la maldita toalla?
La habías dejado sobre la cama. Apretaste los puños. ¿Es que acaso estabas condenada a vivir en una eterna situación de vergüenza frente a Levi? Les rogabas a los dioses que Levi no estuviera despierto, así que asomaste la cabeza por la pared que ocultaba la ducha. No podías ver nada, ya que estaba oculto tras la parte alta del sofá.
Y el armario de enseres estaba justo frente al sofá cama. ¿Cuál ángulo sería menos vergonzoso de enseñar si Levi llegase a despertar?
Trágame tierra, trágame y escúpeme en Pekín.
Tuviste la idea de correr hasta la habitación y enrollarte en la toalla lo más rápido posible, pero tal vez harías mucho escándalo, así que solo te tapaste cómo pudiste con las manos, caminando lentamente hasta la habitación, cuando estuviste a punto de cruzar el umbral del living a la habitación, escuchaste un carraspeo, fuiste incapaz de girarte a mirarle la cara a Levi.
Hasta aquí llegue.
Luego sentiste como una toalla te rodeaba el cuerpo, tú le agradeciste mentalmente porque habías olvidado la manera de formular palabras.
—Lindo trasero mocosa, ahora estamos a mano.
Distracción #1: ¿Acaso ella va al gimnasio?
Sentiste las mejillas arder, y te giraste rápidamente, agarrando la toalla con fuerza. Viste la silueta de Levi entrar al 'cuarto' de baño así que decidiste ponerte la ropa rápidamente.
No sabías como ibas a mirarle la cara en las próximas horas.
El cliente les había informado por medio de un mensajero que tendrían una reunión a la hora del almuerzo en el restaurant del hotel.
Levi estaba vestido de una manera casual, llevaba el cabello al natural y se veía condenadamente bien. Y olía condenadamente bien.
No habías cruzado palabras con él, ya que tenías demasiada vergüenza como para hablarle.
Tú habías optado por llevar un blue jean de corte alto, sandalias y una blusa sencilla.
Distracción #2: él no podía quitarse la imagen de tu cuerpo desnudo, de la cabeza. Nunca había visto una piel tan brillante y de aspecto tan suave como aquella, y el hecho de que no lo miraras a la cara desde el incidente, le volvía loco. Esa imagen de inocencia que no podía arrancarse del psique, él se rasco la nuca, nervioso. Se preguntaba si no volverías a dirigirle la palabra no por vergüenza sino por el respeto.
—Mira (t/n) lo siento. Siento haberte visto desnuda.
Te dice. Sin ningún miramiento. Tú abres los ojos como platos, mirándole.
—N-no se preocupe Sr. Ackerman. Fue un accidente, mi torpeza no tiene fin y deje la toalla sobre la cama. No quise despertarlo ni nada.
—(t/n) me estoy disculpando por haber violado tu privacidad, ahora no seas idiota y acepta la disculpa. Mira, no te preocupes ya he visto tantos traseros que el tuyo ya se me olvido.
Creo que no debí haber dicho eso.
Tú te encogiste de hombros, apretando la mandíbula y asintiendo levemente con un rictus en los labios.
—Entiendo.
Soy un maldito idiota.
Él se vio acorralado por un momento pero volvió a su actitud de siempre.
—Lo que quiero decir es que no te preocupes. Nunca paso. Además, estoy seguro de que no soy el primer hombre que te ha visto desnuda.
El cambio de tu lenguaje corporal fue casi inmediato.
¿En serio estoy tratando de ayudar?
—¿Qué está queriendo decir con eso?
Te cruzaste de brazos y entrecerraste los ojos, mirándolo.
—Mira mocosa, perdón, ¿de acuerdo?
Y se fue, dejándote sola en el lobby. Apretaste la mandíbula, ¿acaso estaba implicando que eras una zorra? ¿o algo por el estilo?
Tuviste ganas de salir corriendo a gritarle que eras virgen, excepto por el incidente con Eren. Pero eso definitivamente no contaba.
La reunión nunca fue una reunión porque el cliente alias pez gordo nunca llego. Tuvieron que almorzar juntos, Levi trató de entablar una conversación contigo cosa que te pareció muy extraña pero tú solo asentías, no teniendo ganas de responderle. Te había demostrado que era un imbécil de primera calidad.
Así que estabas deseando que ya llegara la noche para que se hiciera domingo y poder marcharte libremente.
Subieron a la habitación, sin novedad alguna.
Él había dejado de insistir en hablarte porque no ibas a responderle, así que en cambio concentro su atención en una profunda lectura en su iPhone.
Te lanzaste sobre el colchón, aburrida.
—Sr. Ackerman, —le dijiste, él te miro de inmediato, desde su asiento en el sofá. —¿Cree que podremos reunirnos con este cliente? ¿Es muy raro, no? ¿Qué no haya aparecido?
—Si es bastante inusual, pero no te preocupes. Mañana podremos reunirnos con él, acabo de recibir un mensaje de su parte.
Tú asentiste levemente. Él no dejo de mirarte, como esperando alguna otra cosa.
Tú desviaste la mirada y te pusiste de pie.
—Bajaré al lobby. Necesito hacer unas llamadas.
