DISCLAIMER:

ADVERTENCIAS: Posible Levi OoC. *. (contenido sexual explícito)


¿Aislados?:

Al día siguiente lo primero que reciben por parte del cliente es un mensajero, con un mensaje muy peculiar:

—Mi jefe, los invita a un safari por la isla. Podrán ver los animales exóticos típicos de la isla Palmera, válido solo para dos personas. —El mensajero les sonríe cordialmente y se va inclinando la cabeza.

Tú frunces el ceño. Lo último que necesitabas era estar a solas nuevamente con Levi, ¿y en una especie de safari? Ni. De. Broma.

—Creo que no iré. —Dices, a nadie en específico.

Así que te lanzas sobre el colchón.

—Tal vez a usted le encantaría ir con la mesera del bar, ella no dejaba de mirarlo Sr. Ackerman.

—Tch, no pienso ir yo solo, mocosa. Tienes que acompañarme quieras o no. Es cortesía del cliente por lo tanto, nosotros debemos ser corteses también, aceptando la invitación. ¿Qué tus padres no te enseñaron modales?

Tú entornas los ojos y asientes, refunfuñando mentalmente.


Después del almuerzo, se dirigieron con uno de los guías del hotel hasta la ruta del safari, el guía los escolta hasta el carro que era conducido automáticamente, por una vía eléctrica a través de la densa selva que se alzaba alrededor de la isla.

—¿Cuánto dura este safari?

—Aproximadamente una hora y media, señorita. ¡Disfruten!

Tragas duro y esperaste que Levi se subiera en la parte del piloto para tú subirte en el copiloto. No lo quieres ni mirar de reojo.

Esperan unos 5 minutos y la ruta empieza, el carro se mueve solo en una velocidad normal.

—No me gusta la naturaleza. —Dice Levi. —Me parece algo incontrolable.

—A mi si me gusta, debería usted disfrutarlo es el único momento que tendrá, estoy segura.

Él no te responde, así que te concentras en el paisaje de afuera, luego te quedaste chequeando las estadísticas de la pequeña pantalla. Decía el tiempo de recorrido, las paradas fotográficas y los animales que podrían observar.

El safari comenzó por la espesura de la selva, y lo primero que pudieron observar fue una bandada de pájaros de diversos colores, algunos volaban alto en el cielo y otros revoloteaban en las copas de los árboles, otros posaban mientras tú fotografiabas las escenas, sonreíste levemente. Ladeaste la mirada para observar a Levi, tenía las mejillas sonrosadas por el calor y una expresión de aburrimiento infinito. Sus ojos se veían oscuros, pero no tenía las ojeras tan marcadas como usualmente. Sonreíste internamente, él ya no se veía tan cansado como antes.

—¿Qué me ves?

—N-nada, —él te agarro fuera de guardia. —S-solo observe que ya no se le notan tanto las ojeras. Me alegro de que haya descansado en cierta forma.

—Tch.

El carro continuo andando por la vía eléctrica, pero por alguna razón iba más lento. Sin embargo ninguno de los dos le prestó atención, supusiste que era parte de la ruta ya que habían muchos más animales. Incluso lograste observar una gran serpiente enrollada en una rama de un árbol muy alto.

Tenían aproximadamente media hora de paseo cuando el carro se detiene bruscamente.

—¿Qué carajos? —Dice Levi.

Tu corazón se salta un latido al mirar la pantallita del auto con las estadísticas apagarse, era obvio que había una falla eléctrica.

—Odiaría tener que quedarme aquí varada por más de 3 minutos.

Levi te mira sin decir nada como siempre.


Habían pasado 2 horas, y nadie acudía a rescatarlos ni nada por el estilo, habían agotado sus recursos, intentaron llamar por la radio, por sus teléfonos pero ninguno de los dos tenía señal.

Las tripas comenzaban a sonarles.

—Afortunadamente soy una mujer precavida y llené mi cartera de barras energéticas.

Sacas dos y le das una a Levi. Él parece agradecerlo pero no dice nada.

—Odiaría tener que pasar la noche aquí.

Por un momento la energía vuelve y el carro comienza a moverse, lentamente.

Alfa-bravo, 123. Respondan por favor.

Levi agarra rápidamente el radio y responde:

—Oigan, alfa-bravo, estamos teniendo fallas de energía eléctrica necesitamos ayuda estamos en el safari a nivel de la primera parada fotográfica.

Recibido, por favor tengan paciencia, hay una interferen-

Pero la luz vuelve a irse, y se quedan varados otra vez.

—Maldición, —masculla Levi. —Maldito cliente de mierda, ojalá se quede sin agua y sin papel higiénico cuando este cagando.

No puedes evitar soltar una carcajada sonora.

Él te asesina con la mirada, parecía bastante frustrado.

—¿Es que acaso te divierte la maldita situación?

—Es que la ironía de todo esto, —le dices, haciendo un gesto con la mano. —Ud. Fue el de la idea de aceptar la invitación.

—Tch. Mocosa. No necesito que me lo recuerdes.

Viste tu reloj de muñeca, eran las 02:30 pm.

—Me pregunto si vendrán a buscarnos, o simplemente nos van a dejar aquí, en la mitad de la selva.

Sin pensarlo mucho decidiste abrir la puerta del carro, no abría.

—Arrrgh, maldición. Están cerradas.

—Es obvio, idiota. Es para evitar que la gente anormal se quiera salir. ¿No ves que estamos en plena selva?

—Deberíamos bajar más los vidrios entonces. —Y bajas el tuyo por completo.

Levi te imita después y se cruza de brazos.

—Asesinaré a la cerda asquerosa de Hanji en cuanto llegue.

—¿Podría dejar de estar de mal humor? —le dices, tratando de que sonara como una pregunta y no como una orden. —Eso solo empeora las cosas.

—Tch.


El sudor te bajaba por el valle de los senos, decidiste recogerte el cabello en una cola alta. Y desabrocharte los primeros botones de la blusa, y abrir un poco las piernas, comenzaban a sudarte.

La piel blanca de Levi, estaba adornada con un color rosa y una leve capa de sudor cubría su frente, él se hizo el cabello para atrás.

—Hace demasiado calor como para soportarlo. —El aprieta los ojos y la mandíbula.

La energía vuelve a hacerse presente, y el carro comienza a andar. De inmediato escuchan la radio.

Alfa-bravo 123, estamos haciendo todo lo posible para traer el carro de vuelta, hay problemas en la vía. Se aproxima una tormenta por eso la falla eléctrica. Respondan por favor.

—Alfa-bravo, —responde Levi. —Recibido.

El carro se mueve lentamente, después de 15 minutos comienzan a divisar la segunda parada fotográfica.

El carro se estaciona pero sigue con energía, se oye el –click- de los seguros y entonces pueden bajarse.

Los dos saltan del auto prácticamente, y corren hasta el kiosco de la parada #2. Tiene un dispensador de agua, entonces toman agua y llenan sus botellas.

Ambos se refrescan sin decir nada, tragas duro pensando en lo absurdo de la situación. Había sido un fin de semana de lo más acontecido.

Entonces ven que el auto comienza a andar sin ustedes dentro, y corren.

—Aaah maldición, se va sin nosotros.

Levi corre hasta la puerta del piloto pero no abre, así que salta hasta el techo del auto que tiene una ventana que afortunadamente habían abierto manualmente.

—¡Salta mocosa!

Te dice y tu corres tanto como tus cortas piernas te lo permiten, y brincas para caer de bruces en el techo. Te golpeas la nariz, y sueltas un chillido.

Luego ambos se deslizan por la ventana con cuidado, respirando entrecortadamente.

—¿Estás bien?

—Sin contar que casi me fracturo el tabique, sí, bastante bien.

—Eres demasiado torpe.

Te sonrojas un poco, pero no le das tanta importancia, después de todo ya estabas acostumbrada a ese tipo de comentarios.

—Se supone que esto duraría una hora y media y tenemos tres casi cuatro horas en la ruta. ¿Cree que falte mucho para llegar?

Levi niega con la cabeza.

Pero la energía vuelve a fallar.

Levi exhala de pura frustración.

04:00 pm.

Se quedaron en el comienzo de otra zona selvática, a lo lejos escuchas unos quejidos y unos gruñidos después.

—Mierda.

—¿Qué fue eso?

—Probablemente un león que viene a comernos. —Te dice sin rechistar.

—N-no me parece gracioso. Aquí no hay leones. —Le dices muy segura.

Él parece querer soltar una carcajada, pero se aguanta.

Tragas duro y comienzas a mirar a tu alrededor. Subes tu vidrio y cierras el vidrio superior por donde habían entrado anteriormente.

—¿Qué haces? ¿Quieres matarnos de calor?

—Solo estoy siendo precavida. Sr. Ackerman. Esos sonidos parecían en serio.

Él entorna los ojos y entonces lo ven. Justo al frente del carro, se encuentra un felino desconocido, frunces el ceño, dudosa. No sabías identificar qué clase de felino era aquel.

—Es un puma.

Dice él.

—No muevas ni un músculo. Si no ve movimiento probablemente se vaya.

Tu corazón comienza a latir rápidamente.

—S-suba su v-vidrio.

Él asiente lentamente y en cuanto el puma detecta el movimiento se sube en un abrir y cerrar de ojos al auto, sin embargo Levi logra cerrar el vidrio. Lo pueden observar desde abajo, él les enseña los dientes y saca las garras, de repente golpea el vidrio violentamente.

—¿Es que estos idiotas se olvidaron de alimentar a esa bestia? —Dice sin parecer alarmado.

Como si fuera normal aquella situación.

—Estoy c-casi segura de que sí.

El carro se sacude repentinamente y el puma se aferra al techo del mismo, y gruñe a la defensiva. Tú ahogas un grito y cierras los ojos con fuerza, extendiendo la mano hasta el hombro de Levi.

El carro acelera recuperando el paso del principio, ustedes pueden respirar aliviados cuando ven al puma huir despavorido y adentrarse en la selva.

Abres los ojos lentamente y miras hacia el techo y luego hacia la ventana en dirección en la que había huido el puma.

—No puedo creer que tengan una cosa así en un lugar público. Él fácilmente pudo habernos devorado.

—Ya puedes quitarme tu mano de encima.

Asientes y le quitas la mano.

—Espero que la maldita luz no falle de nuevo. —Dice él, con su tono típico.

—Creo que faltan dos paradas fotográficas y por fin estaremos a salvo.


Siguieron en la vía en silencio, hacia muchísimo calor y estaba comenzando a oscurecer, el carro iba lentísimo, gracias a la poca electricidad que llegaba hasta él.

Hasta que su suerte se acabó y el carro se detiene por fin, quedando en estado de alarma.

***POR FAVOR ABANDONE EL VEHÍCULO – EL MOTOR PRESENTA FALLAS ELECTRICAS – TOMAR EL KIT DE EMERGENCIAS***

EL kit de emergencias se asomaba por la guantera, era una linterna, un mapa de la isla, una pistola de bengalas que no tenía bengalas, un radio de batería, una botella de agua y una galleta.

Levi maldijo todo a su alrededor y se bajó del auto molesto, tú lo seguiste no sin antes vaciar la guantera.

—Voy a matar a Hanji.

—Estaremos bien, en cuanto me sepa ubicar en el mapa. —Le dices con seguridad.

Él se encoge de hombros.


Después de haber consultado el mapa, se ponen de acuerdo en caminar en línea recta hasta el kiosco de la parada fotográfica #3, todavía había un poco de luz de día cuando llegan hasta el kiosco. Es exactamente igual al anterior solo que este tenía una pequeña habitación de guardabosques en el fondo.

Te rascas la nuca sin saber qué hacer o qué decir, estaban cansados de haber caminado casi un kilómetro. Así que decides investigar la pequeña habitación, hay un catre en ella y una lámpara, intentas prender la lámpara pero recuerdas que no hay luz y por lo tanto no funciona.

Sacas otras dos barras energéticas y le pasas una a Levi.

Comen en silencio, y te sientas en el catre, estirándote hacia atrás y cerrando los ojos.

—Sr. Ackerman siéntese acá. —Palmeas el sitio del catre que está próximo a ti, él se acerca lentamente y se sienta a tu lado, exhalando.

—¿Está cansado? Puede dormir si quiere, yo haré guardia.

Él esboza una pequeña sonrisa, y puedes verlo en la oscuridad.

—Soy mayor que tú (t/n) pero no soy un viejo decrepito.

Los dos se ríen al unísono, nunca lo habías escuchado reír. Nunca te habías esperado aquello y menos que tú fueras la causante de aquella hermosa carcajada ronca y sensual, que te causo cosquillas en el estómago.

De repente cambiaste tu posición, situándote frente al él, sentada como indio, podías vislumbrar su silueta de perfil, tan perfecta, su nariz perfilada, su cabello, era tan hermoso.

Juraste que tu corazón era lo único que se escuchaba en aquella pequeña habitación, pero él no decía nada para no avergonzarte.

De repente sentiste el toque frío, aun con todo ese calor que había, de su mano en la tuya. Tu piel se erizo al instante.

Primero fueron sus yemas suaves y heladas como un cubo de hielo, que subieron lentamente hasta tu antebrazo, como pidiendo permiso.

Tragaste duro. Pero rodeaste su brazo con tu mano, también acariciándolo lentamente. No sabías en qué momento pero estaba a centímetros de ti, sus alientos se mezclaban, él olía a fresas, gracias a la barra energética que había comido recientemente, imaginabas que olías igual.

Él se acercó tan lentamente a tu boca, que casi fue dolorosa la espera de sentir ese anhelado toque de aquellos labios, al principio fue suave, tierno, ambos exploraban territorio nuevo. Sus besos se sentían mejor que los de Eren, te sentiste culpable por tener ese pensamiento. Era el ritmo perfecto, con el toque perfecto.

Luego él intensifico el beso, tu corazón latía a una velocidad sobrehumana. Por inercia enredaste tus dedos en sus mechones azabaches, el soltó algo parecido a un gemido, muy bajo para calificarlo como tal, él logró posicionarse sobre ti, recostándote suavemente sobre el catre.

Arqueaste la espalda cuando sentiste sus manos frías en tus muslos desnudos, tratando de abrir tus piernas un poco más, el metió sus manos por debajo de los pliegues de tu short, eso te hizo gemir suavemente.

Él se despegó unos pocos centímetros de tus labios para decir:

—Eres maravillosa.

Te mordiste el labio inferior, le ibas a responder pero no te dio tiempo ya que él se abalanzo sobre ti, con mayor intensidad ésta vez.

—Abre la boca.

Tú obedeciste de inmediato, y metió su lengua dentro de tu boca, buscando la tuya, tú correspondías tímidamente.

—Ábrela más.

Sentías un calor inmenso en todo el cuerpo, obedeciste nuevamente, y ésta vez trataste de estar a la par con su lengua.

—Eso es.

Tú metiste tus manos tímidamente por entre su camisa y de inmediato sentiste su abdomen tan firme y definido, lo acariciaste suavemente con la yema de tus dedos, delineando su línea alba, él tomo tus manos y las llevo por arriba de tu cabeza, agarrándote firmemente por las muñecas de manera que no podías mover las manos.

—Sr. Ackerman, —susurraste inconscientemente de que lo habías llamado de aquella forma.

—Me encanta cuando me dices así. —Dijo, en forma de ronroneo, cerca de tu oído.

Podías sentir toda esa humedad, entre tus muslos. Y un creciente deseo de más en el vientre.

Él se inclinó hasta tu cuello y sentiste su respiración, enviando lo que para ti parecían ser choques de electricidad a través de tu espina dorsal, él primero, acaricio la piel sensible de tu cuello con la punta de su lengua y luego clavó sus dientes de una manera suave, no se sentía para nada mal, y comenzó a succionar, cerraste los ojos disfrutando del placer que aquello te producía.

—Dime que es lo que quieres.

—Sr. Ackerman, —le susurraste, tan bajo que tuvo que inclinarse hasta tu oído. —Y-yo s-soy v-virgen.

Pensabas que no ibas a lograr decirlo. El corazón todavía latiéndote fuertemente, él se despegó de ti, y estaba a punto de decir algo pero escucharon una sirena como de ambulancia.

Él se quitó de encima de ti velozmente y salió de la habitación.

Tú frunciste el ceño, no podías ver nada por la oscuridad, pero en la puerta se veían las luces roja-azul. No sabías cómo sentirte en ese momento. Levi había huido de la escena, agarraste todas tus cosas y saliste.

Ves a Levi charlando con los guardabosques, ellos voltean a mirarte, excepto Levi. Exhalas y caminas hasta ellos, aun meditando en lo que te había pasado.

—¿Se encuentra bien señorita?

—Perfectamente. ¿Nos vamos ya? —No puedes evitar mirar a Levi.

El guardabosque asiente y te abre la puerta de la camioneta con luces de ambulancia.

Levi no te mira en ningún momento, tú te sientes extraña, así que cuando la camioneta arranca, te colocas los audífonos para ignorar el ambiente externo.