Disclaimer: Shingeki no Kyojin pertenece a Hajime Isayama.
ADVERTENCIA: Posible Levi OoC (Out of Character) y una Reader-chan extremadamente torpe y olvidadiza.
Ahora si, ¡DISFRUTEN!
Amarga Realidad:
El regreso al hotel había estado silencioso, solo hablaste para agradecerle a los guardabosques y sin esperar por Levi hiciste tu camino hasta la habitación, ni siquiera reparaste en fijarte si estaba contigo o no.
Te sentías como una idiota por haberte dejado llevar, primero, porque te habías hecho idea de que Levi era un imbécil innegablemente, era mujeriego, amargado, odioso, antipático y cruel.
Pero te encanta.
Frunciste el ceño, molesta, ante aquella despiadada vocecita. Una parte de ti, se derretía por completo al recordar la manera en que se habían besado en aquel lugar, era algo que definitivamente no ibas a olvidar.
Como estabas tan absorta en la música y en el momento, comenzaste a desvestirte inconscientemente, estabas en ropa interior cuando caíste en cuenta de que no estabas sola, te giraste y Levi estaba justo delante de ti, como siempre, sin expresión alguna.
No te dejaste presionar y lo miraste directo a los ojos.
—Le diría que no me viera, pero creo que hemos pasado por peores situaciones anteriormente. —Hiciste énfasis en la palabra 'peores', él solo te miro con su acostumbrada mueca de 'todo me sabe a mierda'. —¿Le puedo preguntar algo?
Él asintió, metiéndose las manos a los bolsillos. Tú te cruzaste de brazos sin dejar de mirarlo a los ojos.
—¿Por qué me beso?
—¿Por qué te dejaste?
Tú frunciste el ceño y sentiste el calor acumularse en tus mejillas.
—No puede usted responder una pregunta con otra pregunta, Sr. Ackerman.
Siseaste la última frase, él negó con la cabeza.
—No lo sé. No eres tan fea, mocosa.
Eso fue como una patada en el estómago. ¿En serio ese era Levi Ackerman? ¿Así de idiota podía llegar a ser?
—Es usted un sólido imbécil, si me permite decírselo.
Y lo dejaste con la palabra en la boca, tomaste la toalla y caminaste hasta la ducha, te sentías orgullosa porque no habías sentido vergüenza de estar semi-desnuda ante él y hablándole de aquella manera.
Cerraste los ojos al sentir el toque del agua tibia en tu piel, se sentía también después de un largo día caluroso y bajo el sol, y junto a Levi Ackerman, algo dentro de ti tembló ligeramente, mientras te lavabas el cabello.
Te tocaste los labios con las yemas de los dedos, evocando el toque de los labios del Ackerman. Tragaste duro al recordar que estaba en la habitación contigua, y seguiste lavándote el cabello.
Después de haberte vestido dentro de la ducha, saliste secándote el cabello. Respiraste aliviada al observar que Levi no se encontraba en la habitación, te apretaste el puente de la nariz.
Estabas desconcertada por lo que había pasado con Levi. ¿Es que acaso no podías vivir una vida normal? Sin todas aquellas emociones y sensaciones extrañas. No parabas de darle vueltas al momento que habías compartido con Levi en aquella cabaña, sus besos se habían sentido tan bien y te habían dejado con los pies lejos de la tierra.
Luego te diste cuenta de que el maldito enano era peor de lo que jamás hubieses imaginado, te besó por un simple momento de calentura.
¿Es que acaso no sabía cómo comportarse con una mujer estando a solas? ¿Tenía problemas para socializarse adecuadamente y por eso fue que te besó? De verdad que no habías percibido ninguna señal de que le gustabas, definitivamente fue la presión y habías llegado a la conclusión de que él estaba jugando contigo.
El protagonista de tus pensamientos se hizo presente en la habitación cerrando con un portazo. Dirigiéndote una mirada que no supiste interpretar, con esos orbes de acero. Inenarrable, como siempre.
Frunciste el ceño levemente y dejaste de mirarlo, mientras se sentaba a tu lado en el sofá. Hiciste el mejor intento por ignorarle, pero no podías, su presencia era tan intimidante que casi te hizo encogerte en tu sitio. Aclaraste tu garganta y estiraste tu brazo para alcanzar tu iPhone que reposaba sobre una de las mesitas de madera de cerezo al lado del sofá.
—Necesitamos hablar. —Dijo él, inalterable.
Tú levantaste una ceja, viéndolo.
—¿Sobre qué?
—Sobre lo que paso en el safari.
—No pasó nada, Sr. Ackerman. —Te pusiste de pie, alejándote del sofá. —Salvo que nos perdimos y luego nos encontraron. Buenas noches.
Hablaste, endureciendo el tono y como escupiendo cada palabra. Como si recordar lo que había pasado te produjera un asco inigualable. Él solo asintió con la cabeza, impasible, viendo esa faceta de ti que jamás habías enseñado, él se removió incomodo en su lugar.
Luego del ajetreo del equipaje, llamar a un transporte para que los llevara al aeropuerto, cambiar los boletos y todo lo demás; se encontraban en el jet privado de vuelta a Firestone Bay, habías optado por negar la existencia de Levi Ackerman durante el viaje, hasta que algún acontecimiento te hiciera hablarle por trabajo y nada más.
Él aparentemente tomó la misma decisión que tú, ya que ninguno de los dos se miraba, no tenían ni un mínimo contacto. Estaban pero no estaban.
Fueron las cinco horas más largas de tu vida, habías hablado con Hanji, ella te estaba esperando en el aeropuerto para llevarte a tu casa.
Así que cuando la viste de pie con una de sus sonrisas fuera de la puerta de abordaje, te sentiste un poco mejor que antes. Ella te abrazo fugazmente y te ayudo con tu equipaje.
—¿Qué tal el viaje? —Dijo, dirigiéndose a ambos.
Levi no dijo ni mú. Y tú solo te encogiste de hombros.
—Hanji, —habló el oji-gris. —No necesito que me lleves a casa, han venido a buscarme.
Hanji le asintió y tú solo lo ignoraste. Pero lo que no pudiste ignorar fue quién lo había ido a buscar, era una chica probablemente de tu edad, tenía el cabello rojo y un aire levemente infantil por la manera en que estaba peinada, llevaba dos coletas pequeñas, tenía grandes ojos verdes y cuando se abalanzó sobre Levi y le llenó de besos la cara, mirándolo con amor, quisiste patear tu propio trasero.
¿Cómo pudiste ser tan estúpida?
Apretaste la mandíbula, y seguiste a Hanji, sin mirar atrás. Con la curiosidad creciente de preguntarle a Hanji, quién era la mujer que había ido a buscar a Levi. Pero tuviste que morderte la lengua un par de veces para no pecar por curiosa. No querías que Hanji sacara conclusiones, ella podía llegar a ser muy distraída pero no era idiota ni mucho menos.
—Qué lástima que nunca pudieron reunirse con aquel cliente, dicho proyecto prometía bastante.
Comento la castaña, mientras giraba entre la 4ta y la 5ta avenida de Firestone, y ladeaba la cabeza para echarte una mirada rápida mientras volvía sus ojos al camino.
—Bueno sí, fue todo muy extraño. Nunca apareció. Pero si enviaba mensajeros.
—¿Mensajeros? —Dijo ella, con una mueca.
—Al fin y al cabo, ¿qué era lo que quería?
—Hablar sobre la construcción de un complejo turístico o algo parecido, no lo tengo muy claro, mi francés no es tan bueno como el de Levi.
—¿Y cómo estuvo fin de semana Hange? —Le dijiste, sacándole conversación.
Ya que cada vez que sobre ustedes se cernía un silencio, a tu mente se venía el recuerdo de Levi encima de ti, susurrándote que eras maravillosa. Y definitivamente, no querías seguir evocando aquellas palabras ni aquel momento. Así que buscaste de hablarle de cualquier cosa mientras se dirigían a tu casa.
A pesar de que habías pasado mitad de la noche en vela, te despertaste al escuchar el sonido de la alarma. Abriste los ojos lentamente, desperezándote.
El primer pensamiento que te vino a la cabeza fue Levi, apretaste los puños, decepcionada y algo triste. Realmente no tenías ganas de verle la cara, después de los acontecimientos del fin de semana, de verdad no querías tener nada que ver con él.
Te dolía, ¿por qué te había besado? ¿Por qué le confesaste que eras virgen? ¿Por qué él se había ido así? Claro comprendías que habían llegado los guardabosques en ese momento y que hubiese sido demasiado bochornoso que los hubiesen encontrado de aquella forma tan comprometedora; pero aun así, él no te había dicho que esperaras, simplemente se retiró en el acto.
Estabas tratando de entenderlo, pero no le encontrabas la lógica. Había actuado como un niño, abandonando el sitio de la travesura en el instante que se vio acorralado. El pensamiento estuvo contigo hasta que saliste de casa.
Decidiste llegar tarde por placer, no tenías que rendirle cuentas a nadie.
Pero cuando arribaste a la oficina, Hanji estaba esperándote en tu puesto de trabajo, sentada en tu silla. Tú la miraste a modo de interrogación, ella solo respondió con una sonrisa felina.
—Ya estás ascendida, (t/n)-chan. —Dijo, con una mueca extraña de felicidad.
Sus palabras tardaron en tener sentido, pero luego sonreíste suavemente y por inercia miraste a la puerta-ninja cerrada de Levi. Hanji pareció leerte el pensamiento y te dijo:
—Oh no te preocupes, él no está. Tiene algunas cosas que hacer fuera y no estará presente hoy.
Sus palabras te sorprendieron un poco y te dolieron también. Aunque una parte de ti no quería verlo, la otra sí. Te encogiste de hombros, mirando a Hanji.
—¿Qué te pasa gatita? —Dijo ella con un tono de preocupación. —¿Estás bien?
Tú exhalaste, escondiendo tu debilidad.
—Solo estoy agotada. Aparentemente sufro de insomnio, —le dijiste, con una mueca.
—Oh eso es porque estás muy estresada gatita. Relájate un poco. Además debes estar feliz porque hoy comienzas el trabajo de campo, y te pondrá más feliz que tus amigos estarán junto a ti.
—¿Amigos? —Levantaste una ceja.
—Pues sí, Armin, Eren y Mikasa.
—Emocionante. —Dijiste con un tono leve de sarcasmo que Hanji no detecto.
Suerte que te habías vestido de una manera cómoda ya que ibas a comenzar en el trabajo de campo, cuando bajaste al lobby, de lejos antes de acercarte al trío de Shiganshina, observaste como Eren tenía a Mikasa rodeada por la cintura, y le susurraba algo en el oído, la peli-negro reía y se sonrojaba al instante, Armin estaba cerca de ellos pero centrado en su teléfono.
Te pareció raro ver ese comportamiento por parte de Eren, ¿tenían… qué? ¿Unas tres semanas sin verse nada más que en los almuerzos?
Apretaste la mandíbula y con paso decidido caminaste hasta ellos.
—Así que por eso era que me estabas evitando. —Hablaste, mirando a los ojos verdes de Eren.
Él pareció acorralado y dejo de abrazar a Mikasa.
—¿Qué yo te estaba evitando? Te recuerdo que durante las últimas tres semanas yo era el que te buscaba a todas horas. —Dijo el muchacho, resentido por tu acusación.
—¿Y por eso no fuiste sincero conmigo y además ya estás saliendo con Mikasa? —Preguntaste, alzando la ceja.
Mikasa parecía terriblemente avergonzada, ella no te miraba a los ojos, por primera vez en la vida veías a Mikasa Ackerman hecha un manojo de cobardía. Ella rehuía de tu mirada. Eren tampoco sabía qué decir, te miraba y luego a Mikasa como implorándole con la mirada que lo ayudara a responder, más ella no lo miraba y a nadie en especial, tenía la cabeza gacha y la mirada anclada al suelo.
Te relajaste en tu posición, no tenías nada que reprocharle a Eren, era cierto que lo evitabas y que no querías estar con él, no porque no te agradara sino porque presentías que haber aceptado todo ese rollo había sido un error. En especial cuando lo único que hacías era pensar en Levi.
Realmente no estabas molesta, solo un poco dolida por su falta de sinceridad y para rematar la faena también te había ido fatal con Levi. Decidiste mentalmente permanecer en abstinencia y volverte una monja, ya que aparentemente no te iba bien en el área amorosa.
Eres demasiado dramática.
—Bueno mira, no estoy molesta con ninguno de los dos. —Dijiste, encogiéndote de hombros. —Me alegro de que estén juntos al fin.
Eren parecía escandalizado, su cara era toda sorpresa y confusión. Mikasa levanto la mirada hacia ti, y un leve sonrojo le tiño el rostro.
—Lo único que hacía Eren cuando salíamos era hablar de ti, Mikasa. —Le dijiste, recordando las últimas conversaciones que habías compartido con el castaño. —De verdad.
Armin quien hasta ahora no había participado en la conversación, se echó a reír. Tú lo acompañaste en la carcajada.
—La verdad es que Mikasa tampoco dejaba de hablar de ti.
Si era posible, Mikasa se sonrojo todavía más.
—Espero que podamos seguir siendo amigos.
—Claro que sí (t/n), eres una persona genial.
Tú le sonreíste a Eren cálidamente.
—Y espero que no tengamos rencores, Mikasa, tú me caes bien a pesar de todo.
La azabache te miro con ternura y algo que parecía ¿arrepentimiento?, no supiste descifrarlo, ella te sonrío y te abrazo de repente, tú le correspondiste el abrazo algo incomoda.
Tuviste un largo día de trabajo, elaborando planos con Mikasa, habían sido divididos en pareja para realizar un proyecto de acuerdo a las exigencias del cliente, el proyecto ganador sería el que llevasen a cabo en el terreno elegido. El cliente les había especificado todo lo que quería, pero en realidad él no tenía claro qué tipo de establecimiento iba a construir por eso decidió que cada pareja presentaría un proyecto diferente con cada uno de los requisitos que había pedido.
Mikasa se graduó en ingeniería civil al igual que Armin, Eren y tú se graduaron de arquitectos, por eso habían hecho las parejas así. Los chicos versus las chicas, además, viste la oportunidad de hacer amistad con Mikasa y no tuviste problema en sugerirle que fueran pareja.
Habían intercambiado números y acordado varias citas a la semana para poder trabajar en los planos.
Levi no había pasado por tu cabeza en todo el día, hasta ese momento.
Te quedaste dormida de la misma manera, pensando en él, y pensando en que no lo habías visto en todo el día por primera vez en tres meses.
…
Al día siguiente te topaste con Levi de camino al ascensor. La tensión era tan fuerte en el ambiente que casi podía cortarse con una tijera. Tú soltaste un escueto "buenos días" y él respondió con un asentimiento de cabeza, mientras volvía su mirada a su iPhone.
Era demasiado incómodo para soportarlo, quisiste huir por las escaleras pero el ascensor llego justo en ese momento.
—Oí que Hanji ya te asigno el trabajo de campo. —Dijo llenando el silencio con su voz, de modo tranquilo.
—Pues sí, Sr. Ackerman. Usted seguro que se alegra por eso, ¿no? —Soltaste despectivamente sin quererlo.
Él frunció el ceño, sin pasar por alto el tono.
—Tch. Nadie hace el té negro como me gusta. Solo tú.
Sus palabras se filtraron de a poco en tu cerebro, registrando lo que acababa de decir, tal vez para alguien más hubiese sonado tonto, pero para ti fue más que un halago. Sentiste tus mejillas arder levemente.
¿O sea que me va a extrañar?
Él solo te miraba con aquellos ojos grises como el acero, esperando tu respuesta, impasible como siempre. Querías leer algo más allá de su usual expresión de aburrimiento, pero no podías. Así que solo suspiraste y le respondiste:
—S-supongo que eso se puede arreglar, Sr. Ackerman.
Luego el ascensor se detuvo en planta baja, recibiendo a un montón de personas, separándolos mientras cada uno se dirigía a su lugar de trabajo.
Sin saber que ya no se verían tan frecuentemente como antes, puesto que ambos estarían al tope con sus trabajos.
Dos meses habían pasado, dos meses desde que te habían ascendido y asignado aquel proyecto junto a Mikasa.
Levi a veces se asomaba en tus pensamientos o en tus sueños, atormentándote o haciéndote feliz. Tu enamoramiento seguía ardiente y presente tal y como el primer día en que lo conociste.
Te esforzaste muchísimo durante esos dos meses para olvidarlo, pero siempre había algo que te recordaba a él, por lo mismo habías estado demasiado absorta en tu trabajo, exigiéndote a ti misma casi hasta llegar a la perfección, y todos los demás lo notaban en el trabajo, y recibías reconocimientos y felicitaciones constantes. Pero el éxito en el área laboral no te satisfacía por completo, sabías qué era lo que te hacía falta y te dolía en el alma saber que jamás podrías tener a Levi Ackerman.
Ese día habías llegado con la determinación de finalizar el proyecto para poder presentárselo por fin al cliente, habías hablado con Armin y Eren y ellos también estaban cerca de la fase final de su proyecto. Cosa que te ponía nerviosa, porque ellos eran condenadamente buenos y profesionales, pero también te motivaba a llevar más allá todos tus conocimientos y habilidades.
El día paso raudo y veloz, Mikasa y tú estuvieron toda la jornada discutiendo la finalización del proyecto, dibujando planos para luego desecharlos, frustradas. Luego volvían a dibujar, pero no conseguían llegar a ese final perfecto que les gustara lo suficiente como para cerrarlo con broche de oro.
Mikasa se había ido temprano porque tenía una cosa que atender, y tú te encontrabas dándote metafóricamente golpes en el cerebro para poder sacar alguna idea buena.
Entonces Hanji se hizo presente.
—Hey gatita. —Dijo, sentándose a tu lado, rápida como una serpiente. —Tengo una propuesta que no podrás rechazar.
—Hanji, discúlpame, —le dijiste, con tono agotado. —Si no es una idea para la finalización de mi proyecto entonces de verdad no tengo cabeza para ello.
—¡Hey! ¡Anímate un poco! ¿Sabes que todos los años hacemos un baile de beneficencia para la fundación de niños, perros y gatos abandonados? ¿Verdad?
Tú giraste la cabeza, confundida. Nunca habías escuchado tal cosa. Por un momento te imaginaste a Levi, sosteniendo entre sus brazos a un cachorro y éste le lamía todo el rostro. Arrugaste la nariz de inmediato. Fue casi bizarro imaginar algo como eso, teniendo en cuenta lo psicópata que era Levi con la higiene y la pulcritud, jamás se acercaría a un animal o a un bebé, no creías que fuera de ese tipo de hombres. ¿Familiar? ¡Jamás! Si era un amargado de mierda.
Sacudiste la cabeza en negación, haciendo un gesto con la mano.
—No. Nunca había oído de algo así.
—Bueno fue una invención mía, ¿te imaginas a Levi en plan de "amo a los animales"? —Dijo ella con una cara de mofa, haciendo las comillas con los dedos. —En fin, —dijo, cruzando los dedos. —Para que sepas que el baile es el viernes que viene, puedes venir en pareja o no. Cómprate algo bonito.
Y se fue tal y como llego, veloz como un rayo. Dejándote con dudas. Y definitivamente con idea de que tenías que ir de compras pues no tenías nada en tu armario que valiese la pena llevar para el baile.
Continuará...
