Curando heridas
A penas eran las 5:00 pm cuando Scorpius se durmió.
-Está tranquilo. Eso es buena señal, cierto?
-Por ahora todo está bien. La dificultad será cuando por la noche no pueda dormir. Se que a este travieso no le gusta dormir con la luna puesta.
-Ojalá y esté cómodo en su nuevo hogar.
-Descuida, estará bien. Yo me voy. Vuelvo en una hora. –Draco, al oír esto, la sujetó por la muñecas para detenerla.
-Qué? No! Para qué?
-Malfoy, ya sueltame. Es solo una hora. Tengo que ir por ropa a mi casa. –Draco seguía sin soltarla.
-No es necesario! Yo pediré a un elfo doméstico que te traiga ropa. Pero no me dejes solo con el bebé.
-Ni que te fuera a comer. –Él al fin la soltó.
-Bien. No me voy a humillar por una idiotez. Pero si yo o el bebé entra en una crisis nerviosa, tú serás la culpable. Ya no se ppuede ser hospitalario con las mujeres de hou en día. Y si uno simplemente no se ofrece hacer un favor, somos descorteces, como quiera es malo.
-Ay! Ya ya, si te vas a poner así… está bien. Aceptaré tu oferta.
-Lo sabía. Soy un Malfoy y siempre obtengo lo que quiero.
-Como sea. Espero que esté consciente de que no he comido y tengo hambre.
-Vamos al comedor. No te dejaré morir de hambre, aún te necesito.
Juntos entraron a un pasillo que le pareció conocido a Hermione. La pared, los cuadros, los estantes, hasta que sintió una textura diferente en el suelo. Miró hacia abajo. Se encontró con aquella alfombra. Donde un día ya lejano, la torturaron y marcaron su brazo. Sin poder controlarlo, comenzó a convulsionar. Agarraba su pecho y su brazo. De su garganta no salió palabra, solo podía negar con su cabeza.
-Granger! Ey Granger! Qué te pasa?! –Draco le apartó el brazo de su pecho y vio unas palabras a penas visibles. Recordó aquel nefasto día. –Tranquila, ella no está aquí. Yo te defenderé, no te va a pasar nada. –Ella empezó a llorar.
-No! No te creo! Cuando pasó, no lo hiciste. No me protegiste.
-Ahora es diferente. He cambiado.
-Cuál es la diferencia?! Qué tiene el Draco de haora que antes no tenía? –Su nombre sonó como la peor escoria. Pero era cierto. Seguía siendo un mago, con todas las habilidades y hasta más.
-Tranquila. Salgamos de aquí. –Draco mandó a preparar un té con galletas para ambos y se sentaron en el patio. –Estás mejor?
-Si, gracias. Lamento haberte tratado mal. Sé que estabas bajo una gran presión en esa época.
-Igual tú. Me preguntaste cual era la diferencia entre el Draco de ahora y el de antes.
-No tiene importancia.
-Sí, si la tiene. Descubrí… que ya no tengo dónde esconderme. No tengo a nadie que me diga lo que está bien o mal. Puedo tomar mis propias decisiones. Ésta serpiente ya no está agotada en una roca. Estoy libre, pero indefenso. Aun así, no puedo tener miedo. Ahora soy padre. Mi deber es proteger a mi bebé y protegerte a ti. –La conversación se puso incómoda.
-Si, emmm… mientras tenga que ayudarte. Me sigues necesitando.
-Si, exacto. Disculpa no haber quitado esa alfombra antes. Ya la mandé a desechar.
-No! Tengo que superar esto. Una tonta alfombra no va a superarme. Además, las malas energía no le hacen bien a Scorpius. Soy heroína de guerra por Dios!... puedo hacerlo.
-Si eso es lo que quieres… te apoyo. –Malfoy pidió que le trajeran la alfombra.
-Qué tienes en mente?
-Solo quiero que la mires, dile que venciste, que eres fuerte. Dilo lo que quieras. –Se la trajeron envuelta y él se la mostró.
-No te temo. Ésta marca, solo representa un obstáculo vencido. Y seguiré triunfando. Cuidaré de los Malfoy y tú no me lo impedirás. Aunque no haya encontrado a mis padres, todo valió la pena. Eres el símbolo de lo que hice y lo que puedo hacer a pesar de los contratiempos. Soy fuerte, y tú me lo recordaste. –Hermione miró su marca y la acarició. –Ahora tú Malfoy.
-Qué yo qué?
-La marca en tu brazo derecho. –Él se remangó la camisa y a ambos le dio un escalofrío. –Dile a ésta marca que note define.
-Tú ya no tienes poder sobre mí. De ahora en adelante yo elijo mi futuro. Hoy soy más de lo que era antes. Paso a paso iré descubriendo quién soy realmente. –Hermione respiró profundamente.
-Serás un padre genial. Bien hecho… Draco. –Éste se sorprendió al oír a la castaña decir su nombre.
-Gracias, tú también lo hiciste bien… Hermione
