Una noche en la Mansión Malfoy

-Draco! No tenías que comprarme ropa nueva.

-No sé porqué te quejas, necesitabas ropa para quedarte aquí.

-Sí. Pero en mi casa tengo.

-Es bueno que tengas tu propio closet aquí también.

-Pero…

-Pero nada! Escucho a Scorpius llorar, veré lo que le pasa. –En eso, Hermione se puso una bata tipo vestido corto.

-Ya fui… -Se quedó sin decir nada más, paralizado en la puerta.

-Deja de mirarme así.

-Así cómo? Ni siquiera te estaba mirando a ti. Que tontería. –Se volteó pero antes, dando un último vistazo. Scorpius volvió a llorar.

-Si está así, es porque ya no quiere dormir.

-Y qué hago? Son las 12:00 pm.

-Alimentarlo, sacarle los gases y con suerte se vuelve a dormir. Si no, hay que jugar con el hasta agotarlo.

-Cómo sabes tanto de bebés?

-Mi trabajo lo requiere. Además, cuido a la hija de Harry todo el tiempo. Tú tampoco eres tan tonto como pensaba. Por lo menos sabes toda la ciencia de sostenerlo.

-Ah! Mi sobrino, el hijo de Blaise Zabinni, le gusta que yo lo cargue.

Ambos atendieron al niño y como no se durmió, jugaron con él toda la noche. Al día siguiente, estaban acabados. Pero el niño aún no dormía. A las 8:00 am fue que después de un bebirón de leche tibia, volvió a dormir.

-Es cierto, este niño no es normal. Cómo pudo aguantar tanto despierto?

-Yo solo quiero dormir. –Se tiraron al sofá al mismo tiempo. La paz solo les duró 5 segundos, cuando tocó el timbre.

-Señorita Granger, la buscan. –Dijo el elfo que abrió la puerta.

-Gracias. –Se paró y vió a Ginny en la sala de espera.

-Hermione! Que bueno que estás aquí. Fui a tu casa y no te encontré. Se acerca un gran partido y tengo que entrenar al equipo. Harry tiene que atender unos asuntos en Hogwarts y mamá tiene que cuidar a los hijos de Billy. Necesito que cuides a Lily Luna. –Lo dijo tan rápido que Hermione apenas pudo entenderlo.

-Ginny…

-Nadie puede cuidar a un bebé tan bien como tú.

-Oh no! Ella no tendrá mente para otro bebé que no sea el mío. Está trabajando. –Inturrimpió Draco.

-Callado! –Su voz reflejaba firmeza. Draco guardó sus pensamientos para sí mismo.

-Bueno, es que estoy trabajando. Tengo que atender a los Malfoy.

-Tienen casi la misma edad. Ella no le hará nada. Se llevarán bien. Por favor, cuidala ésta noche.

-No lo sé… Qué dices Draco? –Ginny le envió una mirada asesina.

-En primer lugar; no me mires así pelirroja. En segundo lugar; también viene mi sobrino. Podremos con tres?

-Bueno, de esa manera podrás aprender a hacer más tareas al mismo tiempo. Además, yo te ayudaré.

-Entonces, acordamos en que está bien?

-Si, bien

-Gracias! Me han salvado. La traeré a las 3:00 pm. Nos vemos! –Terminada la conversación la pelirroja dio media vuelta y se fue.

-Esa chica es muy intensa. Entrena a un equipo de mujeres?

-No, de hombre.

-Wao. Potter debe estar muriendo de celos.

-No, él no tiene tiempo para eso. Cómo supiste que estaban casados?

-Bromeas? Todo el mundo mágico se enteró. El trío de oro son celebridades. –No lo dijo por ofender y eso ella lo notó, por lo que sonrió.

-Tú tampoco pasas desapercibido.

-No sabía que me veía tan bien. Espera, si lo sabía.

-No hablaba de eso. Aunque tampoco puedo decir lo contrario.

-Tú me estás haciendo un cumplido? A mí?

-Ya cállate. –La castaña sonrió para sí mismo. Estaba coqueteando con él? Podría ser eso posible? Desechó la idea de su mente. –Veamos cómo está Scorpius. –El bebé seguía dormido. –Hasta ahora todo va perfecto.

-Eso quiere decir que no soy un completo desastre.

-No te tengas tan poca fe. Todo va a salir genial. Tienes a la mejor mentora… -Draco empezó a reír a carcajadas.

-Creo que se te ha pegado algo de mi arrogancia.

-Aish! Tú enfermedad es contagiosa hurón. –Draco volvió a reír fuertemente. Cuando paró la miró serio.

-Gracias por ayudarme.

-Es trabajo, pero… es un placer conocer a los nuevos Malfoy.

-Y para mí es un placer conocerte a ti… a Hermione Granger.

Con estas últimas palabras en sus mentes y sus corazones, se fueron a dormir antes de que empezara el escándalo.